Etto... hola! siento muchisimo la tardanza pero ya estoy aqui -

Le agradezco a todo el mundo que usen su tiempo para leer esto :D me hasen felish xD

One Piece no me pertenece

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–¿Me buscan? –preguntó la niña, confusa. –¿Por qué?

Por la gran amenaza que podrías ser en un futuro. Llevando en tus venas la sangre de dos grandes piratas nunca se sabe.

–¿Qué? No te entiendo...

Para tu desgracia, solo conozco a tu madre. Tu padre murió mucho antes de que te comieras la fruta del diablo.

–¿Mi padre murió? ¿Y por qué no me acuerdo de nada? –preguntó ella. De repente, comenzó a dolerle la cabeza. Soltó un gemido y se agarró la cabeza con ambas manos. Era como si tuviera fuego dentro.

Intentaré que lo veas, aunque no prometo nada.

Fue lo último que escuchó antes de que todo se volviera negro. Su cuerpo cayó al suelo. Pasaron los minutos sin ningún movimiento por parte de la niña. Hasta que se levantó como si nada. Con una única diferencia. Los ojos. Sus ojos azules no eran los mismos. No tenían el brillo alegre que siempre llevaba la castaña, y las pupilas eran como las de un gato. Se levantó con torpeza y se inspeccionó a si misma.

–Aj, no me acostumbraré a este cuerpo nunca... –protestó mientras probaba a abrir y cerrar la mano. –Por lo menos controlarla es sencillo... –la mano se incendió en llamas azules. –Todo en orden –dijo con una sonrisa diabólica. La sonrisa al momento desapareció y se giró en dirección al bosque. Pasó la primera hilera de árboles y se paró.

–Es muy molesto que te sigan –dijo en voz alta sin girarse. –¿Podrían salir de donde estén, malditos cobardes? –dijo girándose y haciendo una mueca de asco.

De detrás de unos árboles salieron unos cinco hombres armados. Se miraron entre sí y uno dio un paso hacia delante.

–¿Se podría saber que quieren?

–Dinos dónde están los otros mocosos –ordenó el portavoz del grupo. La niña (aunque ya no lo era) alzó una ceja.

–¿Los otros mocosos?

–¡No te hagas la tonta, niñata!

–Tsk, esto es lo malo de tener un recipiente femenino... –se cruzó de brazos y miró al grupo seriamente. –Aunque creo que ya se a quienes se refieren...

–¡¿Dónde están los otros mocosos?!

–¿Para qué queréis saberlo? ¿Qué gano yo si os lo digo?

–¿Qu-qué ganas tú...? Eh... t-te daremos un par de berries... y te podrás comprar una muñeca o algo ¿vale pequeña? –la niña parpadeó unos segundos y pusó una sonrisa muy kawaii.

–¡Vale~! ¡Os llevaré con ellos~! –dijo sonriendo. Los hombres suspiraron de impaciencia. –¿¡CREIAIS QUE DIRÍA ALGO COMO ESO VERDAD!? ¡ESTÚPIDOS HUMANOS! –gritó con una sonrisa diabólica. –Creo que estaría bien una fiestecita para conmemorar mi salida después de cincuenta años...

–¿¡Co-cómo? ¿¡Vas a oponer resistencia?!

–No es ''oponer resistencia'' –corrigió el demonio mirándolo con los ojos más fríos del mundo. –Es ''aplastar insectos''

–¡Niña, somos los piratas de Blujeam! ¡No nos subestim-! –gritó uno de ellos, pero, de repente y sin previo aviso... explotó en llamas azules. Sus gritos se elevaban hasta el cielo mientras sus nakamas lo miraban horrorizados. Lo único que quedó de él fueron cenizas.

–Avisé –dijo la niña tranquilamente con un brazo extendido en dirección a la mancha negra que anteriormente fue el pirata. El grupo seguía mirando las cenizas. –¿Siguiente?

–¿Qu-que demonios...? –balbuceó uno. Astaroth chasqueó la lengua, fastidiado.

–Como odio esa expresión. No es demonios, es demonio, en singular. –explicó él. –Ahora que lo pienso... sería malo para la canija que vosotros salierais con vida de aquí... y le contéis a la gente sobre mí... –dijo el demonio pensando en voz alta.

–¡N-no diremos nada, lo juro! –dijo el portavoz, aterrorizado. Astaroth se acercó a él a paso lento y el hombre se encogió en el sitio. El demonio lo miró y señaló hacia el suelo con un dedo.

–Arrodillate –ordenó él

–¿Qu-qué?

–Que te arrodilles, maldito humano –ordenó de nuevo. El pirata miró a sus compañeros nerviosos. Arrodillarse ante una niña era de lo más humillante. –Tardas demasiado, insecto –dijo el demonio, antes de chasquear los dedos. Las llamas azules devoraron de nuevo. Los demás hombres comenzaron a gritar y a correr para escapar, pero una barrera de fuego azul los detuvo, quemando a algunos.

–Oh~... ¿ya se van? Que peena... yo que pensaba celebrar con ustedes mi despertar ¿por qué no se quedan un ratito más, eh~? –preguntó con una sonrisa diabólica.

Después de aquello, lo único que se escuchó en el bosque fueron gritos.

La luz de la mañana despertó a los tres niños (sí, a Luffy también), que se estiraron sobre sus camas (aunque Luffy se estiró sobre Dadan) y bostezaron. Miraron a su alrededor. Nada extraño. Luffy subió a la habitación y miró el bulto que había en el futón en el que normalmente dormía él. Frunció el ceño mientras lo tocaba con el pie.

–¡Oye! ¡Quién eres y que haces metido en mi cama, cabronazo! –gritó el niño. Los otros dos lo miraron con una gotita en la cabeza y lo agarraron de los hombros para que no se abalanzara contra la cama.

–Idiota, solo es Haruka –dijo Ace y en seguida el niño se relajó.

–Ah ¿Es Heruka? Creía que teníamos un intruso

–Sí, sí... –dijo Sabo con una gotita en la cabeza. Soltaron al pequeño y se quedaron mirando a la niña. Estaba tapada hasta la cabeza. Ace la miró con una vena palpitando en su frente. ¿Hasta cuando pensaba estar durmiendo la niña? Se acercó al futón y lo empujó con el pie.

–Oye

Ni caso

–OYE

Nada

–¡OYE!

–¡QUE! –gritó la niña levantándose de sopetón, asustando al moreno. El niño la observó. Tenía ojeras y unas extrañas marcas oscuras en las mejillas, como si se hubiera mojado. Ace alzó una ceja.

–¿Has llorado?

–¿Llorado? –preguntó ladeando un poco la cabeza la niña. –No ¿Por?

–No intentes disimularlo, se te nota

–Pero es que yo no he llorad- –abrió mucho los ojos como si se hubiera acordado de algo y su semblante se volvió triste.

–Hey Heruka ¿Qué te pasa? –preguntó Luffy.

–No... nada... no os preocupéis –intentó disimular la niña, con una pequeña sonrisa. Lo que le había mostrado Astaroth...

–No nos mientas, te pasa algo –dijo Sabo con el ceño fruncido.

–Bueno... es que... re-recordé algo... –empezó la niña. –No es mucho pero...

–¡Cuentanoslo! –pidió emocionado el pequeño.

–Eh... de-de acuerdo... –la niña se sentó y los otros la imitaron. –Mi nombre si es Haruka... y por lo que recuerdo... vivía en... eh... ¿como era? Una isla de nombre raro

–¿Dónde estaba?

–No sé –contestó la castaña. –Pero... ahora que lo pienso, ¿Dónde estoy yo?

–¿No te lo dijimos? –pregunto Ace

–Nop

–Estás en el Monte Corvo, Isla Dawn, East Blue –explicó Sabo.

–Ahhh... pues en el East Blue creo que no estaba

–¿Eres de otro mar? ¡Sugoii! –admiró Luffy, emocionado.

–Pues supongo que sí... además, vivía con otras dos niñas... una rubia y otra pelirroja

–¿Cómo se llamaban?

–Pues no tengo ni idea

–Vamos bien –dijo con sarcasmo Ace.

–Oye que no es mi culpa... –replicó la castaña inflando las mejillas. –No me acuerdo de más

–¿Nada? –preguntó Sabo con una gotita en la cabeza.

–Os dije que era poco... –dijo la niña. ''¿Debería contarles lo de Ishetaroth? Um... creo que le dije que no se lo contaría a nadie...''

–¿Y por eso habías llorado? –preguntó Ace alzando una ceja.

–Ya te he dicho que no he llorado, pesado –dijo Haruka con una venita palpitando en su frente del enfado.

–YA, claro... –replicó él, cruzándose de brazos.

–¡Que no he llorado, pecoso insufrible! –dijo la niña levantándose del sitio.

–¿¡HUH!? ¡¿QUE ME HAS LLAMADO, NIÑITA LLORONA!? –gritó él levantándose del sitio. Sabo los miró con una gotita en la cabeza y suspiró. Otra pelea.

–¡LO QUE OYES CARVENÍCOLA DEL BOSQUE!

–¡MIRA QUIEN FUE A HABLAR! ¡LA CANÍBAL!

–¡YO NO ME HE COMIDO A NADIE, NO ME CONFUNDAS CON LUFFY!

–¿Yo? –preguntó confundido el niño señalándose.

–¡DE TODAS MANERAS COMES MÁS QUE UNA VACA!

–¡TU NO DEBERÍAS HABLAR HABIENDO VISTO LA JUNGLA DE AYER EN LA CENA!

–¡HAY QUE COMPETIR POR LA COMIDA COMO HOMBRES!

–¡LOS HOMBRES NO COMPITEN POR LA COMIDA, ESO SON LOS ANIMALES!

–¡CALLATE YA!

–¡CALLATE TU PRIMERO!

–¡CALLAOS LOS DOS! –gritó Dadan abriendo la puerta de un portazo, haciendo que los cuatro dieran un respingo. La mujer tenía más ojeras que Haruka y tenía un enfado de mil demonios.

–Ah, buenos días Dadan-san –saludó la niña, calmándose al segundo.

–¡CALLAOS DE UNA VEZ! ¿¡ENTENDIDO?! –gritó Dadan.

–Sí, sí... –dijo Ace haciendo una seña para que los dejara en paz.

–Heruka, eres muy rara –comentó Luffy pasando del tema.

–¿Yo? ¿Por qué?

–Cambias de humor al segundo –explicó Sabo con una gotita en la cabeza.

–¿A sí...? No me había fijado –dijo llevándose la mano al mentón. –Pues supongo que soy un poco bipolar ¿no?

–Eh... sí... –asintió Sabo. Ace la miraba con molestia, si todos los días iban a ser igual no creía que pudiera soportar a la castaña.

Dadan había salido de la habitación y estaba en la puerta reunida con dos de sus bandidos, murmurando insultos contra el abuelo de Ace y Luffy cuando un ''oye'' puso rígida y pálida a la mujer.

''¿¡Ga-garp?!'' pensó al escuchar aquella voz. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, se inclinó ante el recien llegado, pidiendo disculpas.

–¡Lo siento, lo siento...! –dijo ella.

–Eh... Usted perdone, pero nos han dicho que Luffy ahora vive aquí –dijo otra voz. La mujer levantó la cabeza, para encontrarse frente a una mujer joven de pelo verde y un viejo con cara de molestia.

–¡Makino! –gritó Luffy desde la puerta y corrió a abrazar a la tal Makino

–¡Luffy! –dijo ella con alegría devolviéndole el abrazo. Los otros tres los miraban desde la puerta extrañados.

–Nos tenías preocupados así que vinimos a ver como estabas –dijo el viejo.

–¡Anda, Alcalde!

–No le digas nada de esto a Garp-san –dijo Makino.

''¿Será la hermana de Luffy...?'' pensó la castaña asomada en la puerta junto a los otros dos.

–¡Ah! Te he traído un regalo –dijo la peliverde rebuscando dentro de la cesta que traía. –Ya sabía yo que Garp-san no pensaría en estas cosas –dijo mientras sacaba una camiseta. –¡Tachaan! Te he traido ropa nueva

–¡WOAH QUE CHULO! –admiró el niño con estrellitas en los ojos. La mujer rió un poco.

–Me alegra que te guste. También he traido para vosotros. –dijo mirando hacia la puerta. Entonces abrió los ojos con sorpresa. –¿Eh? ¿Quién es tu amiga Luffy?

–¡Ah! ¡Es Heruka! –dijo arrastrando a la niña de la mano.

–No es Heruka, es Haruka... –protestó la niña con el ceño fruncido. –¿Eres la hermana de Luffy? –preguntó ladeando la cabeza. Makino se rió.

–No, no... tan solo soy buena amiga suya ¿verdad?

–¡Sí!

El rato pasó con Makino probándole ropa a los chicos, mientras que Haruka los miraba aburrida sentada encima de un barril, ya que Makino no sabía que ella vivía con ellos y no le había traído ropa. Ella se partió de risa cuando le tocó el turno a Ace. Verlo así de sonrojado era la máxima venganza que podía pedir. Cuando la mujer terminó se acercó a la niña.

–Ven conmigo un momento ¿vale? –pidió con una sonrisa. La niña asintió con curiosidad. Makino la cogió de la mano y se la llevó adentro de la casa.

Mientras tanto, Ace perseguía a sus hermanos, en busca de venganza.

–¡VENID AQUÍ TRAIDORES!

–¡QUIEN ME IBA A DECIR QUE ERAS TAN TÍMIDO ACE! –se burlaba Sabo mientras huía del moreno.

–¡ESO ESO! –reía Luffy huyendo. Ace gritó de rabia y siguió intentando cogerlos. Siguieron así durante un rato, hasta que una palmada por parte de Makino los distrajo.

–¡Chicos, decidme que os parece! –dijo ella. Los niños ladearon la cabeza, confusos. ¿Que les parecía qué? Entonces, detrás de ella, salió Haruka. Vestida con una antigua camiseta de Sabo azul que le llegaba por las rodillas, pero Makino la había arreglado de tal manera de que pareciera un vestido. En la parte de la espalda le había cosido dos trozos de tela para que enganchara su espada de madera y no le molestara. Eso sumándole el pelo recogido en una cola alta bien echa con un lazo blanco y sus botas de color café era una combinación perfecta.

–¿Quién eres? –preguntó Luffy señalándola.

–¿Có-cómo que quien soy...? ¿Tanto me has cambiado, Makino-san? –preguntó la niña mirándose los pies. Le incomodaba estar con... aquello. No le gustaban las faldas. Y más con los tres niños mirándola. ¿Por qué le molestaba tanto?

–I-idiota... es Haruka... –dijo Sabo pegándole un codazo.

–¿¡EHHH?! ¡¿HERUKA?!

Ace se quedó en blanco ¿Aquella era la niña de aquella mañana? ¿La del pelo tan revuelto que parecía un nido de pájaros y ropa de chico? Su cara comenzó a pasar por distintos tonos de rojo. Nunca se acostumbraría a estar con chicas.

Haruka comenzó a mirar a otro lado, sonrojada. No paraban de mirarla. Incluso Dadan tenía la mandíbula rozando el suelo.

–¡¿PODEIS PARAR DE MIRARME!? –gritó molesta y sonrojada la niña. Makino sonrió.

–Oh, vamos Haruka-chan... es que estas tan mona que es imposible no mirarte –dijo la mujer sonrojando a la niña aún más. –En fin, será mejor que vaya preparando la cena ¿Me podría indicar dónde está la cocina, Dadan-san?

–¿Eh? Ah, cla-claro es por aquí... –dijo la peli naranja saliendo de su estupor y guiándola por la casa.

–¿En serio eres Heruka? –preguntó asombrado Luffy acercándose a ella.

–Es Haruka y... –desvió la mirada, sonrojándose de nuevo. –...sí, soy yo ¿Tan rara se me ve? –preguntó ella.

–Sí, has cambiado un mooonton –dijo con sinceridad el pequeño.

–La verdad, te queda muy bien –dijo Sabo mirándola de arriba abajo.

–Ah, gracias –entonces la castaña miró a Ace, esperando su opinión. El chico parpadeó y sus mejillas se tiñeron de un leve rojo.

–Eh... –comenzó a decir, desviando la mirada hacia otro lado. –e-estoy con Sabo... –dijo con dificultad. Haruka le regaló una sonrisa, la verdad es que para ella era un trapo más ¿Quién le iba a decir que Makino iba a tener razón?

FLASHBACK

Etto... Makino-san... no me gustan los vestidos... –protestó la niña al ver que la mujer comenzaba a coser después de haberla medido un poco.

¿Um? ¿Por qué? Estoy segura de que te verás monísima con uno puesto

¿Y para que quiero estar mona? –preguntó con confusión Haruka, ladeando la cabeza un poco. La mujer rió ante la ignorancia de la pequeña.

Pues para que va a ser, para impresionar a algún chico ¿no? –dijo guiñándole un ojo.

¿Para qué quiero impresionar a un chico?

Pues... –Makino miró al techo con una gotita en la cabeza. ''¿Como se lo explico?'' Entonces una bombillita se le encendió en su mente. –Haruka-chan ¿no piensas que alguno de esos tres es guapo?

¿Guapo? Eh... ¿Cómo sé que pienso eso?

Pues... cuando te quedas mucho rato mirándolo o... piensas que... sus facciones son bonitas

Oh... entonces... –se tiñó un poco de rojo. –¿Pienso que los chicos son guapos? Luffy es muy kawaii y siempre me quedo mirándolo para reírme un poco de él y a Sabo también lo miro, es muy amable conmigo

Hum... ¿Y Ace-kun?

¿Ace? –ella frunció un poco el ceño. –No creo que sea guapo. Es muy insufrible y... y...

¿Y...? –preguntó la mujer.

¡I-insufrible! ¡Ya está! –sentenció la niña cruzándose de brazos y dándole la espalda.

Bueno, si piensas que es guapo entonces es que te gusta

¡Ya te he dicho que no creo que Ace sea guapo!

''¿Aunque te quedes mirándolo un buen rato? Mentira. ¿Aunque pienses que sus pecas son kawaiis? ¿Y TU QUE SABRAS? Pues lo sé, soy tú. Aj, cállate''

En fin, ¿no querrías impresionarlos?

Bueno... pu-puede que sí... –accedió la niña con un notorio sonrojo.

''¡Toda chica tiene su parte femenina!'' pensó con alegría la peli verde.

¡Pues bien! ¡Deja que te arregle!

FIN DE FLASHBACK

–...pero sigues siendo la misma niña llorona. –Adiós a la magia.

–¡AJ TE ODIO PECOSO DEL BOSQUEEE! –gritó con furia dándole un coscorrón en la cabeza.

–¡AUCH! ¡OYE PERO QUE HACES! –gritó el niño mirándola con enfado. Haruka solo lo miró fríamente y entro en la casa, malhumorada.

–Ya la ha liado –suspiró Sabo. Ace le miró con furia frotándose la cabeza.

–¿¡Y por qué?!

–No hay ninguna chica que no le gusten los alagos, Ace. Ni siquiera a ella

–¡Ni que fueras un experto ahora!

–Es verdad Ace, todos lo saben –dijo Luffy, intentando sumarse a la conversación.

–¡TU CALLATE SI NO SABES NADA!

Cayó la noche y un delicioso olor a comida llegaba desde la sala, donde estaban todos reunidos en torno a la mesa.

–¡Espero que les guste! –dijo Makino.

–¡Wooo! –admiró Haruka con los cubiertos en la mano. –¡Tiene muy buena pinta!

Ace la miraba de reojo y ella se dió cuenta. Lo miró frunciendo el ceño y volvió a centrarse en su comida.

–¡Que rico! –dijo Luffy mientras comía.

–Va a ser difícil conseguir comida tan rica por aquí. –dijo Sabo felizmente mientras comía. –Cuando salga al mar, lo primero que haré sera reclutar al mejor cocinero del mundo

–¿Cuándo salgas al mar...? –preguntó confusa Haruka

–Yo seré pirata antes que tú así que me lo quedaré yo –dijo Ace con un trozo de carne en la mano. Una presencia oscura se iba acercando a sus espaldas.

–¿Queréis ser piratas? ¡Sugoii, me encantan los piratas!

–¿Ah sí? –preguntó Sabo

–¡Sí! No se muy bien porque, pero ¡me resultan geniales!

–¡Entonces únete a mi banda Heruka! –gritó Luffy con alegría. Entonces los bandidos escupieron toda la comida al ver la figura a las espaldas de los niños.

–EJEM –dijo una voz grave. Luffy y Ace se pusieron pálidos al escucharla. –¿Aún seguis con esas pamplinas? ¡OS HE DICHO QUE SEREIS MARINES! ¿¡POR QUÉ OS CUESTA TANTO ENTENDERLO!? –gritó un hombre viejo dándoles un puñetazo en la cabeza a los dos chicos, tirandolos al suelo. Una cabecita rubia se asomó desde detrás de las piernas del viejo.

–DADAN

–¡¿Sí, Garp-sa...!? –el hombre la interrumpió dándole otro de sus puñetazos, túmbandola.

–¿Por qué me pegas a mi tambien?

–Porque no me gusta como los estás educando ¡Saya! Presentate

–¡Ha-hai! –dijo una vocecita, dejandose ver. Era una niña pequeña, más o menos de la edad de Luffy, con el pelo rubio recogido en dos coletas bajas y ojos azules. Llevaba una camiseta que ponía MARINE y en el cinturón de sus pantalones colgaba una espada de madera clavada a la de Haruka.

–¡M-mi nombre es Saya! ¡Encantada de conoceros! –Haruka abrió los ojos desmesuradamente. Aquella era la niña de sus sueños.

–¡Niños, aprended de ella! ¡Es la mejor discípula a marine que he tenido! –dijo con orgullo el viejo.

–¿Ese es Garp? ¿El abuelo de Ace y Luffy? –preguntó con asombro Sabo

–Chico –llamó Garp, con un aura amenazante. –Me ha parecido oír antes no sé qué sobre salir al mar

–¡Él es Sabo! –contestó Luffy poniéndose en el medio. –Juramos ser hermanos brindando con sake y prometimos convertirnos en piratas

–Eres un bocazas... –farfulló Ace en el suelo.

–No me digas... En otras palabras, que aquí tenemos a tres pequeños tarugos que quieren uno de mis famosos entrenamientos –dijo con un aura amenazante el hombre mientras se crujía los nudillos. Los niños lo miraron, pálidos del miedo. Garp comenzó a perseguirlos hacia afuera de la casa, dejando tan solo oír los gritos de los tres niños.

–¡DE AQUI NO SE ESCAPA NI DIOS! –se oyó decir a Garp.

–Ah... la madre que... Garp-san es un exagerado... –suspiró la rubia con una gotita en la cabeza mientras miraba el rastro de polvo que habían dejado. –Siento mucho las molestias que causa mi maestro –se disculpó la niña ayudando a Dadan a levantarse.

–Por lo menos su discípula es educada... –farfulló la mujer frotándose la cabeza. –Tiene que ser difícil

–Je, je un poco...

Haruka no despegaba la vista de la niña. Le era TAN familiar. Tanto, que le provocaba tristeza. Entonces, la rubia se percató de la insistente mirada de la niña y miró en su dirección. Abrió los ojos desmesuradamente al ver a Haruka.

–N-no puede ser... ¿Ha-haruka? –preguntó atónita la niña, al borde de las lágrimas. –¿Eres tú? ¿Haruka-nee? ¡Soy yo, Saya! –dijo ella con una enorme felicidad, abrazándola y llorando como nunca.

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.-. ahí lo dejo xD ¿que os pareció? ¿os lo esperabais? ¿que pensais de Haruka y su vestido ^-^? espero sus reviews :3

Por cierto, he pensado en hacer otro fic (ya mas adelante xD) de la historia de la madre de Annie, Haruka u Saya, como entro en los piratas de Roger y todo eso ¿que os parecería?