Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

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Capitulo once: Las diez y una noches

Primera noche:

Estaba recostada en mi cama, como lo había hecho en todo el día. Esme había tenido la delicadeza de dejarme faltar al instituto.

Recordaba como Alice y Emmett me habían regañado por la mañana cuando insistí que quería asistir igual a clases. No sabía exactamente el porque, pero lo que si sabía era que quedándome en la casa no dejaría de pensar en lo que había sucedido. Y eso es lo que sucedió. Aunque lo preferí, ya que cuando había mirado a Edward a los ojos supe que no iba a soportar pasar el día con él cerca. Ni mucho menos habría soportado la presencia de Lauren feliz por lo que me había hecho, otra vez.

Había pasado la tarde con Emmett. Me sentí mal cuando me comento que había ido solo al instituto (ya que el era el preceptor del turno de la mañana, lo cual lo había tomado para pasar tiempo con Rosalie) y que había faltado a la facultad. Aunque su actitud había sido linda, había dejado de hacer sus cosas por mis penas.

Ya eran pasadas las 2 de la mañana. Estaba sentada en la cama, apoyada en el respaldo con mis piernas cubiertas con el cobertor.

La casa estaba sumida en un silencio perfecto que me dio paz. Alice había estado realmente histérica con todo esto que había sucedido y no sabía que era mejor, afrontarme a Edward o soportar como Alice le gritaba hasta por respirar aunque él no le decía nada. Sus ojos estaban apagados y asentía sin mucha atención cuando Alice le gritaba. Encontrar la casa en este silencio era algo que había soñado en todo el día.

El ruido de la puerta me alerto. Me tense inmediatamente y mire con atención como el pomo de esta se gira, y lentamente se habría. No tardo mucho en aparecer la figura de Edward. La tenue luz que se filtraba desde las persianas gracias a la luna le hacía ver hermoso, simplemente hermoso. Llevaba una camiseta de mangas largas azul con la propaganda de algún producto que no llegue a leer y unos pantalones de jogin grises. Sin poder evitar que el color me subiera, me eche una mirada desde mi lugar. ¡Cómo quisiera parecer la mitad de perfecta que él! Vestía muy similar a él, solo que mi camiseta era una vieja del equipo del football americano que no conocía. Rápidamente volví a mirar a Edward que al parecer aún no se había dado cuenta de que estaba despierta. Estaba de espaldas a mí cerrando la puerta tratando de hacer el menor ruido.

Cuando se volvió se quedo con los ojos abiertos como platos al verme sentada mirándolo. No podía entender lo idiota que estaba siendo en esos momentos, se suponía que no podía dejar que entrase a mi cuarto, que no quería verlo. Se suponía que no debía de estar pensando en como estaba físicamente. Pero lo hacía, y no sabía ni podía evitarlo.

Después de mirarnos fijamente al fin pudo moverse. Se acerco con pasos lentos, como si temiera que de un momento a otro me diera un ataque de pánico. Vacilo varias veces antes de decidirse a sentarse en la cama frente a mí.

Y así pasamos la noche. Sumidos por horas en un incomodo silencio. Edward no quitaba sus ojos de mi persona, lo cual comenzaba a molestarme. Un par de veces había abierto la boca para decir algo, pero parecía arrepentirse y la cerraba.

Luego de un tiempo en el que yo me entretenía retorciendo las sabanas en un claro síntoma de nerviosismo, y trataba de evitar su miraba, hablo.

-Bella…- eso fue todo lo que pronuncio en esa noche. Mi nombre. Ya que después de eso no lo deje seguir hablando. Sin pensarlo, mi mano voló hacía su mejilla. No creo haber pegado tan fuerte en mi vida como aquella noche.

Mis lágrimas salían y no me arrepentía de lo que había hecho. Edward se llevo su mano a la mejilla como por acto reflejo. Pero, aunque había sido bastante directa él no se había movido de su lugar. Seguía allí, sentado impasible frente a mí, mirándome con el mismo dolor que había visto el día anterior y en la tarde, ese dolor que no creía.

No entendía muy bien el porque había hecho eso, pero me sentí mejor. Era extraño es como si con esa cachetada le estuviese explicando lo que sentía. Ese dolor que me estaba causando por sus estupidas hormonas de adolescentes.

Segunda noche:

Nuevamente la madrugada había pasado y yo seguía sin conciliar el sueño.

No había podido librarme del instituto, y con pesar había asistido. Como tuve que haber de esperado Lauren se retorció de risa en mi cara, y juro que de no haber sido por Jasper y Alice, Lauren no habría salido entera del instituto.

Edward había intentado acercárseme en las clases que compartíamos, pero no había logrado mucho.

La tenue luz de la lámpara que estaba sobre la mesita de noche inundaba el dormitorio en un aspecto fúnebre. Otra vez me encontraba sentada en mi cama. Estaba leyendo mi mal gastado volumen de "Orgullo y Prejuicio", y ahora que estaba en la parte en la que el Sr. Darcy le declara su amor a Elizabeth Bennet y es rechazado, me arrepentía de haberlo comenzado a leer. Lo que menos necesitaba en esos momentos era una historia de amor que me hiciese llorar.

Me sorbe la nariz y trate de que mis lágrimas no mojaran las amarillentas hojas del libro. Respire profundamente, y cuando estaba en el proceso de "Bella deja de ser tan llorona" la puerta nuevamente se abrió. Esta vez no fue como la pasada. La figura de Edward apareció de golpe sabiendo de sobra que me encontraba despierta.

Aun así se tomo la molestia de no hacer ruido al cerrar la puerta. Intente ignorarlo y segui leyendo. Aunque ya no me concentraba en la historia, ahora mis personajes se habían cambiado.

El lugar de mi perfecto Sr. Darcy lo había tomado Edward, con el aspecto que tenía en este momento. Muy similar al del día anterior, con sus cabellos revueltos, sus pantalones que le quedaban perfectos, con sus ojos sin brillo pero que aún mantenían su verde esmeralda.

La cama se hundió, y sin necesidad de levantar la vista de las hojas gastadas supe que Edward había tomado el mismo lugar que el día anterior.

Y otra vez el silencio nos invadió…

Tercera noche:

¡Al fin había llegado el viernes! El día había pasado sin incidentes. Por suerte en el instituto no me había cruzado con la molesta presencia de Lauren, y Edward simplemente se había mantenido como una sombra detrás de mí sin mediar palabra.

En estos momentos Alice se había ido a algún boliche de la ciudad con los Hale y Emmett, seguramente Edward también había salido… seguro que con Lauren.

Sacudí la cabeza tratando de quitarme ese pensamiento de la cabeza.

"Basta Bella, deja de pensar en Edward. Es su vida, no tienes ni debes meterte en ella" Me regañe "pero quiero."

Empecé a dar vueltas por la habitación buscando algo con lo que cual despistarme, pero no hallaba nada. Todo me recordaba a él. ¡Mierda! ¿Es que no tenía vida fuera de él?

Patee un peluche y la puerta se abrió. Pegue un grito cuando vi a Edward mirándome con curiosidad, ¿No se suponía que tendría que haberse ido? ¡Era viernes!

-No quería asustarte- musito.

-No importa- logre decir y dejarme caer al piso.

-Creí que habías salido con Alice- se excuso.

Camino y tomo el muñeco en sus manos. Al parecer se dio cuenta que había sido uno de los tantos que él me había obsequiado en el pasado. Lo dejo a mi lado y el se sentó frente a mí.

-No- fue mi simple respuesta.- ¿No saliste? ¿O te vas mas tarde?- no pude contener la curiosidad. Sentía su mirada sobre mí, pero yo seguía con los ojos puestos en el suelo.

-No estaba de humor- explico con vos suave.

-Ah- fue todo lo que dije, y otra vez al silencio por horas.

Cuarta noche:

Había pasado todo el sábado con Jasper y Alice en el centro comercial. Definitivamente había sido una tortura. Alice me usaba como si fuese una Barby. Todo local por el que pasábamos me hacía probarme ropa. Era terrorífico contradecir a Alice cuando estaba en plan de "Comprar sin límites". Como se notaba que era una familia que no tenía problemas económicos.

Nos encontrábamos cenando todos en silencio en la sala de la casa de los Cullen. Esme y Carlisle había viajado a Canadá por negocios, por lo que no volverían hasta dentro de una semana.

Esta situación se hacía menos sostenible cuando ellos no estaban, ya que nadie podía frenar las indirectas de Alice, Rose y Emmett contra Edward, quien no hacía replica a sus mordaces comentarios. Yo me sentía impotente, al igual que Jasper las veces que quisimos calmar las aguas nos habían cerrado la boca con una de sus fulminadoras miradas. Lo que había pasado no hacía que Edward se mereciese esto, pero él no parecía pensar así. Al parecer a él no le molestaban los comentarios.

-¿Con cuantas zorras puedes acostarte Emmett?- le preguntaba Rose con sorna, mientras se llevaba a su boca el tenedor con un pedazo de lechuga.

-No lo sé, cariño- le siguió Emmett masticando su pedazo de pizza.

-Con Lauren te basta y te sobra, para que querer algo mejor- le pico Alice.

-Chicos creo que esto…

-Cállate Bella- me dijo Alice sin dejar de comer su pizza.

La mire con los ojos abiertos y me pegue a Jasper que me esperaba para abrazar. El único que en estos momentos se estaba comportando como humano era Jazz, los demás parecían vampiros preparando a su victima para quitarle la sangre.

-Yo me largo- musite. Me levante bruscamente, logrando que todos se interesaran en mis movimientos. No pude evitar sonrojarme y sin mediar palabra me dirigí escaleras arriba.

Cuando estaba por entrar a mi recamara fui conciente de que alguien iba tras de mi. No me costo averiguar de quien se trataba. Era la única persona que no me hubiese detenido, la única que esperaba que no rechazara.

Deje la puerta abierta mandándole una indirecta invitación a que pasara. Me saque las zapatillas y me senté en el sofá. Edward ya estaba dentro sentado en la cama. Eche un vistazo a la puerta y la vi cerrada. Si así era mejor. Alice me cortaría el cuello si entrara y viera a Edward en mi habitación.

¿Qué estábamos haciendo?

Silencio.

Quinta noche:

-Lamento como te están tratando tus hermanos. Yo… no quise…

-Lo sé, tranquila- me callo Edward que estaba sentado en el piso- Después de todo me lo merezco.

-No es así- dije de inmediato y Edward sonrió ante mi respuesta.

Eran pasadas las 2 de la mañana, y como ya era costumbre Edward estaba en mi habitación. Yo estaba recostada en el sofá mirando el techo como si fuese lo más maravilloso del mundo. Llevábamos un rato ya, en silencio pero ya no era tan incomodo como antes. Al menos no había tanta tensión en el ambiente.

-¿Mañana cuál es tu primera clase?- pregunto sacando tema.

-Creo que Historia, con Jasper- le explique como quien no quiere la cosa.

-Ah- parecía desilusionado- Bueno nos veremos en el almuerzo.

-No lo creo- segui quitándole importancia al tema, aunque ahora se me estaba formando un nudo en la garganta.

-¿Por qué?- se alarmo.

-He quedado con Mike, además ese es el momento en el que estas con Lauren.

Y otra vez, el silencio.

Sexta noche:

-¿Rendiste bien el examen de Historia?

Edward estaba haciendo la tarea en mi recamara mientras yo trataba de arreglar los cordones de mis zapatillas. No sabía que estaba pasando con mi vida. Era como si en las noches dejase de ser yo misma. Dejaba de llorar por lo que había pasado, dejaba de pensar en la perra de Lauren, dejaba de pensar en todo.

Solo me concentraba en mí y en Edward que parecía pasarle lo mismo. En el día le era indiferente, aunque él me seguía a donde podía y trataba de sacar conversación yo le era indiferente. Era como si estar con él en el instituto me trajese malos recuerdos.

No sabía que había pasado con Lauren, pero hoy Edward la había ignorado y ella no había insitito en estar con él. Tenía curiosidad por saber que tramaba no lo niego, pero sabía que era mejor no enterarse.

-Supongo que bien, había estudiado con Jasper en la semana- le explique mientras perdía la poca paciencia que tenía con los cordones. En cualquier momento tomaría una tijera y los cortaría.

-¿Ya hiciste el trabajo para Español?

-Si. Lo termine hace dos días- definitivamente ya no tenía paciencia.

Abrí el cajón de la meza de noche y saque la tijera. Sin pensármelo dos veces corte en donde estaba el nudo y las lance lejos de mí. Escuche la musical risa de Edward, pero cuando voltee a verlo lo encontré como la ultima vez que lo había visto: recostado en el suelo escribiendo en su notebook con unos cuantos libros a su alrededor.

-No se como lo entiendes- se quejo- Es fastidioso.

Esta vez fui yo quien se rió. Tome mi pijama de debajo de la almohada y me metí en el baño para cambiarme.

Séptima noche:

-¿Edward me ayudas con la tarea de Biología?- le pedí.

Como era ya costumbre, eran pasadas las 12 de la noche y los dos nos encontrábamos en mi recamara. Edward estaba sentado en mi cama escribiendo un reporte para Literatura sobre "lo magnifico de la literatura clásica y sus escritores", y yo estaba en el sillón recostada con la notebook en mi vientre tratando de pensar como era que las flores podían reproducirse de forma artificial. Algo que de verdad no me interesaba saber.

-Claro- dijo sin dudar- Ahora te paso el mío- su voz sonó como si nada. ¡Pero Dios! Yo le había pedido ayuda no-su-tarea-para-copiarla. Igual no me negué.

-Te la manda por mail- anuncio.

Incline mi cabeza para atrás para poder enseñarla mi ceño fruncido, pero este se desvaneció cuando al mirarlo Edward ya lo estaba siendo. Me quede sin aire al encontrarme con sus abrasadores ojos esmeraldas y su sensual sonrisa que era dedicada exclusivamente para mí.

-Gr… gracias- logre decir, aunque Edward noto mi nerviosismo ya que se rió. Rodé los ojos y volví mi vista a la pantalla.

Nos sumergimos en un silencio "estudiantil". Lo único que se oía en la habitación era el sonido que se producía al tocar las teclas de las notebooks y el "tic tac" del reloj.

-Bella…- me llamo Edward. Estaba segura que ya habían pasado varias horas desde la última vez que habíamos hablado y me estaba quedando dormida en el sofá.

-¿Mmm?

-Me debes mi noche para demostrarte lo que de verdad siento.- Entonces mi corazón dejo de latir.

Octava noche:

-Apuesto tres más- dije poniendo los caramelos en el centro de la cama.

Hacía más de 3 horas que estábamos jugando al poker. Como nos habíamos (el se había quedado sin dinero) estábamos jugando por caramelos.

No se nos había ocurrido nada mejor para pasar el tiempo, y es que ahora no se nos daba muy bien estar en silencio. La barrera que había creado ante él se derrumbaba cada noche, y sabía que Edward era consiente de esto. Sus ojos estaban brillantes cada noche que estábamos juntos. Tenía que empezar a olvidar, ya habían pasado 9 días desde el incidente en el estacionamiento. Era obvio que Edward ya debía de saber lo que sentía por él, y no sabía a que estaba jugando: ¿Le gustaba saber que me podía tener a sus pies? ¿Le gustaba saber que lo amaba con locura y disfrutar de esa grandeza? ¡Es que no lo entendía! El no decía nada al respecto, y era algo que me estaba enloqueciendo el no saber.

-¿Estás segura?- dijo con sorna dejando sus caramelos en el centro- Tengo un muy buen juego escondido bajo la manga- se burlo.

-Ja… Ja… Ja- separe cada silaba para que notase el sarcasmo de mi risa- Llevas diciendo eso desde que empezamos y te he dejado pelado. Me reí y el se unió a mí.

-Un día tendré una excelente jugada y lamentaras no haberme creído…

-Ese día…- me reí mas fuerte- si llaga- aclare- haré lo que digas.

Su cara se ilumino y me arrepentí de haber dicho aquello. ¡Maldita bocota!

-No te lo…

-Claro que si- me atajo- Si en esta noche gano al menos una sola jugada, me debes esa noche que te ruego para demostrarte lo que siento.

Deje de respirar. Solté las cartas de manera que se vieran. Media flor. Edward sonrió de forma maléfica, y no sabía como era que seguía en este mundo. Volteo sus cartas, y tenía una flor imperial.

El gano.

Novena noche:

Eran casi las 4 de la madrugada. Estaba acostada junto a Edward. El tenía su brazo pasado por mi cintura, y nos había arropado. No estoy segura en que momento nos quedamos dormidos. Lo ultimo que habíamos hecho fue correr por la habitación mientras el intentaba agarrarme y hacerme cosquillas como venganza por haberle tirada la almohada en la cabeza después de un comentario desubicado.

Me había atrapado después de un rato, pero como era de esperarse mi torpeza decidió hacer presencia. Perdí el equilibrio y en un intento de atajarme, Edward callo conmigo. Y hasta ahí es donde recuerdo. Cuando nuestros labios quedaron a escasos centímetros de distancia, casi podía sentir su roce. Su aliento me inundaba, y estaba segura que Edward sentía lo alocado que estaba en ese momento mi corazón. Por unos escasos segundos deje de respirar, cuando su rostro se fue acercando al mío. Estaba a punto de saborear sus labios por segunda vez, pero recordé la primera. Había sido perfecta, hasta que me había enterado que me había usado.

En un movimiento brusco y rápido corrí mi cara hacia el costado. No quise mirar a Edward, sabía que lo que vería no me gustaría. Se quedo en donde iba a encontrarse con mis labios, y me di cuenta que había vuelto a respirar, solo que en ese momento estaba hiperventilando. No se como Edward no había burlado ya de mi.

-Sólo eso te pido, sólo una noche, la que me debes.

Décima noche:

-Bella, mañana- deje el cuaderno en donde estaba pasando mis apuntes a un lado de la cama y lo mire sin entender.

-¿Qué cosa mañana?- Edward se acerco más a mi arrastrándose por la cama y se sentó a unos centímetros de mí. Tomo mis manos y fijo su penetrante mirada en mis ojos.

-Lo prometiste- dijo serio, no había rastro de broma en su semblante- Ya pasaron dos noches desde que perdiste, Bella. Quiero, necesito esa noche para demostrártelo.

-No se que quieres demos…

-No empieces, Bella. Lo prometiste- sus ojos estaban marcados por la suplica- Sólo necesito que me des esa noche. Si no logro nada, no volveré a molestarte. Te juro Bella, que si en esa noche no te explico todo como se debe, te dejaré en paz. Jamás volverás a saber de mi.

El silencio reino en nosotros como en las primeras noches. Edward tomo mi silencio como una afirmación. Me regalo una sonrisa y me beso en la mejilla antes de desarmar mi cama y acostarse en ella junto a mi, como hacía desde hacía diez noches. La única diferencia era que esta noche yo no me había quedado dormida, e inconcientemente le estaba dando permiso. Me deje arrastrar hasta recostarme y cerré los ojos, mientras Edward se encargaba de apagar la luz y arroparnos como se debía.

"Aunque no te hable, no quiero que desaparezcas de mi vida" pensé ante las palabras que Edward había jurado minutos atrás.

A pesar de todo, no podía negar que lo amaba con locura, y no me importaba si él después de lo que fuese a pasar en la próxima noche no quisiera verme mas, pero yo de él si. Yo quería saber todo de él. Y en estos diez días lo había dejado claro, por mas que quisiera no podía estar lejos de Edward. Era morbosa, pero no me importaba. No me importaba enfrentarme al dolor con total de estar con él.

Estas diez y (mañana) una noche habían sido mas largas que las mil y una noches.

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Holis, gente linda! Mil disculpas por la tardanza, y como dije en "Hasta el Crepúsculo" hoy subi!!! es qe me he dejado llevar por las compras de Navidad. ¡Lo siento, pero soy como Alice! :P, jejeje ¡Arriba las compras!

Mushias grax x sus reviws, ya (236) Wow!! Bueno aqui el chap!! Y, qe les parecio? Les gusto? Es raro, lo se. Pero se iba hacer muy pesado redactar cda noche en un chap diferente, y esta fue la única forma de llaver mi malefico plan a cabo MWAJAJAJA jejeje XD

La verdad, qe les parecio¿? Apart de eso, ¡no es muy lindo Edward! Yo si fuese hombre y tengo a al lado alguien que no me da ni la hora espero a qe me roge (ok eso lo hago como mujer pero se aplica lo mismo, jeje )

Bueno anuncio, yo ya me estoy llendo de vacaciones, (el 27) por lo cual no voy a llegar a actualizar otro chap hasta qe vuelva, (el 7) les prometo qe les dejare antes de volverme a ir (el 17 :P) jejeje asiqe tengo 10 dias para ponerme al día :P

PROPA!

Hasta el Crepúsculo (Actualizado el Martes /ayer/)

Casualidades Fugases (Todos humanos, ExB) (Actualizado hace un par de días)

Breaking the Habit (Crepúsculo de Alice y Jasper) ¡Por favor entren! (tratare de actualizar tambien mañana)

FELICES FIESTAS! Qe tengan una muii happi navidad (exijanle mushios regalos a Papa Noel :D, pero no un Edward Cullen (a la carta como Luli lo quiere, jejeje) ni un Jasper Hale, porque esos ya los pedi yo y no los comparto :P ) y un prospero año nuevo :D

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct

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