¡Buenas! Gracias a todos por vuestros amables comentarios sobre el capítulo anterior, en serio, sois los mejores. También recibí unos cuantos durante toda la historia para meter a las demás parejas con más protagonismo, así que bueno, lo intentaré.

Os dije que iba a hacer un capítulo especial de Navidad y, ¡aquí lo tenéis! No es exactamente Navidad pero todavía estamos en esas fiestas así que no creo que importe demasiado jeje.

CAPÍTULO 28: ESPECIAL NAVIDAD

Era una fría mañana, como la mayoría de las mañanas de los meses de invierno, el sol brillaba sin fuerza y un aire gélido cubría el espacio.

Dentro de los edificios, la calefacción permitía una estancia sumamente agradable y caliente. Cada habitación tenía su propio sistema de radiadores, lo que suponía una tremenda comodidad para el alumnado. En especial para dos jovencitas que gracias a eso aún ambas desnudas, no sentían el frío de la calle.

Chitaru y Hitsugi dormían plácidamente en la cama mas cercana a la ventana, como de costumbre. Estaban desnudas debido a los acontecimientos de la noche anterior, pero tapadas con las sábanas. A penas habían dormido, por lo que no se despertaron temprano, como acostumbraban a hacer.

Lo que les despertó fue unos suaves pero firmes toques en la puerta.

Chitaru rápidamente se puso una camisa y unos panties para ir a abrir la puerta, y se asombró bastante al ver quién era.

-¡Buenos días, Namatame-san! Espero no molestaros pero tengo algo que hacer.

Sin pedir permiso, Sumireko entró en la habitación cerrando la puerta tras de si. Chitaru todavía medio dormida, no pudo articular palabra.

-Para evitar que carguéis con cosas, vamos a guardar la ropa de invierno que necesitéis para estas fiestas en el avión y...oh, ¡buenos días, Kirigaya-san!

La pequeña tapándose con la sábana intentó entender lo que estaba pasando.

-B...buenos días, Hanabusa-san...¿q...qué haces aquí a estas horas?

-¿A estas horas? Son las 11:00 de la mañana, nuestro avión sale a las 12:00. Las demás ya están preparadas, esperé a pasar por aquí para el final.

-¿Por qué?

-Porque duermo en la habitación de al lado, y soy testigo auditivo de que no dormisteis lo suficiente. Quería dejaros descansar un poco antes de pasar.

Dejó escapar una risita antes de sentarse educadamente en la cama dónde Hitsugi se moría de vergüenza mientras un sonrojo cubría su cara.

-Bueno, no os preocupéis. Sois las únicas que faltáis por prepararos y tenemos una hora para eso, yo os ayudaré. Necesito que clasifiquéis la ropa que queréis llevar y la llevaremos al compartimento del avión junto con la ropa de las demás.

Chitaru se acercó al armario y antes que nada, buscó ropa interior y normal para que su chica no pasase vergüenza. Cogió lo que más bonito le pareció y se lo acercó.

-Toma, Hitsugi. Vete a prepararte, escogeré la ropa por ti.

-Muchas gracias, Chitaru.

Mientras la pequeña se encerraba en el baño para darse una ducha y demás, Sumireko se sentó en la otra cama para conversar con Chitaru mientras escogía la ropa.

-Ara, Namatame-san, con que "Hitsugi", eh...

Dejó escapar una leve risita educada. Chitaru un poco ruborizada siguió escogiendo la ropa.

-Si...bueno, Banba te llama "Sumireko".

-Shinya-san no mira mucho por lo que piensen los demás...qué más quisiera yo que Mahiru-san fuese un poco más atrevida como para poder cogerla de la mano delante de todos...

Su expresión triste y nostálgica despertó en Chitaru un sentimiento de compasión.

-Hanabusa, seguro que te quiere un montón pero no sabe demostrarlo.

-¿Tu crees?

Le sonrió solidariamente para demostrarle confianza y gratitud.

-Estoy segura, y tu, ¿qué vestido crees que le sentará mejor?

Sostenía dos vestidos de manga larga, los dos eran de Hitsugi, pero no sabía cuál le quedaría mejor a su adorada princesa.

-A tus ojos, seguro que los dos. Pero yo creo que el de la izquierda, realzaría el color de su iris satisfactoriamente.

Cuando cogió ropa suficiente para las dos, buscó en su armario algo para ella. Unos vaqueros, unas botas, una camisa y un jersey. Mientras se lo ponía, Sumireko revisaba la ropa.

-Bien, creo que esto será suficiente. Cuando estéis listas lo llevaremos, no tenemos tiempo para desayunar, pero en el avión os daremos lo que acostumbráis a tomar.

-Muchas gracias por todo, Hanabusa.

-Ara, es todo un placer poder ayudaros y contar con vosotras. Las dos sois realmente amables y buenas, es lo menos que podría hacer.

-Si quieres, te podemos ayudar con Banba.

-¿De verdad haríais eso por mi?- dijo con exclamación y euforia.

Al decir eso, Hitsugi salió del baño. Ya estaba lista, se había secado el pelo y puesto el vestido que le había elegido su chica. Siempre elegía los vestidos más bonitos, ceñidos en la cintura.

-Claro que sí, Hanabusa.- respondió Chitaru con la mirada perdida en su hermosa pequeña de celestes cabellos.

-Bueno, creo que ya estamos.

Metieron la ropa en unas bolsas con sus nombres y siguieron a Sumireko con ellas. Casi era la hora de despegue, así que cuando llegaron a la azotea todas estaban allí.

-En serio, Isuke-sama, creo que deberías haberte puesto algo de más abrigo.

-Y yo creo que deberías haber dejado tus Pockys en la habitación.

Isuke lucía un jersey de media manga con una minifalda y unas botas altas. No había querido coger ninguna chaqueta porque según ella "ninguna chaqueta combinaba bien con ese conjunto". Estaba algo mosqueada por el echo de que Haruki se preocupase tanto por ella, en el fondo le encantaba, pero no quería demostrarlo.

-Compañeras, creo que es hora de marcharnos. ¡Todas a bordo!

Otoya, Haru y Haruki entraron corriendo seguidas de las demás, que entraron caminando.

El jet privado de los Hanabusa era un lujo total. Los asientos eran muy grandes y cómodos, había neveras para bebidas e incluso cortinas para las ventanas.

Cada pareja de compañeras de cuarto se sentaron juntas. En los primeros asientos a la izquierda estaban Tokaku a la ventana y Haru al pasillo, en los de la derecha estaban Shiena a la ventana y Otoya al pasillo. Detrás de Haru y Tokaku estaban Hitsugi a la ventana y Chitaru al pasillo, y detrás de Shiena y Otoya estaban Banba a la ventana y Sumireko al pasillo. Detrás de ellas había un conjunto de cinco asientos donde se sentaban Kouko, Suzu, Nio, Isuke y Haruki, en ese orden.

-A ver, chicas, ¿alguna no ha viajado en avión nunca?

Haruki, Kouko, Chitaru y Otoya levantaron la mano.

-Bueno, no os preocupéis, el piloto me ha dicho que va a haber turbulencias. No tengáis miedo, porque es normal, ¿de acuerdo? Ahora poneros los cinturones de seguridad.

Todas hicieron caso de la ojou-sama, aunque las viajeras primerizas estaban un poco asustadas por la palabra turbulencias.

El avión empezó a moverse, y el pánico no cesó. Es más, aumentó, sobre todo y para sorpresa de todas, en Kouko.

-Kouko-chan, respira, no te preocupes, no pasa nada.

Suzu acariciaba con cariño su mano intentando que su compañera se tranquilizase. Ella, agarrada al reposa brazos, empezó a hiperventilar.

El avión se convirtió en un caos nada más empezar a moverse, luego despegó y al empezar a coger altura, las turbulencias afectaron gravemente a las viajeras primerizas.

-¡BAJADME DE AQUÍ!

-Haruki, idiota, no te preocupes, que no pasa nada.

La pelirroja adicta a los pockys aporreaba las paredes del avión. Otoya se encogió y se puso pálida al tiempo que temblaba como un flan. Por otra parte, Chitaru intentaba mantener la calma, hasta que las turbulencias de verdad llegaron. Se abrazó a la cintura de Hitsugi y escondió la cara en su pecho, procurando olvidarse del avión, de las turbulencias, y del mundo en general.

Hitsugi, que por el contrario se lo tomaba con mucha tranquilidad, acarició con ternura el cabello despeinado y salvaje de su chica, intentando que se sintiese mejor. Luego se acercó a su oído para susurrarle palabras de tranquilidad que sólo ella oyese.

-No te preocupes, Chitaru, todo está bien. Estoy contigo, y siempre lo estaré. No va a pasar nada malo.

Eso pareció causar efecto y dejó de temblar con tanta brusquedad. Isuke intentó tranquilizar a Haruki con alguna palmadita en la espalda, pero al ver que no funcionaba, le dio una bofetada.

-HARUKI, IDIOTA, CÁLMATE.

La chica se quedó traumada mirándola, pero luego recibió un abrazo de su parte que la dejó lo suficientemente confusa como para olvidarse de las turbulencias.

Cuando cogieron la altura necesaria, todo se calmó. Otoya se estiró, Kouko dejó de hiperventilar, Haruki dejó de gritar y Chitaru siguió abrazando a Hitsugi con aquella buena excusa pero con más tranquilidad.

-Mejor ahora, ¿verdad?- dijo Sumireko al tiempo que comprobaba que todas estaban calmadas.

Después de una media hora conversando cada chica con su compañera, el aburrimiento empezó a inundar el cuerpo de algunas chicas.

-Hanabusa-san, ¿cuánto queda?

La pobre Haru ya no sabía de qué mas hablar, estaba desesperaba y lo que más quería era llegar a su destino.

-Hmm, teniendo en cuenta que hace a penas treinta minutos que salimos de la academia en Japón...pues...sobre 12 horas de vuelo.

-¿Quéeee?- al oír eso se desesperó del todo.

-¿Estás diciendo que tengo que aguantar esto durante un día entero?- se quejó Isuke señalando a Nio, que se sentaba a su izquierda.

-¡Oyeee!- la rubia empezó a patalear mientras ella e Isuke se empujaban mutuamente.

-Podemos ver alguna película si gustáis.

-¡Oh, yo quiero ver Posdata: Te quiero!- exclamó Haru.

-Yo quiero ver Fast & Furious.- dijo Tokaku.

-¿Sabéis que vamos a hacer? Vamos a echar a suertes quién elige la película, y la veremos todas sin rechistar, ¿de acuerdo?

A todas les pareció buena idea, y para alegría de Sumireko, le tocó a Banba elegir.

-Y bien, Banba-san, ¿qué película quieres ver?

-Hm...quiero ver...D-Dirty Dancing.

-¡Por supuesto!

Cogió una especie de mando y al calcar un botón todas las ventanas se cubrieron con una especie de persiana que impedía pasar la luz, y una especie de pantalla de grandes dimensiones bajó del techo. Después, la película que Banba quería ver empezó a reproducirse y tímidamente, sonrió. Un gesto que dejó enamorada a Sumireko.

Algunas, como Isuke u Otoya, prefirieron molestar a sus compañeras que ver la película. La abusona cogió una pajita y la usó como cerbatana para tocar las narices a todas las chicas que pudiese. Miró hacia atrás y divisó fácilmente a una pelirrosa que revisaba sus uñas, un blanco perfecto.

Le tiró una bolita de papel y le dio en la frente, a lo que respondió con un grito que asustó a Suzu y a Banba.

-Inukai-san, como vuelvas a molestar a Banba-san tiraré a Sagae-san por la ventanilla.

-Hanabusa, no, por favor...- rogaba una asustada Haruki desde su asiento, al lado de una más que cabreada Isuke. Mientras tanto, Otoya aguantaba la risa desde la primera fila de asientos.

-¡Takechi!

-Lo siento, Shiena-chan...

Durante la discusión entre Otoya, Shiena, Sumireko, Isuke y Haruki, el resto estuvieron bastante atentas a la película. En especial Haru y Hitsugi, que eran las únicas que nunca la habían visto y al parecer les gustaba.

Cuando acabó, tanto la película como la discusión, tuvieron que pensar ideas para hacer algo contra el aburrimiento del largo viaje.

Jugaron a adivinanzas, conversaron, a palabras encadenadas e incluso vieron otra película; Un Funeral de Muerte, a petición de Haruki.

Debido al mal tiempo, el piloto tuvo que buscar otro camino más seguro para todos, y eso sumó otras 7 horas al vuelo.

Era de noche, todas conversaban con todas, menos Hitsugi, que se había dormido abrazada al brazo de su chica. Chitaru no pudo evitar sonreír ante aquella bonita imagen, habían dormido muy poco la noche anterior y a ella también le estaba entrando el sueño. Intentaba mantener los ojos abiertos para procurar que nadie molestase a su pequeña mientras dormía.

A los pocos minutos, el sueño pudo con ella, y se durmió junto a Hitsugi.

Mientras tanto...

-¡Hey, chicas, ¿por qué no jugamos a algo?

Haru seguía con ese ánimo de hacer cosas para dejar el aburrimiento a un lado.

-Podemos jugar a prueba o verdad.

Todas miraron a Nio un tanto extrañadas por aquella proposición.

Sumireko cogió una botella de una de las neveras del avión y la puso en medio del pequeño pasillo, luego, la giró. Todas miraban hipnotizadas el movimiento rotatorio del envase hasta que se paró apuntando a los pies de una pelimorada.

-Bien, Takechi-san, ¿prueba o verdad?

-Prueba.

-Tienes que darle un beso a Kenmochi-san.

Otoya sonrió como una psicópata antes de abalanzarse encima de Shiena, la cual con todas sus fuerzas intentaba apartarla de encima, hasta que se dejó, por así decirlo, y recibió para su sorpresa un suave beso de su compañera.

-Muy bien, Takechi-san.- aplaudía Nio divertida. -Ahora tienes que girar la botella.

Otoya se agachó, la cogió con delicadeza y con un rápido movimiento la puso en marcha. Esta vez, se paró ante los pies de Isuke.

-Oh, Inukai-san, dinos; ¿prueba o verdad?

-Vaya estupidez de juego...verdad.

-¿Te gusta Sagae-san? ¡No puedes mentir, está prohibido!

-¿QUÉ? C-como me v-va a gust-t-tar esta idiota...- murmuraba intentando disimular el sonrojo que tenía.

-Vaya, vaya, vaya Isuke-sama...- reía Haruki dándole suaves toques en la cabeza a su compañera.

-Bien, ahora te toca girar la botella.

Isuke aún sonrojada, se agachó y delicadamente la giró. Fue a parar a pies de Suzu.

-Shutou-san, ¿prueba o verdad?

-Prueba.

-Hmm...tienes que morderle el lóbulo de la oreja a...la persona a la que le toque ahora.- dijo Nio esbozando una malévola sonrisa a la vez que giraba de nuevo la botella. Suzu la maldecía en silencio por no haber dicho a Kouko.

La botella se paró apuntando a Haru, y ella divertida esperó a que Suzu se le acercase. Ella lo hizo, se agachó un poco y le dio un suave mordisco. Si las miradas matasen, Tokaku sería su asesina.

Suzu giró la botella de nuevo, y de paró apuntando a Haruki.

-¿Prueba o verdad, Sagae-san?

-Prueba.

-Agárrale un pecho a Inukai-san.

-¿Qué?

-¿¡QUÉ!?

-Hashiri-san, me temo que tus propuestas de preguntas y pruebas son un poco...

-¿Qué pasa? ¡Se juega así, y vosotras no tuvisteis inconveniente en jugar! Así que ahora sigue las reglas, o lo haces, o das una prenda.

Haruki, resignada pero en el fondo encantada, lo hizo. Lo que no se esperaba era que Isuke en vez de darle un bofetón, se pusiese roja hasta las orejas. Luego giró otra vez la botella, y se paró apuntando a Sumireko.

-¿Prueba o verdad, Hanabusa-san?

-Creo que me decantaré por prueba.- pensaba en que le tocase darle un beso a Banba o algo por el estilo.

-Hmm...bien...tienes que...

Se quedó pensativa un momento hasta que se le ocurrió una idea.

-Tienes que decirnos de qué color lleva hoy Banba-san su ropa interior.

-¿Q-q-qué?- dijeron al unísono Banba y Sumireko.

-O eso, o das una prenda.

Sumireko miró a Banba intentando explicar con la mirada lo que sentía aquello, y ella agachando la cabeza, puso las manos de Sumireko sobre los botones de su pantalón. Ella, con sumo cuidado e intentando no asustarla más de la cuenta, los desabrochó hasta ver la tela blanca de sus braguitas.

-Blanco.

Nio parecía disfrutar de la vergüenza que pasaban todas sus compañeras, y no estaba dispuesta a parar.

Sumireko hizo girar la botella, y se paró delante de Chitaru, que seguía durmiendo. Nadie se había percatado de ella hasta entonces, pero en ese momento debido a las risas anteriores de Nio, Hitsugi se despertó.

-¿Qué está pasando?

-Um, estamos jugando a prueba o verdad, y curiosamente es tu turno, ¿y bien?

A Hitsugi le costó unos instantes analizar lo que le había dicho.

-¿...prueba?

-Ejem, bien...tienes que despertar a Namatame-san.

-Pero...está muy cansada, no podemos despertarla.

-Pues entonces, nos tienes que dar una prenda.

-Pero llevo un vestido...

-¡Pues despiértala, es tu elección!

Hitsugi un poco triste por el echo, empezó a acariciar las mejillas de su chica, que dormía muy profundamente. Se acercó a su oído y le susurró algunas palabras.

-Venga, hay que levantarse, ya es hora...

Chitaru seguía durmiendo. La pequeña aumentó el sonido de sus susurros y luego empezó a darle pequeños toques en las mejillas, todo en vano.

-Yo que tu, le daría una bofetada.- dijo Isuke mientras observaba aburrida los fallidos intentos de la peliazul.

-¿Por qué no le das un beso?

Todas miraron a Haru un poco extrañadas pero después, sobre todo Nio, incitó a la pequeña a hacerlo. Ella miró a Sumireko, esperando su opinión, pero en ese momento al acercarse para intentar escucharla, tropezó y calló hundiendo la cara entre los muslos de su chica. Eso fue lo que la despertó.

-Um...yo...lo siento mucho...

-Oh, no te preocupes, no pasa nada.

Todas las miraban aguantando la risa menos Nio, ella se reía sin ningún pudor.

-¡Te la doy por buena! Ahora gira la botella.

Siguieron girando la botella y soportando preguntas subidas de tono de Nio hasta que el piloto pidió que se volviesen a abrochar los cinturones. Avisó sobre el mal tiempo que había y sobre las bruscas turbulencias que tendrían que pasar mientras descendían.

Kouko, Haruki, Otoya y Chitaru volvieron a entrar en pánico al oír eso. Sus compañeras intentaron tranquilizarlas, pero a causa del horroroso tiempo que había en Noruega en aquella época, las turbulencias eran demasiado fuertes. Sumireko, Banba y Hitsugi intentaban calmar a Chitaru, que a penas podía respirar. Tokaku, Haru y Shiena intentaban ayudar a Otoya a dejar de estar tensa y echa una bola en el asiento. Y en los asientos de atrás, Suzu, Isuke y Nio hacían lo posible por tranquilizar a Haruki y Kouko, las cuales gritaban como si les fuese la vida en ello.

Quince minutos después, el avión toco tierra. La paz llegó al grupo de jovencitas que había en su interior, y cuando frenó, Sumireko se levantó para explicarles unas cosas mientras sus mayordomos cogían la ropa de las chicas.

-Estamos a -9ºC. Sería conveniente que cogieses vuestras chaquetas y abrigos, y no os separéis. Todo está cubierto de nieve y sería fácil perderse. Ahora tenemos que cruzar por un pequeño camino entre el bosque para llegar, así que cogeros una compañera para asegurar vuestra seguridad.

Todas se pusieron sus abrigos y salieron del avión. La última, Isuke, se quedó dentro unos instantes en los que Sumireko le dejó un abrigo y una bufanda. En el fondo esas chicas se tenían aprecio.

Se quedaron realmente impresionadas al ver semejante cantidad de nieve junta. Nunca la habían visto, y menos, en esa abundancia. El suave aire congelado helaba hasta el mínimo indicio de vida. Los árboles estaban cubiertos por aquella masa inerte y blanca, y los lagos, sólidos y congelados por aquella temperatura gélida.

El jet había aterrizado a la entrada de lo que parecía un pequeño bosque por donde pasaba un camino de tierra y hielo. La ojou-sama les indicó que la siguieran, y cogida de la mano de Banba para que no se perdiese, lideró el grupo.

Caminaron conversando sobre el hermoso e invernal paisaje, cada pareja cogidas de la mano. Bueno, Nio iba con Haru y Tokaku. Tras una caminata más o menos cuesta arriba, llegaron a lo que era un claro del bosque considerablemente grande. Allí se alzaba una mansión cubierta de madera, con una chimenea encendida. Sumireko se aproximó a la puerta con confianza y dio dos toques. Un mayordomo vestido con un elegante traje abrió la puerta y las recibió a todas con un "buenas noches". Debido a los cambios horarios de países, allí eran a penas las 21:00, y debido a las vacaciones, no tenían que acostarse temprano para madrugar.

-Aquí podéis dejar vuestros abrigos.- señaló unos percheros de madera. -y los zapatos, aquí.

-¿Nos tenemos que quitar los zapatos?

-Me temo que sí, Azuma-san. Es para evitar estropear los suelos ya que las suelas estarán llenas de hielo y nieve. De todas formas, el parqué no está frío.

Todas se quitaron sus zapatos y los dejaron en el pequeño hall donde Sumireko había dejado los suyos. Luego la siguieron hasta un enorme conjunto de sofás en forma de semicírculo en frente a la chimenea y todas se acomodaron.

Dos mayordomos les llevaron tazas de distintas bebidas calientes para cada una, dependiendo de sus gustos. Y las tomaron tranquilamente, muy juntas con la excusa de mantener el calor, mientras conversaban todas con todas.

Hasta que Nio propuso otro juego.

CONTINUARÁ...

¡Hasta aquí! No quiero hacerlo muy largo así que haré más de una parte jajaja, un capítulo dividido en varios. Espero que os guste y ya sabéis, espero vuestras opiniones e ideas, siempre bienvenidas! Hasta otra y feliz año 2015 a todas y todos!

En la próxima parte...

Isuke: este estúpido juego no merece la pena.

Shiena: cállate.

Chitaru: sólo dejadme moverme y...

*ruido de agua y gritos de chicas*