Bueno, aquí estoy de nuevo. Siento el retraso .-. pero en realidad no dije que sábado ni viernes iba a subir e.e nah en serio gomen xD

Al final ganó quien yo creía xD A partir de ahora la historia girará en torno a: HARUKAS

¡Sin enrollarme ni distraeros voy a empezar!:

One Piece no me pertenece

.0.0.0.

Dadan observaba con los ojos como platos a los cuatro niños que se encontraban en la puerta.

''Un momento... ¿Cuatro? ¿No eran tres?'' se preguntó a si misma, pasando la mirada desde Sabo hasta la niña. ''¿¡UNA NIÑA?!''

–¿Qué demonios...? –comenzó a decir pero fue callada por el ciervo que se le estampo en la cara. Haruka comenzó a desternillarse de risa mientras que los niños entraban.

–Ahí tienes la cena –dijo Sabo

–A cocinar, y rapidito

–¡Comida! ¡Comida! –celebró alegremente Luffy, siguiéndolo.

–¿Sois siempre así? –preguntó entre risas la castaña, entrando después de Sabo. Este se encogió de hombros.

–Depende de lo que cacemos –contestó encogiéndose de hombros.

–¿¡QUE CREEIS QUE ESTAIS HACIENDO, MOCOSOS DEL DEMONIO?! –gritó enfurecida Dadan. Haruka comenzó a reírse de nuevo.

–¡JAJAJAJA! ¡Parece un ogro! –rió señalando a la mujer, haciéndola enfadar aún más.

–¿¡Y TU QUE HACES AQUÍ!?

–¡Los chicos me han dicho que me puedo quedar!

–¡PERO ESTA ES MI CASA!

–Pero ellos también viven aquí

–¡Heruka veen! –llamó Luffy y Haruka lo miró con el ceño fruncido.

–¡Es Haruka! –corrigió acercándose a él. –¿A ti no te molestaría que te llamaran Luffo?

–No...

Después de un rato en el centro de la habitación había un gran plato con muchísimos trozos de carne. Los niños se abalanzaron a por el plato compitiendo con los bandidos. Haruka se quedó mirando durante unos segundos, asombrada. Decir que aquello parecía una jungla era poco. Carne volando, gente peleando, etc...

–¡SUGOIII! –gritó con emoción y se lanzó a comer. ¡En aquel sitio era fácil morirse! ¡Y era peligroso! ¡LE ENCANTABA! Corrió hacia el plato y algunos bandidos la miraron con una sonrisa burlona.

–Solo es una niña, no nos quitara nada tranquilos –dijo uno. Haruka le obsequió con una sonrisa de lo más tenebrosa y acto seguido lo mando a volar de una patada, chocandose con algunos más.

–¡No hay que subestimarmeee~! –canturreó mientras se tragaba dos pedazos de carne a la vez. La sala era un caos. Unos trozos de carne salieron volando hacia la cara de Dadan, seguidos de una taza.

–¡NO MALGASTEIS COMIDA! –gritó enfurecida, tirando el gran plato de la comida. Pero no contaba con que... Luffy le mordiera la cabeza. –¡ME ESTA COMIENDO!

–¡JAJAJAJAJA! ¡NO SABÍA QUE ERAS CANIBAL LUFFY! –rió Haruka al ver al niño, mientras los otros dos comían, ignorando todo. La castaña, al ver el revuelo, aprovechó para escaparse un rato. Salío de aquella habitación y buscó otra con la mirada.

''Baño, baño quiero darme un maldito bañooo~ Con lo que los odio~ ¿Yo los odio? Bah, no sé, de todas maneras echo una pessste...'' pensó mientras buscaba. Se acercó a una puerta y la abrió, mostrando un bidón lleno de agua caliente al fondo.

–¿Es esto el baño...? Creo que sí... ¡Qué cutre! –rió mientras entraba y cerraba la puerta tras de si. Se quitó rápidamente la ropa y las vendas (tenía unas ganas tremendas de quitarse aquellos harapos de encima) y se sumergió en el bidón.

–Ahhh... anda, si ya no me duele nada... –dijo tocándose la cabeza. –¡Que rápido me curo! Ahora que lo pienso no siento mucho la cosa rara esa de quitarme fuerzas... ¿dijo que no podía nadar? Entonces podría morirme si me meto en el mar... ¡que guay! –dijo la niña, hablando sola. Probó a sumergirse en el agua y aguantar la respiración, para ver cuanta resistencia tenía.

–¡NO SALGAIS HASTA CONTAR HASTA MIL! –gritó Dadan tirando al trío, desnudos, dentro del baño.

–Que pesada... –protestó Ace mirando con molestia la puerta por donde se había ido la mujer. Se levantaron del suelo y se acercaron al bidón, para bañarse.

–Yo no quiero bañarme... –protestó Luffy. En ese momento, a Haruka le dio por sacar la cabeza afuera, no aguantaba más. Sacó la cabeza y inspiró una gran bocanada de aire.

–¡Ahh no sabía que podría aguantar tanto...! –dijo mirando al techo, cuando se dio cuenta de que la observaban. Los chicos miraron durante unos segundos a la castaña, que los miraba con sorpresa. ¿¡QUE HACIA LA NIÑA EN EL BAÑO?!.

–¡Ah, chicos! ¡No os preocupéis yo ya terminaba! –dijo mientras salía del bidón. Justo antes de que la niña saliera Sabo y Ace habían salido corriendo fuera de la habitación más rojos que un tomate.

–¿Qué les pasa? –preguntó la castaña alzando una ceja.

–No sé... nunca habían echo eso –explicó con inocencia Luffy.

–En fin da lo mismo... ¿y la toalla...? ¡Aquí! –dijo cogiendo el trapo y envolviéndose con él. –¡Te dejo el baño Luffy!

–¿Me voy a bañar yo solo...?

–No lo creo, ellos también estaban sucios... supongo que vendrán... cuando se les pase lo que les pase... –dijo confusa la niña, saliendo fuera del baño. Ya afuera buscó a Dadan en la habitación donde habían comido. Apartó la cortina que había y entró.

–Dadan-saaan –llamó, dejado pequeños charcos de agua por donde pasaba, pues no se había secado. Se la encontró limpiando junto con el resto de bandidos, con cara de molestia. La mujer la miró y se enfadó aún más.

–¿¡Donde demonios te habías metido!?

–Me estaba dando un baño

–¡PERO SI LOS OTROS TRES ACABAN DE ENTRAR!

–Lo sé, me estaba bañando cuando habían entrado, pero han salido corriendo... ¿por qué será? –la mujer suspiró y se pellizcó el puente de la nariz. ¿Por qué a ella?

–¿No sabes que eres una niña?

–Sí... ¿por? –preguntó ladeando un poco la cabeza

–Y ellos son niños

–¿Y...? –preguntó de nuevo con inocencia. ¿A donde quería llegar Dadan? No sabía de que estaba hablando ¿Y qué si eran chicos? ¿Era malo bañarse juntos?

–Hah... dejalo... solo procura no meterte en el baño mientras ellos se bañan ¿de acuerdo? –ordenó la mujer, impacientándose y volvió a barrer.

–Etto... Dadan-san...

–¿Qué quieres ahora? –preguntó con molestia.

–¿Qué puedo ponerme? No tengo más ropa... –en ese momento Dadan la miró de arriba abajo. Suspiró y la levantó del suelo cogiendo la toalla, sin quitársela.

–¿A dónde vamos? –preguntó la niña, con curiosidad. La mujer no le contestó, subió unas escaleras y abrió una puerta corredera.

–A partir de hoy dormirás con los demás mocosos –explicó, tirándola al suelo.

–Vaale, pero ¿y la ropa? –preguntó pegando pequeños saltitos con los pies. Dadan buscó en un armario y le tiró algo de ropa a la cara. La niña se la quitó y la estiró para verla. Una camiseta de tirantas verde y unos pantalones negros. La castaña parpadeó y la miró de nuevo.

–Eso es lo que hay –dijo la mujer, molesta, y se fue. Haruka miró la puerta con una gotita en la cabeza, sabía que no le caía bien a Dadan. Ignoró aquello y procedió a vestirse. La camiseta le quedaba un poco grande pero estaba bien y los pantalones eran perfectos. Se secó el pelo con la toalla y salió de nuevo a la sala grande. Se encontró a la mujer con una escoba partida en dos y a un bandido bajito... que no sabía como se llamaba.

–¡JAJAJAJA! –rió la niña al ver la cara de la pelinaranja. –¡Sigo diciendo que es un ogro! –Dadan la miró con un enfado de mil demonios y la metió de nuevo de una patada en el cuarto de los niños.

–¡DEJA DE INCORDIAR Y A DORMIR! –gritó cerrando la puerta de un portazo.

–Auch... –protestó levantandose del suelo, para encontrarse con tres pares de ojos. –¡Ah! ¡Chicos os he estado buscan-! –dijo pero Sabo le tapó la boca.

–Shhh... no grites tanto... –dijo él y la niña asintió.

–Una ronda más antes de dormir –dijo Ace poniendose en guardia

–¡Os voy a reventar! –dijo Luffy imitándolo

–Tu no aprendes eh –dijo Sabo

–¿Vais a pelear? –preguntó la niña alzando una ceja. –¡Yo quiero!

–Las niñas no pelean –dijo Ace con el ceño fruncido

–Pues entonces... ¡ahora soy un chico! –dijo Haruka poniendo los brazos en jarras.

–¿En serio? –preguntó Sabo con una gotita en la cabeza.

–Je, de acuerdo... pero deberías llamarte de otra manera si eres chico –dijo Ace burlón.

–¿Heruka no vale? –preguntó Luffy ladeando la cabeza

–¡Es Haruka! Y no, creo que no... –contestó la niña cogiéndose el mentón y mirando hacia arriba. Sabo sonrió de lado, aquella chica si que era rara. –¡Ah! ¡Ya sé! ¡Llamadme Haru! –dijo con orgullo.

–De acuerdo Haru ¿sabes que eres muy femenino para ser un chico Ha-ru? –dijo Ace, burlándose de ella, pero la otra lo ignoró.

–Ja, ja muy gracioso... ¿peleamos o qué? –preguntó la niña, ahora según ella chico, cruzándose de brazos. Los cuatro se pusieron en posición de combate y se lanzaron. Luffy salió fuera en cuestión de segundos y los otros tres continuaron peleando. Sabo iba a por Ace y Ace a por Sabo, intentando no golpear a la niña por mucho que dijera que ahora era un chico. Pero lo que no se esperaban era que se pusiera en medio en un visto y no visto y los contuviera con las manos.

–¡No paséis de mí, os he dicho que me tratéis como a un chico! –dijo con el ceño fruncido mientras los empujaba a los dos a la pared.

–Itai... pues va a ser que eres un chico de verdad... –dijo frotándose la espalda Sabo. Ace se levantó sin decir nada y arremetió de nuevo a la castaña. No iba a dejar que una simple niña le venciera, no señor. Haruka sonrió y se puso en guardia pero... de repente, la imagen de Ace se onduló y... ya no era él el que venía para pelear sino... una extraña niña pelirroja con los mismos ojos azules que ella.

¡Allá voy Daiiru-nee! –dijo la niña que ella veía, cuando sintió un puño en su mejilla, que la mandó a volar contra la pared. Parpadeó, confusa, y la imagen de la niña extraña se fue.

–¿Por qué no te has defendido? –preguntó Ace alzando una ceja.

–¿Eh...? ¿Y la niña...? –preguntó mirando a su alrededor.

–¿Qué niña?

–Aquí niña solo estás tú... –dijo Sabo. Haruka parpadeó un poco, con confusión. ¿Quién era aquella chica...? En cierto modo se parecía a ella.

–Eyy Heruka –llamó Luffy pasándole una mano por delante de la cara, sacándola de sus pensamientos. –¿Qué te pasa?

–Eh... nada, nada... solo estoy cansada... seguid sin mí –dijo la niña levantándose del suelo.

–¿Estás segura? –preguntó Ace. Le había dado un puñetazo bien fuerte.

–Sssí... ¿dónde puedo dormir...? bah da lo mismo... –dijo Haruka, tirándose al suelo y quedando dormida al instante. Los niños la miraron con una gotita en la cabeza y segundos después ya estaban peleando de nuevo. Rompieron el suelo, lanzando a Luffy contra él y cayendo sobre Dadan, que dormía con cara rara. La mujer persiguió al pobre niño, mientras que los otros dos se iban a dormir. Miraron a Haruka, que dormía tranquilamente en el suelo.

–¿La dejamos ahí? –preguntó Ace señalándola, ignorando los gritos de Luffy.

–No sé... podríamos meterla en el futón de Luffy, total, no creo que duerma... –dijo Sabo encogiéndose de hombros. Ace asintió y, cogiéndola de las piernas y Sabo de los brazos, la metieron en el futón del niño y se fueron a dormir. Lo impresionante era que ni los gritos, ni las peleas, ni nada, había despertado a la niña.

Mientras tanto, en Gray Terminal, dos figuras caminaban entre los restos de basura.

–Nee, Ann... este sitio me da repelús... –habló la (un poco) más bajita.

–Te jodes... no tenemos ni un mísero berrie por tu culpa, así que conformate

–¿¡Mía?! ¡En todo caso tuya, que comes más que todo un regimiento!

–¡No es culpa mía, me viene de familia! –dijo con el ceño fruncido la pelinegra.

–Además... no estaríamos aquí sino fuera por ti... –protestó la de las dos coletas cruzándose de brazos.

–Jum, perfectamente te podrías haber quedado con los demás... –dijo la otra ajustándose el sombrero naranja que tenía en la cabeza. La castaña suspiró, era imposible hablar con su amiga. –Aparte de eso... ¿crees que habrá alguna anomalía por nuestra culpa...?

–No sé, eso deberías saberlo tú, doña ''mira que guay viajo por el tiempo''

–Aj, Chelsea estás insoportable hoy

–Necesito dormir –explicó la chica.

–Ahh ya sé como ponerte de buen humor... ¿Y si traigo aquí a Ren~?

–Ha-haz lo que quieras... de-de todas formas es TU hermano me-menor... no mío...

–Ya sé que no es tu hermano... si no sería incesto...

–¡Ann! –protestó sonrojada la oji verde. –¿Te he mencionado yo a Hades?

–Ni me menciones a ese pervertido –bufó cruzándose de brazos.

–¿Qué a hecho ahora...?

Retrocediendo un poco y cambiando de lugar, Haruka abrió los ojos, confusa. ¿Desde cuando el suelo estaba tan blandito? Se incorporó del ''suelo'' y miró a su alrededor, dándose cuenta de que no estaba en el suelo. Bostezó y se levantó del futón. Ace y Sabo dormían como troncos en sus camas...

–¿Y Luffy? –susurró para si misma, mirando a su alrededor... cuando se dio cuenta del agujero del suelo. Se asomó por él y vio a Luffy dormido encima de Dadan, quien también dormía a pierna suelta. Sonrió tiernamente y se puso de pie. Ahora se había despertado completamente. Decidió dar un vuelta afuera para que el sueño volviera. Caminó un poco por el bosque... aunque un poco es mentir, llegó hasta Gray Terminal. Subió una montaña de basura y se sentó en una caja de cartón.

–Waah, se ven muchas estrellas... –admiró la niña, mirando al cielo.

Creo que al fin estas sola ¿me equivoco?

La niña abrió mucho los ojos ojos y miró a su alrededor. Era la voz de antes.

–¿Quién eres?

¿Ahora no pasas de mí? Pf, se veía venir... eres predecible...

–¿Quién demonios eres?

Esa pregunta no está muy bien formulada, querida Haruka

–¿Cómo sabes mi nombre?¿Dónde estás? ¡Muestrate! –exclamó frunciendo el ceño y levantándose.

Primero, cálmate, no voy a hacerte nada. Segundo, no puedo

–¿Por qué? ¿Tan feo eres? –preguntó Haruka ladeando la cabeza.

Me lo tomaré como un cumplido... aj, esta perdida de memoria es una lata... ¿tengo que explicarte todo desde el principio?

–Sip, porque no tengo ni idea de quien eres... Voz

Tengo nombre

–Pero yo no lo sé, y como solo te escucho te llamo Voz –dijo alegremente la niña sentándose de nuevo.

No vuelvas a llamarme así, mocosa... llámame Astaroth-sama

–Tienes un nombre raro, Ishetarot

Es Astaroth*, un respeto niña... para que pedirlo, ni antes me lo tenías...

–¿Podrías decirme donde estás? No se a donde mirar y es incómodo

No puedes verme... no tengo cuerpo físico

–¿¡ERES UN FANTASMA?! ¡GENIAL! –gritó eufórica la niña.

No, no soy un fantasma... ¿siempre tendrás la misma reacción?

–¿Entonces que eres? –preguntó la castaña, un tanto decepcionada

Soy el insigne gran duque de los demonios, Astaroth, para ti Astaroth-sama

–¿Eh...?

Que soy un demonio, idiota

La niña parpadeó unos segundos.

–¿Un demonio? Ahh... que rollo... hubiese estado mejor un fantasma... –dijo con desilusión.

Ejem... te explico... no puedes verme porque estoy dentro de ti

–QUE

Lo que oyes, la akuma no mi que comiste hace un año era MI akuma no mi... la Waru-waru no mi*

–¿Y tú que hacías en una Ekuma no mu de esas?

Me desespero contigo. Es AKUMA NO MI y yo estaba dentro porque TODAS las akuma no mis tienen un demonio dentro que les otorgan los poderes, aunque solo yo puedo hablar contigo, sientete afortunada.

–Ahh... ¿y que hace esa fruta rara?

Simplemente te concede mis poderes. En resumen, te convierte en demonio.

–Jo, ¿no podías ser un fantasma? –protestó ella. –Los fantasmas te poseen y vagan por el mundo asustándote... yo quiero ver uno...

Omitiré esta parte de mi vida por su ridiculez... Seguiré explicando, es una fruta tipo Zoan, es decir, que te convierte en algún animal. Solo tú puedes oírme... y te pediría que no le contases a nadie de mi.

–¿Por?

Porque yo lo digo y como gran duque de los demonios te lo ordeno.

–Bueeeno...

¿Alguna pregunta?

–¿Sabes lo que me pasó para llegar hasta aquí?

No. En ese momento yo estaba descansando. Soy nocturno, duermo de día.

–Ah...

–¿Que a hecho ahora? –escuchó a lo lejos y se giró. Vio a dos jóvenes, una de pelo negro muy largo y un extraño sombrero naranja y otra de pelo castaño claro y dos coletas. La niña las miró con curiosidad, no parecían los típicos desterrados.

–Jum, no me apetece hablar de ese estúpido... –dijo la de pelo negro.

–Ese ''estúpido'' es nuestro capitán... deberías tenerle más respeto –dijo la castaña.

–Aplícate el cuento guapa

Haruka las observó con detenimiento, se veían interesantes. Sonrió y saltó al suelo, era hora de hacer amigas.

–¡Hola! –saludó ella cayendo delante de las dos chicas. La del pelo negro se puso pálida y la de las coletas abrió los ojos desmesuradamente.

–Ho-hola pequeña... ¿te has perdido...? –preguntó las castaña agachándose a la altura de la niña.

–No...

–Eh... ¿de dónde has salido? –preguntó con una gotita en la cabeza la pelinegra.

–De lo alto de un montón de basura... os he visto y me han entrado ganas de hablar ¿vivís por aquí?

–Eh... tecnicamente no... pero por un tiempo sí –explicó la del sombrero naranja mirando a los lados, nerviosa. –¿Puedo hacerte una pregunta pequeña?

–¿Sí?

–¿Cómo te llamas?

–¡Ah, solo eso! Me llamo Haruka –la pálidez de las chicas aumentó. –¿Y vosotras?

–Yo-yo me llamo... ehh... ¡Kiseki! Sí, sí, Kiseki... y ella es... um... ¡Melody! –dijo la del pelo negro. La tal Melody alzó una ceja como si preguntara ''¿en serio?''.

–Tenéis nombres raros... ¡da lo mismo! ¿sabéis que hora es? Se supone que tendría que estar durmiendo...

–Son exactamente las doce y veintitrés minutos –contestó casi inmediatamente la pelinegra. ''Melody'' empalideció y le pegó un codazo.

–Alaaa... ¿como lo has sabido sin mirar ningún reloj? –preguntó impresionada la niña.

–Ehh... hace poco que lo miré... a-a si que solo es aproximado...

–¿No crees que deberíamos irnos ya KI-SE-KI? –preguntó nerviosa la de las coletas.

–¡Sí, sí, tienes razón... adiós! –se despidió y salieron corriendo dejando una nube de polvo a sus espaldas. Haruka parpadeó unos segundos mirando en la dirección en la que se habían marchado. La cara de Kiseki se parecía un poco a Ace... ¿Serían imaginaciones suyas?

¿Quienes eran las dos muchachas? Actuaban muy sospechosamente... ¿no crees?

–No, eran normales... ¿Por qué piensas que son sospechosas? –preguntó la niña ladeando un poco la cabeza.

No sé ni porque me molesto en preguntarte ¿Qué harías si fueran de la marina?

–¿Qué pasa con la marina?

Te buscan desde que naciste, idiota ¿También has olvidado eso?

.0.0.0.

Pues ahi lo dejo... ¿os esperabais a Astaroth :D? él es ¿como decirlo? un poco serio, malvado y sádico... (lol, lo que tiene la chiquilla dentro no es normal )

Astaroth*: No me lo he inventado yo, Astaroth es un demonio ¿real? (no sé si poner eso xD)Básicamente es de verdad el gran duque de los demonios.

Waru-waru no mi*: inventada por mí. Waru significa malvado, maldad, ser malo, etc. Tipo Zoan (como ya a explicado Astaroth) que le otorga el poder de convertirse en demonio.

¡Y me despido!