Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

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Capitulo ocho: ¡Mentiroso!.

-¡Edward!- grite mientras daba vueltas alrededor de mi recamara.

Estaba histérica, hoy era mi primer día de escuela que se me había olvidado por completo, había dormido con Edward, y ahora entraba a mi cuarto y lo único de ropa que había era un conjunto sobre la cama que parecía para una ramera y la ropa interior.

Esto seguramente había sido obra de Alice, ¿Cómo había logrado entrar si la había cerrado con llave? ¿Había descubierto nuestra venganza y ahora ella también estaba buscando la vendetta? ¡Ah!

-¿Qué pasa?- pregunto Edward alterado, seguramente me había oído desesperada, frunció el ceño cuando me recorrió con la mirada- ¿Por qué aún no estas cambiada?

-Porque no tengo ropa…- dije duramente

-Pero si…- cerro la boca cuando abrí lo mas que pude las puertas del placard y vio que se hallaba completamente vació- ¿Por qué tu ropa no esta?

Hice un gesto haciéndole saber que su pregunta era estupida, ya que era más que evidente que no tenía ni la más pálida idea de donde se encontraba.

-¿Qué hago?- mi voz resonó en la habitación con un chillido histérico. Edward observo la ropa que estaba sobre la cama- ¡Ni lo sueñes!- le grite.

-Estamos llegando tarde, Bella. Ponte eso y le diré a Esme que busque donde esta tu ropa así cuando llegas ya la tienes.

Lo fulmine con la mirada.

-¡Esto es tu culpa!- chille alzando los brazos teatralmente- ¡Te odio!

Edward hizo una mueca de dolor e instantáneamente me arrepentí de lo que había dicho, aunque era obvio que lo había dicho porque estaba enfadada por lo que Alice-porque no podría ser nadie más que ella- me había hecho.

-Yo, Edward…- intente disculparme, pero el ya había desaparecido de la habitación como un rayo.

Resople frustrada ¡Por que todo tenía que ser tan difícil! Resignada ante la batalla perdida me metí en la ducha.

Envuelta en la toalla mire con odio la ropa que Alice no me había tirado. No podía discutirle los colores, desde que me había ido de Forks no vestía nada que no fuese de color negro, rojo, gris, i en algunas ocasiones azul. Mi filosofía era que si no estaba feliz debía manifestarlo de alguna forma, y esa era mi forma.

Había un top bordo, un suéter negro con un gran escote en V, una minifalda a cuadros negra y roja. Cuando pensaba que eso era lo peor, me encontraba con unos tacones negros. ¡Ah! ¡Maldita Alice! ¿De esta forma esperaba que la perdonara? ¡Después de esto ni en diez años le volvería a hablar!

Me coloque la ropa de la forma más zarrapastrosa, y trate de arreglar mi cabello- tarea casi imposible. Lo recogí con un broche sin peinarlo demasiado dejando que el pelo se soltara a su antojo, y me maquille un poco. Un poco de sombra negra, delineador y rouge. No era de maquillarme y menos de esa forma, pero sabía que a Alice no le agradaría mucho el negro en mi cara –aunque yo no veía mucho cambio- y mucho menos le gustaría mi peinado. Parecía una de esas chicas góticas, pero más normal. Di un vistazo a la habitación y recordé que tenía mis botas negras debajo de la cama, seguramente Alice no las había sacado, lo cual iba a lograr que cuando me viera con ellas le diera un ataque.

Efectivamente las botas se encontraban allí, y sin dudarlo revolee los zapatos de tacón mortal. Ahora que lo pensaba, ¡Esto era tan injusto! Mi vestimenta de verdad parecía de algún estilo gótico y por molestar a Alice me iba a ridiculizar frente al colegio como "la nueva chica gótica" ¡Agr odiaba a Alice!

Tome uno de mis bolsos y metí allí las llaves de la casa, un cuaderno, la billetera y el reproductor de música… iba a necesitarlo.

Baje apresurada a la sala, allí solo estaba Edward recostado sobre su piano de cola de forma casual, con los brazos cruzados a la altura del pecho. Me detuve al pie de la escalera y carraspee un poco la garganta para llamar su atención. Al principio la mirada de Edward fue dura, pero cuando me observo con atención cambio a una que no supe definir.

-Edward- le llame apenada y el pareció salir de algún pensamiento perdido- siento lo que te dije- mis palabras salían atropelladas, pero quería decirlas de forma rápida para que no pudiese interrumpirme- estaba histérica y me desquite contigo, lo siento… no te odio.

Edward me mostró esa sonrisa torcida que tanto me gustaba haciéndome saber que estaba todo bien.

-Estas hermosa- el color subió a mis mejillas al instante.

Tan solo pude dar dos pasos antes de que Esme apareciera de desde la cocina.

-Bella, cariño- me llamo- Alice tomo tu ropa- eso era obvio- dijo que antes de que llegaras del instituto la tendrías- me sonrió de forma maternal y una presión se formo en mi pecho. Aunque fingiera y tratara de escaparme de la realidad, la verdad era que aún no había superado la muerte de mis padres, y Esme me hacía recordar mucho a la mía.

-¿Estas bien?- pregunto Edward a mí lado ¿Cuándo se había movido?

Asentí con la cabeza.

-Bueno chicos, vayan ya ¡Llegaran tarde!

Nos despedimos de Esme y nos dirigimos a la salida. La idea de volver a viajar con Edward no me agradaba mucho, aunque las cosas entre nosotros estaban mejor no significara que mis nervios se calmaran cuando nos encontrábamos solos en ese reducido espacio. ¡Deseaba con todo que mi pequeño Audi llegara a Forks cuanto antes! Así al menos podría pasar unos minutos a solas con mi retorcida mente.

El viaje al instituto no fue tan duro, comenzamos a hablar de temas triviales, sin importancia. En varias ocasiones tuve que morderme la lengua para no preguntarle a Edward porque me había pedido que pasara la noche con él, o si había hablado de algo comprometedor en la noche.

Cuando llegamos al instituto Edward aparco su hermoso Volvo junto al M3 de Rose y la moto de Jazz. Recuerdos llegaban a mí al ver el viejo edificio. Había pasado tanto momentos allí, aunque era irónico extrañaba la escuela. Cuando Edward bajo y cerro la puerta un grito nos detuvo de empezar nuestro camino hacia la entrada. Mire a Edward que se había tensado y miraba con temor un punto de, donde estaba segura, que había prevenido el grito. Segui su vista y mi respiración se detuvo, mi corazón dejo de latir. Allí estaba, la razón por la que había huido de Forks y habían comenzado todas mis desgracias. La razón que me había separado de Edward todos estos años. Allí estaba Lauren Mallory.

-¡Edward!- se colgó de su cuello cuando estuvo lo suficientemente cerca de nosotros- ¡Amor que bueno que llegaste!

Mis ojos se abrieron y sentí que mi corazón volvía a romperse como lo había hecho aquella tarde, cuando me entere que él estaba saliendo con ella. ¡Rayos me había mentido! Edward seguía saliendo con Mallory. Mis ojos inevitablemente se cargaron de unas pesadas lágrimas, no por el dolor que sentía al saber que Edward jamás sería mío, sino por el coraje que me daba saber que me había mentido.

Edward seguía duro, parecía no reaccionar. Lauren se soltó de él y me recorrió con la mirada minuciosamente. Edward por su parte me miraba con miedo. Quería largarme de allí cuanto antes pero no tenía idea de cómo hacerlo sin estallar.

-Así que…- dijo Lauren- eran verdad los rumores. Le debo 20 dólares a Jess, al parecer la miedosa de Isabella a regresado a Forks ¿A que se debe el honor?- pregunto irónicamente. ¿Pero quien se creí esa perra?

Estaba a punto de responderle cuando una voz aterciopelada me callo.

-¿Quién te crees Lauren?- mire impresionada al igual que la nombrada a Edward, parecía que estaba hecho una furia, todo un vampiro- ¿Qué te pasa?

-¿Qué?- pregunto con voz inocente- Sólo le estoy dando la bienvenida a mi antigua amiga Bella...- ¿Ahora era su amiga? ¿Y desde cuando me llamaba "Bella"?

-Aclaremos las cosas- la voz de Edward ponía los pelos de punta- No vuelvas a llamarme amor- Lauren hizo un amague de hablar, pero Edward la callo con una fría mirada- Lugar no le faltes el respeto a Bella. ¿Quedo claro?

-No, no lo esta- Lauren parecía una caprichosa.

Edward hizo una mueca de fastidio, paso por mi lado y tomándome de la mano comenzó a caminar arrastrándome con él.

-¿Ahora estas con ella?- grito Lauren muy cerca nuestro.

-Sí.

Me quede sin habla. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Edward le daba la razón en ello? ¿Era que acaso…? ¡Diablos! ¡Otra vez era usada! Era clara la situación, Edward estaba buscando darle celos y lo estaba logrando.

-¡No puedes! ¡Por Dios Edward mírala!- su voz sonó asquerosa y la sangre comenzó a hervirme por tanta humillación. Todos los que estaban en el aparcamiento nos miraban con intriga.- ¡No puedes estar con ella! ¡No te llega ni a los talones!

¡Stop! Ya había soportado bastante, había rebalsado el vaso con esas palabras. Me detuve en seco frenando a mi agresora y a Edward. Él me hecho una mirada de incomprensión y Mallory me fulmino con la mirada. ¡Lo que faltaba! ¡En mi primer día ya estaba metida en un "triangulo"!

-¡Basta!- de un movimiento duro me solté del agarre que Edward ejercía en mi muñeca- ¡Vamos a poner los puntos en las íes! No estoy con Edward ¿De acuerdo?- Lauren sonrió feliz- Y si lo hubiese estado ¡¿Quién rayos eres para tratarme con tanto desprecio?! ¡Nadie! ¡No eres nadie!- Lauren volvió a fulminarme e intento a hablar pero estaba lejos de poder hacerlo. Yo estaba muy enojada y no iba a callarme nada- Si, volví, lo que implica ciertas normas. La primera no quiero que me hables, mi mires, me molestes ¡Nada! Sigue pensando que no he vuelto. Segundo, si tienes problemas con Edward es tu problema con él no me metan en esto- mire a ambos- Creo que ya dije todo, Mallory haz lo que quieras, pero mantente en un radio de 100 millas ¿De acuerdo?

No deje que ninguno de los dos contestara, con paso apresurado me dirigí a la puerta donde Jazz, Rose y Alice estaban mirando la escena que acababa de montar. Me acerque a ellos, sin muchas ganas de estar con Rose y Alice, pero siendo conciente que después de lo que acaba de hacer no podía darme el lujo de también despreciarlas. No me sorprendí cuando vi a Alice vestida igual que yo sólo que de colores rosas y blanco.

-Te toca Biología- la voz de Alice tembló.

Asentí con la cabeza y nos encaminamos al laboratorio. Era conciente de las miradas que se echaban entre los tres, no iba a contar nada de lo sucedido. En primer lugar porque lo habían visto todo, y en segundo porque no estaba segura de poder hablar sin elevar la voz y soltar todo lo que había aguantado por mucho tiempo.

Cuando llegamos los Hale se despidieron de nosotras y entramos al aula. Alice me seguía muy de cerca como si creyera que iba a cometer alguna locura. El aula estaba prácticamente vacía, pero las pocas personas que había allí mantenían su vista fija en mí. No me intereso fijarme si conocía a alguien, me limite a caminar hasta el final y sentarme en el lugar mas alejado, y Alice hizo lo propio en el lugar de adelante junto a una chica de cabello oscuro recogido en una alta coleta y anteojos.

Vi como dos o tres veces Alice intento sacar un tema de conversación, pero decidió no hablar lo cual fue una muy sensata idea, y se puso a hablar animadamente con su compañera de laboratorio. Saque el MP3 y me coloque los auriculares poniendo la música a volumen máximo, quería apagar mi mente y dejar de sentir el fuego que incendiaba mi cuerpo.

¡Maldito Edward Cullen! ¡Maldita Lauren Mallory! ¡Maldito mundo! Estaba destrozada, Edward me había mentido, porque seguramente ya estaba enterado de mis sentimientos hacia él ¿Y que mejor que jugar con una idiota que esta a sus pies? Lo que no sabe es que no es bueno jugar con fuego, y ahora yo soy el fuego. ¡Dos veces! ¡Me lastimo ya dos veces!

Mire el reloj de muñeca, al ver la hora que era di unas cuantas respiraciones profundas y me saque los articulares, justo a tiempo cuando el profesor entro al aula.

-De acuerdo- dijo a voz de orden y todos rápidamente se acomodaron en sus respectivos lugares y lo miraron con atención.

El profesor de una apariencia de tener unos 50 y tantos se acomodo en el escritorio y reviso con detenimiento la planilla que estaba junto a él.

-¿Quién es Isabella Marie Swan?- pregunto en voz alta y sentí mis mejillas colorearse.

Los cuchicheos no se hicieron esperar y todos los presentes clavaron los ojos en mí. ¡Valla forma de hacerme sentir cómoda!

-Aquí, señor- dije poniéndome de pie con la vista fija en la pared para poder ponerme más de los nervios.

-Bien- dijo sin levantar la vista y acomodándose sus redondos anteojos- ¿Quiere contarnos algo?

Saque la vista de la pared para recorrer el aula, encontré a varios conocidos: Ángela Weber que me sonreía con añoranza, a su lado Ben Cheney me miraba amistosamente, Eric Yorkie que me miraba como si fuese un fantasma al igual que Tyler Crowly que estaba a su lado. Al otro lado de la sala estaba Mike Newton que le resaltaba la felicidad de verme por los ojos y a su lado, muy pegada estaba Jessica Stanley que me miraba con los ojos abiertos, no parecía sorprendida de hecho Lauren había mencionado que ella sabía de mi regreso, sino que parecía aterrada.

-No creo que sea necesario- dije rápidamente.

-De acuerdo- dijo sin mucha atención y tome asiento.

Ni bien me senté la puerta se abrió de golpe y la persona que menos deseaba ver se encontraba allí, con un aspecto cansado como si se hubiese corrido el maratón. Rápidamente fijo su vista en mi, y me dolió lo que vi por lo que la aparte rápidamente y comencé a contar en mi cabeza. Si había observado bien, el único lugar vacío era a mí lado ¡Diablos! Si había un Dios en alguna parte debía odiarme bastante.

1…2…3…4…5…6…

-Cullen- el profesor ni siquiera vio la necesidad de voltear a verlo, se paro y le dio la espalda tomando una tiza con intención de comenzar a dictar a su clase- Sabe donde es su lugar, no quiero retrasos otra vez ¿Quedo claro?

45…46…47…48…49…

-Si señor- escuche como con pasos rápidos se acercaba.

Mi respiración se hizo pesada y acompasada, ¿Cómo podía tenerle tanto rencor y dolor y amarlo a la vez?

56…57…58…59…60…

¡Eureka! Edward se sentó a mi lado y apoyo sus cosas sobre la mesada, acerco su asiento al mío, pero esta vez yo fui mas rápida y lo aleje lo mas que pude hasta donde la mesada me permitía. No quise mirarlo en ningún momento porque sabía que me convencería de algo que sabía que no era verdad.

-¿Bella?- pronuncio cerca de mi oído, con voz quebrada. Lo ignore por completo e intente mantener la vista fija en lo que escribía el profesor- Bella por favor déjame explicarte- suplico.

Estaba a punto de afrontarlo y decirle un par de cositas, pero alguien se me adelanto.

-¿Hay algún motivo por el que deba dejar que siga hablando Señor Cullen?- la voz del Señor Banner resonó cerca de nosotros.

Me anime a quitar la vista perdida del pizarron para encontrarme con el Señor Banner delante de nosotros con ambos brazos en la cintura y con el ceño fruncido.

-No, Señor- contesto apenado Edward.

-Eso pensé- el tono era mas duro que antes, ¿Le guardaba rencor a Edward? Eso era imposible, Edward era bueno en todo no había motivo…- Señorita Swan, si la molesta no dude en decírmelo- asentí con la cabeza. Escuche a Edward gruñir.

-De hecho, Señor- me anime a hablar, tenía que salir de allí- si me esta molestando- los pocos que observaban la situación abrieron los ojos a mas no poder, entre ellos Alice y mis ex amigos, si ellos estaban impresionado no quería saber como era la expresión de Edward. En cambio el Señor Banner se veía satisfecho ante mi confesión, tal vez si había motivos para guardarle rencor a Edward- ¿Podría cambiarme de lugar?- Alice soltó un chillido ahogado.

-Lo siento, Señorita Swan- se dio vuelta para volver al frente de la clase- No hay otros lugares disponibles, y aunque soy conciente de que a muchas les encantaría cambiar con usted- dijo en un tono jocoso y Edward volvió a bufar- la clase ya a comenzado y no quiero perder mas tiempo- volvió a tomar la tiza y siguió con su explicación de algún tema que seguramente no me serviría de nada en un futuro.

-Lo siento- fue lo último que escuche por parte de Edward durante toda la clase.

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Ya habíamos pasado las 3 horas de la mañana y estaba con Jazz y Emmett en una de las pocas mezas vacías de la cafetería. Rose y Alice estaban en la fila para pedir la comida, y Edward… bien prefería no pensar en él. En todo el día no les había hablado, seguía perdida en el mar de mis pensamientos, aun no estaba segura de cómo era que mi corazón siendo tan pequeño podía soportar tantas cosas y seguir latiendo.

Unos murmullos escandalosos llegaron a mi oído y no pude evitar voltear a ver, me encolerice cuando vi a Lauren señalándome y todas sus amiguitas me miraban con una sonrisa burlona.

-¿Idiotas no?- levante la vista para ver quien me hablaba. Me quede muda cuando note que frente a mi estaba Ángela y Ben- ¡Bella!- chillo y se lanzo a mi cuello antes de que terminara de ponerme completamente de pie- ¡Te he echado mucho de menos!

Me sentí bien cuando dijo eso, sabía que ella no era una chica prejuiciosa y mentirosa como las otras. Nos habíamos mantenido en contacto todo este tiempo pero no le había asegurado que regresaría.

-¡Que bueno verte Ang!- le correspondí el saludo antes de soltarnos.

Ben dio un paso adelante y me dio un amistoso abrazo, lo correspondí algo sorprendida por su gesto. Al separarnos Alice y Rose llegaron a la meza con la comida y los siete nos metimos en una conversación muy divertida. Alice y Ángela me ponían al día de todo, Rose se quejaba de su ensalada verde, y los chicos jugaban sobre el equipo de football de la escuela. En momentos podía meterme en la conversación sin ningún problema, pero solo era por periodos cortos. ¡Maldito seas Edward! No encontraba remedio a mi locura por él, ni en esos momentos lograba sacármelo de la cabeza ¡Ni siquiera dos segundos!

Comencé a jugar con mi comida mientras así oídos sordos a lo que sucedía a mi alrededor. La verdad lo que hacía no me estaba divirtiendo en nada, y menos lograba sacarme la escena de la entrada en donde el primer día de clases ya me había convertido en la "nueva loca", pero ahí lo que nadie sabía es que yo era la victima, un juguete manejado por Edward y destruido por Lauren.

-¿Bella?- mi corazón dio un brinco para luego dejar de latir, deje caer mi tenedor y mire a mis amigos. Todos estaban tensos en sus lugares, incluso Ángela y Ben, todos esperaban mi reacción ante aquella voz tan dolorosamente aterciopelada y adictiva, la voz del hombre del cual estaba enamorada.

No necesite mirarlo para comprobar que estaba ahí, simplemente me puse de pie dándole la espalda y recogiendo las cosas. Me despedí de mis amigos, que estaban sugestionados, con un gesto rápido y comencé a alejarme. ¿Ahora que quería? No podía pedirme disculpas porque simplemente porque él no era el culpable. Edward era como era, yo había sido la idota de haberse creído sus embusteses… ¡Por Dios! ¿Cómo había podido caer? Era muy obvio que a Edward le iban bien las chicas como Lauren, ya que él no era muy diferente a ella.

Al parecer en la escuela no había muchas cosas que hacer, ya que por donde pasaba las personas detenían sus cosas para mirarme con curiosidad. Cuando quise darme cuenta ya me encontraba frente del cesto de basura, donde arroje la bandeja con desden. Sin pensar demasiado en mi próximo movimiento, clave la vista en el suelo y voltee con toda mi fuerza. No llegue a dar el segundo paso, ya que choque con alguien. Me tambalee por el repentino golpe, no iba a caer pero aun así la persona frente a mi coloco sus fuertes y gélidas manos entorno a mi cintura.

Me tense en ese mismo momento, levante mis manos a la altura de su pecho y lo empuje haciendo que quitase sus manos de mi cintura.

-Bella…- nuevamente le di la espalda- ¿Podemos hablar?- su voz sonó tan desgraciadamente hermosa que no pude decir nada- ¿Por favor?- pase por su lado y camine con dirección al estacionamiento haciéndole saber que lo escucharía.

A Edward pareció tomarle un tiempo en entender mi indirecta, ya que me alcanzo tras una corrida cuando estaba cerca de la puerta y salimos juntos de la jungla que era la cafetería. Estaba más que segura de que nuestros amigos nos estaban viendo, por lo que disponíamos de un tiempo cortó porque en minutos (cuando fueran capaces de entender lo que sucedía) saldrían a espiar.

Este iba a ser uno de esos momentos de debilidad, Edward inventaría otro cuento, yo volvería a creerle aunque sabía que mentía y seguiría pensándolo.

Por más que estuviese enferma de amor por él, no le quitaba a Edward que era un ¡MENTIROSO!

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Holis, gente linda! Mushias grax x sus reviws!! Bueno aqui el chap!! Y, qe les parecio? Les gusto? Alice le va a sacar canas verdes a Bella si sigue asi :P, menos mal qe aun no sospechar y Rosalie todavía no se dio cuenta de lo qe le hicieron a sus maquillñajes.

OK! Este chap fue algo dramatico lo admito, pero de verdad creian qe Lauren no haria nada? O qe Bella volveria a confundir todo como de costumbre? Al menos esta vez lo va a dejar hablar, :D, El señor Banner odia a Edward, jejee, no se porque lo puse siempre pense qe en la historia original asi era…

Con respecto a Jacob he notado que nadie quiere verlo por aquí, jejeje POBRECITO! Jejeje, pero bueno no lo pondre… pero qe sepa qe me cae bien como el amigo, el de Eclipse me pone histerica XD

Empece una historia nueva, CASUALIDADES FUGASES, me encantaria qe pasaran :D,

Bueno siento no tener tiempo para contestar uno x uno los reviws, no dispongo de tiempo, pero LES AGRADEZCO MUSHIO QE ME MANDEN UNO. :D

Creo qe no hay mas qe decir, lamento el retrado!!, aunqe mushio no se pueden quejar, es bastante largo, 9 hojas de word!! (Casi 10 :P)

ESPERO MUSHIOS REVIWS!! (:

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct