Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Advertencias: UA. Lenguaje duro, uso de drogas, situaciones límite, sexo. Tal vez muerte. Tal vez no deberías de leerlo. Tal vez nadie debería de leerlo.

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Capitulo 16

Tímida, sencilla, tranquila, callada, noble, amable… eran los adjetivos con los que los compañeros la describían. Nunca había sido alguien que destacara, siempre escondiendo sus opiniones, siempre evitando ser el centro de atención; y siempre había dado gracias por conseguirlo. Durante sus años de facultad, conoció mucha gente, pero no hizo ninguna verdadera amistad. Nadie la había llegado a conocer realmente. Molly era una persona enamoradiza. En la adolescencia, desde que recuerda en cada una de las clases se quedaba prendada de algún compañero, y cuando ninguno alcanzaba sus expectativas, lo hacía del profesor. Secretamente el amor movía su mundo, jamás faltaba a una clase, pero lejos de ser por el conocimiento, era únicamente por ver a esa persona especial, a la que idealizaba por completo. Expectativas… una palabra tan sencilla y tan complicada.

Desde hacía unos años, su mundo lo movía una voz, una voz que se encontró una noche de casualidad en una de esas eternas guardias, mientras intentaba no quedarse dormida. Una voz única y profunda, que cada vez que escuchaba le obligaba a hinchar los pulmones y suspirar.

Aquella no era la voz de una persona normal, era una voz sensual y única, de alguien de intelecto claramente superior, ¡la voz de un genio! Alguien capaz de solucionar los problemas de la gente, de ayudarla, aquella persona debía ser alguien increíble. Un gran samaritano, o mejor ¡un caballero de brillante armadura! Molly se rió de ella misma ante aquel hilo de pensamiento, provocando que Mike se girara en el taxi a mirarla extrañado. Porque de todo el tiempo en que la conocía, nunca jamás había actuado más extraño que en esos momentos.

Y es que la pobre Molly estaba realmente nerviosa, era incapaz de levantar sus manos de sus piernas, a las que se aferraban con fuerza, porque no paraban de temblarle. El corazón se le aceleraba, cada vez que el taxi torcía por alguna esquina, pensando que cada vez se encontraba más cerca de él; de esa persona de increíble voz, de gran intelecto, de gran corazón, que debía tener el porte de un caballero y una increíble sonrisa… alguien capaz de decir la verdad a los demás sin importarle nada más que el bien ajeno.

Cuanto más grande es la expectativa, mayor es la decepción...

Cuando el taxi paró Mike salió prácticamente corriendo de él, no había podido dejar de pensar en su amigo John, en qué si de verdad era él a quien buscaba aquel niño, en que si realmente se habría terminado de fracturar las costillas… pero no... John era médico, y un hombre inteligente, ¡se habría puesto en contacto con él inmediatamente! Había llevado el móvil durante todo el camino en la mano, revisándolo constantemente, comprobando que funcionaba todo correctamente; incluso había hecho que Molly lo llamara con el suyo para comprobarlo. Y nada, no tenía ni una llamada, ni un mensaje… ¿a quién podría llamar él para localizarlo? Realmente fue una estupidez no pedirle su número y esperar a que este decidiera localizarlo por él mismo. Mike pensó que sería mejor que saliera de John el querer volver a hablar con él, el aceptar su ayuda, que aceptara que necesitaba ayuda. Ese era un gran paso para salir de la espiral de autodestrucción que claramente envolvía a su amigo. Aceptar que no estás bien, y buscar ayuda. Un suspiro salió de sus labios al comprobar por última vez la pantalla de su móvil, ¡nada!

— ¿Molly?— Mike había llegado a la puerta de la emisora con la mirada perdida en su móvil, y únicamente cuando iba a llamar al timbre se dio cuenta de que su compañera no se encontraba a su lado, sino que permanecía estática unos metros más atrás de él— ¿ocurre algo?— la joven le dedicó un pequeña sonrisa nerviosa mientras negaba con la cabeza.

Bien ya estoy aquí, lo puedo hacer, no, no pasa nada…solo tengo que entrar ahí es sencillo… La joven suspiro y comenzó a andar con paso tembloroso hacía la puerta con Mike, quien le dedicaba una mirada preocupada.

—Tranquila, seguro que John está bien— cuando llegó a su lado Mike la tomó de la mano, para darle apoyo como hacía en ocasiones a sus pacientes más allegados. Y sí, Molly necesitaba ese apoyo en ese preciso momento, tanto que no se dio cuenta del movimiento que hicieron sus dedos, entrelazándose con los de Mike, ni de cómo aquella simple acción y la enorme sonrisa que le dedicaba su amigo, había conseguido calmar sus nervios — ¿Vamos?— la mujer asintió antes de que Mike apretara aquel timbre.

Tony y Lestrade habían conseguido sacar a Sherlock de la cabina de locución. Al finalizar la conexión telefónica con la anciana Sherlock se había quedado totalmente estático con las manos apoyadas en la mesa y con los ojos cerrados; parecía que se iba a derrumbar en cualquier momento. Tony solo tuvo que mirar a Greg un segundo con terror, para que este supiera que tenían que sacarlo de allí inmediatamente. Y no fue nada difícil, Sherlock se dejaba hacer sin oponer ninguna resistencia.

El timbre de la puerta sonó mientras descendían los tres con dificultad por la pequeña escalera metálica; Emily se dirigió hacia ella rápidamente no sin antes dedicarles una mirada de preocupación.

— ¿Sí?, ¿en qué les puedo ayudar?— La puerta de la emisora la atendió una mujer rubia, entrada en la cuarentena, con el pelo recogido en un moño que le aportaba sofisticación. La mujer parecía nerviosa, había abierto muy poco la puerta y miraba constantemente hacia dentro, de donde se oía un pequeño alboroto.

—Hemos venido porque pensamos, bueno creemos que el hombre que buscan es nuestro amigo John Watson —la dulce voz de Molly sonó clara y decidida.

— ¡No Sherlock!— la voz nerviosa de un hombre inundó el lugar.

En ese momento la puerta se abrió de golpe ante la asustada mirada de aquella mujer que se apartó rápidamente, Sherlock los obligó a entrar precipitadamente en el interior y se aferró a los hombros de aquella mujer, mirándola fijamente.

—John... ¿Watson?— Dios aquella era la voz, la voz de la que estaba totalmente enamorada…pero, eran unos ojos enrojecidos los que la analizaban, que en algún momento debieron ser muy bellos, pero hundidos de esa manera en las cuencas oculares, en una cara exageradamente delgada, denotaban el pésimo estado general de un cuerpo completamente abandonado y enfermizo… Molly se quedó completamente paralizada ante la realidad, su boca se abría y cerraba sin emitir ningún sonido coherente.

— ¡Si, John Watson!— Mike se había acercado a ambos y tomado nuevamente a Molly de la mano — por las descripciones que han dado pensamos que podrían referirse a él.

— ¿Podría explicarse mejor?— la mirada de Sherlock viajaba de uno a otro sin permanecer en ellos más de unos segundos, analizándolos en un divagar silencioso, pero necesitaba que se explicaran —¡Por Dios, hablen!

— ¡Sherlock!—Tony lo separó de ellos y lo sujetó contra su cuerpo intentando que lo mirarse fijamente a los ojos, que se centrase. Mike separó a Molly y la abrazó de manera protectora, para Mike estaba claro el tipo de problemas que tenía aquel hombre y que no habían llegado en un buen momento.

—Nuestro amigo John Watson encaja perfectamente en la descripción—Mike comenzó a dar explicaciones, si no se había dado la vuelta y marchado del lugar en ese preciso instante era porque pensaba que John lo necesitaba realmente— hace unos días lo atendimos en el hospital después de una brutal paliza— un escalofrío lo recorrió cuando los ojos de Sherlock se centraron en él— y si estamos en lo cierto y se trata de él, es importantísimo localizarlo.

— ¿Entonces no tienen forma de localizarlo? ¿No saben donde vive?— Greg había tomado la palabra, la situación necesitaba alguien para dirigirla — Nos hará falta una descripción completa del señor Watson, así como si tiene algún pariente hacia donde poder dirigir la investigación.

Greg les invitó a todos amablemente a entrar en la sala de descanso de la emisora, e instó a que Mike aportaba datos sobre John. Tony y Sherlock llevaban una conversación silenciosa, en la que el moreno le asentía a cada nuevo dato, como que sí, se trataba del John que lo salvó, el que había estado buscando sin descanso, aquel que Tony pensaba que podía ayudar a Sherlock a querer vivir.

—La única familia que le quedaba era su hermana Harriet Watson, pero… cuando sus padres murieron se distanciaron… no sé donde está— la voz de Mike se fue apagando porque de verdad veía que acababan otra vez en un callejón sin salida.

—Mi hermano podría hacerlo, pero…—la voz de Sherlock sonó ronca.

— ¡Llámalo!— Tony se había levantado y le ofrecía su teléfono a Sherlock— tengo su número, me lo dio en el hospital… ¡¿Quieres encontrar a John?! ¡Coge el maldito teléfono y llama a Mycroft!

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N/A: Feliz viernes a todo el mundo (*.*)

¿Ya les he dicho lo que amo sus reviews? Aunque últimamente he notado que se están poniendo algo nerviosos por el posible reencuentro :O (aaaaaaaah, ¿¡posible!?)

Ok, admito tomatazos y demás, por la tardanza, por lo corto, por darles un trocito del final y luego hacerlos sufrir descaradamente; por ser una persona de altibajos e inconstancia… pero espero que en el fondo me quieran tanto como yo a ustedes.

Gracias a los que comentaron en la anterior entrega: setsuka, Violette More, Nimirie, mashimaro, BlueArcana, Rebel Omega y MiraHerondale… gracias por dedicarme un poquito de su tiempo, ¡Son increíbles!

Rebel Omega: gracias querida mía, mil gracias siempre por tus palabras. Sería estupendo que abrieras cuenta, porque así podría contestarte por privado. Piénsalo querida, y si lo haces ¿por qué no utilizar Rebel Omega como nombre?, para mí es sencillamente perfecto.

Espero que les guste el capitulo y lo comenten, ¡sí me pueden chillar, con cariño!

Besos Lord.