Capítulo 2 [Parte 1]: La catedral

"Eres un monstruo Sam, si no te conociera te cazaría"…. Esa cara dios… era lo peor que le podía haber pasado en toda su vida, cómo su hermano pudo haber pronunciando aquellas palabras, como pudo mirarlo así. Su irá, su tristeza en ese momento no podía controlarla, se desbordaban y sólo quería golpearlo.

"Sam, Sam"

—Sam, Sam —Gritaba Castiel una y otra vez

Movía sus hombros de un lado a otro. Hasta que Sam abrió sus párpados viendo los ojos azules de su amigo. Castiel lo miro con cara preocupada. Sam comenzó a mover su espalda cuando sintió una oleada de dolor recorrer su columna vertebral.

Su memoria comenzó a correr y se dio cuenta de que no había dormido muy bien en los siguientes dos días después de haber visto a Dean. No paraba de leer los libros de aquel bunker, había leído y memorizado tantos libros que su cabeza le dolía. Las veces que se había parado a comer, era sólo para hacer una sopa y agarrar una cerveza. Tal vez un poco de café, pero el punto era que Dean era el que se ocupaba de la comida normalmente, él era un asco en la cocina y Castiel… bueno digamos que él no sabía ni como prender una estufa. No había comido más que sopa, no había dormido en la cama, dormía un par de horas sentado sobre sus libros para luego seguir. Le dolía su espalda por seguir en la misma posición y aún no conseguía nada sobre aquello.

— ¿Te encuentras bien? —Pregunto Castiel tenía un tono preocupado.

Los ojos de Sam se contraían por la luz. Su estómago comenzó a rugir y estaba a punto de pararse para hacerse otra sopa, pero realmente su cuerpo le dolía y al intentar moverse sus músculos se tensaron y lo obligaron a sentarse. Sam cerró sus ojos de dolor y escucho un sonido de una bolsa de plástico contra la mesa, abrió sus ojos y miro, efectivamente, una bolsa de plástico que ocultaba comida.

—Mi hermano es un demonio… ¿Tú qué crees? —Sonrió Sam irónicamente

Castiel lo miró con algo de comprensión, por supuesto sabía lo que se sentía, cuantas veces no se puso en contra de sus hermanos o al revés y que él estaba en lo correcto. Había sido devastador.

Sam agarro la bolsa de plástico sin poca elegancia, abrió la caja de plástico para ver que había dos chuletas de carne, espagueti, puré de papás y verduras. Justo lo que necesitaba. Con el tenedor partió un pedazo y cuando sus papilas gustativas lo probaron, se sintió bien, un placer pequeño que lo haría olvidarse de sus problemas por al menos 2 minutos. Continuó comiendo tan rápidamente que en 5 minutos se había acabado la mitad de su comida. Castiel lo miró tratando de no reírse, era muy cómico como estaba comiendo.

—Dime… —Introdujo Sam mientras con una servilleta se limpiaba la boca para luego tomar agua— ¿Investigaste algo?

—Conseguí un par de libros, que hablan sobre caballeros del infierno, infierno, almas… pero —Interrumpió Castiel mirando a Sam, Sam lo miró con una cara tratando de decirle que se lo dijera— Unos están en enoquiano y otros en latín. Me llevará un par de días traducirlos

—Dame los libros que están en latín, sé latín —Sam le susurró y lo cierto es que Sam claro que sabía, normalmente el que descifraba las escrituras cuando tenían problemas Sam y Dean, él las traducía.

Se obligo a aprender bastantes cosas para cuidarse a los dos. Castiel le sonrió y le dejo un diccionario de latín a inglés para que pudiera entenderle. Castiel sabía lo importante que Dean era para él, sabía que no iba a descansar hasta que descubriera una cura.


—No me esperes despierta cariño, voy a trabajar hasta muy tarde —Susurro Dean y se fue.

Él quería estar más con Sam, honestamente, desde que lo había tocado y olido su cabeza no paraba de dar vueltas. Al siguiente día había soñado con Sam, cuando lo acorralo contra la pared, había soñado que esta vez en vez de olerlo, había tocado el cuello de Sam con su lengua, había arrastrado su lengua hasta su manzana de Adán. Lo había mirado a los ojos para luego quitarle la camisa, pero sin delicadezas, de un solo tirón, mientras besaba su abdomen, sentía un sabor a gloria aun que sea imaginativo lo sintió real.

Comenzó a mover su mano por los pectorales de Sam… hasta que fue bajando y bajando llegando al zíper, bajo su cuerpo para que su cara quedara enfrente del zíper, comenzó a bajarlo y en ese instante Sam con delicadeza puso sus manos sobre su cuero cabelludo. Dean sentía que Sam lo deseaba. Comenzó a bajar sus pantalones, para luego tocarlo sobre la tela, en ese instante Sam se mordió los labios para susurrar Dean. Dean se sonrojo, que erótico fue eso, subió enseguida para darle un beso. Puso sus labios sobre los del contrario, como Dean no necesitaba respirar duro bastante el beso, se separo por dos segundos para luego volver a besarlo. Mientras hacía esto comenzó a bajarle la ropa interior mientras lo apretaba con su rodilla, quería volver a escucharlo gemir.

Y después abrió los ojos, si fuese humano tal vez hubiera disfrutado un poco más de aquel sueño, tal vez hubiera sido más específico. Dean se sentía frustrado y las ganas de ver a Sam se volvían una necesidad. Pero sabía que lo primero que debía de hacer era matar a Crowley y no sólo por una tonta venganza sino, por la necesidad de proteger a Sam.

Después de matarlo iba a ir con Sam, sabía que Sam no lo iba a matar, puesto que era su hermano, pero aún así aún quería darle tiempo al asunto, pero eso no significa que no le gustará espiarlo, pero por el momento entre menos sepan de Sam, mejor.

Vio su ropa interior y efectivamente tenía un gran bulto sobre su pantalón, sólo era el primer día sin Sam y ya estaba soñando con él, si no lo hubiera tocado tal vez no estuviera con esta terrible frustración. Pero en realidad no se arrepentía, le había gustado tal vez demasiado el sueño. Pero en este momento no estaba para sutilezas, aun que él tenía dudas de cómo diablos si él estaba muerto aún tenía estos sentimientos tan impuros sobre Sam.

Se paró de la cama, miro su reflejo en el espejo, su verdadero rostro y era horrible. Se acordó cuando vio a Lilith, su alma estaba podrida en estos momentos*, pero al ver el alma de Sam, era lo más bello que había visto**. No sabía porque, pero su alma no se parecía en nada a la de los demás, y no era porque Dean lo deseara, era simplemente que su alma tenía una cara bellísima.

Todo ese día el caballero del infierno se la paso buscando información sobre Crowley, había interrogado a tantos demonios como monstruos de lo que como un cazador humano hubiese podido hacer. Y se sentía como si no lo hubiera hecho, no había sacado nada de información, no había encontrado la localización de cierto rey del infierno. Se estaba escondiendo como rata y eso le molestaba.

Pero al siguiente día, cuando quería volver a dormirse para tener un sueño tan placentero como el día anterior, surgió un evento, una pequeña carta sin olor, sin marcas, sin indicios de quién era, perfectamente cubierta dónde revelaba un dato que él quería. La localización de cierto rey del infierno. Por debajo de su puerta una pequeña hoja sucia pasada por un pequeño empujón, Dean la tomo con sus manos, y vio las letras de periódico, las palpo y comprendió que ese lenguaje estaba escrito en clave.

"Es tan curioso como los reyes son tan egocéntricos que siempre tienen que vivir en un castillo, pero cuando los querían matar se van al lugar más humilde, dónde no merecen estar para pasar desapercibidos"

"Matar" "Humilde" "No merecen estar" "Castillo" Por supuesto, lo más probable es que estuvieran en tierras santas, como un santuario. Pero qué Santuario se parecía a un castillo, por supuesto la catedral Horadrim***, de hecho se dice que un mismo rey había vivido ahí****.

Tenía que estar ahí, pero y si esto era un trampa, porque darle la localización ahorita, él no había dejado a nadie vivo, a ningún monstruo ni demonio que había tocado, por lo que no había testigos y esto le sonaba a trampa. Pero de todas formas si se tardaba más en buscar a Crowley, Sam podría salir lastimando, porque el hijo de perra sabía que Dean trataba de matarlo y que su única ventaja sería Sam.

Volteo la carta para ver un pequeño reverso "Sabías que la mejor hora para visitar una tierra santa es a las 3:00 de la tarde", más directa no puede ser. Era un acertijo bastante fácil y diablos… entre más lo pensaba más le parecía una trampa, pero esta nueva piel le hacía sentir adrenalina, le hacía sentir algo oscuro dentro de él que no podía controlar y algo excitante por matar. Su búsqueda comenzaría en dos horas, mientras planeaba perfectamente el plan. Porque Crowley no era un tonto, era demasiado listo, sabe manipular y sabe usar sus poderes mejor de lo que él sabe.


— ¡Ah! —Grito Sam mientras dejaba caer su puño sobre la mesa de madera, se sentía frustrado, cansado.

Gritaba sin parar, hasta que sus cuerdas vocales se sintieron flojas y sus puños aparecieron pequeños brotes de sangre. Estaba enojado porque no podía traducir más rápido. Había estado 3 horas con el mismo libro y sólo había logrado traducirlo y por más que lo leía se le dificultaba entenderle. Se sentía como ese adolescente matado que le toca un profesor que no sabe explicar y tiene que aprender por su cuenta, y por más que lee no le entiende.

Quería descargar su furia, porque este era el segundo libro que traducía y último, pero el primero no decía nada sobre purificar almas de caballero del infierno. Movió sus pupilas en dirección a Castiel que este aparto su mirada del libro y se la dio a Sam y a su pequeña acción. Sam se sintió como un niño pero todo esto le molestaba. Sam le dio una mirada de reproche que significaba sigue traduciendo.

-Sam, ¿Qué pasa si no encontramos nada? –Pregunto Castiel mientras cerraba otro libro más

Sam se molesto por varias razones primero porque en estos momentos el que más podía ayudar a Dean era Castiel, ya que él podía traer libros y escrituras de allá arriba, él ya había terminado de leer y traducir 3 libros completos y estaba por empezar el 4. Y segundo por la pregunta que hizo.

-¿A qué va tu pregunta?

Dijo firmemente Sam, volteándolo a ver fríamente, nadie iba a tocar a su hermano, nadie iba a actuar como un verdugo dándole final a su vida, si no encontraba una cura, bueno… eso no se debe de pensar. Si en algo se destacan los Winchester es en ser testarudos y nunca escuchar a la razón, dejar a tu familia no es una opción, iba a ser lo posible por traerlo de vuelta incluso si eso le cuesta su alma.

Castiel lo volvió a mirar esta vez algo comprensivo, Sam estaba sufriendo, al ver tantos libros que había leído pero tan poco tiempo que le había dedicado a su limpieza personal, de verdad que no había hecho nada que no fuese leer y buscar una alternativa para su hermano mayor. Pero hablando como ángel sabía que Dean debería ser exterminado, pero como amigo de Dean y de Sam, es buscar una alternativa para él, pero ¿y si eso no funcionaba?

-Deja tus berrinches y ponte a leer el segundo libro –Respondió Castiel

Sam lo miro enojado, claro para Cass es fácil traducir con una lengua que siempre has sabido. Pero él sólo había aprendido un poco y tenía que utilizar el diccionario para algunas cosas, él sólo era humano. Pero a pesar de todo tenía razón, y le molestaba. Le molestaba que él no pudiera ayudar tanto a su hermano de lo que Cass podía.

Pero Sam hablaba enserio, nadie iba a lastimar a su hermano, más que él. Ni si quiera Castiel podía tocarlo. Por su parte Castiel sabía que si mencionaba algo en este momento sólo iba a retrasar la búsqueda de la información y además iba a hacer molestar tanto a Sam, por lo que prefirió sólo quedarse callado, él sabía que Dean ya no era más su hermano, aquella pizca de humanidad que poseía se había ido junto con el color blanco de sus ojos. Sam tampoco iba a insistir en el tema, no tenía ganas de discutir. Sam tampoco iba a insistir en el tema, no tenía ganas de discutir. Con la yema de sus dedos saboreaba la textura del libro, ponía tanto empeño en traducir así como Castiel en leer, los dos se sentaron en silencio.


* y **: Hago estas especificaciones por tanto fanático inmaduro, a qué me refiero con que el alma de Sam es más bonita a la de Dean (Digo ahorita si dices algo mal de Dean, es como cometer un pecado, pero nada sucede si insultan a Sam -_-), Cuando Dean vio a Lilith pensando que era Ruby dijo que tenía un rostro horrible, así que yo deduje que todos los demonios su alma esta horrible, como en el libro del retrato de Dorian Gray, en su cuadro se ve su alma, y cada que sigue haciendo pecados se va deteriorando, lo mismo sucede que estos demonios. Ahora porque dije la cara de Sam, no, no es porque sea mi favorito, es porque como él paso las pruebas del cielo excepto la última (que no la completo) su alma debe estar purificada, eso lo vimos con su sangre.

*** y ****: Esto lo saque del videojuego Diablo, no tengo que explicar nada más, puesto que nada más quería poner de dónde saque el nombre, que era un grupo de magos muy poderosos.