Aclaraciones antes del capítulo: De verdad que trato hacer los capítulos de una sola parte, pero me es imposible :( me salen muy largos y es que es muy pesado para un lector poner un capítulo muy largo. Pero bueno espero les guste este capítulo en lo personal ame escribirlo. Graaacias a mi niña EloraP por comentarme otra vez, me alegras los días preciosa, jajajaja si trato de no tardarme pero no puedo evitarlo D: a veces la inspiración no llega :P

Capítulo 3: Recuerdos [Parte 1]

"Sentía el agua tibia por su cuerpo, había extrañado la sensación de estar limpio. La espuma que se había formado en su cuerpo, se resbalaba para dejar una sensación lisa. La calidez del agua no se comparaba con la de su cuerpo, aún tenía fiebre y había que bajarla. Pero sus oídos le dolían en ese momento escuchaba como si hubiese estática en todas partes, claro un efecto de la gripe eso era obvio… la pregunta era ¿Cuándo iba a terminar?

Escucho un ligero golpe cerca de la cocina pero en este momento podía pensar que era sólo sus oídos engañándolo. Miro la palma de su mano, mientras abría y cerraba sus dedos… ¿Qué fue esa sensación de calidez cuando estaba soñando?, la idea lo estaba matando había jurado que estuvo en un baño de agua helada y a decir verdad no puede haber un milagro porque él no había ingerido proteínas, vitaminas, minerales y bueno todo lo que se necesita para que tu sistema inmunológico estuviera al 100%, así que definitivamente no se curó algo o alguien ayudo. Y ahora estaba seguro que Castiel no había sido… entonces ¿Quién?"

Ese fue el primer recuerdo que cruzo por la cabeza de Sam, en la mañana estar tomando un baño, pensar acerca de su extraño milagro. Y ahora no estaba seguro en dónde estaba ni de que más había sucedido después de que cerró las llaves de la bañera. Abrió sus ojos sólo para encontrarse en un cuarto blanco con luces exageradas, cerró sus pestañas ligeramente para acostumbrarse a tales luces, estaba tan cansado terriblemente cansado. Tenía demasiado frío tanto que estaba temblando estaba seguro que su fiebre había subido más de la que había bajado. Estaba seguro que su fiebre en este momento era de 39.8 o 40 grados. Sintió una gota helada resbalar por su cuello, y de nuevo sus ojos se encontraban pesados. Estaba cansado y le preocupaba morir sin salvar a Dean. Si cerraba los ojos podría no despertar y estaba seguro que estaba vez el milagro que le había ocurrido no le volvería a ocurrir. Sus ojos empezaron a cerrarse, no podía controlar el frío que sentía y ahora estaba sobre un metal frío esto era una tortura estaba feliz de desmayarse.


—Entonces Dean —Empezó el señor de no más de 40 años, tocaba su barba con sus dedos mientras sus labios se movían— ¿Qué vamos a hacer? —Pregunto sarcásticamente mientras la mirada del rubio estaba en la pantalla

El rubio movió sus cara en dirección al rey del infierno, estaba muy enojado si fuese humano sentiría como herviría su sangre, como sus músculos exigieran liberar tensión. El verde de sus ojos fue cambiado por un negro.

—Suéltalo —Amenazó Dean una vez que estuvo cara a cara con Crowley— ahora —Término de decir, mientras tomaba su espada y la acercaba al cuello del demonio.

Por supuesto que no era la primera espada, no era tan tonto para traerla. Crowley se empezó a reír mientras miraba la supuesta amenaza de Dean, que más bien parecía un acto desesperado por conseguir lo que quería.

—De nuevo, eso depende de ti


De nuevo otro recuerdo pasaba por su cabeza… estaba seguro que estaba soñando no sentía mucho su cuerpo y si no era eso estaba seguro de que estaba muerto.

"Salió del cuarto cambiado, mejor de lo que recordaba, la verdad había dormido mucho tiempo. Se sentía mejor, descansado y por supuesto todo el día de hoy se la iba a pasar en cama, eso al menos lo había cumplido.

Pero su alivió cambio cuando encontró a Castiel en la cocina con alguien, el problema que ese alguien era un rostro conocido. Sam estaba débil pero no tanto como para no ir corriendo tras de él para ponerle un cuchillo de plata en su cuello. Así que abrió sus ojos de par en par mientras su brazo tomaba se movía para tomar el cuchillo.

Sam, ya trate con todo —Interrumpió Castiel, sabiendo su próximo movimiento— Comprobé que tuviera alma, que no fuera Miguel o Lucifer, agua bendita, ajax, cuchillo de plata, mi espada… quiero decir absolutamente todo

Sam dejo el cuchillo en su espalda, el metal frío resbalaba por su epidermis, tenía tantas preguntas en su cabeza y ahora tenía otras más, nada encajaba su milagrosa curación, el regreso de Adam de la jaula y es que ¿cómo diablos había podido salir?, a él lo saco Castiel y no lo trajo sin alma, sólo la misma muerte podría hacer un trabajo tan poderoso sin que saliera de la jaula Lucifer y Miguel. Los dos seres más poderosos del universo son la vida, es decir Dios, y la muerte. Y digamos que ni Dios ni la muerte querían sacar a Adam de la jaula.

Sam sé que esto es muy sospechoso pero de verdad soy yo —Dijo Adam al fin al ver como Sam se quedaba paralizado encontrando una solución

Sam tenía muchas preguntar qué hacer pero solo se limito a verlo, a tragar todos estos augurios, ya no podía con tantas sorpresas ya no podía con más cosas y muy en el fondo estaba agradecido de tener a una familia cerca de aquí. Todos se habían ido con el tiempo, su madre, su padre, su padre adoptivo y su hermano. Lo único que lo levantaba en estos momentos era su amistad con Castiel y la búsqueda de salvar a su hermano.

¿Cómo saliste de ahí?, ¿Cómo es que tu alma soporto a Lucifer y Miguel? —Se limitó a preguntar Sam

Castiel se paró de su lugar mientras Sam se sentaba. Castiel había comprado un caldo de pollo. Cuando fue por sus medicinas le regalaron un folleto con información acerca de este tipo de resfriados. Consulto unas páginas una buena manera de eliminar los refriados era con un buen caldo de pollo. Además Sam necesitaba proteínas sin mucho colesterol o grasa y la carne de pollo era perfecta para esto.

Castiel tomó puso tres platos en la mesa, él también estaba débil y aun que no era humano tenía que hacer todo lo posible para estar en las mejores condiciones. Empezó a servir el plato que estaba al lado de Sam, mientras que este miraba los ojos de Adam esperando su respuesta.

No lo sé —Completo Adam mientras agarraba su cuchara para poder tomar su caldo

¿No lo sabes? —Pregunto Sam con ligero enojo en sus palabras— Quieres que no sospechemos de ti pero eso no sonó muy confiable.

Sam tenía una corazonada, no había sido una coincidencia nada de esto. Adam lo miró enojado, su tonó de voz no había sonado amable ni alegre por su regreso. Sam le regresó la misma mirada, firme, seria y enojada esperando una respuesta diferente a la que había obtenido.

¿No te alegras de que regrese? Ah claro, ni siquiera había movido un solo dedo para que saliera de ahí —Contesto enojado Adam

¡Boom! Punto para Adam, Sam sabía que tenía razón en eso, la persona que debía estar enojada, no era él, era Adam. Ni siquiera había hecho una búsqueda para Adam, pero es que honestamente sabía que nunca lo sacaría de ahí, no sin hacer un contrato con la misma muerte y si hacer contratos con demonios ya era malo ahora tenía que imaginarse con la misma muerte… pero es gracioso porque él no había descansado buscando una manera de salvar a Dean.

Así que dime, ¿quieres que tenga fe ciega sobre ti? —Nuevamente preguntó Sam esta vez agarrando más fuerte su cuchara ya estaba muy enojado con todos los asuntos como para que un mocoso le reclamaba, no tenía tiempo de más problemas— Claro, es más si quieres podría darte mi pistola, incluso dormir contigo ¿Qué te parece tener una cita juntos?

Adam se paró de su lugar mientras saltaba algo de caldo sobre la mesa. Sam dirigió su mano sobre su cuchillo, si el mocoso quería pelea tendría pelea. Castiel sabía que esto debía de parar aquí, los dos habían llegado muy lejos. Castiel se puso en medio de los dos, dando una mirada de reproche a Sam. Esa intensa mirada hizo a Sam reflexionar y alejar su mano del cuchillo, Adam se sentó nuevamente mientras limpiaba con una servilleta el líquido tirado.

Sabes Sam estuve investigando formas para quitar la fiebre —Dijo Castiel rompiendo el silencio y la tensión que se había formado en el ambiente— una de ellas era el caldo de pollo —Continuó Castiel, llamando la atención del hombre de cabello largo, mientras él dirigía el vaso lleno de jugo a su boca— Investigue de algunos libros e internet y están de acuerdo en que una forma rápida, casi milagrosa para curar la fiebre además del baño con hielos es, bueno… —Castiel se trabo, sabía que lo que estaba a punto de decir iba a hacerle olvidar un poco la tensión— Tener relaciones sexuales, así que dime ¿de casualidad paso algo mientras no estaba?

Sam escupió el jugo bebido mientras tocía, cerró su mano para darse unas palmadas un poco más arriba de su abdomen. Castiel se quería reír por tal reacción de Sam, Sam sentía sus mejillas coloradas al recordar una pequeña calidez que sintió cuando estaba inconsciente. La única persona que no soporto la risa fue Adam.

¿Sigue en pie lo de la cita juntos? —Pregunto mientras Sam continuaba tosiendo y Castiel ahora rió, esta vez no había aguantando tanto la risa"

¡Claro! Adam, él había regresado de alguna manera, ahora estaba recordando que a él se le había hecho muy sospechoso como su medio hermano había regresado, sin recuerdos, sin consecuencias, y claro que era extraño porque cuando Sam recordó lo que Lucifer le hacía no había sido exactamente bello. ¿Cómo es que Adam no tenía consecuencias? No se confundan estaba feliz que no tuviese consecuencias pero esa demasiado sospechoso.

"—Es que no lo entiendo Cass —Murmuro Sam, como si no quisiera ser escuchado por nadie excepto por el ángel— ¿Cómo pudo regresar?

Sam, no lo sé —Respondió el ángel cansado, como si fuera la enésima vez que le preguntaba

¿Es que no te parece sospechoso? ¿Ni un poco? —Sam cada vez sonaba más alterado, pero no había subido el volumen de su voz— ¿Crees que diga la verdad?

No lo sé Sam, pero yo no siento la misma desconfianza que tú

Ya sé que no confían en mí —Dijo una tercera voz atrayendo la atención de los otros dos— Escucha Castiel me contó que perdiste a tu hermano, sé que estás enojado… —Susurró Adam, si estaba enojado, pero también entendía la furia que sentía Sam en estos momentos— Pero hey ganaste otro

Eso había sido la chispa que prendió la brecha, enojado se aventó hacia Adam. ¿Cómo pudo haber dicho eso? Era ridículo incluso pensarlo, él no era Dean y nunca lo sería, nadie, NADIE podía reemplazar a su hermano ni siquiera Castiel. Sam le dio un puñetazo a la cara de Adam. Castiel corrió hasta Sam, agarrando su brazo con suficiente fuerza como para que le doliese pero sin dañar el tejido.

¡Basta ya Sam! —Grito Castiel, haciendo que Sam lo mirase— ¡Sé que estás enojado, sé que tienes una rabia que no puedes descargar! ¡Pero esta no es la forma, es sólo un niño Sam! —Termino de decir Castiel haciendo que Sam ya no forcejeara, ahora estaba avergonzado, a pesar de todo tenía razón la diferencia de edad era mucha, él sólo se estaba aprovechando

¡¿Cuál es tu maldito problema?! —Grito Adam, mientras se quitaba la sangre de su labio inferior y le veía— Te has pasado desconfiando de mi todo el día de ayer, y no he hecho nada más que ayudarte —Dijo Adam molesto por la reacción de Sam, por el tiempo que conocía a los Winchesters, el que disparaba primero y preguntaba después era Dean, no Sam— Quiero decir ya pase por todas las pruebas, ya no sé que más hacer, no tengo a nadie, ni a mi madre o a un padre… aun que bueno eso nunca lo tuve realmente —Adam bajo su tono de voz mientras veía la suela de sus zapatos, en sus ojos se veía una capa transparente— Sólo los tengo a ustedes… mi hermano y mi único amigo

Sam ahora se sentía pésimo, no había hecho más que sólo juzgar a Adam y lo había hecho sólo porque cuando Adam llegó no podía aceptar que alguien ocupará el lugar de su hermano. Sam se dirigió hacia Adam mientras ponía su brazo en el hombro de Adam. Castiel tenía razón se había aprovechado de un muchacho para descargar su furia, no habían hecho un caso con el cuál ocuparse de esta misma, sólo había guardado su enojo y lo había acumulado y agarro a este pobre niño para quitarse ese vació.

Lo siento —Fue lo último que dijo Sam mientras se salía de la habitación sonriéndole a Adam y Castiel"


Después de la agradable sorpresa de encontrarse con su precioso hermano, dios se sentía tan caliente de sólo recordarlo, hubiera deseado hacerlo suyo, hubiera deseado tocarlo por más tiempo hasta que se volviesen uno, pero como siempre el destino aún no quiere que ellos dos estén juntos. Claro que a Dean le importaba un carajo lo que el destino quisiera si él quería a Sam lo tendría de una forma u otra, incluso si Sam no quería.

Ese día Dean tomo una siesta completamente relajadora y en su sueño vaya que esta vez no hubo alguien que los interrumpió. ¿Cómo era posible que sintiera un deseo tan indomable por alguien? Todo iba bien hasta que los siguientes cuatro días se entera que su pequeño hermano había sido secuestrado y no por cualquier persona sino por el mismísimo rey del infierno. Esto era lo que se temía Dean, Crowley sabía que Dean tenía una sola debilidad en estos momentos: su hermano.

Si aún recordaba lo mal que se sintió al golpear a Adam. Pero había algo en su pecho que no le gustaba, tenía que recordar más acerca de lo que paso en ese día porque Diablos algo estaba mal con todo esto, ese último recuerdo había apostado en confiar en Adam, pero porque su cuerpo no lo sentía así.


—¡Oh Sam! —Dijo una voz femenina que para los oídos de Sam había sonado terriblemente conocida— Ya te despertaste, es una lástima parecías un ángel durmiendo —La voz femenina cada vez se sentía más cerca— ¡Oh! —Exclama la voz mientras tocaba la frente de Sam— El pequeño Sammy tiene fiebre y una muy alta, no me sirves de nada enfermo pequeño, duerme un rato.

Dicho esto el cuerpo de Sam se sintió más pesado, sus ojos comenzaron a cerrarse involuntariamente, esta perra lo había drogado.

—Es Sam, para ti perra —Fue lo último que pudo decir Sam, antes de caer desmayado no, sin antes escuchar una risa.

Ahora lo recordaba, aquella risa, aquella mujer, no había sido nada más que otro engaño. Sam estaba observando a Adam, y esta vez no porque sospechará sino porque traía una ropa demasiado oscura para el gusto y ese olor a plantas medicinales que su cuerpo desprendía, no era normal. Antes no pudo detectar ese olor a plantas medicinales, pues tenía una fiebre bastante alta… así que el tercer día llegó en el que Adam estaba ahí, los sentidos de Sam cada vez se recupera más fácilmente, y entre más tiempo pasaba más desconfiaba de Adam.

Pero no hizo nada no hasta que vio como las plantas se marchitaban, no hasta que vio una extraña marca en la espalda de Adam, no hasta que su orgullo delato que no se trataba de Adam… sino de una bruja. Y no de cualquier bruja´.

"—¿Sabes dónde está Castiel? —Preguntó Sam mientras entraba en la habitación con una cerveza en la mano

Mmm… —Adam quito la vista de su libro mientras pensaba un poco— creo que salió dijo que volvía en un par de horas —Sonrió Adam, mientras volvía a su lectura

No sabía que te gustaba leer —Continuó Sam, mientras se sentaba al lado de Adam prendiendo la televisión— Oh vaya que es un libro antiguo, lectura difícil —Adulo Sam— Sabes una vez leí un libro, bueno más bien era como una recopilación de noticias, notas, diarios y todo eso, de años de 1200 en adelante, de brujas, está bastante interesante

Sam continuó con su mirada en el partido mientras le ofrecía una cerveza a Adam, este la tomó, mientras cerraba su libro para ver el partido con él.

Suena interesante

No tanto, veras las brujas son muy aburridas, además son asquerosas —Dijo con repulsión Sam, mientras Adam tomaba la cerveza, apretando el vidrio cada vez más fuerte— y ser la perra de un demonio, nada es peor que eso, lo gracioso es que ninguna de ellas será tan fuerte como un demonio y ya dieron su alma al infierno y…

La cerveza de Adam estalló en muchos pedazos, hiriendo la mejilla de Sam, esto sólo lo confirmaba todo, las sospechas de Sam eran ciertas y ahora está mujerzuela no lo iba a engañar por mucho tiempo.

Lo siento, lo siento —Se disculpo Adam, mientras limpiaba la mejilla de Sam

No te preocupes —Suspiro Sam— De hecho se dice que la primera bruja más antigua se llama Alice Kyteler, se dice que mato a su cuarto esposo, envenenado. La acusaron de bruja y la persiguieron ella huyo al reino de Inglaterra

Sam si quieres que lea el libro mejor no me lo cuentes

No, no, no hay más brujas sabes, ella es la menos interesante —Sam sintió como Adam presionaba más fuerte su herida— Como sea al final la mataron o es lo que los registros dicen. Aun que algunos dicen que ella sigue viva y que no es una bruja común y corriente de hecho sólo se le puede matar con una daga especial, llamada Gidbinn

Sam sabía que había dado en el blanco, había capturado la atención de esta bruja. Todos estos días que paso con Adam sabía que no era normal nada y no podía ser cualquier bruja es decir ¿Qué bruja no había sido reconocida por un mismo ángel?

Sam había conseguido esa daga, sabía que estaba tratando con la primera bruja de todas, la primera esclava de un demonio. Cuando la bruja se volteo para recoger el alcohol, Sam ya estaba arriba de él, con la daga en su cuello.

¿Y adivina quién consiguió la daga? —Pregunto Sam con sarcasmo viendo como Adam fingía miedo— No me engañas, así que salte de tu papel

Adam empezó a gritar mientras rogaba por su vida, pero Sam seguía firme, sabía que este chico no era su medio hermano, sabía que sólo estaba fingiendo y es que ya eran demasiados augurios como para que no sea una bruja. Pronto el cuerpo de Adam comenzó a cambiar por un cuerpo más femenino mientras sonreía a Sam y se reía

Bueno admite que te engañe un poco —Se burló la bruja, cuando salió de su risa respiró un poco más— Bien Sam, buena búsqueda, supiste que era yo y hasta conseguiste el arma, te doy crédito, pero sabes ya había previsto esto sabes

¿Qué quieres decir? —Pregunto Sam acercando más el cuchillo al cuello de la bruja, había brotado un poco de sangre y esa parte parecía muerta

Bueno que nuestro objetivo es Dean y la única forma de llegar a él es contigo

Por supuesto, ahora lo entendía la trampa no era para él, era para su hermano, querían que Dean trabajase para ellos, pero no lo iba a permitir, no iba a dejar que humillaran a su hermano así.

¿Nuestro? —Volvió a preguntar Sam

Se escucho un ruido en las afueras del cuarto, había reconocido ese olor, el olor de demonios y no sólo era uno, eran demasiados tanto que todo el hotel apestaba a demonios. Sam sabía que no se podía librar de esta, no esta vez."

Y aquí estaba, después de eso sólo recordaba mucho dolor, en todo su cuerpo como si los demonios le estuvieran haciendo daño… y por su culpa iba a hacer que Dean trabajara para aquellos demonios, si tan solo no se hubiera dejado capturar…