Como si los demonios tuvieran aureólela
Su segundo día en la facultad fue un caos, sus alumnas eran un desastre, la única que su juicio estaba en su correcta vocación era su sobrina política, pero ella no era nadie para juzgar lo que deseaba vivir cada persona. Cerró la clase advirtiendo más que recordando - no olviden sus informes para mañana, será la única oportunidad de entregarlos – Se dirigió en silencio por el pasillo pensando en la conversación que tuvo con Karen, estaba feliz de que ella de alguna forma se sobrepusiera a la muerte de Terry, pero pese a eso no se imaginaba que tan importante ella era para la pequeña – Señorita White – Levantó la cabeza y se encontró con el jefe de la facultad, el doctor Alister Cronwell – Doctor, dígame – El hombre sonrió de vuelta y le indico que pasaran a la oficina – Necesito presentarle a su compañero de proyecto – Sólo hay recordó que dentro de sus obligaciones estaba el proceso de investigación académica, sabía de antemano que su compañero era del área de ingeniería, pero no lo conocería hasta esa tarde.
Al ingresar a la oficina, el hombre le solicitó unos minutos, mientras él iba por el ingeniero, comenzó a divagar y se dio cuenta porque Dios la había enviado, se veía que era una familia hermosa, una mujer de lentes que presumía era su esposa y un niño de pelo castaño con gafas, era el vivo retrato de sus padres, pero sobre ellos se posaba una sombra – Candy, disculpe la demora, pero su compañero es nuevo y se había extraviado en la facultad – Por la puerta ingresaba el doctor Alister, y tras él un hombre de melena, con el cabello atado en una cola, una traje plomo y unas gafas de lectura – Señorita White es un placer – me quedé observando la profundidad de sus ojos, una azul que me llevaba a perder en ese océano de encanto, recordó.
Es un engreído, no me interesa en lo absoluto –La rubia caminaba por la facultad, cargada de una serie de libros, que solo eran para preparar la siguiente clase – Vuelve a decir eso, suena tan lindo – Candy sólo rodó los ojos – Te dejo, tengo bastante que hacer –Dejó a la mujer a mitad de camino y se dirigió a buscar un lugar libre en la biblioteca, en su pequeño departamento se hacía imposible estudiar. Iba pensando distraídamente en la clase del final del día, bioquímica la estaba complicando, chocó con una pared que la llevó al piso, cayendo con el pie torcido – ¡Demonios!, no a mí – la muralla comenzó a moverse y gruño - ¿Por qué siempre que salgo herido, es por tu culpa? – fue al escuchar la voz grave que se dio cuenta que para su suerte, había tropezado con Grandchester – Dios me quiere dar un castigo – observó el castaño a su alrededor y comenzó a recoger los libros desparramados y le ofreció la mano – Gracias –respondió bajo, para aceptarla y ponerse de pie, tastabilló y emitió un grito al ponerse en pie - ¿Estás bien mona pecas? –Ella sopló – Solo me torcí el tobillo – hizo pucheros y el rio por primera vez de forma sincera – Vamos te llevo en brazos –ella se sonrojó – Como se te ocurre – Por un brazo el joven tomó las pertenencias de la mujer y en el otro la alzó – No te preocupes, no te haré nada.
Te… Terry – Un poco sorprendido el doctor Cronwell los observó - ¿Se conocen? – Preguntó con algo de curiosidad – No… Bueno si, Alister yo – El diablillo sonrió con fuerza y de forma secreta escurrió su hábil mano por la pierna de la joven, sin que nadie se diera cuenta de ello – Fuimos compañeros de colegio, hace ya muchos años doctor Alister – respondió el castaño con una sonrisa maliciosa, ante las miradas de reproche de la joven.
Un ángel rubio caminaba por los pasillos de forma rápida, sus clases habían concluido y tenía la necesidad de salir de aquel lugar lo antes posible, un minuto más en las fauces del lobo y tendría que haber renunciado a su misión – Por favor no te enojes – y ahí estaba de nuevo invadiendo su espacio privado – Te asesinaría si o fuera que ya estás muerto, que Dios me perdone – el hombre la detuvo por los hombros e intentó calmarla – Que te parece si tomamos un café y concluimos la conversación pendiente – tarde o temprano iba a llegar ese momento, no era necesario dilatarlo más y aun tenía un par de horas antes de ir por su pequeño hijo – Solo si me prometes que luego de esto, me dejarás en paz – el castaño un poco dudativo, le ofreció el brazo de forma galante – Prometo dejarte en paz, si la conversación me es convincente.
El había dicho un café, pero en un abrir y cerrar de ojos se encontraban en el restaurant donde se comprometieron, la rubia soltó unas lagrimas y el no pudo evitar besar sus ojos – Lo lamento, no se me ocurrió un lugar más cómodo que este- fueron sus escuetas palabras e ingresaron al recinto. Al llegar a la mesa pidieron la cena, ella una ensalada y él una botella de vino – El infierno es algo cálido – se puso a divagar – y la compañía no es mala, a veces los caídos nos reunimos a charlar sobre nuestra misión y nuestro pacto, otras vemos como algunos ángeles guardianes rescatan vidas y redimen a idiotas sin cerebro o a asesinos que no se arrepienten, alguna vez en estos meses pensé que mi castigo era ser parte del ejercito del infierno, hoy sé que mi castigo es verte y no poder ser feliz – aquellas palabras habían estado cargadas de simpleza y odio, aquellas palabras sonaban a rencor, pero también a resignación – El cielo es un lugar agradable, lleno de almas puras y cálidas… Yo quisieras salvarlos a todos, pero todos tenemos un destino, eso lo comprendí el día que te lanzaste de la azotea del hospital – El hombre sirvió las copas de vino y levantó una dando un brindis – Por el cielo y el infierno, por los ángeles y los demonios caídos – El silencio una vez más reinaba en el lugar, pero este ya no era un silencio tenso, era un silencio como aquel que los acompañaba cuando empezaron a frecuentar sus reuniones en la biblioteca, ambos quisieron recordar aquel bello tiempo vivido, pero la música de fondo los trajo al presente – Quisieras bailar conmigo – Fue la interrupción del castaño – Por su puesto – Respondió ella con una bella sonrisa.
Era una balada conocida, pero que ambos reconocieron de inmediato, él la abrazó de de forma tierna y protectora, y ella comenzó cantando la primera estrofa, mientras se aferraba a ese pequeño consuelo, que no volvería jamás.
Contigo me sentía bien, no me acordaba del pasado,
De pronto en mi vida simple fuiste un milagro,
Contigo no había un día gris, ni noches frías antes de dormir,
Contigo no morían de hambre, ni de sed mis labios.
Era un momento único y ambos sabían que no se les permitiría de nuevo, ni el cielo, ni el infierno estaban dispuestos a perder a alguien de sus final, por un instante quisieron olvidar, olvidar que ella había dado su vida y él había acabado con su vida – No te imaginas cuanto te amo – dijo él con voz ronca y pastosa en su oído – No cabe en el mundo mi pena por tener que dejarte así – y ambos volvieron al silencio y a disfrutar de esa minúscula intimidad. Fue hora que él dedicara una estrofa, así que le susurró al oído.
Contigo una y otra vez que quería volver para salvarme,
Contigo el mundo parecía un lugar amable,
Contigo, yo era más que yo porque al quererte quería ser mejor,
Y ahora que no estás la vida me ha quedado grande…
Porque es, tu amor, el alma de mi alma,
Tu amor, la fuerza que me alza,
Tu amor, un recuerdo, una voz.
Derramaron lagrimas, su dolor se hacía latente, sus hijos, su vida, su familia y sueños, todo se había vuelto oscuridad en un abrir y cerrar de ojos y lo único que les quedaba eran ellos y había un gran trecho entre ambos… Candy levantó su cabeza, para posar sus verdes esmeraldas, en sus ojos color mar, aquella mirada lo dijo todo y en un arranque de rebeldía contra el cielo, acarició su rostro y su aliento pegaba fuerte en los labios de su amor…
Contigo me reía más, porque la vida me gustaba,
Contigo las guerras perdidas, parecían ganadas,
Contigo en mi habitación la luna se pintaba con el sol,
Y ahora que no estás le tengo miedo a las mañanas…
Porque es, tu amor, el alma de mi alma,
Tu amor, la fuerza que me alza,
Tu amor, un recuerdo, una voz.
El castaño, no resistió más la cercanía y pego sus labios con los del, era irónico sentir que llegaba al cielo con aquella dulzura.
Y las horas pasan sobre mí…
El beso se volvió profundo, lleno de pasión, deseo y amor. Ella sería la única mujer en su vida, y en su muerte, no habría nadie más aunque el infierno le pusiera tentaciones.
Y al final de día, no hay final feliz…
No quería acabar con aquel contacto, sabía que si soltaba un poco el agarre, ella se desvanecería nuevamente, poco a poco fue dejando el contacto de su piel, quedando sus frentes pegadas y respirando con dificultad…
Es inútil esconderme cada viernes de la soledad…
En un arranque de cordura, la rubia lo observó con temor, temor de perder a su hijo, temor de que la confinaran a vivir siempre alejada de aquello que más amaba, era mejor salir de ahí, prefería tener rondando aunque no pudiera tenerlo más, que ambos fueran condenados en sus infiernos personales, para ella el cielo y para él, el infierno, dio un paso atrás – Perdóname, perdóname… - La vio derramar amargura – Candy…
Porque es, tu amor, el alma de mi alma,
Tu amor, la fuerza que me alza,
Tu amor, un recuerdo, una voz.
La vio alejarse rápidamente por entrada del restaurant, sonrió con la misma amargura que su amada, ya nada iba a volver a ser igual.
Que habla en todos mis silencios… Tu amor
Volvió a su lujoso departamento, no sabía si habita optado por la mejor opción, simplemente se lanzó en el sillón, optando por el consuelo del techo blanco – Sabias que tu próximo objetivo está cerca de ti – dichosa la horas en que lo escuchaba, pensó con ironía - ¿a quién se supone que deba llevarte ahora? – Dijo con un poco de fastidio – que amable conmigo, yo no tengo la culpa que a la mujer que deseas se la haya llevado Dios - era bastante extraño que Satanás digiera eso con tanta soltura, bueno después de todo era Satanás – dime ya… Tengo ganas de trabajar – Soltó con un amable risa fingida – Bueno, el asunto no es a quien quiero, el asunto es que quiero a un demonio de regreso – esta vez sonrió sin fingir nada – No se supone que no los dejas escapar… - Se puso de pie y sirvió un vaso de whisky – de vez en cuando se me quedan un par de miles de puertas abiertas, solo lo necesito de regreso, no quiero tener problemas con el supremo y precipitar otra inundación como la del tiempo de Noe – sonaba algo extraño que el demonio en sí, quisiera evitar problemas, pero bueno era su trabajo y tenía que llevarlo a cabo - ¿Quién es al que tengo que retornar? – Expresó con alegría – Alister Cronwell.
Sus paso la habían llevado a su antigua casa, aquella que compartió con su esposo, observó el jardín y sintió algo de la paz que se había desvanecido horas antes – Profesora White – La pelirroja estaba detrás de ella – Karen – se vio sorprendida por la recién llegada - ¿Qué la trae por aquí? – Candy no supo que responder y se precipitó a inventar una escusa – Nada, solo pasaba y la casa me recordó a donde viví en mi infancia – Karen sonrió – Si es una bella casa, mi primo la diseñó junto a su esposa – a la rubia se le encogió el corazón, iba decirle que era lo que en verdad pasaba, pero la pelirroja la interrumpió – Le gustaría pasar – Dijo con brillo en sus ojos – No gracias, tal vez en otra oportunidad, se hace tarde para recoger a mi hijo –se despidió de un abrazo corto y siguió caminando, debía de ordenar sus prioridades antes de volver a ver a Terry, sería una larga noche nuevamente.
Chicas y chicos, espero que les guste este nuevo capítulo.
La canción ya la deben conocer, se llama tu amor, de Luis Fonsi y es la que inspiró esta historia…
Saludos a Liz y a todas las que dejaron su huella en un rew.
By Anngel
