Y aquí estoy de nuevo. Pido disculpas por alguna falta ortográfica o alguna que otra escasez de coherencia, pero aún así, muchísimas gracias por leerlo y comentar tan positivamente.

CAPÍTULO 15

De la mano de la pequeña Hitsugi, Chitaru fue a su cuarto. Fueron en silencio, limitándose a agudizar el sentido del tacto, sintiendo así mucho mas que la piel de sus manos. Sentían su calor, los latidos de sus corazones. Sentían tanto, que pensaban que se trataba de una miserable imaginación.

Al llegar al dormitorio, la pequeña sacó su libro de biología y se sentó en el sofá, invitando a la otra chica a sentarse con ella.

-Chitaru-san, voy a hacerme cargo de que te sepas todo lo que trae este libro.

La verdad es que a Chitaru no le apasionaba la idea de tener que estudiar, pero si su profesora era nada más y nada menos que su pequeña (sí, su pequeña, porque así la veía, y así la sentía), empezaría a amar esa asignatura. Amarla y entenderla, puesto que cada palabra que salía de sus delicados labios pronunciados con su dulce voz, quedaba atesorada en su mente.

Le avergonzaba un poco que la peliazul supiese que en clase ignoraba las explicaciones, pero lo que desconocía, era si Hitsugi sabía que lo hacía por prestarle atención sólo a ella.

La joven de celestes cabellos empezó leyendo las cosas importantes y las ideas básicas. Con sus pequeñas y ágiles manos gesticulaba todo lo que decía.

Chitaru, sentada en frente de ella, la miraba como quien mira a un pequeño cachorrito recién nacido. Adoraba toda la intención que ponía en que lo entendiese, y así lo hacía. Quizás no se explicase muy bien, pero por el hecho de ser ella, todo se quedaba grabado en su mente.

Cada cierto tiempo hablando, la pequeña le preguntaba algún par de cosas, y ella, las contestaba bien. Estuvieron así durante un rato bastante largo, hasta que Hitsugi consideró que ya era suficiente.

Tras guardar de nuevo el libro, se levantó a mirar por la ventana. Tenían unas vistas preciosas e impresionantes desde su habitación.

El sol brillaba calentando levemente el ambiente, puesto que el frío ya empezaba a llegar. Había algunas personas caminando y charlando, algunas haciendo deporte y otras sentadas en los bancos.

Chitaru se acercó a ella al mismo tiempo que se acordó de lo que Haru les había dicho antes.

-Kirigaya, ¿te apetece salir a dar un paseo? Podemos ir a ver a Azuma e Ichinose si quieres.

-¡Por supuesto!

Con una sonrisa agarró de la mano a la mayor y salieron del cuarto. Apreciaban el bello color que había a esa hora en los pasillos y el resto del campus. Un color naranja ocupaba todo el cielo, creando sombras en todas partes. Sombras grandes, como las de los árboles centenarios del enorme jardín, sombras pequeñas como las de los pequeños pájaros que se posaban en el suelo. Y sombras hermosas, como las de dos chicas, una alta y otra bajita, cogidas de la mano, escondiendo el deseo que sentían la una por la otra en su interior.


El silencio y la tranquilidad llenaban el inmenso lugar en el que la naturaleza se hacía paso. El enorme jardín se ocupaba de jóvenes deportistas con afán de ejercitarse, disfrutar o relajarse, como Suzu, que a esa hora, se deleitaba con los suaves rayos de sol que se posaban en su piel mientras hacía yoga a la vera de un roble.

Llevaba la mayor parte de la tarde allí, y ya casi había visto a todas sus compañeras disfrutar del hermoso día que hacía. Al principio, vio a Otoya y a Shiena haciendo unos lanzamientos con una pelota de beisbol, o al menos hasta que Otoya empezó a perseguir a una chica que la había distraído y por consecuente la había hecho perder la pelota, y Shiena, las seguía intentando que hiciesen las paces. Después, vio a Haruki buscar la sombra de algún árbol para sentarse bajo ella a tocar la guitarra, al poco rato de eso, Isuke apareció algo molesta porque según ella esas cosas no se debían hacer en público, el caso es que le cantó una canción y aunque Suzu no oyese muy bien la letra a aquella distancia, pudo ver el sonrojo de la pelirrosa y como ésta cogió a Haruki de una oreja y tiró de ella hasta llevársela del parque. Luego, vio a Sumireko y Mahiru sentadas en un banco, dando de comer algunas migas de pan a los pájaros que allí se posaban, misteriosamente también apareció un pequeño pato y al ver que a Mahiru le apasionaban, Sumireko empezó a correr detrás de él para poder llevárselo a su chica de ojos morados favorita. Kouko había aparecido también para ver que hacía pero luego se fue a hacer alguna tarea que tenía como representante de la clase. Hacía algo así como media hora que Tokaku y Haru estaban entrenando con ropa deportiva, aunque no parecían cansarse mucho. Bueno, Nio pasó caminando, pero a penas la vio unos minutos hasta que la volvió a perder de vista. Y justo después, vio a Chitaru y Hitsugi cogidas de la mano, caminando con paciencia disfrutando del hermoso ambiente que había al aire libre aquella tarde. Se acercaron hacia las dos chicas que estaban entrenando, hasta que Haru se percató de ellas y las invitó a acercarse más.

-¡Hitsugi-chan! ¡Namatame-san! Que bien que os animarais a venir. Bueno, Tokaku-san, ¿qué tal si descansamos un poco?

-Ichinose, llevamos aquí toda la tarde y no has hecho casi nada, ni si quiera te he visto sudar.

La inocente chica intentaba escaquearse de nuevo, y Tokaku empezaba a desistir.

-Ey, chicas, ¿por qué no hacemos una carrera todas juntas?

-Pero nosotras no tenemos puesta la ropa de hacer deporte.- dijo la pequeña peliazul.

-Bueno, cada una tenemos la nuestra en una taquilla que hay en el vestuario del gimnasio. Está aquí al lado, si queréis os podéis ir a cambiar.

La verdad es que hacía una tarde espléndida, y eso junto con los pucheros de Haru convencieron a las otras dos chicas para ir a cambiarse. A los diez minutos ya estaban de vuelta.

La inocente pelirroja de dos coletitas saltaba de felicidad, y es que no quería seguir haciendo deporte, pero tenía una idea.

-Si gano yo, Tokaku-san me deja descansar por hoy. ¡Me pido correr contra Hitsugi-chan!

Era lógico que si corría contra Tokaku o Chitaru perdería, pero a ellas les pareció buena idea igualmente.

La mayor estaba un poco preocupada, no sabía en qué condiciones físicas estaba Hitsugi, pero al ser tan pequeñita no tenía pinta de tener mucha velocidad.

Y estaba en lo cierto.

Cuando empezaron a correr, una vuelta alrededor de los cuatro árboles más grandes que había allí, Haru sacó por lo menos siete metros de ventaja. La peliazul lo intentaba con todas su ganas, pero aún así, no lograba ganar metros. Cuando acabaron, su fatiga habló por ella. Haru saltaba de alegría; bueno, no saltaba, pero se sentó felizmente sabiendo que ahora podría descansar.

Ahora iba el turno de Tokaku y Chitaru.

Hitsugi PDV

Me costaba incluso respirar. Di todas mis fuerzas, pero aún así fueron escasas. A veces odio ser tan pequeña por cosas como esta. Pero bueno, aunque me diese rabia, no fue mas que un juego. Tengo que ser positiva.

Y la mejor manera de serlo, era deleitándome viendo a Chitaru-san con esos pantalones y y esa camiseta que hacían que sus curvas se marcasen aún más que de costumbre.

Ella y Azuma-san se colocaron en la línea de salida, que era uno de los árboles. Cuando Ichinose-san gritó "YA" las dos empezaron a correr.

Llevaban una velocidad increíble, las dos eran muy buenas atletas. Pero Chitaru-san era mejor.

Empecé por mirar sus pies, que pisaban el suelo con firmeza, sus piernas, tan ágiles y fuertes, a la vez que ellas movía también sus brazos y...

Y por cada paso que daba, sus pechos botaban.

Mi nariz empezó a sangrar y no paraba. Que vergüenza...espero que mi chica no me haya visto.

Pero cuando me quise dar cuenta ya habían acabado y ella había ganado, como yo esperaba.

Cada día me gusta más.


Tokaku, exhausta, estrechó la mano a Chitaru por la buena carrera que habían hecho las dos. Se acercaron a sus chicas. Sí, sus chicas. Por que ambas se sentían como caballeros al servicio de sus princesas. Aunque sus princesas no lo sabían.

-¡Sois muy rápidas! Creo que una ducha no nos vendría mal.

Haru ahora sí que estaba sudando después de la carrera que se había pegado. Todas lo estaban, y les pareció una idea maravillosa esa de ducharse.

Tras charlar un rato cada una fue a su habitación; estaban muy cansadas y les había sentado genial aquel momento al aire libre.

Mientras Tokaku, Haru y Chitaru iban más adelantadas debido a los grandes pasos que daban, la pequeña peliazul se quedó un poco atrás, y en ese momento notó una mano en su hombro.

Al girarse algo asustada vio a Suzu que le estaba entregando un pañuelo de papel.

-Sigues sangrando un poco.

Sonrió y se fue en dirección contraria. Las mejillas de Hitsugi se sonrojaron y rápidamente se limpió los restos de sangre que quedaban en su nariz. Luego corrió un poco hasta agarrar la mano de Chitaru, que la recibió con una sonrisa muy dulce.

Su mano estaba sudada. Pero sentir sus fluidos en la piel hacía que la pequeña pensase de una manera un poco menos inocente de lo que aparentaba ser.

Hasta aquí este capítulo.

Bueno, tengo alguna que otra pregunta y espero que alguien me pueda contestar. Soy nueva en esto y no se muy bien como funciona, entonces, si quiero meter alguna escena hard, ¿tengo que cambiar lo que pone "rated" a "M"? Espero que alguien me ayude. Gracias! Espero sus reviews y visitas. Nos vemos pronto.