Capítulo V.
─"... Perfección y Paz
No hay nadie que piense
En perseguir sus sueños
Y se olvide de la vida
Que lo hace infeliz
Para anhelar libertad." ─Una voz femenina se escuchaba por todo el castillo, entonando tan dulce canción.
Tal parecía que la princesa de Byacuya se fue a su habitación luego de la comida, después de que Kenji la delató no sería fácil que él recuperase su confianza. Mirai nunca pensó en lo que habría allí, solo escuchó a su madre decir que no llevaran a nadie de la realeza Anyah en ese salón... ¿Por qué nadie lo comprendía? Ahora todos la creían malvada, a pesar de que fue un error fatal.
No estaba triste, sus emociones eran un caos en aquellos momentos: quería llorar pero se hacía la fuerte, después de todo no deseaba perder la faceta de hija que no se dejaba vencer por nada. La canción que sabía desde niña sin razón aparente, sólo las notas llegaron a su memoria y jamás las pudo olvidar, esa melodía le era perfecta para tranquilizarse y no estallar de ira o tristeza.
─Permitidme entrar, princesa. ─Llamó un hombre.
─Si eres el príncipe Max... de acuerdo.
─¿Eh? ─El mencionado entró a la habitación y cerró la puerta─. ¿Qué os pasa? ¿Por qué no me atacáis con palabras "hirientes"?
─Porque me salvaste de un castigo peor. Te agradezco que hayas mentido para... ─Mirai no pudo terminar.
─No mentí. ─Dijo rápidamente Max─. A final de cuentas, era eso lo que íbamos a hacer, ¿No?
─S-sí, tienes toda la razón. ─En la cara de la princesa se formó una sonrisa sincera.
─Os escuché cantar, ¿Podríais continuar haciéndolo? No importa si no fuese la misma canción.
─¿Q-quieres... escuchar? ─Preguntó nerviosa la princesa de dorados cabellos─. Lo que escuchaste es lo único que me sé al derecho y reverso. Sin embargo, otra canción vino a mí hace tanto y... ¿Max?
El rubio príncipe asintió. ─No os preocupéis por mí, haced como si no estuviese aquí.
Luego de algunos segundos en silencio, la bella voz volvió a escucharse.
─Bendecid estas tierras
Con su omnipotente luz
Más intensa que el Sol.
Mirad como las nubes
Rodean al frío mundo
Gozador de una gloria. ─La princesa cerró los ojos y se dio la media vuelta, lista para oír la reacción de su prometido.
─... ─Ni una palabra más se escuchó.
─¿Max, qué ocurre? ─Mirai abrió los ojos para encontrarse con un príncipe tomando su espada como si fuera a luchar contra algo─. ¿Qué estás hacien...?
─Oh, esta niña también conoce esa parte. ¡De lo que se entera uno! ─La voz de "Diego" resonaba en la habitación.
─¿Quién...? ─La princesa tragó saliva del susto por no ver a nadie hablar así.
─Mostraos, no dejaré que le hagáis daño a la princesa.
─Príncipe de Anyah, yo vine con otra princesita en busca de "la tuya". Simplemente sabía que tú, Mirai, podías cantar la otra... ─En ese instante, la puerta se abrió de golpe, acción hecha por Kenji.
─¿Qué te dije sobre las visitas?
─¿A qué te refieres, Kenji?
─La princesa de Certes vino a quién sabe qué. Supuse que tú... no, olvídalo. ─Kenji se fue sin cerrar la puerta─. Ve con nuestra madre en este mismo momento, Mirai.
─Enseguida voy, hermano.
─¿Ves? Te lo dije... y a ti también, princesa byan.
─¿Qué sois... exactamente? Responded con la verdad. ─Exigió respuestas el heredero al torno de Anyah─. ¡Contestad!
─Haremos las cosas bien primero. Baja tu espada, principito. ─Pidió "Diego".
─¿Q-qué? ¿Acaso esperáis...?
La princesa interrumpió. ─Guárdala, por favor.
Max envainó su espada totalmente molesto y se dirigió a la puerta, aún disimulando su furia. Mirai le siguió un tanto confundida, esto era extraño para ella, jamás había hablado con personas... ¿Aparentemente invisibles? El príncipe sólo hizo una señal para que "Diego" continuase explicándoles y no se negara ya a hablar.
Sin embargo, la voz no volvió a decir ni una palabra.
─Dadas las circunstancias, lo más fiable será preguntarle personalmente a la princesa Nainin. Seguro y sabe algo de él. ─Preguntó el rubio mientras caminaba─. ¿Os parece bien, princesa?
─En total acuerdo. ─Mirai asintió.
Tan pronto llegaron al salón del trono, vieron a Nainin con Alonso. La reina Mizuki sonrió al ver a su hija y la hizo venir, ésta ya sospechaba de lo que su madre trataba de hacer; y por costumbre no le gustaría. Por otro lado, los dos habitantes de Certes permanecían en silencio absoluto, en uno incómodo que les hacía sentir nerviosos. La causa de su nerviosismo era que también comenzaban a darse cuenta.
─Así que se quedarán. ─La sonrisa de Mizuki se hizo más notoria─. ¡Qué alegría! Será un gusto y honor tener a la princesa junto con su guardia aquí. Princesa Nainin, he de creer que ya conoces al prometido de mi hija.
─Sí... bueno, no en persona. Mas sí he oído a mi padre mencionarlo varias veces. ─Nainin miró a Max─. Creo que es un buen momento para entablar algún tipo de amistad.
─¡Perfecto! ─Exclamó la reina de un cabello color fucsia, riendo a la vez.
─¿Reina Mizuki, estáis bien? ¿Pasa algo?
─Nada importante. Por cierto, pronto habrá un festival en la plaza, ¿Iríais si es que tenéis oportunidad? Princesa Nainin, le harías mucha compañía a mi hija. ─La oji-café tomó de la mano a su invitada─. Por favor.
─Por supuesto, pero ya sabéis la razón de mi venida... y que mi padre no debe saberlo. ─Aceptó la princesa de Certes.
─Ah... como deseéis. ─La reina caminó hacia una puerta─. Iré a arreglar unos asuntos. Si queréis algo, avisadle a las mucamas.
─De verdad que se nota desesperada, su bondad y amabilidad ayudan a disimularle muy poco. ─Comentó Alonso.
─Recuerda que es mi madre de quien hablas. ─La princesa Mirai fingió una sonrisa─. Max, ¿No teníamos algo que preguntar sobre lo que ocurrió hace unos minutos?
El príncipe de Anyah se acercó e hizo una reverencia a Su Alteza, después sus ojos brillantes se enfocaron en los ensangrentados de Nainin. Un suspiró fue el que le abrió paso a las palabras llenas de seriedad que diría el príncipe, todas con el mayor respeto que pudo.
─No busco culparos de nada...
─¡Bah! Ya sabéis de nuestro no estimado espíritu, ¿No es correcto? ─Consultó el soldado─. Dice llamarse Diego, así que ese es su nombre provisional.
─Su nombre es Diego, eh. ─Mirai carraspeó la garganta─. ¿Y cuál es el verdadero motivo de vuestra visita?
─Oh, eres inteligente, princesa. ¿El verdadero motivo, dices? ¡Sería un honor decirte! ─La voz de "Diego" volvió a escucharse entre ellos─. ... En todo caso, no arruinaré tu boda por un simple juego.
─Y aquí está de nuevo. ─Dijeron al unísono los hombres presentes.
Una silueta blanca apareció cerca de la puerta al salón. Cada uno salió por ésta misma, siguiendo cada paso de la silueta que parecía llevarlos a un lugar a las cercanías del castillo. No tardaron en salir de él y hallarse envueltos entre los verdes arbustos, sólo los dos chicos fueron los que no continuaron siguiendo a "Diego".
─Esto... ¿No van a seguir? ─Inquirió la princesa Nainin, extendiendo su mano hacia ellos.
─No creo que continuar por aquí sea buena idea, princesa. ─Contestó Alonso, tomando la mano de su superior y dirigiéndose de nuevo al castillo.
─Alto ahí, Mirai, estos dos... de verdad que tienen razón. Aparte quiero saber más sobre el carnaval del que hablaba tu madre... la reina, es decir. ─Detuvo bruscamente la silueta.
Luego de regresar al palacio, los recién llegados pasaron por un gran recorrido en el castillo. La reina Mizuki llamó a todos los invitados y les explicó lo que habría mañana temprano en el carnaval, las familias de Anyah y Certes sin saber el por qué del festejo seguían escuchando sin mucho interés. Solamente Kenji y Yuki notaron que no tenían ni idea, eso era malo pues los hermanos mayores fueron los que menos disfrutaban de su compañía. A pesar de eso, prefirieron no empeorar el descontento de las familias.
Tras un día lleno de indiferencia y sorpresa, cada uno por fin podía disfrutar de su momento favorito: la hora en la que se olvidarían de los problemas para viajar a un mundo mágico sin igual. Pero, ¿Quién era el único sin gozar de sus propios sueños? Alguien que sufría por cosas inexplicables, alguien por el que nadie parecía preocuparse. Al que consideraban un espíritu sin sentimientos... o al menos eso deseaba ser.
Arriba de un árbol con muchas esperanzas de seguir viviendo aún en guerra, antiguo y con unas flores de belleza extraordinaria, hojas tan verdes cual esmeralda y ése olor a hierba que él amaba. La figura de un hombre se encontraba acariciando con suavidad un pájaro pequeño y azul, suspirando y observando las torres altas del castillo byan, con sus paredes blancas siendo resaltadas por la noche oscura e iluminadas por la luz estelar.
─¿Y tú? ¿Cuál es la razón de estar allí? ─Mirai salió de entre los árboles.
─Viniste, ¿Por qué? ¿Acaso no te dio miedo? ─Consultó "Diego", mirando de reojo a la de cabellos dorados─. Muy valiente de tu parte, nunca pensé conocer a algún noble igual.
─Sé bien que te sorprende más ver cómo la princesa de Certes escapó sin decirle nada a su padre... ─Tras unos segundos, Mirai continuó─. ... Era de esperarse que tú la ayudaras a hacerlo, ¿O me equivoco?
─¿Y eso es importante? Tarde o temprano, ella saldría con victoria del castillo para convertirse en una más de las ciudadanas. ─Dijo tranquilamente la voz─. Cuéntame sobre el carnaval, nada más se celebra que Shizukesa decidió convertir estas tierras en Byacuya.
─Por eso. Debemos agradecer a la diosa que haya creado una forma de vida aquí para nosotros. ─La princesa se talló los ojos, cansada─. Tal vez no conozcas la leyen...
─Claro que sí. La sé de memoria, normal y al revés.
─¿Entonces...?
─Tienes sueño, lo más apropiado es que vayas a dormir y continuemos nuestra charla mañana. ─La silueta desapareció de la nada.
─... Como quieras, ya he venido aquí en vano. ─Dicho esto, la hija mediana volvió a cruzar por los árboles y arbustos, directo a su hogar.
Enseguida de perderse de vista, "Dieguito" reapareció en el mismo árbol junto al pajarito azul. ─Podrían haber nacido en este mundo sin ayuda de los dioses, hacía falta entender las formas de vida que les regalaron. ─Él suspiró─. ¿Qué se le va a hacer? Conmigo también están agradecidos algunos pocos... porque se han olvidado de mi error.
Tan pronto los rayos del Sol entraron por su ventana, el príncipe Matías se arregló lo mejor que pudo, listo para salir de su habitación y tratar de adaptarse a lo que dijeron al anochecer. En el camino se encontró con sus primas menores, éstas dos iban contentas y dispuestas a sonreír en todo lo que durase el carnaval de quién sabe qué. Lo extraño fue que ninguno de ellos vio al mayor por los pasillos.
─De seguro Max está con su prometida, ¿No crees, Camille? ─Lida sonrió felizmente.
─Esto... sí, es lo que podría haber pasado. ─Camille se rascó la nuca cuando empezó a dudar de que su hermano estuviera con la princesa─. Mirad allí, ¿No es nuestro buen amigo?
─Buenos días, princesa Camille. También a vosotros. ─Saludó un hombre de cabello negro con canas, armadura verde oscura y ojos azules.
─¡Santiago! ─La pequeña princesa corrió a abrazar al hombre.
─¿Qué hace aquí el anterior general del ejército? Al que le bajaron el rango, ¿No? ─Preguntó desinteresadamente Matías.
─Yo igual me alegro de veros, príncipe Matías.
─Va, hay que tranquilizarnos todos. ¿Qué haces aquí, Santiago? ─Camille sonrió de manera amable.
─El rey me pidió que viniera, y cuando encontré a Su Majestad de Byacuya me dijo que os acompañara y os mostrara el festival. ─Explicó el antiguo general.
─¿En serio? ¡Gracias! ¡Me alegro de oírlo! ─Gritó muy emocionada Lida─. Santiago...
─¿Hm? ¿Qué ocurre, princesa?
─¿Qué esperas? ¡Vayámonos ya! ─La princesita de cabello violeta y corto tomó de la mano a Santiago y lo jaló─. ¡Corre, corre! ¡No llegaremos si no me ayudas a bajar rápido!
─Tranquilizaos, ya voy. ¿No esperaréis a vuestra familia?
─¡No, no, no! ¡Tardaran mucho en bajar y yo quiero ir ya! ─Lida y el hombre peliverde se fueron.
CONTINUARÁ...
Seguro que se esperaban algo mejor, ¿O no? La verdad siento mucho si encuentran por ahí faltas de ortografía o si el capítulo no fue de su gusto. Pero fue lo mejor que pude hacer, ya que me duele mi manita y no puedo estar moviendo y moviendo la mano (fue la derecha).
Así es como queda el capítulo, ojalá que les dé curiosidad el carnaval que se celebrará en Byacuya, porque pasarán muchas cosas. Tal vez les deje hacer una pequeña relación (de hombre y mujer) para que comience a desarrollarse en el próximo.
Y por último, ¿Serían certesianos o certesitas? Digo, no tengo idea que cómo ponerles, si gustan decirme otras opciones que no sean las otras dos... ¡Acepto toda la ayuda posible! *O*
¡Nos leemos!
(La relación no afectará nada, simplemente quiero darles gusto en algo 77)
