Hey hey! ¿Me habéis hechado de menos? Siento no haber subido más rápido u.u pero con tooodos los malditos trabajos del insti puesss... como que no ^_^U En fin lo importante es que voy a subir (bieeen!) Este será un poco (mucho) más corto porque de Saya no hay mucho que contar... y por eso... dentro de unos segundos subiré el siguiente, así que estad atentos!

Hannahzepeda: jijiji me alegra de que te guste... pero no todo es como parece ser entre Kid y Annie... muajajaja! ok no En realidad me haces muy feliz cuando veo que me has dejado un review *-*

One piece no me pertenece, tan solo son mios mis ocs ^_^

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Saya abrió los ojos de sopetón y se incorporó en la cama en la que estaba tumbada. Miró a su alrededor, confusa y asustada. No era ningún lugar que en el que ella recordara haber estado. Se levantó tambaleándose, buscando la katana de madera que tenía días antes. La encontró apoyada de una silla de madera que había al lado de su cama, la cogió y corrió a un rincón de la habitación. Ni siquiera tenía el valor para salir de allí. Se acurrucó en la esquina, temblando de miedo.

''¿Do-dónde están Annie y Haruka? ¿Dónde estoy yo? ¿Qué les habrá pasado? ¿De quién será esta casa? ¿Po-por qué nos ha pasado esto...?'' pensó la niña mientras la lágrimas se acumulaban en sus ojos azules. Escuchó unos pasos acercarse y dió un respingo. Se levantó como pudo, quedando pegada a la pared y se puso en guardia. La puerta se abrió y le mostró que la había abierto un viejo. Pero no uno cualquiera. Era musculoso, tenía una cicatriz en la cara, llevaba un traje blanco y un abrigo largo de la marina... cosa que asustó aún más a la niña.

-¡N-n-no s-se a-acerque! -ordenó Saya mientras intentaba dejar de temblar. El viejo la miró con sorpresa y rió estruendosamente.

-¡JA JA JA JA! ¡HAY QUE TENER VALOR NIÑA! -reía estruendosamente el hombre. La pequeña la miró con una mezcla de sorpresa y miedo, pues creía que lo primero que haría el viejo sería matarla. El hombre se sentó en la silla dónde unos segundos antes había estado su bokken y sacó un paquete de galletas de quien sabe dónde.

-¿Qu-quien... es usted? -preguntó Saya, sin bajar su espada.

-Me llamo Monkey D. Garp, vicealmirante de la marina ¿y tú? -la niña no le contestó y tampoco bajó el arma. Garp alzó una ceja. -¿Piensas pasarte todo el día así? -le preguntó mientras mordía una galleta.

-¿N-no me va a ha-hacer na-nada...? -preguntó la niña cesando sus temblores. Garp la miró, incrédulo, y empezó a reir.

-¡JA JA JA JA! ¿POR QUÉ DEBERÍA HACER TAL COSA? ¡TAN SOLO ERES UNA NIÑA! ¡JA JA JA JA! -reía el viejo. Saya se relajó un tanto ante la actitud despreocupada de Garp, pero no soltó la katana.

-E-etto... señor, ¿dónde estoy? -preguntó la niña sin despegarse de la pared.

-En Marineford, Grand Line -Saya se puso pálida como el papel. ¿Marineford no era... el cuartel general de la marina...? ¿Aquel lugar que su madre siempre les había definido como ''muerte-instantánea-si-saben-de-quien-eres-hija''? La niña empezó a temblar y se puso en guardia de nuevo, sorprendiendo a Garp por tercera vez.

-¡Lleveme de vuelta a mi casa! -ordenó la rubia sin dejar de temblar. Garp entrecerró los ojos, asustando a Saya mucho más. El hombre imponía... y mucho.

-Niña, yo solo te he encontrado en medio de la zona de entrenamiento desmayada... -explicó Garp, metiéndose un dedo en la nariz. ''Se meten de marines cada vez más jóvenes... ¿cuantos años tendrá esta niña?''

-¡Yo no recuerdo haber venido aquí! ¡Ni siquiera quiero ser marine! -le dijo con la poca valentía que le quedaba.

-¿Hum? ¿Has dicho que no quieres ser marine...? -preguntó Garp levantándose de la silla, sombrío. La niña pegó un respingo y comenzó a sudar.

-Eh... etto, yo... ¡no puedo ser marine! ¡yo soy la hija de una pi-! -se tapó la boca rápidamente con las dos manos, dejando caer la bokken al suelo.

-¿La hija de una pirata? -preguntó el hombre alzando una ceja.

-Y-yo... -tartamudeó la niña. ''Acabemos con esto...'' Dejó caer los brazos y se calmó. -Sí, soy la hija de Nadeshiko Rainbow, la espadachina arco iris -le reveló, con expresión serena. Por una vez, Saya quería dejar de huir, si moría le haría un favor a todo el mundo... les ahorraría el esfuerzo de buscarla y moriría allí.

-Así que eres una de las tres niñas que escaparon hace tres días... -dijo sentándose de nuevo sin dejar de mirar a la pequeña. En ese momento, el hombre recordó las palabras que le dijo Gold D. Roger... ''un niño no tiene la culpa de nada''. Suspiró y se levantó. Saya observó como Garp levantaba la mano, cerró los ojos con fuerza y... le acarició la cabeza.

-¿Eh...?

-No te preocupes, no te haré daño... ¿has sufrido bastante no? -preguntó Garp con ternura. La pequeña seguía en shock. ¿No iba a matarla? ¿Por qué le preguntaba eso?

-Se-señor... ¿n-no va a matarme...?

-Ya te he dicho que no se por qué haría tal cosa... tan solo eres una cría -contesto él, alejándose de ella y metiéndose el dedo en la nariz de nuevo. Saya lo miró con una gotita en la cabeza. Aquel hombre parecía cada vez más infantil... -¿Cómo te llamas?

-Sa-saya Rainbow señor...

-No me llames señor, me hace parecer viejo

''¿Y no lo es...?''pensó la niña, pero tan solo asintió por miedo.

-Ah, por cierto, será mejor que no le digas a nadie tu apellido...

-Eso lo sabía ya, Garp-san

-¡Bien! A partir de ahora te llamarás Monkey D. Saya!

-¿Eh? -la niña estaba atónita mirando al marine, que reía como si no hubiese un mañana. -¿Pe-pero ese no es su apellido...?

-¡JA JA JA JA JA! ¡CLARO QUE SÍ! ¡AHORA ERES MI NIETA! ¡JA JA JA JA!

-¿D-de verdad Garp-san?

- …

-¿Garp-san...?

El viejo ahora... estaba dormido. Lo increíble es que estaba dormido de pie.

''¿Va en serio?''pensó con una gotita en la cabeza la rubia. Se acercó a él y le tiró de la manga de la chaqueta.

-¿Garp-san? -nada. Ni caso. Saya suspiró y dejó la espada de madera en la pared. Se acercó a la cama y se sentó en ella. ¿Qué debía hacer? ¿Aprovechaba y se escapaba? No... Garp le había caído bien (omitiendo sus rarezas)... y encima le había ofrecido ser su nieta... ¿qué digo? ¿ofrecido? ¡lo había afirmado por el amor de dios! Ahora no había mucho donde elegir... si se escapaba la pillarían en seguida, estaba en la maldita base de la marina. Ojalá estuvieran aquí sus hermanas, ellas la ayudarían.

''No, debo hacer algo por mi misma por una vez''

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Corto, a que si? Bueno, estad atentos que ya voy a subir el siguiente xD