Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.
En memoria a Michael Jackson.
(1958 — 2009)
FELICES FIESTAS!
.
.
Capítulo re-editado con la parte que faltaba.
Por Favor, pasen por mi OS "Emerging From The Shades". Les prometo que les gustará :D
.
Leer nota sobre el capítulo al final de este.
.
Capítulo diecinueve: Tenemos que hablar.
.
Meencantacomo funciona tu pequeña mente retorcida
.
Aladdín.
.
Es gracioso lo irónica que puede llegar a ser la vida. Siempre buscamos excusas para faltar a clases, pero cuando se nos hace tarde nos ponemos histéricos porque sabemos que no llegaremos en hora. Ahora sí ¿Por qué no aprovechar el echo de que ya que nos quedamos dormidos, para seguir durmiendo?
Pero lo que es realmente irónico, es que aún pensando de esa forma, corro por toda la habitación buscando mi ropa… porque me desperté tarde. Sí, absurdo, pero así es la vida.
¡No podía creer que Edward no me hubiese despertado! ¡Iba a perder las dos primeras horas si no conseguía un milagro…!
Ok, el milagro apareció. Estaba recostada en el piso, viendo debajo del escritorio y encontré una de mis valijas, la cual la había dado por incinerada. Al parecer Alice no era tan mala como nos hacía creer. La arrastre a mí, olvidando el hecho de que llegaba tarde al instituto.
Una gran satisfacción me recorrió cuando la abrí. Sonreí, Alice iba a matarme cuando llegará al instituto con una de estas prendas. Allí, sin más, estaba mi colección de ropa de Disney. ¿Infantil? Es probable, pero las amaba.
Rebuscando, encontré mi pijama de Aladdín. Edward iba a reírse de mí cuando hoy me lo viera puesto.
Rápidamente recordé que debía de apresurarme. Tome mi buzo preferido gris con un gran Mickey en el centro. Busque, en el armario que Alice había equipado para mi, el jean claro y ajustado del que me había acostumbrado a usar, y me vestí. Tome las grandes zapatillas violetas con negro, y mi bolso. Corrí al baño a cepillarme los dientes y a recoger mi cabello en un alto moño.
No soy conciente de cómo logre salir corriendo de mi habitación y bajar las escaleras a la misma velocidad sin tropezarme. Pero sin duda eso debía ser documentado en el libro de records.
Escuche el tintineo de las gotas de lluvia sobre las ventanas. ¡Mierda! Obviamente no podía esperar que el sol nos volviera a agraciar con su presencia, después de que lo había echo el fin de semana.
Fui a la cocina para saludar rápidamente a Esme, y buscar un paraguas. ¡Mierda, mierda, mierda! Ya no había ninguno. Tendría que mojarme, no me quedaba otra. ¡Por eso deseaba tanto mi propio coche! Era bueno que hoy me lo fueran a dar, no estaba segura de poder aguantar un tiempo más así.
Volví a salir al living, y estaba a punto de salir por la puerta cuando una musical risa me hizo detenerme de golpe. La reconocería en cualquier lado ¿Pero qué diablos hacía aquí? ¡Debía de estar en el instituto!
Volteé la cabeza, con exagerada lentitud para encontrarme al dueño de esa risa inclinado sobre el sofá sosteniendo un paraguas en su mano. Deje de respirar por una milésima de segundo, él se veía tan relajado con su usual cabello peinado al viento y sus jeans sueltos… Era algo así como un Dios Griego del siglo XXI.
Rodé los ojos ante su enorme sonrisa. Camine dando pisotones, enfada con que me hubiese estado mirando mientras corría como loca. Le quite el paraguas de la mano con brusquedad, lo que produjo una sonora risa por su parte.
─ ¿Te ofrezco un café?─ Ironice, irradiando furia.
─ Con crema, por favor.─ Se inclino, sin borrar su gran sonrisa, para besar mis labios. Corrí mi cara antes de que llegara a tocarlos. Edward enarco una ceja, pero seguía divertido por la situación.─ No te molestes, cariño. Fuiste tu la que no noto que estaba aquí.
Bufé. Grite un saludo a Esme y salí de la casa hacía el Volvo de Edward con él detrás de mí. Escuche como cerraba la puerta y corría para poder abrirme la puerta antes de entrar. Ama su caballerosidad, aún así no lo mire mientras entraba.
Durante el viaje me la pase refunfuñando, odiaba que Edward se riera de mí y no conmigo. ¡Dios! Llegamos en hora, sin presiones. Estaba histérica, no solo por lo que Edward me había hecho, sino porque me sentía estúpida al haber corrido sino iba tarde.
─ Espero que disfrutes de tu ropa, Alice la quemará cuando te vea.
Sin duda, sabía como distraerme del tema. Íbamos caminando cercas, pero aún no había tomado su mano. Era obvio que mi enojo no sería eterno, pero quería jugar con él mientras pudiera.
─ No sé, quizás. Pero te aseguro una gran diversión por un tiempo, Alice estará loca. Te reirás a su costa, como lo hiciste conmigo.
Lo fulmine con la mirada, y Edward se hecho hacía atrás. ¡Maldita sonrisa torcida!
─ ¡Oh, vamos, Bella! Fue tu culpa que no me notarás.
─ ¡Podrías haberme avisado!
─ ¿Y correr el riesgo de que te caigas? No, gracias. Además debes admitir que fue divertido.
Rode los ojos. Dejamos las cosas en el casillero y Edward me acompaño hasta la primera clase. Divise a Jasper dentro, sonreí. Edward se inclino para besarme, pero tuve que correr mi rostro. Ahora no había ninguna diversión. Él frunció el seño.
─ ¿Sigues enojada? ¡Fue un juego!─ exclamo en voz baja, frustrado.
Me acerque a su oído.
─ Emmett y Rose están en horario de trabajo.─ Le recordé y oí una pequeña exclamación salir de sus labios.─ Emmett sale de aquí para ir a la Universidad después del almuerzo.
Le bese rápido la mejilla y corrí dentro. No quise mirar a Edward cuando se iba, por lo que me concentre en hablar con Jasper sobre Historia.
Me sentí incomoda durante la clase con las miradas de Jessica y Lauren sobre mi espalda. Algo tramaban, y estaba segura que no quería saber sobre qué era.
─ Bonito buzo, muy maduro, Isabella.─ Chillo con su voz nasal Lauren cuando salía del aula.
La pase por alto y me dedique a guardar los libros dentro de mi bolso. Jasper se inclino detrás, apoyando su mentón en mi hombro.
─ Extrañaba tu adicción por Disney, aunque dudo que Alice también.─ Beso mi mejilla y me espero en la puerta. Me reí de él, y lo seguí.
Hablar con Jasper era una de las cosas más sencillas del mundo, aunque pareciera lo contrario. Tendía a ser serio, quizás hasta antipático con las personas que no eran de su agrado, pero cuando lo conocías a fondo, era una persona totalmente diferente. Estoy segura de no ser por Edward, me habría enamorado de él como lo hizo Alice. Siempre estaba allí para consolar, para acompañar. Era un verdadero amigo. Tenía un don de hacer sentir a las personas como el deseaba, sus palabras siempre calmaban. Me recordaba a los empáticos.
Temblé, no de miedo sino de irritación, cuando vi a Lauren y Jessica tapando la puerta de entrada a la cafetería. Parecían salidas de una revista barata con sus faldas cortas y sus maquillajes exagerados. Nos detuvimos frente a ellas.
─ Quizás debas saber algo, Bella.─ Mike se acerco a ellas con una estúpida sonrisa característica de él. En sus manos sostenía un papel.
─ No me gusta esto, Bella, mejor vayámonos.─ Susurro Jasper cerca de mi oído. Le negué, quería saber que planeaban.
─ ¿Qué quieren? Sería bueno que se apresuraran, tengo hambre.
Para ese momento ya todos los alumnos se habían reunido a mí alrededor, muchos de ellos con papeles en las manos. ¿Qué significaban? Note la mirada desolada de Emmett y Alice al final de la multitud.
Mike, se acerco pasando por el medio de Lauren y Jessica, y me tendió el papel. Jadeé. Mis ojos se nublaron de golpe, sin aviso. Jasper intentó quitármelo de la mano, pero no lo deje.
EN INGLATERRA SE GANA MÁS VENDIENDO SU CUERPO.
SERVICIOS GARANTIZADOS, BELLA SWAN NO TE DESEPCIONARÁ.
Bajo de ello había una foto, trucada, de una striper con mi cara y de fondo una foto de Edward en la cama con alguien. Lloré. Lo de Edward sabía que era pasado, pero eso no significaba que doliera menos, más cuando estaban ridiculizándome en medio de todo el instituto. Mordí mi labio, no iba a darles el lujo de disfrutar de esto. Trate de no pestañar para que las lágrimas no cayeran. Fue ahí cuando note las risas de todos, y no antes. Como me miraban mucho, y los comentarios desubicados que se oían de fondo.
Jasper jalaba de mí, pero no le hacía caso. Mis emociones estaban divididas. Por un lado la bronca, la ira, la sed de venganza. Por el otro la humillación, la vergüenza. No quería ni pensar en como se encontrarían mis mejillas en ese momento.
─ Es gracioso a los métodos que tienes que recurrir para levantar tu autoestima, Lauren.─ Logre pronunciar, aunque mi voz se quebró en algunos puntos. Lauren sonreí triunfal.─ Solo para que lo sepas, Edward esta conmigo.
Al fin su sonrisa decayó. Trate de tomar aire, dejar que la angustia se acumulara en el pecho no era nada grato.
─ ¡No me culpes a mí de tus problemas, puta!.─ Chilló. Creí que se iba a lanzar sobre mí, yo estaba dispuesta a golpearla también.
Híperventilaba, Lauren no saldría ilesa de todo esto. Pero antes de que pudiera hacer algo, fui jalada hacía atrás y en medio segundo, Edward estaba frente a mí.
─ Te acercas una vez más a Bella y olvidaré que eres mujer, Lauren.
Observe como ella traga en seco. Jessica estaba absorta con la situación y Mike seguía con su sonrisita. Mis ojos poco más podrían aguantar. Jasper, me abrazó. Intenté ver el rostro de Edward, pero estando de espaldas a nosotros, fue complicado.
─ ¡¿Me estas amenazando, Edward?─ Chillo, exagerando.
─ No, Lauren.─ Contesto frío, aterrador.─ Te estoy advirtiendo.
La empujo con un brazo, despacio, pero fue suficiente para que ella actuara otra vez. Por suerte nadie le presto atención más que Jessica, que la atajó antes de que se golpeara con algo.
Sorbí mi nariz, aún todos se reían de mí. No lo entendía, ¿Por qué eran tan crueles? Nunca me había metido con ellos, incluso no conocía ni a la mitad. Los gritos sobre el tema se escuchaban de fondo.
Edward tomó a Mike del cuello de la remera, instantáneamente este se puso libido. Le quito el papel de las manos y lo arrojó hacía la multitud.
─ Si tienes problemas, Newton, no te metas con nosotros. Estoy seguro de que no querrás repetir el incidente de hace un año ¿O sí?
Como un cachorro indefenso, Mike negó desesperado con la cabeza. Edward mascullo algo que no entendí y, luego, Mike ya estaba en el suelo embozar el cuello.
Jasper me soltó, pero antes de que Edward se volteara empecé a correr. No podía creer la vergüenza que había pasado. Corrí con todas mis fuerzas hasta el estacionamiento, las lágrimas ya habían abandonado mis ojos, por suerte se mimetizaban bien con la llovizna.
Corrí, inevitablemente, hacía el Volvo de Edward. Me deje caer detrás de él, y abrace mis piernas. Me sentía inútil, impotente. Él había tenido que defenderme ya que de otra forma yo no habría podido. Odiaba que siempre fuera la damisela en peligro.
Fui levantada y acomodada tiempo después, no necesitaba fijarme para saber quien era. El ojo, la suavidad de su tacto, sus movimientos, todo me habían dicho que Edward estaba allí para mí… otra vez. Como siempre.
Me abrase a él.
─ De verdad lo siento mucho, Bella ─ beso la cima de mi cabeza.─ Shh, calma.─ Le bese suavemente el cuello.─ La foto de Lauren…
─ No me importa.─ Le interrumpí, lo que menos quería era volver a pelearnos por algo sin sentido del pasado. Ella nunca fue nada para él, Edward me lo había confesado. Entonces ¿Por qué darle el gusto de separarnos por algo así? No. No más, ahora que estábamos juntos no lo echaría a perder. Ni Lauren, ni Mike, ni nadie.─ Gracias por defenderme.
─ Siempre.
─ Lo sé.
Un ruido de camioneta me hizo separarme de él. Tenía una pequeña idea de que podía ser, es decir era un ruido digno de alguna camioneta vieja. Seque mis lágrimas con el dorso de mi mano, y le sonreí a Edward. Se mostró confundido, me ayudo a ponerme de pie y salí corriendo hacía la camioneta roja que había entrado. ¡Tendría mi auto! Todo lo que había pasado segundos atrás, fue a parar al pasado. Ahora debía disfrutar de la reacción de Edward y de usar mi Chevy.
Jadeé cuando observe quien se baja de la camioneta. Alto, morocho, de cabello oscuro, musculoso. Estaba jugando con las llaves de la camioneta. ¿Acaso podría ser él?
─ ¡Hey! ─ Exclamo, se veía igual de niño que la última vez. Chillé y corrí a él con todas mis ganas.
No pensé en nada cuando me lance hacía su cuello. Había extrañado demasiado a mis amigos de La Push, además de que eran un recuerdo de que mis padres habían vivido aquí y entablado amistad.
─ No recordaba que fueras tan efusiva, Bella. También te extrañe.─ Se rió. Me separé y le quite la lengua.
─ Hey, Seth.─ Hablo Edward llegando hasta nosotros. Me tomo por la cintura y me alejo un poco de él. Se veía relajado.
─ ¿Qué hay, Edward? ─ Era confusa la relación que llevaban, a Edward no le caían muy bien los habitantes de La Push y él a ellos tampoco, pero con Seth era diferente. Si no estuviera de por medio el orgullo y las amistades, habrían sido grandes amigos.
─ ¿Qué te trae por aquí? Hace mucho que no bajabas.
Ahora empieza la diversión.
Seth me dirigió una mirada cómplice. Alzo las llaves a mi mano y las ataje, por poco, cuando me las lanzo. El rostro de Edward se desencajo en ese momento.
─ Veras, Bella puede ser una mujer muy escurridiza. No tenía idea que estabas aquí. Cuando Sam nos contó que se había vendido la Chevy y nos dijo a quién, no dude en venir a dejártela…
Aplaudí emocionada, sintiéndome como Alice, y fui hasta el monovolumen. No pregunte, no mire atrás, simplemente me senté dentro. Puse la llave en el contacto y cuando el motor chilló me sentí como cuando tenía diez años en navidad. Saque la cabeza la ventana, para preguntarle a Seth que debía saber de él. Mordí mi labio antes para no reírme del shock dibujado en la cara de Edward.
─ ¿Hay algo que deba saber, Seth?
Él dejo de tratar de hacer reaccionar a Edward y me presto atención.
─ Aprieta dos veces el embriague, el acelerador es delicado y no vayas más de 90 km/h porque no lo lograrás. Después de ello, lo tienes.─ Alzó un dedo en OK.
Metí nuevamente la cabeza e hice lo que me indico. Lo saque marcha atrás y toque vocína.
─ ¿Nos vamos o se quedarán allí todo el día?
Edward me dirigió una mirada matadora, de muy malas ganas camino hasta el auto y abrió la puerta. Seth entró primero y luego lo siguió Edward. No le presté atención, quería disfrutar de mi nuevo juguete.
─ ¿Mismo lugar de siempre, Seth?
─ Has adivinado. Sigo viviendo en la misma casa con mi mamá y Leah.
─ ¿Y Harry?─ Pregunte inconciente, prestando atención a la carretera para poder doblar y tomar la ruta que iba hacía el pueblo.
─ Falleció hace un año.
Mis ojos se abrieron y deje de respirar ¿Cómo había podido ser tan estúpida? Lo miré con arrepiento y dolor plasmados en mis ojos. Sabía lo que debía de sentir, al menos él tenía a su hermana y su madre aún. Negué con la cabeza, no iba a ponerme sensible por ello en ese momento.
─ Lo siento mucho, no tenía idea. De verdad…
─ Ya, Bella.─ Parecía tranquilo, pero no podía estarlo ¿Podría? Es decir la perdida no había sucedido hacía demasiado.─ Estaba muy enfermo, nos lo habían avisado.
─ Aún así lo siento mucho.─ Susurre.
Edward carraspeó.
─ ¿A qué se debe esto del monovolumen?
─ Te lo había avisado.─ Conteste monocorde.
Podía sentir como la mirada de Seth iba de mi rostro al de Edward. Deberíamos ser un espectáculo digno de ver por su sonrisa. Lo ignore, debía prestar mucha atención al camino para no tener un accidente gracias a la lluvia.
─ ¿A quién le compraste esto? Cuando me dijiste que habías adquirido un auto, esperaba eso. Un-Auto.
Su ironía me molesto, pero Seth hablo antes de que yo pudiera formular una oración coherente.
─ La compró en el turno de Sam ayer. Jacob ha tratado de venderla hace años.
─ ¿Jacob?─ Murmuré, mi corazón se apretó ante la mención de uno de mis mejores amigos de la infancia.
─ Ajá. Cuando Sam le contó que eras tú la que lo había comprado casi salta de la ventana para venir a buscarte.
─ ¿Qué lo detuvo?─ Gruño Edward.
Jamás se había llevado bien con Jacob, su rivalidad había comenzado cuando éramos más que pequeños. Supongo que estaban destinados a odiarse, pero lo aborrecía. Siempre había soñado con esas tardes en un living comiendo palomitas junto a mis dos mejores amigos. Pero fue imposible, no pude hacer que pasaran más de tres minutos en la misma habitación antes de que las peleas comenzasen.
─ En principio supuso que estaría contigo.─ En la voz de Seth no había reproche, parecía más bien como si estuviese leyendo una página del periódico.─ Después mi hermana. Desde hace años son muy unidos. Al parecer Leah lo convenció de que era mejor que viniera a saludar cuando estuviese tranquilo.
─ Sí, sería lo más conveniente.─ Suspire, y fui bajando la velocidad, ya estábamos llegando.─ ¿Esta molesto?
─ Bastante, sí.─ Detuve el monovolumen frente a una pequeña casa amarillenta de madera. Era inevitable compararla con la mansión de los Cullen, todo parecía fuera de contexto. Por un lado en Forks estaba aquella mansión y cuando llegaba a La Push todo era tan humilde… Pero lo extraño era que en ambas podía sentir la paz, el aire familiar que emanaba.─ Esta seguro que el hecho de que no fueras a visitarlo aún es por los Cullen. Aunque he intentado convencerlo no me escucho. Sé que no fue por ello, tienes que estar preparada, Bella.─ Beso mi mejilla y paso sobre Edward para salir. Corrió hasta mi ventana y baje para poder oír lo que tenía que decir.─ Lamento lo de tus padres, Bella. Tienes que saber que aquí siempre serás bien recibida.
Asentí varias veces con la cabeza sin saber que decir en un momento como ese. Estaba absorta por los datos proporcionados. Jacob tenía razón, más allá de lo que había sucedido entre nosotros, a él tampoco le había informado de mi partida. No sabía como podía haberme olvidado de ir a visitarlo, era algo tan sencillo. ¿Cómo se sentiría ahora? ¿Qué pensaría de mí? Seth había sido muy amable al defenderme, pero no debió hacerlo, más aún cuando no me lo merecía. Lo había olvidado, así de sencillo, sin vueltas.
─ ¿Bella?─ El terciopelo de la voz de Edward sonó silencioso cerca de mi. Saque la vista de la nada y la dirigí a sus orbes esmeraldas. Parecía asustado, nervioso. ─ Tenemos que hablar.
Me quede quieta, sin respirar, sin dejar que mi corazón latiera, sin mirar algo en concreto. Quieta, como la palabra lo decía. Entonces el pánico me lleno otra vez, más fuerte de lo que había pasado en la cafetería. Temí lo peor.
─ ¿Sobre qué?
Eran estos los momentos en donde deseaba desaparecer. ¿Tan poco podríamos durar?
Encendí el motor y gire en la rotonda para retomar la carretera tenía que ir a la casa para buscar las cosas de danza. Mis nervios estaban a punto de ocasionarme otro ataque, esperaba que Edward se apachurrará.
─ De varias cosas, pero principal ¿Era necesario comprarte esta chatarra?─ Alzó las manos teatralmente.─ ¡Y a Jacob! Podría haberte comprado algo mejor.
Bufé.
─ ¿Qué tiene de malo? Era accesible, funciona y no es que la necesite demasiado, solo es para trasportarme cuando tu no puedas o no quieras.
─ Siempre querré, Bella.─ Después se cruzo de brazos, notando que había evitado la otra parte.─ ¿Por qué a Jacob? ¿Acaso fue esa una forma de acercarte a él?
─ ¿Qué tiene que ver Jacob en todo esto? Seth lo dejo muy claro, creo. No sabía que era de él, Sam estaba haciendo su turno.
─ ¿Quién carajo es Sam?
Me encogí de hombros, solo sabía su nombre porque Seth lo había especificado.
─ ¡Edward!─ intenté no alterarme demasiado.─ No lo sé, ¿bien? Ayer cuando volvíamos de Port Ángeles vi el anunció y frene. Firme el papeleo y lo pague, fin. No hay más que ello. No sabía que la camioneta pertenecía a Jacob. Lo que dijo Seth fue tan sorprendente para ti como para mí.
Suspire. Odiaba esto, odiaba seguir hablando de Jacob cuando me sentía tan mal por no haberlo visto desde mi llegada ¡Si quiera una llamada!
Esperé a que Edward dijera algo, pero no sucedió. Use el tiempo para tranquilizarme y prestar atención a la carretera, llegaríamos a la casa antes de que Alice llegará del instituto. Eso era bueno en parte, así no oiría sus quejas sobre mi vestuario, por otro lado el cuestionario lo realizaría Esme por habernos escapado de las clases de la tarde.
─ ¿Cuál es tu problema con Jacob?
Se removió inquieto a mi lado.
─ ¿Puedes dejarme en el instituto? Tengo que recoger el Volvo.─ Estaba enfadado, su voz m lo dijo. Me sentí impotente, era como si fuese imposible que pudiéramos estar bien al menos un día.
¿Qué podía hacer? Había varias teorías, pero no sabía como sería el resultado en la práctica. En primera instancia podría insistir para que hablásemos y que me dijera que le sucedía. ¿El riesgo? Podría acabar en una pelea. En segundo lugar podría convencerlo de que Jacob jamás interferiría en nuestra relación, lo cual era la absoluta verdad. La consecuencia: sus celos y rivalidad inmortal hacía él. La última, y no por eso la mejor, era darle su espacio y darme a mí también un tiempo para arreglar las ideas, luego podríamos hablar sin consecuencias.
Suspire. La mejor opción viable al parecer era la última. Estacione el monovolumen en la entrada del Instituto. Apague el motor y el incómodo silencio nos invadió. Edward no parecía querer salir de allí, por el contrario yo quería correr.
─ ¿A qué hora tienes que ir a ballet? ─ ¿Acaso no había algo más interesante para romper el hielo entre nosotros?
─ No tienes porque ir. Ahora puedo ir sola.
Evite mirarlo, aunque eso no me impedía saber que Edward había puesto los ojos en blanco y movido la boca como si estuviese refunfuñando.
─ Sí no me lo dices, llamaré al estudio o se lo preguntaré a Alice. No importa cómo, siempre obtendré la información.─ El fanfarroneo era algo que lo caracterizaba desde chico, y ya desde ese entonces me irritaba.
─ Es el último turno, empieza a las ocho de la noche.
─ Ok, antes de esa hora estaré en casa para llevarte.
Sin más bajo del auto. Sentí mis mejillas calentarse y mis ojos humedecerse, no quería que volviéramos a lo mismo. Concentre mi atención en tranquilizarme antes de volver a darle marcha al monovolumen. Observe como Edward desaparecía entre el estacionamiento.
Llegaría a casa de los Cullen una hora antes de lo que acostumbraba, sólo esperaba que Esme no me preguntara nada.
En vano lo había pensado. Estaba allí sentada en a cocina frente a un vaso de chocolate caliente, que Esme recientemente me había preparado, en el interrogatorio. Al parecer Alice había llamado antes para avisar lo que había sucedido en el instituto, y aunque lo hizo con buenas intenciones Esme era igual que ella y deseaba saber todos los detalles.
A veces pensaba que ella quería hacerme olvidar del dolor de que mi madre no estuviera en estos momentos, y se lo agradecía, aunque no funcionaban sus métodos. Era muy cabezota, lo sabía, y en estos momentos era cuando quería cambiar aquello y hacer lo que me aconsejaban.
─ Esa Lauren siempre me cayó mal. Cuando Edward estaba con ella nadie lo podía entender, ni él. Sé porque ella estaba a su lado y eso, sin duda, me da un peor prejuicio.─ El tema de Edward con Lauren era algo que me gustaba evitar, junto a otras cosas. Esme sabía todo de Edward, eran demasiado unidos. Y aunque ella supiera el porque Lauren estaba con él y me lo recordará, no me hacía sentir mejor. ─ Sí fuera por mí ya habría hecho algo al respecto. ¡Pero quién se cree que es!
─ Estoy bien, Esme. En el momento me dolió, pero ya paso.
─ Lo sé, cariño. Pero ella tiene que comprender que no tiene derecho. Lo que te hizo no tiene perdón, fue una aberración. Además de que demostró lo bajo que puede caer.
─ Estoy bien.─ Insistí. Esme me sonrió cálidamente y giro para terminar de hacer la comida. Suspire, al menos había entendido la indirecta y no era insistente. Termine mi taza de chocolate y la deje en el lavaplatos.─ Iré a hacer la tarea y cambiarme para danza.
─ ¿Edward irá por ti?
─ Sí, eso dijo.
─ Ok, llama si sucede cualquier cosa, cariño.
Me sentí mal por no agradecerle toda su preocupación. Le besé la mejilla y fui a mi habitación. Conté los segundos, los minutos y las horas, esperando a que Edward llegará. Nada. Había desaparecido. Alice no lo había visto volver al instituto y juraba que estaba conmigo. Odiaba cuando sucedían estas cosas, y desde luego la persona que nos podía ayudar a encontrar a Edward estaba fuera de alcance por varios motivos: primero que nada, Emmett no sabía nada de lo que sucedía entre nosotros; segundo, estaba en la universidad; y tercero, casi no se hablaba con su hermano.
Le conté a Alice lo que había sucedido, y ella me aseguro que no era nada de importancia, que Edward recapacitaría y que esto solo era uno de los tantos pasos de una pareja. Pero aunque quise creer en ella, algo me decía que había metido la pata en el pozo hasta el fondo.
Faltaban tan solo veinte minutos para las ocho, y Edward seguía sin aparecer. Tres llamadas de mi parte y cinco de Alice, y él no contestaba. Estaba nerviosa, histérica. Por un lado pensaba lo peor ¿Y sí algo le había pasado?, pero por el otro, y conociéndolo como lo hacía, podía ser que estaba ensimismado en su mente y no quería hablar con nadie.
Alice, como era de esperar, escogió mi vestuario. Unas calzas grises, una camiseta blanca, y una remera más corta gris y rosa. Por último me dio unas zapatillas blancas con el mismo color que el aplique de la remera. No podía quejarme demasiado, es decir era una ropa cómoda para bailar.
Recogí mi cabello en un rodete alto, tome un bolso que tenía que combinaba con el atuendo del día y mi tan usado tapado negro. Hacía frío y además cubría mi cuerpo de una forma completa. Guarde mis zapatillas de danza en el bolso, junto con otras cosas que usaría antes de salir.
Al final termine armando el bolso, cambiándome y yéndome a danza, sola. Sin Edward y con mi camioneta.
Clair estaba allí cuando llegue, aún no acaba de convencerme ella. Algo había, algo oculto que no me cerraba en su forma de ser. Exageraba, en realidad estaba paranoica porque Edward no me llamaba. Firme en la planilla de asistencia, y al mismo tiempo, en la del concurso. Edward me había dicho que participaría conmigo, quizás ahora las cosas cambiarían o no, pero prefería guardar mi lugar antes de que fuera tarde. Por suerte Clair me dio la opción de que anotará a Edward y que sí luego él no participaba lo borrara, pero era mejor prevenir que lamentar.
Me encerré en el baño para cambiarme. Estaba a la deriva allí, tantos recuerdos me golpeaban. Años había pasado allí, bailando, disfrutando de una amistad insana. Pero así y todo era como un álbum de fotos. Mis padres, los profesores, mis tantas caídas, Edward y el piano, músicas… Todo era arte allí, todo significaba algo.
Suspiré. Guarde de forma desprolija el abrigo y las zapatillas en el bolso, y salí al salón de baile. Sin Edward no tenía música, por lo que tuve que rebajarme a escoger uno de los CDs de la academia.
Costó, pero me decidí por uno que era bastante soportable. Me apoye en la baranda, y tratando de olvidar todas mis preocupaciones, comencé a calentar. He de admitir que mis huesos no parecían querer ceder, estuve estirando más tiempo del previsto.
Cambie la canción a una más tranquila, y comencé con la coreografía. No se me ocurría ninguna, por lo que tuve que conformarme con recordar una de la infancia y practicar con ella hasta que algo se me ocurriera.
Mi estado físico no era como antes, el tiempo que no había practicado me pasaba cuenta. Ahora debía soportarlo sin quejarme, es decir necesitaba descargarme y la danza era la forma segura, sin tomar en cuenta de que ya me había inscripto en el concurso.
Tome aire y comencé a calentar, primero repitiendo el demi-plié* y el grand-plié*. Pasos sin duda inútiles en una coreografía, pero útiles para calentar. Escuche como un par de veces mis huesos se quejaban del esfuerzo, pero fueron calentando al pasar el tiempo.
Trate de probar con un salto doble fouetté i'air*, me separé de la barra y prepare el suelo con talco para no resbalarme. Probé primero estirando mi pierna en arabesque* para no cometer errores en el salto, era más fácil que mi equilibrio decidiera fallar desde una altura acostumbrada qué si lo hacía durante un salto.
Respiré varias veces, tendría que poner toda mi concentración en él ya que no recordaba con exactitud como hacerlo correctamente. Gire sobre una pierna, mientras el pie se estiraba y, luego, volví a la posición central. Repetí el ejercicio hasta que tome el impulso suficiente para dar el giro.
─ ¡Isabella!
Y… ¡Auch! Lo último que supe fue que mi trasero golpeaba contra el suelo y que mis ojos no podían abrirse por el mareo repentino. Gemí, no solo por el dolor sino por la frustración. ¡Es que no podía haber elegido otro momento para aparecer!
Unas manos se posaron sobre las mías en el suelo, pero no abrí los ojos. Sabía de sobre quien era, no necesitaba nada para reconocerlo, su olor, su voz, su esencia, lo delataba.
─ Bella ¿Estás bien?─ Por alguna razón unas extrañas ganas de reírme me invadieron.
Es decir, la pregunta de Edward era tan estúpida como preguntar sí las estrellas azules eran azules. ¡Pero si era obvia la contestación! Desde ya que no estaba bien, había caído con fuerza contra el suelo y con mucha suerte no me había roto nada.
─ Ajá.─ Musite, cuando abrí los ojos y al mismo tiempo hice fuerza con mis manos para ponerme en pie. Edward me ayudo en el proceso, y silenciosamente se lo agradecí.─ Hola.
Estúpida. Estúpida. Estúpida.
¿Hola? ¿Le había dicho hola? De esa manera quedaba claro que no podía pensar cuando él se hallaba cerca de mí. Camine dándole la espalda hasta la barra. Subí la pierna sobre ella e incline mi cuerpo hasta que mi torso se apoyo en ella y mi mano aplasto la punta de mis pies.
─ ¿Qué se supone que haces aquí?─ Observe a Edward desde el espejo como hurgaba entre los CDs del estudio.
─ No sé, ya sabes, yo me preguntaba lo mismo sobre ti.
Supuse haber echo oídos sordos y cambie de pierna. Mi trasero seguí doliendo, pero no me queje de ello o Edward me haría volver a casa.
─ Aún tengo media hora en la sala, quisiera aprovecharla.
─ No pareces haberlo hecho hasta ahora, es decir ¡Vamos, Bella! ¿Quién pude bailar con esta música?
─ Yo y millones de bailarines, desde luego. Vete, Edward, no quiero hacer esto ahora.
─ Puedo tocar el piano así no torturas tus oídos con esta basura.
Me canse, no lograba comprenderlo. Entraba haciendo que perdiera la concentración, ahora intentaba ayudarme y decirme que no podía sin él ¡Dios, que egocéntrico que llegaba a ser cuando lo deseaba!
Baje de la barra y fui al tarro de talco para poner en la punta de mis zapatillas de baile. Tome un sorbo de agua, y en todo ese momento note la mirada de Edward sobre mi figura.
Cuando volví a estar lista para bailar, encendí la música sin importarme la mueca de descontento que realizo Edward y me centre en lo que debía hacer. Escuche como mascullaba algo entre dientas, cabreado desde ya, y salía de la sala.
Aunque él ya no estaba viéndome bailar, mi cuerpo no se relajo. Estaba desesperada, necesitaba explicaciones. Por otro lado el saber que Edward se encontraba tan cerca me ponía ansiosa. Era como una epifanía a esos momentos en donde todo era mucho más complicado entre nosotros. No era como si en estos momentos no fuera complicado, pero al menos ambos ahora sabíamos lo que sentía el otro.
Deje caerme al suelo, dejando que la música me llevará lejos de la realidad, o al menos eso intentaba. Mi cuello cayo hacía atrás y mis párpados se cerraron, cruce las piernas y deslicé mis brazos por el suelo para sostener mi cuerpo.
En realidad mis reacciones eran exageradas ¿Qué era lo peor que podía pasar? Edward no iba a dejarme por esto ¿Por qué no, no? Entonces si eso no sucedía, qué era lo peor, ¿Por qué me preocupaba tanto?
Ahora sí, cuando llegara a la mansión Cullen, Esme iba a regañarme por haber venido sola, ya que estaba segura de que Edward habría pasado primero por su casa antes de llegar aquí.
Pensé en todo lo que había pasado en el día. Desde cuando desperté pensando que llegaría tarde, pasando por incidente de Lauren y terminando en la noticia de Jacob con el reencuentro de Seth. La pelea con Edward, aunque no sé sí se podría denominar de esa manera, la charla con Esme y terminando en la sala de ballet.
Mucho. Demasiadas cosas para sólo un día.
La puerta hizo un chirrido al ser abierta, ¿Quién más podría ser? Caminó lentamente hacía mí, y se sentó a mi lado. Nos mantuvimos en silencio un largo tiempo, cada uno disfrutando de la privacidad que la mente nos brindaba.
No estábamos incómodos en absoluto, al contrario, me sentía relajada con él a mi lado.
No conté el tiempo, no me importaba. Pero al parecer a Edward sí ya que al notar el horario, me sugirió que nos fuéramos.
Me fui a cambiar mientras Edward hablaba con Clair en la recepción. Me aseé y guarde toda la ropa, que poco había utilizado, en la valija. Suspiré, ahora sí nuestra relación se convertiría en un autentico campo de batalla.
Edward sonrió al verme, y con una despedida breve, tomo mi mano y salimos de allí. Me solté cuando note que me estaba dirigiendo a su Volvo. Me reprocho con la mirada y se detuvo.
─ ¿Qué sucede?
─ No quiero hacerte enfadar, pero no pienso dejar aquí el monovolumen.─ Declaré con determinación. Edward miró detrás de mí y soltó una seca carcajada.
─ ¡No te preocupes, Bella! Nadie lo robará, puedo darte mi palabra de que mañana estará aquí, como todos los demás días.
Sin ánimos de discutir y hacer que me entendiera, me gire sin pronunciar palabra. Poco tomaba en cuenta si a él le gustaba o no mi nueva adquisición. Pero yo estaba orgullosa de ella, me había comprado mi primer auto con mis ahorros. Lo más importante, me gustaba. Sí él tenía problemas con ello, era, en cierto modo, que no aceptaba mi esfuerzo y gustos.
Me tomó del codo cuando noto que no le prestaba atención, estaba a solo unos pocos pasos del auto.
─ No estoy jugando, Bella. Podemos venir por él mañana, pero hoy te volverás conmigo.─ dijo con aspereza, siquiera volteé.─ Es tarde y no me…
─ Te arriesgaste a que viniera sola y puedes hacer lo mismo para volver. Sé el camino, gracias.
Intenté zafarme, pero no me lo permitió.
─ No se trata de que te pierdas, sino de tu seguridad.
─ ¡Mi seguridad! En Londres volvía a casa pasadas las diez de la noche, sola y en micro, y jamás me sucedió nada como verás ¿Por qué habría de ser diferente, si ahora contaba con un vehículo y mejor horario?
─ Esto no es Londres.
─ No, no lo es. Aquí no hay vándalos. Además como has dicho, nadie querrá robar mi camioneta, por lo que no veo el peligro.
─ No lo harás.
─ No puedes impedírmelo.
Permanecimos en silencio, en medio de la acera y con la noche cerrada como escenario. Él no me soltó aunque lo intenté.
─ Puedo.─ Pronunció con cuidado después de una larga espera.
─ Inténtalo. Fuérzame, si te animas.─ Lo rete. Edward era un caballero, sobre todo, y estaba segura que no iba a llevarme a la fuerza.─ Además tu irás cerca de mí, no veo el peligro.
Soltó millones de impropios antes de soltarme.
─ Sí algo te sucede, te haré responsable a ti por estúpida.
Mis ojos se abrieron, no recordaba que alguna vez me hubiese insultado. No me gusto que lo hiciera, pero por lo menos de esa forma podía entender lo enfadado que estaba conmigo y la situación.
El viaje fue lento, insoportable. Edward iba detrás de mí, su auto pegado al mío, y cuando levantaba la vista para verlo por el espejo retrovisor, siempre estaba hablando solo y con el ceño fruncido.
Tal y como había previsto, Esme nos regaño – a ambos – por el descuido. A Edward por haber sido impuntual cuando se comprometió a llevarme, y a mí por haber desobedecido las reglas al irme sola. Más de eso, no fue. Cenamos los dos solos, puesto que los demás ya lo habían echo, en un horrible clima.
Al levantarme de la mesa, lave los platos y huí al refugio de mi habitación, sin mediar palabra con él. Odiaba esto. Sin duda.
De repente note, que haberme ido acostar no fue mi mejor idea, no podía conciliar el sueño. Al menos, no lo haría sin antes hablar con Edward sobre nosotros.
Era pasada la madrugada y seguía dando vueltas en la cama, debatiendo sí ir a hablar con él o no. De seguro ya estaba durmiendo, y solo haría el ridículo. Preparé un discurso para empezar, para que entendiera mi situación.
Sin estar segura, me puse de pie, tome un buzo de él que tenía en mi habitación, y salí. Me sorprendí al notar que la puerta de su habitación estaba abierta y a oscuras. Gire mi cabeza y note que el salón de piano y demás estaba con la luz encendida. Ahora era cuando le agradecía a Alice por haberme puesto en el mismo piso que Edward, sin nadie más.
Alargue el camino lo más que pude. Golpeé tímidamente, y sin esperar respuesta entre. Edward estaba sentado sin expresión alguna en el rostro, frente al gran ventanal que daba al jardín.
Deje de respirar, nuestros ojos se chocaron. Marrón contra verde. El tiempo pareció detenerse, y cuando volvió a correr lo hizo con demasiada prisa.
─ Tenemos que hablar.
─ Tenemos que hablar.
Hablamos al unísono, nos miramos, tratamos de leer la mente del otro. Sin duda la situación estaba embarrada en tensión.
Nunca venía algo bueno después de un tenemos que hablar.
.
.
Toda la ropa de este capítulo esta en mi perfil con el nombre de 'Disney's Syndrome' en la parte de Juego Con Fuego, de cualquier forma poder tocar cualquier link y os aparecerá en la página todos los modelos (cada uno lleva el nombre del capítulo al que pertenecen)
.
*Demi-plié: Mitad flexión de las rodillas. Todos los pasos de la elevación comienzan y terminan con un demi-plié. Vea Plié.
*Grand-plié: Las rodillas se doblan hasta que los muslos estén paralelos al suelo.
*Salto doble fouetté i'air: Giro sobre una pierna cuyo pie se estira y vuelve a su posición normal durante las vueltas dadas. La otra pierna impulsa el giro (y en este caso el salto por ser i'air) sin tocar el suelo.
* Arabesque: Es una posición del cuerpo que ha de ponerse de perfil, apoyado respecto a una pierna, que puede ser recta o demi-plié o en releve, y la otra pierna levantada detrás y estirada. Los brazos se encuentran sostenidos en las varias posiciones que crean la línea más larga y estilizada. Los hombros se deben sostener cuadrados a la línea de la dirección.
.
¿Qué les pareció el chap? ¡Lamento la tardanza!
Nota 1: El capítulo al fin esta completo, lamento la tardanza.
Nota 2: Participeen el"Season CullenContest"con unOneShoottitulado"Emerging From The Shades"Si se pasaran por allí y me dejaran unRRo mevotaráncuando llegara el momento (que es mañana/hoy, 06/06/10 que se cierra el ingreso y comienzan las votaciones) les agradecería un montón!. Simplemente échenle un vistazo y seré feliz :D.Estoy muy orgullosa de este OS; y me encantaría que se leyera más.
Nota 3: Si les llegan más Alert's sobre JCF, y ven que el capítulo no fue editado o no hay uno nuevo, es porque estoy editando los primeros capítulos que no me gustan como estaban escritos. Se que es tedioso, pero quiero que quede bien. :D
MUSHIAS GRAX POR SUS RR :)
Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)
RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)
Besop(L)
Hasta el crepúsculo…
Luchyrct
CLICK HERE, REVIW!
18
