¡Hola! Por lo que veo en vuestros reviews hay bastantes ganas de una escena hard, sinceramente nunca escribí nada así pero lo intentaré, espero que comentéis si la hago bien o no cuando sea el momento, hasta entonces, pasemos un poco por alto los ensayos y vayamos a lo importante. Sábado por la mañana, el gran día ha llegado, que se abra el telón.
CAPÍTULO 26
El sol brillaba levemente, esta vez, Hitsugi fue la primera que recibió el calor de los rayos sobre sus párpados, así que tras abrirlos lentamente, miró hacia la durmiente Chitaru que tenía debajo.
Todas las noches dormían juntas, simplemente no podían evitarlo. Ya se habían acostumbrado a sentir el calor de la otra sobre sus carnes, y dormían mucho mejor de esa manera.
Todas las mañanas, Chitaru se despertaba primero, pero aquella fue distinta. La pequeña pudo observar a su hermosa chica con melena de león despeinada, respirando con suavidad mientras su pecho se movía al compás de su respiración.
Habían ensayado muy duro durante toda la semana, habían trabajado mucho y no sólo ellas, todas sus compañeras habían contribuido, con los trajes, el decorado o la ilusión que ponían en apoyarlas. Por fin había llegado el gran día, el día del festival. La verdad es que a parte de la obra no habían tenido tiempo de preguntar por qué mas cosas había, sólo sabían que Haruki y su banda iban a tocar algo.
Apartando un poco aquellos pensamientos que sólo la ponían nerviosa, Hitsugi se acercó a los suaves labios de su amada y la besó con ternura esperando despertarla. Ella, adormilada, abrió los ojos para encontrarse con aquella belleza de ojos dorados sonriéndole con total sinceridad y alegría en su interior.
-Buenos días, Chitaru-san.- dijo antes de besarla con más intensidad.
La pelirroja se perdía en sus besos, aquellos tan dulces, tan deliciosamente jugosos e intensos. Centenas de pensamientos pervertidos inundaban su mente cuando la pequeña dejaba salir aquella pasión de su cuerpo. A veces se castigaba mentalmente por ello, otras en cambio, los dejaba fluir. No sabía distinguir si aquello estaba bien o no, pero justo cuando estaba a punto de decidir, los juguetones labios de su chica mordían con suavidad su cuello, haciéndola aferrarse a su cintura con fuerza.
Adoraba aquella determinación, aquella forma de ser que tenía cuando se encontraban en la intimidad. La adoraba a ella, con todo incluido. Sus cosas malas, y sus cosas buenas. Con ropa, o sin ella.
Hitsugi sabía que a la mayor le encantaba sentirse tan deseada, y a ella le encantaba satisfacer sus deseos. Su cuello olía a rosas, como su pelo, y su cuerpo en general y en exceso sobre todo por las mañanas. Muchas veces quiso morder más partes sensibles, pero ese tipo de deseos los consideraba prohibidos, así que se los guardaba para ella.
Cuando consideró que ya hacía mucho tiempo que no veía los hermosos ojos color rubí de su chica, se enderezó para verlos. Sonrió y volvió a besarla.
-¿Estás nerviosa por lo de hoy?
Ella parecía tranquila a ojos de la peliazul, con su mirada perdida en los ojos de su pequeña, con sus manos aferradas a la cintura de Hitsugi.
-Bueno...un poco...
Chitaru acarició una de sus mejillas con extrema suavidad, intentando tranquilizarla. Hitsugi agarró con ternura su mano, posándola sobre su pecho. Su corazón latía con fuerza y rapidez, la mayor pudo notarlo.
-No te preocupes, si quieres p...
-No es por la obra.
Le hizo gracia la mirada confusa que le mostró la mayor.
-Cada vez que estoy contigo, mi corazón se revoluciona.
-Kirigaya...
Se enderezó para abrazarla. Le parecían adorables esas amables palabras que le decía de vez en cuando. Adorable, así veía Hitsugi a Chitaru cada vez que algo la conmovía, y solía ser a menudo.
Cuando acabaron ese abrazo, se vistieron. Había actividades desde por la mañana, pero no sabían cuales, así que decidieron bajar al comedor y preguntar a alguna compañera que se encontrasen por el camino.
Cogidas de la mano salieron del cuarto, hacía un día bastante bueno, aunque algo de frío. Al ser un día especial, ya se oían voces y risas a esa hora de la mañana, los jardines estaban llenos de estudiantes y en cambio los pasillos, estaban vacíos.
Al entrar en el comedor un gran barullo de gente aturdió a las todavía no despiertas del todo Chitaru y Hitsugi. Cogieron lo de siempre, un café y un tazón de leche, y se fueron a su mesa. Esta vez, su mesa ya estaba ocupada por alguien, pero ese alguien les guardaba sus sitios.
-Buenos días, chicas.
-Buenos días, Shutou-san.
La peliazul de media melena lucía radiantemente alegre, sostenía una taza de té verde en una mano y con la otra, acariciaba su propio pelo.
Las otras dos muchachas se sentaron en frente, la una al lado de la otra, como siempre. Todo el mundo parecía alegre, y eso las contagiaba. No podían evitar sonreír al ver así a su compañera.
-Shutou-san, ¿tú sabes que actividades hay hoy? Con el tema de la obra, no sabemos nada...
-Creo que hay distintos bailes y competiciones deportivas durante la mañana. Por la tarde hay un partido, vuestra obra, y un...no, eso es todo.
Suzu dio un trago a su té antes de seguir hablando.
-Si no os importa, podemos ir juntas a ver la carrera de atletismo, me han dicho que algunas de nuestra clase se han apuntado.
-Claro, suena muy bien, Shutou. ¿Qué te parece, Kirigaya?
-¡Genial!
Tras acabar sus desayunos, las tres chicas salieron al exterior. Todo estaba lleno de gente, estudiantes poniendo adornos navideños de última hora, otros practicando sus bailes, otros estirando para la carrera...
Por la megafonía avisaron de que el evento de atletismo se llevaría a cabo en diez minutos. Al lado de la pista de atletismo, había un gran número de gradas para las competiciones. Suzu, Chitaru y Hitsugi fueron a coger un buen sitio, y al poco tiempo, Isuke se sentó con ellas.
-Oh, Inukai, pensé que no te interesaban estas cosas.
La peliazul a la vera de Isuke la miraba con una sonrisa en la cara.
-Que a Isuke no le agraden estas fiestas no significa que no prefiera venir a un festival que ir a clase. Además, Haruki va a correr y tengo que verla para echárselo en cara si pierde.
Suzu dejó escapar una sonrisa nostálgica.
-¿Sabes si va a correr alguien más de nuestra clase?- preguntó Chitaru.
-Hm, Takechi, Azuma...
-Y Banba-san.
Todas se giraron ante la presencia de la voz de Sumireko en el ambiente. La elegante joven tomó asiento al lado de Isuke, aún con su mirada sobre ella.
-¿En serio que Banba-chan va a correr delante de toda esta gente?
-Pues la v...
-¡Ey, Sumireko! Espero que me animes, nena.
Las miradas atónitas de las cuatro chicas abrumaron a la ojou-sama, que con un leve sonrojo sonreía a Shinya.
-¿Desde cuando Banba-chan te llama por tu nombre?
Una molesta Isuke no tenía pensado dejar a la chica sentarse a su lado sin sentirse incómoda.
-Desde que Shinya-san aparece.
-¿No se supone que sólo aparece de noche?
-Aparece cuando Mahiru-san siente pánico, cuando está insegura. Un día como hoy causaría estragos en una chica como ella.
La mirada con la que Isuke intentaba incomodar a Sumireko mataría a cientos de tropas.
-Bueno, bueno, bueno, chicas, no os peleéis.
En la otra esquina de la hilera que ocupaban, Chitaru y Hitsugi atendían a la escena sintiendo una notable competencia entre las dos muchachas.
-*Corredores a sus puestos*
La voz de la megafonía se hizo eco en toda la pista, y cada corredor se puso en sus marcas. Haruki estaba al lado de Shinya, en un extremo estaba Tokaku y cerca del otro, Otoya.
-HARUKI, NO DEJES QUE ESA PSICÓPATA TE GANE.
-¡De acuerdo, Isuke-sama!
-Inukai, ¿no decías que querías echarle en cara la derrota?- dijo Chitaru esbozando una sonrisa.
-¿Uh? Ah, sí, bueno...ejem...no puedo permitir que Hanabusa se salga con la suya.
-Inukai-san, me temo que Shinya-san es mucho más rápida y mejor que Sagae-san.
-Como vuelvas a decir semejante estupidez haré que te tragues tu escritorio de madera.
-*Preparados...*
-¡HARUKI, NO PUEDES PERDER!
-*Listos...*
-¡SHINYA-SAN, VAS A GANAR!
-*...¡YA!*
Todas las corredoras empezaron a mover sus piernas a toda la velocidad que sus fuerzas se lo permitían. Los vítores de los espectadores que había en las gradas llenaban el espacio. Algunas quedaban más atrás, y otras se adelantaban al resto, como Haruki y Shinya.
-¡HARUKI, TU PUEDES, VAMOS!
-¡TIENES QUE GANAR, SHINYA-SAN! ¡AUNQUE SÓLO SEA POR MI!
Si hubiese sido un anime, las orejas de la pelirrosa empezarían a desprender enormes cantidades de humo al oír eso.
-¿Cómo que "por ti"?
-Sólo observa.- replicó señalando con la cabeza a la pista.
Shinya empezó a dar más de si, como si la fuerza de ella y Mahiru se hubiesen fusionado. Adelantó a Haruki por un par de metros.
-Oh, no, esto sí que no...¡HARUKI, IDIOTA, COMO NO GANES PUEDES IR OLVIDÁNDOTE DE TUS POCKYS!
Al oír aquella amenaza, la pelirroja amante de los empezó a dar todo. A penas podía respirar pero siguió corriendo a una velocidad superior a todas sus fuerzas. No corría en especial por la amenaza, lo hacía porque al parecer, a su querida Isuke-sama le importaba mucho aquella carrera. Oía sus ánimos y eso le bastaba para esforzarse hasta el final.
Empezó a acercarse a Shinya con rapidez y antes de darse cuenta estaba a su misma altura.
A penas podían dar un paso sin querer tirarse al suelo, pero por sus chicas, correrían hasta no poder más.
Apretaban los puños y dientes, cerraban los ojos con fuerza, intentaban buscar una posición dinámica, hasta que la voz de la megafonía volvió a aparecer.
-*¡Y tenemos una ganadora!*
Ambas se pararon al darse cuenta de que ya habían cruzado la meta y se miraron confusas.
-*La ganadora es...¡Azuma Tokaku!*
-¿Qué?- exclamaron Haruki y Shinya.
-¿QUÉ?- saltaron Isuke y Sumireko.
-¡Sí, Tokaku-san! ¡Sabía que ibas a ganar!- una feliz Haru corrió a abrazar a su ganadora desde la primera fila de gradas.
Todas estaban tan concentradas en Haruki y Shinya que no se habían percatado de que Tokaku les llevaba unos cuatro metros de ventaja.
-Bueno, Shinya-san, he de reconocer que eres muy rápida.- admitió Haruki estrechándole la mano a su compañera.
Se sonrieron de una manera honesta y grata antes de girarse para ver como sus chicas venían hacia ellas.
-Siento no haber ganado, Isuke-sama...
La pelirrosa abrazó a Haruki para sorpresa de todos.
-No te preocupes, Haruki, corriste mucho mejor que ella.
-¿Perdón? Shinya-san ha estado a punto de ganar. Además, lo ha echo por mi.
La sonrisa triunfante de Sumireko enfadó aún más a Isuke.
Desde las gradas, Suzu, Chitaru y Hitsugi veían como las dos parejas discutían.
-Espero que no se vayan a pasar así las Navidades.
-No te preocupes, Kirigaya, ya verás como esta noche se reconcilian.
La sonrisa nostálgica volvió a aparecer en la cara de Suzu al decir eso.
Tras presenciar como las gradas se vaciaban, Chitaru y Hitsugi fueron a dar una vuelta por el recinto mientras Suzu iba a buscar a Kouko.
Pasaron la mañana viendo bailes, adornos navideños y cogidas de la mano, como no. Luego almorzaron una especie de plato propio de esas fiestas, estuvieron con Tokaku y Haru comentando la carrera. Después, fueron a ver el partido de baloncesto, justo antes de quedar con Shiena en el teatro, una hora antes del estreno.
Cuando entraron en la sala, Shiena, Kouko, Suzu y Otoya estaban allí. Les mandaron ir a ponerse sus trajes y prepararse mientras las demás llegaban.
Cogidas de la mano, las dos protagonistas de la tarde fueron al vestuario, cogieron sus trajes y con ayuda de la otra se los pusieron. Hitsugi se sentó en una silla frente a un espejo mientras Chitaru peinaba su cabello para hacerle una trenza acorde a su vestimenta.
-Chitaru-san...¿tu crees que todo saldrá bien?
La mayor le regaló una sonrisa comprensiva, y al acabar de hacerle la trenza se agachó para ponerse a su lado, cerca de su oído.
-Por supuesto. Todo va a salir bien.
Le estrechó una mano, indicándole seguridad, honestidad y lealtad. Entrelazaron sus dedos antes de volver a mirarse al espejo. Cuando se sintieron preparadas salieron del vestuario.
Ensayaron rápidamente algunas frases antes de esconderse tras el telón. En los siguientes minutos el teatro se llenó de gente, y las dos protagonistas, nerviosas, se cogían de la mano tras aquellas cortinas de terciopelo.
Isuke, que por fin se había decidido a colaborar, hizo la presentación. Luego, el telón se abrió, mostrando a una pequeña y adorable Julieta, con los ojos dorados como la miel, y los cabellos celestes como la luna.
Los nervios no lograron vencer a las dos muchachas, que en cambio, disfrutaban de cada minuto, cada frase y cada gesto.
-Te cojo la palabra, Julieta. Dime tan sólo: "¡Amado mío!", dame ese nuevo bautismo, y nunca, ¡oh!, nunca volveré a ser Romeo.
La obra conmovía a todas las personas que allí se encontraban. Las frases dignas sólo de enamorados llegaban a sus corazones. Incluidas las dos chicas que las recitaban, ellas vivían cada acto y cada escena como si en verdad lo estuviesen pasando. Sufrían, se alegraban, se enamoraban. Porque el mismo amor que Romeo y Julieta se tenían, lo sentían ellas hacia ellas mismas.
Disfrutaron de cada minuto, de cada escena, hasta que llegó el final. Se encontraban en el último acto. El cuerpo sin vida de Chitaru yacía en el suelo, al lado del de su amada, que ya no quería pertenecer a este mundo si no era junto a su Romeo.
-Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso.
Derramando un par de lágrimas no fingidas, Julieta dio un último beso a Romeo, antes de apuñalarse en el corazón, quitándose la vida.
El telón se cerró, y todos los espectadores se levantaron y aplaudieron ante aquella magnífica obra de arte que acababan de presenciar.
Todas sus compañeras también, incluso Shiena, que se emocionó al ver lo bien que había ido todo.
Chitaru, Hitsugi y los demás representantes salieron a dar una reverencia antes de volver a desaparecer tras el telón.
Durante la media hora siguiente, el teatro se despejó, y las dos chicas fueron al vestuario.
-Kirigaya, has estado estupenda.
-Oh, Chitaru-san, tu sí que has estado fantástica.
Se sonrieron.
-Oye, Kirigaya...en la escena final...esas lágrimas...¿eran de verdad?
La pequeña miró al suelo un poco avergonzada por el echo de que se había metido demasiado en el papel, y que fue demasiado para ella pero a su chica en el papel de un muerto.
-Hm, bueno...al verte así, muerta, no pude evitarlo...
La mayor miró con ternura a su chica y le dio un abrazo.
-Estoy bien, no te preocupes. Estoy contigo.
Se fundieron en ese abrazo hasta que decidieron que era hora de quitarse los trajes. Los pusieron en sus respectivas perchas pero al buscar su ropa, se encontraron con algo que las dejó confusas.
En el lugar donde Chitaru tenía sus prendas, había un traje negro con una camisa blanca. Y en el lugar donde Hitsugi tenía las suyas, había un vestido verde.
-Olvidé deciros que había un baile de última hora.
La voz de Suzu sonó desde la puerta.
-Nos tomamos la libertad de elegiros los trajes, así que preparaos y poneros guapas, nos vemos en la última planta del edificio B.- dijo Sumireko a su lado.
-¿Un...baile?
¡Hasta aquí! Espero con ansias vuestros reviews con vuestras opiniones. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!
