Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Advertencias:UA. Lenguaje duro, uso de drogas, situaciones límite, sexo. Tal vez muerte. Tal vez no deberías de leerlo. Tal vez nadie debería de leerlo.

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Capitulo 3

Cuando lo heroína prosiguió con su efecto, Sherlock quedó totalmente sumido en un profundo estupor, Tony consiguió tumbarlo en el sofá lo que fue bastante difícil, ya que era un peso muerto. Le había retirado la camisa, y limpiado las heridas, desinfectándolas de la mejor manera que pudo. La brecha de la cabeza no era tan grande como en un principio había pensado, pero por la disposición de las magulladuras temía que le hubiera pasado algo peor, algo que seguramente acabaría totalmente con el pobre chico.

—No sé lo que pasó anoche Sherlock, pero creo que deberíamos ir al hospital a que te… revisen—no obtuvo respuesta, y no la obtendría en muchas horas. Conocía bien la sensación, él llevaba 30 años a sus espaldas limpio y aun así nunca podrá decir que es agua pasada, cuando eres adicto lo eres para siempre, cualquier cosa puede ser un nuevo desencadenante; por eso se volcaba totalmente con Sherlock, aunque el bastardo no se daba ni cuenta, y por eso le daba siempre otra oportunidad aunque sabía perfectamente que para salir de esa espiral de autodestrucción primero había que tocar fondo y querer cambiar tu vida ¡y que le maldiga Dios si ese chico no había tocado ya fondo!

— ¿Cómo está?—Emily asomaba temerosa la cabeza tras la puerta— ¡Puedo llamar a alguien para que vengan a buscarle!

—El no tiene a nadie—Tony retiraba los rizos azabache que luchaban por tapar su frente, y se perdió en la paz de su cara, pocas veces lo podía ver así, siempre contrariado, siempre enfadado con el mundo, un mundo lleno de necios según él.

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24 horas antes:

"—…y los mensajes de su ciberamigo…cesaron ¿verdad? al otro lado de la línea tan sólo se escuchaban lloriqueos de una mujer y estaba convencida de que era su media naranja ¿verdad?...el amor de su vida…

Se escuchó un sí bastante desagradable entre los histéricos lloros de la mujer, que consiguió que Sherlock perdiera todo el autocontrol, y es que la gente es idiota.

Su padrastro se está haciendo pasar por su ciberamigo para romperle el corazón, que usted reniegue de las relaciones y poder seguir beneficiándose de su pensión y ahora por favor ¡DEJE DE LLORAR!Se comenzaron a escuchar gritos al otro lado de la línea Señor Windigank ha sido usted un absoluto…"

Le habían quitado la conexión, Sherlock se levantó furioso de la cabina y salió para encontrarse a Emily, la mujer parecía bastante asustada por lo que acaba de pasar, no era la primera vez que Sherlock se pasaba resolviendo las dudas de los oyentes, y es que con unas sencillas preguntas era capaz de saber cualquier cosa de ellos; y más de una vez eso les conllevó alguna denuncia, de las que siempre salían bien parados, porque nunca se había equivocado en sus suposiciones, pero ello no dejaba de ser situaciones que querían evitar a toda costa, no tuvo ni que hablar.

— ¡No!...y si…y por favor…. Es que son todos tan idiotas, como es posible que no se den cuenta con sus pequeños cerebritos de lo que les ocurre—las palabras salían de su boca amontonadas, casi escupiéndolas…

Miró a Emily que ni le contestó, pues sabía que era peor ya que la tomaría con ella, dio media vuelta cogió su abrigo y se fue, estaba claro que ya había terminado su programa y ya no tenía porque permanecer allí más tiempo. Salió a las frías calles de Londres y comenzó a andar, estaba muy nervioso, demasiado y sabe a dónde le llevarían sus pasos, a donde le llevaban últimamente demasiado.

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La fría noche de Londres apacigua un poco sus sentidos, son menos la gente con la que te cruzas a las dos de la madrugada, algún mendigo sin mucha historia que observar en él, algún borracho… odiaba estar con "gente" todas ellas con historias aburridas de mentiras y envidias, y para él era inevitable observarlos y deducirlos ¡necesitaba pararlo todo! y respirar, porque esa sensación se le amontonaba dentro y parecía querer hacerlo explotar, si pudiera sacarla gritando, gritaría todo el día, pero no… solo había encontrado una solución, solo una.

Es sumamente sencillo encontrar a alguien que venda, lo difícil es encontrar a alguien que venda una buena, tanto que para ello debía ir a zonas un poco escondidas de Londres. Tenía ya un par de paquetitos en su poder, suficiente para varios momentos de necesidad; el frío de la noche ya le había calado en la espalda, lo suficiente para estar dolorido y necesitado de llegar a casa. Al doblar una esquina no necesitó más de unos segundos para darse cuenta que estaba en serios problemas, un par de hombres sin pasamontañas metiendo un cargamento sospechoso en una furgoneta sin matricula a las 3 de la mañana, sin duda nada bueno, y más cuando él era totalmente capaz de describirlos a las autoridades. Pese a que cambió inmediatamente el rumbo no pudo evitar ser visto, y comenzaron a seguirlo.

Sherlock andaba lo más rápido que podía, si llegaba a la calle principal no habría más problemas pues en ella siempre había más gente; el problema fue que no llegó. Fue interceptado por un hombre enorme de piel oscura, que lo estampó de espaldas contra la pared de un callejón. Sherlock cayó al suelo prácticamente sin aire y cuando levanto la vista ambos hombres lo tenían rodeado.

— ¿Por qué corres princesita?— Sherlock lo miró, caucásico, 40 años, zurdo, ex presidiario, demasiado café, antaño pescador por ciertas marcas en sus manos, no sería difícil identificarlo— ¿acaso crees que vamos a hacerte algo? ¡Jajajaja! No lo defraudes BigTom, la princesita piensa que le vas a hacer algo…

—Voy a enseñarte a no pensar mal de los demás…eso no está bien ¿sabes?—con una sola mano enorme, le levantó en vilo, mientras Sherlock intentaba inútilmente librarse del agarre, pero su maltratado cuerpo no respondía como debía— ¡quieta, princesita quieta!— lo giró y le estampó de frente contra la pared, la sangre empezó a manar de un corte nublándole la vista del ojo derecho, el dolor era soportable e intentó levantarse lo más rápido que pudo, para recibir un fuerte golpe en el costado que lo dejó nuevamente sin respiración. El hombre puso sus grandes manos en su cuello y le arrancó el abrigo, prácticamente lo destrozó; lo levantó y puso de frente a la pared agarrándole fuertemente las manos sobre su cabeza, podía sentir como le clavaba las uñas, y como refregaba todo su cuerpo por su espalda. No eso no le podía estar pasando a él, siempre había sido una persona fuerte, capaz de defenderse, pero últimamente su cuerpo era débil, y no podía quitarse al hombre de encima.

Noto impotente cómo le sacaba la camisa del pantalón y cuando sus pantalones desaparecieron para exponer su piel a la fría noche; se sentía perdido, intentaba inútilmente zafarse del agarre, gritó o eso pensó él pues la voz apenas y le salió al notar cómo le manoseaba impetuosamente su hombría, dolorosamente. Sólo podía pedir que aquello acabara rápido, y así fue… Se escuchó un estruendo a su derecha, y como un cuerpo caía al suelo con un golpe seco; notó cuando su atacante, quedó prácticamente inconsciente sobre su espalda, apretándolo, cortándole la respiración. Oyó el esfuerzo de alguien al retirar el enorme cuerpo de su espalda mientras él solo podía concentrarse en respirar, su mente estaba en blanco totalmente anulada.

Unos brazos fuertes lo sujetaron y devolvieron el calor a sus piernas, recomponiendo sus ropas, le tomaban el pulso y sintió su valoración de la brecha en su cabeza.

— ¿Puedes andar?—se concentró en mirarlo, un hombre rubio, superando la treintena, escuálido, con la cara bastante golpeada, parece que haya tenido varias peleas esta noche, porte claramente militar… pero lo que le impacto fue su mirada, la mirada de alguien sin nada que perder, de alguien sin miedo, de alguien vacío, de alguien a quien no le importaría nada morir—No tardarán en despertar, debemos movernos…—Fue levantado sin problemas por esos brazos fuertes y le hizo pasar uno por su cuello, sujetando así parte de su peso y comenzaron a andar lo más rápido que pudieron…

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N/A: Buenas a todos los que la leen (0.0)… ya sé que la idea es un poco "oscura" por decirlo suavemente… pero no duden en decírmelo también; yo acepto lo bueno y lo malo ;)

Besos Lord.