Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.
Advertencias:UA. Lenguaje duro, uso de drogas, situaciones límite, sexo. Tal vez muerte. Tal vez no deberías de leerlo. Tal vez nadie debería de leerlo.
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Capitulo 12
Son muchas las ocasiones en la vida en la que te encuentras esperando malas noticias, esperando que al fin llamen, esperando que todo termine. Y ahí estás tú dejando que la frustración y la impotencia ganen terreno, notando como un enorme vacío crece en tu interior, un vacío ocasionado por el miedo a no saber. La vida es complicada, sí lo es y en ocasiones te encuentras en una situación tan pésima que piensas que ya nada puede ir peor ¿Qué más podría ocurrir?... pero siempre todo puede ir peor...
Esa era la sensación en la emisora, todos expectantes en un silencio devastador. Sherlock se encontraba sentado en el centro de la sala de descanso con las piernas cruzadas y las manos en una posición extraña, cualquiera que no lo conociera pensaría que estaba rezando; y tal vez era exactamente eso lo que hacía mientras miraba fijamente el móvil de Tony, esperando que sonara en cualquier momento. Parecía no haberse recuperado del shock que le había ocasionado aquella llamada, tuvieron que sacarlo de la cabina de locución entre Tony y Lestrade, parecía completamente roto.
La habitación no era muy grande y menos con tanta gente allí. El silencio solo era roto por Lestrade que mantenía una conversación a susurros en una esquina de la habitación y hacia él que se dirigían todas las miradas menos las de Sherlock, quien no quería sacar conclusiones, no quería leer las respuestas.
Sentados en el sofá se encontraba Mike con una temblorosa Molly entre los brazos, que no apartaba su vista de Sherlock. Sin mucho que poder hacer allí, pero incapaces de irse sin saber lo que había pasado.
—Me lo confirman desde tráfico— Lestrade comenzó a hablar con la voz ligeramente ronca, únicamente miraba a Sherlock, al único que no lo miraba a él pues en cuanto se dio la vuelta notó todas la miradas posadas en él— Hará un par de horas del accidente…
—¡Vale!— Emily entro precipitadamente a la habitación con una pequeña libreta en las manos. Ella había tenido que tomar las riendas del programa en cuanto Sherlock quedó inhabilitado. Entró tan de golpe que todos se giraron hacia ella conteniendo la respiración, todos menos Sherlock que únicamente miraba el móvil— Ya son cinco las llamadas, algunas solo son testigos dudosos… ya saben cómo es la gente, pero… la descripción es similar en todos los casos… un dato extra es que un hombre dice que tenía la mano izquierda escayolada— Aquello fue una pregunta no realizada a Mike, que asintió con la cabeza y notó como Molly se agarraba a él con más fuerza.
Todo volvió a quedar en un intenso silencio. Tony observaba a Sherlock desde la silla en la que se había quedado todo este tiempo sentado. No había podido aportar nada aparte de su móvil, ese al que Sherlock no le apartaba la mirada. Todo podía acabar ahí mismo y sabía que aquello iba a ser el final de todo también para él, lo sabía demasiado bien y no pudo evitar que una pequeña lágrima le cayera mientras miraba a aquel chico tan perdido que parecía desvanecerse ante sus ojos…
En ese preciso instante que el teléfono comenzó a sonar, alguien dejo escapar una pequeña expresión de pánico, seguida de silencio. Todas las miradas se volvieron a Sherlock que no permitió más que un único toque.
—¡Dime!—permaneció completamente callado un segundo que pareció eterno, para después levantarse de golpe, sacando su propio teléfono y marcando— ¡Si claro que lo tengo! ¡Mándala Mycroft!— le lanzó el teléfono a Lestrade y únicamente perdió un segundo en dedicar una pequeña mirada a Tony antes de salir corriendo hacia la calle con su teléfono en la mano.
Había dejado a todo el mundo sin explicaciones pero no podía perder el tiempo en exposiciones innecesarias, salió precipitadamente de la emisora al frio de la noche. Una vez en la calle miro a ambos lados considerando todas las opciones, desechando inmediatamente el esperar un taxi, la dirección que le había dado Mycroft no estaba lejos y corriendo no tardaría más de diez minutos además conocía perfectamente esa parte de la ciudad, no había tiempo que perder. Comenzó a correr desesperadamente hacia la derecha, atravesando callejones y saltando verjas. Cogió el teléfono y marcó el número, lo había memorizado inmediatamente en cuanto se lo dio Mycroft. Al torcer en una calle oscura tropezó con un hombre que sacaba la basura de un pub e intentado que su móvil no golpeara el suelo fue él quien cayó al suelo inevitablemente ¡Oh, no mierda! Comenzó a mirar algún daño en su móvil ¡Nada! Suspiró y se levanto. Continuó corriendo con el teléfono al oído, estaba vez más despacio se había hecho daño , debía evitar caer de nuevo y lesionarse debía de llegar inmediatamente…
—John… John…venga John contesta… por favor contesta —murmuraba mientras no paraba de avanzar precipitadamente por las calles del bajo Londres.
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Era increíble la sensación de paz que lo invadía, sentado en el único sofá de su odiado apartamento. No podía tumbarse, lo sabía. Sabía perfectamente lo que estaba pasando. Supo lo que iba a ocurrir desde el primer momento, por eso tenía su móvil al lado con la tarjeta del bueno de Mike, su recuerdo le inspiraba una paz tremenda mientras su respiración ahogada resonaba por cada rincón del solitario lugar.
Siempre había pensado que moriría en el ejército ayudando a otros, siempre ofreciendo su vida por un bien mayor. Jamás consideró en hacerlo así, sentado en su triste apartamento, completamente solo. Empezaba a marearse por la falta de oxigeno, cada intento de respiración era una tortura y esperaba que cada inspiración fuera la última. Y él simplemente estaba ahí esperando, esperando el fin que tanto necesitaba, cansado ya de estar aquí, cansado de vivir sin ninguna esperanza, sin ninguna ilusión. No era lo que esperaba, pero era una forma tan buena como cualquier otra de descansar al fin de tanta mierda. Por eso no lo llamó, ¿para qué vivir aquella vida vacía? ¡Para que aumentar el sufrimiento innecesariamente!
Recostó la cabeza en el asiento, con la boca entreabierta, intentando dar pequeñas respiraciones, parecía que pronto caería en la inconsciencia. Su mente dio un pequeño repaso a su vida, su hermana estaría como siempre, nunca se habían necesitado realmente. Pensó con añoranza en su tiempo en el ejercito, si no le hubieran disparado aquel día protegiendo el hospital de campaña, tal vez no estaría aquí. No se puede cambiar el pasado. Tal vez solo un pensamiento le apenaba, le hubiera gustado volver a ver a aquel muchacho, le hubiera encantado poder conocerlo de verdad, era extraño pensar en él como si fuera alguien a quien debía de conocer, como si sus vidas siempre hubieran estado ligadas y por el maldito destino, nunca se conocieron… vale si la falta de oxigeno le hacía pensar tonterías… ¡Destino! ¡Sí, claro!
John comenzó a escuchar su teléfono sonar, al principio no sabía ni lo que era, realmente nunca le había llamado nadie así que no reconocía su sonido de llamada. Únicamente su hermana lo tenía, porque se lo había dado ella, así que seguro era ella para pedirle dinero… El teléfono dejó de sonar en su divagar, y es que todo era lento ahora para él, alargó la mano y lo sujetó contra su pecho, como aferrándose a él. El teléfono comenzó a sonar de nuevo ¿tal vez debería de cogerlo? Lo miró, el numero era desconocido… ¿un error? Aclarando un poco su vista vio que tenía ya tres llamadas perdidas tal vez del mismo número…
—¡¿Siii?!— Su voz silbante, apenas fue un susurro….
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N/A: ¡Hola! (+_+)
Espero que les haya gustado y si la historia se acerca al final… sip. (U.U)
Puede acabar bien, o puede acabar muy mal… xDD
Espero sus comentarios al respecto. Y si, se que les he mareado, he dado un pequeño salto en el tiempo para después volver atrás, pero en mi defensa diré que es divertido.
Besos Lord.
