Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.
Importante leer la NOTA DE AUTORA al final del chap.
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Capitulo doce: Como Jazmín y Aladdín.
-¿Bella?- me llamo la voz de Edward. Levante la vista de mi libro, y lo mire con curiosidad. Estaba parado frente a mí con un DVD en su mano.
-¿Qué pasa?-deje el libro a un lado del sofá y subí mis piernas, cruzándolas.
-¿Qué tal si te quedas hoy conmigo?- pregunto con ilusión, le sonreí en respuesta- Ya sabes que tus padres no se negaran.
-¿Qué tienes en mente?- pregunte haciéndole saber que ya había aceptado. Sonrió eufórico y se dejo caer a mi lado.
-¿Noche de películas? Hace mucho que no lo hacemos, además hoy tendremos la casa para nosotros- me ruborice ante el tono sexy fingido con el que termino la frase- Alice se va a casa de Rosalie- me guiño un ojo. Eso ya lo sabía, aunque Alice no iba exactamente por Rose a la casa de los Hale.
-¿Tus padres?- pregunte con curiosidad. Aunque parecía mas una suplica. Quizás lo era. Edward y yo no nos estábamos llevando del todo bien, gracias a su reciente amistad con Lauren, aunque creo que estaba exagerando las cosas. El punto, es que no quería estar completamente sola con él.
-Reunión en el hospital y mi madre lo esta acompañando- me explico serio. Seguro había notado mi suplica.
-¿Emmett?- recurrí a lo último que me quedaba.
-Bella si no quieres estar a solas conmigo…
-No, no- me apresure a interrumpirlo. No quería herir sus sentimientos. Solté un suspiro- solo preguntaba por curiosidad.- Edward se relajo ante mi respuesta y me sonrió.
-¿Bueno que dices?- se levanto y me ofreció su mano. La tome vacilante.
-Iré a llamar a mis padres- y salí del living. Era obvio que no iban a negarse, pero era mejor estar segura. Observe como edward iba a la cocina a por unos refrescos y una fuente con palomitas. Sería una noche larga.
Cuando regrese al cuarto de Edward ya estaba todo armado. La película estaba ya colocada, los aperitivos sobre una pequeña mesita frente a la cama. Solté un suspiro y me deje caer en ella esperando a que Edward regresara.
Estaba demasiado nerviosa. Comencé a pasear mi vista por la habitación en busca de algo para distraerme. Lo conseguí. Solté una risita cuando vi la pantalla de la TV. Estaba puesta la película de Aladdín.
Definitivamente Edward tramaba algo. Él odiaba esa película, pero a mi me encantaba. En ocasiones me sentía como Jazmín. Prisionera en mi propio palacio, buscando un mundo ideal. Edward era ese príncipe que deseaba que llegara a mi rescate y me diera ese mundo. Pero por como iban las cosas eso no pasaría jamás.
Me sobresalte cuando la cama se hundió a mi lado y me saco de mis pensamientos. Lo mire como si me hubiese encontrado en medio de un crimen. Se rió ante mi mirada y paso su brazo alrededor de mi hombro.
-¿Por qué esta película?- pregunte sin preámbulos.
-¿Acaso nadie te dijo que te falta tacto?- pregunto con gracia. Rodee los ojos y él soltó una carcajada- A ti te gusta, es tu preferida- dijo como quien no quiere la cosa.
-Pero a ti no- continué tratando de encontrar el significado a esta noche.
-Yo nunca dije eso- se defendió. Su humor había cambiado repentinamente. El brazo que se encontraba a mí alrededor se tenso.
-"¿En dónde se vio que las alfombras volaran? ¿¡Genios!? ¡Ya no saben que hacer! El mundo ideal no existe. ¿Dónde se vio que una princesa se case con un mendigo? ¡Esto es basura!"- imite su voz repitiendo sus palabras exactas de la última vez que la habíamos visto- No, pero tienes razón, nunca dijiste que no te gustaba.- lo mire y le saque la lengua en un gesto infantil. Edward volvió a relajarse y soltó una carcajada.
-Eres mala, Bella.
-Lo sé. Me lo dices a menudo. Ahora en serio, ¿Qué pasa?- Edward soltó un suspiro al darse cuenta que no lo dejaría correr.
-Últimamente no nos estamos llevando muy bien- asentí cuando dejo de hablar, haciéndole saber que sabía a lo que se refería.- Y no me gusta que eso pase. Quiero que estemos bien, como siempre.- me dedico una de sus sonrisas torcidas y tuve que concentrarme en no empezar a hiperventilar.
-¿Y tu idea es que nos arreglemos con una noche de películas?- le acuse medio en broma.
Edward se encogió de hombros y me apretó más a su lado. Su calor me embriago.
Inspira y exhala. Inspira y exhala. Me recordé.
-Bueno, era un principio. La verdad es que no me gusta estar mal contigo Bella- dijo poniéndose serio de nuevo- y si para eso tengo que ver Aladdín, lo haré- volvió a sonreírme. Beso mi cabeza, y… ¿Cómo podía estar mal con él?
-De acuerdo, pero no quiero ningún comentario sobre la película. Vas a verla en silencio, no te burlaras de mí, ni de lo que sucede.
-¡Oh, vamos!- se quejo- ¡Bastante que la voy a ver!- no pude evitar reírme de su infantil comentario.
-Entonces puedo irme a mi casa y verla…
No me dejo terminar la frase.
-¡No! Esta noche es para los dos, te quedas aquí- enfatizo la frase abrazándome un poco mas fuerte- Prometo no reírme, chica hipersensible.
Solté un bufido y deje que iniciara la película. Edward coloco las palomitas en mis piernas y se abrazo a mí. Cualquiera que entrara y no nos conociera diría que estábamos juntos.
-¿Por qué te gusta tanto esta película?- pregunto con verdadero interés.
Quite la vista de los créditos y lo mire a los ojos. Ya estaba acostumbrada a su mirada y perderme en sus esmeraldas, y él… Edward ya estaba acostumbrado a que me perdiera.
Nos quedamos unos segundos en silencio, hasta que baje a la realidad y desvié la vista. Solté un suspiro.
-Me gusta el hecho que a pesar de sus diferencias, en este caso sociales, no son suficientes para separarlos. Como Aladdín es capaz de hacer cualquier cosa para pasar al menos una noche con ella. No hay atracción física, solo verdadero amor- sabía que me estaba dejando llevar, pero no quería detenerme. Deseaba que Edward, en cierta forma se diera cuenta de que no solo era ficción. Nosotros estábamos en una situación similar. Él en este caso era el príncipe, un chico que lo tenía todo, y yo la mendiga. La pobre chica que no le llegaba ni a los talones y se había enamorado de lo inalcanzable. De un sueño.- No les importa las opiniones de los demás, solo las suyas, son capaces de pasar por enzima de todos por defender lo que sienten. Por buscar su mundo ideal…
-¿Entonces no es que te apasione tener un genio, los tres deseos y toda esa cháchara?- le dedique una mirada furibunda. Era en esos momentos en los que deseaba matarlo. A veces parecía incapaz de hablar en serio.- Lo siento- dijo cuando se dio cuenta.- Aún así siguen sin gustarme los finales felices- lo miré como si estuviese loco ¿Quién no deseaba terminar de esa forma?- No me mal interpretes- se apresuro a continuar- no es que no lo desee, pero es que son tan ajenos a la realidad… Jamás habrá un verdadero mundo ideal, nunca estarán esos vivieron felices por siempre y para siempre.
No le preste atención, y aún ofendida voltee la mirada a la película, que estaba empezando. Yaffar estaba en el desierto, en la cueva tratando de alcanzar la lámpara del genio.
-Lo siento- murmuro en mi oído. Un escalofrío recorrió mi columna…
… y algo me zarandeo.
-¿Bella? ¡Vamos, Bella! ¡Llegaremos tarde!- escuche una voz lejana suplicándome.
Me revolví en las sabanas para tratar de alejarla y seguir con mis recuerdos. Eran buenos momentos. Edward y yo estábamos juntos, mis padres con vida… Pero sólo había sido un sueño. Un recuerdo. Pero demasiado lejano ya. Jamás volvería a ser como antes.
-Bella, por favor- suplico ya sin fuerzas.
Gruñí contra la almohada y me deje caer hacía un costado para levantarme. Sin mirar a mi despertador, tome la ropa que estaba sobre el pequeño sofá y me dirigí al baño con pasos torpes.
Escuche una risita antes de cerrar la puerta pero no le preste atención. Así eran todas las mañanas. Gire el grifo de la ducha y deje que el agua tibia mojara mi cuerpo. Hasta el momento no había encontrado una mejor forma de despertarme.
Rememore mi sueño, más bien mi recuerdo. Lo había olvidado por completo, desde que me había ido lejos de los Cullen no había vuelto a ver mi película favorita. De hecho cuando salio la secuela me había negado a ir, sabía que no soportaría eso. Los recuerdos de Edward me iban a azotar y e esos momentos era lo que menos deseaba.
Como era costumbre ya, al bajar sólo se encontraba Edward en la cocina leyendo unos apuntes de alguna materia frente a mi desayuno.
Tome aire y deje que mis pasos le alertaran de mi presencia. Bajo las hojas y me sonrió mientras me sentaba frente a mi plato.
Por lo general no estaba tan nerviosa por las mañanas como lo estaba en esta. Pero es que hoy no sería un día normal. La noche pasada le había "prometido" a Edward darle una noche para que pudiésemos hablar, y por alguna razón cada vez que pensaba en ello mi corazón latía exageradamente rápido y mi estómago se retorcía.
Tenía miedo. Miedo de caer otra vez bajo el hechizo de sus ojos verdes y su sonrisa torcida. Miedo a creer en un mundo ideal.
Sonreí para mis adentros ante ese pensamiento. Al fin y al cabo Edward había tenido siempre razón. El final de Jazmín y Aladdín de su mundo ideal sólo pasaba cuando se tenía a un genio al lado y un cuento de hadas en la mano.
-Así que… ¿Quieres hacer algo en especial hoy, o puedo sorprenderte?- dijo como quien no quiera la cosa.
Me removí incomoda en mi lugar y trate de tragar la rodaja de pasar tostada sin ahogarme. Tarea que se estaba convirtiendo en todo un reto. Respire profundo cuando me di cuenta que ya no habría nada que pudiera evitar que contestara.
-Había pensado quedarme en mi recamara…
-Bella por favor- me interrumpió. Podía sentir su mirada insistente sobre mí- Lo prometiste.
Tome el último trago de café y me baje de la silla para llevar la taza al lavado. Edward esperaba una respuesta. ¿Por qué insistía tanto? ¿Qué gracia tenía? La verdad es que no encontraba razones a su insistencia. En términos no muy prácticos, supuestamente, ya o había perdonado. Había pasado más de diez días desde lo sucedido y no nos estábamos llevando mal. Evitábamos los temas que sabíamos que no podríamos mantener en una charla y buena ambiente… ¿Para que cambiar eso? Por fin en mucho tiempo me sentía en paz con su presencia. Pero él estaba convencido en romperla.
-Bella- murmuro en mi nombre con una eminente ansiedad.
Termine de lavar la taza y secarla ignorándole. Me apoye en la mesada de espaldas a él y solté un suspiro.
-No hay necesidad de salir. Dijiste que te diera una noche para que habláramos. Bien, lo haremos, pero no hay que salir…
-¿Por favor?- puso una voz suave, que me hizo desear darme la vuelta. Me controle sabiendo lo que eso podría ocasionar a mi corazón. No iba a soportar el frenesí.
Escuche como la silla se movía y unos pasos fuertes se acercaban a mi. ¡Diablos, Edward! Sin poder evitarlo comencé a hiperventilar. Me impulse con mis brazos para quedar erguida, y me di la vuelta. Edward estaba frente a mí, con una mirada de suplica. Inevitablemente olvide como respirar. Me deje caer, apoyando mi peso en la mesada nuevamente. ¿Es que no se había percatado ya del poder que podía ejercer en mí con tan solo una mirada?
-¿Qué dices?- insistió. Yo aún trataba de recordar como inspirar y exhalar.
-¿Decir de qué?- estaba confusa. De hecho estaba segura que no podía recordar ni mi propio nombre.
-¿Salimos?
-No.
Escuche un suspiro ante mi repuesta. Estaba perdiendo la paciencia, lo sabía, pero es que no quería salir con él sola…
… De acuerdo; si quería, lo deseaba. Pero tenía miedo. Si nos quedábamos aquí sabía que para cualquier cosa tenía a Emmett o a Alice cerca para mi consuelo. Si salíamos… bien, no habría escape ni consuelo.
-Bella, por favor lo prometiste. Quiero llevarte fuera, quiero que hablemos como es debido, ya lo hemos dejado pasar mucho tiempo y mira como hemos terminado- levante la mirada al escuchar como su voz se había quebrado. Me maldije internamente por haber hecho aquello. Los ojos de Edward se veían torturados, como si estuvieran luchando en su interior.
-Esta bien- no fui conciente de mi respuesta. Estaba siendo manipulada por sus orbes esmeraldas.- Pero de verdad estoy cansada, así que saldremos temprano.
El rostro de Edward fue impagable. Una sonrisa enorme ilumino su rostro e inesperadamente me tomo en sus brazos. Me quede en shock, hacía tanto tiempo que no me abrazaba de esa forma. Eran algo así como un abrazo de oso, mucho más delicado y dulce que los que daba su hermano Emmett. Era como abrazar una nube de algodón. Había olvidado lo bien que se sentía.
-Edward- me encontraba en la entrada de la casa de Edward, bajo la lluvia dejando que me empapase. Edward me miraba asustado- Ne… necesssito…
Antes de que pudiese terminar la frase, Edward se abalanzo sobre mí abrazándome. Solloce en su pecho dejando salir todo mi dolor. Sin darme cuenta me arrastro hacía el interior de su casa sin soltarme.
-Jamás salgas de mis brazos. Yo siempre te sostendré, siempre estaré allí para protegerte- me susurro en el oído.
Sin duda era una petición que quería obedecer. En sus brazos no solo me sentía protegida… Me sentía querida y cómoda. Encajaba perfecto en sus brazos. Estaba donde siempre tendría que estar…
… y es que me sentía completa. Deje que mi cabeza cayera sobre su hombro. Mis brazos seguían flácidos a los costados.
-Gracias, te juro que no te arrepentirás- me estrecho mas fuerte.
Eso espero, eso espero. pensé deseando que tuviera razón.
-¿Sabes?- musito sin soltarme. Mi corazón empezaba a impacientarse en su lugar- No cumplí mi promesa, te fuiste y dejaste mis brazos- mis ojos se abrieron como platos al escuchar lo que decía ¿Podría ser? ¿Se acordaba de aquella noche?- Hubiera sido algo así como un mundo ideal.
Jadee al escucharlo. ¡No podía ser! Es decir, él no se podía acordar de todo eso. Yo jamás signifique tanto como para que recordase cada una de las promesas que no había cumplido.
Sin fuerzas, e impresionada por sus palabras hice que me soltara. Se mostró confundido ante mi acto, pero no dijo absolutamente nada. Se movió y trato de buscar mi mirada.
Esta vez no iba a caer.
-Vamos a llegar tarde- fue todo lo que dije antes de salir de la cocina con él pisando mis talones.
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Llevábamos ya medio camino de regreso a casa en un total silencio. Edward parecía querer decir algo, pero cuando lo iba a ser se arrepentía. Y así estuvo todo el día.
Desde la conversación que tuvimos en la mañana no volvimos a hablar. En el instituto casi nos evitamos. Más bien yo evitaba estar cerca de él ya que no quería tener que soportar los cuchicheos de Lauren y sus amiguitas. De hecho desde aquel incomodo incidente en el estacionamiento evitaba a Lauren para no ahorcarla.
Edward no estaba ni a un radio de diez metros de ella desde ese día, pero aún así no me sentía segura. Sabía que ella estaba esperando el momento para llegar al ataque.
Había pasado la mañana con Alice y Jasper que estuvieron muy entretenidos contándome lo que tenían planeado hacer el fin de semana. Como siempre Alice ya había planeado todo. Compras, día de campo, pizza y noche de películas. Sin duda alguna: como en los viejos tiempos.
Me costo dos recesos convencer a Alice de que dejara ir a Edward. Jasper no fue tan difícil, de hecho el acepto en la primera suplica y se ofreció a hablar con Emmett en su último turno antes de que se fuera a la universidad. Se lo agradecí de corazón. En todo este lío Emmett era el que más enojado estaba con su hermano menor. Eso no me gustaba, me sentía realmente mal al saber que estaban en "guerra" por estupida presencia.
No entendía porque tanto alboroto, de hecho ellos sabían que nosotros no estábamos bien ya hacía tiempo. Todos, menos Edward (o eso esperaba), estaban al tanto del verdadero porque de mi partida a Inglaterra hace tres años atrás…
Aquí había algo más. Y nadie estaba dispuesto a explicarme que estaba sucediendo realmente.
Aunque Edward no se mostraba incomodo ni molesto antes las agresiones de sus hermanos y amigos, sabía que no era así. ¿Quién podía ser tan fuerte para soportar todo eso? No habría persona que pudiera, estaba más que segura.
Ahora me estaba cuestionando si había sido buena idea pedirle a Alice que él nos acompañara. Es decir, en otro momento no dudaba que lo íbamos a pasar en grande, pero ahora todo era diferente. Se sentiría como sapo en otro poso, sin sentido alguno. Iba a tener que soportar las agresiones de sus hermanos y Rosalie. Y realmente ella era maligna. Por suerte Jasper me ayudaba a frenarlos cuando empezaban a sobrepasarse, pero Edward no hacía nada. A veces pensaba que le gustaba que le dijeran tantas cosas ofensivas.
Mis pensamientos habían pasado límites insospechados. Estaba tan nerviosa por lo que vendría después de llegar a casa de los Cullen que no podía ni imaginármelo.
Me tocaba la desagradable tarea de decirle a Alice y a Emmett, cuando llegara de la universidad, que en la noche no podría estar con ellos. Que saldría con Edward.
Había estado dándole vueltas al asunto de mentirles, y decirles cualquier otra cosa que se me ocurriera, pero la verdad es que aunque había mejorado en todo ese tema de mentir, aun no se me daba muy bien del todo. Por lo que no me quedaba más que decirles sin titubeos lo que iba a hacer.
Debía admitir que eso me aterraba más que la noche a solas con Edward.
"Jamás salgas de mis brazos. Yo siempre te sostendré, siempre estaré allí para protegerte".
Como quería en esos momentos que las palabras de Edward de años atrás fueran verdad. De esa forma podría enfrentarme a Alice, y hasta al monstruo del Lago Ness.
-¿Qué piensas?- una voz aterciopelada se oyó detrás de mí, sacándome de mi mundo.
Me voltee para encontrarme con Edward mirándome seriamente apoyado en el sofá detrás de mí. Solté un suspiro y volví la mirada al frente. Baje las piernas del sofá individual del living y espere a que Edward se sentara frente a mí.
Tardo en decidirse en hacerlo, pero lo conocía lo suficiente como para saber que no resistía la curiosidad.
Como predije se sentó frente a mí en la pequeña mesa baja que había en el centro de los sofás y la TV. Volví a subir las pierna, esta vez cruzándolas.
-¿En que pensabas?- repitió la pregunta al haber visto que no iba a responder.
Lo mire a los ojos tratando de descubrir si de verdad quería saber o sólo buscaba una excusa para hablar. Me frustré cuando no pude descifrar lo que pensaba. Antes jamás me confundía, siempre sabía que era lo que pensaba o sentía con solo mirar sus ojos. Pero desde que había llegado me estaba costando leerlo. Las pocas veces que lo así su mirada era tan antigua. Siempre mostraba tristeza, defraudación, dolor, odio. Nunca encontraba alguno que mostrase satisfacción, felicidad o algún sentimiento bueno…
… sólo recordaba una vez desde que había vuelto que su mirada estaba feliz. Sus ojos verdes relucían con un brillo especial, que ni siquiera había visto cuando éramos niños.
Tome aire y me prepare para hablar de lo que mi cabeza llegaba a divagar.
-En el mundo ideal de Jazmín y Aladdín.- me sonroje cuando me di cuenta de lo infantil que sonó.
Su musical risa me hizo mirarlo para fulminarlo.
-Siempre te ha gustado esa historia. Recuerdo como te gustaba ver esa película…
-Y como tú la detestabas.- le interrumpí con una sonrisa maléfica.
-No la detestaba- levante una ceja ante tal blasfemia.- De acuerdo, no me gustaba. Antes no entendía porque te apasionaba tanto. Se que me lo había explicado en mas de una oportunidad, pero antes me preguntaba porque esa entre todas las historias de hadas te gustaba.
-Es única- le explique.
-Ahora lo sé.- me dio la razón y me quede sin habla. ¿Ese era Edward? ¿Acaba de darme la razón en que su tonta película de mundo ideal era única? Definitivamente me estaba mareando.
-¿Qué?- deje escapar la pregunta en un suspiro. No pude evitar abrir mis ojos ante la sorpresa. Debía de verme muy graciosa de esa forma ya que Edward se mordió los labios para no soltar una carcajada.
-Bella parece que estuvieras hablando con un alíen.- se mofo.
-Quizás lo estoy- admití y a Edward no pareció gustarle esa respuesta. Levanto un ceja sin entender.- ¿Tanto cambiaste en estos años?
-Ni te imaginas- respondió con angustia mirando la pared como si fuese la cosa más importante y maravillosa del mundo- Todo ha sido muy difícil- tomo aire y volvió a mirarme- ¿Qué es lo que te sorprender tanto?
-Odiabas Aladdín.
-Tu lo has dicho, lo odiaba- creí que mi corazón en cualquier momento iba a estallar. ¡Es que no entendía nada!- Cuando te fuiste la pase bastante mal, y lo único que me ayudaba era hacer las cosas que a ti te gustaban. Hasta llegue a leer Cumbres Borrascosas- se rió con nostalgia- De esa forma no me dolía tanto recordarte- estaba absorta por sus palabras. Era todo lo contrario a mí. Una risa seca salio de su boca- ¿Sabes? Me he comprado la película y hasta la secuela. He comprendido que era lo que te apasionaba de ella. Siempre que estaba mal me tiraba en mi cama y la veía. Ayudaba mucho. Siempre lograba calmarme.- Edward se inclino para alcanzar mis manos- Respira, Bella- me aviso. Hice lo que me pidió, aunque estaba segura que en poco tiempo iba a comenzar a hiperventilar.
Lo mire a los ojos. Se veía como ese Edward que había sido mi mejor amigo por tanto tiempo. El Edward del que me había enamorado sin remedio. Sus palabras habían sido tan sinceras, tan dulces. Era imposible de creer que él había hecho tanto para mantenerme en su vida. Aunque fuera solo en recuerdos.
-¿Bella?- levante para ver a Alice parada al pie de las escaleras. Se veía realmente muy confundida, ¿Quién lo pensaría? La gran Alice estaba sin palabras.
Edward se tiro para atrás sin soltar mis manos. Tuve muy a mi pesar, que separarlas por mi misma.
-¿Sí, Alice?- me levante de mi lugar.
Edward me miro con el ceño fruncido cuando me aleje de él. Se quedo mirando mi antiguo lugar. Parecía pensativo.
-¿Tienes un minuto?- pregunto secamente.
Sentí un temblor recorrer mi espalda. Al parecer debía decirle antes mis planes para esta noche con Edward. Asentí aterrada por enfrentarla.
Subió las escaleras y la seguí de cerca dejando a Edward sólo en el living. Llego hasta mi habitación y se dejo caer en la cama. Cerré la puerta tras de mi, y con movimientos torpes me senté en el piso frente a ella. Se produjo un incomodo silencio de unos cuantos segundos que me parecieron una eternidad. Estaba segura que estaba sudando por el miedo de cómo iba a reaccionar ante lo que tenía que decirle.
-Tienes algo que decirme- hablo por fin. Su voz sonaba dura y molesta. Su mirada me taladrada.
Respire hondo y conté hasta 20 en mi cabeza. No se produjo cambio alguno en la aviación.
-Esta noche saldré con Edward.- dije de forma rápida y en un susurro. No estaba segura de si me había oído, pero no quería levantar la mirada del piso y enfrentarla.
-Aja, ¿Por qué?- su voz no había cambiado.
Me estaba costando mi salud hablar con Alice, no quería ni imaginarme lo difícil que seria comunicárselo a Emmett. Él era el que mas enfadado estaba con su hermano, y no sabía el por que.
-Edward me pidió una noche, quiere explicarme todo- dije bajo mi respiración.- Dice que tengo derecho a sabe lo que realmente paso.
Después de eso lo único que se escucho fue mi pesada respiración. Estaba aterrada ante la espera de gritos por su parte. ¡Que torturador era esto!
-Bien- escupió la palabra.
Desde que habíamos entrado a la habitación me digne a levantar la mirada.
-¿Enserio?- pregunte con ilusión. No sabía exactamente porque de repente la idea de pasar tiempo a solas con Edward se me antojaba tanto. Me sentía eufórica.
-Si, pero con tres condiciones- Oh, oh.- No le dirás nada a Emmett.
Eso me confundió.
-¿Por qué?
-Emmett se siente muy defraudado con Edward, esta furioso por lo que te hizo y es algo que tienen que arreglar entre ellos. No debes intervenir. El decirle ahora que saldrás con Edward hará que se sienta traicionado por ti. Por favor no le digas nada, yo me encargare de inventarme algo cuando llegue.
Asentí, sin saber que decir. Ahora entendía a Emmett. Solo un poco.
-Ok, ¿Qué mas?
-Me dejaras que te vista- gemí ante eso pero no me negué. Pensé que si Alice no estaba poniendo tanta resistencia era mejor aceptar sus condiciones- Y que me contaras todo lo que paso- me sonrió al final, y volvió a aparecer mi mejor amiga. La loca duendecillo que reparte felicidad.
-¡Gracias!- exclame y me lance a abrazarla. Me sorprendí de no haberme caído de boca ante tal movimiento.
Mi amiga se rió correspondiendo mi abrazo.
-Bien ve a ducharte, no creo que tengamos mucho tiempo- me palmeo la espalda.
Bese su mejilla eufórica por tener su aprobación. Tome ropa limpia y me encerré en el baño, mientras escuchaba como Alice habría y cerraba cajones de mi placard.
De repente la escena de Aladdín y Jazmín volando en la alfombra mágica con la canción de Un mundo Ideal de fondo, llego a mí.
Y pensar que en algunos momentos Edward y yo habíamos tenido ese mundo ideal de Jazmín y Aladdín.
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¡Holis, gente linda! Lamento mushio el retrazo, se que es mas de lo que me tardo casi siempre. Pero es qe me fui de vacaciones y no hice escala como había tenido planeado, y no me he puesto a escribir en un largo tiempo, sin contar qe tengo en marcha como 7 historias y todas necesitan ser actualizadas, pero en fin aquí estoy :).
Qe les pareció? Personalmente amo el clásico de Disney Aladdín. Es una de mis películas favoritas, junto con su secuela Aladdín y los 40 ladrones jeje, que infantil. Los recuerdos de Bella son muy tiernos, y me encanta como Edward sabe exactamente cuando decirlos jejej :P
Le he estado dando vueltas al hecho de hacer un EDWARD POV, pero es que no se. Así que les agradecería mushio si me dieran su opinión.
Les quiero pedir un gran favor, como esta prohibido contestar los reviws en los chaps, por favor todos aquellos que no tengan cuenta en fanfiction y dejan rr, si quieren una respuesta a este dejen su mail o agréguenme asi les puedo contestar.
Quiero qe sepan qe con respecto a mis otros fics bueno, con "CASUALIDADES FUGASES" voy a retrazarme aun mas. Todavía estoy de vacaciones, por lo que no podre ponerme a escribir todo el día. "LA ÚLTIMA LÁGRIMA" bueno eso es un tema aparte, pero vere si puedo actualizar para estas fechas. "HASTA EL CREPÚSCULO" actualice esta semana.
Con "BREAKING THE HABIT" actualice la semana pasada, por favor pasen por ese fics, les aseguro que les gustara.
Creo que no hay mas qe decir, conteste todos los rr qe lo requerías, y a los que no es xqe no tenian preguntas o asi. Pero qiero qe sepan qe los leo todos, ¡y se los agradezco mushio!. No los contesto por el simple hecho de falta de tiempo, pero sepan qe siempre los tengo presentes.
MUSHIAS GRAX X SUS REVIWS Y SU PACIENCIA!!
Prometo no volver a tardarme tanto para el proximo chap. Y en el proximo chap, la tan esperada noche. ¡Ahh! Qe emocion!! Qe creen que pasara?? ¡Chan, chan!
Sea lo qe sea, criticas, opiniones, simplemente pasada, amenazas, cualquier cosita dejenme un REVIW …
Besop(L)
Hasta el crepúsculo…
Luchyrct
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