Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

Feliz 2011, os deseo lo mejor a todos!

FELICES FIESTAS!

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Leer nota al final, es importante!

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Capítulo veintiuno: El Tigre Rajah

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No hace falta que aparente
tú conoces cada línea de mi mano y me convences
no hace falta que nos prueben si sellamos de palabra
esta promesa y somos fieles
no hace falta que demuestres que recuerdo con detalle cada fecha

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No Hace Falta.- Cristian Castro.

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-Solo esta pasando por un mal momento.- de no haber tenido lo ojos cerrados, los habría dejado en blanco.- Por lo que escuche que le decía a Jasper, cree que te esta perdiendo como amiga y eso la esta estresando.

-Es obvio que con lo que dijo va a perderme.- solloce.- No quiero, Edward.

-¿Qué cosa, amor?

-No quiero perder la única familia que me queda.- confesé con el corazón encogido.

-¡Oh, Bella! Es no va a suceder. Solo fue un mal momento. Los amigos pelean constantemente…

-…pero no siempre se arreglan.

-Si, si lo hacen.- dijo convencido.- Míranos a nosotros.

-Edward.- tome aire antes de volver a hablar.- Nosotros tardamos tres años.

Me levante de un salto jadeando, con mis manos en el pecho tratando de que se calmara. La cabeza me dolía horrores y mis ojos ardían; no tenía que preguntarme el porque no lo había olvidado. Lo que sí no recordaba era el hecho de en donde estaba. Sin duda esa no era mi habitación de la mansión Cullen ni de otro lugar que conociera. Era una habitación pequeña, que solo contaba con una cama de un plaza (la cual estaba ocupando) y un placard blanco.

Me levante de la cama tropezando con todo lo que se me cruzará; estaba demasiado oscuro como para poder distinguir las cosas y mis ojos nublados a causa del llanto no ayudaban en nada.

La luz artificial me cegó al abrir la puerta. Camine por la pequeña casa sin rumbo fijo, llenándome de recuerdos y haciéndome sentir cada vez más miserable. ¿Qué haría de ahora en más? ¿En dónde viviría? Seguramente, gracias a la maldita ley, volvería a casa de los Cullen en cuanto dieran conmigo, pero no era lo que quería e intentaría aplazarlo tanto como fuera posible.

─ Al fin despiertas, Bells.

Jadeé y giré rápidamente. Era increíble el cambio que tenían ciertas personas después de muchos años. En Jacob era así. La última vez que lo había visto a penas me llevaba unos centímetros de altura, pero ahora me sacaba como tres cabezas. Había crecido demasiado, llevaba el cabello corto y su cuerpo estaba trabajado. Nada, absolutamente nada, quedaba de aquel niño de pueblo que había visto por última vez hacía más de tres años.

Me acerqué a él y deje que me abrazará con sus enormes brazos; me sentí pequeña allí, pero protegida.

─ Aún no sé como es que me has perdonado.─ Susurre contra su pecho.

─ No había nada que perdonar, Bella.─ Comento apoyando su mentón en mi cabeza.

Suspire, el que fuera noble en ese momento no me ayudaba demasiado. Sabía que estaba herido y no podía hacer nada por cambiar aquello.

─ Se que nos es excusa, pero han pasado tantas cosas en estos años… La última vez que nos vimos no fue una buena despedida, simplemente no sabía si aún querías saber de mí.

─ Éramos unos niños, Bella. El tiempo pasa y me hubiese gustado que vinieras a verme. Pero ahora estas aquí, eso esta bien.

─ ¿No te molesta?

─ No.─ Dije fácilmente.─ Sé que has peleado con el idiota, pero también Seth me dijo lo mal que te pusiste cuando él te dijo de quien era la camioneta y las ganas que tenías de venir a verme. Te seré sincero, yo sabía que regresarías a los Estados.

─ Aún así, debí haber venido en cuando llegue a Forks.

─ No te estoy reprochando nada, Bella, han sido momentos difíciles. Sé entender, cariño, lo de tus padres no ha sido sencillo… Eso y tener que volver, fueron demasiados cambios. Deja de preocuparte, ya estas aquí.

Sonreí y agradecí que fuera de esa forma. Había madurado demasiado en estos años, incluso más que Edward, a pesar de las diferencias de edades. Jacob no parecía siquiera la sombra de lo que había sido tres años atrás.

Pasamos parte de la noche sentados en el sofá poniéndonos al día. Había olvidado lo bien que me sentía estando a su lado, era como si no tuviera que fingir nada. Jacob me conocía mejor que nadie, incluso mejor que Edward. Lo bueno de esta amistad era su pureza, de Edward siempre había estado enamorada, al contrario de Jacob. Él sí era un verdadero amigo, con todos sus desperfectos y nuestras peleas.

No estuve segura hasta que hora continuamos hablando, lo que sabía era que cuando mis ojos se estaban cerrando por la ventana se filtraba un poco de luz. Dormir en el sillón con mi cabeza en las piernas de Jacob se me antojo el mejor lugar del mundo, a pesar que no era nada cómodo.

─ ¡Bells, Bells!─ Sentí las sacudidas suaves en mis hombros.─ ¡Bella, despierta!─ La orden fue clara y salté rápidamente.

Miré a Jacob de mala forma, pero no duró mucho; él se veía alterado, preocupado.

─ ¿Qué sucede, Jake?─ Mi voz salió pastosa, pero no me importo. Jacob caminaba de un lado a otro nervioso, mientras lo veía desde mi lugar sentada en el sillón. ─ ¿Jacob?

Se detuvo y me miró.

─ ¿Qué tienes pensado hacer de ahora en adelante?

─ ¿A qué te refieres?

─ ¿Piensas volver con los Cullen?─ Me tensé. No, no volvería con ellos mientras pudiera evitarlo.

─ No.

─ Ok, ¿Y qué tienes pensado hacer para que eso no suceda?─ Me sonrojé.

─ No lo sé.

Jacob suspiró.

─ No quiero apurarte, Bella, pero deberías decidirte en pocos minutos.

─ ¿Qué? ─ Estaba poniéndome nerviosa, ¿Qué diablos estaba pasando?

─ Sam acaba de llamar ¡Están viniendo hacía aquí!

PUM. La noticia me cayó como un balde de agua fría. Podrían haberme respetado un poco, haberme dado más tiempo para estar sola antes de que me obliguen a regresar a ese infierno. Tenía que actuar con rapidez, salté del sofá y corrí a la habitación de Jacob. Comencé a recoger mis bolsos.

─ ¿Qué haces, Bella?

─ ¿Tu qué crees? ¡Tengo que irme! ─ Tomé todo y me enfrente a Jacob.─ No quiero meterte en problemas, tengo que salir de aquí en cuanto antes.

─ ¿A dónde iras? ─ Abrí la boca varias veces, pero no salió palabra de mi boca. Lo único que tenía claro era que no iba a regresar con ellos, después todo dependía de la improvisación.─ Ok, iré contigo.

Me sorprendí por sus palabras.

─ No quiero meterte en problemas, Jake. Debería haber sabido que al venir aquí lo haría. Lo siento.

─ No digas idioteces, Bella. No dejaré que vagues sola por el mundo, me uniré a tu pequeña aventura.─ Me regalo una gran sonrisa.─ Además no dejaré que te alejes de mi tan rápido.

─ ¡Es que no puedes! ¿Qué dirá, Billie? ¿Y el instituto? No, no, Jacob, no puedo hacerte esto.

─ ¡Oh, vamos, Bella, no seas melodramática! Billie, por si no lo has notado, se fue dos meses a casa de Rachel por lo que estoy solo. En cuanto al instituto, no me hará mal tomarme unas pequeñas vacaciones.

Lo fulminé con la mirada, pero sabía que no serviría de nada. Suspiré y pasé por su lado.

─ Has un bolso rápido, nos vamos.

Tiré los bolsos en la parte trasera de la Chevy y me metí en la cabina del conductor. Para ahorrar tiempo encendí el motor y esperé a que Jacob llegará. No podía negar que estaba nerviosa, pero al mismo tiempo ansiosa. Era como una aventura, algo así como vivir dentro de una película de acción, donde debía huir de los villanos. Viajar con Jacob sería una buena idea, no tenía dudas, podríamos recuperar algo del tiempo perdido, divertirnos como solíamos hacer antes.

Sonreí al ver como cerraba con llaves la casa apresurado y corría al Chevy divertido. Lanzó su pequeño bolso atrás y entro a mi lado.

─ Sabes que no dejaré que manejes,¿Verdad, Bella? ─ Su sonrisa maliciosa y su tono de voz me hizo saber que hablaba enserio. De mala gana, me deslice por el asiento y Jacob bajo para entrar del lado del volante.

─ Dime que al menos tienes permiso de conducir.

─ Estoy seguro que la duda hará más emocionante este viaje.─ Y grite cuando apretó el acelerador.

─ ¿Crees que al menos nos darán unos días? Esperaba que respetaran el hecho de querer estar sola, al menos por un tiempo.

─ Conociendo al idiota de Edward, dudo que eso sucediera.

Quise reírme del comentario, incluso tratar de seguirle el juego; pero no pude. El hecho de que Edward me hubiese lastimado no significaba que había dejado de quererlo, de otra forma quizás nada de esto estaría sucediendo y mi corazón no dolería.

─ Supongo que Esme se sentirá responsable por esto.

─ No lo dudo, Bella. Pero dentro de poco serás mayor de edad, tendrá que hacerse a la idea de que no puede controlarlo todo. Comprendo que este preocupada, pero sería genial que te diera un poco de espacio para pensar, después de todo has pasado por mucho en este último tiempo.

Y no pude evitarlo, pero lo miré como un bicho raro. Al parecer Jacob notó mi mirada y se tenso, sus manos en el volante ejercieron más fuerza y su vista no se despego de la carretera.

─ ¿Qué? ─ Me miro de reojo.─ ¿Qué pasa, Bella?

─ ¡Es que has cambiado tanto!─ Grite como una niña pequeña.─ Es como si no fueras el mismo Jacob de siempre, has crecido.

Él se rió de mis palabras y se relajo.

─ Sí, bueno, podría decir lo mismo de ti, aunque no has cambiado demasiado.

─ Puede ser, aunque me doy cuenta de que las cosas que cambie no fueron para bien.

Jacob tardó en responder.

─ Te ves algo muerta, pero supongo que se debe a todo esto.─ Luego, se puso serie y me sentí incomoda para lo que venía.─ Ya, suéltalo.

Fruncí el entrecejo.

─ ¿Qué cosa?

─ Han pasado más de tres años, Bella, quiero saberlo. ¿Por qué te fuiste? ¿Acaso nuestra pelea fue tan fuerte para que ni siquiera te despidieras?─ El remordimiento comenzó a comerme. Jacob se notaba tan herido…─ No sabes lo duro que fue enterarme como un semana más tarde. Jamás lo olvidaré: estaba cenando en casa de Seth; y Harry le comentó a papá que había hablado con Charlie y que las cosas no estaban yendo bien. Me entró curiosidad ¿Sabes? Me moría por saber algo de ti, entonces presté atención… Entre una cosa y otra, lo dijeron. Deberías haberme visto, no creía lo que había escuchado. Harry y mi padre tuvieron que sacarme fuera de la casa para tranquilizarme.─ Suspiró, saliendo de su recuerdo.─ Si no hubiera sido por Leah no sé que me hubiera pasado. Me sentía tan culpable, incluso fui a hablar con los Cullen; pero esa visita termino en una guerra con Edward. Fue duro, Bella, no sabes cuanto. Sucedieron demasiadas cosas y no sabía como localizarte porque Billie no quería darme tu número.

Sin darme cuenta estaba llorando. No por que la historia me hubiera conmovido, sino por darme cuenta de lo egoísta que había sido.

─ Estaba dolida.─ Confesé hipando.─ Hacía poco habíamos peleado y luego discutí con Edward. No pensé, solo sabía que quería salir de Forks cuanto antes. Acepte la beca justo antes de que se venciera, en dos días tenía que estar en Londres; no me despedí de nadie, simplemente arme las maletas y me marche. Sé que estuve mal, pero no estaba pensando. Debía haberte llamado como hice con Emmett, Jasper y Alice, pero es que no sabía como.─ Tomé aire, estaba soltando todo demasiado rápido, como si quisiera excusarme de mis errores.─ Las cosas estaban mal entre nosotros, y al irme pensé que ya no querías saber más de mí…

─ Quería, Bella, no te imaginas cuanto. Hice de todo para conseguir al menos algo que me indicará donde buscarte para mandarte una carta o llamarte. Me daba igual, pero estaba destrozado. Leah me ayudo a olvidarte, o al menos a dejar de obsesionarme con un fantasma. Y todo iba bien, pero Sam llego y me dijo que estabas de regreso. Fue una balde de agua fría, no lo esperaba, no te esperaba.

Abracé mis piernas con la posición que solía usar siempre que me encontraba en una situación incomoda en el auto. me abrace con fuerza, tratando de cerrar las herida. Ahora no solo estaba cargando con Edward sino con Jacob también. La diferencia, la gran diferencia, es que con Jacob era yo quien lo había lastimado.

─ Jamás podré perdonarme por mis errores, pero en defensa solo puedo decir que no suelo pensar.

─ Tranquila, Bella, eso ya lo he notado.─ Bromeo aunque ninguno de los dos rió.─ Sé que no se puede cambiar el pasado, pero hubiera deseado que al menos te hubieras despedido.

Fije la vista en la ventana y deje caer mi peso contra la puerta y el asiento. Mis manos se aferraban con fuerza a mis piernas y mis ojos trataban de retener las lágrimas.

─ Prométeme que no volverás a dejarme, Bella, promételo.

La desesperación en su voz me hizo soltar una afirmación sin pensar. No estaba segura de poder cumplirlo, pero lo intentaría, con todas mis fuerzas. Nos necesitábamos, yo quería a mi mejor amigo de vuelta y él me estaba dando una segunda oportunidad. Esta vez tenía que procurar no cagarla, aunque era una tarea difícil.

─ ¿Dónde estamos yendo en realidad, Jake?─ Pregunte cuando estaba anocheciendo, no me había dado cuenta de las horas que llevábamos en carretera. Fue entonces cuando note las ganas de ir al baño y de comer algo.

─ A decir verdad no he prestado a ningún cartel, pero seguimos por la 101.─ Me tranquilizo, pero él se veía divertido por la situación.─ Deberíamos parar y descansar un poco ¿No crees?

─ No entiendo como te hace gracia esto ¡Dios mío, Jacob, estamos perdido!.─ Grite histéricamente; lo que causo que soltará una gran carcajada.

─ No es para tanto, Bella, no estamos perdidos. No es como si estuviéramos en una isla paranormal.─ Rodé los ojos ante su mal chiste.─ Sí queremos regresar, solo tomamos la 101 para el lado contrario y ya esta.

─ ¿Así de fácil?─ Pregunte irónicamente.

─ Así de fácil.─ Afirmo.─ Lo divertido y aventurero de una fuga es conocer nuevos lugares.

─ Lo divertido es llegar a dichos lugares, no quedarse en la nada.─ Lo miré mal, pero a Jacob no pareció importarle y continuó con su sonrisa. No había caso, por lo que deje de discutir ya que no llegaría a ningún lado.

Como media hora después Jacob detuvo la Chevy en un motel del camino. No me importo demasiado su apariencia en cuando note que tenía restaurante. Corrí a pedir comida mientras Jacob se encargaba de pedir una habitación.

Jacob llego mientras engullía pan de la cesta y esperaba a que trajeran la comida. Se sentó frente a mí y sacudió unas llaves frente a mi.

─ Habitación 101, ¿No es irónico? ¡Como la carretera!.─ Puse los ojos en blanco y seguí comiendo.─ La mujer me ha dicho que estamos como a dos horas de un pueblo llamado Beaver.

Me obligue a tragar con fuerza.

─ ¿Beaver? ¡Jacob, pero sí eso queda en Utah!

─ Lo sé, no había notado lo lejos que estábamos ¿Te asusta?

─ Un poco.─ Admití.─ Pero podría ser interesante.─ Sonreí.

Jacob tomó un pan y se lo metió entero a su boca.

─ Eso pensé, además nos dará un poco de tiempo antes de que nos encuentren. Para entonces, quizás, ya tengas las ideas ordenadas.

Para mi suerte, la camarera llego con la gran pizza y las dos gaseosas que había pedido. No volvimos a hablar durante la cena, Jacob y yo nos dedicamos a comer todo en silencio y a gran velocidad. Para cuando terminamos estábamos tan cansados que nos retiramos a la habitación y nos desmayamos en las camas.

Me desperté sobresaltada en mitad de la noche. Las pesadillas podían ser terroríficas cuando estaban acompañadas de truenos y golpes en los vidrios a causa del viento.

Me acobije lo mejor que pude entre las sabanas, pero el miedo y el temblor no se iban. Observe a Jacob, quien dormía despatarrado en su cama, boca arriba y sin cubrirse con las sábanas ¿Cómo hacía para poder dormir con tanto ruido? No pensé, cuando salté de la cama al ritmo de un trueno y corrí a meterme en su cama.

─ Mmm…─ Jacob giro a mi lado y me atrajo hacía él.─ ¿Qué… qué sucede, Bells?─ Me reí por su voz, parecía estar soñando aún con los ojos cerrados y su cuerpo totalmente relajado.

Acaricié su cabello, disfrutando de la sensación de mis dedos a jugar con ellos. Era relajante, pero más que nada era como volver al pasado y recordar una y otra y otra vez aquella buena parte de mi vida, donde los problemas no existían y todo era sencillo.

─ Tengo miedo.─ Masculle, avergonzándome de los estúpido que sonaba ahora que tenía diecisiete años.

Para mi suerte, Jacob no se burlo de mí como hubiese esperado; simplemente me abrazó más fuerte ya acerco su rostro a mi oído.

─ ¿Recuerdas cuando éramos niños y pasábamos las noches viendo películas?─ Se rió.─ Ok, películas no, sólo una…

Aladdín. Sí, me acuerdo.

─ Odiaba cuando me comparabas con el tigre Rajah.─ Recordó con diversión.─ Siempre me sentí más como un lobo, el tigre nunca me agrado demasiado...

─ ¡Es verdad!.─ Exclamé entre risas.─ A veces, cuando veíamos La Bella y La Bestia solías decir que eras los lobos malos que la atacaban a ella. Aún así, para mí siempre serás el tigre Rajah.

Bufó.

─ Creí que había quedado claro que no me agrada la idea demasiado de ser un tigre.

─ ¡Pero es perfecto para ti!

Gire mi cuerpo para apoyar mi cabeza en su pecho y cambiar de roles, ahora era él quien acariciaba mi cabello.

─ El lobo es perfecto para mí.

─ ¡Qué no!─ Me reí por el pequeño debate tonto que estábamos llevando a cabo.─ El tigre Rajah era el amigo incondicional de Jazmín. ¡Haz las conexiones por ti mismo!

Silencio. Silencio en la habitación mientras Jacob intentaba atar cabos sueltos. Un trueno resonó y me abracé más fuerte a él.

No conté el tiempo, pero fue eterno. Jacob parecía estar pensando en como salvar el mundo y no en lo que le había dicho sobre los personajes de una película infantil. Me estaba poniendo nerviosa, y con ello me entraban ganas de reír como loca, mordí mis labios con fuerza deseando que no se me escapara ninguna risita.

─ Entonces…─ Comenzó a decir.─ ¿No lo decías solo por fastidiarme?.─ Negué con la cabeza sobre su pecho.─ ¡Haberlo dicho antes, mujer! Aunque, debo confesar que quizás, me hubiese quedado mejor el papel de Aladdín.

Al principio me reí por sus palabras, pero al ver que él no me seguía las tomé enserio. El silencio se volvió incomodo y ninguno de los dos se animaba a decir nada. Al cabo de un tiempo, Jacob sugirió que durmiéramos otra vez, y con total de no volver a tocar ese tema, cerré lo ojos y me dejé caer en los brazos de Morfeo.

¡Corre, Bella, corre!─ Un niño pequeño, de tez oscura y cabello medio largo, animaba a una niña en medio de la playa desierta.

La niña corría con todas sus fuerzas, tratando de ganar la carrera que estaba jugando con otra niña a la que no le simpatizaba mucho. Se rió al ver la mueca de la niña, cuando la pasó y llegó a la meta.

¡Bien hecho, Bella, le haz ganado a Leah sin caerte!─ Festejo el niño a lo lejos, yendo hacía ella apresuradamente.

Bella se rió y se dejó caer en la arena, aplaudiéndose así misma por la victoria y regodeándose por los pucheros que hacía la niña mala por haber perdido. Finalmente, Jacob llegó a su lado y la abrazó una vez que estuvo a su altura.

¡Edward tendría que haber visto esto, Jake! Jamás me creerá cuando le diga que le he ganado a una niña en carreras y que… ¡No tropecé!

Bella estaba perdida en su mundo, festejando su triunfo, por lo que no le prestó demasiada atención como Jacob cambiaba de ánimo. Pero era demasiado ingenua, y no comprendía que el mal humor de su amigo se debía al nombramiento de Edward.

─ Bella.─ Oí a lo lejos como la voz de ese niño, había madurado.─ ¡Bella, arriba!

─ ¡Shh!─ Me cubrí el rostro con la sábana para que no molestará.─ Déjame dormir, Jake.

─ Vamos, Bells, que no tu no eres una persona dormilona.

─ ¡No lo sabes!

─ ¡Claro que sí!.─ Se rió y quito de mi las sábanas de un tirón. Me hice bollito y coloque una almohada arriba de mi cara para que le sol no molestará.─ Bells, enserio, debemos irnos.

─ Podemos esperar a que nos encuentren, mientras tanto dormiremos.

─ Ok, tu lo has querido.─ No reaccione ante esas palabras, hasta que fue muy tarde. De un rápido movimiento, Jacob me alzó y me sacudió, haciendo que mi cuerpo vibrará y mis ojos se abrieran de golpe por el brusco movimiento.

─ ¡Para ya, Jacob!─ Le regañe.─ ¡Ya desperté, maldito seas!

Riéndose a mi costa, Jacob me dejó de pie en el suelo. Sin mirarlo, furiosa por su brutalidad para despertarme, me dirigí al baño y cerré de un portazo, logrando que la risa de Jake fuera más fuerte.

Cuando salí del baño parecía otra persona, estaba calmada y arreglada, pero lo más importante se me había pasado el mal humor por haber sido despertada de una forma tan bruta.

─ ¿Cuál es el plan para hoy?─ Le dije a Jacob mientras secaba mi cabello con la toalla.

Él desde su lugar acostado en la cama con los brazos cruzados detrás de su cabeza, me miro con una sonrisa ladeada.

─ Principalmente desayunar, y… ¿No quieres cambiarte de ropa?

Me encogí de hombros.

─ Nah… Estoy bien, cuando lleguemos a Beaver me cambiaré, pero ahora no vale la pena si vamos a seguir viajando.─ Jacob asintió y noté que él había pensado como yo, ya que llevaba la misma ropa que el día anterior.

Después de asegurarnos de no olvidarnos nada, salimos de la habitación y nos dirigimos a la entrada. Jacob se encargo de pagar y dejar la llave mientras yo me sentaba a esperar a que me trajeran un café. Ok, un café, no, mucho, mucho café.

Jacob no pudo evitar burlarse de mi cuando vió la cantidad de café que había pedido, pero él también finalmente comprendió que lo necesitaba. Entre los chistes malos de Jacob y la comida, me olvidé completamente de la incomodidad que habíamos pasado la noche anterior y de la pelea con Edward de hacía dos días.

Durante todo el camino estuvimos callados, pero no era malo, cada uno estaba cómodo de esa forma y sumergidos en sus propios pensamientos. Jamás podría agradecerle a Jacob lo que estaba haciendo por mi en estos momentos; a pesar de que lo había, en cierta forma, olvidado por un tiempo, él siempre estaba para mi cuando lo necesitaba. ¿Qué amigo tomaba un bolso y se iba de viaje con una vieja amiga que lo había olvidado, solo porque él estaba preocupado de que ella viajase sola? No estaba segura si había muchos como él y estaba decidida a no volver a separarme de él, más allá de las diferencias.

No fue tan largo el viaje hasta llegar a Beaver, pero fue lo suficiente para que aclarará mi mente. Estaba segura que los Cullen no tardarían en encontrarnos, con el dinero que tenían podían hacer cualquier cosa… Incluso encontrar a una persona fuera del estado y sin intensión de ser encontrada.

Pero, por le momento, debía de disfrutar el tiempo que iba a tener lejos de ellos; puesto que cuando me hallaran los problemas se agravarían y no tenía ganas de pensar en ello hasta que fuera meramente necesario.

─ ¿Crees que podríamos ir a conocer la ciudad?─ Le pregunté a Jacob cuando vi el cartel de bienvenida al nuevo pueblo.─ Ya que estamos, deberíamos conocer un lugar nuevo.─ Lo miré con una sonrisa.

Jacob también sonreía, relajado, con la vista en la carretera y sus manos en el volante.

─ Supongo que no nos vendría mal, aún así no tengo ni idea de que mierda hay en este lugar…

─ ¡Pero que grosero que eres hablando!.─ Le regañe entre risas.

─ ¡Oh, lo siento, milady! Os suplico por su perdón.─ Contestó irónicamente. Mi contestación, muy madura, fue quitarle la lengua y reírme mientras fijaba mi vista en la ventana.

─ No, enserio, Bella. ¿Qué se puede ver en un pueblo de 2.454 habitantes? No creo que sea más interesante que Forks.

─ Siempre hay algo para ver. Además sino ¿Cuál es el plan?

Él se encogió de hombros.

─ No pensé en ninguno, solo llegar buscar hospedaje y después ver que se nos antoja.

─ Se nos puede antojar ver el pueblo.

Él se carcajeó.

─ ¡Si, eso es justo lo que se me antojaba!

─ Eres malo.

─ Y tú mandona.─ Se mofó.─ ¿Ves, Bella? Todos tenemos defectos.

─ ¡Malo!─ Le golpeé juguetonamente en su hombro, y pareció que solo le hice cosquillas, puesto que ni se inmuto solo se rió.

─ Fíjate por la ventana si vez algún lugar bonito para pasar la noche, no tengo ganas de dormir arriba de esta chatarra.

─ ¡Eh! Respeto, que esta chatarra nos trajo hasta aquí.

Dimos vueltas por el pueblo hasta que hayamos un hotel decente donde pasar la noche. Esta vez fui yo la que se encargo de pedir las habitaciones, mientras Jacob bajaba los bolsos del Chevy.

Una mujer rechonchota y de mal humor, nos hizo subir por escaleras hasta el sexto piso para darnos una habitación. Ni siquiera me quejé cuando note que era una matrimonial y no de camas separadas como había pedido. A Jacob no pareció molestarle, de cualquier forma seguramente de haber estado separadas, me habría ido a su cama.

Jacob paso junto a la mujer sin siquiera registrarla y se dejó caer como un saco de patatas sobre la cama. Tomé las llaves y despedí a la mujer que ni siquiera se digno a contestar el saludo y pidió el ascensor. Rodé los ojos ante eso y cerré la puerta.

─ ¡Pero que mujer más amargada! ¡Nos hizo subir por escalera… y el ascensor funciona a la perfección!─ Me quejé dejándome caer junto a Jacob, cruzando la cama a lo largo.

Él estaba con los ojos cerrados, boca arriba, y los brazos bajo su cabeza.

─ Supongo que la mujer habrá pensado que debías bajar de peso.─ Estaba a punto de matarlo por sus palabras, cuando siguió hablando.─ Hay una pequeña exposición sobre Butch Cassidy, ¿te apetece ir?

Suspiré y dejé que cambiará de tema para salvar su pellejo.

─ No tengo idea de quien es…

Jacob saltó, aterrado por lo que había dicho, se apoyó sobre su costado y sostuvo su cabeza con una mano para mirarme fijamente, constatando de que no estuviera mintiendo.

─ ¿Hablas enserio?─ Asentí con la cabeza.─ ¡Oh, dios mío! Iremos, ya esta decidido. No puedo creer que no sepas quien fue Butch Cassidy, ¡todo el mundo sabe quien es!

Rodé los ojos.

─ Si tanto te preocupa, podrías decirme quien es y acabar con mi ignorancia.

─ Butch Cassidy fue el más grande ladrón de todos los tiempos. Hay millones de películas del oeste sobre él. ¿Es qué no has visto ninguna serie sobre cowboys y todo eso?

─ Sí, he visto algo, pero creí que era alguien más importante.─ Dejé de preocuparme y cerré los ojos.

Jacob, no pareció feliz de que le cortará la emoción sobre su ídolo.

─ ¡No, no, no! No lo entiendes, Bella, Butch fue el más grande de los villanos del oeste. Asaltaba trenes y podía disparar con dos armas en un duelo a la vez… ¡Y fue real!

─ Jacob, si vas a los barrios bajos, te aseguro que incluso encontrarás personas que puedan disparar hasta cinco armas a la vez.

─ ¡No, Bella!─ Sentí como la cama se levantaba, lo cual significaba que Jacob ya no la hundía.─ ¡Cuando salga de bañarme, vas tu! No nos perderemos de la muestra.

Para cuando quise responder, la ducha ya estaba encendida. No me moleste en discutir, y aproveche para descansar hasta que me tocará ducharme a mí. A decir verdad, no me molestaba ir a ver la exposición, además con las vueltas que habíamos dado con el Chevy ya habíamos conocido prácticamente todo el pueblo.

Agradecí que Jacob se tomará su tiempo bajo el agua, lo cual me permitió estirarme por la cama y descansar después de tanto viaje.

Al parecer me había quedado dormida, ya que Jacob tuvo que secarse sobre mí, prácticamente, para que me despertara. Pero, lo importante fue lo que sucedió después. Aparentemente, no había tenido muy en cuenta cuanto había crecido Jacob en todo este tiempo, y sin lugar a dudas, verlo sin camisa me hizo notarlo…

Jacob ya no era un niño. No, era un hombre. Y debía admitir que tenía un cuerpo mucho mejor al de Edward. Alto, fornido, trabajado, bronceado… y la baba parecía escaparse de mi boca. Es que simplemente, no podía dejar de mirarlo. Puede que Jacob siempre fuera mi hermano menor, mi mejor amigo, pero eso no significaba que fuera ciega, que no pudiera notar lo bueno que se había vuelto con los años.

─ ¿Bella?─ Noté una mano moviéndose frente a mis ojos.─ ¡Bella!

Me sonrojé, y deseé que Jacob no hubiese notado que me había quedado atontada mirando su cuerpo. Y antes de que él me dijera si se había enterado o no, me levante de la cama, tomé mi bolso y corrí a encerrarme en el baño.

Necesitaba una ducha de agua fría. Muy fría.

Cuando finalmente deje de pensar en el cuerpo de Jacob, en lo fuerte que estaba, lave mi cabello y enjabone mi cuerpo. Sentirme limpia era bueno, sin duda, relajaba mis músculos y desechaba las tensiones cargadas.

Cambiada en unos jeans ajustados, una remera de tiritas y ceñida al cuerpo, y un suéter, salí del baño con la toalla aún en mi cabeza.

Para mi buena salud mental, Jacob se encontraba vestido ya, con una sudadera color rosa pálido y unos pantalones cortados debajo de la rodilla de jean. Estaba acostado en la cama, bajo un montón de almohadas, haciendo zapping con el control remoto de la televisión.

─ ¿Has visto mis Rift*?─ Le pregunte mientras me secaba, frente al espejo, el cabello con la toalla.

─ Ni siquiera he visto las mías.─ Me reí por eso.─ ¿Qué?

─ ¿Cómo puedes perder unas zapatillas del tamaño de un barco, Jake?─ Me burle de él.

En venganza, él también contraataco.

─ Eso me recuerda, que si veo unas Rift del tamaño de una hormiga las tiré a la basura porque no son de nadie.

Jake saltó de la cama y busco las zapatillas, mientras yo cepillaba mi cabello con esmero.

─ ¡Encontré una!─ Festejo.─ Ahora falta la otra…─ Me reí por su comentario.

─ ¿Has visto alguna de las mías.

─ No, no estoy seguro, quizás las confundí con un bichito.

─ ¡Malo!.─ Le lance un cojín que alcancé a tomar de la cama.─ Piensa que si no las encuentro, no podremos ir a la dichosa muestra.

Jacob se mofó.

─ Siempre ganas.

Cuando acabe de arreglarme el pelo, Jacob ya había encontrado sus Rift y las mías. Estaba terminando de colocarme la última, cuando desesperado, Jake me jaló del brazo fuera de la habitación y bajamos las escaleras corriendo.

─ ¡Pero si anda el ascensor!─ Chille, mientras mi mente estaba concentrada en que mis tobillos nos se doblaran y me hicieran caer.

Jacob no contesto y cuando quise darme cuenta estaba jadeando ya fuera del hotel y caminando en dirección al centro. Jake se había encargado de pedir indicaciones para que no nos perdiéramos y llegáramos fácilmente al lugar donde se llevaba a cabo la muestra.

─ La próxima vez que tengas un ataque me llevarás alzada.─ Le advertí, aún tratando de recuperar el aliento.

─ No seas exagerada, Bella, ya casi llegamos.

─ Eso has dicho hace diez calles, Jake, y creo que seguimos a la misma distancia que antes.

Jacob me ignoró olímpicamente y seguimos caminando. No fue difícil distinguir donde estaba el lugar, ya que en la puerta había un montón de gente esperando para poder entrar. Nos colocamos en la fila, y esperamos a que avanzará lentamente.

Cuando menos me lo esperaba, Jacob sacó un tema que daba por zanjado y enterrado.

─ ¿De enserio me comparabas con el tigre Rajah por nuestra amistad?

Cerré los ojos y tomé aire.

─ Sí, siempre has sido mi mejor amigo, con quien siempre se puede confiar y, a pesar de nuestras diferencias, siempre volvemos a estar juntos.

─ Entonces… Eso deja al idiota chupasangre en el lugar de Aladdín, ¿No?

No me queje por el apodo que le dio a Edward, puesto que no me interesaba en ese momento defenderlo; incluso compartía su pensamiento de que era un idiota, y uno muy grande.

Negué con la cabeza.

─ No. De hecho, no.

─ ¿No?─ Se mostró confundido.─ ¿Entonces quién es?

─ No te rías ¿Ok? Jazmín.─ Jacob se mordió los labios para no reírse y me apresure a explicarle el porque.─ Yo soy Aladdín. Yo soy la mendiga y Edward el príncipe…

─ ¡Eso es absurdo! Tú eres una princesa, Bella.

─ No, no lo soy. Soy como Aladdín, que haría cualquier cosa por alcanzar lo lejano. La diferencia, es que yo no lo he logrado y Aladdín sí pudo. Jamás seré de la realeza, Jake, por tanto jamás estaré con Edward. Él quiere a alguien de su posición, y yo estoy por debajo de ello…

No me avergonzaba de hablar sobre mis comparaciones con Jacob, no con él. Pero en esos momentos tampoco me sentía mal por las diferencias, por más que mi corazón siguiera queriendo a Edward, también estaba herido por él y ya habían sido demasiados golpes de su parte como para dejar que siguiera haciéndolo.

─ Sino fuera por el hecho de que eres mujer, te golpearía.─ Lo miré sin comprender.─ Tu eres una princesa, Bella, incluso una de mucho más rango que él. Vales mucho, tienes que tener siempre en claro, sí él no te valora no es que tu no seas superior, sino es que él es inferior. No te dejes vencer, Bella.─ Abrí la boca para decir algo, pero la cerré cuando supe que no tenía ni idea de que decir.─ Yo aceptaré ser Rahaj, siempre y cuando tu seas Jazmín….─ Sonrió y dejó la seriedad de lado.─ Además… ¡Vamos, Bella! De otra forma significaría que soy el mejor amigo de Edward.─ Escupió su nombre con tanto desagrado, que me reí solo por su reacción al pronunciarlo. ─ Eso no sería justo.

Antes de que pudiera asentir o negar, ya habíamos llegado a la puerta y el hombre nos pedía las identificaciones. Se las mostramos, y luego de pagar dos dólares, pudimos entrar.

Debía admitir que todo era demasiado interesante y que los duelos del lejano oeste no eran solo parte de Hollywood. Por otro lado, Jacob parecía un niño con un juguete nuevo. Estaba tan emocionado que era contagioso y sin querer, termine sabiendo de parte de sus labios toda la fantástica historia del ladrón de trenes más conocido del oeste.

Para cuando salimos de la muestra, había anochecido. Había acumulado tanta información que no sabía que parte de mí estaba más agotada; sí mi cuerpo, por haber corrido de un lado a otro, o mi mente, por haber aprendido tanto sobre Butch.

Fuimos a cenar al único restaurante que encontramos abierto cerca del hotel. Pero más allá del cansancio, el hambre era foras y no podíamos saltearla. Esperamos una eternidad para que el camarero nos trajera dos pizzas y dos gaseosa. Puede ser exagerado, pero para cuando habíamos pedido la cuenta solo las migas quedaban en la mesa.

No sé como fue que llegamos al hotel, ni en que momento me cambié y me puse el pijama. Lo que sí sé, es que me había derrumbado en la cama y para cuando Jacob se acostó a mi lado, ya estaba algo grogui.

Me abracé a él para poder dormir cómoda y me gusto que Jacob no me rechazará y me cubriera con las sabanas para que no tuviera frío.

Quizás, para cualquiera que nos viera de afuera, éramos una pareja joven, enamorados. Pero sólo nosotros sabíamos que no era de esa forma y que de saber la verdad, la gente nos envidiaría la relación.

Sin duda éramos como Rajah y Jazmín. Únicos, sin diferencias, amigos, fieles, compañeros, todo. Dudaba que alguien más en el mundo tuviera una amistad como esta, que encontrará a alguien con quien pudiera contarle todos sus secretos y jamás ser juzgado; o que se perdonarán millones de errores, algunos más graves que otros. No, sin duda esta amistad era privilegiada y la diferencia con la de Rajah y Jazmín era que esta era totalmente real.

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*Rift: Son una zapatillas de marca Nike, que seguro las conoces, que tienen por separado el dedo gordo del pie. Son para hombre y para mujer y hay diez millones de modelos, sino saben cuales son busquen en Google.

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Nota 1: Bueno, quería decirles que mi amiga de la vida y compañera de FanFiction, TheseRazors ha subido una nueva historia en este universo y realmente es muy original y esta bien escrita. Para el que quiera leerla esta en mis favoritos y se llamaThe Orphan. Os aseguro que no se arrepentirán.

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Nota 2: Exactamente en cuatro días me voy a la playa de vacaciones por quince días y no tengo intensión de llevarme la notebook, esto lo aviso para que sepan que me tardaré un poco en subir puesto que durante esos quince días no pensaré en nada más que en fiesta, alcohol y playa. Y cuando llegue, debo ponerme manos a la obra con La Rosa Negra, así que están avisados de la espera… Aunque intentaré que no sea mucha.

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¿Qué les pareció el chap? Sé que a muchos nos les gusta la idea de que Jacob entre en la historia, pero a mi él SIEMPRE me gusto e incluso en la película me gusta más él que Edward (lo siento, no me maten, pero Robb no me gusta). Pero más que nada, me gusta la AMISTAD que tiene con Bella y me parecía que ella necesitaba un amigo; sin contar que tengo MILLONES de ideas para la secuela y él era necesario.

MUSHIAS GRAX POR SUS RR :) A ver si llegamos a los 1000!

Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)

RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct

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