Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.
En memoria a Michael Jackson.
(1958 — 2009)
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Capitulo dieciocho: La vida es sueño*.
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*Clotaldo: En fin, ¿Qué me das, licencia para que lo diga?
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-¿Qué rayos llevas puesto, Bella? ¡Sácate ese buzo!.- ni siquiera me digne a mirarla a los ojos.
Sentía que quería morirme, estaba tratando con todas mis fuerzas de tragar mi enojo hacía Alice y el dolor del rechazo de Edward. ¡Quería llorar! Era estúpido el no poder controlar mis emociones y que siempre tuvieran que descargarse por medio de lágrimas.
Baje el último escalón, y sin mirar a nadie me dirigí a la cocina. Podía escuchar los pasos de Edward detrás de mí.
-¡No me dejes con la palabra en la boca, maldita sea!.- chillo Alice, y estoy segura que Jasper la estaba sosteniendo. Ya que milagrosamente ella no iba tras de mí.-¡Ambos tienen que escucharme!
-¡Basta, Alice!.- le freno Edward y yo frene de golpe, antes de entrar en la cocina. La impresión de la situación me abrumo. Gire para observar lo que estaba pasando. Ángela sostenía a Alice, y Jasper con Ben se mantenían al margen. Edward estaba a tan sólo unos pasos delante de mí. Jasper observo mi rostro e hizo una mueca. Rápidamente escondí mi rostro con mi cabello.-¿Qué, diablos, te sucede Alice? ¡Estas histérica! Cálmate.- las palabras de Edward eran serias, como una orden.
La habitación se sumió en un incomodo silencio. Mi respiración era pesada y se oía sobre las demás. Me sonroje cuando no sólo Jasper se fijo en mi persona. Quería correr, pero al mismo tiempo quería ver que sucedía entre los hermanos.
Ángela soltó a Alice, y esta dio unos amenazantes pasos hacía su hermano. Se detuvo a unos cuatro pies y lo acuso con el dedo.
-¡No me des ordenes!.- ¡Dios mío! Edward tenía razón: Alice estaba histérica. En mi opinión estaba en uno de esos días.- ¡Todo es tú culpa!.- lo golpeo en el pecho con su dedo índice.
Mi entrecejo se frunció. ¿Qué era culpa de Edward? Al parecer todos allí nos preguntábamos lo mismo.
-Disculpa. ¿Qué?- el tono incrédulo de Edward hizo saltar a Alice de rabia. Sus ojos flameaban.
-¡Qué es tu culpa, Edward! ¡Todo!.- estallo.- Siempre que algo sucede con Bella es tu culpa.- me quede de piedra en mi lugar ¿En qué entraba yo en este lío? Me sonroje ante las palabras de Alice.- ¡Deje que salieran a…!
-¿Dejaste?.- interrumpí su discurso encolerizada. ¿Pero quién se creía?.- ¿Desde cuando es a ti la que le debo rendir cuentas? Hasta donde sabía los únicos que pueden permitirme salir o no son tus padres, Alice.
Era la primera vez que me enfrentaba a Alice, y no estaba muy segura de que fuera lo correcto. Habíamos sido amigas desde siempre, ella me había apoyado en todas mis decisiones al igual que yo a ella. Pero realmente las cosas habían cambiado. De un día para otro Alice se creía ama y señora de mi vida, y no estaba segura del por qué.
-¡Oh, vamos Bella! No te hagas la enfadada ahora, siempre ha sido así.- mis ojos se abrieron ante la sorpresa de la superioridad de Alice ¿Quién era? Ella no era mi mejor amiga.- ¡No puedes hacer nada sin mi!
Mis ojos se cargaron de lágrimas de fuego.
-¡Y un cuerno, Alice!.- estalle con voz ahogada.- ¿Qué diablos es lo que te pasa? ¡Jesús ya ni te reconozco!- Jasper intento acercarse a mí y yo retrocedí un paso, haciendo que él se detuviera en seco. No quería la compasión de nadie. Esto era algo entre Alice y yo, que desgraciadamente había explotado en público.- ¿Sabes, Alice? Quizás sí tengas razón y yo sólo soy una muñeca de trapo ¿No? Siempre yendo bajo tu sombra, haciendo lo que tú quieras. Sí, sin duda tienes razón.
Por primera vez desde que Alice nos había llamado, Edward volteo y fijo sus ojos en los míos. No me quise detener a leer sus emociones, quizás era egoísta, pero en estos momentos sólo me importaban las mías.
Todos estaban en silencio. Era hora de mi gran salida de escena antes de que Alice volviera al ataque. Gire sobre mis talones y dí un paso. Sólo uno fui capaz de dar, ya que una mano me sostuvo la muñeca derecha. No necesitaba voltear para saber de quién se trataba, conocía ese tacto mejor que el mío propio. Cerré los ojos con fuerza y con un movimiento poco amable me solté del agarre.
Podía sentir las miradas detrás de mi espalda hasta que cerré la puerta de la cocina, y puse la traba. Conté tan sólo seis segundos, hasta que Edward empezó a insistir a que la abriera. No lo hice. ¿Acaso era idiota? Hacia tan sólo unos minutos él me había rechazado y ahora acababa de pelearme con su hermana ¿Iba a salir algo bueno si lo dejaba entrar?
Un fuerte remordimiento me invadió por haberle gritado a Alice frente a todos. Ella también se había sobrepasado, pero el punto era que ninguna de las dos debimos haberlo hecho. Solté un sollozo y una frase paso por mi cabeza.
"Reprende al amigo en secreto y alábalo en público."*
Quizás no era el mejor momento para recordarla. Me hizo sentir aún peor. Había tanta verdad en esa frase, pero era demasiado difícil de llevar acabo en estos momentos. Me deje caer al suelo, apoyando mi espalda contra la puerta. Estire las piernas en el suelo, sin importar el frío que sentí al hacerlo, y eche la cabeza hacía atrás. Tome varias bocanas de aire intentando calmarme.
No oía nada detrás de la puerta. Seguramente estarían en la habitación de Alice. Agradecí que Edward se cansara de golpear la puerta en vano. En estos momentos el debía estar con su hermana igual que los demás.
Mi mente viajo otra vez a Alice. ¿Qué le había pasado hoy? Realmente no la reconocía. Quizás, como había dicho en la sala sí me dejaba manejar por ella. ¿Pero era necesario dejarme como una idiota delante de todos? ¿Delante de Edward? Seguramente él también lo habría notado, pero no era lo mismo a que me lo dijeran allí.
Las palabras de Alice me habían herido, jamás había pensado que ella fuera capaz de decirme aquellas cosas. Seguramente ella tampoco habría pensado que yo podría llegar a hacerle tanta frente. Pero supongo que las cosas cambian.
Sacudí la cabeza. Tenía que salir de la cocina y llegar a mi habitación. No quería echarles a perder la noche a los demás. No sería justo que por mi sensibilidad ellos no pudieran pasar una noche agradable.
Jasper debía de estar pasándolo realmente mal. Generalmente él era ese amigo que estaba allí para calmarme, pero ahora estaba dividido. Su amiga por su novia. Era obvia cual era su elección, y no lo juzgaba. Lo que sabía con seguridad era que se estaba sintiendo realmente mal por algo que no lo involucraba. Podía sentirlo.
Suspire.
Tenía que intentar calmarme antes de emprender una carrera hasta mi recamara.
Cambie de posición, flexionando mis piernas para abrazarme a ella y esconder mi rostro allí.
De repente el hecho de estar sola me golpeo. Necesitaba consuelo. Quería que alguien, no importaba quien, viniese y me abrasase. Quería que trataran de levantarme el ánimo y que me acariciaran.
Un golpe de la ventana me hizo temblar, pero estaba tan pérdida en mis pensamientos que pensé que podría haber sido obra de mi imaginación o del viento.
En el momento en que escuche unos pasos, me asuste. Era obvio que ya no era efecto de mi retorcida imaginación o de la naturaleza.
Sorbí mi nariz y subí la cabeza. Mis ojos, aún ahogados de lágrimas que todavía no terminaban de caer, me ardían. Aún así pude distinguir con facilidad la figura que estaba, casi, frente a mí.
Solté un jadeo. Que estupida que había sido al pensar que él me dejaría. Quise sonreír, pero no tuve fuerzas para tal acto.
Lo deje acercarse a mí, en ningún momento deje de mirarlo. Se agacho a mi lado y me envolvió en sus brazos. Deje caer mi cabeza en su pecho y mis manos se aferraron a su remera.
Allí estaba el consuelo que necesitaba. Y como siempre, allí estaba él. Edward. Siempre estaba, nunca me dejaba sola. Debía dejar de ser tan desconfiada y juntar las fuerzas necesarias para que supiera mis verdaderos sentimientos por él.
Ya no me importaba el hecho de haber quedado como una maldita estupida frente a él, últimamente eso se me daba muy y seguramente no sería ninguna novedad para Edward.
-Sh.- murmuro sobre mi cabello.- Alice lo siente, cariño. Tienes que calmarte así pueden arreglar las cosas.
Cerré los ojos con fuerza.
-¿Por qué dijo todo aquello? ¿De verdad es así?.- hipe.
Yo también me había sobrepasado con las cosas que le había gritado a Alice, pero no ese momento no necesitaba que nadie me reprochara nada. Lo único que buscaba era una respuesta para los repentinos ataques de Alice. No estaba siendo ella misma. Al menos, no lo había sido el día de hoy.
-Solo esta pasando por un mal momento.- de no haber tenido lo ojos cerrados, los habría dejado en blanco.- Por lo que escuche que le decía a Jasper, cree que te esta perdiendo como amiga y eso la esta estresando.
-Es obvio que con lo que dijo va a perderme.- solloce.- No quiero, Edward.
-¿Qué cosa, amor?
-No quiero perder la única familia que me queda.- confesé con el corazón encogido.
-¡Oh, Bella! Es no va a suceder. Solo fue un mal momento. Los amigos pelean constantemente…
-…pero no siempre se arreglan.
-Si, si lo hacen.- dijo convencido.- Míranos a nosotros.
-Edward.- tome aire antes de volver a hablar.- Nosotros tardamos tres años.
Después de mis palabras el silencio nos invadió. Fue incomodo e inmediatamente me sentí culpable por ello.
-Lo siento.- suspire.
Esas palabras tenían más significado
Edward pareció confundido. Me separo de su pecho, deslizo un dedo bajo mi mentón y lo guió para que mi cara girara y lo enfrentara. Sus ojos mostraban su desconcierto.
-¿Por qué te disculpas?
-No debí decir aquello.
-¿Por qué no? Es la verdad, no dijiste nada malo, Bella.
Mordí mi labio inferior y mire para otro lado. Edward volvió a dirigir mi rostro al suyo.
-¿Hay algo más, verdad?.- me ruborice instantáneamente.
Edward acaricio con ternura mi mejilla con la misma mano que sostenía mi mentón, y con la otra me sostenía la cintura.
Odiaba que me conociera tan bien.
Negué con la cabeza velozmente. Me reproche a mi misma por delatarme sola. Edward se rió, y llevo la mano de mi mejilla a mi cabello para acariciarlo.
-Lo dejaré pasar, solo por hoy.- me guiñó un ojo y le sonreí en respuesta.
Edward me beso la frente y luego se removió un poco bajo de mí.
-Creo que es hora de que vayamos a la sala. Sé que será algo incomodo, pero Alice de verdad quiere disculparse.
Asentí con la cabeza.
Edward me ayudo a levantarme, y una vez que estuve de pie él me siguió.
No estaba segura de lo que haría cuando tuviera Alice frente a mí. Estaba dolida por sus palabras, pero tampoco quería seguir peleando con ello. Era todo un problema.
Me refregué los ojos e intente arreglar un poco mi ropa. Edward se acerco por atrás y acomodo mi cabello. Sonreí, sin que me viese, por el detalle. Cuando acabo se inclino y beso mi mejilla. No estoy segura de que tonalidad de rojo tuve en ese momento, pero estaba segura que era una suerte no tener un espejo cerca.
Rodeó mi cintura y me dirigió a la puerta. No estaba segura de querer cruzarla…
…Ok, no quería cruzarla. Tenía miedo. Todos estarían allí mirándome con lastima y sería algo realmente incomodo. No estaba preparada a enfrentarme a ellos tan pronto. Aún quedaba la posibilidad de correr escaleras arriba y refugiarme en mi recamara. Eso, claro esta, si no tropezaba en el camino.
-No te escaparás.- murmuro Edward en mi oído.
Fruncí el ceño.
-No puedes leer las mentes.- le acuse, frustrada de que me hubiese descubierto.
Edward se rió en silencio.
-Y no puedo. Pero llevo años leyéndote a ti. Vamos, pequeña cobarde. Es mejor ahora que tarde.
-Prefiero tarde.- masculle enojada.
Edward se rió, pero no dijo nada más. En cierto modo se lo agradecí, por otro lado no.
Abrió la puerta y al ver el living, temblé. Aún no se habían percatado de nosotros, seguían sentados frente a la TV, hablando entre ellos.
-Creo que tengo sueño.- murmure, para que sólo Edward me escuchara.
-Oh no, señorita.
Suspire, no había forma de que huyera.
-Me las pagarás.- le amenacé tratando de sonar malvada.
-Eso espero.
Lo odiaba. Odiaba que me hiciera esto. ¡Uf! Quería matarlo por no ayudarme. ¡Esto era tan injusto!
Edward me arrastro hasta los sillones, donde nos dejo caer. Jasper me miraba con preocupación, era el único que no sentía lastima por mí. Se lo agradecí interiormente.
Alice tenía los ojos rojos, al igual que sus mejillas a causa de haber llorado anteriormente. Me sentí mal por ella.
De repente todo se sintió… muerto. La tensión se incrementaba y nosotros cada vez estábamos más incómodos.
Me incline cerca de Edward para susurrarle al oído.
-Al parecer mi idea de correr a mi habitación ahora se ve muy buena.
-Si, la verdad es que sí.- respondió en el mismo tono que yo había usado.
Alice se levanto del suelo y camino hasta el sofá. Se sentó a mi lado y me tense inmediatamente. Era obvio que no era que le tenía miedo ni mucho menos, simplemente era extraño tenerla tan cerca después de lo que había pasado entre nosotras minutos antes.
-Bella.- su voz parecía tener miedo. La mire de reojo y vi que había clavado su vista en sus manos juntas sobre su regazo.- Lo siento mucho. No sé que me paso, de verdad. No quise decir todas esas cosas, Bella.- Alice levanto la vista y asentí con la cabeza.
La perdonaba, al menos eso era lo mínimo que podía hacer. Aún así no la justificaba y mucho menos se había curado lo que me había partido.
-Yo también lo siento.- fue lo único que fui capaz de contestar.
No estaba muy segura de que Alice hubiese entendido todos los sentidos que abarcaba esa frase. Al juzgar por su sonrisa, no. No lo entendía. Suspire, no iba a echar a perder también la amistad con Alice. Ya había hecho demasiado en su momento con Edward.
Alice me abrazo rápidamente y beso mi mejilla. Me quede estática, todavía pegada a Edward.
Salto del sofá aplaudiendo y se dejo caer junto a Jasper.
Quizás no había sido lo mejor, pero no iba a hablar con ella sobre lo que había pasado frente a todos. Por el momento lo dejaría pasar, en algún momento tendría las fuerzas para juntarnos y aclarar todo.
Jasper me miro y me sonrió tenuemente. Él sí lo había entendido. Le sonreí haciéndole saber que estaba todo bien. Ya había sido suficiente drama. En realidad, para mi vida, solo había sido la dosis diaria. Pero cansaba.
-¡A jugar!.- Alice salto en su lugar aplaudiendo.
Volví a suspirar, esto no cambiaba.
Sentí el aliento de Edward rozar mi cuello y temblé ante la sensación.
-¿De verdad estas bien?
Asentí con la cabeza y me deje caer del sofá al suelo. La roda se abrió haciéndonos lugar a los dos.
-¿No íbamos a ver películas?.- indague recordando los planes de esa noche.
-Sí,- contesto Ángela feliz como Alice.- Pero mientras estabas con Edward antes nos acordamos de un juego que jugábamos en la primaria.
Fruncí el ceño.
-¿Cuál?
-¡Y si yo te besara!*- gritaron Alice y Ángela en coro.
Los chicos se rieron, por el contrario yo me sonroje. La única vez que había jugado a ese juego había besado a medio Forks. Entre ellos, a Jasper y a Ben. Recuerdos que debí besar a Emmett también, pero él se excuso diciendo que era su hermana y era poco ético. Esa noche había tenido que besar a Tyler, a Eric y a… Mike. Edward lo había golpeado esa noche cuando intento que un simple roce de labios pasará a mayores.
Me sonroje aún más fuerte y todos se carcajearon de mí. Los fulmine con la mirada, eso no ayudaba.
-Como somos pocos, pienso que es obligatorio que todos pasen por todos.- quise tener en mis manos un arma de destrucción masiva para matar a Ángela.
-No es por nada, Ang.- intervine poniendo cara de asco para darle más énfasis a mis palabras.- No es que no crea que eres atractiva, pero no te besaría.
Todos los chicos se rieron de mis palabras.
-¡Uy, Dios, no!.- chillo Alice, escandalizada.- ¡Ni besaré a un chica, ni a mi hermano!.- declaro.
¡Uf!
-¡De acuerdo, de acuerdo!.- agito los brazos Ángela. Los chicos seguían riéndose de nosotras.- ¡Nada de cosas raras! Nos mantendremos en lo normal. Chicas con chicos. Menos Alice y Edward.- término rascándose la cabeza. Me reí de ella, realmente estaba confundida por las preguntas bobas que habíamos hecho.
El juego era sencillo. Debías de escoger a alguien para besar y antes de ello decir él porque de la elección. Era sencillo, y sólo era un beso pequeño. Nada comprometedor.
Abrimos mejor la ronda, mientras Alice corría por la sala en busca de una hoja y una lapicera. Las parejas se podían repetir sólo dos veces, una vez elegida por el chico y otra por la chica. Alice estaba anotando nuestros nombres para que nosotros no hiciéramos trampa.
Cuando volvió a sentarse comenzó el juego. Estaba segura que las primeras rondas serían entre las parejas, por lo que no me preocupaba.
Me relaje, apoyando mi espalda en el sofá y me prepare para una dosis de risa.
-¡Yo empiezo!.- grito, obviamente, Alice.
Mire a Edward que estaba muy silencioso en su lugar. Sus brazos estaban cruzados en su pecho y su vista perdida. Me encogí de hombros, no quería molestarlo.
-¡Jasper!.- escogió Alice.- Si yo te besará sería… Mmm…- Jasper frunció el ceño cuando Alice comenzó a hacerse la que pensaba.- Besas bien.
Tuve que morderme el labio inferior para no reírme cuando la quijada de Jasper se cayó.
-Alice,- hablo Edward que estaba tratando de no explotar en la risa como ya lo habían echo Ángela y Ben.- Se supone que no puedes opinar como besa. Sí no das una buena excusa a prenda.
Alice sonrío con suficiencia. Le saco la lengua a su hermano y se volvió a su novio que todavía parecía congelado.
-¡Porque lo amo!
Todos volvimos a respirar, inclusive Jasper. Alice saltó a él y lo beso. Edward empezó a toser exageradamente para llamar su atención cuando el beso empezó a intensificarse.
Jasper se separo colorado y Alice con una gran sonrisa.
-Todo bien contigo, Jasper. Pero Alice sigue siendo mi hermana menor… y como que no es muy agradable verla de esa forma. Creo que comprendes ¿Verdad? Supongo que sigue sin gustarte las pruebas de amor de Rose y mi hermano.
Jasper se sonrojo más. Asintió y todos estallamos en risas.
-¡A Jasper!
-Esto no acabará más.- mascullo Edward.
-Sólo es la última vez para ellos.- le sonreí.
-Alice.- todos en la sala rodamos los ojos.- Porque la a…
-¡No puedes dar la misma excusa que ella!.- saltó Ángela.
Jasper la miro confundido, luego asintió y volvió la atención a su novia.
-Porque es la persona más hermosa.
Y con solo esas palabras la compro. Aunque supuestamente Jasper tendría que besarla, fue Alice la que tomo su lugar. Quise gritar que estaba mal ello, pero no quise meterme. Por el contrario, Edward si.
-¡Alice, prenda!.- grito cuando volvían a tardarse demasiado en separarse.
Alice se soltó de Jasper con un gritito. Saltó a su lugar con una expresión de horror, frunció el ceño y se cruzo de brazos.
-¡No!.- sentenció.
-Claro que sí, Alice.- intervino Ben.- Jasper debía besarte, no tu a él.
Alice refunfuño sin que nadie la entendiera, antes de levantarse y encerrarse en la cocina para darnos tiempo de pensar en una prenda buena. La verdad es que ellos pensarían, yo no era buena para ese tipo de cosas.
-¡Un día lejos de Jasper!.- propuso Edward.
Jasper palideció. Golpeé a Edward con mi codo.
-No seas malo, Edward. Tu no eres celoso.
Edward me sonrió.
-No de ellos. Además sólo quiero divertirme.
-Eres malo.- lo acuse en broma.
-¿No ir de compras?.- pregunto Ang en un murmuro, parecía insegura.
Todos la miramos como si estuviese loca. ¿De verdad se atrevería a proponérselo? Si lo hacía, yo no sería parte de ello, eso era seguro.
-Si de verdad piensas correr ese riesgo, va por ti sola.- Jasper, al igual que todos, pensaban como yo.
-Cobardes.- dijo Ang, en un claro síntoma de echarse atrás.
-¿Por qué no estar un día a dispocion de Bella?.- dijo Jasper, y lo mire mal.- Ella se porto mal contigo y estoy seguro que esa forma podría remediar algo. Llévala a que te ayude a practicar danza. Sé que extrañas bailar y ella podría ponerte la música y demás.- la idea no sonaba mal, la verdad
Jasper tenía razón, extrañaba bailar, y no podía hacerlo sola. Sí Alice venía conmigo podíamos aprovechar para hablar en el camino y luego ella me ayudaría.
Le sonreí.
-Siempre sabes lo que me pasa.- lo acuse.- Pero gracias, no seria mala idea. Claro, si todos están de acuerdo.
Mire a mis amigos, y asintieron. Edward también, aunque parecía perdido. Se inclino cerca de mí.
-¿Por qué no me dijiste que extrañabas bailar?.- parecía preocupado y… ¿herido?- Podríamos haber ido cualquier día, sabes que siempre puedo ayudarte.
-Sólo… sólo no lo pensé. Pero no es nada del otro mundo, puedo vivir sin bailar, lo he hecho por tres años.
-Pero deberías de habérmelo dicho.
-Edward, no es tan importante. Relájate.
No pareció convencido, pero no quise insistir más. Al fin y al cabo a Jasper tampoco se lo había dicho simplemente él era muy observador. Edward también solía serlo, simplemente se le había pasado. No entendía porque se ponía tan mal.
Ben fue a buscar a Alice a la cocina y le contaba su prenda. No tardaron en volver con nosotros y sentarse en su lugar.
-Ok, es el turno de Alice.- anuncié para continuar rápido.
-Supongo que sólo tengo una opción.- sonrió.- Ben.
-Nada de emocionarse, Alice.- jugo Ángela, guiñándole un ojo.- Aún sigo en la habitación.
-Si yo te besará sería porque eres el único hombre que queda que no es de mi propia sangre.
-¡Así se habla!.- le festejo Jasper.
-¿De verdad, Alice?.- le pregunto Ben, y ella asintió.- Debería de sentirme herido por ello, pero son cosas que pasan.
Alice gateó hasta Ben. Se detuvo frente a él y lo beso fugazmente, antes de volver a su lugar. No podía creer que Alice estuviese roja y nerviosa, esto era único.
-¡A Ben!.- aplaudió Ang.
-¡Bella!.- me quede como una estatua.
-¿Qué?.- gritamos Ang y yo.
Es decir, sabía que debía besarlo en algún momento, pero esperaba que primero pasará Ang y luego yo.
-Sí, Bella.- sonrió y miro a su novia.- Lo siento, Ang. Pero si lo dejamos en parejas Bella y Edward nunca jugaran, y además no es divertido.
Se inclino y beso su mejilla. Con eso ya la había convencido. Ángela asintió y me miro divertida.
-En fin, si yo te besará Bella sería porque eres la sexy amiga soltera de mi novia desaparecida por tres años.- Mis ojos se abrieron ante la excusa de Ben, era un halagador por naturaleza.
-Si no tuvieras a Áng, supongo que Bella sería la próxima en la lista.- lo molesto Jasper.
Ben, paso sobre Ángela para llegar a mi y me beso. Sostuvo mi cara entre sus manos y estampo sus labios con los míos. No había que hacer nada. Ni siquiera cerrar los ojos, aunque él lo había hecho. Sólo debía esperar a que me soltará y ya estaba.
5…6…7…8… y los segundos pasaban y nada.
-¡Bueno, creo que ya esta!.- seguido de ese gruñidos, fui jalada lejos de Ben y acomodada en los brazos de un molesto a Edward. Los mire confundida, parecía querer echar humo.
Ben se volvió a acomodar en su lugar y Ángela lo golpeo de forma juguetona en el brazo. Me gustaba su relación, siempre había confianza.
-¿Qué fue eso?.- exigió saber Edward.
Ok, la respuesta era obvia. El juego. Eso era, simplemente. La consecuencia del juego. Nada del otro mundo.
-Vamos, Edward.- le golpeó Jasper en el hombro.- No te pongas posesivo. Este es el momento en el que podemos besar a otras mujeres sin que sea un engaño. Sólo estaba disfrutando.- Alice y Ángela miraron mal a Jasper, y este solo se encogió de hombros.- No se enfaden, para ustedes se aplica lo mismo. Es sólo un juego. Además,-volvió su atención a Edward.- espero que no vuelvas a hacer lo de hace años.
-¡On, no, claro que no!.- dijo Alice imponiendo respeto.- Edward no lo hará otra vez.
Edward bufo.
-No hice nada.- trato de defenderse.
Levante una ceja, ¿Hablaba enserio? La única vez que jugamos, Edward se había encargado de golpear a al menos diez chicos de los que había besado. ¿Eso era no hacer nada?
-Olvídenlo.- murmuro furioso ante nuestras miradas.
-Bueno, en fin Bella es tu turno.- me aviso Jasper.
Me encogí de hombros y lo señale con el dedo. Él sonrió con suficiencia.
-Sabía que era irresistible.- jugo conmigo.
Le sonreí, esa sería mi excusa.
-Si yo te besará sería porque eres… irresistible.
Todos rieron en la sala, menos Edward que seguía molesto.
-Eres lista, Bells.- me halago Jasper.
Me costo poder soltarme del agarre de Edward ¿Qué diablos le pasaba? ¡Sólo estábamos jugando! Gateé hasta él de la misma forma que lo había hecho Alice, me detuve frente a Jasper. Incline mi cabeza y lo bese. Él sostuvo mi cuello para acercarme más ¿Qué les pasaba? Ben había hecho lo mismo. Algo tramaban.
Un golpe se escucho a lo lejos, y Jasper por fin me soltó. Cuando lo mire me sonrió y me guiño un ojo. Suspire y negué con la cabeza antes de volver a mi lugar de la misma forma en la que había ido.
Fruncí el ceño al ver que Edward no estaba. Me senté y lo busque con la mirada. Apareció de detrás de la pared que separaba el pequeño baño de servicio de la planta baja. Su cara estaba roja, y de verdad parecía molesto. Corrí mi mirada antes de que me viera y decidí intentar ignorarlo.
Se sentó a mi lado en segundos. No me anime a mirarlo.
-Ok.- dijo Jasper, incomodo.- Ángela, eres mi chica.
-Si supongo que lo soy.- le siguió el juego.
-Sí yo te besará sería porque Ben beso a Alice.
-¡Oh, por despecho! Me gusta.- Alice abrazo a Jasper antes de que él fuera a por Ángela.
La beso rápidamente y volvió a su lugar. Me miró antes de volver a sentarse y le saque la lengua. Él frunció los labios como si le importará mi reacción. Sabía que algo estaban tramando Ben y Jasper, pero no comprendía qué.
-¡Ben!.- chilló Ángela.- Aunque no te lo merezcas.- le regaño como si fuera su madre y no su novia. Ben hizo una cara de perro mojado e instantáneamente la mirada de mi amiga se lleno de dulzura.- Supongo que si yo te besará sería porque te quiero, pero ahora es porque tengo ganas.
Había parecido una niña diciendo aquello. Tal fue la reacción que en vez de ella besar a Ben, este se adelanto. Lo que significaba ¡Castigo!
No podía creer que estuviese disfrutando del juego. Es decir, era cosa de niños y generalmente yo era la dramática que le daba vueltas a todo. Pero ahora simplemente lo estaba disfrutando y me gustaba.
-¡Ben, prenda!.- aplaudí separándolos.
Ben levanto una ceja de interrogación ante mi emoción, pero no dijo nada sobre ello. Se puso de pie, y se dirigió a la cocina. Antes de entrar volteo a vernos.
-¡Sepan que valió la pena!.- logro sacarme unas carcajadas y entro en la cocina.
-¡Bien! ¿Qué castigo?
-No lo sé, Alice. Siempre que elegimos algo no lo intimida.
-Sí, Jazz tiene razón.- intervine.- Pero al menos algo para reírnos un poco.
-¡Wow, Bella! Estas de muy buen humor.- noto Jasper, mirando a Edward mientras hablaba.- ¿Será por qué te bese?.- Alice rodó los ojos y escuche un suspiro de Edward.
Le sonreí burlonamente.
-Ya quisieras, Jazz.
-¿Qué hacemos?.- repitió Alice.
-Supongo que lo sencillo. Que se quite la ropa, menos el pantalón, y que baile en el centro cantando una canción.
-¿Qué canción?.- inquirió Ángela.
-Que escoja él, alguna graciosa debe de saber. De cualquier forma por más que cante la opera, por como canta será bochornoso.
-¡Que amigo eres, Jazz!.- le jugo Alice.- Iré por la cámara. Áng, ve a buscarlo y a decirle.
Ángela se levanto e hizo lo que le ordenaron y Alice corrió a su recamara. Me acomode en contra el sofá. La tensión entre nosotros era incomoda. Jasper trataba de distraerse con un cojín, evitando hablar con Edward. Los mire a ambos. ¡Jesús!
Edward estaba con los puños cerrados, mirando a la nada. Quería decir algo para calmar un poco las cosas, pero no se me ocurría nada, por lo que tuve que soportar la incomodidad. Jugué con mis dedos hasta que Alice bajo con la pequeña y plateada cámara filmadora. Se sentó en su antiguo lugar y la preparó para empezar a filmar rápidamente.
Ben entro en la sala ya sólo en jeans, y se paro en el centro. No empezó hasta que Ángela se sentó.
Realmente no tenía vergüenza. Eran graciosos sus movimientos, y sobre todo su canto. Ok, lo que hacía no era cantar, más bien vociferaba la canción "Polvos Pica Pica".
Alice simplemente se reía através de la cámara. No se perdía nada. Estaba con la cámara fija en el punto de Ben, de vez en cuando se movía alrededor, pero generalmente en él.
Cuando acabo, simplemente le quito sus ropas de la mano a Ang, se las coloco frente a todo – no es como sí se hubiese quitado algo de suma importancia – y volvió a sentarse para continuar con el juego.
Tardamos en calmarnos al menos diez minutos. Alice se seguía riendo con la grabación, de hecho hasta Ben se reía de sí mismo. Llego un momento en donde tuve que sostener mi barriga de tanto reírme, Edward que me sujetaba en sus brazos trataba de controlarse escondiendo su rostro en mi cuello.
Respiramos profundamente cuando Alice apago por fin la cámara. Sí no lo hacía a tiempo estaba segura de que iban a tener que llamar a la ambulancia a recogernos por un ataque de risa. ¡Podía llegar a ser mortal!
-¿Quién va?.- pregunto con dificultad Alice.
Todos miramos en dirección a Ben y él se sonrojo ¡Ahora se sonrojaba! Ese chico era de lo que no había. Sé había parado frente a todos, cantando y bailando como si estuviese en la ducha sólo y no le había importado. ¡Pero claro! Que todos tus amigos te miren serios sí debe ser algo vergonzoso.
Rodee los ojos sola ante mi pensamiento irónico.
-Estoy con antojo, Ángela.- la miro y se pego más a su novia.- Si yo te besará sería porque… estoy con antojo.
Nos reímos de él, mientras la besaba. Jasper le pego un manotazo en la espalda, que se oyó en toda la sala, para que se separaran cuando ya se estaban demorando. Ben casi lo mata con la mirada, pero Jasper ni siquiera se inmuto.
-Supongo que es mi turno, otra vez.- puso los ojos en blanco y miro detrás de mi.- ¡Edward!
-¡Ugh!.- se quejo para que sólo yo lo pudiera oír.
Le acaricie la mano para que no se alterara.
-Sí yo te besará sería, por razones obvias.- dijo como quien no quiere la cosa.
-Es no es una razón, Áng.- le señale.
-Ok. No quería ser tan descriptiva pero si la audiencia lo pide.- soltó un suspiro como si la idea le resultase cansadora. Levante una ceja.- ¡Es obvio el porqué lo besaría! ¡Por Dios, Bella, no soy ciega! ¡Edward esta bárbaro!.- exclamo como si Ben no estuviese a su lado.
A él no pareció importarle, pero de mi parte no podía decir lo mismo. Estaba seguirá de que mi boca no podía estar más abierta. Estaba atónita por el atrevimiento de mi amiga. Es decir, no es como si no supiera que Edward era muy guapo y sabía que no era la única en notarlo, pero ¡Dios! Jamás pensé que mi tímida amiga se animará a decirlo sin vergüenza.
-¡Ángela!.- chillo Alice, fingiendo taparse los oídos.-¡Es mi hermano! Podrías ser menos descriptiva.
-Vamos Alice, no es como si no lo supieras. Incluso, aunque sea tu hermano, tienes que admitir que está bueno.
Alice volvió a chillar teatralmente y se refugio en los brazos de Jasper, que la acogieron de inmediato.
Mire a Edward y estaba como si nada. Me incline más cerca y decidí ponerlo nervioso, sólo por el hecho de que yo lo estaba.
-Al parecer Ángela tiene fantasías contigo, fortachón.
Quise aplaudir cuando vi que Edward se puso colorado. Me separe un poco de él cuando Ángela se acerco. Lo agarro de la remera y lo acerco a ella para estampar sus labios con los de él. Edward tenía los ojos abiertos de par en par, mientras que ella los mantenía cerrados. Miré para otro lado, por alguna razón estaba celosa.
-¡Hey, mucha emoción, cariño!.- intervino al fin Ben ¡Pero que novio más paciente! Rodeo la cintura de su novia con sus brazos y la jalo lejos de Edward, quién aún estaba sorprendido.- ¿Áng, quiere meterme los cuernos con Edward?.- pregunto medio en broma medio en serio.
-¡Que va!.- ella alzo las manos al cielo.- No. Pero era mi oportunidad para besarlo y no la iba a desaprovechar. Tu me entiendes, es decir besaste a Bella más tiempo del debido.- me señalo y me sonroje al instante.
-Sí, supongo que es justo.- le contesto simplemente y le beso en la mejilla.
Sinceramente ellos eran algo que estudiar. Yo ardía en celos de que Ángela hubiese besado a Edward en un juego y él ni siquiera era mi novio. Y ellos, que estaban juntos, no les importaba que se fueran besando con cualquiera. ¡No importaba si era un juego! ¡Por Dios! ¡Ángela había dicho que Edward estaba fuerte!
-Bella, parece que viste a un fantasma.- me saco de mi locura la dulce voz de Jasper. Lo mire, y note que todos estaban haciendo lo mismo que él.
Me sonroje.
-Lo siento.
-¿Por qué no vamos por algo de comida, y luego continua el turno de Edward? ¡Realmente me muero de hambre!.- sugirió Alice.
Escuche a Edward maldecir, pero cuando volteé a verlo su rostro permanecía sereno. Me sujeto más fuerte contra él. Me reí, y me apoye en él. Casi estaba sobre su regazo.
-No voy a escaparme.- le asegure.
El beso mi frente y luego tiro la cabeza hacia atrás, apoyándola en los cojines del sofá.
-Sólo quiero estar seguro.
Alice y Ángela fueron a la cocina a buscar las botanas y Jasper con Ben se habían levantado para buscar un mantel en el placar de servicio. Estaba segura de que querían manchar la pequeña mesa de café de Esme.
Deje caer mi cuerpo en el pecho de Edward y deje mi cabeza en su hombro. Mis ojos querían cerrarse, pero lo evite. No quería dormirme, lo estaba pasando bien.
Ben y Jasper volvieron en segundos con un mantel en sus manos. Movieron la mesa al centro, así nosotros no nos debíamos mover, y de paso poder estar todos más cómodos. Cuando desplegaron el mantel me reí de la cara de eseptismo que pusieron ambos. Al aparecer habían escogió mal y habían tomado uno para la mesa grande.
Parecieron meditarlo antes de encogerse de hombros y doblarlo por la mitad y lanzarlo sobre la mesa. Sonrieron satisfechos al ver su trabajo. Rodé los ojos ¡Hombres!
Alice y Ángela entraron a la sala con dos bols cada una. Era gracioso verlas vestidas con esos provocativos camisones y las botanas en las manos.
-¡Jasper ve por las gaseosas!.- ordeno y él fue corriendo a la cocina, luego miro a Ben.- ¡Los vasos!.- fue todo lo que dijo y él siguió a su amigo.
Sin duda Alice tenía el don de mandar a todo el mundo. Eso, o infundía demasiado miedo como para contradecirla.
Dejaron las botanas en la mesa y se desplomaron, literalmente, en el suelo.
-¡No saben el hambre que tengo!.- chillo Alice cuando ya estábamos todos sentados alrededor de la mesa con nuestras gaseosas frente a nosotros.
Aunque nos habíamos sentado correctamente, Edward aún no había soltado mi cintura. Me gusto que no lo hiciera, se sentía genial estar entre sus brazos.
Alice casi se abalanza sobre el recipiente que contenía los Cheetos. Por suerte Jasper, logro sacárselo antes de que se lo acabara y me lo paso sabiendo que amaba esa comida chatarra. Alice protesto un rato hasta que Jasper colocó frente a ella el bol con los 3D y se cayó. Parecía una niña pequeña.
Me pelee un rato con Edward cuando intento sacarme un Cheeto, pero termine ganando y tuvo que conformarse con las Lays y los Palitos.
No habíamos acabado cuando Alice sugirió que siguiéramos con el juego. Edward se tomo su tiempo para seguir aquella orden. Bebió un poco de su Coca-Cola, luego bostezo y se estiro. Sabía que lo hacía para molestar, pero el punto es que todos teníamos nuestra atención en él y cada uno de sus movimientos.
-Creo, Edward, que ya puedes empezar.- dijo con fastidio Ángela, ella también estaba inquieta esperando la elección de mi compañero.
Él le dedico una de sus famosas sonrisas torcidas y sonreí cuando Ángela se quedo sin aire. Sabía exactamente como se estaba sintiendo: aturdida, impresionada por su belleza… sin aire, naturalmente.
Edward se giro para enfrentarme y el hecho de Ángela dejo de importarme. Estaba vez fui yo quien se quedo sin aire.
Él me sonrió, pero no de la misma forma que con Ángela, parecía nervioso. Muy, muy nervioso.
Estaba segura que en cualquier momento comenzaría a híperventilar.
-Sí yo te besará, Bella, sería porque…- todos estaban atentos a cada una de las palabras, y yo también. Edward movió sus manos para sostener las mías. Note que ambos estábamos temblando. Levante la mirada y fije mis ojos en sus orbes.- Sería porque me gustas.- quise pegarme cuando dijo aquello. Todos suspiraron con fastidio, pero a Edward no le importo. Al parecer iba a seguir hablando.- Bella, si te besará sería porque estoy total y perdidamente enamorado de ti.
Ok, necesitaba aire, un pellizco…¡Algo!
Lo miré sin poder reaccionar. Oí un chillido de emoción por el fondo pero no le preste atención. Quería llorar, reír, gritar, correr…. Sinceramente no sabía que hacer, estaba realmente feliz. No podía creerlo. No entendía nada.
Edward se rió en silenció. Deslizo una mano hasta mi cuello y con la otra sostuvo con firmeza mi cintura como lo había hecho toda la noche. Se acerco poco a poco a mí. Cada movimiento parecía tardar años. Nuestros ojos estaban conectados, no se podían separar. Inclino su cara y rozó mi nariz con la suya suavemente. Jadeé. Involuntariamente mis ojos se fueron cerrando y los de él también. Entonces, después de lo que me pareció una espera de siglos, sentí presionar los labios de Edward con los míos.
Oía gritos desde atrás, pero no le di importancia. Todo había desaparecido. Ahora sólo estábamos Edward y yo, juntos, en el medio de la nada, besándonos. Era como si mi vida se hubiese convertidos en un sueño. No me quejaba de ello. Claro que no.
Entreabrí mi boca lentamente dándole el permiso que me estaba pidiendo para que entrara en ella. Lleve mis manos a cuello donde se amarraron a su cabello y presione más mi cuerpo con el de él.
Su lengua acaricio la mía para comenzar con su danza. Todo se sentía demasiado perfecto, era como si fuéramos piezas de un rompe-cabeza y nos encastráramos sin problemas.
Este beso no era como el anterior que había tenido con Edward en el estacionamiento. Esté era más vivo, mucho más mágico que el primero. Quizás se debía a que ahora no estábamos llevando bien, o que Edward me había blanqueado su pasado. No lo sabía. Pero lo que sí tenía claro que uno de los porque era a causa de las palabras que Edward había dicho tan solo segundos atrás.
No había palabras en el mundo para explicar lo que estaba sintiendo en ese momento. Edward me amaba, me estaba besando, y se me había declarado frente a todos.
No podía haber nada mejor que aquello. Era como un sueño, pero sabía que no lo era.
La vida es sueño, y los sueños… sueños son.
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*La vida es sueño: es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca. Habla de la libertad sobre el destino. La verdad es que a mí mucho no me gusta esa obra, en mi opinión hay mejores obras de esa época; pero el titulo y la frase iban con el tema del capitulo.
*Clotaldo: ayo de Segismundo, el protagonista de esta obra. Segismundo es encerrado en una torre y esposado; es hijo de un rey. Clotaldo es el único, aparte del rey, que puede verle. Le ha enseñado a Segismundo todo lo que sabe. Se muestra como un personaje anciano, que ha vivido anteriormente aventuras amorosas (es el padre secreto de Rosaura). Como personaje-tipo representa la superstición.
*"Reprende al amigo en secreto y alábalo en público.": Frase de Leonardo Da Vinci. Amo esa frase, es muy cierta, y en esta situación se aplicaba a la perfección.
*Y si yo te besará: no sé si alguien lo conoce, supongo que no. Es un juego que inventamos unas amigas cuando íbamos a la primaria. Como lo explico Bella, debes explicar porque de cada elección y si no es convincente, va una prenda. El que es escogido sigue con la ronda, y así sucesivamente. Algo así como verdad y consecuencia. Sé que es infantil, pero ¡Se los recomiendo! Y detalle, si les gusta el alcohol, realmente les puedo asegurar que proponerlo en una fiesta y apostar con alcohol lo hace realmente emocionante.(sé que soy mala influencia xD)
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¿Qué les pareció el chap? ¡Lamento la tardanza! En este tiempo me pasaron muchas cosas. Me asaltaron y no pude caminar por un tiempo. Tuve faringitis y me internaron por una gran placa en la garganta y alta fiebre. Murió el tío de mi mejor amiga y termine con mi novio. Así que como verán no fue un buen tiempo, y como que escribir lo había dejado de lado. Pero en fin ¡Aquí estoy!
Independientemente de todo lo que me paso y tarde ¡Al fin el momento tan esperado! ¡Y sin trampas! ¡Lo juro!
Ambos (, y Emmett McCarty Cullen) son nuevos en FF, y un poco de apoyo les caería muy bien.
MUSHIAS GRAX POR SUS RR :)
Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)
RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)
Besop(L)
Hasta el crepúsculo…
Luchyrct
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