¡Hola de nuevo! Mil disculpas por tardar tanto en volver a subir un capítulo...pero ya sabéis, mejor tarde que nunca, ¿no es así? Mi tiempo para escribir se reduce, pero no voy a dejar esta historia, no os preocupéis, además, ¡vuestros comentarios tan alentadores me dan más y más ganas de escribir, sois lo mejor! Muchas gracias también a Inu4Neko, que se ha leído ni mas ni menos que mis dos historias de Akuma no Riddle seguidas; no te preocupes que no tengo pensado dejarlas :) ¡gracias a todos!

CAPÍTULO 33

Se hizo un silencio realmente incómodo y siniestro en la habitación número 2, donde Chitaru, Hitsugi e Isuke, miraban a una Haruki que retenía a duras penas las ganas de llorar.

-Sagae-san...

Con la cabeza gacha, Haruki se giró hacia ellas e intentando mantener un tono de voz firme, habló:

-No sé quien ha echo esto, pero sea quién sea ese ladrón, no dejaré que se siga saliendo con la suya.

Incluso Isuke miraba atónita a su compañera, entendiendo por fin que ella no era la culpable que buscaba, y compadeciéndose de su dolor y rabia. Después de aquello, ninguna se hacía idea de quién podría ser. Eran trece compañeras de clase, ya había dos fuera de la lista de sospechosos: Isuke y Haruki. Pero todavía tenían que interrogar y escuchar once versiones distintas, de las que por lo menos una, sería mentira: la del culpable.

-Namatame,

-¿Sí, Inukai?

-¿Qué hiciste esta mañana?

Sin a penas darse cuenta, las mejillas de Chitaru se tornaron de un color rojo esmeralda. Isuke formó una mueca malévola y pervertida en su cara.

-Oh...entiendo...supongo que eso te excluye de ser una sospechosa...y lo mismo a Kirigaya...

-¿Eh? Isuke-sama, no lo entiendo...

-Eres demasiado idiota para entenderlo, Haruki, déjalo.

-¡Isuke-samaaa!

Mientras la pelirroja adicta a los pockys se abalanzaba sobre los pies de Isuke reclamando una explicación, Chitaru, aún observando los trozos de cristales que se podían ver en el suelo, se fijó en un pequeño detalle que no había percibido hasta entonces.

-Hitsugi, creo que tenemos otra pista que nos acercará mucho más a la respuesta.

-¿Cuál es, Chitaru-san?

La peliazul se agachó con ella a su izquierda, centrando la vista en el mismo lugar al que su chica estaba mirando. La pelirroja acarició la moqueta, y luego acarició sus dedos, manchados de tierra.

-¿Sabes lo que quiere decir esto...?

-...Que la pesona que lo hizo ya llevaba levantada un tiempo considerable, y salió al jardín antes de venir aquí...

-Exacto...

Ambas se giraron para pedir una opinión a sus compañeras de clase y de pasillo de habitaciones, pero parecían muy ocupadas enzarzadas en una especie de discusión sobre lo "mala" que era la pelirrosa.

-Ehm...Sagae, Inukai...por favor...

-¡Ahh, Isuke-sama, dímelo, enserio! ¡No seas así!

-¡Déjalo, idiota! ¡No lo entenderías aunque te lo explicase!

-¡Sagae-san, sabemos quien es el ladrón!

-¿QUIÉN?

Hitsugi dejó escapar una risita al contemplar lo rápido que Haruki olvidó un tema para centrarse en otro. Chitaru sonrió dulcemente a su pequeña antes de explicarles lo que acababan de descubrir.

-Mientras vosotras centrabais vuestra atención en tonterías, encontramos una pista muy importante: tierra.

-¿Estás insinuando que no limpiamos? Isuke se está molestando...

-No, quiero decir que el culpable ha salido al exterior esta mañana antes de venir aquí.

La pelirrosa en cuestión posó su dedo índice sobre el labio inferior, mientras que con el otro brazo agarraba su contira. Pensó durante unos instantes en quién recordaba que solía madrugar.

-Azuma sale a correr por las mañanas, me parece. Y Shutou hace yoga en el jardín los días soleados.

Haruki caminó hacia la ventana y abrió las cortinas. Estaba lloviendo, una suave lluvia de invierno.

-No lo comprendo...- Chitaru lucía confusa ante aquel extravagante cambio de acontecimientos.

-Pero...la tierra no está mojada ni húmeda...

-Quizás deberíamos ir a preguntarles para asegurarnos del todo.

-Hm...a veces pareces usar tu cerebro, Haruki.

-Gracias, Isuke-sama.

Asegurándose de cerrar la puerta con llave tras de sí, fueron a picar a la habitación número uno, en la cual residían Haru y Tokaku. Dieron dos toques fuertes, y al poco tiempo, la peliazul abrió la puerta con desconfianza.

-¿Sí?

-Buenos días, Azuma. Veníamos a preguntar si-

Chitaru se quedó a mitad de la frase debido a que Tokaku cerró la puerta de golpe, sin dar explicaciones. Las cuatro se quedaron atónitas, pero al poco rato, Haru volvió a abrir la puerta; pidiendo disculpas por el comportamiento ya habitual de su compañera.

-Lo siento muchísimo...lleva así toda la mañana porque a causa de la lluvia no pudo salir a correr...

-Supongo que eso la descarta definitivamente, ¿no?- comentó Isuke.

-Sí, eso parece...

Haru miraba confusa los gestos pensativos y desanimados de sus compañeras sin entender nada de lo que estaban hablando.

-...¿Hay algo en lo que os pueda ayudar?

Hitsugi se aproximó a ella, y formuló la pregunta.

-¿Qué hiciste esta mañana?

-Ah...yo...pues...ehm...

El ceño de Haruki se comenzó a fruncir, e Isuke empezó a irradiar un aura maléfica.

-Será mejor que cuentes exactamente lo que hiciste, Ichinose. Por ahora, eres la mayor sospechosa.

Dejó escapar un suspiro, antes de hablar.

-Está bien...


Puse el despertador muy temprano la noche anterior. Concretamente a las 7.22, preparada para seguir el plan que había pensado. Tras cambiarme y hacer la cama, salí del cuarto procurando no hacer ruido para despertar a Tokaku-san, que todavía seguía dormida. Estaba adorable, nunca la había visto dormir. Normalmente, siempre se levantaba ella primero, pero esta vez era diferente. Esta vez yo tenía algo importante que hacer, que también la incumbía a ella de algún modo.

Salí al jardín, concretamente al huerto de biología y economía que hay en la parte trasera del edificio de las aulas. Me había informado de la buena calidad de los alimentos que crecían allí, así que me acerqué para coger lo necesario para cocinar un buen curry. Quería hacerle algo especial Tokaku-san ya que siempre hace muchas cosas por mí, quería demostrarle lo buena chica que era, quería que me pidiese que le cocinase todos los días...

Cuando cogí lo suficiente de cada cosa, empezó a llover. Afortunadamente, como ya lo tenía todo, fui a la cocina; vacía a esas horas de la mañana, y empecé a preparar el plato. Cuando llegué a la cocina eran las 7.50, así que debió empezar a llover sobre las 7.45. Cuando acabé de cocinar, volví a la habitación y le dejé el plato de curry encima de la mesa, después me fui a duchar.

Cuando acabé de ducharme, me vestí y salí del baño. Para mi sorpresa y deleite, Tokaku-san ya estaba saboreando con cuidado el curry, y pareció gustarle mucho. Estuve con ella aquí hasta que picaron a la puerta, y se levantó a abrir.


Chitaru puso sus brazos en forma de jarra, posándolos en la cintura, mientras pensaba en las conclusiones que le venían a la cabeza tras escuchar la confesión de Haru.

-Eso quiere decir que...el ladrón interactuó antes de las 7.45, ya que la tierra aún estaba seca...pero a la vez, tuvo que ser después de las 7.19, la hora a la que Sagae se despertó, porque a esa hora nada había sucedido.

-Pero...¿de qué ladrón estáis hablando?...

-Ichinose-san, una persona entró en la habitación de Sagae-san e Inukai-san y les robó dos objetos muy preciados para ella...

La mirada inocente de Haru mostraba preocupación por lo sucedido. A los pocos segundos, reaccionó, dándose cuenta de una cosa.

-¡Oh, Dios mío!

Corrió al interior de su habitación y abrió el armario. Comenzó a buscar entre la ropa, hasta que encontró una especie de joyero. Lo sacó y lo abrió. Estaba vacío.

Las demás se dieron cuenta de lo ocurrido al instante.

-¿Qué te han sustraído...?

-El...el último recuerdo que me quedaba...d-de...mi familia...

Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas que intentaba no dejar salir.

-Hey,

Chitaru e Isuke giraron su cabeza hacia Tokaku, con las miradas molestas por su falta de tacto y amabilidad.

-Quizás os ayuda mi versión de lo ocurrido esta mañana.

Rápidamente, todas se giraron en busca de una respuesta válida.

-Cuando quieras, Azuma.