Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Advertencias:UA. Lenguaje duro, uso de drogas, situaciones límite, sexo. Tal vez muerte. Tal vez no deberías de leerlo. Tal vez nadie debería de leerlo.

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Capitulo 10

Esa mañana debía abandonar el hospital, la noche había sido realmente complicada pues la dosis de analgésicos que estaba tomando era mucho más baja que hacía pocas horas y su cuerpo parecía pedir más a gritos. El sol aún no había emergido cuando John se levantó para mitigar el dolor con algo de movimiento, al principio no funcionó. Se acercó a la ventana y observó el aún durmiente Londres, con la mirada perdida en la inmensidad de edificios... Ahí en uno de esos estaba él y aquello era extrañamente reconfortante. Sabía donde trabajaba, Molly le informó de donde se encontraba la emisora. Se imaginó presentandose ante él, viendolo llegar por la calle con aquel porte de misterio que lo acompañaba, tal vez mirandolo a los ojos y sonriendo. Aquello le provocó una pequeña sonrisa que no tardo en desaparecer, porque siendo realista lo más normal es que ni lo recuerde ¿por qué debería de recordarlo? Tal vez lo miraría a los ojos y ni lo reconocería, aquello sería desastroso para John. No lo haría.

No fue sencillo llegar hasta el baño, pese a haberse levantado hacia ya días, su cuerpo no reaccionaba bien al movimiento, todo le dolía. Despojarse de sus pantalones fue bastante sencillo, simplemente los dejo caer; pero no conseguía hacer un movimiento para quitarse aquella camisa que no fuera doloroso, no hablaba y sin embargo de su garganta no dejaba de salir el sonido tembloroso de su voz, aquello era frustrante pero necesitaba tanto una ducha. Un último movimiento del brazo provocó un grito sordo tras el que pareció quedarse sin respiración por segundos… algo mareado, abrió el grifo de la ducha y se metió bajo el torrente de agua cerrando los ojos, simplemente dejándola correr por su dañado cuerpo, relajandolo, purificándolo.

El tiempo es algo tan relativo, lo que para John habían sido minutos para el resto del hospital debieron ser horas, pues cuando salió del baño, la luz inundaba toda la habitación y Mike lo esperaba sentado en su cama con cara preocupada, tal vez lo escuchó.

—Buenos días Mike— la voz le tembló ligeramente, John llevaba únicamente unos pantalones puestos, la camiseta la llevaba en la mano obviamente no había conseguido ponérsela y Mike se la quedó mirando…

—Puedo conseguirte una camisa, supongo que será más sencillo y aquí tienes una sudadera te la trajo Molly hace un rato, no es lo mejor del mundo, pero al menos esta limpia— Mike intentó sonreír a John pero apenas lo consiguió— Ey! Sabes que no es necesario que te vayas… ¿verdad?

—Vamos Mike, ya lo habíamos hablado… ¿recuerdas soy médico? —le dijo con una enorme sonrisa—Además esto no es cuestión de días— dijo señalándose el tórax- tardará meses en curarse, lo sabes… y yo no puedo…

—Pero John, seamos sinceros—recorrió con su vista el cuerpo de John— estos días que llevas aquí has comido más que en todo el mes anterior, si hasta has cogido color en la cara… ¡y no me refiero al morado!—aquello provocó que John estallara en risas.

—¡Ja ja ja ja!¡ Auch! No me hagas reír…— su mano inevitablemente había viajado a sus costillas, donde realmente no podía hacer nada más que aumentar el dolor— no puedo seguir abusando de ti, además ¡Tampoco me iba tan mal!

—Vale, vale… pues toma, mi número de móvil. Cuando te hayas recuperado llámame, intentaré hablar con algunos amigos a ver si hay algún puesto para ti, ¿ok?—le tendió una tarjeta con sus datos, y John no pudo más que corresponder a la enorme sonrisa del hombre con un abrazo sincero.

—Gracias por todo Mike, te debo una.

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Ya era entrada la tarde cuando John salió del hospital, después de despedirse de la adorable Molly. Mike le había dejado algo de dinero para un taxi, esa era su intención cuando salió del hospital pero al comprobar que aun con enfuerzo podía andar decidió que mejor lo gastaría en comida, pues en su casa no habría nada comestible. Tras los primeros veinte minutos andando se dio cuenta que aquello había sido un error, practicamente se arrastraba por las calles. Apenas podía andar y lo que debía ser una caminata de unos cuarenta minutos, se había convertido en una de hora y media, ya anochecía cuando llegaba al barrio.

El frio era considerable y provocaba que andara curvado, aumentado el dolor de sus costillas. Nunca le había importado mucho la imagen, pero era consciente que ahora mismo no podía ser muy buena, apenas podía andar y tuvo que cubrirse la cabeza con la capucha de la sudadera, de hecho en varias ocasiones vio personas cruzarse al otro lado de la calle y aquello solo lo hacía sentirse peor... ¡Por dios… cuanto necesitaba llegar ya a casa y tomarse sus analgésicos!

Se detuvo y suspiro amargamente cuando al pasar por un callejón vio algo que no debía de ver, pero él nunca podría ignorar algo así. Un joven amenazaba a una mujer mayor con una navaja, quería su bolso y la señora se negaba y gritaba. La gente miraba curiosa por los gritos, pero nadie hacia nada… ¡Estaba tan harto de vivir allí donde la maldad era ignorada! Respiró profundamente, tomando valor del coraje que le producía aquella situación y entró lo más rápido que pudo, intentando no mostrar dolor.

— ¡Déjala! —Gritó con la voz más firme que pudo sacar.

—¡Oh, pero que tenemos aquí, un héroe!— conforme comenzó a hablar aquel joven intentó asestarle un cuchillazo, pero John lo bloqueó con la escayola de su mano izquierda, le dobló el brazo en un movimiento certero y el cuchillo cayó al suelo. Lo lanzó contra la pared más cercana, y del golpe quedó inconsciente en el suelo.

¡Dios aquello había dolido mucho! John caminaba cogiéndose las costillas y se retiró la capucha de la cabeza para encarar a la señora, intentando dedicarle la mejor de sus sonrisas —¿Se encuentra bien?

—Gracias cielo, menos mal que aún queda gente buena en el mundo…ahora mismo voy a llamar a la policía, se lo llevarán a la cárcel, donde tiene que estar esta escoria..—la señora no paraba de gritar.

—Me alegra que este bien, si me disculpa— John ya desaparecía cuando la señora se giró con el teléfono en la mano, el dolor era inmenso y necesitaba llegar a casa lo antes posible, tomar su medicación y tumbarse.

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La continua presencia de Tony a su lado había conseguido exasperar a Sherlock, que lo observaba en silencio, valorando la situación. Lo único que podría hacer que lo dejara sólo era un problema en la emisora, pero Sherlock amaba tanto como Tony aquel lugar y no se sentía capaz de hacer nada. No conseguía quedarse solo ni dos minutos y era incapaz de parar el torvellino de ideas en su cabeza. Sherlock se agarraba con desesperación la cara, cuando Emily entró en la sala de descanso con un telefono en la mano y se lo tendió a Tony, por el rostro de este era claramente su mujer y la conversaciónse tornó tan acalorada que Tony tuvo que abandonar la estancia. Cuando aquello ocurrió aprovecho para irse a casa inmediatamente. Tendría poco tiempo, subío corriendo en un estado muy agitado, revolvía todo buscando entre el inmenso desorden, necesita dejar de pensar, dejar de pensar en si John estaría bien, en si John estaría muerto, en si era su culpa, en si todo debería acabar, dejar de pensar un rato sería algo bueno…

Se sentó en su sillón cuando al fin la encontró, su pequeña caja negra de terciopelo, acariciaba su lomo pensativo. Por impulso cogió el contenido de la caja y lo preparó, una pequeña dosis, nada excesivo, solo necesitaba descansar… y ese era el momento, Tony no volvería a fallar de aquella manera, debía ser ¡Ahora!

Ya tenía la aguja en su brazo, cuando el teléfono sonó, lo veía desde donde estaba, si hubiera sido Tony no le habría hecho caso, pero era Lestrade, paró un segundo y contestó:

—¡Sherlock!- la voz de Lestrade le llegaba distorsionada por sonido ambiental, en la calle logicamente.

—¡Obviamente!

—Si ya ¡claro! Tengo una mujer…—oyó a Sherlock resoplar al otro lado—¡Escucha! Me ha dado la descripción de un hombre rubio, que cojeaba y con la cara golpeada pero una gran sonrisa….—Sherlock se había quedado bloqueado ¿podría ser él?— Al parecer el sujeto la salvó de un atacante…

¡Oh! ¡Si! Podría ser él, solo un estúpido como él iría por la cuidad salvando a todo el mundo… estaba prácticamente seguro… no se dio cuenta del momento en que había soltado la jeringuilla al suelo…— ¡Voy para allá!

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N/A: Que sí que son cortitos lo sé…. Pero al menos actualizo ¿no? (n.n)

Gracias especiales a mi dulce Runa que se atrevió por fin a leer mi algo oscura historia, y lo más increíble es que le gustó :3

Ligia Pach Jara (gracias por dejar comentarios... yo feliz!), a los incondicionales BlueArcana, mashimaro111, Nessa, Yiyukimo-ak... esto no sería lo mismo sin sus comentarios.

Un pequeño abrazo a mi queria MiraHerondale, que me ha prometido leer esta semana los últimos tres capitulos, que los tiene pendientes... espero que te gusten o no y que me lo cuentes...

¿Quieren que se encuentren ya? ¿Seguro? ¿No me dejan jugar con ellos un poquito más? Pero… pero…

Un beso enorme Lord.