¡Hola de nuevo!
"Si drama quieres, una bomba nuclear poner debes"
JAJAJA me mataste con eso, me imagino a Kouko poniendo bombas en cada acto lésbico que haya, y no por nada pero no habría bombas nucleares en el mundo para estas muchachas xD.
¡Sigamos!
CAPÍTULO 24
El sonido característico del viento fue lo que despertó a Chitaru aquella fría mañana de domingo. El mal tiempo seguía, y no se podía sentir mayor satisfacción que la de estar a gusto en tu propia cama con la chica de tus sueños sobre tu pecho.
Era bastante temprano todavía, así que no quiso despertarla. Prefería deleitarse viéndola dormir, como un ángel. Con esa apariencia tan inocente y bondadosa...
Tuvo tiempo para pensar en muchas cosas antes de que se despertase. Por ejemplo, en el día anterior. Pensó en lo gracioso que resultaba ver a Isuke mosqueada porque Sumireko tenía una relación tan acaramelada con Banba y ella con Haruki no.
Se compadecía algo de la pelirrosa, podía llegar a entender el echo de que Haruki era completamente distinta a Banba, aunque Sumireko e Isuke no eran tan diferentes. Lo único distinto que podrían tener eran los papeles que jugaban en la relación, Isuke tenía pinta de ser la pasiva, y por el contrario, Sumireko debía de ser la activa con Mahiru (con Shinya ya era otra historia...).
También pensó en que todas sus compañeras parecían tener algo más que amistad de todas formas. Incluso Otoya, la abusona que molestó a su chica un par de veces, parecía sentir algo especial por Shiena.
Al acordarse de Shiena, se le vino a la cabeza el momento en el que les entregó los guiones de los papeles principales de la obra de teatro que tenían que hacer para el festival de Navidad. No entendía muy bien por qué a ellas, pero aún así, estaba muy ilusionada. No sólo por que confiase tanto en ella, si no porque ella y Hitsugi harían el papel de dos enamorados. Porque Hitsugi sería su Julieta, y ella sería su Romeo.
Tenían muy poco tiempo para prepararlo, a penas dos semanas antes de Navidad. Nunca habían representado nada hasta entonces, así que darían todo lo que tenían.
Giró su cabeza levemente para ver el rostro durmiente de su chica, realmente adorable, como de costumbre. Justo en ese momento el viento empezó a sonar más fuerte, y sin querer, despertó a la pequeña.
Agarró con una mano el pijama de Chitaru y con la otra frotó sus ojos antes de abrirlos. Miró hacia arriba y se encontró con esos ojos rojos que tanto le gustaban, la miraban con dulzura.
-Buenos días, Chitaru-san.
-Buenos días, Kirigaya.
La pequeña abrió dos o tres botones del pijama de su compañera, y en ese espacio desnudo de piel plantó un suave beso de buenos días. La mayor acarició su melena celeste como símbolo de cariño.
-Shiena-chan, ¿por qué te levantas tan temprano?
-Tengo que preparar muchas cosas y avisar a Namatame y Kirigaya de muchos detalles sobre la obra. No tenemos tiempo que perder, para eso se hicieron los domingos.
Shiena a penas había dormido, estaba muy preocupada con el tema de la obra y empezaba a preocupar a Otoya también. Era la única que lo preparaba ya que era la que lo tenía al mando, estaba trabajando mucho para que todo saliese bien.
-Hey, Shiena-chan, esta semana todos vamos a estar preparando cosas para el festival, podemos proponerle al sensei la idea de trabajar en el decorado y esas cosas durante estas dos semanas.
Por una vez en mucho tiempo, Otoya había dicho algo inteligente para la morena.
-La verdad es que es una buena idea...¡No tenemos tiempo que perder! Cuando te vistas vete a buscarlo, que yo tengo cosas que hacer.
-¡Sí!
La pelimorada se vistió todo lo rápido que pudo y fue a hacer lo que su compañera le había pedido. Mientras tanto, Shiena seguía apuntando alguna que otra cosa, aunque el resto lo tendría que dialogar con las protagonistas de su trabajo.
Se vistió, cogió sus apuntes y fue a picar a la puerta de la habitación número 4.
*Pum, pum*
Dentro, Chitaru preguntándose quién podría ser a esas horas un domingo, se levantó a abrir, y recordemos que de la noche anterior, estaba sin pantalones.
Abrió despacio hasta que pudo ver el rostro de su compañera de clase.
-Buenos días, Kenmochi, ¿te puedo ayudar en algo?
Su cara adormilada hasta entonces, se cubrió de un fuerte sonrojo al ver la hermosa forma que tenían las piernas desnudas de la pelirroja más elegante y principesca de la academia. Intentó explicarse, pero no le salía la voz.
-Eso, Kenmochi-san, ¿qué quieres?
La voz oscura y monótona de Hitsugi se hizo lugar entre ellas dos, y sus ojos normalmente brillantes e inocentes ahora transmitían una sensación de miedo e inseguridad para Shiena.
Se levantó detrás de su chica para ver quién había picado a la puerta, pero al ver la cara de Shiena y el lugar al que miraban sus ojos no pudo evitar meterse en medio de la conversación.
Al ver a Hitsugi su sonrojo se quitó fugazmente y pudo explayarse.
-Ehm, bueno, siento molestaros a estas horas, pero tengo muchas cosas que discutir con vosotras sobre la obra...
-Oh, claro. Voy a hacer café, que pareces cansada.
A la vez que Chitaru desapareció en la oscuridad del cuarto, Hitsugi se acercó amenazante a Shiena, intentando dejarle las cosas claras para evitar llevarse un disgusto.
-Kenmochi-san, me gustaría dejar claro algo.
-¿S-si...?
-Como vuelvas a mirar a Chitaru-san más de la cuenta, te arrepentirás.
Tras decir eso, le sonrió gratamente y la invitó a pasar.
Le mostró en que silla sentarse y en ese momento Chitaru le dio una taza de café.
-Gracias, Namatame.
Evitó el contacto y se sentó enfrente de ellas. Les mostró unos cuanto bocetos de lo que podrían ser los trajes para los personajes, pidiéndoles una opinión sincera.
Primero el vestido de Julieta, un vestido rojo y largo, con las mangas amarillas. Un vestido precioso, que seguramente le sentaría genial a la pequeña, según Chitaru. Entre las dos, le hicieron algunos retoques. Bueno, Chitaru hacía los retoques, para que su Julieta luciese preciosa en el escenario.
Luego, el traje de Romeo, una pieza sin mangas encima de una camisa con las mangas flojas y un pañuelo alrededor del cuello de la camisa. Muy elegante y sexy, según Hitsugi. La pequeña también le hizo algunos retoques, lo que a ella le parecía conveniente para lograr que su Romeo fuese el mejor de todos.
También miraron los bocetos de los trajes de niñera, fraile, la madre de Julieta, Mercutio, Teobaldo, etc...
Comentaron como tendría que estar el escenario, que cosas habría que hacer y que procurarían pasar la semana antes del estreno decorándolo. Pasaron la mañana así, hasta que Shiena se acordó de que tenía que hablar con Otoya sobre algún tema en concreto, entonces se despidió formalmente, le pidió perdón a Hitsugi por los problemas que pudo causarle y volvió corriendo a su habitación.
Cuando se fue, la pequeña se sentó en el regazo de Chitaru, y pasó un brazo por sus hombros.
-No hemos podido desayunar esta mañana por culpa de Kenmochi...¿tienes hambre? Igual hay algo en la nevera.
-Oh, no, no te preocupes, Chitaru-san, estoy bien.
Le regaló una sonrisa de amabilidad y agradecimiento antes de sacar otro tema.
-Diseñarías vestidos muy bien, ¿sabes?
Chitaru miró a las manos de la pequeña intentando evitar que cruzasen miradas con ese sonrojo encima.
-Bueno...yo...es que...
Hitsugi, llevando la iniciativa, como de costumbre, acarició su barbilla para mirarla a los ojos.
-Es que mi Julieta tiene que ser la más guapa de todas, y por eso tiene que tener el vestido más bonito.
Esta vez fue ella la que se inundó entre el color rojo de sus mejillas. Nunca le había dicho nada así, y le llegó muy a dentro, al corazón. Realmente apreciaba aquellos amables palabras, la hacían sentirse deseada y hermosa.
Cuando se acercó la hora del almuerzo, se vistieron con ropa de invierno, ya que estaban a principios de diciembre, y cogidas de la mano fueron al comedor.
Unos platos apetitosos de bacalao con patatas abrieron sus estómagos, y tras cogerlos, fueron a su habitual mesa, la de la esquina al lado de la ventana.
Se sentaron la una al lado de la otra, como siempre, muy juntas para no tener frío. Levantaron la cabeza de sus platos cuando oyeron una suave y amable voz preguntar por un par de sitios en la misma mesa.
-Oh, Shouto, claro, adelante.
Les gustaba la compañía de Suzu, era una chica tranquila, amable y nada impertinente. La compañera perfecta para los domingos lluviosos. Por supuesto, iba acompañada de Kouko.
Suzu había cogido una sopa de pollo y Kouko otro tipo de pescado que había para elegir. La peliazul de media melena se percató de algo y le pareció un buen tema de conversación.
-Chicas, ¿siempre pedís lo mismo?
Chitaru miró al plato de Hitsugi y viceversa, la verdad es que tenía razón.
-Bueno, Shouto-san, debemos de tener los mismos gustos.- dijo la pequeña con una amplia sonrisa.
-Sí, ya veo, ¿las dos tenéis pánico a quedaros solas en espacios pequeños y mojados que por eso vais juntas, no?
-¿Qué?
-Nada- dejó escapar una risa nostálgica cuando vio sus sonrojos.
Kouko estaba leyendo algo en un libro demasiado inmersa como para enterarse de lo que pasaba a su alrededor.
-No os preocupéis, sois adorables.
Les extrañaba un poco esa forma de ser que tenía Suzu, tratando a la gente como si fuesen sus nietos, pero aún así les gustaba mucho estar con ella.
Comieron conversando hasta que, cuando iban a levantarse, Shiena apareció con algo que decirles.
-Hola, chicas.
-Hola, Kenmochi.
-¿Teníais algo pensado para hacer esta tarde o no os importa venir a empezar los ensayos? Sois las protagonistas, tenéis que esforzaros.
-En absoluto, ¿vamos ahora?
-¡Oh, Namatame, Kirigaya! ¿Hacéis teatro y encima sois las protagonistas? Qué sorpresa.
-Sí, Shouto, ¿quieres venir a verlas? Nos vendría bien alguien que de opiniones desde un punto de vista externo.
-Por supuesto que voy, ¿tu quieres venir, Kouko-chan?
-De acuerdo, así tomo apuntes para el consejo estudiantil.
Se levantaron de la mesa y fueron caminando con paciencia hasta el teatro. Shiena y Kouko iban hablando del proyecto del festival al frente y atrás, Chitaru, Hitsugi y Suzu conversaban con tranquilidad.
-¿Y qué personajes interpretáis?
-Romeo y Julieta.
Suzu suspiró con una pequeña sonrisa.
Qué irónico, pensó.
Cuando llegaron a su destino, Kouko y Suzu cogieron un sitio en las butacas, y Chitaru y Hitsugi siguieron las instrucciones de Shiena. Subieron al escenario con unos guiones que les prestó y empezaron por leer con sentimiento los actos y escenas.
-Hm, Kouko-chan, lo hacen realmente bien, parece que nacieron para interpretar esos papeles en la vida.
Y aunque Kouko nunca conseguía pillar el doble sentido en el que solía hablar Suzu, también pensaba que no les hacía falta actuar para ser Romeo y Julieta.
¡Hasta aquí, chicos! Por cierto, tengo alguna que otra idea para el capítulo de Navidad y pues, ya que vosotros lo leéis, me gustaría que me ayudaseis. Tenía pensado en algo como que tenían regalos la mañana de Navidad y eso, pero no se ni que regalarle a cada una ni como montarlo. ¡Espero vuestra ayuda y gracias por leer mi historia! Nos vemos en el próximo capítulo.
