Notas del Capítulo: Desde el principio me dije a mi misma, van a ser 10 capítulos, en este momento no estoy segura si se van a aumentar peeeero bueno, nada más aclaro que no creo que vayan a hacer muchos más, simplemente unos pocos más, espero todo este bien y lo siento por tardarme tanto en publicar, la falta de inspiración y la escuela me dejan mucho que desear. Hace un par de días me castigaron y me quitaron la laptop así que como no podía ni hacer la tarea ni estudiar (Mis guías están en electrónico) agarre una libre y pues se dio este capítulo :) espero les guste. Cómo lo prometí acción en el capítulo 4 ;) es la primera vez que escribo algo así sean pacientes conmigo.
Advertencias del Capítulo: Ahora si se puede considerar M, en fin si no te gustan estas escenas no las leas :) como he dicho anteriormente no juzgo la edad juzgo la mentalidad, si no puedes soportar esto, sáltatelo. Si detestas esta pareja ¿Qué haces aquí?, los que no adelante :)
Capítulo 4: Placeres [Parte 1]
Sam puso una de sus manos en la mejilla de la rubia, intentaba sentirla más profundo, quería que ella le quitara los problemas por un par de horas. Sam sostenía, con su mano libre, una pequeña copa de cristal traslucido con un líquido frío y turquesa, la verdad es que no sabía que estaba bebiendo, pero las primeras copas que se tomó eran de diferentes colores. Era un arcoíris si juntabas las copas. Abrió sus ojos para encontrarse con la cara sonrojada de la chica y unas luces de neón sobre su rubio cabello.
La mano que tenía sobre su mejilla la deslizo hasta su cuello, después las dirigió a su cabello delineando sus risos. Sam sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, se quería disculpar con la chica por haberla utilizado un poco, pero después de tantas bebidas su garganta estaba tan seca y ronca que tuvo dificultad para poder decir las palabras. Tomo aire para después pasar saliva.
—Lo siento
—¿Por qué? —Pregunto ella con la mirada dirigida hacia Sam, como si no hubiese entendido
Ella se acercó a Sam para robarle un segundo beso. A pesar de la culpa que Sam sentiría de usarla mañana con sus dos manos tomo a la chica de la cara, haciendo el beso más apasionado más necesitado. Sam sentía las bocinas del bar tan altas, al principio era bastante molesto pero con lo tomado que estaba podía sentir la música vibrar por su piel, no lo dejaba pensar y empezaba a disfrutar su estadía.
¡Boom! En un segundo sintió un golpe en su columna vertebral, el mundo a sus ojos se movía tanto. Puso su mano sobre lo más estable que pudo sentir, trato de pararse y al hacerlo escucho un grito de la chica rubia que había besado. Abrió sus ojos tan rápido como pudo pero al hacerlo sólo vio un movimiento tan rápido dirigido hasta él.
— ¡¿Cómo te atreviste a besarla?! —Grito una voz tan ronca como si hubiese bebido tanto alcohol como Sam en este momento
El castaño sintió un brazo sobre su cuello, aprisionándolo, dejándolo sin aire. Pero en este momento su mayor preocupación no era la falta de aire. Abrió sus ojos al sentir el calor en su cuello. Contemplo a Dean con una expresión demasiado molesta, llena de ira, incluso desprendía el olor a celos. Sam trato de zafarse de su brazo pero estaba tan débil, enfermo y borracho que no podía con la fuerza que estaba ejerciendo contra su cuerpo.
—Dean —Susurro Sam tan íntimo, cómo si realmente deseara que estuviera ahí aunque claro no bajo estas circunstancias— Dean —Repitió más fuerte esta vez— Me… me estás haciendo daño
— ¿Y el daño que tú me estás ocasionando? ¡¿Crees que no siento nada cuando besas a otras personas?! —Grito enojado Dean llamando la atención de todo el bar
—Lo siento no sabía que ustedes dos... bueno, yo… uh, quiero decir que lo siento —La chica rubia se acercó a Sam con una cara sonrojada y con la vista baja
Sam lo sabía la chica se sentía culpable aunque la persona que primero la había besado había sido él. Ella no tenía por qué disculparse. Ella dio un segundo beso, eso era cierto pero él fue quién le hablo, él fue quién le dio el primer beso. Y de todas formas independientemente de todo esto, no es como si ellos estuvieran en una relación. Sam no le debía nada a Dean… y sin embargo ¿Por qué sentía la necesidad de explicarle?
Dean dirigió los ojos a la chica rubia, Sam nunca lo había visto tan enojado, excepto tal vez cuando lo cambio por Ruby o Amelia. Oh no… Sam había vuelto a pensar, la razón principal de haber venido a un antro era el ruido excesivo y el alcohol, eso iba a parar sus pensamientos, pero por el escándalo que estaba haciendo Dean la música había parado. Sam no podría saber cómo iba a reaccionar Dean, ya que él no era su hermano en este momento… bueno, no estaba actuando como su hermano. Dean dejo de presionar con el antebrazo a Sam, para dirigirse a la chica. El más pequeño vio cómo su hermano apretaba sus dedos, dejando relucir sus nudillos. Nunca había visto a Dean tan enojado y no quería saber cómo actuaría, pero no podía dejar que le hiciera daño a la chica que acaba de conocer.
El demonio abrió su boca, para poder contestarle a la chica, lo único que podía escuchar en este momento era un sonido penetrante en su oído, se sentía ahogado el aire que estaba en esta discoteca no le servía. Sus pupilas se encontraron con los de la chica, ella ocultaba su mirada bajo su flequillo con un ligero sonrojo y por alguna razón a Dean le pareció tan falsa su expresión.
—Él es mi hermano —Dijo Sam cuando vio como él se le acerco con intenciones de matarla a ella— Lo siento —Sam trato de caminar hasta Dean, con ligera torpeza por el alcohol en su organismo— É-Él es un poco sobreprotector —Puso una de sus manos en el hombro de Dean, Sam rápidamente dirigió su cara a la oreja de Dean— Por favor no hagas nada, salgamos primero ¿Esta bien? —Susurro con su cálido aliento en los oídos de Dean mientras este disfrutaba del aliento de su hermano y de la voz tan íntima que él le había propiciado
La chica levanto su rostro esperanzada, como si realmente tuviese una oportunidad con Sam, Dean quería matar esa esperanza reflejada en su rostro, Sam sólo le sonrió, mientras trataba de que Dean no hiciese algo malo. Quería salir rápido de ese club para que Dean no hiciera algo que no debía.
—Me… me tengo que ir, ya vino el aguafiestas —Sam le guiño el ojo mientras Dean puso una mano en los dedos de Sam apretándolo— Te llamaré luego —Tomó a Dean del brazo mientras se dirigía al intemperie.
Sam miró la puerta sintiendo el brazo frío de Dean, que parecía inerte. No quería verlo a los ojos, no quería ver su enojo, no quería volver a ver decepción en la cara de su hermano. Al salir sólo sintió como el brazo de Dean se alejaba de la palma de sus manos… sólo para arrastrarlo a un callejón.
—No lo entiendo… ¿Por qué hacer esto? —Indagó la bruja que había secuestrado a Sam— ¿Ya sabía que Sam se iba a liberar?
—Por supuesto que lo sabía —Respondió Crowley indignado por la pregunta ofrecida, él era Crowley por supuesto que sabía lo que hacía— Era demasiado obvio, Sam ya sabía que lo ibas a secuestrar así que, por lógica, iba a tener un plan para escaparse
— ¿Entonces también supo que me iba a besar para eso? ¿Y la llamada del radio?
Una pregunta tras otra la bruja estaba impresionada por el demonio mayor, ¿cómo era posible para un demonio tener tanta inteligencia?, Crowley sólo veía a la atractiva bruja. Hubiera preferido que Dean no hubiese rompido más de la mitad de sus bebidas, y rompió un whiskey que estaba esperando con tantas ansías.
—Bueno debo decir que sabía que Sam iba a tratar de comunicarse con Dean, pero no me imagine que su mente, en ese estado tan débil, pensará en la radio —Crowley río un poco mientras miraba sus botellas rotas en el suelo— ¿Pero el beso? —Pregunto Crowley divertido por la ironía— Eso fue otro nivel, de todas las maneras para darte esa planta eligió un beso
Crowley río más fuerte, se esperaba todo menos el beso, por eso al verlo en la cámara de seguridad río profundamente esperando que la reacción de Dean fuese igual de divertida, y aunque así fue hubiese preferido menos destrucción. Crowley tomó una botella color verde claro, en este momento la elegancia no le importaba. Tomo un trago de la comisura de la botella.
—Usted me pidió provocar a Sam, para desesperar a Dean, ¿Pero por qué me hizo mandar a una de mis aprendices con Sam a un bar?
—Por qué el hecho de haberle dado celos a Dean le hizo decidir que nadie nunca iba a dejar que tocaran a Sam, y eso sólo era un medio de mi plan —La voz que salió de la garganta del cuerpo humano que Crowley poseía ahora sonaba ronca— Pero, la otra parte que necesito es hacer ver a Dean como un villano… quiera o no va a trabajar para mí, ya hice un plan, así que asegúrate que tu rubia aprendiz haga su parte con Sam
Dean tomó del cuello a Sam, su enojo no lo hacía pensar claramente, quería matar a la rubia, se había jurado que nunca dejaría que alguien tocase a Sam, no después de lo que sucedió. Nunca había sentido estos celos, siempre que veía a Sam con una chica suprimía sus celos y sonreía, pero esta vez... ¿Por qué no los puede suprimir?
—Dean… —Trato de decir Sam, pero la mente de Dean no procesaba nada más que el enojo e ira que sentía en estos momentos.
Se le estaba acabando la respiración, tenía que idear algo. Vio su bolsillo delantero izquierdo, ahí había escondido una daga. Con su mano izquierda palpo el bolsillo, mientras desesperadamente trataba de encontrar a su objetivo. Al sentir el mango de la daga, la tomó y con una rapidez increíble la encajo en el brazo que anteriormente estaba agarrando de Dean.
— ¿Por… por qué siempre me a-ahorcas?
— ¿Por qué siempre te besas con otras personas? —Contesto Dean agarrándose la herida en su cuerpo, viendo como goteaba la sangre al piso, enojado por la acción de Sam, pero si él no hubiera hecho eso posiblemente ya no hubiese Sam.
— ¿No tengo derecho? —Sam lo dijo tan sonoramente para asegurar que su voz penetrase los oídos de su hermano, odiando como este limitaba su libertad— Quiero decir tú y yo sólo somos hermanos —Sam acercó su cara a la Dean, viéndolo a los ojos, tratando de seguir de pie aunque el alcohol en su organismo muy apenas y lo dejaba
—No, no tienes ningún derecho. No puedes estar con otra persona que no sea yo
—Eso es incestuoso, no gracias —Respondió Sam alejándose de nuevo de Dean, buscando una pared para no caerse
—Tú mismo dijiste que yo ya no era tu hermano ¿No? —La voz que salió de Dean sonó resentida y molesta por esa frase, al ver como Sam se alejaba lo tomó del brazo para que no se fuese de su cercanía— Así que veme como tu ligue del bar. Y escúchame bien, si vuelvo a escuchar que esa rubia se te acerca la mataré, voy enserio. —Dean amenazó
Sam iba a responder a ello pero Dean lo tomó de la cara besándole los labios. Olió el hedor del labial de la chica, enojado tomó a Sam más fuerte con sus brazos. Sam no abría la boca y su hermano mayor se preguntaba por qué. Pero sabía cómo hacer gemir a Sam; una de sus manos, que estaba apretando la espalda de Sam, comenzó a descender hasta su entrepierna, acariciando sobre el pantalón. Sam comenzó a sentir el calor en su entrepierna, quería decirle a Dean que lo dejará de tocar de esa manera, pero entonces gimió al sentir la mano de Dean sobre su zíper, apretando esa parte. Entonces Dean aprovecho para poner la lengua en la boca de Sam.
La mano restante se metió por la camisa de Sam acariciando sus músculos. No se sorprendía por su cuerpo bien entrenado, esta vida tenía sus ventajas. Dean se sorprendió de cómo conseguía que su hermano menor fuese sensible. Sam continuaba gimiendo al sentir la lengua de Dean acariciando todo lo que encontraba a su paso. El demonio acarició los pezones del contrario, pellizcando la carne blanda que pronto comenzaba a hacerse dura.
Se separaron por unos segundos, mientras las mejillas de Sam estaban encendidas, su camisa estaba un poco suelta y su expresión perdida. Llevo una de sus manos a su boca, para tocarla, para saber si ese beso había sido real. Sentía sus labios hinchados y se encontraba viendo a Dean.
— ¿Siempre te aprovechas cuando alguien esta borracho? —Pregunto Sam apoyándose en el cuerpo de Dean, sentía sus rodillas pesadas y se quería caer, lo único que lo sostenía eran los brazos alrededor de su cuerpo
—Sólo si ese borracho es jodidamente guapo como tú —Respondió Sam mientas agarraba uno de los glúteos de Sam, aparentándolo contra él, juntando su hombría con la de Sam
— ¿Por qué haces esto? —Esa pregunta había acosado su mente desde hace unos días, por qué de la nada su hermano comenzaba a sentir deseo sexual por él
— ¿De verdad quieres saber? —Pregunto acercándose a la cara de Sam, sintiendo todo el calor que su cuerpo desprendía— Dime… —Comenzó a bajar el zíper de Sam, para poder meter su mano en su bóxer, quería sentir a Sam— De verdad quieres que te diga… —Puso sus labios en la oreja de Sam, mientras apretaba la erección del mismo— …porque hago esto
Sam gimió al contacto, al sentir los dedos del ojiverde palpando su erección. Sintió el aliento de Dean en su oreja mientras su cuerpo se estremecía por el contacto. Quería que Dean lo tocara, quería sentir sus manos sobre su cuerpo, pero al mismo tiempo sabía que esto estaba mal. Sus rodillas comenzaron a temblar mientras su cuerpo caía lentamente al suelo. Al tocar su aparato sexual Sam abrió sus ojos exaltado, mientras gemía por el contacto.
—Para —Susurro Sam mientras ponía una mano en el brazo que lo estaba tocando.
Dean llevo sus labios al cuello de Sam. Comenzó a delinear su piel con su lengua, al encontrar una parte blanda comenzó a succionar, como si fuera una sanguijuela. Quería quedarse con el hedor a Sam y quería que Sam tuviese su hedor. Continuaba acariciando la hombría de Sam, mientras esté se mordía los labios para no gemir.
—No creo que tu cuerpo opine lo mismo, estás todo pegajoso —Despego su cara del cuello del más joven mientras con su otra mano bajaba más el pantalón de Sam— Además… no hay forma de que pare en este momento.
Bajo su cabeza hasta encontrarse con la erección de Sam, puso su boca en la punta del pene de Sam. Deslizo su lengua por toda esta hasta que le mordió, en ese momento Sam puso sus manos sobre el cabello de Dean, estiraba un poco sus cabellos. Dean escuchaba los gemidos de Sam mientras pensaba cuántos sonidos maravillosos podría producir su hermano. Sólo tenía que oler a Sam para sentirse duro, quería embestirlo, quería hacerlo suyo… su mente no podía procesar nada más.
Sam sabía que no podía aguantar más con tanta "atención" que le estaba dando Dean, sabía que se iba a venir, no podía aguantarlo más. Sentía un calor en todo su cuerpo y todas las partes que tocaba el rubio se sentían calientes y palpitantes. Como si cada tacto lo hiciese sentir vivo o tal vez en el infierno. Sólo podía pensar en que él estaba dentro de la boca de Dean. No podía pensar claramente pero lo que si podía hacer es sentir los placeres que le estaba propiciando su demonio.
—Para… —Intenta formular Sam, pero simplemente cada vez que trata de decir algo una nueva sensación lo apresa y gime— Ah… para si sigues yo… —Dean fue más profundo, se movía hacia adelante y hacia atrás, pero cada vez llegando más profundo
Dean subió sus pupilas para ver la cara de Sam, este se encontraba con sus ojos cerrados, Dean dirigió una de sus manos a su muslo, mientras acariciaba encima del pantalón. Dean sintió como el cuerpo de Sam se retorcía el placer, entonces fue cuando sintió un líquido caliente pasar por su garganta. En ningún momento aparto su boca de Sam.
Dean comenzó a apartar su cabeza mientras subía para ver la expresión de Sam. Al verlo tan necesitado, con falta de aire, con sus mejillas sonrojadas, con su respiración tan sonora y su cuerpo temblando, comenzó a encenderse, se sentía cada vez más duro y más desesperación por tocarlo, por sentirlo, por meterse en sus pantalones.
—¿Don… Dónde aprendiste e-eso? —Mascullo Sam débil
—Cuando quieras clases, sólo tienes que pedírmelo —Le guiñó un ojo Dean
Dean comenzó a acercarse otra vez a Sam, para darle otro beso. Sam puso la palma de su mano en los labios de su hermano para evitarlo, pero sintió el músculo húmedo de Dean en su mano. Sam nuevamente sintió esa parte palpitando, cruzó sus piernas para evitar que sucediera de nuevo una erección. Cerró sus ojos mientras se dejaba atrapar por los brazos del demonio. Él caballero del infierno deslizo su lengua por el antebrazo de Sam mientras succionaba de nuevo para crear un chupetón.
Dean empezó a desabrochar los botes de su camisa, pero en eso Sam lo paro, poniendo la palma de su mano en la mejilla ardiente de Dean. Acariciando su piel, mientras Dean cerró los ojos y se dejó llevar por el suave toque de la mano de Sam.
—No aquí, por favor —Suplico Sam con una voz que había sonado tan erótica para los oídos de Dean, pero al mismo tiempo sonó como una melodía de relajación.
—No voy a parar eso ya te lo había dicho —Dijo Dean sin abrir sus párpados aun sintiendo el toque de Sam
—No te estoy pidiendo eso —Contesto Sam mientras apartaba su mano de la mejilla de Dean, molesto.
— ¿Cómo no sé qué va a ser uno de tus engaños?, Sam honestamente…
El más joven tomó a Dean de la camisa mientras lo acercaba a su boca. El rubor en las mejillas de Dean comenzó a subir al ver que su hermano lo había besado, que él había tomado la iniciativa en vez de él. Se dejó llevar por el aliento cálido que su hermano le propiciaba, sintió su lengua por toda su boca y una y mil sensaciones pasaban por el cuerpo de Dean.
—Vamos al bunker, prometo no tratar de hacer nada —Afirmo Sam
Dean estaba tan hipnotizado por las sensaciones y por los toques que Sam le daba que no estaba pensando, no quería despegarse del cuerpo de Dean, no quería dejar se sentirlo nunca. Quería embestirlo, quería sentirlo adentro de él, quería ser la primera persona que lo probara de esa forma. Tenía prisa esa era la verdad, pero si Sam quería hacerlo en una cama, pues lo harían en una cama.
—Yo conduzco, tú estás demasiado borracho como para hacerlo.
—Misión cumplida —Confirmo la rubia metiéndose en la habitación gris donde se encontraba Crowley y su maestra— Dean ya me conoció y no en los mejores términos.
La chica rubia le sonrió a su maestra. Su maestra la veía atentamente y le devolvía la sonrisa. Crowley miraba con atención a ambas mujeres mientras la comisura de sus labios se colocaba en circunferencia del vaso de cristal. Vio su whiskey y luego divertido miro a la chica mientras una risa pequeña escapaba de su garganta.
—Sabes no esperaba a que sobrevivieras a los celos de Dean —Comento Crowley divertido viendo como la aprendiz ni siquiera le daba importancia a su comentario.
A su aprendiz sólo le importaba la opinión de su maestra y no la de un demonio, aunque ese mismo demonio fuese el rey del infierno. Se encontraba viendo a la primera bruja conocida de todos los tiempos, mientras se encogía de hombros por la opinión del caballero del infierno.
—Bien hecho —La felicitó su maestra mientras la chica rubia se sonrojaba
—Supongo que falta un poco para mi próxima actuación
—Así es —Le respondió la bruja— Puedes irte a descansar, has hecho un excelente trabajo
La más joven asintió mientras se retiraba del lugar. La bruja continuaba viendo la puerta por donde había salido la rubia. Al escuchar como sus pasos se alejaban, Alice vio a Crowley con una mirada seria y de preocupación.
—Por favor dime que la cuidarás y que no dejarás que se muera —Le suplico a Crowley sabiendo que los celos de Dean podían hacer cualquier locura en especial si se enteraba que la rubia, cuyo nombre es Grecia, trabajaba indirectamente para Crowley la odiaría más
— ¿Qué sucede? Después de todo encontraste a una amante —Pregunto Crowley con una sonrisa que sólo hizo que la bruja lo viera tan fríamente como pudo, Crowley suspiro— Tienes mi palabra, no dejaré que muera
Perdonen por cortar el capítulo D: pero bueno, en el siguiente ya verán más avance :) gracias por todo espero les haya gustado.
