Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.
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Capitulo seis: Un chocolate no arregla las cosas, pero ayuda.
Habían pasado ya unos cuantos minutos desde que nos habíamos alejado de aquel lugar en donde pasamos un maldito, pero hermoso día entero encerrados.
Cuando salimos de la habitación Emmett y Alice comenzaron a perseguirnos mientras suplicaban que los perdonáramos mientras que Jasper y Rosalie los seguían dedicándonos miradas de arrepentimiento.
Sabía que la de Rose no era muy sincera aunque también sabía que se había dejado llevar por el duendecillo.
Edward estaba que echaba humo y no estaba muy segura del porque. En el tiempo en el que estuvimos encerrados no se había quejado mucho del plan magnifico de su familia, y ahora parecía que de ser posible los habría enterrado vivos. Largaba maldiciones dirigidas a sus hermanos, y caminaba a paso ligero con la vista fija en el frente. Lo mas lindo de todo eso, y lo que no dejaba concentrarme como debía era que Edward aún no había soltado mi mano, y cada vez que sus hermanos gritaban algo con respecto a lo que habían interrumpido le daba un tierno apretón.
Al llegar al Volvo de Edward este me abrió la puerta para que entrara, me quede estática cuando vi la cara de nuestros amigos. Para su sorpresa y la de todos me acerque a Jasper y le bese en la mejilla no sin antes decirle que no estaba enfadada con él. Este me abrazo fuertemente y me dijo algo que sabía a la perfección "Trate de convencerlos de que no lo hicieran, ustedes deben arreglarse sin mediadores"
Alice, Emmett y Rose se quejaron de que lo hubiese perdonado pero los ignore. Después de eso me subí al Volvo, Edward aún sostenía la puerta abierta para mí, y nos encaminamos nuevamente a la carretera.
En ocasiones Edward apretaba el volante con más fuerza, y se escuchaban sus murmullos maldiciendo a sus hermanos.
Por mi parte me entretuve abrazando mi cuerpo como hacía siempre que viajaba con el y mirándolo de reojo, era gracioso verlo tan enojado, tan frustrado. Aunque yo me sentía igual.
-¿Por qué a Jasper?- pregunto cuando el auto se detuvo en una fila de coches que esperaban por pagar el peaje.
Levante la cabeza y lo mire, el seguía con la vista al frente. Los bocinasos de fondo no ayudaban en nada a que le entendiera.
-¿Qué cosa con Jasper?
-¿Por qué lo perdonaste?- parecía realmente furioso. Solté una risita y Edward me miro con el ceño fruncido- ¿Qué te causa tanta gracia?
-Tú- le dije y él frunció más el entrecejo- No se porque estas tan enojado, cuando estábamos encerrados no parecías tan molesto, ¿Qué paso?- Edward rodó los ojos y volvió la vista al frente ¿De que me perdí?- Además sabes mejor que yo que Jasper no tiene nada que ver en este asunto…
-El no es un santo- sentencio.
-Pero no fue su idea.
-Seguro que el fue quien los convenció para que nos sacaran en ese momento.
-¿Y que tiene eso de malo?- Definitivamente me había perdido un gran capitulo.
-¡Bah!- se mofo y avanzo para pagar el peaje y seguir el camino.
Fruncí el ceño y coloque nuevamente mi cabeza sobre mis rodillas mirando el oscuro paisaje.
A decir verdad no miraba nada, no solo porque no estaba en este mundo sino porque la noche era demasiado cerrada como para permitirme ver el paisaje como lo había hecho a la ida.
Condujo por unos cuantos minutos más hasta que de repente se detuvo y apago el motor. Como despistada que estaba me sorprendí al ver que nos encontrábamos frente a un "Star Buck" bastante grande a un lado de la carretera.
Mire a Edward cuestionándole la mirada.
-¿Qué hacemos aquí?
-¿Acaso no te dije que iríamos a comer algo antes de llegar a la casa?- pregunto en un tono jocoso con una hermosa sonrisa en la cara- ¡Vamos Bella se que te mueres de hambre!- no acabo de convencerme cuando mi estomago rugió dándole la razón.
Avergonzada asentí con la cabeza. Me acomode la ropa lo mejor posible, ¡Por Dios aún estaba con la remera de Edward!
Cuando me di la vuelta para abrir la puerta esta ya se encontraba abierta y sostenida por un sonriente Edward. Pude ver como su cuerpo temblaba ante una pequeña ráfaga de viento. Solté una suave sonrisa, y baje.
Edward cerro la puerta y aproveche ese momento para quitarme la remera de él y tendérsela, ¡Dios que frío hacía! ¿Cómo había soportado él este frío?
-Quédatela Bella, estas temblando- dijo negado a tomar su remera.
-No seas tonto- le señale- no puedes andar por ahí semi desnudo- al igual que él me sonroje ante esas palabras.
-¿Qué pasa Bella?- dijo divertido- ¿Te pone nerviosa verme así? O es que no quieres que nadie me mire…
-¡Vete al Diablo!- le grite furiosa por sus comentarios. Le lance la remera en la cara y comencé a caminar hacia el Café.
¿Cómo podía tener el ego tan alto? Era obvio que el era irresistible, y que cualquier chica que estuviese en sus cinco sentidos lo miraría, pero ¡Un poco de modestia no le hacía mal!
-¡Bella!- grito pero no me detuve.-¡Bella solo fue una broma!- suplico ya bastante cerca de mi, apresure el paso tratando de reprimir mis ganas de abofetearlo.- Por favor, ¿Puedes perdonarme?- dijo tomando mi mano y haciéndome frenar.
Me rehusaba a tener que mirarlo por lo que segui dándole la espalda. Quizás estaba exagerando las cosas, había sido una tonta broma de su parte pero por alguna razón no quería dar el brazo a torcer, tal vez mi mal humor era por no haber comido en todo el día, por lo que nos había hecho Alice…
-Voy por un chocolate- dije de forma cortante y desasiéndome de su agarre.
Caminamos en silencio hasta entrar en el local. El lugar estaba lleno de personas, muchas haciendo una fila para pedir su pedido y otras sentadas en las redondas y pequeñas mezas.
- Busca un lugar, Bella- dijo Edward- yo pediré algo para comer- asentí con la cabeza y comencé a internarme en el local perdiéndome entre la multitud.
Camine hasta llegar al final y me senté en una meza bastante alejada. Una parte de mi no quería ser encontrada, quería encerrarme en mi mente y pensar en todo lo que había sucedido hoy, desde que había llegado.
Aunque trataba de no pensar en lo que había sucedido en aquella habitación de danza, mi mente vagaba en sus cavilaciones proyectando distintos escenarios en donde Edward y yo nos besábamos –sin que Alice interrumpiera –
Debo admitir que había muchos escenarios que me gustaban, tenían un final que deseaba con todas mis ansias que fuera real, pero no. Los reales eran los que trataba de evitar, en donde todo acaba igual o peor de lo que estaba… Donde Edward se disculpaba por su impulso, o dejaba de hablarme.
-¿Bella?- una voz aterciopelada me saco de mi cabeza.
Mire al frente y allí estaba el motivo de mi desgracia. Edward estaba sentado mirándome con ansiedad, y en la meza había una bandeja con dos chocolates y dos porciones de torta.
-Gracias- dijo tomando mi chocolate.
Edward no me quito la vista de enzima durante tomaba mi chocolate, y el hacia lo propio con el suyo de vez en cuando. Su mirada me ponía nerviosa y aunque no la enfrentara podía imaginarme sus ojos esmeraldas desconcertados por mi comportamiento.
-¿Estas bien?- se atrevió a preguntar cuando volvía a llevar mi chocolate a la boca. Asentí con la cabeza sin mirarlo- Entonces ¿porque no me miras?
¡Diablos! ¿Por qué tenia que darse cuenta? Si lo se, lo se es obvio pero otras personas cuando no las miro a los ojos cuando estoy nerviosa no se dan cuanta de que me sucede algo ¿Por qué él si? ¿Por qué Edward tenía que conocerme mejor que todos? Esto era demasiado frustrante.
-Estoy bien, Edward- dije en un hilo de voz.
-No parece.
-No tiene porque- dije ya con un tono más fuerte, enojada conmigo misma.
-Bella- me llamo la atención, estiro su mano para acariciar la mía, en un rápido movimiento la quite, no quería su lastima. Soltó un suspiro y volvió a dejar su mano sobre la meza- ¿Qué te sucede?
-Nada- me apresure a contestar.
-¿No puedes o no quieres contarme?- insistió. ¡Este chico no se rendía ante nada!
-No quiero, fin- mi voz sonó mas cortante de lo que pretendía.
Me sentí mal, el problema no era él- aunque era algo en lo que debía pensar- el problema era yo, y no tenía porque hacerlo sentir mal.
-Oye, Edward- le llame con voz suave, y comencé a retorcer una servilleta con mis manos- No debí contestar…
-No importa- replico de forma rápida y cortante.
Fruncí el ceño, pero aún así no me anime a levantar la mirada.
-No quise contestarte así, no es…
-Bella, enserio no tienes que explicarme nada- su tono fue duro. ¡Pero que frustrante era!- Esta bien, lo que paso hoy fue mi culpa, entiendo que no te haya gustado, yo no debí hacerlo no quería incomodarte…- ¿De qué rayos estaba hablando? ¿De qué me había perdido?
-¿Qué dices Edward?- levante la cabeza y note que el ya tenía la vista fija en mi, sus ojos parecían dolidos, y eso me dolía a mí.
-Bella estas así por lo que paso hoy, ¿no es así?- dijo con un deje de arrepentimiento- Escucha, se que te incomode, no fue mi intención…- parecía que en cualquier momento se iba a largar a llorar, instintivamente moví mi mano para alcanzar la de él que estaba sobre la meza hecha un puño. Se tenso cuando sintió la mía sobre la suya, pero no desvió la mirada- Quiero que seamos… nosotros… tu sabes… - alce las cejas ante la confusión de sus palabras, bien no sabía de lo que estaba hablando- No quiero que me ignores, no quiero que nos peleemos, no quiero estar mal contigo… no contigo- sus palabras parecían una suplica, y mi corazón se achico al escucharlo.
-Edward- musite.
-Se que tienes que pensarlo- me corto nuevamente- se que lo que paso hace unos años te lastimo…
-¿Por qué en todas nuestras conversaciones tiene que estar presente lo que paso aquella noche?- dije desesperada.
En el momento en que quite mi mano de sobre la de él me pareció doloroso, pero es que estaba tan irritada. Para empezar no había entendido nada de lo que Edward había dicho; segundo: yo siempre era la que sacaba ese tema a colación, pero ¡Ahora lo había arruinado! Por primera vez me sentía cómoda con el, luego de aquel incidente, y Edward tenía que recordármelo para que nuevamente sintiera esa punzada en el pecho. ¡Por Dios!
Edward había cambiado su mirada por la de desconcierto y sorpresa, y miraba su mano como si se hubiese roto.
-Por que es lo que paso- contesto con simpleza.
-Pero ya paso- remarque el pasado.
-Eso no quita que te fuiste por mi culpa- solté un suspiro cansado ante su insistencia de tocar el tema, otra vez- Se que no quieres hablarlo- me dijo frustrado- pero necesito respuestas, he esperado por ellas muchos años.
Tome aire de forma teatral y me levante de la meza, sosteniendo mi vaso de chocolate en mis manos. Edward no tardo en hacerlo y colocarse delante de mí. Me tomo de los brazos impidiendo mi escape.
-Tendrás que seguir esperando, yo todavía no estoy preparada para contestarlas- dije mirando hacia la ventana.
Las personas a nuestro alrededor nos miraban como si fuésemos la novela de la tarde, cosa que comenzaba a fastidiarme… no porque nos estuviesen observando- aunque claro, eso tampoco me agradaba- sino porque comenzaba a ser cierto. Ahora lo único que le faltaba a nuestra historia es que apareciera un hermano perdido, o una carta en donde dijera que Edward era mi hermano o algo por el estilo. ¡Sin duda me mataría si eso ocurriese!
-No seguiré tocando el tema- prometió- pero quiero que me prometas que cuando estés lista vendrás a mi y me lo dirás- ¿Qué? Claro que no aceptaría…
-Si- ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Bella sabes lo que acabas de hacer? ¡Tienes que pensar antes de hablar, niña enamorada!
-Gracias- aflojo su agarre, pero sin soltarme- no te vayas aún tenemos tiempo.
Levante la vista y Edward me miraba con una reluciente sonrisa en su cara. Con delicadeza me arrastro hasta la silla y me sentó para luego el acomodarse en su antiguo lugar. Estaba absorta ¿Edward tenía problemas de personalidad múltiple? Porque eso parecía… Hacía tan solo segundos parecía dolido y ahora parecía feliz ¡Pero que confuso era!
-Sabes que cuando lleguemos tendremos problemas con tus hermanos, ¿Verdad?- me acabe lo que quedaba de chocolate y corrí el vaso vacío a un costado.
-Ni que lo digas- musito tenebrosamente- de esta no salen vivos.
-No quieres quedarte sin hermanos- comente en un tono jocoso para cambiar los ánimos entre nosotros- Serán lo que serán, pero los quieres… Aún así yo puedo hacer el trabajo sucio- me ofrecí en broma, aunque una parte de mi quería enterrarlos vivos.
-¿Y dejarte toda la diversión?- negó con la cabeza- No lo creo, al menos dame algo con que descargarme- me siguió el juego- Déjame a Emmett a mí y tu a Alice.
-¡Oh no!- exclamé- ¿Me dejas lo peor? Matar a ese duendecillo me tomara años, incluso mi vida- puso los ojos en blanco y se rió- Yo me quedo con Emmett y tu con Alice.
-Emmett te saca como cuatro cabezas, Bella, en cambio, Alice esta hecha a tu medida.
- Tú tampoco eres mucho comparado con Emmett. Además te apuesto lo que quieras a que si le hago un puchero y una buena actuación me lo deja servido, y tu tienes mas control sobre Alice que yo.
-No me convencerás…
-¿Ni con un puchero y una buena actuación?- me burle y puse cara de cachorrito triste.
Edward me miro un tiempo atontado, y aunque su mirada comenzaba a inquietarme no me rendí. Era bueno poder volver a divertirme con él, extrañaba esto.
Salí de mis cavilaciones cuando Edward soltó un suspiro de derrota.
-No se como lo haces- se quejo- pero esta bien, tu ganas te quedas con Emmett.
Aplaudí por mi victoria, Edward se rió de mi cuando festeje como una niñita.
-Extrañaba esto- lo oí musitar.
-Creo que será mejor volver ya- Edward me miro diciéndome que no quería- Es tarde- le explique- y Esme debe estar preocupada- esas palabras parecieron convencerlo ya que se paro muy a su pesar y camino detrás de mí hasta el auto.
Con siempre, me abrió la puerta del copiloto y yo, para no romper la costumbre, me acomode como siempre, abrazando mis piernas y con mi vista en la carretera.
-¿Qué tal es Inglaterra?- pregunto de repente Edward- la única vez que fui fue hace muchos años ya, y no recuerdo mucho.
¿De verdad quería que le contara de mi estadía allí? Lo miré tratando de buscar algo en su expresión que me dijera lo que quería, pero no hallé más que calma y felicidad en ella.
-Ya sabes, mucha historia, ingleses, comida a la que no me acostumbre… nada en especial- trate de sonar desinteresada ante su pregunto, pero la verdad es que me desconcertaba. No había pasado una buena estadía allí y no me gustaba hablar de ello y mucho menos con él.
-¿Hiciste muchos amigos?- pregunto, su voz sonó ansiosa y eso me dio gracia.
-Algunos- admití.
No creo que se le pudiesen llamar amigos, quizás personas de compañía o algo así, pero el no tenía que porque saber los detalles.
-¿Saliste… con… alguien?- alce las cejas- tu sabes… este…
-Intente- le interrumpí, era bueno tener algo con que molestarlo, aunque fuese mentira- salí con un par de chicos pero nada serio- termine de relatarle mi mentira.
Edward apretó fuerte el volante t refunfuño un par de cosas que no logre comprender.
-¿Edward estas bien?- comenzaba asustarme su actitud.
-Bien- contesto de forma dura y cortante.
Lo mire un tiempo esperando otra contestación, pero me di por vencida cuando habían pasado 5 largos minutos, así que volví a esconder mi cara entre mis rodillas.
El viaje después de eso fue silencioso, el no se había relajado y por alguna razón extraña me sentía satisfecha de su actitud ante mis palabras.
-Oye Edward- lo llame cuando estábamos por llegar a Forks, el me miro de reojo- ¿Te pasa algo?
-No- dijo en el mismo tono que antes- ¿Con cuantos saliste?- pregunto.
Sonreí para mis adentros ¡Estaba celoso! O por lo menos eso quería pensar.
-Mmm- hice que pensaba para torturarlo un poco mas- No se, creo que 4, quizás 5 no recuerdo muy bien.
-¿No recuerdas con cuantos saliste?- grito exasperado.
Me abrase más fuerte para no estallar en carcajada.
-¿Qué pasa, Edward? ¿Estas celoso?- le pregunte en un tono jocoso.
Edward volvió a refunfuñar en algún idioma que no entendí.
-Celoso- repitió.
-Si, ¿Lo estas?
-No, no se, no es lo que importa ahora- parecía que le costaba pensar con claridad.
-¿Y tú?- cambie de tema antes de que le diera un derrame cerebral- ¿Otras novias como Lauren?- ese había sido un golpe bajo.
Edward se tensó ante mis palabras.
-No- se apresuro a contestar- no he vuelto a salir con nadie desde que termine con Lauren, aunque en realidad lo mío con ella no fue una relación… acabo en un día.
Su respuesta sonó sincera, e hizo que me sintiera mal por mentirle, pero no iba a dar marcha atrás… esto era un pequeña venganza del pasado.
Después de eso no paso mucho hasta que llegásemos a la casa. Estuvimos un largo tiempo sentado en el Volvo, con el motor apagado, dentro del garaje, respirando profundamente y preparándonos para matar a los hermanos Cullen.
-¿Chicos son ustedes?- se escucho el grito de Esme, y como yo lo había predicho estaba preocupada.
-Hora de bajar- musite.
Cuando me di cuenta me encontraba sola en el auto, pero el ruido de la puerta abrirse a mi lado me hizo sobresaltarme. ¿Cómo no me había acostumbrado ya a ello?
Al entrar al living, Esme se arrojo a abrazarnos, pude ver a Alice sentada en las escaleras claramente nerviosa y a Emmett sentado en el sofá tratando de armar un avión de papel de las revistas de decoración de hogares de su madre.
-¡Oh chicos gracias a Dios que llegaron!- realmente estaba preocupada, no era tan tarde como para que se pusiera así.- ¿Por qué no contestaban sus teléfonos?- nos regaño cuando nos hubo soltado.
-Lo apague cuando nos fuimos- admitió Edward fulminando a sus hermanos con la mirada, los dos temblaron ante aquellas- y Bella lo olvido en casa.
-¡Estaba muy preocupada!- chillo. Edward le tomo la mano a su madre y le dio una consoladora sonrisa.
-Ma tranquila- le dijo con cariño- no nos paso nada, y no es tan tarde como para que te alteres.
-Cariño, ¿sabes que hora es?- interrogo, Edward negó con la cabeza- son las 2.30 de la mañana, ¿No es tarde?- Edward y yo nos quedamos absortos ante la respuesta ¡Como pasaba el tiempo! Y yo que creía que eran las 10 de la noche.
-Lo siento- musite.
Edward hizo una mueca de dolor y Esme se acerco a abrazarme.
-Tranquila, cariño- musito cerca de mi oído- Esta bien, solo estaba preocupada, la próxima vez lleven sus celulares- ¿Quién dijo que habría una próxima? En fin, la idea me fascinaba- Además se que están enfadados con lo que hicieron Alice y Emmett.
Yo asentí y Edward bufo.
-¿Dónde esta Carlisle?- le pregunte. Me sorprendía no verlo.
-Hoy le tocaba guardia- dijo Esme mas relajada- Vamos chicos, la cena esta hecha, y no aceptare un no por respuesta- Edward y yo nos reímos.
Esme camino hasta la cocina, y Edward y yo íbamos a serlo cuando vimos que Emmett y Alice pensaban acompañarnos. Nos dimos la vuelta para enfrentarlos.
Edward, como en otra ocasión, parecía un vampiro ¡Vaya que estaba enfadado!
-Ni se les ocurra acercársenos- les amenazo.
-No vuelvan a hablarnos- añadí yo.
-No existimos- sentencio Edward antes de que nos encaminásemos a la cocina.
Escuchamos un grito por parte de Alice y luego como subían las escaleras corriendo. Felices por nuestro resultado nos sentamos a la meza y cenamos junto a Esme.
Ese día sin duda, iba a ser inolvidable. No habíamos arreglado todo con el chocolate, pero había ayudado… y mucho.
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Holis, gente linda! ¿Y que les pareció? ¿Les gusto? Este capitulo me gusto mucho, a pesar de que tuve que acortarlo. Como verán es bastante largo, 9 hojas de Word. Lo que sucedió es que lo que tenía pensado para este cap lo decidí atrasar ya que la inspiración llego y se me ocurrieron otras cosas, que iban mejor con la historia.
Vaya que Emmett y Alice están en problemas, pero se lo merecen!! ¿Cómo se atrevieron a interrumpir? Desconsiderados ¬¬
Bueno, en fin muchas gracias a todos por sus REVIWS!! Por los que votaron, jejeje como verán no me atrase mucho, dos semanas y creo que así será… ya que si los reviws son tan buenos procurare no atrasarme mas de dos semanas. :D
Un pequeño regalito, en el próximo cap Bella comienza el instituto, ahh!! ¿Que sucederá? ¿Se volverá a encontrar con sus ex compañeros? ¿Qué pasara con Alice, Emmett y Rosalie?
Chan, chan todo eso en el próximo cap!! :p
ESPERO MUSHIOS REVIWS!! (:
Besop(L)
Hasta el crepúsculo…
Luchyrct
