¡Buenas! Ya vi el ova y bueno, en mi opinión podría haber sido mucho mejor, pero con ver a mis dos chicas tan enamoradas me bastó.
Se acerca Navidad y todavía tienen que pasar muchas cosas antes del capítulo especial, así que ahora que estoy de vacaciones, intentaré emplear más tiempo en escribir. ¡Sigamos!
CAPÍTULO 23
Los fines de semana en Myōjō eran esos típicos días de soledad durante las temporadas de mal tiempo. No se veía a nadie por los pasillos y mucho menos por los jardines. Incluso el comedor carecía de mucha gente, por eso Chitaru y Hitsugi pudieron elegir libremente en qué mesa sentarse. Se decantaron por una pequeña al lado de la ventana, así que tras coger algo de comida se dirigieron allí.
Había varios platos para elegir en el menú, pero debido al frío entraba mejor una sopa caliente que cualquier otra cosa.
Se sentaron la una al lado de la otra para sentirse más cercanas, y cuando a penas habían empezado a tomar la primera cucharada, Isuke y Haruki se unieron a ellas.
-Buenas tardes, chicas, ¿podemos?
-Adelante- respondieron al unísono.
Ya se había convertido en costumbre tener compañía durante las horas del almuerzo o de la cena, y gracias a eso nunca habían comido solas. Todas sus compañeras preferían comer con ellas a comer solas, incluso si no tenían mucha relación. Nunca antes se habían sentado con las chicas de la habitación número 2 hasta ahora.
Mientras Haruki disfrutaba de su enorme plato de arroz con curry, Isuke miraba por la ventana. Incluso una chica que parecía tan arrogante y materialista, era en realidad una persona que apreciaba los días como aquel. Cuando giró la cabeza pudo ver a Sumireko y Banba entrar en la sala más juntas que de costumbre.
-¿No creéis que esas dos tienen algún tipo de relación más cerca que amistad?
Todas se quedaron mirando primero a la cara de Isuke, y luego al lugar donde miraba; la mesa donde las chicas de la habitación número 3 estaban sentadas.
Por supuesto que pensaban que había algo más entre ellas dos, era obvio. No sólo la felicidad de Sumireko al estar cerca de Banba y hacer cosas con ella, también los sonrojos de Mahiru cada vez que ella hacía algo que le gustaba y su incesante intención de hacer cosas por y con su compañera.
Quizás estaba equivocadas y era algo normal, o quizás era la simple coincidencia de que todas las compañeras de cuarto tuviesen una relación especial. ¿Sería porque pasaban más tiempo juntas de esta manera?
-Hanabusa lleva muy feliz todo el día, desde por la mañana.
La pelirrosa miró a Chitaru buscando una explicación más detallada.
-Desayunamos con ellas, y por lo que parece, van a pasar la tarde juntas viendo algo en la tele. Quizás sea por eso por lo que esté tan contenta.
Isuke se quedó mirando un rato más a la ojou-sama y su compañera antes de volver a mirar a la ventana. No tenía nada de relación con la heredera de los Hanabusa pero no podía evitar interesarse por todo lo que pasaba en su aula. No podía dejar pasar por alto que justo en frente tenía a las chicas que iban cogidas de la mano las veinticuatro horas del día, y que, un día en clase de matemáticas llegó a suponerse que dormían en la misma cama. Durante las clases, como no prestaba atención, se dedicaba a cotillear en silencio consigo misma. Y es que en una clase como la suya, había mucho de lo que comentar.
Siguieron conversando sobre suposiciones de Isuke hasta que terminaron su comida. Luego, cada pareja se fue por su lado.
Chitaru y Hitsugi iban por el pasillo camino a su habitación, cuando una voz familiar las llamó a sus espaldas.
-¡Namatame, Kirigaya, esperad! Tengo algo importante que comentaros.
Ambas se dieron la vuelta para ver a Shiena andar hacia ellas.
-¿Qué sucede, Kenmochi?
-No se si os habrán dicho algo, pero la academia va a organizar un festival de Navidad, y me han pedido que el grupo de teatro prepare algo especial.
Se acordaron de lo que Sumireko les había enseñado aquella mañana.
-El grupo de música va a tocar un par de canciones, el de baile, a bailar, y como es lógico, nosotros tenemos que representar una obra. Nos han dado la libertad de elegirla así que tras hacer una encuestas he descubierto que les gustaría más a los estudiantes.
-¿Y bien...?
-A la gente le gusta el amor, le gusta el drama, le gusta el romanticismo...todo esto nos lleva a la historia más épica de dos enamorados que nunca haya existido...
-¡Kenmochi-san, suéltalo ya!
-Namatame, tu serás Romeo. Kirigaya, tu serás Julieta. Aquí tenéis vuestros guiones, el festival es dentro de dos semanas, confío en vosotras. Hasta luego, chicas.
Se quedaron de piedra mientras veían como una triunfante Shiena salía de la escena. Nunca habían actuado delante de nadie, y encima les habían dado los papeles protagonistas. Los papeles de dos protagonistas enamorados el uno del otro. Qué ironía.
Compartieron una mirada un tanto avergonzada por ese echo, antes de volver a su cuarto cogidas de la mano.
Al llegar, cerrar la puerta y ponerse cómodas, echaron un vistazo al guión que les entregó Shiena.
-No entiendo como me pueden dar un papel tan importante...
Hitsugi podía sentir la negatividad de Chitaru a kilómetros, pero ella sabía mejor que nadie, que iba a ser el mejor Romeo de todos los tiempos.
-Chitaru-san, si Kenmochi-san te dio ese papel a ti será por algo.
-Tengo la sensación de que lo voy a estropear todo...
-Chitaru-san...
-¿Sí...?
-No estarás pensando dejar a tu Julieta así sin más, ¿verdad?
Un notable sonrojo se hizo lugar en las mejillas de la pelirroja, que al oír esas palabras de su pequeña, no pudo hacer otra cosa que pedir perdón por su actitud negativa. Su chica le dio un abrazo antes de dejar en la mesa los guiones.
-¿Qué podemos hacer hoy, Chitaru-san?
-Lo que tu quieras, Kirigaya.
La peliazul se acercó pensativa a la ventana. Seguía lloviendo, y hacía frío, el tiempo no tenía ninguna intención de mejorar. Pensó que podrían quedarse en la habitación, si, como siempre, ellas solas y a gusto. Podrían ver una película juntas, o jugar a algún juego de mesa, o simplemente hablar.
-Me gustaría quedarnos aquí las dos y hacer algo juntas.
No tenía ningún problema en decir lo que pensaba, es más, lo prefería, quería serle completamente honesta a su chica.
Chitaru sonrío antes de acomodarse en el sofá, llamando a la pequeña para que se echase a su lado. Se quitaron las chaquetas y se taparon con una manta aterciopelada. Permanecieron así durante unos instantes mientras escuchaban el sonido de la lluvia rebotar en los cristales.
-¿Sabes, Chitaru-san? Me pareció extraño que Inukai-san se interesase por la relación de Hanabusa-san y Banba-san, ¿a ti no?
-Pues sí, pero bueno, supongo que es normal. Aunque ella y Sagae no van muy mal encaminadas tampoco.
Hitsugi dejó escapar una pequeña risita mientras apoyaba la cabeza en el hombro de su pelirroja favorita.
-Nosotras tampoco, a decir verdad...
Los ojos de Chitaru se posaron en ella, la cual le devolvió la mirada junto con una dulce sonrisa. La mayor acarició su cara con suavidad, girándola un poco para facilitar un pequeño beso de gratitud. Juntaron sus frentes con los ojos cerrados antes de volver a sonreírse.
Pasaron la tarde entre tiernos gestos de cariño y pequeñas conversaciones sobre sus compañeras o cosas por el estilo. Cuando se acercaba la hora de la cena, se prepararon para ir al comedor y por el camino se encontraron con Kouko y Suzu, que aunque nunca habían tenido ni si quiera una verdadera conversación con ellas, se les unieron. Luego Tokaku y Haru también decidieron pasar con ellas el rato, y estuvieron con ellas hasta que cada una se fue a su cuarto tras la cena.
Habían pasado un buen día, con todas, con cariño, y sin problemas. Pero ahora llegaba la parte más difícil y bonita, la parte en la que la luna alcanzaba su lugar en el cielo y hacía que las dos chicas perdieran la razón sobre sus actos.
Tras cerrar la puerta de su habitación se dirigieron a sus camas, no encendieron ninguna luz ya que para ellas, la de la luna era mucho más eficaz y hermosa que cualquier otra.
Chitaru se sentó en su cama a la vez que se empezaba a desabotonar su camisa para poner el pijama, pero en ese momento, Hitsugi agarró sus manos, impidiéndole seguir.
La pelirroja la miró algo confusa, pero dejó de estarlo cuando notó como otras manos que no eran las suyas la despojaban de su ropa.
Dejó que continuase, mentiría si dijese que no le gustaba. Su chica la dejó sin camisa, y se acercó un poco más a ella para dejarla también sin sujetador.
Podía ver el sonrojo de la mayor incluso inmersas en aquella oscuridad, al igual que podía ver su piel desnuda bañada por una tenue luz natural. La adoraba, le gustaba desvestirla, se sentía su dueña, sentía que era suya y de nadie más.
Se arrodilló y le hizo señas para que se pusiese de pie, luego le empezó a desabrochar el pantalón y con suavidad y fijándose muy mucho en su ropa interior la despojó de él.
Se puso de pie lentamente, rozando su piel desnuda con la punta de los dedos.
-¿Hace falta quitarte algo más, Chitaru-san...?
Ese susurro tan sensual provocó un estremecimiento voraz en el cuerpo de la pelirroja. La miró a los ojos y después de ponerse la camisa de su pijama la cogió y la tiró con pasión encima de la cama, para luego ella ponerse encima, amenazante.
Empezó a desvestirla, primero su vestido, luego su camiseta, y sólo le quedaba una pequeña e interior prenda encima.
-¿Y a ti, Kirigaya...?
La pequeña sonrió antes de colgarse del cuello de su chica para darle un beso pasional. Vivía enamorada de esos labios tan suaves y jugosos, vivía enamorada de esa actitud, vivía enamorada de esa chica.
Sus manos estaban fuertemente agarradas a su espalda, esa que tanto le gustaba, pero poco a poco, disimuladamente, fueron bajando hasta encontrarse en el encaje que empezaba su ropa interior. La acarició, y empezó a bajársela con suavidad...
**PUM, PUM, PUM**
El ruido sordo de los toques en la puerta les fastidió el momento de entrega de amor, pero bueno, tienen todas las noches para hacer cosas así.
Chitaru se levantó a abrir la puerta.
Se sorprendió al encontrarse con tres personas en vez de dos.
-Namatame Chitaru y Kirigaya Hitsugi.
-Presentes.
-Ara, Namatame, tus piernas son realmente bonitas.
La voz de Isuke tenía un tono distinto al de por las tardes y mañanas, y mientras Kouko y Suzu iban a picar en las demás puertas, ella se quedó hablando con Chitaru.
-¿Qué haces aquí a estas horas? ¿No deberías estar en tu cuarto?
-Lo estaba, pero cuando fueron a picar a nuestra puerta y la fui a abrir vi algo que tenía que contarte.
Le parecía extraño que la pelirrosa de la habitación número dos de verdad se interesase en algún tema en especial, y mucho más que lo quisiese compartir con ella.
-¿De qué se trata, Inukai?
-Pues es bastante, bueno, yo creo que íntimo, ¿puedo pasar?
-Voy a preguntarle a Kirigaya, espera.
Arrimó la puerta y fue hacia la cama en la que la había dejado, echada y semidesnuda, como un angelito. Ahora ya tenía puesto su pijama.
-Kirigaya, Inukai nos quiere contar algo, ¿te importa que pase?
-No, en absoluto.
Volvió a ir hacia la puerta y se la abrió elegantemente para que pasase, luego la cerró.
Isuke entró y se sentó en el sofá, luego Hitsugi y Chitaru se sentaron en el otro, esperando expectantes a lo que tuviese que decir.
-Pues mirad, resulta que cuando Kaminaga-san fue a picar a nuestra puerta, luego yo salí a ver si alguien estaba en el pasillo, y oí unas risas venir de los baños públicos. Así que me acerqué con rapidez y sigilo, abrí un poco la puerta, y vi a Hanabusa y a Banba-chan haciendo cosas de parejitas.
Chitaru y Hitsugi se quedaron atónitas al descubrir lo increíblemente cotilla que era su compañera de clase, y más por ese interés adicional que tenía por Sumireko.
-Inukai-san, ¿no crees que a ellas no les habría gustado sentirse observadas?
Isuke cruzó una pierna y se apoyó en el respaldo del sofá antes de contestar.
-Ara, quizás, pero que hubiesen ido más tarde si querían tener intimidad absoluta. Bueno, sólo sentía la necesidad de contároslo, estoy investigando lo que hay entre esas dos, si descubro algo más seréis las primeras en saberlo. Me voy ya, que Haruki debe preguntarse donde estoy.
Tras decir eso, se levantó y salió de la habitación cerrando la puerta tras de si.
-Creo que Inukai-san siente algo de envidia por Hanabusa-san...
Su chica le sonrió y le acarició la cabeza a la vez que iban a sus respectivas camas.
-Sí, yo también creo eso, esperemos que Sagae no tarde mucho en declararse.
Chitaru abrió su cama, y se giró para ver como Hitsugi abría la suya, pero antes de que se metiese dentro, la cogió como los recién casados cogen a sus novias y la posó en su propia cama. Luego se echó a su lado, y se quedó unos instantes apreciando lo bonitos que eran aquellos ojos dorados tan inocentes.
Hitsugi sonrió y le dio un beso antes de acomodarse sobre su pecho.
-Buenas noches, Chitaru-san.
-Buenas noches, Kirigaya.
-A tu lado siempre lo son.
Y al poco tiempo, se quedaron dormidas.
¡Hasta aquí! Quizás pasó todo muy rápido en este capítulo, bueno, no sé, espero que os haya gustado de todas formas. También me han preguntado por algo de "drama" en la historia, pero como estoy tan acostumbrada a las cosas felices no se como hacerlo. ¿Sugerencias? ¡Nos vemos en el próximo!
