Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

Importante leer la NOTA DE AUTORA al final del chap.

.

.

.

.

Capitulo catorce: Como Sheherezade (1).

5...6…7… minutos.

Después de haberme ahogado con el agua había corrido hasta el cuarto de baño del restaurante. Había pasado la humillación de mi vida, y lo peor de ello es que había sido por tonta. Por soñadora. Por haber dejado que mi mente volara, y no haber escuchado a Edward. Por soñar despierta. Por… por ser idiota. Por creer que en ese momento Edward podría haberme dicho las palabras que había deseado toda mi vida.

Solté un suspiro cansador. Quería acabar ya con todo esto, pero no sabía como. ¿Sería necesario que le dijera que lo amaba sin importar que me rechazará? ¿O tendría que crear un mundo de ficción, como lo había hecho Sheherezade, para que el entendiera lo que sentía?

La segunda opción, me gustaba más. Si él no llegaba a corresponderme, podría decirle que sólo le había contado una historia bonita, sin otro significado.

Respire varias veces y junte las fuerzas para salir de mi refugio.

Cerré la puerta del baño tras de mí, y mis pies ya temblaban. Fije mi mirada en ellos para concentrarme en no caerme, y escondí mi cara detrás de mi cabello.

Me senté en mi antiguo lugar frente a Edward. Trate de evitar su mirada, aunque podía sentir la de él sobre mí.

-¿Estas mejor?- pregunto con voz extorsionada. ¡Cómo si él tuviese la culpa de que yo volara en sueños!

-Aparte del inminente hecho de que hice el ridículo frente a todo el mundo.- murmure para mí. Edward no me había oído, o al menos eso parecía. Por lo que seguía a la espera de una respuesta Pues, se podría decir que sí…

Edward no dijo nada más. Por un lado se lo agradecí, por el otro me desesperaba. Era algo muy contradictorio, pero eso era lo que sentía en esos momentos.

Tomé el tenedor y comencé a jugar con la comida que aún estaba en mi plato. Ya no tenía hambre, además de que temía volver a ahogarme y humillarme más – si es que eso era posible. Estaba nerviosa, por un lado me gustaba que me diera un poco de respiro; por el otro quería saber en que estaba pensando.

Levante los ojos y fulmine a la copa que estaba frente a mí, aún le quedaba un poco de agua con gas.

Aunque la verdadera culpable de todo esto, era mi imaginación.

-Bella.- La voz de Edward titubeo al llamarme, estaba indeciso. Como si no supiera que era lo correcto hacer en esta situación. Asentí fugazmente con la cabeza, para que supiera que lo estaba escuchando, pero aún no me animaba a levantar la vista. Aún no podía enfrentarme a sus hermosas gemas verdes.- ¿Puedo preguntarte algo?

Alce las cejas sin subir la vista. Insegura murmure la respuesta.

-Ya lo estas haciendo.- intente parecer despreocupada.- Pero, si.

-¿En que pensabas antes de ahogarte?.- Supe que no se estaba burlando de mí, sólo tenía curiosidad. Estaba completamente serio. Me tense en mi sitio, y deje caer el tenedor en el plato ocasionando un ruido sordo. Mis mejillas se tiñeron de nuevas tonalidades de rojos.- Se que no me estabas escuchando.- no parecía que me estuviese recriminando nada en absoluto, simplemente marcaba un punto. Y sabiendo eso, yo sentí que me estaba echando en cara que no le hubiese escuchado.

Aproveche ese sentimiento como una vía de escape.

-Lo siento.- me excuse bajo mi respiración.

-¿Por qué te disculpas?.- Edward se oía tan sorprendido por mi respuesta.

Cometí un error: levante la vista, tomándome así con sus hermosos y confusos ojos verdes. Edward se estaba comportando de una forma muy extraña, por lo general en un situación como esta el me atacaría con preguntas y me exigiría que lo mirase a los ojos cuando me hablaba. Pero en esta situación, no me exigió nada ni me inundo de preguntas. Quizás lo estaba haciendo porque no quería una pelea, o quizás porque sabía que estaba muy apenada por haberme humillado públicamente; o quizás porque me conocía lo suficiente como para saber que no soportaría una discusión o presión más.

Cuales quiera que fueran sus razones, se lo agradecía.

-Por no prestarte atención.- respondí a su pregunta, todavía atada a una tonta excusa. No soporte más sus ojos, y desvié mi mirada a los comensales de nuestro alrededor.

-Sabes que no estoy molesto.- su tono de voz era tan amable y aterciopelado, que olvide mi vergüenza y miedo, y lo miré nuevamente.

Me regalo una sencilla sonrisa, enfatizando sus anteriores palabras. Sin duda, Edward no podía ser más perfecto.

-Pero sigues sin decirme que es lo que paso.- Me fulmine mentalmente, creí que lo había despistado.

-Es sólo que me quede pensando…

-Ya, no quieres decírmelo ¿Verdad?.- ¡Diablos! ¡Diablos! ¡Y más Diablos! ¿Por qué tenía que ser siempre de esta forma? ¿Por qué siempre lograba lo que quería, y yo salía perdedora? ¡Esto era tan injusto!

-No es eso.- me excuse con lo primero que se me vino a la mente.- Es sólo que esta noche no era para hablar de mí, sino de nosotros…

-…creí que ibas a tratar de evitar eso.- dijo notablemente confundido. Y lo entendía, la verdad era que ni yo sabía lo que quería.

-He entendido que si sigo huyendo esto siempre va a ser un drama.- dije lo primero que se me había ocurrido. Al fin y al cabo no estaba mintiendo del todo, no era verdad que estaba preparada para enfrentarlo pero tampoco quería decirle que no lo había estado escuchando porque soñaba que se me declaraba ¡Que ocurrencias las mías!

-Esa respuesta, sin duda, era algo que no esperaba.- se sorprendió Edward. Me reí por lo bajo de la cara de Edward. Sin duda estaba más que sorprendido. Escéptico era la palabra correcta. Edward estaba escéptico.

Tardo en recomponerse. El camarero pasó a retirar los platos, nos ofreció la carta, pero tanto Edward como yo nos negamos. Edward le pidió la cuenta, después de que le pidiese que quería irme. Fue sorprendente, que accediera. Al fin y al cabo pensé que quería hablar, cosa que no habíamos podido hacer. Sonreí mentalmente, ante la euforia de haber ganado.

Diz minutos, y ya nos encontrábamos dentro del Volvo. Edward conduciendo a su escalofriante velocidad, pero por una vez no me queje. Quería llegar pronto a casa.

Apoye mi cabeza en la ventana, mientras una melodía de piano inundaba el ambiente. Era sin duda relajante. Miré sin atención el paisaje.

Pasto. Pasto. Pasto ¿Pasto?

Me senté de forma erguida, y preste atención a mi alrededor. ¿Qué estaba pasando? Este no era el camino a casa, es decir ¿Qué hacíamos en el medio del campo?

Mire a Edward interrogándolo con la mirada.

-Creí que nunca ibas a darte cuenta.- se burlo. Estaba relajado, algo que no veía en el desde que había llegado a USA.- Me preguntaba que tan despistada podrías llegar a ser.

-¿De que hablas?

-Bella, hemos estado viajando por más de media hora y no te habías dado cuenta. Es decir, siempre supe que eras despistada, pero nunca pensé que fuera para tanto.

¡Dios mío! ¡Media hora!

-¿A dónde estamos yendo? ¿Por qué no estamos ya en casa? ¿Qué planeas, Edward?.- Estaba histérica, esto no estaba dentro de mis planes. Había pensado, ingenuamente, que al fin Edward me había dejado ganar por una vez, pero me había equivocado. Él nunca me dejaría ganar.

-Bella, cálmate.- Su humor había cambiado notablemente. Ahora se encontraba tenso y serio, apretaba con más fuerza de la debida el volante y su mirada era oscura.- No voy a hacerte nada malo.

Eso me tomo por sorpresa. ¿Qué? ¡Pero si jamás esa idea había cruzado mi mente! A veces Edward podía ser más sensible que yo. Es decir, conocía lo suficiente a Edward como para saber que jamás le podría una mano a ninguna mujer a la fuerza, y mucho menos a mí. A pesar de todo, nosotros habíamos sido mejores amigos. ¿Cómo podía llegar a pensar que desconfiara tanto de él? Era cierto que ya no confiaba como antes en sus palabras, pero pensar que me estaba secuestrando ya era algo absurdo. ¡Dios estábamos hablando de Edward!

-Nunca pensé eso.- le explique.- Es sólo… ¿A dónde estamos yendo? Se suponía que volveríamos a…

-Tú lo diste por hecho, pero cuando nos fuimos del restaurante en ningún momento dijiste de volver. De cualquier forma, no hubiera aceptado.- hizo una pausa, me miro de reojo y luego volvió la vista a la solitaria y oscura carretera.- Vamos a un lugar especial, hace mucho que no vamos allí.

-¿Ya he ido?.- pregunte pasmada.

-Si.- no dudo al afirmar.- Aunque dudo que te acuerdes de él.- lo mire directamente a la cara con el ceño fruncido.- Fuimos hace mucho tiempo, pero es un lugar hermoso.

-No recuerdo haber viajado tanto.- me queje.

-Y no lo has hecho. Desde casa es bastante cerca, pero desde el restaurante nos desviamos.

Asentí con la cabeza sin saber que responder a ello. Me senté correctamente, fijando mi vista en la carretera frente a mí. Si no fueran por los faros del auto del Edward, estaría completamente a oscuras. No había nadie más en ella, no se oían ruidos de afuera excepto por los golpes del viento contra los vidrios del Volvo.

-La carretera asusta.- murmure más para mí que para él, aunque sabía que podía oírme. Un escalofrió recorrió mi espina dorsal, y me concentre en pensar en cualquier cosa que no fuera la carretera.

Por desgracia mi mente no era muy imaginativa cuando lo necesitaba y las imágenes que se empezaron a reproducir en mi mente.

Lluvia. Una carretera con muchos autos conducidos a una gran velocidad. Un auto del 2001 en el centro de toda la carretera. Dos pasajeros en el. Una camioneta, a una velocidad que sobrepasaba los limites. Un resbalamiento. Un accidente. Dos muertes. Sangre…

… mi respiración empezó a hacerse irregular. Era insoportable. El aire no me llagaba a los pulmones. Mis ojos, se estaban nublando.

En un descuido, jadee en busca de aire. Me estaba poniendo más nerviosa, mi corazón no me estaba ayudando.

-¿Bella?.- Edward se había dado cuenta. Trate de contener la respiración.

Esa no fue una idea muy inteligente. Solté un jadeo de golpe, y luego sentí la desesperación de conseguir aire.

-¡Bella!.- se alarmó.

Maniobro para un lado, que no pude identificar cual, y frente el Volvo. Apago el motor y todo se volvió silencioso exceptuando mis sollozos. De algo estaba segura, esto no era normal. Es decir, yo no había visto como mis padres había muerto y aún así mi mente era capaz de reproducir un situación similar. Estaba loca, y desesperada.

-¡Bella! ¡Por favor, Bella! ¿Qué te sucede?

Seguí sin responder. Mi cuerpo se zarandeaba violentamente a causa de los temblores. Mi boca estaba luchando por conseguir aire, eran como si mis pulmones se cerraran y no me dejarán respirar. Se parecía a un ataque de asma, pero yo no padecía de esa enfermedad. Lo mío más bien, era un ataque de nervios (2).

De repente, deje de sentir el asiento bajo de mí, unas manos fuertes estaban en mi cintura. Por unos segundos, creí volar. Pero esa sensación fue remplazada rápidamente por una de confort. Estaba sentada en el regazo de Edward. Me aferré a su camisa con mis manos temblorosas, y apreté los ojos.

-¡Bella no cierres los ojos!.- sin duda Edward estaba desesperado. Quería decirle que no se preocupara, que en unos minutos estaría bien – o al menos eso era lo que esperaba – .- ¿Qué sucede?

-N… n… no… res… spiro.- tartamudeé.

Después de eso, unos labios que conocía a la perfección se posaron sobre los míos. Me tense. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué me besaba justo ahora?

Mágicamente el aire llego a mis pulmones. Entonces lo entendí, Edward no me estaba besando sino que me estaba salvando. Él era el causante de que el aire volviera a mi sistema.

Mi cuerpo, respondiendo a los estímulos, se relajo. Edward siguió pasándome aire, hasta que se secciono que volvía a respirar. Entonces, con una delicadeza extrema, se separó de mí. Abrí los ojos cuando esto paso, pero no me encontré con su mirada como esperaba. No, no. Edward estaba inclinado sobre mí. Beso mi frente tiernamente, y me abrazó.

-Gracias, Edward.- mi voz salió más suave de lo que esperaba. Había gastado demasiadas fuerzas en estos minutos.

-No vuelvas a hacerlo.- me rogó.- Jamás dejaré que algo te pase, Bella. No vuelvas a hacer esto.

Sin saber que decir, asentí con la cabeza. No estaba convencida de poder cumplir con su petición, pero lo intentaría.

-Tengo miedo.- admití después de unos segundos en silencio.

-Lo sé. Lo siento mucho, pero jamás permitiré que te pase algo, Bella.- acarició mi cabello, y me sentó más derecha sobre su regazo.- No vas a tener el mismo final que tus padres.

Me quede sin aire. ¿Cómo lo sabía? ¿Cómo sabía que estaba pensando en ellos?

-Yo… no quise…

-Bella.- me interrumpió.- Yo te protegeré.

-Distráeme.- le ordene, de repente.

Ya no quería huir de esta noche, ahora tenía curiosidad de saber a donde íbamos, pero no iba a soportar el pensar en la carretera.

-¿Qué?

-Cuéntame algo, haz que no imagine.- suplique.

Edward me miro como si estuviese loca.

-Volveremos a casa…

-¡No!.- mi grito lo hizo saltar.- Quiero ir a ese lugar, llévame allí.

Sin duda pensaba que había enloquecido.

-No creo que sea…

-¿Por favor?.- lo mire a los ojos con suplica.

Edward soltó un suspiro de resignación, y mis labios formaron una sonrisa de victoria.

-No puedo creer que te haga caso.- se lamento.

-Alguna vez tenía que ganar.- me burlé. Edward me sonrió de forma torcida.

Con cuidado me dejo en mi lugar. Odie ese cambio, me había gustado estar con él. Se sentía bien, como si fuera lo correcto.

Edward encendió el motor, y volvimos a la carretera.

-¿Qué quieres que te cuente?

Me quede pesando, necesitaba algo que me hiciera escapar de la realidad.

-Mmm, cuéntame un cuento de hadas.

Edward se quedo sin habla, y me reí de él.

-Bella, sabes que ese no es mi fuerte. ¿No quieres… no sé, una canción?

Hice un puchero, como si de una niña pequeña se tratase, y Edward me miró de reojo.

-De acuerdo.- refunfuño.- Pero no puedes quejarte…

-… No lo haré.

Suspiro agobiado, y yo sonreí. Esta noche estaba ganando bastante.

- ¿Conoces la historia del príncipe y la vampiro (3)?

Negué con la cabeza. Esto se estaba poniendo interesante.

-Qué extraño.- se burlo de mí.- Creí que te sabías de memoria cada historia de las mil y una noches.

Me reí por su revelación.

-No todas, pero acá el punto es ¿Cómo sabes de esos cuentos? Pensé que odiabas ese libro.

-Mis gustos cambiaron bastante desde que te fuiste.

Después de esas palabras, sólo la tensión nos envolvió.

-Cuéntamela.- le pedí silenciosamente.

-Soy malo parta esto, asíque tenme paciencia.- asentí y Edward comenzó con su relato.- Había un príncipe, que le había asignado un visir que iba con él a todos lados.- la voz de Edward se hizo suave, y me sumergí en su relato.- A este príncipe le gustaba cazar, por lo que un día junto a su visir, fue al bosque. Estaba detrás de una criatura terrorífica, pero al fin la pudo vencer. Pero se había alejado del visir, por lo que tenía que encontrarlo. En su camino si topo con una esclava que sollozaba en la oscuridad… el príncipe se acerco a ella, y le pregunto que le pasaba. Ella le contó que se había perdido, el príncipe sintió pena por ella y trato de ayudarla. A medida que se van internando en el bosque, el príncipe siente desconfianza. En un momento, la esclava se excusa de que necesita estar sola. El príncipe no muy convencido la sigue a escondidas, descubre que la esclava es una vampiro y que le dice a sus hijos de que ha encontrado alimento. El príncipe se asusta, y cuando la esclava regresa con él, el príncipe le manifiesta su miedo…

Edward saco la llave del contacto. Me quede mirándolo a la espera de que lo continuara. Él me miró y me sonrió.

-Hemos llegado…

-¡No, espera!.- le detuve antes de que se bajará del Volvo.- ¿Qué paso?

Edward sonrió satisfecho.

-No lo sé, hasta ahí Sheherezade le cuenta al sultán la quinta noche, y aún no he leído la sexta.

Es respuesta me dejo congelada. Edward salió del Volvo, y en segundos se encontraba a mí lado, abriendo mi puerta.

Baje del auto enfurruñada, me había dejado con la duda.

Edward cerró el auto, y después se colocó detrás de mí. Antes de preguntar que era lo que estaba haciendo me topo lo ojos.

-¡¿Qué crees que haces, Edward?! ¡Voy a caerme!

-Yo te sostendré, no te caerás.

Sabía que no había discusión posible por lo que me deje llevar. El camino estaba peligroso para mí. Había pozos, ramas, el suelo no era fértil, y aún así Edward cumplió su promesa. No me dejo caer.

Habremos caminado al menos unos cinco minutos, hasta que nos detuvimos de golpe.

Edward quito sus manos, y pude abrir los ojos. Mi vista tardo en acostumbrarse, pero cuando lo hizo me dejo shokeada.

Sin duda el paisaje que se montaba frente a mi era maravilloso. Hermoso. ¿Cómo podía no recordar este sitio? ¡Era un delito olvidar este lugar!

A pesar de la oscuridad se podía admirar su belleza.

Los robles viejos con sus copas enormes, el césped que por más de la estación en la que estábamos viviendo, se encontraba verde. La luz de la luna, lo iluminaba todo dándole un toque más especial.

Edward debió de haberle pagado al cielo para que esta noche las nubes se hicieran a un lado y dejarán paso al brillo de las estrellas y la luna.

Me volteé a ver a Edward que ya me estaba observando con una sonrisa. Me ruborice ante su intensa mirada.

-Es hermoso.- musite.- ¿De verdad que ya lo conocía?

Edward asintió sin emitir palabra. Se acerco a mí y tomó una de mis manos entre la suya y me tiró con él. Nos internamos en el precioso prado. Edward se dejo caer en el centro, y yo lo imite. Ambos nos recostamos en el mullido césped uno al lado del otro. Disfrutando de la paz y de la compañía del otro.

-Se que te debo más de una explicación.- comenzó Edward. No me volteé a mirarlo, fije mi vista en las estrellas. Sabía que él estaba haciendo lo mismo, de esta forma era mucho más fácil.- Pero quiero empezar con lo de Lauren.

-¿Sabes? Ella no me interesa.- dije mordazmente.

-Lo sé, pero te debo una explicación. No quiero excusarme de nada de lo que he hecho en tu ausencia, aunque me arrepiento de mucho. Pero siento la obligación de decírtelo todo. Cada cosa que ahora no entiendes…

-No me debes explicaciones.- interrumpí.

-Sí, las debo. O al menos eso siento. Quiero hacerlo. Pero necesito que me escuches, no pido que me perdones, pero sería genial que al menos me escucharas ¿Lo harás?

Asentí con mi cabeza, pero al no estar segura de si me había visto, manifesté la respuesta con palabras.

-Gracias.- hizo una pausa. Lo escuché removerse a mí lado.- Después de la pelea, termine con Lauren. Creí que de esa forma arreglaría las cosas contigo, pero al irte quede devastado. Me tomo un año en volver a recuperar el ritmo de mi vida, pero eso no quiere decir que allá vuelto a ser el mismo.

Trate de comprender sus palabras, pero por el momento no podía describir a donde se dirigía su monologó. Quizás si quería saber que había pasado entre él y Lauren, pero tenía miedo. Miedo de que me doliera más de lo que tenía planeado.

-El día de tu cumpleaños, me deprimí en la fiesta de Lauren.- parecía avergonzado por esa confesión.- Alice no me decía como localizarte para llamarte, y los recuerdos me volvían loco. Empecé a tomar, creí que de esa forma ahuyentaría los recuerdos y dejaría de tomar. Si te soy sincero, no recuerdo mucho. Sólo se que desperté con Lauren a mí lado.- Ahogue un grito antes eso. Lo esperaba, pero no de esa forma. Sentí la mirada de Edward sobre mí, pero no me moví.- Cuando volví a la escuela.- continuo.- no podía quitarme a Lauren de enzima. Ya todo el colegio sabía lo que habíamos hecho, y con ayuda de Lauren y su grupo creían que estábamos juntos. Recuerdo que Emmett no me hablo por al menos dos meses. Por eso es que se enfado tanto…- no acabo la frase, pero yo lo entendí. Ahora entendía la reacción de Emmett con Edward, porque él era el que más se negaba a perdonarlo.

Alice no estaba orgullosa de mí, pero no me dijo nada. Rose… en fin, es Rose.- trate de no reírme de eso. Pero una sonrisa se formo en mis labios. Sabía que no era para reírse, pero quería sacarle un poco de drama.- El hecho, es que quiero que entiendas que jamás he estado con Lauren de una forma… romántica. Siempre que estaba con ella era cuando pensaba en ti.- ante esas palabras me quede sin aire.

Edward no dijo nada aunque espera, asíque decidí atacar.

-¿Qué tiene ella, que se parezca a mí?.- pregunte, con ira. No me había gustado esa comparación. Lauren y yo no teníamos nada en común.

-Nada.- contesto como si me hubiese leído la mente.- Absolutamente nada. Siempre que estaba mal comenzaba a tomar, tanto que he llegado a perder el conocimiento. Y Lauren siempre estaba ahí. No era conciente de mis acciones, y siempre terminaba acostándome con ella.- su tono de voz bajo, y mis ojos se llenaron de agua.- La use, sin más. Pero en la última fiesta, hará 5 meses… Antes de que todo pasará.- Sabía que se refería a la muerte de mis padres.- Caí en un coma alcohólico. Desde allí, no he vuelto a tomar y mucho menos acercarme a Lauren. Siempre la había despreciado, pero ella antes contaba con la ventaja de que sabía que en alguna fiesta volvería a estar conmigo. Pero cuando se dio cuenta de que ya no era como antes se desespero. Sé que he cometido un gran error, Bella. Me odio por ello, pero no manejaba la situación.

-¿Por qué?.- masculle.

-¿Por qué, qué?.- pregunto confundido. Sin duda esperaba otra cosa.

-¿Por qué todo esto fue por mi culpa?.- solloce. Al fin y al cabo había entendido que Edward había estado con Lauren. Él no lo había dicho con esas palabras pero lo había dado a entender.

-¡No!.- Edward se acerco más a mí. Se inclino posando todo su peso en el costado derecho de su cuerpo.- Nada es tu culpa, Bella. Yo fui el idiota que se emborracho para alejarte de mis pensamientos, fui yo el que no tomo las precauciones adecuadas.

-¿Qué vas a hacer?

-Lo mismo que estoy haciendo ahora.- musito. Acarició mi cabello de forma dulce.- Trató de enmendar los errores, aunque no estoy haciendo un buen trabajo con eso.

-No digas eso…- trate de que tragarme las lágrimas. Ya no estaba llorando, pero ellas seguían en mis ojos, esperando por ser descargadas.

-Es la verdad, Bella. Desde que llegaste no he hecho más que causarte daño. Esa no era mi forma de arreglar las cosas. Sólo quiero que te quede claro una cosa.- me miro intensamente a los ojos.- Lauren fue y será siempre un error del que estoy arrepentido. Pero no puedo borrar el paso, aunque quiera. Lo que puedo hacer es camiar el futuro, y eso es lo que intento. ¿Me crees?

-Más de lo que me gustaría.- dije sin pensar. Mis mejillas se tiñeron de un rojo carmín, y la sonrisa de Edward se hizo grande.

Ala verdad es que yo no podía recriminarle nada, yo me había ido. Él había hecho su vida… pero sus palabras me habían convencido. No estoy segura del por qué, ni quiero saberlo. Pero lo que sabía era que Edward me había contado su verdad, no estaba escapando del destino como Sheherezade lo había hecho, él lo estaba enfrentando.

Edward beso mi mejilla, y se puso de pie. Se paro frente a mí y me tendió una mano.

Lo miré incrédula.

-¿Confías en mí?.- pregunto con una sonrisa.

Moví mi cabeza de lado.

-¿Qué?

Estiro un poco más su mano.

-¿Confías en mí?

Asentí con la cabeza, sonriendo, y tome su mano. Esto estaba bien, así tendría que haber sido desde un principio.

-Aún hay cosas que debo contarte, pero es tarde.- me miro cuando refunfuñe. Ahora que quería quedarme, no podíamos.- Pero…- lo miré con esperanzas.- la noche aún no acaba.

Lo miré cuestionándome su salud mental. ¡Se estaba contradiciendo así mismo!

-No te habrás vuelto loco, ¿verdad?

Edward se rió de mis palabras. Apretó más fuerte la mano, y caminamos hacía el lado de la carretera.

-Debemos volver a casa, pero tengo algo preparado allí.

-¿Qué?

-¿No tienes curiosidad de saber que paso con la historia de Sheherezade? ¿Qué paso con el príncipe y la vampiro? ¿Cómo esa noche Sheherezade logró sobrevivir otra noche?

-No entiendo.- admití.- Tu odias esas cosas.

-Muchas cosas han cambiado.- Me abrió la puerta del Volvo y entre. Edward corrió hasta su lado y encendió el auto.- Por alguna razón, ahora admiró a Sheherezade.

-¿Por qué?

-Porque aún sabiendo que en cualquier momento puede morir, ella lucha por sobrevivir.- Edward encendió la música, y el piano nos volvió a inundar.

-¿Y a que se aplica lo de Sheherezade con nuestra situación?

Me estaba divirtiendo con todo este trabalenguas. Era increíble como con una confesión todo podía volver a ser como antes.

-Qué con contar una historia, por más verdadera que fuese, arregle un poco nuestra situación. De la misma forma…

Lo interrumpí.

-Sí, lo sé.- sonreí y tomé la mano de él que estaba en la palanca de los cambios. El me sonrió feliz.- Igual, que como Sheherezade.

.

.

.

¡Holis, gente linda! Lamento mucho el retrazo, no voy a darles mis excusas, creo que ya los conocen y todas se emitan a una sola 'falta de tiempo'. Aunque este chap ha sido largo ¡Doce hojas de Word! Además de que se que a muchos este chap les ha gustado :).

(1)Sheherezade o Sheherezada, es la que relata las 'Mil y una noches'. Ella es la hija de uno de los consejeros del sultán, y que se presta voluntariamente a casarse con el sultán aún sabiendo que este después de haber encontrado a su primera esposa con otro, se había casado ya tres mil veces y había matado a cada una de sus esposas en la misma noche de su boda. Sheherezade, al entrar al palacio logra sacar a su hermana de allí, y ella se queda en su lugar. Esa noche Sheherezade le empieza a contar una historia al sultán, que hace que este se olvide de que debía matarla y no puede dejar de escucharla. Cuando llega el amanecer, ella le dice que esta muy cansada y que necesita dormir para poder continuarla, el sultán le concede una noche más para que acabe su relato. Así pasan mil y una noches. El sultán y Sheherezade ya tienen tres hijos, y el sultán ya no quiere matarla. La ama, y aprendió de sus relatos lo que ella profesaba: bondad, nobleza, amor, entre otra cosas.

(2)Es una enfermedad psicológica. Como dice Bella, es parecido a un ataque de asma. Se cura con terapia, o con medicamentos. Lo puse porque con el contexto iba, sin contar de que se de esto por que yo lo padezco. Pero suelen ser ataques, aislados, y no es nada peligroso.

(3)La historia del Príncipe y la vampiro, es un relato que esta dentro de las mil y una noches. Es exactamente, el 15 relato, y Sheherezade lo cuneta la quinta noche.

Sin duda este fue un resumen de lo que trata 'las mil y una noches'. Les soy sincera, no lo he leído, pero al igual que ustedes conozco algunos de sus cuentos y la historia la sabía :P. Algunos cuentos (para los que no saben o tienen curiosidad) son: 'Aladdín', 'Alibaba y los 40 ladrones', 'Simbad', entre otros cuentos árabes, y desde ya 'La historia del príncipe y la vampira'.

¿Qué les pareció el chap? Como se que a muchos les gustará, se que muchas me van a matar, pero sólo les voy a explicar una cosita: soy de las personitas que ama que el chico siempre de él primer paso, pero en esta historia creo que Edward ya ha hecho bastante, y que es el turno de Bella. A lo que voy, que cuando lean una declaración de parte de los dos o de Bella esa será la verdadera (y sepan que no falta mucho para que eso suceda)

Un comentario fuera de lugar.. ¿Vieron el trailer de New Moon? ¡Oh my God! La verdad es que la pelicula de Twilight no me gusto, pero New Moon se ve diez veces mejor, ¡Ya quiero verla! De seguro que esta muy buena xD

PROPA!

Casualidades Fugases (Todos humanos, ExB) ¡Últimos Capítulos!

La Rosa Negra (Todos humanos, ExB) ¡NEW!

Hasta el Crepúsculo (ExB) ¡Actualice hoy! ¡Se acerca el final!

Antes del Primer Aullido (OneShoot, ExB) Es un OneShoot independiente, pero que al mismo tiempo se lo puede adaptar a 'Aullidos de Muerte', como una explicación al porque ella decide tal cosa durante 'New Moon'… ¡Pasen y déjenme su opinión!

Aullidos de muerte (OneShoot, ExB)

Leyenda de San Valentín (Ganadora de un concurso literario de mi país y otros dos en Internet. OneShoot ExB)

Living in a Word Without You (OneShoot, ExB)

Bijoy Wasurau (Card Captor Sakura, SxS)

MUSHIAS GRAX X SUS RR!! De verdad, les agradezco todo su apoyo, me hacen muy feliz. Conteste todos los RR que querían una respuesta. Hay mushios anonimos que me hacen preguntas, sino dejan una direccion en donde pueda contestar sus dudas (recuerden poner los espacios en la direccion de mail o lo que sea, ya que si lo escriben todo junto no se guarda), porque no se si lo saben, pero esta prohibido contestar los RR en los chaps.

Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct

CLICK HERE, REVIW!

14