¡Buenas! Escribir esto se está volviendo muy entretenido. Siento si se me cuelan detalles demasiado...extraños en la historia, pero a veces escribo a finales de semana, estoy cansada y no rijo demasiado bien xd.
CAPÍTULO 6
Tokaku abrió la puerta del comedor. Eran poco más de las nueve de la noche, y la comida se servía durante hora y media. Por lo tanto, apenas había alumnos todavía en aquella estancia.
Era una sala realmente grande. Había mesas largas, para muchas personas, y mesas sueltas, para grupos de ocho, de seis y de cuatro. La comida se servía en una enorme mesa en la que estaba a disposición del alumnado. Cada uno cogía lo que quería, el sueño de cualquier chaval.
-¡Tokaku-san! ¡Hoy hay curry en el menú! Voy a coger para las dos.- dijo Haru al ver que en el panel de la entrada, donde se escribía cada día lo que había para elegir, estaba escrita la palabra 'curry'.
Hitsugi intentó leer el panel, pero su baja estatura se lo impedía, ya que estaba en una parte alta de la pared. Se puso de puntillas sobre sus dedos de los pies, pero siguió sin verlo. Dio unos saltos, pero tampoco funcionó.
Chitaru se percató de sus intenciones, pero le resultaba tan adorable que no llegase aunque diese saltitos, que esperó unos instantes hasta decidir ayudarla.
-Hay curry, arroz blanco, sopa de tallarines y pan de melón.- le informó a la pequeña.
-¿Qué es pan de melón?- preguntó Hitsugi.
-¿¡CÓMO NO VAS A SABER LO QUE ES EL PAN DE MELÓN!?- gritó una voz estridente a su espalda.
Ambas, Chitaru y Hitsugi, se giraron. Y allí estaba Nio, con una especie de bollo en la mano y un bocado del mismo en la boca.
-El pan de melón es una delicia típica de esta academia, un mordisco de ese pequeño manjar solo es comparable a un orgasmo.- dijo Nio de una manera que asusto bastante a la peliazul.
-¿Y qué clase de comparación hay entre un trozo de pan y un orgasmo?.- preguntó confundida.
Chitaru miró a Hitsugi cuando oyó de sus labios la palabra 'orgasmo'.
-Pues...la verdad es que no lo sé. Nunca tuve uno pero dicen que te hace gozar mucho. ¿Y qué hay de ti? ¿Sabes lo que se siente?- preguntó Nio con una sonrisa pervertida.
Hitsugi se puso algo roja, le parecía extraño que una chica que ni si quiera conocía le preguntase algo así.
-Hashiri, creo que esta conversación está desviándose un poco de su trama inicial.- dijo la pelirroja con la cara del mismo tono que su pelo sin darse cuenta.
-¡Oh, Namatame-san! ¿A qué vienen esos colores? ¿A caso esta es tu novia? ¿Tu le proporcionaste ese orgasmo?-
Nio empezó a bombardear a preguntas de carácter sexual a Chitaru, la cual se encontraba en estado de shock. Su cara se volvía roja por momentos sólo de imaginar lo que le cuestionaba la chica de rubia y corta melena.
-¿Crees que es comparable al placer de comer pan de melón?- le preguntó Nio a Hitsugi.
Hitsugi estaba roja como un tomate también. Había empezado a ponerse de ese tono desde que Nio le había preguntado a la pelirroja si era su novia. Le avergonzaba que Chitaru no hubiese respondido. No lo afirmó. Pero tampoco lo negó.
Se acababan de conocer...¿cómo demonios iban las cosas tan rápidas e intensas?
-Yo...p-pues...la verdad es q-que...- balbuceaba la pequeña.
-Hashiri, nos conocimos hoy. De todas maneras, no creo que te concierne lo mas mínimo nuestra vida sexual. Si nos disculpas...- dijo Chitaru todo lo rápido que pudo para evitar tartamudear por lo vergonzosa que era aquella situación. Cogió a Hitsugi de la mano y caminó hasta la mesa donde se servía la comida.
Las chicas, aún con la cara de color escarlata, cogieron un tazón de arroz y un bollo de pan de melón cada una. Se aproximaron a la mesa más alejada del barullo que había en el grupo mayor de gente y se sentaron, la una al lado de la otra.
La pequeña de ojos dorados cogió su bollo y lo miró detenidamente. Le dio un mordisco y procuró saborearlo todo lo bien que pudo.
-La verdad es que está delicioso, pero sigo sin saber la comparación que tiene con un orgasmo...- suspiró confusa.
La mayor la miró sonriendo levemente. Cogió su bollo y al igual que ella, le dio un mordisco.
-Si, es sabroso...- suspiró -Kirigaya, siento que no me hayan salido las palabras necesarias para haberle reprochado a Hashiri su falta de tacto respecto a nosotras. No le incumbe ni nuestra relación ni si tuviste o no un orgasmo...- se torturaba Chitaru en voz baja, aunque lo suficientemente alta para que Hitsugi la oyese.
-Oh, Chitaru-san, no te preocupes, por favor.- sonrió la peliazul mientras acariciaba tiernamente el muslo de la mayor. -Soy virgen; nunca tuve un orgasmo, por eso no entiendo la comparación.- rió suavemente.
A Chitaru se le estremeció el cuerpo entero. Sentir la mano de la menos acariciando sus pantalones había causado en ella algo parecido a una descarga eléctrica. Su cara seguía caliente y colorada. Se empezaba a tranquilizar, poco a poco, pero la tensión empezaba a desaparecer.
-Kirigaya...- susurró. -Yo tampoco lo tuve, así que siento no poder ayudarte con tu duda...- declaró con un tono de voz más bajo.
Compartieron una mirada de ternura y siguieron con su cena.
Al poco tiempo aparecieron Tokaku y Haru con sus platos de curry.
-Sentimos habernos demorado tanto, es que nos encontramos con una chica que conocimos esta mañana y nos estábamos presentando a su compañera de cuarto.- se excusó Haru por las dos. -¿Pasó algo interesante mientras tanto?-
-No, nada en absoluto.- dijo Hitsugi compartiendo una mirada cómplice con Chitaru.
Mientras cenaban, Haru no paraba de hablar de lo que habían hecho durante el día. Hablaba de la gente que había conocido, como Tokaku, y de sus nuevos compañeros de clase, que por el momento, conocía a 8 de ellos:
Tokaku, la chica inexpresiva de pelo azul.
Nio, la chica rubia con sonrisa felina.
Chitaru, la chica principesca y elegante.
Hitsugi, la "lolita" del osito de peluche.
Isuke, la chica que enseñaba más piel de la que debería.
Haruki, la chica viciada a los poockys.
Kouko, la representante de su clase.
Y Suzu, una chica muy curiosa y tranquila que utiliza las mismas expresiones que las personas de tercera edad.
En su clase eran 13, la famosa clase Negra, Kurogumi de grado 10. Todavían le quedaban cuatro personas por conocer, y de momento, las que llevaba, le parecían unas chicas estupendas. Algunas tenían pinta de tener una manera de ser no demasiado agradable, como Nio con su impertinencia o Isuke con su egoísmo. Pero esas serían cosas que aprenderían a soportar unas de otras con el paso de los días, semanas y meses.
Sus habitaciones, las de todas, estaban en la misma planta. En la planta número 7 estaban exclusivamente sus 7 habitaciones (todas compartían cuarto en pares menos Nio, que dormía sola) y un baño público comparable a unas aguas termales reservado para ellas.
Haru en la mesa del comedor, hablaba de ir a tomar un baño con Tokaku después de cenar. A la peliazul no le apetecía mucho, pero acabó desistiendo al poco tiempo de escuchar las suplicas de Haru y ver su carita de pena.
Cuando acabaron la cena, las cuatro chicas se levantaron y fueron caminando a sus respectivas habitaciones.
Al llegar a la puerta con el número 4, Chitaru sacó la llave y abrió la puerta, dejando pasar primero a Hitsugi.
-La cena fue deliciosa, ¿no crees, Chitaru-san?- dijo sonriendo.
-Sí, los cocineros de este centro están muy cualificados para hacer su trabajo.- respondió Chitaru con otra sonrisa. -Por cierto, Kirigaya, ¿quieres ir al baño público con las demás antes de dormir o prefieres que nos quedemos aquí?-
-Prefiero que nos quedemos aquí, si no te importa. Soy muy vergonzosa y no quiero estar desnuda delante de gente que a penas conozco...- contestó la peliazul.
La mayor dejó escapar una pequeña risa de comprensión, e invitó a la otra chica a pasar primero por la ducha.
Mientras Hitsugi pasaba al baño, Chitaru se sentó en el sofá. Se acomodó, quitándose los zapatos y la chaqueta, y se quedó mirando por la ventana.
Era de noche, desde la séptima planta se veía un paisaje enorme y lleno de luces de la ciudad. Aunque sobre todas aquellas luces, la de la luna brillaba más que ninguna. Y aún así, aquella luz era muy tenue comparada con la que desprendían los ojos de la pequeña peliazul que acababa de conocer aquel día.
