El deseo del Demonio

Ángeles y demonios

Las calles de noche eran solitarias, antes de morir no se había percatado de ese pequeño detalle, recordó que antes de su muerte no tenía motivo alguno para salir de noche a vagar, su esposa lo mantenía atado a la cama en un dulce y excitante compás toda la noche. Recordó aquella vez que marco su cuello y sonrió - Candy... Donde diablos estarás mi vida - vio pasar en la oscuridad un reflejo blanco, una mujer de risos - Sigue al conejo blanco - una voz se escuchó en el lugar, pero prefirió omitir la tentación - Me enviaste a torturar, no a ser torturado - arregló su solapa y se encaminó hacia la dirección contraria de la mujer.

Hacía 10 años que no sabía nada de su pacto, la pequeña empresa que había pertenecido a su Tía Pony, ahora era un mega holding empresarial, poseía sucursales en casi todos los países del mundo, tenía una linda familia, familia que era solo parte de un trato, un pacto el cual le daba todo el poder y dinero que pudiera manejar y él a cambio le daba su sangre, sonrió- Tal vez se había olvidado y tendrían que pagar sus desentiendes– Observó las fotografías sobre su escritorio, cuando sonó el comunicador -Señor Leagan, tiene una visita - se sorprendió un poco, con normalidad no recibía visitas a esa hora, eran poco más de las siete - ¿Quién es? - la muchacha de la recepción demoró un poco en contestar - Es el señor Grandchester - pensó unos momentos y no logró recordar a nadie con ese nombre, pero bueno... No perdía nada en saber que necesitaba - Hazlo pasar– Pronto se hizo otra gran pregunta, como había logrado llegar a ese piso, era extraño… La puerta se abrió y con el joven castaño ingreso el miedo y la inseguridad a la habitación - Un gusto MísterLeagan, traigo las buenas viejas - El joven pelirrojo supo de inmediato que se refería a un mensaje del más allá - Mi jefe me ha dicho que tu tiempo está llegando al límite, pronto necesitará el pago - una gota de sudor rodó por cien - ¿cuánto tiempo? - fue la escueta pregunta ante la endiablada mirada de su interlocutor - en un mes el primer pago y en seis meses el segundo pago... Si quieres puedes hacer el pago adelantado, te dejo mi tarjeta... Avísame cuando lo tengas…*(1)- se desvaneció en el aire, dejando absorto a Neal Leagan... Su primer trabajo había comenzado.

Tenía que aprovechar el tiempo no quería volver a casa aun, así que se sumergió en la noche de la ciudad, pasó por fuera de un par de bares que había conocido en vida, buenos tragos... Pero de que servían sin una buena compañía - Tus deseos son ordenes - nuevamente la voz de su "jefe", mientras que al final de la calle se contorneaba una mujer de largos cabellos rubios y vestido rojo - Me gustaría la compañía de un ángel, no de un demonio - siguió caminando - Es una fogosa nueva compañera, tienes dos opciones, aceptas su compañía o te buscas un ángel a quien torturar - el tanteó las opciones - Me beberé un trago con ella y luego buscaré algo más a mi gusto - ambos se toparon a mitad de la calle - Susana, mucho gusto - Terrence la observó detenidamente, tenía unos labios carnosos, ojos celestes, casi angelicales, un cuerpo de infarto, pero un aura más oscura que la del mismo diablo – Tengo un poco hambre... Pero si no quieres comer, podemos beber algo - La mujer asintió y curso sus labios rojos en una sonrisa maliciosa - Supongo que esa es una invitación directa a tu cama - el castaño rodó los ojos - No pequeña endemoniada, es una invitación que acabas de arruinar con tus dichos, que te diviertas - y siguió su camino dejando a una mujer frustrada con ojos de llamas - Me pagarás el rechazo, imbécil.

Había salido del hospital un poco más temprano para comprar algunas cosas que le faltaban para la habitación del pequeño Sol, aún era horario de invierno, con lo cual aunque eran las 19:20 horas, ya estaba oscuro y las estrellas se reflejaban en el cielo, salió a buscar leche y otros víveres, luego de eso pasaría al hospital a buscar al pequeño. Cuando volvía con las bolsas creyó ver al castaño, pero se dijo a si misma que eso no podía ser - Me estoy volviendo loca, Dios dime que es solo eso - una briza algo fría recorrió por su cuerpo y lo quiso interpretar como un sí. Volvió al hospital y se enteró de la peor noticia que podría haber recibido, luego del papeleo que realizó para la adopción del niño, Susana había salido del hospital sin la menor preocupación, cruzó la calle y un auto a toda velocidad se llevó su vida rápidamente.

Tomó al niño en sus brazos y se dirigió a su hogar con pena, la muchacha era una loca, que no quería su hijo, pero no merecía morir así... ¿O sí?, como una película de terror de bajo presupuesto, en los ojos de la rubia se reflejó parte la vida de la mujer.

No me digas que vas a hacer que se acueste contigo - rubia de ojos azules miró de forma despectiva a su amiga - no me queda de otra, no soy su hija y mi madre le dejó todo, así que es la única forma que pueda seguir teniendo el dinero - La otra mujer negó con la cabeza - Si quisieras podrías tener tu liberta, que es mejor que el dinero - se puso de pie y la dejo hablando sola.

¿Acaso Susana no tenía dignidad?, volvió al ensueño de otro recuerdo - Ni se te ocurra decirle que el crío que llevo adentro no es del - Susana hablaba con la misma mujer - Entiende mujer, Anthony tiene derecho a saber que él no es el padre, vieras lo emocionado que está - La mujer negó - No se lo dirás o lo pagaras caro - la mujer negó - se lo diré - en un arranqué de furia la mujer de ojos azules, le lanzó una figura de un ángel que estaba en la repisa a su lado, dejando la su interlocutora tirada en el suelo, con una herida profunda en la cabeza - te dije que lo pagarías caro.

Habría sido mejor quedarse solo en la casa después de la visita a Neal, pero no, como buen demonio, tenía que seguir sus instintos y salir de noche a vivir la vida loca, nuevamente por su vista pasó esa sombra blanca y recordó las palabras de su jefe - Sigue al conejo blanco - Por un par de calles se prolongó la persecución, por fin detallo el aspecto de la joven, pelo rubio y rizado, cuerpo delgado de prominentes caderas y pecho mediano - Candy - se escapó de sus labios, la aludida dio media vuelta y observó

Candy asustada negó con la cabeza –Ella… - dijo en voz alta, aun centrada en sus cavilaciones, para estas alturas ya había llegado a la entrada del edificio cuando escuchó que una voz la llamaba - Candy - Terrence la observaba con miedo. Él se reflejó en los ojos verdes, las piernas le temblaron y sintió caer por un abismo más profundo que el del día de muerte - ¿Eres tú? - La rubia observó atenta, era su imaginación la que le jugaba una mala pasada, tanto extrañaba a su amado que ya lo comenzaba a ver en las calles, él había muerto y no podía estar ahí, a su plena vista - Terry - Pavor en sus ojos, no pudo resistir y corrió, dejando atrás, con un vacío en el pecho, que era más grande con cada paso que se alejaba el castaño.

¿Estaba viva?, ¿dime qué diablos pasó?, solo tú puedes responderme aquello - El silencio fue sepulcral - Solo dime porque - se lanzó sobre el sofá de su sofisticado estudio - No hay explicación, no te puedo indicar porque ella está viva, cuando no lo está - negó con la cabeza y se tapó los ojos con el antebrazo - ¿Entonces? - por un momento se quedó observando el techo blanco invierno - Ella es un ángel - La noticia se repitió mil veces en sus oídos - Cuando me lancé del techo de hospital dije, prefiero acosar a un ángel que vivir muriendo, no pensé que me ayudarían tanto - el temor se había desvanecido, y curvo en sus labios una sonrisa seductora - Acosar a un ángel, no es una mala idea.

Candy entró al departamento, el pequeño Sol dormía, así que lo dejó en la cuna y se dirigió a la cocina a beber un poco de agua, si no fuera porque su cuerpo no se iba a embriagar y porque quería velar los sueños del pequeño, habría bebido una botella de wisky a pico de jarra. Aun no podía hacerse la idea de que él estuviera vivo y si solo fue un sueño o estaba viendo visiones - Dios, por favor solo por esta vez contéstame o dame alguna señal - tocaron el timbre del departamento y se encontró en la puerta con joven repartidor - buenas noches señorita White, tiene una entrega - La mujer sonrió y el joven le hizo entrega de un paquete de color café - ¿Quién lo envía? - El joven sonrió de forma amplia - Entrega divina, pero no se lo cuente a nadie - A veces Dios tenía una forma muy extraña de comunicar las cosas, abrió la envoltura y se encontró con una biblia, había varias hojas marcadas, pero una en especial llamó su atención, Salmos capítulo 9; Versículo 17: "Los malos serán traslados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios". Terry es un demonio, ¿Qué significaba esto?...

Neil llegó a su hogar, con la cabeza agacha, pese a que sabía que no había plazo que no se cumpliera, ni deuda que no se pagara, ella era hermosa y su hijo era demasiado inteligente, pero eran ellos o era él – Buenas noches amor – la mujer de largos cabellos negros volteó a observar a su marido – Buenas noches, ¿llegas temprano?, te esperaba por lo menos en dos horas más – el pelirrojo hizo una mueca – Si, he terminado temprano con el trabajo… Querida, haremos un viaje – La mostró una sonrisa amplia, mientras que el niño corría a abrazar a su padre.

Más tarde, cuando todos en la casa dormían, Neal se paseaba por el estudio, planeando como podía hacer efectivo el pago de su deuda, la idea principal, era llevar bien lejos a la familia, desaparecerse por los desiertos del Sahara o de Atacama, hacer el rito en el silencio de la noche y llamar al recolector de almas… Con eso, su deuda quedaba saldada. Tomó la botella y la copa de vino, las dejó sobre la mesa, para observar largo tiempo.

Pequeño Sol… Como te llamarás… - Acariciaba la cabeza del pequeño, mientras que este dormía, eran casi las seis de la madrugada, y no había pegado un ojo, viendo la serenidad con la que dormía el pequeño… Recordó:

¿Cómo quieres que sea? – Candy miraba fijamente el patio donde los niños del orfanato corrían algunos jugando a ser seres del espacio, otras estaban sentadas en el pasto tomando una taza de té, como las damas de 1900, otros simplemente se veían felices compartiendo el aire con sus amigos… Ellos no tenían padres, tal cual vivió ella, solo con la compañía de uno muñeco de trapo, que le regalaron una pareja que al conocerla simplemente siguieron entrevistando a otros niños, el sistema de adopción de alguna forma era cruel con los mayores, ya que si en la entrevista no eran lo que las parejas deseaban, simplemente iban rotando de lugar en lugar, hasta que a los 10 años ya era casi imposible su adopción, así que eran llevados a hogares o reformatorios según había sido su comportamiento – No lo sé Terry, es que todos son tan bellos y me gustaría poder adoptarlos a todos – El castaño sonrió – Entonces empecemos con las entrevistas… Te parece adoptar a tres o a cuatro–la sonrisa en la cara de la rubia fue infinita y se lanzó a los brazos de su esposo – Pero sin entrevistas, observémoslos y sin que se lo esperen, los llevamos a casa – Terry colmado de amor observó nuevamente el patio – Él – apunto de forma disimulada a un pequeño rubio de ojos verdes – Se parece a ti, eso me gusta – Ella continuó observando – Ella, la pequeña de la muñeca de trapo, me recuerda mi querida Rosalba – el castaño curvó la boca – La pequeña de la esquina… Me recuerda mí, cuando mis padres se iban de viaje… Sola en una esquina – Fue cuando vieron que un pequeño de piel morena y ojos claros defendió a la misma niña que Terry había observado minutos antes – La pasión en sus ojos, me dice que es igual a ti – Dijo Candy besando castamente los labios de su esposo – Bien, está decidido, vamos a comunicar nuestra elección a la madre Superiora.

Todo hubiera ido bien… Ahora esos niños no tendrían un hogar que los amara, no tendrían una madre que los cobijara, no tendrían un futuro a menos que ellos lo desearan con todo el corazón. Tan absorta en sus pensamientos estaba, que no se percató de la presencia que estaba sentada frente a la cama – Cada día más hermosa – Esa voz pastosa y sensual solo podía pertenecer a una persona – Terry – El hombre sentado sonrió – Quien viste y calza – sintió una punzada en su corazón - ¿Por qué?– Corrió un poco la cortina, para ver el cielo nocturno – Era esto o verte perecer la eternidad – Sus miradas se cruzaron por unos cuantos minutos.

El día había comenzado con un leve calor que calaba los huesos y confortaba el camino hacia el aeropuerto, esta semana había escogido para cumplir con su pacto, la familia Leagan se embarcaba a unas islas paradisiacas, los hombres a cargo de viaje habían sido pagado generosamente, para perder el avión privado y dejarlos en una isla desierta, todo esto bajo el absoluto secreto. Poco antes de embarcar, se encontraron con el señor Grandchester – Señor Leagan, gracias por invitarme a su viaje familiar – El hombre un poco sorprendido y un poco con temor le respondió – ha sido todo un agrado… - Se apresuró a presentar a su familia – Ella es mi esposa Andy y él es mi hijo Sam – El castaño sonrió con malicia – Una deliciosa familia, Leagan.

El viaje había sido lento, llevaban dos horas en el aire y ya se rebelaban en el océano los primeros terruños sobresalientes del agua – Amigo Neal… ¿A cuál de ellas iremos? – El pelirrojo un poco más tranquilo respondió – Quien sabe.

Esperando que no quieran matarme, les comento que mi pc de descompuso y recién hace un par de días, pudieron por milagro recuperar los archivos del disco duro muerto.

Agradezco de antemano a aquellos que siguen la historia pese al tiempo pasado y sus comentarios, verdaderamente me ayudan a seguir creciendo.

Saludos y cariños a todos.

*(1) – Caso real, sacado de una serie Chilena, llamada: El día menos pensado.

Mis estimadas otro capítulos más y me siento más emocionada.

Espero les haya gustado y bueno cualquier cosa, me dejan un rew.

By Anngel.