Hellooow! Aqui de nuevo con otro cap de este fic tan raro (?) xD Os voy a hacer un poquito de spoiler, cada capitulo estara relacionado con una hermana, o sea uno por niña. El primero va sobre la mediana (es como mi prota de one piece xD) y no os voy a decir nada, lo tendreis que leer nyajajajajaja! ok no .-.
Uchiha Yamii: oww me haces sonrojar -^3^- me alegra de que te guste ;D ¡y como pediste aqui esta la conti T.T7! xDDDDD
One Piece no me pertenece, si no, mis ocs aparecerian y ni Shirohige-sama ni Ace hubiesen muerto O.Q/T.T
Memorie 2: ¿Quién soy? ¡Nueva amiga en el Monte Corvo!
La pequeña luchó contra la oscuridad que la rodeaba. No lograba despertarse por mucho que quisiera. Le dolía la cabeza y casi todo el cuerpo lo tenía entumecido. Ella, extrañamente, notaba que faltaba algo dentro de si misma. ¿Qué era? Oh, sí... los recuerdos. Su cabeza estaba completamente vacía, sin nada que pudiera servirle de ayuda.
''¿Quién soy...? ¿Dónde estoy...? Me duele todo... '' Intentó, sin dar resultados, moverse y gritar para pedir ayuda, pero lo máximo que podía hacer era limitarse a escuchar. Dejó de intentar moverse y se concentró en su alrededor. Escuchó unas voces a lo lejos, aunque sentía que tenía a aquellas personas muy cerca.
-¡Luffy! ¿Quién es esa? -preguntó alguien mientras se acercaba, por los pasos que oía la chica.
-¡No tengo ni idea! -contestó alegremente alguien.
''¿Luffy? ¿Quién es ese Luffy? Ugh... n-no puedo... mantenerme despierta...'' -A-ayuda... -pudo murmurar la chica antes de que la oscuridad se la tragara de nuevo.
.0.0.0.
Abrió los ojos lentamente. ¿Dónde demonios estaba? Espera... antes de eso... ¿Quién era? Se incorporó en el futón que había en el suelo de la habitación en la que estaba y se llevó una mano a la cabeza. Tenía vendas en ella... ¿Por qué? Le dolía, sí... tal vez fuera por eso. En ese momento se dió cuenta de que estaba siendo observada. Un niño, según ella más pequeño, de pelo negro y ojos del mismo color que llevaba un extraño sombrero de paja la miraba con curiosidad.
-¡Anda, ya te has despertado! -dijo con alegría el pequeño.
-¿Quién eres? -preguntó con curiosidad la niña ladeando la cabeza. Normalmente alguien desconfiaría de cualquier desconocido... pero ella no era muy normal que digamos.
-¡Yo soy Luffy! -dijo el niño con una sonrisa. -¿Y tú? -la niña abrió la boca para contestar pero luego la cerró inmediatamente. Se llevó una mano a la barbilla y miró hacia arriba, pensando. -¿Qué pasa? -preguntó Luffy extrañado.
-No sé quién soy -le contestó la niña con simpleza.
-¿No lo sabes? Pues ya eres tonta shishishishishi -rió el pequeño.
-Erm... sí... -la niña lo miró con una gotita en la cabeza, estaba claro que el chico no se cortaba ni un pelo. -Y... ¿Dónde estoy?
-¡En casa de unos bandidos!
-Ahh... interesante... espera, ¿¡QUÉ?! -preguntó la niña con los ojos como platos. -¿Bandidos? -el niño asintió.
-A mí tampoco me gustan
''¿Y entonces por qué vives aquí?'' se preguntó la niña mientras él sonreía.
-Yo no he dicho que no me gusten... es más ¡QUE EMOCIONANTE! -exclamó con estrellas en los ojos, asustando a Luffy. -¡HE SIDO SECUESTRADA POR UNOS BANDIDOS! ¡QUE GUAY!
-Shishishishi eres rara -rió el peli negro.
-¿¡QUEREIS DEJAR DE GRITAR!? -vociferó una ¿mujer? (Vamos a decir que sí... ) alta, de pelo anaranjado recogido en dos gruesas trenzas, corpulenta, fumando un cigarrillo, y algo cabreada, eso sí. La pequeña se la quedó mirando con cara de ''¿Quién es esta?'' y un poco de ''Wtf''.
-Así que la mocosa se ha despertado -suspiró y se pellizcó el puente de la nariz. -No se qué maldición me ha caído que no dejan de venir críos...
-Etto... señora... s-si le molesta pu-puedo irme... -le dijo la niña levantándose de la cama y acercándose a ella. La mujer la miró sorprendida. Por lo menos era educada.
-¿Cómo te llamas? -preguntó la peli naranja a la niña. Ella se encogió de hombros.
-No tengo ni idea... no me acuerdo de nada
-¿Nada? -preguntó ella parpadeando, sorprendida.
-Sí
-¿Tienes padres?
-No sé
-¿Dónde vives?
-Tampoco lo sé señora
-Soy Dadan
-Ah, lo siento Dadan-san -Dadan suspiró. No le sorprendía en absoluto, con la herida que traía en la cabeza le extrañaba de que no se hubiese quedado tonta también... a saber que le había pasado.
-¿Tampoco sabes dónde vives? Pues si que eres tonta -dijo Luffy sonriendo. De repente abrió los ojos desmesuradamente y se dió una palmada en la frente. -¡Debo volver con Ace y Sabo! -corrió hasta la puerta pero se detuvo antes de salir. -¡Adiós! -se despidió y se largó corriendo. La pequeña sonrió de lado, le había caído bien Luffy. ¿Qué haría ahora? No recordaba donde vivía o si había gente esperándola... ni siquiera sabía su nombre.
-Muchas gracias por cuidarme Dadan-san -agradeció la pequeña inclinándose. -Me marcho -Caminó hasta la puerta y se fué. La mujer se sentó en la silla que había al lado de la cama, un poco preocupa-
''NO ESTOY PREOCUPADA''
Ok, ok... entonces... ''aliviada'' (nótese el sarcasmo -.-) por la marcha de la niña.
Mientras tanto la castaña había salido de la casa, para encontrarse a los pies de un inmenso bosque (o eso le parecía a ella) en un... ¿monte? Tal vez. Eso le sonaba... la imagen de una casa en una colina rodeada por un bosque se le vino a la mente. ¿Qué casa era aquella? Apartó aquellos pensamientos de su mente, pues, le estaban dando dolor de cabeza. Se adentró al bosque con curiosidad. El sol se estaba poniendo y corría el riesgo de perderse... pero meh.
-Wooooow... que árboles más grandes... -admiró mirando la copa de uno de ellos. Tal vez si los escalaba podría ver donde se encontraba... pues lo de ''en casa de unos bandidos'' poco le había ayudado a orientarse. Si se caía podría partirse la cabeza...
-Nah, correré el riesgo -dijo encogiéndose de hombros y comenzó a escalar. Subió lentamente, de rama en rama, apoyando los pies bien. Pero el árbol era bastante más alto de lo que había pesado. Aún así no se sentía cansada, era como si hubiese hecho aquello miles de veces, solo que con una diferencia. Que estaba vigilada por un adulto, suponía ella. Al fin, después de tanto subir, llegó a la copa, y se sentó lo más segura que pudo en sus ramas. El bosque era, como ella pensaba, bastante extenso, a lo lejos consiguió ver una especie de ¿basurero?, unos muros rodeando una ciudad y algo parecido a un pueblo muchísimo más lejos.
-¿¡Dónde leches estoy?! -se preguntó a si misma poniéndose la mano a modo de visera para que el sol no le diera directamente en los ojos. -Anda... si se puede ver el mar... -la brisa le despeinó el pelo que era visible (algunos mechones del flequillo y las puntas, que le llegaban a los hombros) ya que la venda le tapaba casi toda la cabeza. Cerró los ojos disfrutó del viento.
''Ahhh... la brisa de primavera... '' pensó la niña relajándose un poco.
-¡ESO ES! -gritó ella de repente abriendo los ojos al momento, haciendo que varios pájaros echaran a volar del susto. -¡HARUKA*! ¡Mi nombre es Haruka! -exclamó sonriendo, feliz por saber su nombre de una vez.
-Por lo menos he podido recordar algo... pero a saber si consigo recordar más -dijo mientras un aura de depresión la cubría en segundos. De repente, escuchó unos gritos debajo de ella y se asomó, impulsada por la curiosidad. En realidad, quién gritaba estaba un pelín más lejos, pero se acercaba rápidamente al árbol en el que ella se encontraba. Escuchó unas grandes pisadas y algún que otro rugido, pero eso lo único que hizo era que aumentara su curiosidad. A pesar del peligro, se colgó boca bajo en la rama, manteniéndose unida a ella agarrándose a ella mediante las piernas, en plan murciélago.
-Ostias... -dijo mientras veía a un gran oso correr detrás de un niño. Se fijó en el pequeño y abrió los ojos desmesuradamente. ¡Aquel era el niño ese, Luffy! Se volvió a sentar en la rama correctamente, sin hacer el más mínimo ruido, dejándose llevar por una parte de ella que desconocía. (N/A: no me extraña -.-)
''Aguanta niño...'' Se quedó quieta, preparada para saltar, ignorando a su sentido común, que le gritaba que se iba a matar, que le daba pena Luffy, pero si lo hacía morirían los dos. El pequeño no paraba de gritar mientras corría desesperadamente.
-¡ACE, SABO! -gritaba. Otra vez ¿Quiénes eran esos Ace y Sabo? ¿Sus amigos?
''Un poco más...'' Quedaban poco metros.
''Solo un poco más'' El oso estaba casi debajo del gran árbol.
''¡AHORA!'' Saltó del árbol mientras el animal pasaba justamente por debajo. Utilizó la fuerza de la caída, su peso (poco pero, nah) y toda su fuerza para caer de pie encima de la cabeza del oso, que se hundió un poco en la tierra. Saltó con la fuerza que le dió el golpe, haciendo una pirueta (no sabía como) y cayendo justamente de espaldas a Luffy, interponiéndose entre él y el animal. El oso se incorporó, aturdido. Sacudió la cabeza y miró enfadado a la niña. Ahora lo había cabreado. Que bien. Haruka se sentía como si ella no fuera la que estaba delante del oso, mirándolo con fiereza, sino como una espectadora más. Nada más que el animal la miró a los ojos, retrocedió asustado. La niña alzó una ceja. ¿Ella le daba miedo? Lo que ella no sabía que sus ojos habían cambiado un ''poquito''. Su iris azul estaba aún más oscuro y sus pupilas... estaban dilatadas y rajadas, como las de... un demonio. El oso puso pies en polvorosa nada mas que estuvo a una distancia considerable de la niña, que lo miró extrañada, volviendo a ser ella misma. Parpadeó un poco, confusa, y se giró para ver a Luffy.
-¿Estás bien? -preguntó Haruka acercándose a él.
-¡SUGOIIII! -gritó Luffy con estrellas en los ojos sobresaltando a Haruka. -¡Has espantado a ese oso como Shanks!
-¿Shanks? -preguntó alzando una ceja. No conocía a ningún Shanks... -Erm...ok... bueno, cambiando de tema ¿Qué has hecho para cabrear a ese oso? -el niño se encogió de hombros y una gotita resbaló por la sien de Haruka.
-Tan solo buscábamos huevos de serpiente para comer y nos atacó
-Ahhh... Seguramente será porque sería su territorio... un momento ¿Has dicho buscábamos? ¿Quién ma-?
-¡LUFFYYYYYYYYYYY!
-¡Ah! ¡Ace, Sabo! -saludó alegremente el niño a alguien a las espaldas de Haruka. La niña se giró, para ver dos niños, algo mayores que ella tal vez, uno de pelo rubio y rizado que llevaba un extraño sombrero de copa (aquello le extrañó un poco) y le faltaba un diente y el otro de pelo negro y alborotado, con pecas (eso le llamó la atención) y ambos llevaban... ¿tuberías? en una de las manos. El de pelo negro, además, llevaba dos katanas atadas por una cuerda a la espalda y el rubio otra katana, pero de madera, atada al cinturón.
-¡¿Sabes cuánto rato te llevamos buscando?! -preguntó con furia el peli negro.
-Oye, que por poco se lo come un oso -le defendió la niña, poniéndose entre ellos, cruzada de brazos. El niño la miró, molesto.
-¿Y tu quién eres? -preguntó con el ceño fruncido, notablemente molesto por su intromisión.
-¿No te acuerdas Ace? -preguntó Luffy asomando la cabeza tras de mí. -Esta es la niña que se estrelló hace un rato allí... -explicó señalando a un lugar en concreto. Ella lo miró con confunsión.
-¿Me había estrellado?
-¡Sí! ¡Caíste del cielo! -explicó emocionado el niño.
-Me da igual -cortó Ace. -Seguro que es una espía de Blujeam -dijo mirándola con desconfianza.
-¿Ein? ¿Quién es ese Bulyam? -preguntó Haruka ladeando la cabeza. Si antes estaba desconcertada, ahora más.
''¿Me había estrellado? ¿Había caído del cielo? ¿Era espía ese hombre con el nombre más extraño del mundo, ese Bulyam? ¿Y estos niños me habían llevado a casa de la Dadan esa? ¿Por qué el pecoso este me mira con odio? ¿Qué le he hecho?''
-Es Bluejeam -le corrigió el rubio. -Yo soy Sabo
-Yo creo que me llamo Haruka, un placer -dijo mientras sonreía. Al menos dos de ellos eran amables...
-¿Crees? -preguntó Sabo extrañado
-Ajá -dijo mientras asentía. -No me acuerdo de mucho más je, je -rió la niña.
-Sí, claro... -bufó Ace y ella lo miró sorprendida. -¿¡No veis que nos está mintiendo!? Que no se acuerda de nada ¡Claro!
-¿Te llamas Haruka? -le preguntó Luffy a Haruka, pero esta se había quedado congelada. ¿Por qué no confiaba en ella?
-Oye niño, no seas tan borde conmigo, eres muy desagradable -dijo ella, algo mosqueada con el chico, pues le estaba tocando las narices. Además, esas katanas que llevaba en la espalda... le sonaban de algo. El chico bufó y se dió la vuelta.
-¿Quién eres tú para insultarme? -dijo con altivez Ace, aumentando la furia de la chica. Odiaba que le hablaran de aquella manera.
-¡Yo no te he hecho nada para que seas tan hostil, so tonto!
-¿¡Eh?! ¿¡Qué me has llamado?! -preguntó dándose la vuelta con una venita palpitando en su cabeza
-¡Te he dicho TONTO! ¿¡Acaso también eres sordo?!
-¡Para tonta tú, que dices que no sabes ni tu nombre!
-¡ME LLAMO HA-RU-KA! ¿¡entiendes!? -unas chispas de rivalidad salieron de sus ojos. Haruka estaba desquiciada ¿¡que se había creído aquel estúpido?! ¡Podría matarlo de un golpe...! O eso creía. A el chico nunca le habían hecho enfadar tanto, ni siquiera Luffy. Sabo se interpuso entre los dos intentando calmaros.
-Hey, hey... ya vale... -dijo apartándolos con una gotita resbalando por su sien. Ellos se cruzaron de brazos a la vez y miraron hacia el lado contrario, molestos. Entonces, Haruka se fijó bien en las katanas. Las vainas eran de un color azul eléctrico y habían arco iris de tela enrollados debajo de las empuñaduras, que eran de color azul oscuro.
-Oi... ¿Dónde has encontrado esas katanas? -preguntó ella y Ace se tensó. -Me suenan mucho, pero no sé de qué... -se llevó una mano a la barbilla, pensando.
''Realmente esta chica es bipolar'' pensó Sabo con una gotita en la cabeza. ''Además... esto es de ella'' miró la katana de madera que tenía en la mano, la apretó y se la tendió a la niña con la mano.
-Esto es tuyo -dijo el rubio y Haruka lo miró, sorprendida. Lo cogió y lo miró.
-¿Mío? -preguntó cogiéndola y mirándola con detenimiento. El rubio asintió. La katana de madera, o como normalmente se la llama, bokken, era para ella algo conocido y se sentía cómoda con ella en la mano, como si la hubiese usado más veces de las que ella recordaba. Además, si se fijaba bien, en la empuñadura estaban talladas las letra separadas por un punto, como si de unas iniciales se trataran.
''¿Y esto? ¿H.R? ¿Qué significa?'' se preguntó a si misma alzando una ceja.
-¿Dónde la has encontrado? -preguntó alzando la cabeza para mirarle, con curiosidad. Sabo se llevó una mano a la nuca, avergonzado.
-Puees... -comenzó él con una gotita en la cabeza.
-Te las quitamos mientras dormías -dijo Luffy con simpleza, metiéndose el dedo meñique en la nariz, provocando que sus hermanos le dieran un puñetazo en la cabeza.
-¡Pero cállate! -le regañó Ace con una venita palpitando en su cabeza.
-¿¡Eh!? ¿Todas eran mías? -preguntó sorprendida. Sabo asintió. -Ahhh... souka... (souka: ya veo...) entonces... ¿me las das, niño? -preguntó frunciendo el ceño y extendiendo la mano ante Ace. Este no movió un musculo. -Te prometo que nada más que las tenga me iré
-Tsk...
-¿Ehhh? ¿Te vas a iiir? -preguntó Luffy con desilusión. Haruka le sonrió.
-Sí, porque tu amigito -señaló al peli negro. -no quiere que este aquí, Luffy-chan... Además ¡quiero investigar el lugar! ¡debe de haber cosas por ahí súper peligrosas que quiero probar! -dijo emocionada con estrellas en los ojos. Ace y Sabo la miraron raro.
-Shishishishishishi eres muuuy rara -rió Luffy seguido de la niña.
-Jejejejejeje lo sé muy bien -dijo con una sonrisa. -Bueeeno ¿Me las das o qué? -preguntó a Ace alzando una ceja. El chico gruño y le dió las katanas. Haruka le sonrió victoriosa y se dió la vuelta para marcharse.
-¡Espero volver a veros Luffy, Sabo...! -dijo alzando una mano despidiéndose. -Um, y a ti también niño molesto... -finalizó haciendo enfadar a Ace.
-¡¿Cómo me has llamado?! -Haruka rió escandalosamente mientras se perdía en la espesura.
-¡Adios, Haraku! -se despidió Luffy alegremente.
-¡SOY HARUKA! -gritó a lo lejos.
Mientras caminaba, sonrió. Luffy era súper gracioso... y Sabo era muy amable. De repente, la sonrisa se le borró y frunció el ceño. En cambio, el niño ese que se llamaba... ¿Asu? ¿Esa? ¿Ace...? ni se molestó en pensar demasiado su nombre. Realmente el chico le caía mal. ¿Cómo se podía ser tan insoportable? ¿Y tan desconfiado...?
-Jiji... lo que le espera al pobre chaval si lo veo de nuevo... ¡LO PINCHARÉ HASTA QUE EXPLOTE NYAJAJAJAJAJAJA! -rió Haruka con los brazos en jarras. Definitivamente aquel golpe la había dejado peor de lo que estaba.
Caminó durante horas, hasta que se hizo de noche. Bostezó y buscó un buen lugar para dormir. Encontró un hueco en las raíces de uno de los gigantescos árboles y se acurrucó allí, quedándose dormida casi al instante. Entonces soñó.
Se veía a si misma... correr rodeada de llamas, junto con dos niñas más. Escuchaba gritos a lo lejos... ¿Qué demonios era aquello? Se veía muy real... Ella misma sintió el miedo y la desesperación de su ''yo'' del sueño, que corría como si su vida dependiera de ello... puede que fuese así. De repente vió que una mujer era atravesada por un extraño puño de magma. Haruka no sabía quien era, y tampoco sabía el por qué le importaba tanto la muerte de aquella mujer. Gritó un nombre, irreconocible para ella y entonces dos katanas volaron a sus manos. Las vainas eran de color azul eléctrico... como las que ella tenía. Entonces fue como si algo hubiese explotado en su cabeza. Le dolía y mucho... Se llevó las manos a ella, rogando que el dolor se pasase cuanto antes. El sueño se fundió en negro y ella gritó.
Se incorporó de golpe, sobresaltada y respirando agitadamente.
-Solo ha sido un sueño... -suspiró intentando calmarse. Se levantó y salió del tronco del árbol para tomar aire fresco. A la luz del día el lugar era precioso... con verde por todas partes. Un riachuelo corría cerca de donde ella había dormido, no lo había visto a causa de la oscuridad de la noche anterior. Se acercó a él tranquilamente y sumergió las manos en el agua.
-¡Wo-wow! -gritó sacándolas de golpe. -¿Que leches...? ¿¡Qué mierda lleva este agua?! -se preguntó a si misma, sorprendida. Había sentido como si el propio río le hubiese quitado fuerzas, tan solo un poco, pero lo había sentido.
-¡Haber si estaba envenenada o algo! ¡Ay Dios! -dijo mirando el agua con temor. Probó a meter un dedo y lo sintió. Era muy poco, casi imperceptible, pero poco a poco le estaba entrando una flojera... Sacó el dedo y miró con detenimiento el agua, en busca de algo de espuma o algún color raro que le diera la razón sobre el veneno... pero nanai. El agua era de lo más cristalina, se podía reflejar en ella nítidamente.
-¿Entonces soy yo... o es el agua? No me aclaro... Eso sí... Este agua es de lo más raro que he visto en vida... ¿Y si me quita tanto las fuerzas que me muero...? ¡Ostris! ¡Que peligro...! ¡GUAY! ¡Me lo llevo~! -dijo con entusiasmo la chica. Por si no os habíais dado cuenta, Haruka tiene la extraña... ¿manía? De amar todo lo peligroso... desde animales hasta armas y paisajes... todo. Entonces, se llevó una mano al mentón y miró hacia el cielo, pensando.
-¿Con qué me la llevo? Si tuviera una cantimplora... pero va a ser que no... ¿con las manos? Se me cae... ¿Y en la boca? me muero antes de hacer nada con ella... creo -pensó en voz alta la niña. Acercó la boca al agua y quedó a milímetros de ella. Rezó las oraciones que sabía y dió gracias a sus padres... que no sabía quienes eran.
''Si me muero... quiero mucho a todo el que me conozca menos al niño antipático ese... amén y que Dios me ayude'' Entonces bebió.
''Wah que fresquita...¿? No me ha pasado nada...'' pensó parando de beber y alejándose del agua. Entonces si la tocaba le drenaba fuerzas pero si la bebía no... interesante.
-¿Le pasará a alguien más esto? ¡A lo mejor soy la única...! ¡Que guay! Única en mi especie -pensó en voz alta Haruka, desvariando más que nunca. De repente, una rama crujió a pocos metros de ella. Se giró rápidamente y se puso en posición de combate, sacando su katana de madera instintivamente.
-¿¡Quién anda ah-!? -cambió su expresión de furia a una de se sorpresa al ver a su atacante. Un enorme jabalí (N/A: os esperabais a alguna persona? XDDDD) de ojos rojos que la miraba con hambre. ¿Los jabalíes eran carnívoros? Ella no tenía ni idea, ni se lo pensó, porque ahora miraba al jabalí con otros ojos. Sus ojos eran estrellitas y de la boca le caía una cascada de baba.
-Mi desayuno~... -dijo mientras sonreía. Su estomago rugió y el jabalí la miró con una gotita en la cabeza. El animal retrocedió un paso y ella avanzó otro. Se habían intercambiado los papeles.
-¿Por que me tienes miedo? No voy a hacerte daño... no mucho -le dijo con una sonrisa macabra. El jabalí la miró con miedo y decidió que era el momento de poner pies en polvorosa. Se dió la vuelta salió corriendo como alma que lleva el diablo.
-¡O-oye! ¡Espérame desayuno! -le gritó comenzando a perseguirlo. El jabalí corría todo lo que sus patas le permitían... mas no era rival para Haruka. La niña corría como su tuviera alas en los pies.
-¡Espeeeeeeera! -gritó mientras lo alcanzaba. Ella le sonrió y saltó, cayendo en el lomo del animal. -¡Wiiiii! -gritó de felicidad alzando los brazos. El jabalí, desesperado, comenzó a dar saltos para quitársela de encima, sin dar mucho resultado.
-¡Es como una montaña rusa! -dijo alegremente la chica. En ese momento, se agarró mal y salió volando. Se estrelló contra un árbol y el animal la miró con más miedo aún si se podía. De entre la polvareda que había creado el golpe, salió la chica, envuelta en un aura oscura.
-¡TE TENGOOO! -gritó enfadada mientras corría hacia el jabalí. El animal se giró para huir, pero no le dio tiempo. Haruka le pegó tal puñetazo en el morro que perdió el sentido de golpe, cayendo de lado.
-¡Así aprenderás! -dijo mirándolo con el ceño fruncido. De repente, sonrió. -Por lo menos tengo comida -dijo felizmente cogiendo al animal por una de sus patas traseras y arrastrándolo hacia un lugar despejado de maleza. Llegó a un pequeño claro y dejó el cuerpo del animal en el centro. Buscó ramas secas para asar al animal y prendió un fuego. Mientras lo cocinaba se le caía la baba.
-Jope que buena pinta tiene esto... -alabó la niña mientras contemplaba su comida. Juntó las manos y dio las gracias por ella. Cogió un gran trozo de carne y se lo comió ávidamente. Así uno tras otro, sin parar.
-Oye, fi quiedes fuedes comef -dijo sin apartar la mirada del trozo que estaba comiendo. Un árbusto se movió y de él salió... el pecoso molesto. La niña le miró de reojo, sin inmutarse.
-¿Sabias que estaba aquí? -preguntó el niño cruzándose de brazos. Haruka tragó.
-Desde el principio
-¿Y no has dicho nada? -preguntó alzando una ceja
-Si quieres espiarme allá tú -dijo con simpleza y retomando su comida
-¡N-no te estaba espiando!
-¿Ah no? ¿Entonces que es eso? ¿Mirar disimuladamente? -preguntó con un tono de burla en su voz, haciendo enfadar a Ace.
-Tan solo he perseguido al jabalí
-Ahh. Entonces... ¿te he quitado la presa? Oh no, lo siento mucho -dijo la niña dramatizando. El enfado de Ace aumentó. Abrió la boca para contestarle, pero una risa le interrumpió.
-Shishishishishishi -rió el arbusto. La niña lo miró. Se levantó del suelo y se acercó a él. Metió la mano, divertida, y sacó un sombrero de paja.
-¿Are? ¿Y esto? ¡Para mí! -dijo alegremente colocándose el sombrero en la cabeza. Unas manitas salieron del arbusto y cogieron a Haruka de los brazos.
-¡Oye! ¡Eso es mío! - protestó el arbusto y la niña le sacó la lengua.
-Quién se lo encuentra se lo queda~ -se burló la niña corriendo hacia su carne. Pero no contaba con que... los brazos que la retenían... se estiraran. Miró con sorpresa a Luffy, que había salido del arbusto.
-¿Te puedes esti-?
¡PAF! Sin querer, Luffy salió despedido hacia la chica, dandole un golpazo en la frente con su cabeza.
-¡ITAIIIIIIIIIIIIIIIIII! -se quejó ella pataleando en el suelo.
.0.
Tachaaan! ¿Que os parece? Dejad reviews que me animo . La verdad Ace es un niño molesto y desconfiado (pero taaan mono~ *¬*) xDDDD. Supongo que el siguiente cap sera sobre Annie (la mayor) y el siguiente de Saya, y asi en ese orden. No se si os esperareis lo que les pasará a estas dos xD
*Haruka significa ''brisa distante de primavera'' de ahí que se acordara de su nombre mientras se relajaba con el viento primaveral xD
Sayonara y hasta el siguiente cap!
