Aclaraciones antes del capítulo: Lo sé, lo sé "cada mes"… tuve que darme unas vacaciones de dos meses por un asunto privado… bueno ni tan privado, sólo cuestiones escolares y familiares, fuera de eso he vuelto por fin, aunque debo de decir que me va a resultar difícil publicar el mes que sigue, verán ya voy a entrar a la facultad y necesito estudiar para el examen. De todas formas este capítulo fue uno de los más difíciles hice 5 borradores, ninguno me gusto, este fue el más decente ojala y les guste, con mi más sincero amor aquí estoy. Un saludo enorme a mi chica Elora y mi otra hermosa Lady_Sam las amo chicas. Sin más preámbulos aquí el capítulo :).
Capítulo 3: Entre furia y celos [Parte 2]
"Sintió el pavimento contra su cuerpo, se sentía débil pero al tiempo no sentía nada. Puso la palma de sus manos en el suelo y fue como si no sintiera el frío azulejo que estaba en sus manos, hacía fuerza para pararse pero cada vez que lo intentaba daba el mismo resultado; caía de nuevo al suelo. Pero a pesar de que caía una y otra vez –También recordando lo débil que se sentía- lo intentaba una y otra vez. Miro a su alrededor, sombras muchas sombras lo rodeaban y no lo dejaban ver la habitación. Esas sombras lo golpeaban una y otra vez haciendo cada vez más difícil el poder parase.
Cuando puso nuevamente sus manos en los azulejos y contemplo el suelo, mientras sus brazos se flexionaban, cayeron unas pequeñas gotas rojas, Sam las miró confuso y supo qué provenían de él. Esos demonios lo estaban moliendo y él ni siquiera estaba sintiendo los golpes, sólo sabía que se le estaba dificultando pararse… estaba perdiendo sus sentidos. Sintió sólo un golpe tan fuerte, tan seco en su cráneo que lo hizo tumbarse, que su abdomen tocase el suelo y que su suave respiración se cortara por un gemido. Ya ni siquiera sentía el suelo en el que estaba, su visión se hizo tan borrosa que ya no distinguía los pies, se veían todos mezclados como una obra de arte abstracta. Sus ojos se comenzaron a cerrar y él no lo podía evitar… se había dejado capturar, de nuevo le había fallado a Dean, ese fue su último pensamiento antes de caer desmayado."
-Despierta pequeño Sammy
Esa voz suave fue lo primero que los oídos de Sam captaron, hubiera preferido seguir en su sueño donde lo golpeaban. Se odiaba en este momento le había fallado a Dean al dejarse capturar, le había fallado en el momento en el que decidió no cuidarse ¿Cómo había podido ser tan tonto? Cómo es que no se le había ocurrido que iban a ir tras de él para llegar a Dean y él al enfermarse les puso un letrero con luces de neón diciendo "Secuéstrenme".
Sam miró el techo blanco del lugar, esta vez estaba en un lugar diferente casi en las mismas condiciones, la fiebre había bajado un poco pero seguía enfermo, débil y ahora empezaba a sentir los golpes de los demonios. Sus ojos se contrajeron nuevamente por la luz fosforescente del foco, quería mover su mano para tapar sus ojos pero no pudo, se encontraban atadas a una superficie. Movió su cuello ligeramente hacia arriba para ver si el resto del cuerpo estaba en las mismas condiciones. Esta vez ya no estaba en una placa metálica, sino en una cama, algo cálida. Al mover ligeramente el resto del cuerpo sintió como si sus músculos se quebracen, sintió cada pequeña herida reabrirse por su movimiento.
—No eres de muchas palabras ¿Eh? —Preguntó la bruja riendo un poco
Sam continuó observando el lugar, pero por más que quería no lograba pensar en una manera de salirse de ahí, aún tenía fiebre y lo retrasaba mucho. Su cuerpo le exigía comida, bebida y descanso, sentía como la cama ayudaba a que sus ojos se cerrarán. Se estaba desmayando a falta de las 3 cosas establecidas. Sus ojos continuaban cerrándose como la última vez y la última vez a esa. ¿Cuántas veces le había fallado a Dean? Si tan solo hubiera escuchado a Castiel. Cada vez pestañeaba más lento y cada que lo hacía cada que las fibras marrón se tocaban entre sí, se hacía más lento el separarlas. Se estaba desmayando, pero esta vez quería hacer algo útil, quería examinar un poco más la habitación antes de que su visión se hiciese oscura y Morfeo lo agarrase una vez más.
Sus ojos se concentraron en la bruja, mientras que ella se reía por el desesperado intento de Sam de escaparse, pero lo que la bruja no sabía es que Sam estaba de lo más calmado, furioso claro, pero había descargado tanto rabia al pegarle a esos demonios que en estos momentos estaba pensando con la cabeza fría. Desde que Dean se había ido no había hecho más que estar furioso y al pegarle a "Adam" por una cosa tan insignificante fue por nada más que su rabia hablando. Ya había descargado gran rabia y si no hubiese tenido esta estúpida fiebre y su rabia hubiera detectado a esta bruja en menos de 2 días, pero fue lento y por eso fue capturado.
-D… dime… -Sam trato de hablar pero cuando sus labios emitieron unas ondas de sonido, lo supo su garganta estaba tan roca y seca que el simple respirar le dolía. Intento aclarar su garganta pero al hacerlo sintió un dolor constante peor nada que no pudiese aguantar
Paso saliva para poder hidratar su garganta pero simplemente cuando su saliva seguía su camino, la garganta de nuevo se sentía seca. Quería hablar para no desmayarse, al menos no antes de que pudiera examinar el cuarto un poco más. Pero su poca visión y el sólo poder levantar su cuello le dificultaba. Abrió nuevamente sus labios pero esta vez sí pudo hablar.
-¿Por qué te tardaste tanto en capturarme?
-Quería saber cuánto te tardabas en descubrirme…. –Callo un segundo tratando de alterar a Sam pero se impresiono de que él sólo la ignoraba mientras sus pupilas se movían de un lado a otro, a cualquier lugar menos al de ella- Me decepcione un poco debo de decir –Sam seguía luchando por no desmayarse mientras ella trataba de capturar su atención- Me habían dicho que máximo 2 días te ibas a tardar en descubrirme y lo mínimo 4 horas, pero en cambio te tardaste 4 días –Rió la chica pero su risa se cortó al ver que Sam ni siquiera le dirigió una palabra, tan sólo la ignoraba.
Ella comenzó a sentirse enojada de que la estuviese ignorando, pero continuo indiferente mientras cruzaba sus piernas y dirigía su mirada a Sam. Por su parte, Sam dejo su lucha en vano de buscar algo, así que redirigió su mirada a la bruja, que la miró con indiferencia, pero notó que atrás de ella estaba una cámara, un pequeño rectángulo negro dirigido hacia Sam… así que Dean lo estaba viendo. Pero entonces sintió un dolor en sus músculos, le exigían nutrientes y su cuerpo se estaba encargando de destruirlos. Quería gemir, pero si Dean lo estaba viendo tendría que fingir que nada le pasaba.
-Y si eso fuese cierto ¿Por qué curarme? –Pregunto débilmente el hombre
-¿Curarte? –Recalco la chica mientras lo miraba, ella no sabía de qué diablos estaba hablando Sam- Cariño necesitábamos formar un ejército ¿Crees que te habríamos curado sabiendo que habrías sido más rápido adivinando mis movimientos?
Ella apoyo su cuerpo en el marco de la puerta mientras le dirigía un beso a Sam, este sólo la vio salir mientras él continuaba en la lucha de quedarse despierto.
—Dean se nos acaba el tiempo —Exaspero Crowley molestó, este caballero lo estaba sacando de sus casillas— Te estoy ofreciendo un buen trato, ningún demonio en su vida tocará a Sam, si están cerca de él se alejaran, así como también están prohibidos los contratos con él —Animo Crowley
Sabía que Dean estaba dudando en estos momentos, pero aun que lo hiciese Dean no tenía las de ganar, Sam estaba muy bien escondido y aun que lo localizará estaba bajo guardia de 50 demonios, quién sabe cuántos perros del infierno y una bruja muy poderosa.
—Además también te ofrecí protección de tu hermano, un ejército completo de demonios, apenas corra peligro será su máxima prioridad —Crowley se para nuevamente en su silla— Y… —Continuó mientras pasaba sus manos por su traje, limpiando el polvo de este mismo, — Como bunus —Hizo una pausa mientras buscaba algo en su bolsillo, al encontrarlo lo tomó mientras se dirigía a la mesa de metal que estaba en medio de los dos —Te daré un aparato que te permite saber dónde está Sam —Puso el aparato en la mesa atrayendo la atención de Dean por 10 segundos para que volviera a dirigirla a la cámara
Dean estaba algo enojado una mujer había entrado en la habitación de Sam, estaba tan cerca de él, tan íntimo, lo estaba tocado como si tuviese el permiso de hacerlo. Dean mordió sus labios, estos estúpidos celos lo estaban matando, quería ahorcar a esa perra.
—Y lo único que tienes que hacer es nunca matarme y trabajar para mi ¿Qué tal? —Crowley tomó el whisky de la barra mientras se volvía a dirigir a su silla— Yo creo que es el trato del año —Bebió de su whisky y limpiaba todo rastro de polvo visible de su asiento— Nunca te obligaré matar inocentes, tranquilo, sólo unos cuantos hijos de perra que aún están con la estúpida idea de Abbadon, incluso con ella muerta.
Sam vio como la puerta se abría y entraba la mujer que tantos problemas le había dado, ella estaba hablando por un Walkie-talkie, se rió al pensar en la idea de que ella era un poderosa bruja y tenía que usar aparatos creados por el hombre. Si Sam lo pensaba un poco Crowley no estaba tan lejos como decía, es decir un walkie-talkie tiene una extensión máxima de 37 kilómetros, él se esperaba estar en otro país.
La bruja comprendió que la atención de Sam estaba dirigida a la cámara de atrás de ella. Dio una pequeña risa, porque en la cámara no se veía su expresión de dolor, él estaba aguantando todo el dolor físico que se había generado. Ella se paró, mientras sus pies se dirigían a la cama, Sam por fin tuvo su atención en ella. El chico de cabello largo parpadeo y al abrir sus ojos se encontraron con los de ella, estaban tan muertos, tan viejos pero tan profundos, la mujer era bonita pero cualquier sonrisa trae consigo perturbarte personalidad.
Puso sus dedos en el cuero cabelludo de Sam, acariciándolo lentamente Sam dio un brusco movimiento para alejarse de ella, pero al hacerlo emitió un gemido profundo, esa simple acción le había costado un dolor profundo. Ella rió y nuevamente dirigió sus dedos a Sam, pero esta vez tocando su mejilla, Sam trataba de moverse pero sus amarres ya no lo permitían más, en cambio dirigió una mirada de odio a la bruja.
-¿Qué tan celoso estará Dean de que te haya tocado? ¿Crees que por desesperación a que alguien más te toque haya dicho que si a Crowley? –Ella continuó sus movimientos hasta que paro de la nada pero sólo fue para depositar sus labios en los labios de Sam.
Sam sintió sus labios fríos y rígidos, sabían a nada, eran tan desabridos y el beso le estaba haciendo sentir muerto. La bruja había caído en su trampa, Sam sonrió mientras la boca contraria continuaba besándolo. Mientras ella se había ido, había conseguido liberarse sus manos… y la bruja se sorprendió al sentir las manos de Sam en ella, acercándola un poco más, para profundizar el beso…
Los ojos de Dean se movían de un lugar a otro, sólo veía a Sam en la cama mientras que la perra se había ido, eso lo había calmado un poco, esa bruja no había hecho nada más que tocarlo, odiaba que otra persona que no fuese él lo tocará, diablos no dejaría ni que su padre lo hiciese, simplemente los celos lo estaban matando. Ni siquiera prestaba atención a lo que el rey del infierno le mencionaba, sólo quería que esa arpía se fuese.
Continuó viendo la pantalla, hasta que notó como las cuerdas que sujetaban a Sam se aflojaban poco a poco. Esa bruja podía tener años de experiencia pero Sam no era un estúpido y él lo sabía. Se relajó un poco al pensar que pronto esa bruja estaría muerta, que nadie excepto él tenía el derecho de tocarlo. Puso su semblante en alto algo relajado mientras sonreía esperando a que Sam llevase su plan a cabo para liberarse. Pero su mente comenzó a presionar un poco, Crowley no podía ver lo que estaba pasando en ese televisor. Dean puso las yemas de sus dedos alrededor de la imagen de Sam, como si pudiese tocarlo, como si pudiese sentirlo. Y entonces se voltio esperando que los ojos de Crowley le siguieran. Pero él se encontraba riendo un poco, lo que sorprendió a Dean, así que volvió a voltear a la pantalla para encontrar a Sam y esa perra besándose, Sam tomó su cara con sus manos, acercándola más, mientras que Crowley sólo miraba la reacción de Dean.
Dean se quedó viendo la pantalla por un par de minutos, y mientras sucedía esto el fuego recorría sus entrañas, no era un fuego abrazador como el que sintió al momento de tocar a Sam, este fuego era enfermizo, insano, no era cálido era sofocante. Estaba seguro que si siguiera siendo humano el aire que llegaba a los pulmones de él se hubiese hecho tan caliente y denso. El fuego se esparció hasta su cerebro, sentía unas estúpidas ganas de golpear a lo que se encontrase. Pronto comenzó a reaccionar, sus manos estaban temblando de la rabia y su piel vibraba gracias a que sus músculos estaban rígidos. Estaba experimentando más de un tipo de enojo. Entonces fue cuando empezó a perder un poco la consciencia, su lado humano, su rastro de razón. Y entonces coloco tan rápido y tan brusco sus manos en la televisión que proyectaba el vídeo de la bruja besando a Sam y comenzó a aventar la televisión hasta que esta cayó al suelo. El sordo sonido resonó por la habitación mientras Dean se encargaba de destruir la tele. La sangre broto de sus puños, envolviendo los pequeños cristales de color escarlata.
La oleada de rabia que estaba pasando por su cuerpo aún no se iba. Entonces sólo escucho un sonido de un líquido, voltio a ver y se encontraba Crowley tranquilamente tomando más de su pequeño Whisky, Dean quería ahorcarlo por esto, comenzó a acercarse pero el demonio de ojos rojos lo interrumpió.
-¿Quieres que pare de besarlo? –Pregunto Crowley fingiendo no saber la respuesta, sólo aflorando más el enojo de Dean- Si quieres eso acepta mi trato y dejaré ir sin ningún rasguño a Sam y bueno… diría virgen pero ambos sabemos que Sam ya no lo es
Dean fue hasta Crowley aventándolo más a su silla aprisionando su cuello con su brazo, queriéndolo matar, pero sólo ocasiono una pequeña risa de Crowley. Sus ojos se volvieron negros y otra vez estaba perdiendo la razón, podía pasar como la última vez que perdió la consciencia mato a 15 demonios y un par de perros del infierno, era peligroso y este estúpido se reía de él.
-Entra más pasa el tiempo ya pueden estar sin ropa –Muy apenas pudo pronunciar pues su garganta estaba aprisionada por el brazo del chico, como si no pudiese emitir aún ninguna palabra- Así que te aconsejo que…
Dean dejo de aprisionar a Crowley, pero al momento de soltarlo le dio un golpe, estrujándolo contra la pared, para descargar su furia. Maldita sea si se hubiera quedado con Sam ese día que lo encontró enfermo nada de esto hubiese pasado. Castiel no puede protegerlo, sólo él podía. Entonces sabía lo que debía de hacer para callar esta ira, estos celos, estos malos pensamientos e inseguridad, tenía que aceptar el trato. Se apartó de Crowley a duras, tratando de controlar sus emociones, su instinto animal su deseo de sangre. Entonces dirigió su mirada nuevamente a aquel demonio que desde que lo había conocido no había hecho más que darle problemas.
Apretaba sus labios fuertemente con sus dientes, hasta que pronto paro para poder abrirlos, para poder decir al trato. En su vida haría un trato con un demonio pero esta vez era diferente, esta vez eran sus celos hablando, no quería que nadie tocase a Sam… y es que siendo sinceros la vida que llevaba con Sam lo había hecho acostumbrarse a ver a su pequeño hermano con otras chicas, pero esta vez era diferente, esta vez no había rastro de morar para aguantar sus celos, para dejar que otros lo tocasen y se iba a asegurar que sólo fuera de él. Aunque eso signifique matar a la otra persona.
-Yo… -Empezó a emitir Dean enojado consigo mismo por perder esta pela.
Volvió a callarse mordiéndose los labios, quería no querer hacer esto pero era peor el hecho de que alguien tocase a su Sam. Entonces un sonido de interferencia resonó cerca de Crowley, como un radio. ¿Para qué quería eso?, se limitó a ver como Crowley tomaba la radio, esperando la emisión del otro radio. Crowley aplanó el pequeño botón para escuchar a la bruja, pero lo que escucho no fue una voz femenina, sino una masculina.
-¡Dean no lo hagas! ¡No…! –Grito la voz, antes de que Crowley rompiera el radio.
Dean lo supo en ese momento había besado a esa bruja para distraerla, para quitarle lo que sus ojos había capturado el radio. A pesar de todo Sam siempre estuvo pensando en él, no quería decepcionarlo, no podía trabajar para Crowley pero tampoco podía dejar que Crowley lo matará…
El caballero del infierno dirigió sus pupilas al rey del infierno, sabiendo lo que debía hacer, no podía dejar en completa merced al demonio de la encrucijada. Fue hasta él con una sonrisa, como si al fin se sintiera un poco menos abrumado, los celos aún lo comían, pero al menos sabía que Sam la había besado por él, porque todo lo que había hecho en este momento había sido para proteger a Dean, para hacerle saber que lo que hacía era incorrecto, incluso con él corrompido.
-Escúchame bien rata asquerosa –Dijo Dean mientras reanudaba su caminata hacia Crowley, al acercarse sus rodillas se flexionaron para estar casi a la misma altura que Crowley- No eres más que una rata que se esconde en la oscuridad, pero déjame te digo que no soy tu marioneta ni yo ni Sam –Confesó Dean con desprecio, quería escupirle, quería matarlo con sus propias manos pero a pesar de todo por su Sam no podía- Sin embargo aunque tienes unas muy visibles ventajas, no acepto del todo tu contrato –Con su mano tocó el vidrió del vaso de Crowley para tomar aquel whisky que éste se había tomado en todo la estancia de Dean- No te mataré, ni ahora y posiblemente nunca, si no interfieres en mi camino, pero no quiero que nadie proteja a Sam, salvo yo y no voy a trabajar para ti
Dean termino de decir mientras bebía el whisky del vaso, ya hacía mucho que sus papilas gustativas no probaban este tipo de delicias. Esta vez el sabor era de su agrado, a pesar de todo Crowley no había ganado, Dean no era su marioneta y no va a ser lo que le diga. A pesar de las circunstancias, Sam también lo apoyaba ¿Por qué otra razón se arriesgó tanto para poder conseguir ese radio?
-¿Y si no suelto a Sam? –Desafió Crowley, pero Dean sólo se rio, como si hubiesen intercambiado papeles
-No tienes elección, puedes matar a Sam pero yo no voy a decir si
Crowley calló, mientras se paraba del suelo, sacudió el polvo invisible mientras levantaba su trono, Dean no lo había notado pero el rey se encontraba sonriendo, como si todo estuviese bien a pesar de la situación. Crowley se acercó hacia Dean tomando de nuevo su vaso.
-Bien, tenemos un trato, tú nunca me vas a matar mientras no me acerque ni a ti ni a Sam ¿Esta bien? –Crowley dio un sorbo al whisky que había recuperado
-¿Dónde firmo?
-¿No prefieres un beso? –Bromeó Crowley, mientras sacaba un contrato del bolsillo interior de su chaqueta– Firma aquí
La bruja se apartó bruscamente de Sam, contemplando la situación, él se había soltado y ella había sido muy descuida al dejarlo solo. Ella vio como Sam se reía de la reacción de ella, la verdad es que lo había subestimado, pensó que con lo enfermo y débil que estaba nunca se soltaría de forma rápido pero ahora lo sabía simplemente no se puede subestimar a un Winchester.
-El hecho de que te hayas liberado no significa que puedas contra mí –Explicó ella mientras sintió un pequeño dolor en la boca del estómago, mientras cada segundo que pasaba se intensificaba.
-Lo sé, pero sabes si hubieras leído el libro que te mencione sabrías que… -Sam paro un segundo su plática mientras buscaba algo en su bolsillo, palpo la tela hasta que sintió una pequeña caja de plástico, al sacarla la abrió para enseñárselo a la bruja- es esto –Continuó Sam sacando una pequeña bolsita con un polvo, se lo acercó para que pudiese tener mejor visión mientras ella seguía meneándose en el suelo- Hay muchas formas de paralizar a una bruja, pero esta es la más efectiva porque no es fácil que la detecten –Puso la muestra cerca de la luz que emitía el foco, como si estuviese examinando el polvo- Se dice que la planta ruda protege contra energías negativas, pero siempre y que esta planta haya sido sembrada en tierra santa puede ser muy letal para cualquier ente oscuro, sólo tuve que poner un poco sobre mi boca para que tú cayeras en mi trampa… ahora ocupo tu radio, si no te molesta….
[...]
-¿Entonces básicamente no sabes si tú hermano acepto ese contrato o no? –Preguntó Castiel mientras limpiaba las heridas de Sam con un paño con agua.
-¡Dame un respiro! –Suspiró Sam enojado, ya se sentía suficientemente enojado consigo mismo por haberse dejado capturar, pero había hecho lo que había podido- Todavía que tuve que besar a esa tipa, ni siquiera sé cómo se lo tomó Dean.
Sam se aventó a la cama, mientras que Castiel aún sostenía el paño húmedo. Sam se había cansado de estar sentado mucho tiempo, el ángel sabía que Sam estaba en un estado de salud crítico, todo lo que su cuerpo había soportado estos días. El cuerpo de Sam sólo quería descansar y se proyectaba al ver los ojos rojos de Sam.
-¿Cómo te encuentras de todas formas? –Preguntó para evitar que Sam se durmiese para poder terminar de curarlo y que no agarrará una infección
Sam sólo emitió un sonido cansado, pero sonoro, como si su cuerpo no le diese más fuerza para levantarse. Sam continuaba viendo el techo de la habitación mientras sus ojos se cerraban poco a poco, sentía demasiado frío sin su camisa, pero tenía que esperar a que Castiel terminase de curarlo. La fiebre había bajado un poco, pero aun así tenía síntomas.
Castiel tenía que seguir entreteniéndolo para que no se durmiese, aun que estaba algo difícil puesto que Sam se estaba quedando dormido a cada segundo que pasaba.
-Sam te acuerdas de tu idea sobre curar a Dean –Sam movió su cabeza en expresión positiva mientras que Cass seguía con su idea- No va a ser tan fácil, sólo lo podría curar alguien que ya ha pasado por las primeras dos pruebas para cerrar el infierno
Sam abrió sus ojos de repente, aunque se arrepintió luego porque sus pupilas vieron directamente la luz que emitía el foco. Estaba despierto y escuchando atentamente lo que Castiel le decía, ahora si había llamado su atención.
-Quiero decir ese ritual no puede hacerlo cualquiera, su alma esta tan corrompida que sólo alguien que tiene un alma pura como una persona que paso por las primeras dos pruebas puede curarlo –Continuó el ojiazul, con sus manos tomó el alcohol que se encontraba en el cajón de primeros auxilios
-No sé si recuerdas pero… yo hice las primeras dos pruebas del infierno
-Pero las abandonaste –Respondió Castiel mientras ponía algo de alcohol a cada herida de su espalda y cada que lo hacía Sam sentía unos pequeños espasmos
-Pues ese va a ser un problema más Sam –Señaló Castiel, Sam lo volteo a mirar molesto por todo esto, como si no tuviese ya más problemas- Quiero decir… -Freno sus palabras para ponerle una crema a cualquier moretón y herida que el cuerpo de Sam tuviese- Hace poco leí un fragmento de una tabla del cielo y decía que si abandonaste las pruebas no puedes volver a hacerlas, puesto que no cualquiera puede hacerlas el 95% de las personas mueren en la primera prueba, del resto el 99% muere en la segunda prueba y el 100% muere en la tercera prueba, si tú sobreviviste a la segunda y lo paraste ya no puedes volver a hacerlas…
Sam miró impresionado el movimiento de Castiel, mientras que él seguía enrollando la venda en su cuerpo. Al terminar se paró enfrente de Sam, para verlo, para saber que tenía que decir al respecto. Pero Sam sólo se levantó de la cama y fue hasta la puerta, al encontrarse con el ropero pequeño sólo hizo un movimiento tosco y rápido para aventar tal ropero al suelo. Cass lo sabía Sam estaba desesperado por encontrar una manera de salvarlo y en todo esto no había salido nada bueno.
Sam tomó las llaves del suelo y se fue del bunker. Cass sabía que no podía detenerlo y a juzgar por cómo había pasado los últimos días se merecía un momento para descargar su furia.
Por su parte, Sam sabía que necesitaba tantos tragos hasta olvidar quién era, hasta olvidar cualquier rastro de su existencia. Como odiaba últimamente a la vida, lo único que lo sostenía para no pegarse un tiro era dos cosas, lo primero es que esa forma es muy cobarde de irse de esta vida y lo segundo es que tenía que limpiar a su hermano hasta que este ya no fuese demonio y hasta que ese día pasase él podía morir tranquilamente.
Lo único que sentía en este momento era un terrible vacío que no lo llenaba nada, ni la bebida ni el sexo ni golpear a alguien. Quería a su hermano sano. A pesar de que nada llenase el vació quería olvidarse de todo por un día.
Una… dos… tres… cuatro… cinco ¿Diez? ¿Cuántas copas había tomado Sam? No lo sabía pero empezaba a tener efecto. Se sentía tan mareado que ni siquiera podía pensar así que sus estúpidos pensamientos no podían afectarlo esta vez. Estaba enojado y no sabía que había pasado exactamente pero cuando volvía a tener consciencia se encontraba besando a una mujer, lo hacía tan desesperado como si fuera un animal, como si necesitará descargar sus problemas a través de ella...
