Los Sueños del ángel
Ángeles y demonios
Ahí estaba en brazos con pequeño sol, el niño no tenía culpa de haber nacido en este mundo, una supuesta madre gritando que me llevará a la "cosa infame" que protegía y la Doctora Elroy aplicando una anestesia a la paciente - Candy saca de aquí al niño y comunica a los familiares la situación - la rubia salió de la habitación con tristeza en la mirada, se suponía que la transferencia a aquella área del hospital era un respiro, no un nuevo caos.
Se comunicó con el padre de la joven y este se negó a asistir al hospital, indicando que su hija era una maldita y que la odiaba. En la ficha de pacientes no había ninguna otra referencia. ¿Ahora a quien le avisaría del estado de la joven?, y peor aún ¿a dónde iría a parar el pequeño?, fijó su vista los documentos e inconscientemente tocó su vientre... Verdaderamente este mundo se había vuelto sucio y desalmado.
Luego de haber visto morir a Terrence con una sonrisa en la mirada, sus superiores le habían de vuelto a la tierra, mientras se decidía su situación. Llevaba su mismo nombre y su profesión, pero los recuerdos de las personas que la rodeaban ya no estaban... Ella era una más, querida como siempre, pero una más... Tampoco estaba Terrence y tenía prohibido encariñarse con cualquier criatura, pese a que Dios amaba a la humanidad, los ángeles tenían una misión y a menudo el cariño por las personas interfería en su noble y desinteresada labor. Terminó su turno y se dirigió al pequeño departamento donde ahora vivía, en el centro de la ciudad, pero con una vista envidiable desde el piso 22. Abrió las cortinas para ver el ocaso naranja con matices azules, era pleno verano, así que ni una pequeña nube cubría el hermoso espectáculo, fue a la cocina por un café, el día de hoy lo necesitaba con urgencia, al beber el primer trago no pudo evitar recordar.
Candy... Quiero tener hijos - El castaño la observaba con aquellos ojos penetrantes y con esa sonrisa que no podía evitar amar - Sabes que esa mirada es un chantaje - Terry rio - Sé que te derrites por mi pecosa – lo observó con el rabillo del ojo - Si, el verano está muy caluroso - La rubia sintió como unos brazos la envolvían desde la espalda y se posaban en su vientre - Estoy deseando ver cómo crece esta barriga - ambos suspiraron - Entonces hay que ponernos en práctica - Dijo la rubia con cara de malicia y se besaron de forma pasional.
Si tan solo hubiera sabido lo que pasaría después - la mujer aun sola en aquel departamento mirando el cielo opacar minuto a minuto, por su rostro resbalaban lágrimas, no sabía a ciencia cierta, sí por los recuerdos o por lo ocurrido durante la mañana.
El día comenzaba normal, llegando a su amado trabajo, al área de maternidad del Hospital Central Santa Juana, revisó las fichas una a una, para saber si había algún cambio sustancial a alguna nueva ingresada, con alegría se enteró del nacimiento de la paciente de la habitación 304, una joven de unos 17 años, su embarazo no había sido fácil, las drogas, el exceso de dinero y el abandono familiar habían hecho de ella una mujer dura y hasta cierto punto indolente. Vio como las enfermeras del turno comenzaban a llevar a los pequeños con sus madres, para la comida. El caso de Susana era distinto, ella tenía horarios muy distintos al resto, la idea era no dejarla sola, cosa que no saliera del hospital, ni tampoco hiciera alguna cosa de la cual el persona pudiera arrepentirse - Buenos días Susana, que tal tu día - La oji-azul la observo de medio lado - Pésimo, desde que estoy en este hospital - la rubia enfermera tragó en seco, Susana era... Era tan especial - Supe que tu hijo nació anoche, esta... ¿feliz? - dijo con cautela, la joven se dio la vuelta al escuchar la pregunta - ¡oh! si, rebosante, casi eufórica - las palabras que expresaba la joven eran cortantes - Bien me alegro por ti, más tarde traerán al pequeño sol - antes de salir de habitación escuchó - Será mejor que no lo vea nunca.
Me pregunto por qué me enviaste a ella - Fue una pregunta que no tuvo retorno, mientras volvía a degustar el café, a veces se preguntaba por qué había tanta gente en el mundo que despreciaba a esas hermosas criaturitas y habían otros, que por más que lo deseaban no podían ser parte de esa pequeña vida - Al menos eso me lo puedes responder - dijo hablando hacia el cielo, pero nuevamente no hubo respuesta... Volvió a recordar.
Cariño llevamos meses sin cuidarnos... - El castaño salía del baño, con una toalla envuelta a la cintura - No lo sé, te parece que vamos a ver Stear - el hombre con un poco de preocupación en la mirada - está bien, vamos - Sonrió - pero mientras tanto sigamos intentado.
Haremos un par de exámenes para descartar - ambos jóvenes estaban sentados en la consulta de su amigo de la infancia - Entonces... Preliminarmente, que crees que sea - Stear los miró fijo - Ambos son sanos y no tiene historial alguna enfermedad que provoque esto... Eso nos deja con tres posibilidades. La primera es que estés tan ansiosa de ser madre, que tu organismo lo esté evitando. La segunda - los observo a ambos y sonrió - es que simplemente hayan tenido muy mala suerte - rieron todos - y la tercera es que haya un problema de fertilidad... De todas maneras con estos exámenes podremos descartar.
Suspiró, el café estaba helado y el cielo estaba oscuro era hora de ir a dormir, pero aun rondaba en su cabeza como podría hacer con esa mujer, odiaba al pobre pequeño... Pero ¿Por qué? y ¿qué hacer?
Bien Susana, es hora de darle pecho al pequeño sol - La rubia en la cama se cubrió el cuerpo y otra enfermera llamaba a la que cargaba al pequeño, Candy se encontraba en su ruta diaria de revisión - No te parece hermoso, lo dejaré un momento aquí, tu prepárate mientras tanto - Susana comenzó a sudar frio y observaba de niño de forma fija - ¡Dije que no lo quería aquí! - Candy en un movimiento rápido tomo al niño, cuando la rubia le daba un golpe a la cuna pediátrica y la botada de bruces, con el sonido del metal que retumbo en el pasillo a Doctora Elroy se apresuró - ¿Qué pasa?
Había sido el momento justo, que estaría pasando por la cabeza de esa joven, se detuvo un momento, abrió su computadora y en el buscador ingresó - Susana Marlow - era algo un poco psicopático, hacer una búsqueda de una paciente en la red, cuando se desplegaron las ventanas que indicaban artículos de periódicos recientes - Susana Marlow, denuncia a su padre por abusos reiterados - un artículo siniestro de hace algunos meses - Juicio en contra Roberth Marlow, sale absuelto por falta de pruebas - la niña cargaba con un gran peso y la injusticia de una sociedad enferma - Nuevas pruebas en contra de Marlow, exámenes de ADN revelan que el hijo de Susana es de su padre - pobre chica, ella había sido afortunada.
Estás nerviosa - ella besó su mano y la posó en su rostro - Vamos a ver cuáles son los resultados - Un teléfono sonó - Hola, dime... ¿Qué? - el joven castaño observó a su acompañante al borde del llanto - Candy... Mis padres... Mis padres... - Ella lo abrazó e instintivamente lo sacó de un tirón. En lo personal no sabía lo que era tener familia, había crecido en un orfanato y salió de ahí becada por sus buenas notas y comportamiento angelical, no había tenido mayor vínculo con nadie, solo cuando se enamoró de Terry - Dame las llaves - Candy manejó de forma rápida hasta la casa, ahí esperaba Karen, Alberth y la pequeña María - La avioneta de nuestros padres... Se perdió, no los han encontrado - Era un duro golpe, verdaderamente no sabría cómo se sentiría sí llegase a perder al castaño de sus sueños. En la tarde se habían enterado que la avioneta se estrelló contra unas rocas, el tanque de combustible tenía una fuga que lo dejó sin carga, llevando a caer en seco el aparato, ambos ocupantes habían muerto instantáneamente.
Se dio una ducha larga, el agua que escurría por su cuerpo no lograba que la rubia se calmase, en su estómago aún estaba la sensación de que algo debía hacer con esa niña... El pequeño sol no era culpable de las atrocidades humanas, si tan solo ella pudiera...
Habían pasado meses después de la muerte de los padres de Terry y siendo sinceros no había día en que él no recordase a su familia, con mayor razón luego de la muerte de la pequeña María, un poco para olvidar, un poco para salir de aquella rutina, aquella mañana de enero tomó su mano y la beso - Vamos por los exámenes hoy - El castaño tomó la idea con una sonrisa amplia - por supuesto - se quedaron unos minutos más en la cama, jugando como niños pequeños, hasta que se dispusieron a ir a la clínica. La llegada a ella fue rápido y desde ahí nuevamente un golpe duro noqueaba al castaño - Lo lamento chicos, Candy es estéril - fue un balde de agua fría, no conforme con todas las tragedias que habían ocurrido en los últimos meses, se adjuntaba que era una mujer infértil e incapaz de concebir vida en mi interior, una vez más confirmaba que no merecía a mi marido, el solo tomó mis manos, las besó tiernamente y me sonrió - Siempre podemos adoptar - mis lágrimas no dejaban de salir, no sé si por la pena de ser una mujer vacía o por el amor que pude confirmar una vez que tenía mi marido.
Se observó en el espejo una vez más, curvó su vientre y sonrió... Que no daría por ser una madre, pero su condición de ángel enviado del cielo no se lo permitía - Dios... Tal vez pido un imposible... Pero déjame saber la dicha de ser madre - la ciudad quedó en penumbras y supo que era momento de descansar de la aventura que fue su día. Ya mañana Dios haría su obra nuevamente.
Llegó al hospital y se dirigió a la habitación de Susana - Necesito hablar contigo - La oji-azul la observó con rabia - Si me vas a decir que mi hijo es una bendición o que soy una mujer maldita, ahórrate las palabras enfermera - Candy negó con su cabeza - He seguido tu historia por los periódicos, he visto lo maldito que fue tu padre... Pero eso no justifica que le hagas daño al pequeño sol - Susana un poco hastiada de las palabras de su interlocutora, solo desvió la mirada y respondió - A ese mocoso, lo daré en adopción, solo estoy esperando mi alta - Candy respiró hondo, ya sabía que esta niña no cambiaría de opinión - Bien, has lo que quieras, pelearé por la custodia del pequeño - la joven paciente la observó con malicia - Donde te firmo los papeles para que te quedes con él - Que santos demonios estaba haciendo, se supone que ella estaba de paso en este lugar, no podía cargar con una vida aunque lo deseara con toda intensidad - No te preocupes, volveré con la documentación.
Al salir del cuarto respiró hondo, ella no podía adoptar al pequeño - Candy a mi oficina - la Doctora Elroy le llamaba, y con el ceño fruncido - Señorita candice, escuché su conversación con Susana - La rubia sudaba en frio - Doctora, yo... - La anciana la observó por unos momentos - No debería apoyar su moción, usted y yo sabemos que no puede permanecer mucho tiempo en un lugar, pero no puedo dejar que esta chiquilla loca se quede con el inocente, hablaré, al final el sería un angelito más en el cielo - Por fin pudo respirar en paz, su superior la había apoyado y se había comprometido, ahora era necesario arreglar el departamento y volver a hacer una vida mediamente normal mientras se pudiera, lo único que le faltaba era su amor, aquel que vio morir al pie de la azotea hace unos meses - Terry espero no te estés quemando en el infierno.
Un hombre castaño y de etiqueta caminaba por la calle, en el trayecto desde la salida de su lujosa casa en el centro la ciudad recibiría una señal, aquella que le indicaría su primera víctima, transcurridos un par de pasos un sobre color rojo se presentó ante él, con una sonrisa ladeada revisó el contenido - Así que este es mi primer caso... Y quieres que cometa suicidio, para tenerlo entre tus filas... Perfecto señor, en una semana este mal nacido, será un madero más en el horno del infierno.
Segundo capitulo terminado :)
Espero que les haya gustado la historia y desde ahora, vamos a ver un caso por cada par de personajes en la historias... Tal vez algunos vayan directo al infierno, tal vez otros al cielo y porque no algunos vuelvan a verse.
Saludos a las chicas que dejaron sus rew, gracias a Liz Carter y a
Dudas o consultas, estamos para responderlas al 800391391 xD
Saludines Anngel
