Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.
En memoria a Michael Jackson.
(1958 — 2009)
FELICES FIESTAS!
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Capitulo diecinueve: En un beso, sabrás todo lo que he callado.
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- ¿Podrías escribir en paz?
- Muñeca, nadie que escriba algo que merezca la pena puede escribir en paz…
Flowklorikos.-. Del amor al odio.
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En shock. No había otra forma de describir como me sentía. Aún no podía creerlo. Edward se me había declarado frente a todos. ¡Me había dicho que estaba enamorado de mi! Lo envidié. Envidié su forma de tirarse a la pileta* sin importarle que podría haberlo rechazado…
…Ok, seamos sinceros, no había nadie en el mundo que pudiera rechazarlo. Pero aún así no podía creer que me lo hubiese dicho. Sí hubiese dependido de mi, cumpliríamos 90 años y aún así no se lo diría.
Levante la vista, chocándome con la pantalla de la TV. Siendo sincera, no tenía ni idea de que película estábamos viendo. ¿Cómo podía prestar atención, cuando estaba acostada en el sofá con Edward, quien me rodeaba la cintura con sus brazos y me aplastaba contra su pecho?
Le eche una mirada a mis amigos. Alice se había quedado dormida, entre los brazos de Jasper, en el suelo. Ángela y Ben la estaban pasando muy bien en el sofá individual de enfrente. En resumen, nadie estaba viendo la película.
Gire con cuidado para poder ver la cara de mi ángel. Tenía los ojos cerrados, y una sonrisa decoraba su cara. Sonreí también.
De la forma más lenta, trate de escaparme de los brazos de Edward para poder ir al baño. Intente ser lo más cuidadosa posible, no quería despertarlo. Se veía realmente bien dormido.
Deje con ternura sus brazos sobre el sofá, y delicadamente me senté. Jasper me sonrió y volvió la vista a la película. Al menos había alguien que la estaba viendo.
Camine hasta el baño de servicio de la planta baja, no tenía ganas de subir al de mi habitación. Cerré la puerta con cuidado y al encender la luz, solté un gritito ahogado. Allí, esparcido por el suelo, estaba lleno de pequeños pedacitos de vidrió.
Intente no reírme cuando recordé quien había sido el causante de esto. Sus celos me llenaron de ternura. Horas atrás, cuando había besado a Jasper, Edward había partido algo en este baño. Ahora sabía que era.
Ignore los vidrios y me mire en lo que quedaba en la pared de espejo. Aunque veía mi cara cortada, podía ver mi felicidad. Irradiaba por todos lados. Baje la cabeza y me moje la cara con agua, para despertarme un poco. No quería dormirme, quería que este día durara demasiado. Tanto como fuera posible.
Apague la canilla, y salí del baño. Toda la casa estaba a oscuras, apague la luz del baño y cerré la puerta. Cuando gire sobre mis talones choque contra algo duro, y por instinto lance un grito, aunque fui callada rápidamente por una mano sobre mi boca.
-¡Shh, Bella! Soy yo, cariño.- inmediatamente me relaje. Levante la cabeza, aún con la mano de Edward sobre mi boca y lo mire a los ojos. No podía ver nada, pero divisaba una sonrisa torcida en su rostro.
Cuando estuvo seguro de que no gritaría, bajo su mano hasta mi cintura, acompañando a su otra mano. Estaba absorta. Sentía que después de hoy mi cara iba a doler por sonreír tanto.
-Lo siento, pero de verdad que me diste un susto de muerte.- exagere la situación con gracia. Edward beso mi frente.- ¿Sabes? Casi me corto en el baño con todos esos pequeños vidrios esparcidos.- decidí jugar con él. Edward se tenso bajo mi cuerpo, y sonreí aún más (si eso era posible) .- ¿Sabes quién pudo haber sido? ¡Ha destruido el espejo!
Edward refunfuño por lo bajo, y luego separo un poco su cabeza para mirar al costado.
-¡Bah, Bella! ¿Estas graciosa hoy?.- levante los hombros como respuesta y Edward volvió a dirigir su vista a mi.- ¿Quieres ir a arriba? Emmett esta por llegar y… bueno…
Antes de que terminara de hablar, lo tome de la mano y tire de él. Entendía porque estaba nervioso. Yo no quería que Emmett llegará a casa, y sin previó aviso, nos viera abrazados en el sofá. Obviamente no se lo íbamos a ocultar, pero ni siquiera aún era oficial. Es más no sabía que éramos. De cualquier forma, tendría que hablar con Emmett… en algún momento.
Edward se coloco adelante, y fue el que me guío. Era más que patente que yo no podría empujarlo, por lo que él tomo el mando.
Subimos lo más rápido que mis pies y torpeza nos permitieron. Cuando llegamos a nuestra planta oí como la puerta de abajo era abierta bruscamente ¿Acaso Edward era psíquico? Por la histeria del momento me entraron ganas de reírme. Me mordí los labios, tenía que esperar hasta estar en mi habitación.
Me sorprendí cuando Edward se dirigió a la de él sin soltar mi mano. ¿No era que teníamos que cuidarnos porque Emmett había llegado? No quise discutir. Me deje arrastrar.
Cuando entramos soltó mi mano y me dirigí a su cama mientras él cerraba la puerta con seguro.
-Tu habitación esta cerrada ¿No?
Asentí. Edward sonrió y camino hasta mí, que ya me encontraba sentada de piernas cruzadas en el centro de la gran cama. Él se deshizo de sus zapatillas y se sentó a mi lado.
-Creí que estando Emmett…
-No subirá.- me interrumpió Edward con una sonrisa.- En primera instancia es tarde, no vendrá a molestar.- contó con los dedos.- En segunda, si tiene pensado hacerlo sé que Alice lo detendrá. Es buena con las excusas.
-¡Oh, sí! Eso lo sé.- nos reímos juntos ante aquello.
De repente Edward tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos. Se sintió demasiado bien. Sonreí por inercia, mientras Edward me empujaba con él hasta apoyar nuestras espaldas en la cabecera de la cama.
Edward, sin soltar mi mano, acomodo las almohadas para que nuestras cabezas se apoyarán en ella. Sin duda era muy tierno.
Esta noche, sin duda, iba a ser la mejor de toda mi vida. A pesar de que al principio quería desaparecer todo había dado un giro enorme. Ahora estaba junto a Edward sin sufrir pensando que no me amaba. ¡Ahora el me había confesado todo! ¡Edward me amaba!
No podía contener la euforia.
-¿Cómo van a quedar con Alice?.- pregunto Edward acariciando la palma de mi mano con su pulgar.
Suspire. Deje caer la cabeza en su hombro y mire nuestras manos entrelazadas.
-Va a acompañarme al estudio de Ballet para que pueda averiguar sobre volver a tomar clases.
-Eso es bueno.- contesto calmadamente apoyando su cabeza sobre la mía.
-Eso creo. De cualquier forma aún no he hablado con Esme sobre esto…
-Mi madre te lo permitirá.
-No lo dudo.- empecé a jugar con nuestros dedos.- Pero es que no quiero darle más molestias…
-No se las das.- me interrumpió.
Por mi parte no volví a hablar. Sabía que no había caso en discutir aquello con él.
-Quizás, si vuelvo a bailar, podríamos participar en el Concurso Choise Kids – Edward se rió e hizo que mi cabeza se sacudiera al ritmo de su risa. Fruncí el ceño - ¿Qué?
-Creo que ya no entramos en la categoría de Kids.- Me quede atónita, no comprendía a que se refería. Se calmo completamente antes de continuar – Tendremos que entrar en el Concurso Teen Choise.- Me incline un poco y le saque la lengua, por haberse burlado de mí.- Me encantaría volver a estar en un escenario contigo…
-Hace años que no estoy en uno.- recordé la última vez, y había sido con Edward.- Tal vez no sea tan buena idea. Puede que haya perdido el amor por el escenario y ahora le tenga pánico.
-¿Amor?.- pregunto irónicamente.- Hasta donde recuerdo tenía que arrastrarte al escenario porque tenías vergüenza.
-¡Imagínate ahora, que he perdido la costumbre!.- le seguí el juego.
Desprevenidamente, Edward tomo mi mentón con un dedo. Alzo mi cabeza para que nuestros labios se juntaran en un nuevo beso.
Juro que jamás iba a acostumbrarme a tener sus labios con los míos. Era sin duda algo nuevo cada vez que lo hacía.
Mis ojos se cerraron sin pensarlo y abrí la boca para sentirlo más cerca. Edward condujo la mano que tenía con la mía hasta su cuello y la saltó ahí para con ella tomar mi cintura.
Giro su cuerpo para que no estuviéramos tan incómodos, y prácticamente quedo sobre mí. Pase mi otro brazo alrededor de su cuello para que no pudiera alejarse.
No supe como, pero mientras que su lengua se encargaba de enviar descargas eléctricas a todo mi cuerpo y me quedaba sin aire, fui recostándome en la cama con él sobre mí.
No podía controlarme. No podía creer que esto fuera verdad y no un muy buen sueño. Edward hacia que con una simple caricia mi cuerpo y mente estuviera a su merced.
Sin duda el beso había dejado paso a la pasión.
Lentamente, y muy a mi pesar, Edward se fue separando de mí. Gemí en desacuerdo, y fue cuando me dí cuenta que necesitaba aire. Tome una gran bocanada, y Edward se rió de mi antes de esconder su cara en mi cuello. Dejo caer su cuerpo a un costado, sin mover su cabeza, y se relajo.
-No sabes cuanto tiempo deseé esto.- suspiro haciendo que el aire me provocara cosquillas.
-Ni yo.- suspire.
Me acomodé mejor en la cama, y Edward se separó de mí, para apagar el velador y arroparnos. Luego se volvió a acostar y rodeó mi cintura con sus brazos para apretarme contra su perfecto pecho.
-No quiero dormir.- murmure, acariciando una las manos de Edward que descansaban en mi vientre.
-¿No tienes sueño?.- se oía confundido.
Reí por lo bajo, antes de suspirar.
-No quiero despertarme de este sueño.- me sonroje instantáneamente ¿De verdad yo había dicho lo que pensaba en voz alta?
-No es ningún sueño, cariño. Sólo yo.- beso fugazmente mi mejilla y estuve segura que se quemo por mi sonrojo. Sonreí sin poder evitarlo, jamás había sido tan feliz. Bostece, y deje que mis ojos se cerrarán.- Te amo, Bella.
Y después de ello deje que Morfeo me hiciera su prisionera.
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Un cosquilleo en mi brazo derecho me hizo estremecer. Apreté los ojos fuertemente, queriendo evitar despertarme.
-Bella.- una dulce voz me llamo y estuve segura que me había vuelto a dormir.- Vamos, cariño. Esme quiere que bajemos a desayunar.
Fruncí el ceño ¿Por qué Esme estaba en mi sueño? No tenía nada de malo, pero nunca había soñado con ella.
Me removí entre las sabanas, no quería moverme.
-Bella vas a lograr que te tenga que despertar a la fuerza.- se burlo la aterciopelada voz. Un aire caliente me acaricio el oído haciendo que mi cuerpo se tensara al instante.- No creo que quieras eso ¿O sí?
Masculle palabras sin sentido entre los dientes. Quería matar a Edward ¡Estaba tan bien durmiendo! De mala gana y de forma brusca, gire mi cuerpo para apretarme más al de Edward. Escondí, aún a ciegas, mi cara en lo que supuse era su pecho. Feliz, suspire aunque seguía sin estar lista para despertarme.
-Bella si no abres los ojos y te levantas de esta cama en aproximadamente dos segundos, me veré obligado a llamar a Alice.
No dude ni un momento más. Salte de la cama -separándome del cómodo cuerpo de Edward- y abrí los ojos de golpe. Por el brusco e inesperado movimiento, sentí mi cabeza girar.
Apreté los ojos y me balanceé un poco para un lado, pero afortunadamente Edward fue rápido y me sostuvo por la cintura antes de que me cayera de la cama.
-Quizás no fue buena idea que te levantarás tan rápido.- dijo con sorna en voz baja cerca de mi oído.
Suspire y me deje caer sobre su pecho, apoyando gran parte de mi peso en él. Era tan reconfortante estar en los brazos de Edward. Siempre lo había sido, lograba calmarme. Era como si estando junto a él todos los problemas se disiparán y sólo quedásemos nosotros dos en el mundo, nadie más…
…No Alice, no Emmett, no Rose y Jasper, no Esme y Carlisle, no Ángela y Ben, no Jessica… ni siquiera Lauren.
Simplemente Edward y Bella.
-Eso sucedió por tu culpa.- le reproche aún con los ojos cerrados. El mareó empezaba a desaparecer de apoco.- ¿Qué hora es?
-Once y media de la mañana. Esme quiere que bajemos a desayunar antes de que se nos acerque la hora del almuerzo.
-Dame un minuto más y bajamos.
Edward se recostó sobre el cabecero de la cama, para no cansarse con mi peso. En tan sólo unos pocos minutos después el mareo había desaparecido por completo de mi sistema. Aunque no lo dije. Quería aprovechar esa paz que nos rodeaba al menos por unos momentos más.
Edward mantenía su cabeza apoyada hacia atrás en el respaldo. Su respiración era pausada y sus pulgares se movían suavemente por arriba de la tela sobre mi estómago. ¿Quién quería algo mejor?
Y esa fue la pregunta que no debí hacer. Porque aunque lo intentará mis padres seguían en mis recuerdos. Por más que tratará de no pensar en ellos, y distraerme con otras cosas la herida nunca sanaba. Quería a mis padres conmigo, los necesitaba. Quería que mi madre estuviese en la casa de al lado para salir corriendo a abrazarla y contarle que al fin se me había dado: Edward se me había declarado. Quería que Charlie se pusiera celoso por el hecho de que yo al fin estuviera con alguien. Necesitaba que mis padres me sentarán en la mesa de la cocina para darme la charla…
… los necesitaba de todas las formas posibles. Pero especialmente en las mañanas. Era cuando de verdad extrañaba a Reneé. Era cuando su ausencia se hacía más notoria. Jamás volveré a vivir esas mañanas en la que mi madre trataba de hacer un desayuno decente, pero siempre terminaba quemándolo. O nunca volveré a sentir esa sensación de cuando me levantaba con un beso en la mejilla y me desenredaba de las sabanas.
Sin poder evitarlo más, largue un sollozo angustioso. De esos que eran tan repetitivos en mí. Apreté los ojos con mucha fuerza tratando, en vano, de que las lágrimas se evaporarán. Mordí mis labios para tragarme mis lastimeros gemidos. Pero aún así, con todos mis intentos, Edward lo noto. Quizás por el pequeño sollozo que se me había escapado, quizás por el temblor de mi cuerpo, quizás porque ya se había acostumbrado al hecho de que casi todas las mañanas llorará por ellos. Por los seres que me dieron la vida, pero que se la quitaron tan cruelmente y sin justificativo.
No lo sé. No sé como es que Edward lo notó. Lo que sí sé es que me acomodo sobre sus piernas, me abrazo fuertemente acomodándome sobre su pecho, y que, de la forma más tierna, comenzó a mecerme hacía adelante y hacía atrás como a una bebé.
Entonces ¿Si el me estaba consolando, porque no podía dejarlo? Era absurdo que escondiera mi agonía si él ya la había descubierto.
Escondí mi cara en su pecho, y mis manos se aferraron a su camiseta de algodón como si dependieran de ello. Y sin más, deje que las lágrimas rodarán libres por mis mejillas y que mis sollozos abandonarán mi garganta.
Edward empezó a acariciar mi cabello hasta mi espalda, y en ocasiones se detenía allí y garabateaba con sus dedos. Su cara estaba escondida entre mi pelo, y su respiración chocaba contra mi piel.
Me permití llorar todo. Quería descargarme, sacarlo todo de una vez y fingir que después de ello todo estaba bien. Quería pensar que de esta forma el vacío iba a desaparecer, aunque supiera que era imposible.
En un momento dado, del que no estoy segura ya cuanto tiempo había pasado desde que había empezado a llorar, alguien abrió la puerta. Edward separó su cabeza de mi cuello. No estuve segura de cuales fueron sus movimientos, ni de quien estaba allí. Lo único que sé es que fue una conversación silenciosa y quien quiera que fuera salió de la habitación, dándonos espacio.
Me aferré con más fuerza a la camiseta de Edward, intentando que estuviera lo más cerca de mí posible. Lo necesitaba, en su totalidad.
-Bella, cariño, tranquilízate.- me susurro en el oído cuando mis lágrimas cesaron pero mis jadeos eran cada vez más fuertes.- Estoy aquí, amor. Sólo trata de calmarte ¿Si? Te hará mal.
Asentí contra su pecho. Me sentía mal por incomodarlo con mis problemas, pero sencillamente no era capaz de soportarlo yo sola. Necesitaba ayuda, aunque no quisiera admitirlo. La muerte mis padres me agobiaban.
Intente controlar mi respiración para no darle más problemas a Edward. Ya bastante me había soportado por un largo tiempo llorando, no necesitaba que me diera un ataque de nervios en este momento.
-Lamento esto, Edward.- sentí como me sonrojaba mientras me disculpaba.- Ya es la segunda vez que sucede los mismo.
Él no contesto, pero como respuesta puso más fuerza en sus brazos que estaban a mi alrededor y beso mi cabello.
Supuse que ya era hora de separarme un poco de él aunque no quisiera. Refregué mis ojos, que ardían a causa de tanto llanto. Podía jurar que estaban tan rojos e hinchados como mi cara. Tardaría horas en tratar de hacer desaparecer la evidencia de que estuve llorando.
Tome aire por la boca varias veces, escuche como Edward se reía por ello. Subí mi mirada hasta sus ojos verdes y me deje perder en ellos. En realidad, mi intención era fulminarlo con mis ojos, pero había perdido la batalla antes de empezarla.
-Eres adorable.- susurro antes de dejar caer su cabeza entre mi hombro y mi cuello.
Bufé. Él no era para nada objetivo con sus opiniones.
Rodeé su cuello con mis brazos y lo abrace. No estuve segura del porque. Había tantas razones…
… me había consolado y se lo agradecía. Quería sentir su cuerpo contra el mío. Quería simplemente que supiera que aunque generalmente siempre era él quién estaba para mi, yo también lo estaba para él. Era algo así como un juego de palabras.
-Gracias por estar.- susurré en su oído.
-Siempre.- me separo del abrazo hasta el punto de vernos las caras. Sólo unos pocos centímetros nos separaban de uno del otro.- Siempre, Bella. Y escúchame bien… Siempre, pase lo que pase entre nosotros, estaré a tu lado para sostenerte. Jamás te dejaré caer.- juro.
Quise volver a llorar en ese momento. Pero esta vez no por mis padres, sino por la dulzura de las palabras de Edward. No entendía como podía significar tanto en su vida, no lo merecía.
Antes de que pudiera decirle algo, Edward atrapó mis labios con los suyos suavemente. No fue un beso como el de la noche anterior, donde había más pasión. Este fue más bien como un sello silencioso a su promesa. Fue lento, tierno, y lleno de significados.
No dejo que enrollará mis brazos alrededor de su cuello, ya que me separó antes de que pudiera hacerlo. Suspiro, y apoyo su frente contra la mía. El choque de temperaturas fue notorio. Él parecía un hielo contra mi caliente frente.
-Será mejor que te duches, cariño.- murmuro. Hice un mohín y él se rió. Aún así no sé separó de mi.- Ya es tarde y creo que llegaremos justo para almorzar.
Me avergoncé ante el hecho de haber dejado a Esme con el desayuno preparado. Asentí quedamente, sin querer hacer mis obligaciones. Edward me ayudo a bajar de la cama.
Camine hasta mi habitación sin voltear la cabeza. Sabía, ya que mi fuerza de voluntad era escasa, que sí veía a Edward en la cama tan sexy como siempre, correría a abrazarlo y besarlo. No es que estuviese mal, pero no quería hacer esperar más a Esme.
Entre en mi habitación. Saque del armario un jean claro de Levi's*, un remera con mangas cortas de lycra lila. Cerré las puertas, y camine hasta donde estaban los cajones para sacar mi ropa interior.
Entre al baño con la muda de ropas en mis manos. Las deje sobre el lavado y prendí la ducha. Me desvestí rápidamente, quería deshacerme lo más pronto posible de aquel maldito camisón de Alice, aunque no quería quitarme el buzo de Edward.
Metí mi cuerpo bajo el agua caliente, y sentí como mis músculos se relajaban. Incline la cabeza para que el agua cayera sobre ella y mi cabello.
Estuve casi como media hora bajo la ducha, y podría haber seguido de no haber recordado que tenía que bajar a almorzar.
Suspire. Apague el agua y me envolví en una toalla, secando mi cuerpo. Hoy sería un día largo. Debía estar separada de Edward unas horas para ir con Alice al salón de baile. No iba a bailar, pero aprovecharía el tiempo para poder averiguar para volver a tomar clases de danzas.
Cepille mi cabello húmedo, sin ganas de secarlo. Me cambie rápidamente y me lave los dientes.
Salí corriendo del baño. No tarde mucho hasta tropezar con la cama. En ese momento recordé que las zapatillas estaban debajo de esta. Tomé las Nike Rift * blancas con lilas y me las coloque antes de salir corriendo hacía la cocina.
Detuve el paso cuando llegue a la puerta. Camine hasta Esme y Alice que estaban cortando verduras para la ensalada. Mire por la ventana y vi que Edward estaba junto a Carlisle para hacer la barbacoa. Fruncí mi ceño al no ver a Emmett, pero lo deje pasar.
-¡Hay, Bella, que bueno que te levantaste!.- chilló Alice, volteándome a ver, pero sin dejar de hacer su labor.
-Lamento mucho la tardanza, Esme.- me ruborice mientras me disculpaba.
Esme tiró las verduras picadas en un recipiente antes de voltear a verme con una sonrisa preocupada en su rostro. Eso llamo mi atención en sobremanera.
-No pasa nada, cariño.- se acerco y beso mi frente. Luego fue hacía la heladera y saco unas gaseosas.- Espero que estés bien.
Allí fue cuando me quede inmóvil en mi lugar. Esme había sido la persona que había entrado a la habitación de Edward cuando yo estaba llorando. ¡Oh, por Dios! Esme me había visto en la cama de su hijo, eso significaba que podría pensar cualquier cosa. ¿Pensaría acaso… que él y yo… eso…? ¡No!
-¡Bella! ¿Qué te pasa? Nunca te había visto tan roja.- salí de mis pensamientos ante la observación de Alice. Esme, al parecer también hizo lo propio, y disimuladamente se rió de mí. No podía estar más avergonzada ¡¿Qué pensaría ahora de mí?!
Esme se acerco bajo la expectante mirada de su hija. Inesperadamente me abrazó. Me quede inmóvil, sin saber como debía reaccionar.
-Tranquilízate, Bella.- susurró suavemente en mi oído.- No pensé nada malo.- aclaró como si me hubiese leído la mente.- Simplemente, me gustaría que pudieras confiar más en mí y que hablarás sobre ello.- beso mi mejilla y me soltó. Sonrió radiantemente, hermosa como siempre. Por mi parte aún no era capaz de reaccionar.- ¿Nos ayudas con los acompañamientos?- inquirió y volteo poniendo su atención en la cocina. Asentí aunque nadie me vio y camine a reunirme con ellas.
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Durante el almuerzo me había sentido bastante incomoda. Emmett había llegado justo cuando estábamos a punto de empezar a comer. Y fue la primera vez desde que había llegado que comimos todos. Estaba Carlisle, Alice, Esme, Emmett, Edward y… yo. Me sentía fuera. Aunque ellos intentaban que no me sintiera mal, no podían evitarlo. Ellos eran una familia y yo no era parte de ella. No tenía idea de sus conversaciones y lo único que podía hacer era comer y ayudar a levantar la mesa.
Ahora estaba encerrada en mi alcoba, esperando a que fueras las cuatro de la tarde para juntarme con Alice e ir al salón de danza. Estaba agradecida por el hecho de que Edward me dejara este momento para mí. Necesitaba blanquear mi mente y pensar un momento a solas, aunque por otro lado ansiaba estar entre los brazos de mi ángel.
Me deje caer de espaldas a la cama con la vista hacía el techo. Todo lo que tenia que hacer era superar lo de mis padres. Quizás, como Esme me había dicho hoy al mediodía en un momento en el que estuvimos solas en la cocina, debería ir a un psicólogo. Debo admitir que la idea no me agrada, y como a ella le había contestado, durante el poco tiempo que estuve sola en Inglaterra había asistido a un licenciado, pero no me había agradado. De hecho estoy más que segura que en vez de ayudarme a superarlo, estaba empeorándolo todo.
Por otro lado, no estaba bien que cada mañana llorará por ellos y que Edward tuviese que consolarme. Él no debía cargar con ese peso. Al igual que yo, él no tenía la culpa. Pero era muy egoísta, y por más que supiera que estaba mal que Edward me consolara a cada momento, quería que lo hiciera. Me gustaba demasiado que sea él quien calmara mi agonía y no un desconocido con titulo universitario.
Definitivamente el psicólogo era un tema a pensar.
Dos golpes en la puerta llamaron mi atención. Suspire, sabía que era Edward. Me levante, con los hombros bajos y escondiendo la cara con mi cabello, y abrí la puerta.
Allí, tal y como había predicho, estaba Edward, perfecto como de costumbre. Mire con atención como sus pies daban un paso hacia mí, para quedar justo enfrente de mi cuerpo. Colocó su dedo índice bajo mi mentón, y con delicadeza me obligo a alzar mi cabeza para que nuestros ojos chocarán. Podía ver en sus orbes el reflejo de la vergüenza de mis ojos.
Estaba tan avergonzada por todo lo que había pasado ese día. En como él me tuvo que consolar, en como sabía yo que Edward había notado mi incomodidad en el almuerzo, en como me había encerrado sola. Estaba avergonzada por todo ello y más.
Sin mediar palabra, Edward me empujo suavemente hacía dentro de mi habitación y, con su pierna, cerró la puerta. Apoyo su espalda en ella, y sin previo aviso hizo suyos mis labios.
Los acaricio dulcemente, mientras pasaba una mano por mi cintura para apretarme contra él, y la que estaba en mi mentón rozaba mi mejilla hasta llegar a mi cuello, donde se enredo entre mis cabellos.
Por mi parte, tarde un poco en reaccionar, pero cuando lo hice lleve mis manos a su cara pidiéndole silenciosamente que no se separará de mí.
Entonces, así apretada contra su cuerpo y él apoyado sobre la puerta, abrí lentamente mi boca para que pudiera profundizar el beso. Y así lo hizo, no dudo. Suavemente, y quizás más de lo que era necesario, dejo que su lengua se juntará con la mía e inventarán su propia danza con su ritmo.
Había olvidado todo: mi vergüenza, a mis padres, mis preocupaciones. Con nuestros ojos cerrados, nuestras bocas unidas y nuestros cuerpos pegados, me sentía en el paraíso. O quizás mejor.
Después de lo que a mi respecta, fue mucho tiempo, Edward me separó de él por faltar de aire de parte de ambos. Jadeé y gemí al mismo tiempo ante aquello. Yo no quería separarme.
Deje que mi frente se apoyará en su moldeado pecho, aún con los ojos cerrados. Aspire su aroma, embriagándome de su exquisito perfume masculino. Edward siempre estaba perfecto.
-A juzgar por esto, estoy seguro que ya estas mejor.- beso con cariño mi cabeza, mientras mis mejillas ardían ante sus palabras.
-Lamento todo lo de hoy, sé que te preocupe, y no fue mi intensión.- comencé a disculparme.
Me separé de él, escapando de sus brazos y camine hasta mi cama. Me senté en el pie de esta y deje mi cabeza gacha. Escuche como los pasos provocados por Edward se acercaban a mí. Se agacho en el suelo para que nuestras cabezas estuviesen a la misma altura.
-No tienes nada por lo que disculparte, Bells.
-No estuve bien en el almuerzo, y sé que lo notaste. Y hoy a la mañana…- suspire y Edward rodó los ojos, pero no me interrumpió.-No es justo que cargues con mis problemas
-Creí que ya había quedado claro ese punto.- dijo con poca paciencia.- Yo quiero hacerlo, por lo tanto lo hago.
Esa vez fue mi turno de rodar los ojos, y Edward se acerco rápidamente para darme un beso en los labios y separarse al instante. Luego tomo mis manos entre las suyas, apoyándolas sobre mí regazo.
-Eres cabezota.- le acuse logrando que se riera.
Por suerte el ambiente había cambiado. Ahora no había más que relajación, como si los problemas de repente se hubiesen evaporado…
… y, sinceramente, no me quejaba de ello.
-Tu también, y no te lo digo todo el tiempo.- se burlo, y en un gesto infantil, le saque la lengua.
Después de eso, pase la mejor hora del día. Estuvimos abrazados en el suelo, hablando sobre cualquier tema sin trascendencia.
Bastante seguido, Edward atrapaba mis labios con los suyos, y era algo perfecto. Era una forma de hacer que algo tan sencillo como pasar una tarde en una habitación, se hiciera hermoso. Él lo era, por ende las cosas que vivía con él se contagiaban de su esencia.
En tan sólo un día había olvidado por completo como era llorar por él, temiendo su rechazo, o la sensación de miedo al pensar que él jamás me vería como algo más que su mejor amiga…
… todas esas preocupaciones que fueron innecesarias, y que con sólo unas palabras correctamente pronunciadas, habían sido borradas.
Tres golpes en la puerta hicieron que Edward dejará de besarme y que yo gruñera por la interrupción. Edward se paró del suelo, y me ayudo a mí luego. Él camino con tranquilidad hasta sentarse en mi cama, lo miré hasta que se acomodo y tuve que ir a abrirle la puerta a su hermana.
Alice entro con una gran sonrisa y paso por mi lado, sin esperar que la invitase a pasar. Suspire, y cerré la puerta.
-Llegue cinco minutos antes porque suponía que deberías terminar de arreglarte.- me guiño un ojo mientras se sentaba junto a su hermano. Le sonreí y me lance al suelo a buscar mis zapatillas.- ¿Sabes Edward? Deberías ser más cuidadoso, papá y Emmett han estado preguntándose en donde estuviese todo este tiempo.- me tense y deje de prestarle atención a mis zapatillas, para dirigirla a Edward y Alice. Edward se veía tan pálido como seguramente lo estaba yo.- Tuve que decirles que estabas encerrado en tu habitación estudiando porque tenías un importante examen.- suspire con alivió, al igual que mi amor, y volví mi atención a mis pies.- Me debes una.- note en sus palabras el orgullo hacía ella misma.
-¡Muchas gracias, Ali!.- exclamó Edward.
Me levante del suelo, y camine hasta el placard para sacar un ligero abrigo. Lo tome, rápidamente, y miré hacia los hermanos Cullen.
- De cualquier forma, deberías hablar dentro de poco con Emmett. No creo que puedan ocultarlo por mucho tiempo y él no es estupido… Además no le agradará que no sé lo cuenten.- al final de su monologo dirigió su vista hacía a mí. Asentí ante la implícita orden.- ¡Bien!.- sonrió feliz y salto de la cama. Se inclino y beso a Edward en la mejilla.- ¡Nos vemos, Eddie!
Corrió fuera de la habitación mientras Edward gruñía por lo bajo, en forma de queja hacía el sobrenombre que Alice había usado con él. Me reí para adentro y camine hasta detenerme frente a él.
-Espero que pases un bonito día.- se puso de pie haciendo que nuestros cuerpos chocarán.- Cualquier cosa sabes donde llamarme, no lo dudes.- se notaba preocupado. Fruncí el ceño y el se rió de mi. Subió una mano, y con su dedo índice, acaricio donde se fruncía.- No digo que vaya a pasar nada, pero con Alice nunca se sabe.
Suspire, y sonreí. Sin decir nada, me incline hacía adelante y bese los labios de Edward rápidamente. O al menos esa fue mi intensión en un principio, ya que Edward me apretó desde la cintura y sostuvo mi cabeza para que no me alejará… y sin duda no pude resistirme. Deje que él se saliera con la suya, y me perdí en sus labios.
Me había hecho adicta a ellos, y estaba segura que Edward también, o eso quería creer.
Alguien tosió detrás de nosotros, y nos separamos a regañadientes. Al igual que Edward miramos muy mal a Alice, que se encontraba apoyada en el marco de la muerta con una postura relajada y una gran sonrisa burlona en su rostro.
-Lo siento, por interrumpir. Pero, Bella, debemos irnos.
Refunfuñe palabras sin sentido, mientras caminaba hacía fuera de mi habitación con Edward sosteniendo mi cintura.
-Nos vemos en un ratito.- murmuro en mi oído con su voz aterciopelada. Beso mi mejilla y se encerró en su recamara.
Suspire y concentre mi atención en Alice.
-La verdad es que sin mi ayuda, hoy te has vestido muy bien.- sonrió orgullosa mientras me estudiaba con la mirada. Me sonroje instantáneamente.- He hecho un buen trabajo contigo.- Sin duda, si Alice no se alababa a si misma no sería ella.
Rodé los ojos y bajamos las escaleras.
-Vamos con el Volvo de Edward.- Sonrió Alice tendiéndome las llaves, la mire dudosa antes de tomarlas entre mis manos.- Tranquila, Bella, ya he hablado con él y no tiene ningún problema.
-Tendré que agradecérselo más tarde.- sonreí.- Alice.- la llame cuando una idea se cruzo por mi cabeza. Sonreí ampliamente.- ¿Te molestaría pasar por una concesionaria de autos usados antes de volver a casa? Tengo algo de dinero ahorrado y…
-¡Si!.- exclamo antes de que acabará de hablar. Sonreí, y la seguí hasta la cochera.
Alice se subió al asiento de acompañante, por ende a mi me fue asignado conducir. Estaba feliz por ello, hacia mucho tiempo que no manejaba y hacerlo con el Volvo sería genial.
Coloque el CD de piano de Edward antes de arrancar el motor. Alice sonrió cuando lo puse, esas melodías traían muchos recuerdos a ambas.
Salí de la cochera y me dirigí a la carretera, desolada en ese horrible día gris.
-Edward dejo de tocar el piano cuando te fuiste.- comento Alice, con la vista gacha, recordando feos momentos. Al igual que a Edward y a mí, a ella tampoco le gustaba hablar de los tres años que estuvimos separados. Mi corazón se apretó en mi pecho.- De vez en cuando, se sentaba frente a su piano e intentaba tocar.- divago por sus recuerdos.- No lo hacía mal, pero ya no era lo mismo. Componía canciones tristes, ya no había esa chispa de amor que se notaba cuando él tocaba…
Alice guardo silencio y yo no tuve el valor necesario para decir algo. Fije mi atención en la carretera, algo que no era del todo necesario, ya que se encontraba desierta.
-El día en que los encerramos en el a sala de baile, fue el día en que volvimos a oír lo que tanto amábamos a lo referente de Edward y el piano. Él toco de esa forma para ti. Y aunque no fue una canción llena de alegría, fue una muy bonita- Sí lo fue, y también fue el día en que volví a bailar pensé internamente.- Fue bueno que regresarás a casa, Bella.- y eso fue lo último que se oyó durante todo el viaje hasta el estudio de Ballet.
Cuando estacione el Volvo, casi salto para salir. Había sido un viaje sombrío, envuelto en un silencio tenso e incomodo. Quizás sin la pelea de la noche, eso no hubiera sucedido entre Alice y yo. Sentía que ahora nada volvería hacer como antes. Quizás exageraba, y sólo se debía al hecho de que el tema de conversación que ella había sacado no era de mi agrado, pero aún así algo no estaba bien entre nosotras.
Alice me siguió hasta entrar. Los recuerdos volvieron a chocarme mientras caminaba por el estudio. Llegamos a la recepción, ya no eran las mismas personas de hacer tres años atrás. Ahora atendían tres mujeres de mediana edad, vestidas con mayas y tutús.
-¡Vamos!.- chillo Alice, y jaló de mi mano hasta el mostrador.
-Buenos días ¿En qué puedo ayudarlas?- la mujer de cabello negro recorrido en un gran rodete, no nos miro ni una vez mientras nos hablaba.
Alice frunció el ceño, molesta.
-¿Podría llamar a Clair? Dígale que soy la hermana de Edward Cullen.- su voz salió osca. La mujer levanto la cabeza de golpe, ante la mención del nombre de Edward.
-Lo siento mucho, señorita Cullen.- mascullo y salió por la muerta de servicio.
La escena me pareció muy extraña. Giré mi cuerpo para quedar frente a mi amiga.
-¿Qué fue eso?.- inquirí confusa.
Alice se rió.
-Digamos que Edward tiene mucha fama aquí.- fruncí la boca, molesta por la falta de información. Alice pareció notarlo, ya que alzo las manos en forma de rendición y empezó a hablar velozmente.- Cuando te fuiste, Edward quedo sin parejas y muchas de las chicas querían estar con él. Como él se negó, le ofrecieron un puesto de unos cuantos meses como profesor de piano…- eso no lo sabía. En tres años me había perdido mucho de la vida de él.- Si me preguntas, lo hacía muy bien. Pero como no estabas, Bella, el piano no le traía buenos recuerdos y lo dejo. Una tontería por su parte, era lo único productivo que hacía.- Rodé los ojos al mismo tiempo que ella.- Clair, es la única que de verdad fue una amiga durante su estadía. No estoy segura si él sigue manteniendo relación con ella, pero yo sí ¿Sino cómo los hubiera encerrado tanto tiempo, la vez pasada? Ella me consiguió la llave y la sala vacía.- sonrió orgullosa.
-¡Vaya!.- suspire, fue lo único que pude decir ante tanta información.
-Sí lo sé. Igual ese día no funciono.- Oh no, me oía un cambio de tema.- ¡Lo de ayer fue lo más dulce! ¡Cómo te beso! ¡Cómo se te declaró frente a todos! ¡Te dijo que te amaba!.- me sonroje furiosamente, pero estaba feliz.- ¡Dios! Estaba esperando que le dijeras que lo amabas también, pero al parecer estabas en shock ¡Fue tan romántico! ¡Sí Edward no fuera…!
Y deje que hablará sólo. ¡Mierda! Había olvidado un pequeño detalle ¿Cómo podía ser tan invesil? Es decir, estaba segura de que Edward estaba al tanto de mis sentimientos hacía él… pero no era lo mismo que sí salían de mi boca. ¡Había olvidado lo más importante! No le había dicho que lo amaba también ¿Acaso podría existir alguien más despistada y estúpida que yo en estos momentos? Lo dudaba mucho.
Al fin Alice decidió dejar de gritar cuando notó que no le estaba prestando atención.
Debimos esperar al menos cinco minutos hasta que otra dependienta, vestida para danza, salió de la puerta. Instantáneamente supe quien era cuando Alice saltó a los brazos de ella, una vez que había salido de detrás del mostrador.
-¡Cuánto tiempo sin verte, Clair!.- chillo y su amiga se rió ante su entusiasmo.
Mire la escena sin saber que hacer.
-No ha pasado tanto, Alice. La última vez que te vi fue hace unas cuantas semanas.- me dirigió una mirada mientras se separaba de Alice, y ella siguió su dirección. Sonrió ampliamente, sí más fuera posible, y asintió con la cabeza. Me ruborice al entender lo que sucedía.- ¡Así que eres Bella!.- exclamo para mi sorpresa, y sin previó aviso me envolvió entre sus brazos. Me quede estática en mi lugar.- ¡Tu eres la chica que le rompió el corazón a nuestro Eddie!.- chillo en mi oído. No podría recordar la última vez que había sonrojado tan fuertemente como estaba ahora.- ¡Eres muy buenita! ¡Qué bueno que estés devuelta!
Después de eso, que fue completamente extraño e inesperado, se separó de mí y se acerco a Alice. En todo este tiempo no pude emitir palabra alguna, estaba aturdida e impresionada ¿Acaso yo había sido la única tonta que no había notado que Edward sentía algo por mí? ¿O es que todos querían hacerme sentir mal y se habían complotado con él? Sonaba absurdo, pero en estos momentos no podía pensar racionalmente.
-¿Y a que se debe su visita, chicas?.- pregunto abrazando por el hombro a Alice.
-Bueno, Bella quiero volver a tomar clases de danza y participar en el próximo concurso.- le explico Alice mientras me sonreí. Asentí hacia Clair, asegurándole que lo que mi amiga decía era cierto.
Clair soltó a Alice y camino hasta ponerse detrás del mostrador.
-Veamos si aún queda alguna vacante…- pensó en voz alta mientras rebuscaba entre los archivos que tenía en un mueble un poco más lejos del mostrador.- La verdad es que no creo que haya lugar, las inscripciones cerraron hace dos meses y estaban llenas…- sus palabras me desalentaron. Estaba entusiasmada para poder volver a bailar, quizás sería para el próximo año.- pero al menos podes encontrar algún lugar para que puedas venir a practicar.
-¡Eso sería genial!.- chille emocionada, y me tape la boca al darme cuenta de mi reacción. ¡Alice me estaba contagiando su entusiasmo!
Alice se rió de mí y la fulmine con la mirada. Empecé a jugar nerviosamente con mis dedos mientras esperaba que Clair terminara de rebuscar en sus papeles. Estaba realmente ansiosa.
Finalmente giró a nosotras con una carpeta negra en las manos. Nos hizo un gesto con los dedos para que nos acercáramos más al mostrador. Ella apoyo la carpeta allí, abriéndola. Dentro había una lista de horarios.
-Estos son las únicas horas que tengo libres para que puedas venir a practicar. Lo siento, pero no hay más lugar para las clases.
Asentí en comprensión y leí las horas. ¿Doce del mediodía? No, aún estaba en la escuela. Volví a mirar, las únicas a la que podía asistir era a las ocho de la noche, los días lunes, miércoles y viernes.
Suspire no había otra cosa, y necesitaba volver a bailar.
-¿Puedo participar en el concurso aunque no tome clases?.- pregunte sin levantar la cabeza. Me preguntaba si Edward quisiera venir a practicar algún día conmigo…
-Claro, no hay problema. Las inscripciones cierran en dos semanas, pensado bien y cuando estés decidida te anotas.- Asentí nuevamente y mire a Alice que estaba leyendo los horarios también.
-¿Crees que Esme tendrá problema con que venga a bailar tan tarde?- inquirí. No quería parecer una cualquiera por hacer lo que quisiera cuando no era mi casa.
-No creo que tenga problema.- me sonrió ampliamente, la mire acusadoramente y ella se encogió de hombros. Sacó de su bolso el móvil y sonreí. Ella rodó los ojos y marco el número de su casa. Clair miraba todo con atención.- ¿Hola? ¡Ah, Edward! Pásame con mamá…. Ok, sí, esta todo bien…¡Sólo ve a buscar a mamá que no tengo mucho tiempo!.- me reí cuando Alice suspiro cansinamente. Hubo unos minutos en silencio hasta que al parecer Esme cogió el teléfono.- ¡Mamá! Escucha, estoy con Bella averiguando para que vuelva a bailar, ¿Tienes algún problema con que tome el turno de ocho de la noche hasta las diez, más o menos?... Ajá, sí. No, no creo que haya problema… Sí, esta bien. Te quiero, adiós.
Corto el móvil y la mire frenéticamente. Alice me sonrió con burla. Le gustaba hacerme sufrir.
-Dijo que no había problema…
-¡Bien!.- sonreí y volteé a ver a la planilla para que Clair me anotará en esos horarios.
-¿Bella?.- me llamo Alice y volteé a verla.- Hay una condición.- Mi sonrisa cayó, si ya era todo demasiado bonito.- Alguien debe traerte y recogerte. Esme no quiere que estés sola tan tarde.
-Se preocupa demasiado. No va a sucederme nada, además voy a comprarme un auto…
-Bella.- me llamo la atención.
-¡Vamos, Alice! No puedo estar pretendiendo que alguien deje de hacer sus cosas sólo por mí ¿Y si quiere irse a dormir temprano? ¿Si quiere salir? ¡No es justo!
-Bella, cálmate. No es mi culpa, fue simplemente lo que dijo Esme. Por más que compres tu auto, no creo que te deje. Seguramente Edward…
-No es justo.- me cruce de brazos enfurruñada como una niña pequeña.
Alice dejo de prestarme atención y dirigió su mirada a Clair.
-Anota a Bella para ese horario, después veremos como nos arreglamos.- Quise pegarle, pero una parte de mí – la más potente en ese momento – quería tomar el lugar y venir a bailar.
-Bien ya esta todo listo. ¿Abonarás por mes, o todo lo que queda del año?.- miró a Alice. ¡Oh, no, eso si que no!
-Por mes.- me apresure a contestarle. Clair dirigió su mirada a mi y tecleó algo en su computadora.- Son 85 dólares por mes ¿Esta bien?.- asentí y abrí mi bolso para sacar mi billetera. Ahora los roles habían cambiado, y Alice era la que me quería matar. La mire de reojo y le saque la legua. Ella bufo.- ¿Efectivo o tarjeta?
-Efectivo.
Saque un billete de 100 dólares y se los tendí. Ella los revisó y luego lo guardo en la caja registradora. Imprimió un comprobante y me lo dio. Estaba feliz, ahora era oficial que volvería a bailar. O al menos ya tenía un mes asegurado.
Nos despedimos de Clair, quien le exigió a Alice que pasará a verla más seguido, y salimos del estudio de ballet.
-No te saldrás siempre con la tuya.- me acuso Alice de camino al Volvo.- El mes que viene pagaré yo.
-¿Por qué? Eso no es justo.- me queje.- Tu no vas a bailar, seré yo. Por lo tanto ¿Por qué quieres pagarlo?
-Porque se que necesitas el dinero para otros gastos. Como para la Universidad.
Toqué el botón de la llave del Volvo para quitarle la alarme. Alice abrió la puerta del co-piloto y se metió. Por mi parte espere un poco, tratando de tranquilizarme. Antes de entrar y encender el motor para salir de allí, y dirigirnos a Port Ángeles para ver autos usados.
-No, no la necesito. El dinero para la Universidad esta guardado en otra cuenta en el banco de Inglaterra, y se quedará allí una temporada más. Este dinero es lo que hederé de mis padres y es para mis gastos personales.
-Aún así los necesitas para otras cosas.
Rodé los ojos y deje la conversación allí. Estaba claro que ninguna de las dos iba a ceder por lo que no valía la pena. De cualquier forma, encontraría la forma de Alice no pusiera su dinero en el estudio.
-Es muy simpática Clair ¿Verdad?.- comentó casualmente después de un largo rato de silencio. No dije nada y seguí manejando.- Se alegrará al ver que Edward irá contigo al estudio. Hace tiempo que no lo ve.
-¿Qué relación tenían exactamente?.- sentí como los celos me invadían, aunque no era correcto. Ellos se habían conocido cuando yo estaba en Inglaterra, no podía reclamar absolutamente nada.
-Como te dije antes, son sólo amigos. Clair esta comprometida hace un par de años.- me relaje con esas palabras.
-¿Tanto? ¿Pero no es muy joven?
-Sí, no lo sé. Ella tiene veinte años, así que se debe haber comprometido a los dieciocho o algo así. Su novio es cinco años más grande, pero encajan muy bien juntos.
-Eso es bonito.- dije como quien no quiere la cosa. La verdad es que por muy simpática que me hubiese caído Clair, me daba igual su vida.
-Si es verdad.- Jugueteo un rato con algo de metal, podía sentir el ruido, pero no quise correr a vista de la carretera.- ¿Qué clase de auto quieres comprar, Bella?
-No estoy segura, algo sencillo y que sea económico.
-¿Un MiniCooper?.- rodé lo ojos ¿Quién me mandaba a hablar de autos económicos con la dueña de un Porsche?
-Alice, un MiniCooper no es precisamente un auto económico.- le explique como si fuera un niño pequeño.
-¡Ah! ¿Un Peugeot 207?
Suspire ¿Tan hueca podía llegar a ser?
-No, Alice. Quiero adquirir un auto viejo, no importa que marca. Pero que sea más viejo que el 2000.
Alice volteó de golpe a verme con horror. Parecía como si estuviese viendo un muerto en vez de a una persona de carne y hueso…
…y cerebro.
-¿¡Qué!? ¿Acaso perdiste el juicio o algo así?.- chillo escandalizada- ¡No puedes usar algo tan viejo! ¡Es como si fuera ilegal! Además, ¿Quién quiere manejar algo tan antiguo? ¡Es absurdo! ¡Insólito, sin sentido!
-Alguien que no tiene el suficiente dinero para comprar algo mejor, Alice.
Ella mascullo palabras sin sentido mientras sonreí por su actitud. Había que admitir que con el Volvo habíamos llegado mucho más rápido de lo que planeaba a Port Ángeles.
Mi amiga me indico el camino para todas las concesionarias. Había miles, no creí que tanta gente quisiera deshacerse de su auto. De hecho hasta habíamos bajado a ver autos nuevos, pero ninguno me agradaba… Más bien no eran accesibles, pero mi excusa era que no me gustan sino Alice ya estaría sacado su chequera.
Estuvimos dando vueltas por toda la ciudad hasta que la noche cayó. Estaba muerta del cansancio, odiaba ir de compras pero las odiaba mucho más cuando no hallaba lo que buscaba. Antes de volver a casa de los Cullen decidimos sentarnos un rato en algún bar a tomar Coca-Cola.
-¡Estoy exhausta! Nunca había estado tanto tiempo de compras.- me queje, esperando a que el camarero se acercara a nosotras.
-Bella, no compramos nada, así que técnicamente solo dimos muchas vueltas infructuosas.
Suspire y eche todo mi peso sobre la silla, sin importarme que no estuviera sentada correctamente. Alice me imito, ambas demostrando nuestro cansancio.
Unos minutos después un mesero se acerco a tomar nuestros pedidos. Quise denunciarlo con su dueño, más obvio no podía haber sido. Se me había insinuado de todas las maneras posibles. Estaba segura que había sido la primera vez que me había costado tanto tiempo pedir dos Coca-Colas.
-¡Uf! Que insoportable ¡Por Dios! ¿Es que no entiende que es ser profesional?.- me incline sobre la mesa para estar más cerca de Alice y que no nos escuchase todo el mundo.
Mi amiga se empezó a reír de mí.
-No es la primera vez que sucede.
-Sí, si lo es.- me queje.- ¡Nunca me costo tanto pedir dos bebidas!
-Hay, Bella, no seas melodramática. Nunca más volverás a verlo, sólo tienes que soportarlo una vez más cuando traiga nuestro pedido.
Refunfuñe y me volví a desplomar sobre la silla.
Pronto el muchacho llego con nuestras bebidas. Le pedí la cuenta, y cuando me dio el ticket estaba anotado su número de teléfono junto a su nombre. Ni siquiera le preste atención, le sonreí falsamente y le di el dinero.
Alice me fastidio todo el limitado tiempo que estuvimos allí sentadas. Cada vez oscurecía más, por lo que decidimos llevarnos las Coca-Colas al auto.
Cuando iba conduciendo cerca de La Push, un letrero llamo mi atención. Sin aviso, frene el auto en la banquilla. Le dije a Alice que debía preguntar sobre un viejo amigo. Ella me miro mal, pues mi excusa podría ser perfectamente cierta. Aún así no me interesaba saber nada de mi ex amigo Jacob Black. Estaba segura que su familia se había enterado del accidente, y aún así no llamaron si quiera para preguntar como había sucedido.
Sacudí mi cabeza. No quería entrar en detalle. Camine hasta el letrero y aplaudí para llamar la atención, por si alguien estaba allí.
-¡Ya va!.- una gruesa voz contesto.
Cruce los brazos al pecho, estaba empezando a refrescar. Esperé de pie hasta que un chico enorme apareció de entre las sombras.
-¿Hola?
-Hola.- le sonreí.- Quería ver el Chevy que dice en el letrero.
Él sonrió y me hizo un gesto para que lo siguiera. Caminamos unos cinco pasos y allí vi el monstruoso monovolumen. Rojo, viejo, pero efectible.
-¿Cuánto cuesta?
-¿Hablas en serio?.- pareció sorprenderse. Asentí convencida.- Ok, tú sabrás. Esta a 600 dólares.
-Es demasiado barato.- fruncí el ceño.
-Sí, el dueño quiere deshacerse de él cuanto antes.
-Ok, lo quiero.- los ojos del moreno chico se abrieron a más no poder.
-Bien. ¿Ahora mismo?.- asentí.- Ok, necesito que firmes unos papeles y que me abones. Después de eso es tuyo.
-Ajá. ¿Puedo pedirte un favor?.- el chico me miro desconfiadamente.- ¿Lo podría venir a buscar mañana? Es que ahora no me lo puedo llevar, estoy con un auto y no puedo dejarlo ahí.
-No hay problema. Sí quieres puedo hacer que alguien te lo alcancé.
-¡Eso sería fantástico!
-Bien, vamos adentro.
Caminamos hasta un taller mecánico. El muchacho trajo los papeles y los firme lo más rápido posible. Le entregue el dinero. Estaba feliz por mi inversión. Había gastado mucho menos de lo pensaba, y no era una mala elección.
-¿A dónde quieres que te lo alcancemos?
Pensé seriamente en ello. No, definitivamente a la casa de los Cullen, no. Así que la única opción que me quedaba…
-¿Conoces el Instituto de Forks?
-Si.
-Bien.- sonreí.- ¿Me lo podrían llevar allí?
-No creo que haya problemas.- empezó a caminar hacía la carretera, conmigo detrás.- Cualquier cosa, tengo tu número móvil, Isabella.
-Bien, gracias.- llegamos al frente de mi auto, podía ver la mirada asesina que Alice me estaba echando a la distancia.- Fue un placer.
-Lo mismo digo.
Nos despedimos con un apretón de mano y corrí hasta el Volvo. Me metí de golpe en la cabina del conductor. Encendí el auto y salí a la carretera. Estaba mordiéndome el labio con fuerza para no reírme de cómo me estaba mirando Alice.
-¿Y bien?.- su voz estaba molesta. Esperó a que hablara por mi cuenta. Al ver que no iba a serlo decidió empezar a gritarme.-¿Acaso estas loca? ¿Cómo vas a bajarte sola, sin decirme nada, en medio de la noche en un lugar desconocido? ¡¿Es que te falta algún tornillo?! ¡Te llame al móvil y nada! ¡Estaba a punto de llamar a la policía y a Edward! ¿Qué diablos fuiste a hacer?
-Tranquilízate, Alice. Sólo fui a saludar a un viejo amigo para hablar sobre una sorpresa.- Ok, no era todo mentira. Simplemente el hecho de que fuera un amigo…
-¿Fuiste a ver al chucho?.- escupió las palabras.
Suspire.
-No, no he sabido nada de Jacob desde que me fui. Era otro amigo.
-Ah.- y no dijo más. Había entendido que no quería hablar de él. Aún así seguía eufórica porque pronto tendría un vehículo para mí y no tendría que depender de los demás.
Llegamos a la mansión Cullen como a eso de las ocho y media de la noche. Ayudamos a Esme con la cena mientras le relatábamos lo que habíamos hecho durante toda la tarde.
Antes de que cenáramos decidí que un baño me vendría muy bien. Además quería ver a Edward.
Corrí escaleras arriba, tropezando más de una vez en el recorrido. Llegue al tercer piso, y sin dudarlo me dirigí al cuarto de Edward. Golpeé su puerta y nadie contesto. Decidí abrirla de todos modos. Me sorprendí cuando no vi a nadie allí, entre para buscarlo. Fui al baño y nada. ¿Dónde se había metido? Seguramente había salido…
Fui hasta mi habitación. Busque la llave en mi bolsillo. La coloqué en la cerradura y vi que no giraba ¿Qué demonios? Abrí la puerta y casi grite de la sorpresa al ver a Edward, recostado en mi cama y dormido. Sonreí dulcemente, se veía hermoso así. Más que de costumbre.
Entre con suma delicadeza para no hacer ruido y despertarlo. Camine hasta su lado y note que junto a él estaba abierto el libro de Cumbres Borrascosas. Quise reírme ante la ironía ¿No era que lo odiaba?
Decidí que sería mejor que primero me duchará y luego lo despertara. Quise acariciarlo, pero temí despertarlo.
Busque la ropa para cambiarme y me metí en el baño. Cerré la puerta con llave, solo por las dudas.
La ducha relajo todos mis músculos. Se sentía realmente bien, y aunque me gustaba estar allí, me apresuré a salir rápido para poder ir con Edward. Lave mi cabello y enjabone mi cuerpo en tiempo record.
Me había bañado dos veces en un día, si Emmett se enteraba de aquello diría que me arrugaría por tanta agua.
Cuando entre en la habitación, con la toalla todavía en mi cabello, Edward había cambiado de posición. Estaba abrazando con fuerza una almohada. No pude evitar volver a sonreír, se veía como un bebé.
Me agache de cuclillas en el suelo a su lado. Acaricié su cabello con dulzura, mientras el se estremecía bajo mi tacto. Acerque mi cara a la de él y con mi nariz toque la de él. Nada, seguía durmiendo. Acudí al último recurso. Acerque mis labios y lo bese. Fui insistente, quería que se levantara.
Quise saltar por todos lados cuando sentía que sus labios me correspondían.
Me separé para poder verlo. Abrió los ojos con dificultad, una sonrisa decoraba su angelical rostro.
-Que bueno que es despertar de esta forma.
-Buenas noches, Edward.
Edward se irguió para quedar sentado en la cama. Bostezo un par de veces, su cabello estaba alborotado por la siesta. Me reí y me senté a su lado.
-¿Cómo pasaste la tarde? ¿Alice te torturo demasiado?
Me reí.
-No para nada. La pasamos bien. Conseguí lugar en el estudio de ballet. No volveré a tomar clases, pero me dan una sala para que pueda ensayar. Estoy considerando anotarme en la competencia de este año.
-Eso es bueno.- escondió su cara entre mi cuello y hombro.
-Sí, lo sé. Y conseguí un auto.
Edward se levanto de golpe.
-¿Qué? ¿Cómo que un auto? ¿Por qué? ¿Para qué?.- se veía frenético.
-Cálmate, Edward. Simplemente quería tener uno para mí. Mañana me lo llevarán a la escuela. Sólo no quiero estar dependiendo de alguien todo el tiempo. Quiero poder moverme sola.
-¿Te molesta que yo te lleve a todos lados?- ¿Acaso estaba de broma?
-No seas tonto, obviamente que no. Pero habrá días que no podrás estar a mi disposición y quiero poder tener un auto para esos días.- Edward pareció relajarse.- Además empezaré a ir los lunes, miércoles y viernes al estudio por la noche y no quiero molestar.
-Eso no esta en discusión. Además si vas a anotarte en el concurso, necesitarás música.- se señalo con orgullo. Me había atrapado.- Espero que me hayas considerado.
Sonreí. Lleve mis manos al costado de su cara, quería besarlo.
-Obviamente que te considere. Supongo que me has ahorrado el hecho de tener que preguntártelo.- Sonreí y suspire. Tenía que decirle que lo amaba, y disculparme por el retrazo. Suspire. Edward se puso serio.- Te debo una disculpa, Edward.
-¿Por qué?.- no entendía lo que pasaba.- Que yo sepa no has hecho nada.
-Ese es el punto, no dije algo importante.- las palabras empezaban a salirme atropelladas. Aunque sabía que él me correspondía, estaba nerviosa.- Ayer debí responder a tus palabras y sentimientos. Sé que lo sabes, pero no es lo mismo…
-Bella, se que me amas.- me sonrió dulcemente, y mi corazón – que estaba latiendo frenéticamente – se detuvo.- No tienes que preocuparte.
Le sonreí y lo bese. Me separé antes que pudiera profundizarlo.
-Edward, con un beso, sabrás todo lo que he callado.- y sin más volví a besarlo.
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*(1) Levi's: Es una marca de jeans, que personalmente amo y no soy capas de usar otros que no sean de esa marca. Para el que quiera, en mi perfil esta el link para que vean como es el jean que usa Bella.
*(2) Nike Rift: Nike, creo que todos saben que es la marca de zapatillas y ropa deportiva. En mi perfil esta el link para que vean que zapatillas usa Bella.
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¿Qué les pareció el chap? ¡Lamento la tardanza! Pero volví con un capítulo de 25 hojas de Word ¡Sin duda un montón!
Nota 1: ¡Gente! Participen en el Cullen Christmas Contest '09 de Yuliss y Tatarata, y estoy en la primera ronda de votaciones ¿Les gustaría pasarse por allí y votarme? Me harían muy feliz, o al menos ¿Me dejan un lindo RR? Mi ONESHOOT, se llama "El Mejor Adorno Para Navidad"http : / / www . fanfiction . net / s / 5 5 6 0 0 5 6 / 1 / El_ Mejor _ Adorno _ Para _ Navidad(sin espacios)y para votarme http:// www. fanfiction. net/ u/ 2146572 / Cullen _ Christmas _ Contest. (sin espacios) Por si acaso, ambos links estan en mi perfil.
COMO REGALITO DE FIESTAS, VOTENME :) !
Nota 2: Me gustaría mucho que se pasarán por mi nuevo ONESHOOT, Teoría en Práctica http : / / www . fan fiction . net / s / 5610687 / 1 / Teoria _ en _ Practica(sin espacios) Cualquier cosa, esta en mi perfil.
Nota 3: Sé que ya pido mucho, pero también quiero que pasen por Let It Be, es un nuevo proyecto y es todo un reto para mí. ¡Me gustaría su apoyo! Es un Short Fic, así que lo acabaré pronto. http : / / www . fan fiction . net / s / 5492840 / 1 / Let _ It _ Be (sin espacios) o en mi perfil :)
Nota 4: Decidí editar los primeros 5 o 7 capítulos, ya que no me gustan mucho como están escritos. Con ellos no tardare en subirlos, pero si llegan los Alerts o así, sepan porqué es. Espero que me digan si les gusta la nueva versión o no :)
Nota 5: FELICES FIESTAS PARA TODOS. ESPERO QUE HAYAN TENÍDO UNA BUENA NAVIDAD, Y QUE EMPICEN CON EL PIE DERECHO EL PRÓXIMO AÑO.
MUSHIAS GRAX POR SUS RR :)
Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)
RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)
Besop(L)
Hasta el crepúsculo…
Luchyrct
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