Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.


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Drabble #21

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Estocolmo

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Atento a cualquier ruido extraño o a alguna clase de señal, el joven mantenía su postura serena e imperturbable, aunque por dentro sus pensamientos y sentimientos se revolvían violentamente como un torbellino, algo que nunca había experimentado en su corta vida. Y no sólo por lo peligroso de la situación, sino, quizá, por ella; la causa de todo.

Madara estaba alerta, mostrándose distante y frío, aunque apenas podía disimular el nerviosismo que lo invadía.

Su cabello desordenado y sus ojos negros, profundos y amenazantes, eran como una advertencia. No quería que lo mirara, pero ella no desviaba la vista. No por miedo o ira por el hecho de haberla convertido en su víctima, lastimándola, humillándola; lo miraba de forma casi suplicante, como si quisiera penetrar en lo más profundo de su alma y descubrir todos sus secretos. Y allí estaba Madara, sosteniéndole la mirada, muy cerca, tanto como nunca debería haber estado, intentando que ella descubriera que no había nada bueno en su interior. Entonces, un teléfono sonó a lo lejos, obligándolo a romper el contacto visual.

—Tu prometido consiguió el dinero— ladró. La muchacha lo miró— Tienes suerte. A lo mejor el pago de tu rescate es el mejor regalo de San Valentín que obtendrás en tu vida.

Ella no contestó, pero sus ojos se llenaron de lágrimas silenciosas.

Madara se tensó. No podía entenderla; el razonamiento lógico implicaba que debía odiarlo, despreciarlo o temerle por haberle hecho daño. Sin embargo, aquella muchacha estaba desafiando todo sentido común. Y lo peor era que parecía ser consciente de lo que hacía, de lo que estaba buscando.

Alguna vez había leído algo sobre el síndrome de Estocolmo, y no dudaba que fuera víctima de ese mal. Porque, ¿quién en su sano juicio podría amarlo?

Tal vez en otra vida, en otras circunstancias, las cosas hubieran sido muy diferentes. Pero en esa realidad, y bajo aquellas circunstancias, no había un futuro para un maleante y una dama de sociedad como Mito Uzumaki.

Condujo con ella en el asiento trasero; los dos en silencio. Mito ya no estaba atada, no hacía falta.

Llegando al lugar asignado sólo hacía falta esperar y rogar porque nadie hubiera dado parte a la policía. Entonces, Madara observó a Mito a través del espejo retrovisor, y su mirada le dijo todo. Había tal determinación en ella que no fue capaz de dudarlo más.

— ¿Eso es lo que quieres?— soltó con sorna, aunque había verdadera esperanza detrás de sus frías palabras. Como respuesta, Mito asintió y limpió todo rastro de llanto de su rostro; Madara sólo gruñó, pasándose una mano por el rostro— Yo no tengo nada que ofrecer.

—No me importa— su voz, clara, dulce y melodiosa al pronunciar esas simples palabras fueron todo lo que necesitó.

Aquel día de San Valentín la heredera Uzumaki desapareció, y su rescate jamás fue cobrado, así como jamás encontraron a su secuestrador.

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Drabble #21 terminado.

Dedicado a Marde Geer! Gracias por darme la idea; me gustó mucho escribir sobre estos dos.

Nos leeremos!

H.S.