GOMEN, GOMEN! Siento mucho el no haber actualizado durante todo este tiempo Pero entre los bloqueos de mi maldito cerebro y los estudios (putas mates T.T) no he tenido tiempo ni ganas u.u Pero aquí estoy y espero subir más seguido n.n
Ah, os invito a conocer mi historia, una original, que publico en wattpad. Buscadme como HikariShiku :D la obra se llama ''Elements''
AGRADEZCO DE TODO CORAZON a las personas que dedican su tiempo a leer mi fic y me dejan review (como Miyaki y Guest), os amo a todos, desde los malos que no dejan review hasta los que si :3 Me animais mucho ewe
No os entretengo más:
.0.0.0.
Haruka se quedó de piedra. ¿Saya? Aquel nombre le era familiar. Pero no sabía de que. No podía recordarlo.
La rubia se separó de ella con una gran sonrisa.
–¿Sa...ya?
–¡Sí! ¿Tanto he cambiado? –preguntó la niña mirándose de arriba a abajo.
–Etto... Saya... n-no... –Saya la miró con preocupación.
–¿Qué pasa Daiiro-nee?
–¿Daiiro...?
–Tu apodo ¿Ya lo has olvidado? –preguntó con tristeza
–Yo... lo... lo olvidé...
–Ah... bueno... no importa ya te lo he recordado ¿n..?
–No me refiero a eso... –la cortó la otra. –Digo que... lo he olvidado... todo
–¿Qué...? –preguntó atónita Saya
–Sí... no recuerdo nada... tan solo sé mi nombre... –explicó Haruka, cohibida. –Pu-puede que lo que te pregunte sea un poco...raro... Sa-saya... ¿Quién eres? –la rubia abrió los ojos desmesuradamente.
–¿Qu-que quien soy...? Yo... yo soy tu hermana pe-pequeña... Rainbow Saya...
–¿Hermana...?
–¿Co-como... lo has olvidado todo? –preguntó la niña en shock
–Supongo que fue por el golpe que me di en la cabeza...
–¿El golpe? ¿El que te diste antes de separarnos?
Haruka abrió los ojos con sorpresa.
–No lo sé. Tan solo sé que al despertarme estaba llena de vendas
–No puedo creerlo... –susurró la niña cayendo de rodillas. –¿No recuerdas na-nada? –la castaña negó con la cabeza. –¿No sabes quien es Annie...?
–No...
–Nuestra hermana mayor –contestó.
Dadan las miraba desde un lado, intentando no entrometerse. Pero era difícil desde el momento en el que la rubia había dicho su apellido. ¿Quién iba a pensar que aquella niña era familiar de dos grandes piratas?
–Saya ¿te puedo pedir un favor? –preguntó Haruka tendiéndole una mano para que se levantara. Saya se recompuso, tomó su mano y se levantó.
–Claro. Por ti Daiiro-nee lo que sea
–Cuéntame más. Tal vez recuerde más cosas –pidió con una sonrisa. Quería acordarse. Le frustraba a más no poder no recordar a su propia hermana. La niña asintió y Haruka la arrastró hacia el dormitorio.
Saya comenzó contarle todo. Le describió a su madre y a Annie, su hermana mayor. Le dijo donde vivian, en Grand Line, en la isla Hidoka. Le contó lo sucedido el día en el que se separaron. En la cabeza de la castaña se acumulaban más y más imágenes, como si formaran el puzle que era en esos momentos era su memoria. Hablaron y hablaron hasta muy tarde... o mejor dicho hasta que unos niños sucios y heridos entraron en la habitación y se dejaron caer en el suelo.
–¡ZOMBIES! –gritó asustada Saya al ver a los trío caer.
–Oh, cállate Saya. Tan solo son los chicos –dijo con tranquilidad Haruka acercándose a los niños medio muertos. –Oye –llamó a Luffy dándole golpecitos en la cara con su pie. –¿Sigues vivo?
–Casi... –contestó el niño. Acto seguido comenzaron a erguirse y quedar sentados.
–¿Qué os a echo ese viejo? –preguntó la castaña. Los niños empalidecieron.
–E-es demasiado horroroso como para contarlo... –contestó Sabo.
–Por cierto... ¿que hace esta aquí? –preguntó frunciendo el ceño Ace, señalando a Saya. Esta parpadeó durante un momento y le sonrió.
–¿Yo? Estaba hablando con Daiiro-nee –contestó con sinceridad. Sabo y Ace la miraron como si hablaran con un extraterrestre.
–¿Quién es Duiro? –preguntó Luffy. La rubia rió ante la torpeza del pequeño para decir nombres.
–No, no, es Daiiro, el apodo de mi hermana –explicó.
–¿T-t-t-tu que...? –tartamudeó Sabo.
–¿Tu hermana está aquí? ¿Y tu la conoces Heruka? –preguntó Luffy, sin comprender. Esta le sonrió y le puso una mano en la cabeza.
–Claro que la conozco, aunque desde hace poco que sé que es su hermana... soy yo
–Ah, ya, eres tú... ¿¡QUEEEEE?! –gritó el niño levantándose de repente.
–Je, je... aunque me parece muy fuerte que Haruka se haya olvidado de mí... –dijo riendo Saya.
–¿Sois hermanas...? –preguntó atónito Ace.
–Ajá... aunque no tenía ni idea...
–Bueno... no es muy difícil de creer... después de todo os parecéis bastante. –razonó Sabo cruzándose de brazos. Tenía razón. Tenían los mismos ojos azules y se parecían bastante en la cara. La misma nariz, aunque un poco más respingona en el caso de Saya y hacía gestos muy parecidos, como cuando reían.
–Si queréis luego os explico... –dijo algo avergonzada Haruka mirando al suelo. El no recordar a tu propia hermana era un poco... ¿cómo decirlo? Se sentía idiota, estúpida, entre otras cosas. –Por cierto... ¿estáis bien? –preguntó la niña con una gotita en la cabeza viendo las caras adoloridas de los chicos.
–No... –dijo Sabo. –No creo que sobrevivamos a otro de esos... entrenamientos...
–No quiero morir... –murmuró asustado Luffy cubriéndose la cara con su sombrero de paja.
–Sé lo que se siente... –suspiró Saya. Había estado aguantando ese entrenamiento durante unos días y ya le había pillado el truco para sobrevivir pero... no era muy fácil.
–Solo hay una manera de seguir viviendo sin que ese viejo atente contra nuestras vidas –empezó Ace. –Tenemos que fugarnos
–¿Fugarnos? –preguntó atónita Haruka. –¡QUE GUA-!
–¡No grites idiota! –le regaño Ace en voz baja tapándole la boca. –Además, ¿quién te dijo que tú puedes venir?
–¿Eh?
–Tú te vas a ir con tu hermana ¿no? –dijo el moreno cruzándose de brazos y mirando a otro lado. No sabía ni él mismo porque le molestaba tanto.
–¿Te vas Heruka? –preguntó con tristeza y asombro Luffy.
–¿Qué? ¿Me voy a ir con mi hermana/Mi hermana se viene conmigo? –preguntaron las chicas a la vez. Se miraron y parpadearon unos segundos. –¿De dónde has sacado eso? –preguntó la castaña.
–¿No te vas a ir? Ahora que os habéis reencontrado y eso. –preguntó sorprendido Sabo, parpadeando un poco.
–Jo, pues no lo había pensado –dijo Saya llevándose una mano al mentón. –Nee, Haruka ¿te vienes conmigo? Podrías entrenar para ser marine como yo –los chicos tragaron saliva, esperando la respuesta de la niña.
–Mmmm... no –contestó con simpleza ella, haciendo que el trío se cayera de espaldas.
–¿¡Co-como que no?! –preguntó Ace, levantándose del suelo.
–No, y punto ¿Qué, quieres que me vaya? –preguntó Haruka mirándolo acusadoramente. Aún no había olvidado lo del vestido.
–Yo-yo no he dicho eso...
–Haruka, es normal su reacción, después de todo es tu hermana y deberías irte con ella –explicó Sabo con una gotita en la cabeza.
–Nah, en realidad no –dijo simplemente Saya, ladeando un poco la cabeza.
–¿Eh?
–Lo veía venir, la conozco demasiado bien. Era demasiado pedir que viniera... esta isla tiene demasiadas cosas peligrosas, le encanta quedarse aquí –explicó Saya con una gotita en la cabeza.
–Pues sí~ –canturreó su hermana.
–Shishishi eres rara Heruka –rió feliz Luffy. Ella se rió junto a él.
–Lo sé, Luffy, lo sé –dijo Haruka con una sonrisa.
–Nee, Luffy-kun ¿tu eres el nieto de Garp-san no? Y tú también Ace-san
–¿A-ace-san...? –dijo Ace sorprendido por el respeto con el que trataba a la gente.
–Sí ¿Por qué? –preguntó Luffy sacándose un moco. Haruka le pegó en la cabeza al verlo. –¡Auch!
–Ehe... Garp-san me habló de vosotros... ¿es cierto que queréis ser piratas? –preguntó con emoción.
–Sí –contestó Sabo con una sonrisa.
–Ah, tu eres... Sabo ¿verdad? Siento no haberme presentado correctamente antes de que Garp-san les golpeara –se disculpó ella.
–Técnicamente dijiste tu nombre... –dijo Ace.
–Ya, pero al ser los que cuidáis de mi hermana debo presentarme adecuadamente. –la niña se levantó y juntó los pies. –Mi nombre es Rainbow Saya, la hermana pequeña de Haruka. Les agradezco mucho el que hayan cuidado de mi hermana mayor
–¡Oye! Si soy la mayor... ¿por qué agradeces nada? –preguntó alzando una ceja la castaña. –Debería ser yo la que le agradezca el haberte cuidado a Garp-san –por la espalda de Saya pasó un sudor frío.
–N-n-no es necesario... después de todo... el me ha estado entrenando... –las caras de los tres chico palidecieron.
–¿¡Y sigues viva?! –preguntó horrorizado Sabo. La rubia asintió con una gotita en la cabeza.
–Es duro... muy duro. Pero haré lo que sea necesario para hacerme más fuerte... ah, por cierto, os voy a pedir un favorcín
–¿Cuál es? –preguntó Ace, con un poco de desconfianza.
–No le digáis a nadie nuestro apellido, Rainbow. Nunca, a nadie ¿vale? –pidió ella seriamente.
–¿Ah? ¿Y por qué? –preguntaron con confusión Haruka y Luffy a la vez. Saya se dio una palmada en la frente.
–Esto de la amnesia es un poco molesto... Daiiro-nee ¿no te acuerdas ni siquiera de nuestros padres?
–Nop
–¿Quiénes son? –preguntó con curiosidad Sabo.
–Son los grandes piratas que pertenecieron a la tripulación de Gold Roger –Ace palideció. –Rainbow Dylan, el estratega de fuego y Rainbow Nadeshiko, la espadachina arco iris –dijo con orgullo la niña.
–¿Ein? ¿Y esos quienes son? –preguntó Haruka ladeando la cabeza.
–¿N-n-no lo sabes? ¡Rainbow Dylan era lo más! –admiró Sabo con estrellitas en los ojos. –Sus planes infalibles, sus estrategias de ataque y su frialdad para pensar soluciones son famosisimas!
–¿A sí...?
–Rainbow Nadeshiko también es muy conocida. Una gran espadachina que usaba el nittoryu y según algunos era casi invencible –dijo Ace con indiferencia. –Pero oí que la ejecutaron hace poco
–¡Ace! –regañó Sabo.
–¿Qué? –preguntó él, sin entender. Hasta que vio a las hermanas. Saya tenía los ojos inundados de lágrimas y Haruka tenía los ojos como platos, sorprendida. ''Oh, mierda''
–E-e-e-ella era l-l-la me-mejor madre de-de-del mun-mundo –tartamudeó la rubia entre lágrimas y se tapó los ojos con las manos. –Hi-hi-hizo todo lo qu-que pudo pa-para que escapásemos...
–¿Ella... está... muerta...? –preguntó en shock la niña. Entonces se acordó de su pesadilla, la que tenía una y otra vez.
Flashback
Se veía a si misma... correr rodeada de llamas, junto con dos niñas más. Escuchaba gritos a lo lejos... ¿Qué demonios era aquello? Se veía muy real... Ella misma sintió el miedo y la desesperación de su ''yo'' del sueño, que corría como si su vida dependiera de ello... puede que fuese así. De repente vió que una mujer era atravesada por un extraño puño de magma. Haruka no sabía quien era, y tampoco sabía el por qué le importaba tanto la muerte de aquella mujer. Gritó un nombre, irreconocible para ella y entonces dos katanas volaron a sus manos. Las vainas eran de color azul eléctrico... como las que ella tenía. Entonces fue como si algo hubiese explotado en su cabeza. Le dolía y mucho... Se llevó las manos a ella, rogando que el dolor se pasase cuanto antes. El sueño se fundió en negro y ella gritó.
Fin de flashback
Sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a llorar como su hermana. Los chicos las miraban preocupados. Ace se sentía culpable, pues había sido él el que había pulsado una tecla dolorosa.
Luffy y Sabo se levantaron y se acercaron a las hermanas.
–Oye... no lloréis... –pidió con preocupación Luffy. Saya lo miró entre lágrimas y no se contuvo, necesitaba un abrazo. Se abrazó al pequeño -aunque ella lo era más- y siguió llorando, dejando a Luffy sorprendido.
–Ne-necesitaba un abrazo... –se disculpó ella aún abrazada al niño. Él le sonrió con su típica sonrisa y le dio una palmada en la cabeza.
–¡No te preocupes, shishishi!
Ace bufó y se acercó a Haruka, que había dejado de llorar, pero aún tenía lágrimas en los ojos y se encontraba mirando a su hermana con una pequeña sonrisa. Ella lo miró y este se sonrojó un poco. Metió una mano en el bolsillo y sacó un pañuelo, que le ofreció a la niña.
–No deberías llorar tanto –dijo él mirando hacia otro lado. Haruka lo miró, sorprendida y cogió el pañuelo para secarse las lágrimas y acto seguido le sonrió.
–Gracias... –murmuró ella, haciendo sonrojar al moreno.
–N-no es nada... –pasaron a un silencio incómodo, en el que Haruka estaba mirando a Ace como una idiota, este se sonrojaba cada vez más mientras miraba a la pared y Saya no soltaba a Luffy. Sabo notó la incomodidad de sus hermanos y tosió, llamando la atención de todos.
–¿No deberíamos marcharnos? Si Garp nos pilla nos matará... –dijo él con una gotita en la cabeza.
–Ah.. ci-cierto –corroboró Ace, caminando hasta la puerta. Saya se separó de Luffy y se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
–Muchas gracias por todo –agradeció la rubia, levantándose y sonriendo. –Me iré a dormir abajo... mantendremos el contacto ¿nee, Haru-chan? –dijo la niña, guiñándole un ojo. La otra le sonrió y la abrazó.
–Claro que sí... Sa-chan~ –canturreó Haruka. Saya se despidió de los chicos y se marchó con una gran sonrisa. Tan solo le quedaba Annie.
En un abrir y cerrar de ojos, los cuatro niños habían recogido sus cosas, dejado una nota y escapado de la casa. Llovía a mares y no tuvieron más remedio que cobijarse en el tocón hueco de un árbol, demasiado apretujados para el gusto de Haruka. Esta se puso al lado de Luffy que reía divertido. Aquello era toda una aventura.
–Que emocionante –dijo él con una sonrisa.
–Nee, Luffy, estoy muy apretujada aquí –protestó como pudo la castaña, ya que su cara estaba aplastada contra el tronco.
–¿Y que hago yo?
–Ven, así habrá más hueco –dijo ella, abrazándolo y poniéndolo encima de sus piernas. –Mucho mejor
–Eres cómoda, Heruka –rió el pequeño inocentemente.
–¿Eso quiere decir que sirvo de almohada? –rió ella también. Sabo los miraba con una gotita en la cabeza y se giró para mirar a Ace, que parecía un poco -muy- molesto. ¿Qué le pasaba? Ni él mismo lo sabía.
Los ojos del pequeño se cerraron pronto, seguido de Sabo -que apoyó la espalda en Ace- y Haruka, que al caer hacia al lado apoyó la cabeza en el hombro del moreno. Ace se sonrojó y cerró los ojos en un intento de dormir. Pero no pudo. No sabía el porque pero la castaña lo ponía nervioso.
''Ahh, maldición. A este paso no dormiré ni una piz-...'' pensó y se durmió de sopetón*.
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La mañana llegó a la guarida de los bandidos con el descubrimiento de que los niños se habían marchado.
–¿¡Qué hacemos, Garp-san?! –preguntó Dadan, mostrándole la nota que habían dejado. Saya se reía por lo bajo detrás del hombre, que miraba a la peli-naranja con indiferencia.
–Ah, déjalos –dijo y comenzó a caminar colina abajo seguido de la rubia, que iba pegando saltitos. La mujer se quedo a cuadros mientras el hombre se iba, sin saber que decir.
–Nee, Garp-san... –llamó Saya.
–¿Hm?
–Encontré a una de mis hermanas
–¿¡QUE?! ¿¡CUANDO?! –gritó el viejo con los ojos como platos. Saya se rió.
–Ayer, era la niña que estaba con los chicos... Haruka ¿no te hablé de ella?
–Ah, sí... la que no sabía como controlar su akuma no mi –el semblante de la niña se ensombreció.
–Sí... espero que eso no le cause problemas...
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Espero que os haya gustado :D
*Ace tiene narcolepsia... lo que no sé es si la tenía de pequeño xD
