A fuego eterno, forzado
El primer turno había sido de muerte en forma literal, tres partos simultáneos, 5 emergencias por perdidas y abortos espontáneos, un bebe muerto por apnea y una madre muerta en el parto, vio caras felices y rostros frustrados, lagrimas sobre cuerpos inertes y nuevas alas de ángeles que sonreían al saber que velarían a aquellos que en vida habían amado. La esperanza de esas sonrisas la llenaba, sus dos carreras, la de enfermera ahora combinada a ser un ángel no podía haber sido mejor y si sumamos a que ahora el pequeño Sol, desde ahora llamado Tom, era parte de su vida, no cabía más alegría en su corazón, pero un pequeño recuerdo inundó su mente – Terry…
¿Por qué? – Lo vio observar por la ventana las estrellas – Era esto o verte perecer la eternidad –Sus ojos soltaron lágrimasde dolor – Tu vida estaba primero – el hombre negó – ¿Y tu vida acaso no importaba?– Le suplicó con la mirada al castaño que salieran de la habitación –Yo había muerto en el accidente… Un conductor ebrio me hizo caer por un barranco, cuando iba al hospital… Mi último deseo fue que te llevarás mi corazón –el un poco desesperado respondió con lágrimas – Ya lo tenía, ¿era necesario que fuera literal? –ella se acercó hasta tocar sus manos, pudo sentir todo el sufrimiento que el contenía con su perdida y aquellos eventos que ocurrieron antes del final –Perdóname, yo solo quería que fueras feliz – Terry un poco más calmado la observó – lo hubiera sido estando junto a ti –El ambiente se volvió tenso en la habitación y una voz ya reconocida por Terrence se dio a conocer – Ya es hora de cobrar – el castaño se volteó rápido, hacia donde el amanecer comenzaba – Volveré cuando termine mi trabajo… Ahí podremos hablar más tranquilos.
La llegada a la isla fue tranquila, el niño corría por la playa y la esposa de Leagan preparaba las cosas para la comida, según lo que había podido observar, Neal realizaría en la noche el ritual.Él mientras tanto se alejó a disfrutar un poco de la vista, recordaba haber estado en una isla muy cercana, disfrutando unas vacaciones con la rubia - Se supone que debo llevarte las tres almas, pero no hay pecado en el niño ni en la mujer - sintió la briza recorrer su cara - Tienes razón, el contrato habla de su sangre... No de su "hijo adoptado" - Solo ahí se dio cuenta, lo especifico que serían los contratos del infierno, eso significaba que el vagaría eternamente por la tierra recolectando almas.
El pelirrojo había convencido a su familia para que aquella noche acamparan en la playa y por la mañana llegar al hotel… solo e indicando que acababa de llegar a la isla, recordó que todo esto había estado planeado desde hace mucho, a su esposa la busco con un perfil especifico, una mujer sola, que necesitara afecto y dinero... Además de estar embarazada de sepa que animal, le había hecho la criatura. Única y perfecta oportunidad, estaban ambos tendidos bajo la carpa, los extrañaría, que lamentable que todo en este mundo tenía un precio, alzó la daga del sacrificio, aquella con la que cortó su dedo al momento del pacto, una clavada certera al corazón y todo habría acabado, una suave briza lo distrajo y su mujer despertó - ¿Que pasa amor? - el hombre desconcertado, escondió la daga y salió de la carpa - Nada, solo daré una caminata.
Terry estaba observando la luna y disfrutando de la noche, cuando sintió los pasos del hombre tras del - Ya tienes el pago - El hombre negó - Lo tendré antes del alba – El castaño dirigió su mirada nuevamente a la luna- Eso no lo dudo – lo invito a escuchar moviendo su mano - ¿Porque realizaste el pacto Neal? - El pelirrojo sonrió - Mera ambición, viví toda mi vida con dinero de sobra, cuando murió mi padre, mi hermana y yo supimos que todo era una farsa, fuimos embargados y mi familia quedó sin nada, fue cuando estaba afuera de la casa donde viví siempre, despojado de todo, que el rencor me llenó y apareció él ofreciendo venganza, dinero y poder, al final no me pareció tan caro el precio... Esa mujer, fue solo un medio - La rabia se apoderó del castaño y se puso de pie - Me vas a decir que no sientes ni culpa, porque ellos pagaran tu deuda - El pelirrojo se puso frente a él, observando directamente con toda sinceridad - Son solo un medio, ellos no me interesan - Los ojos del castaño que hasta ahora eran azules, cambiaron a un color rojo profundo y su voz sonaba a muerte - El contrato indica que debes pagar con tu sangre - en un movimiento rápido y sin arrepentimientos tomó la mano del pelirrojo, que portaba la daga del sacrificio y la clavó en vientre de Neal - Soy cobrador de deudas y portador de almas corrompidas, no de inocentes desdichados - La sangre comenzaba a derramarse por la arena y en las manos de Terrence ayudaban a calmar la furia en su interior - Jefe, ya estamos listos con el primer envío - Dejó el cuerpo tirado en el la costa y desapareció en la oscuridad de la noche.
Neal despertó en una habitación oscura, por sus paredes se deslizaba una especie de lava ardiente. Frente a él se encontraba una suculenta cena y los lujos más esquistos de la tierra, estiró su mano para alcanzar la comida, ya que su estómago reclama con fuertes dolores, al estirar la mano, se percató que estaba sujeto al suelo, afirmado por cortas cadenas de acero oxidado, que solo le permitían cambiar de posición, poco a poco la lava fue inundando la habitación, hasta llegar a los pies del hombre - No, sáquenme de aquí, soy inocente, ¡no! me quemaré... No.
Terry cerró el libro de registros que llevaba en su mano, era el primero de quien sabe cuánta gente más que tendría que llevar por pactos o por infelices. Por ahora su primer caso había sido fácil... Otro sobre ante sus ojos flotó en el aire, el con tranquilidad lo abrió - Me estás jugando una mala pasada ¿verdad? - Una sonrisa malévola se escuchó - Solo un pequeño recordatorio, de quien tiene el poder - puso el sobre en su bolsillo - ¿y esto se debe ha? - la voz le susurró al oído - Yo quería tres almas...
Candy tomó la biblia y la observó, le daba paz el sólo hecho de tenerla en las manos, sonó el timbre de la puerta y ella con un poco de mala gana caminó hasta el - Diga - Nuevamente el cartero que le había traído aquel libro - Que gusto verte - el hombre sonrió de forma cálida - El gusto es mío Señorita White - Le entregó una encomienda y un sobre - Otra vez correo divino, debe ser usted alguien muy importante - La rubia devolvió la sonrisa y dejó paralizado al hombre - No sé hasta qué punto lo soy, pero si soy bastante insistente como para salirme de los planes de mi amado jefe - el hombre hizo una reverencia y se retiró de la puerta - Veamos Dios que me haz enviado hoy - la caja contenía un lindo vestido y un traje para el bebe, el sobre que en su remitente marcaba una alas doradas que invitaban abrirlo lo antes posible:
Toma la ruta hacía la esperanza y sigue el camino del alba, te encontrarás con tu nuevo protegida.
Suspiró de alguna forma le agradaba seguir avanzando, podría alejarse de Terry y del hospital que cada vez que aparecía un bebe desamparado, ella quería abrazarlo y quedarse con él, era la mejor opción, no lo dudaba.
Gruñó al descubrir que Candy se había ido, ya no estaba donde la dejó la noche anterior cuando su jefe lo interrumpió en su amena charla… Esta mujer lo sacaba de sus cabales, tanto o más que cuando se conocieron por accidente en la universidad, no pudo evitar recordar.
Maldición primer día de clases y atrasado - corría por los pasillos de la facultad de ingeniería, cuando se fue de bruces al suelo por un bulto que estaba en medio del corredor - ¡Maldición!, ¿qué demonios? - Era una mujer que se encontraba con la cabeza metida bajo los casilleros - ¿Estás bien? - la mujer no respondía - ¡oye! estás bien mujer - El hombre tiró de la cintura para sacarla de ahí - ¿Qué haces? - El hombre sorprendido la increpó - ¿Salvándote la vida? - la rubia frunció el ceño - No vez que estaba ocupada -el castaño con sorpresa abrió los ojos - ¿Ocupada?, casi me rompo la nariz por tu culpa, por estar atravesada en el pasillo - al lado de ambos, salió de abajo de los casilleros un pequeño gatito estirándose - Por lo menos estás bien - dijo la rubia riendo y olvidándose del castaño que miraba estupefacto - ¿por eso estabas debajo? - Lo miró de reojo - Lo asustó un perro y había quedado atrapado ahí - dijo levantándose del suelo - Si a mí casi me bota un mono con pecas - Hizo caso omiso y se dio la vuelta para salir del lugar - ¿A dónde vas? te estoy hablando - la rubia sin darse vuelta dijo en tono seco - no le hablo a mocosos engreídos además voy a clases - seguido de la última palabra de la pecosa, las campanas de la iglesia anunciaban las 8 de la mañana - Maldición, llego tarde.
Sonrió ante al recuerdo, pero no le servía de nada regocijarse en lindos recuerdos, cuando lo que necesitaba era verla y saber que podían hacer. Sobre la mesa del departamento vacío se encontraba el sobre que días antes recibió la rubia, sacó del sobre el papel y leyó en voz alta - "Camino del alba"... Alba... luz... idea... Conocimiento, Universidad... Creo que me divertiré mucho ahí.
Limpió sus lágrimas, jamás en su vida había pensado que el ser un ángel sería tan duro. El cielo le ofreció borrar sus recuerdos y renacer sin pasado, pero ella había insistido en recordar cada uno de los momentos bellos y difíciles que paso en la tierra. Era ahora cuando se arrepentía.
El camino que le había marcado Dios, la llevo a ser docente de la universidad Central, cátedras de enfermería, no era una mala opción y aunque sabía que a su hijo no le faltaría nada, ella debía cumplir con las misiones que le otorgaba el cielo - Buenos días - una joven de cabello rojo ingresaba al aula, con aire de seguridad se ubicó frente a ella y no pudo evitar sentirse triste - Buenos días - La pelirroja se sintió triste al reconocer una gemela de su cuñada, derramó un par de lágrimas - ¿Estás bien? - Karen la volvió a observar eran sus ojos, su piel y hasta su voz solo faltaba que se llamara igual - Disculpe profesora, ¿cuál es su nombre? - La rubia se sorprendió y respondió bajo - Candice - impulsiva mente la joven se abrazó a ella y le dijo despacio - Mil perdones si estoy invadiendo su espacio, pero hace poco más de un año que perdí a alguien muy querido... Son prácticamente iguales, incluso en su nombre - A Candy se le retorció el corazón y no pudo hacer más que responder al abrazo - Si necesitas llorar, aquí estoy - Karen sonrió, era lo mismo que decía Candy, desde hoy comenzaría creer que en el mundo existía un doble de cada persona.
Un poquito más corto de lo común, pero aclaratorio e intenso.
Espero que les guste y me disculpo por la demora en subir los capítulos que estaban escritos ya hacer bastante… Pero mi computador murió y mi hermano hermoso me rescató los archivos hace sólo un par de días.
Gracias por sus rew y desde ahora, estaré actualizando todo lo que tengo pendiente.
By Anngel
