Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.
Advertencias:UA. Lenguaje duro, uso de drogas, situaciones límite, sexo. Tal vez muerte. Tal vez no deberías de leerlo. Tal vez nadie debería de leerlo.
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Capitulo 11
El taxi había tardado menos de diez minutos en llegar a la dirección que Lestrade le había proporcionado, pero Sherlock no paró ni un instante de moverse agitado, todo le parecía demasiado lento y el taxista no paraba de mirarlo por el retrovisor. El coche prácticamente no había parado cuando Sherlock abrió la puerta y salió de él. Aquel era uno de los peores barrios de la ciudad, uno de esos que olía a Fish and Chips y a quemado; uno de esos en los que a cada paso te sientes observado; uno de los que Sherlock frecuenta cuando busca una dosis. Cerca de un callejón habían dos policías atendiendo a una mujer mayor que no paraba de gritar todo lo que hablaba. Un único vistazo mientras se acercaba fue suficiente para él para evaluar toda la vida de la mujer, él no necesitaba realizar preguntas. Uno de los policias lo reconoció inmediatamente y lo miró con hastío.
—¿Qué se supone que hace ese aquí? ¿Es que ahora hay que soportarlo en todas partes?— Hablaba entre susurros con el otro agente; ambos lo miraban y reían, creyendo que nadie los escuchaba.
—¡Yo lo llamé! ¿Algún problema con eso Anderson?— Lestrade salía del final del callejón y lo había escuchado todo. Anderson apenas si le miró y negó con la cabeza.
Sherlock no les hacía ningún caso, lo miraba todo revoloteando aquí y allá, bastante nervioso por encontrar algo, algo que lo llevara a saber si se trataba de John. Lestrade lo miraba preocupado, parecía algo fuera de sí. En ese momento su teléfono sonó, miró la pantalla y era Tony; seguramente había pasado algo con Sherlock y por eso parecía tan nervioso.
—¡Dime Tony!—Se frotó la cara antes de continuar, ¡Dios aquella noche parecía que iba a ser larga! —No, no... Está conmigo...—fue alejándose poco a poco para poder hablar con él.
Sherlock lo había rebuscado todo y nada ¡No había encontrado absolutamente nada! De la frustración comenzó a golpear unos cubos de basura con todas sus fuerzas,mientras parecía gritar ¡NADA! y todo el mundo a su alrededor se apartó asustado.
—Eeeeh! EH! EH! SHERLOCK! — Lestrade se acercó corriendo teléfono en mano, no sabía bien cómo reaccionar ante aquello, pero solo dudó un momento antes de sujetarlo fuertemente y abrazarlo— Shhh! Para… para… —Sherlock no le devolvió en abrazo, tampoco lo esperaba, pero paró y se recargó sobre él. Parecía que no tardaría nada en derrumbarse y así fue, su cuerpo comenzó a temblar entre sus brazos y Lestrade simplemente lo sujetó para que no cayera al suelo, en ese momento se dio cuenta de lo débil que realmente estaba, tal vez encontrar a ese chico era lo único que podía salvarlo— Lo encontraremos, te lo prometo…
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Cuando John alcanzaba la puerta de su casa ya podía escuchar el sonido de la patrulla dos calles más atrás. El esfuerzo había sido excesivo, llegó a la puerta de su casa prácticamente arrastrando su pierna y un sudor frío recorría todo su cuerpo o simplemente estaba helado no podía saberlo.
Sacó del bolsillo aquella pequeña llave y con manos temblorosas abrió la puerta, permaneció un momento mirando al interior donde tan solo el silencio y oscuridad le esperaban. Al entrar su apartamento le pareció incluso más frio que la propia calle.
Un último esfuerzo le pidió a su cuerpo mientras intentaba llegar a la pequeña mesa de la cocina. De sus bolsillos sacó una pequeña bolsa con las pastillas que Mike le había proporcionado, suficiente para una semana, aunque con aquel dolor lo dudaba bastante. Todo su cuerpo temblaba por el dolor y era incapaz de controlarlo, las sacó tan precipitadamente que algunas cayeron al suelo —Joder… ¡Mierda John! —se estaba desesperando... tomó una pastilla de cada sin siquiera mirar de que se trataban y las tragó con un poco de agua.
Miró a su alrededor a aquella triste habitación, a las cajas que todavía no había abierto ni tal vez lo haría nunca. El enorme vacío que tenía dentro se agrandó con la soledad de su casa… y es que esos días en el hospital al lado de Mike y la encantadora Molly habían conseguido que una pequeña esperanza de cambio se forjara en su corazón. ¡Dios... cuando se terminará esto!
Se metió en la cama completamente vestido, estaba helado, necesitaba entrar en calor… un calor que tal vez jamás encontrará en aquel desolado apartamento. No paraba de pensar en el bueno de Mike y lo bueno que había sido para él reecontrarlo. No pudo evitar que su mente viajara al momento en que escuchó el programa con Molly y no pudo evitar que una pequeña sonrisa naciera en su boca. Debía de ser aproximadamente la hora del programa de Sherlock, si pudiera escucharlo se encontraría mejor, tenía que conseguir una radio.
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Habian pasado un par de horas y Lestrade había conseguido que Sherlock comiera algo, lo tenía sentado enfrente y lo observaba muy serio, su aspecto era totalmente pésimo. Sherlock no levantaba la vista de la taza de té que tenía entre aquellas manos que no paraban de temblarle.
— ¿Qué?— Su voz ronca le sorprendió, pero agradeció que al fin le hablara— ¡Vamos llevas exactamente cuarenta y dos minutos mirándome!— levantó la vista y lo miró— Te oigo pensar desde aquí es… molesto.
—Es que…— Lestrade se calló un momento perdido en esos ojos enrojecidos y en la delgadez de su cara; se repantigó para atrás en la silla antes de sonreír y continuar— Bueno, Tony dice que esto se te da bien…
— ¿"Esto"?— Sherlock escupió la palabra.
— ¡Vamos! Dice que eres capaz de un vistazo de saber todo de mi o de cualquiera...¿me equivoco?—Sherlock en respuesta ladeó la cara y miró a una pareja al otro lado del café.
—Ella... su maquillaje suave y su estilo de ropa, intenta aparentar veintipocos, pero en realidad pasa de los treinta y cinco; intenta ser agradable pero por cómo le tiembla la voz cuando ríe, es una actuación ¡Una buena! Le interesa algo de él. Observalo un momento lo primero que llama la atención es el sobrepeso y obviamente tratándose una calvicie incipiente, tal vez incluso algún problema cardíaco… pero mira sus zapatos...
— ¿Sus zapatos, que pasa con ellos?—Lestrade intentaba mirar menos descaradamente que él, Sherlock resopló.
— ¡Son unos Barker Black!—la mirada de ignorancia de Lestrade le irritó demasiado y alzó un poco la voz— su precio están en torno a las cuatro mil libras; es obvio que intenta aparentar normalidad, pero es exageradamente rico y ella lo sabe— en ese preciso momento la risa exagerada de la mujer llegó hasta ellos— si, por supuesto que lo sabe…— Sherlock la miró con su mejor mirada de asco.
—En serio deberías considerar el dedicarte a esto, es sorprendente lo que puedes averguar de un simple vistazo Sherlock, solo debes de dejar…—Lestrade guardo silencio, ambos sabían a lo que se refería.
Sherlock desvió su mirada hacia la ventana más cercana y se perdió mirando pasar a la gente, imaginando por un momento ver a John pasar por delante de ella, girarse y sonreirle de aquella manera tan sincera. El no quería nada, nada que no fuera encontrarlo a él. No sabía bien el porqué, pero necesitaba saber que estaba bien, lo necesitaba a él. Y tal vez con él a su lado conseguir salir de aquel pozo enorme en el que estaba metido.
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N/A: ¿Perdón? (*.*)/
Uf… no sé si con un simple perdón me vais perdonar así que ahí van… perdón, perdón, perdón, perdón, perdón… ¡Lord os manda mil perdones!
Lamento mucho la espera, no he estado muy bien de ánimos últimamente, espero vuestros comentarios… a ver si así me envalentono y termino esta historia, tan oscura . Y si es muy corta y además es un episodio puente. (U.U) pero era necesario. :3
Un beso a todo el mundo, al que lee y comenta (muchisimas gracias por hacerte sentir cerca), al que lee y no comenta (espero que hoy me dejes un comentario)
y al que no lee… ok ¿que digo? a ese no! xDD
Lord.
