Capítulo 7

Sara llevaba muy mal eso de tener que estar en la cama y no poder casi moverse. Nyssa le había conseguido un home cinema y una selección de más de 400 películas para que se le hiciera más amena la espera cuando no pudiera estar con ella.

Nyssa había tenido varias misiones, las cuales las había realizado en un tiempo récord para volver lo antes posible junto a Sara. En una de ellas, se acercó al Hospital Memorial de Starling con la intención de sonsacar, por las buenas o por las malas, toda la información referente al embarazo de Sara. Por desgracia, no había podido averiguar nada.

El ginecólogo que atendió a Sara había muerto en un accidente de tráfico. Habia investigado todos los movimientos de sus cuentras corrientes de los dos últimos años pero no habia nada que se saliera de lo normal. Nyssa también había investigado todos las cuentas de sus familiares pero no había conseguido nada interesante.

Tambien había hurgado en su vida privada pero todo había sido en vano. Su vida era de lo más normal. Se había casado con su novia de toda la vida. Tenia un hijo de 30 años, el cual estaba casado y tenía una hija. Su mujer trabajaba como enfermera en una clínica dental. Así que todo era un callejón sin salida. Desgraciadamente parecía que no iban a poder averiguar quién era el padre y por qué lo habia hecho.

Tanto Quentin como Dinah se habían tomado muy bien la noticia de que iban a ser abuelos por primera vez a pesar de no saber quién era el padre biológico de la criatura. Sara les había contado todo por teléfono a sus padres. No quería secretos con ellos.

Dinah estaba deseando que Sara volviera a Starling y aunque era pronto empezó a hacer la canastilla lo antes posible. Quentin, a partir del sexto mes de embarazo, había decorado una de las dos habitaciones de las que disponía su piso para que cuando Sara volviese pudiera estar lo más comoda posible. De hecho, había hecho en su tiempo libre una cuna para su nieto o nieta. Dinah había tejido tres trajes en colores azul, rosa y verde.

Ra's estaba muy contento también por el embarazo. Aunque no le gustaba la idea de no saber quién era el padre. A Ra's le gustaba controlar todo y el no saber el nombre del progenitor le traía en un sin vivir.

Sara estaba comódamente sentada en su cama con una almohada en su espalda viendo una de las pocas películas que le quedaban por ver cuando Nyssa apareció. Solo hacia una semana que se había marchado para una misión en Australia.

Nyssa llevaba consigo una maleta de esas catalogadas como equipaje de mano en color granate. También traia consigo una pequeña nevera de viaje. Esto ultimo fue lo que más le llamó la atención a Sara. Siempre que Nyssa venía de viaje le traía algo de comida que a Sara le pudiera gustar.

Sara se incorporó en la cama y con una sonrisa dijo: - Bienvenida cariño. ¿Lo has conseguido?

Nysaa la miró con cara burlona y poniendo la nevera en la cama le contestó: - ¿Qué ha sido de "cariño te he echado de menos"?

- Te fuiste hace sólo una semana. Y tengo antojo.

Nyssa abrió lentamente la nevera y siguió sonriendo. - Ya veo. Ahora mismo sólo te interesa mi nevera, ¿no?

Sara siguió moviéndose por la cama hasta llegar a la nevera y haciendo pucheros miró a Nyssa. – Vamos, Nyssa. Anda, sé buena, termina de abrir la nevera. Tengo hambre. No querrás que la niña salga con la forma de una nevera en la nalga, ¿no?

Nyssa miraba a Sara mientras le pegaba un suave manotazo en la mano. - ¿Hasta cuándo vas a usar la excusa de los antojos?

Sara sonrió tanto que se le marcaron los hoyuelos de las mejillas. - Mientras funcione... hasta qué de a luz.

Nyssa suspiraba al tiempo que decía: - Ya veo. Bueno, por lo menos esta vez tu antojo es algo más normal y no implica que me disfrace de enfermera o que coma escarabajos.

Sara le guiñó un ojo. – Bueno, ya sabes, esos antojos pueden volver.

- Sara, no me voy a volver a disfrazar. Te lo digo desde ya. No me importa que a la niña le salga la forma de una jeringuilla en su nuca. Pero no me voy a volver a disfrazar.

Sara quitó la mano de Nyssa de la nevera y terminó de abrir dicha nevera para sacar de su interior lo que estaba deseando hincar el diente. - ¡Ayyy lo conseguiste! ¡Mi hamburguesa de carne de canguro! ¡TE QUIERO!

- Yo también te quiero. Pero espera por favor. ¡La carne esta congelada! Hay que calentarla. No la podía traer fresca, se pondría mala. Voy a empezar a dejar de traerte tanta comida. En serio, estás engordando mucho. Cassandra me ha ducho que te pesó ayer y has ganado 18 kilos en lo que va de embarazo. Lo normal es 1 kilo por mes o como mucho dos. Y tú ya has ganado ¡tres por mes!

- ¿Me estas diciendo... que estoy gorda?

Nyssa la miró con comprensión. Le habían dicho que algunas mujeres durante el embarazo tenian constantes cambios de humor debido a las hormonas pero nunca pensó que le pasaría con Sara. - A ver Sara, yo no estoy diciendo eso, cariño. Solo que no es bueno que comas tanto. Luego te va a costar horrores volver a tu peso. Ya no me quiero ni imaginar cuando te pongas tu traje de canario. Seguro que cuando intentes ponertelo después del embarazo no te va a entrar. Y no me quiero ni imaginar cuando te tengas que deslizar con la seda negra por alguna que se rompe.

Sara se puso a hacer pucheros, no podía creérselo. Nyssa le estaba llamado gorda. - Lo ves. Ya no te gusto tanto. Me estas llamando gorda.

Nyssa lanzó un breve suspiro. - ¡Ayy,hormonas!

Justo después del breve suspiro de Nyssa se oyó que llamaban a la puerta. Era Ra's. Se había acostumbrado a llamar a la puerta después de que hace un mes entrase sin llamar en la habitación y se encontrará a su hija y a Sara en una situación... comprometida.

- Hija, escuché que habías llegado. ¿Qué tal fue todo?

- Sin incidencias reseñables, padre.

Señalando la nevera, Ra's dijo: - Dame la comida. Voy a ordenar que se la calienten. Sara estuvo ayer toda la tarde hablando de esa hamburguesa.

Nyssa miró con curiosidad a su padre. Sabia que Sara y él se llevaban cada vez mejor. De hecho, Ra's había ido en numerosas ocasiones a hacer compañía a Sara mientras Nyssa estaba fuera por alguna misión. A Ra's no le parecía buena idea que Sara estuviera viendo peliculas todo el día mientras Nyssa no estaba en Nanda Parbat.

De hecho, Ra's había empezado a contarle su vida para entretenerla. Así que no era extraño que supiera que Sara estaba deseando hincarle el diente a esa hamburguesa porque se había pasado toda la tarde hablando de esa famosa hamburguesa. - ¿Ahora hasta ya hablas con él de tus antojos?

Sara guiñó un ojo a Nyssa. - De todos no.

Nyssa se mordió el labio. - Será mejor que le cuentes todo.

- Será mejor. No quiero que se lleve una mala impresión de mi. Estuvimos hablando. Hemos llegado hasta cuando conoció a Napoleón. En serio Nyssa, si ahora tuviera un examen sobre los últimos 400 años de la historia de la humanidad iba a sacar un 10.

Nyssa se acercó a Sara, se puso de rodillas y le puso la mano derecha sobre la barriga. Con voz dulce dijo: - Bebé, hay algo que quiero que aprendas cuanto antes. Tu madre es una exagerada. No veas lo que le gusta exagerar.

Sara se puso las dos manos en sus caderas a modo de jarra. - ¿Es eso lo primero que le dices a nuestra hija después de tu vuelta? ¿Qué ha sido de... no le pegues tantas patadas a tu madre que va a tener el interior de su tripa que va a parecer un queso gruyere?

- ¿Lo ves? Lo que te decía, una exagerada.

Sara hizo pucheros y cruzó los brazos. -Yo no soy exagerada.

- Por cierto, bebé, no aprendas tú también a hacer pucheros. No voy a poder con las dos. Me han dado recuerdos para ti los abuelos. Estan deseando verte la cara por primera vez. El abuelo Quentin te ha hecho una cuna, con un canario tallado en la parte delantera. Y la abuela Dinah te ha hecho unos trajes. Son muy feos, pero te los tendremos que poner para no hacerle daño. Si te sacamos a la calle con esos trajes será cosa de Sara. Yo no te voy a sacar con eso. Asi que dime, ¿quién va a ser tu madre favorita?

Sara miraba hacia abajo a Nyssa y haciéndole burla: - ¿Ya estas intentando corromper a nuestra hija? ¿Qué ha sido eso del juego limpio?

- Eso fue antes. Antes de que el bebé...

Sara le corrigió. - No le llames nuestro bebé. Llamale nuestra hija. Es una niña.

- Todavía no lo sabes seguro, Sara. No se le ha visto en las ecografias.

- Te digo que es una niña. Llamalo intuición maternofilial.

- Esa palabra no existe, Sara.

Sara la miró y sacándole la lengua le dijo: - Eso lo dices porque la niña no pega patadas cuando le pones la mano en mi tripa. Quieres hacerle la pelota.

Nyssa hizo caso omiso a las palabras de Sara y volvió a susurrar: - Vamos cariño, llévale la contraria y pega una patada bien fuerte. Que yo lo note cariño. Vamos que tu puedes. Coge carrerilla como si fueras a golpear un balón.

Sara observó a Nyssa y no podía ser más feliz. Le encantaba como Nyssa le hablaba al bebé. Se moría por ver la cara de su niña mientras Nyssa tenía en sus brazos a la pequeña. Mientras sonreía le dijo: - Nyssa, es un bebé, no sabe lo que es un balón. Ademas, tú no tienes ni idea de deportes. No has jugado ni al béisbol ni al rugby ni al fútbol. Si no sabes ni lo que es un quarterback.

Nyssa siguió haciendo caso omiso de lo que decía Sara al tiempo que en tono de broma decía: - Ves cariño, ella podrá saber mucho de deportes como la jefa de las animadoras que se liga al quarterback titular del equipo del instituto pero la que de verdad te va a echar una mano con los deberes, voy a ser yo. Yo seré la que te ayude en los idiomas y en temas de geografía y filosofía.

- Si claro, cómo no la vas a ayudar en temas de filosofía si tienes casi la misma edad que los filósofos. Son de tu quinta, ¿no cariño?

Nyssa sacó la lengua a Sara y siguió hablando al bebé. - Ves, cariño, encima cuenta unos chistes más malos. Y no sabe ni la edad de los filósofos, se cree que son del siglo pasado. Si quieres aprobar tendrás que pedirme ayuda a mi. Si le haces caso a ella... suspendes seguro cariño.

Sara, mientras se reía, volvió a poner los brazos en sus caderas. - No puedo creerme que le estés hablando de estudios a nuestra hija. Pero si todavía no ha nacido ¿y ya le estas hablando de deberes? Ya la has perdido. Yo voy a ser la madre guay.

Nyssa puso ojos y cogió a Sara de la mano. - Anda vamos, que ya te habrán calentado la comida. Cassandra me dijo que te había dicho que ya no hay riesgo y puedes moverte.

Sara había llegado ya casi a su octavo mes de embarazo. Ya no podían seguir durante más tiempo en Nanda Parbat. Habia que regresar a Starling si querían que el bebé naciera en Estados Unidos. Ra's se había encargado personalmente de preparar el jet para que nada fallara. Varios miembros de La Liga irían con ellas en todo momento y regresarian después a Nanda Parbat.

Ra's miró a Nyssa y dándole un pequeño abrazo le dijo: - Hija, la próxima vez que te vea ya tendrás a tu hija en brazos. Llámame en cuanto Sara se ponga de parto.

Nyssa pensó que jamás volvería a sentir orgullo por su padre después de que le pegara aquellos latigazos y de que le despojara de título de heredera. Ahora todo eso parecía tan lejano. Inclinando la cabeza y mirando con orgullo a su padre: - Gracias padre. Asi lo haré.

Ra's miró a Sara, le dio un suave abrazo y un beso en la mejilla. Esto era algo que Nyssa jamás había pensado que vería en su vida. - Bueno Sara, espero que el alumbramiento sea lo más llevadero posible. Has sido entrenada para aguantar el dolor, no creo que alumbrar a un bebé sea más duro que por lo que has pasado todos estos añ suerte querida.

Despues de esto y tras una breve pausa con guiño incluido Ra's añadió: - Bueno Sara, cuando te vea dentro de un mes habrá un pequeño pajarito revoloteando junto a ti. Estoy deseando ver a al bebé correteando por Nanda Parbat. Hace tantos años que no veo un niño corriendo y robando comida por aquí.

Nyssa se quedó extrañada mirando a su padre. - ¿Robando comida?

- Nyssa, ¿te crees que no lo sabía? Y ahora, dejémonos de palabras. A este paso el bebé va a nacer aquí y no va a obtener la nacionalidad americana. Buen viaje chicas. Nos vemos pronto.

Cuando estaban a punto de subir al avión, llegó Talia corriendo. Nyssa se puso enseguida en tensión y dando un paso al frente se puso delante de Sara. No se fiaba de su hermana.

Cuando Talia se quedó justo enfrente de su hermana, metió la mano en su túnica y justo cuando iba a sacar algo del interior Nyssa le agarró fuertemente la mano. - ¿QUÉ COÑO HACES TALIA?

Talia la miró con superioridad. - Quita tus manos de encima mío Nyssa. ¿Te recuerdo quién es la heredera?

Nyssa miró con desprecio a su hermana y soltó la mano de Talia. Lentamente, Talia volvió a meter su mano en la túnica y suavemente sacó un peluche de un pulpo.

- Quería dar las gracias a Sara por ayudarme a conquistar al murciélago. Sin ella no habría sido posible. Asi que como os escuché hace una semana… No me mires así Nyssa. Me gusta controlar las cosas como lo hace padre. Asi que si. Escucho conversaciones. Por eso me enteré que Sara tenía un pequeño tiburón de peluche cuando era pequeña y que ese peluche se había perdido. Pensé que podíais dar este bebé pulpo a vuestro bebé.

Sara dió un paso al frente y se puso por delante de Nyssa cogiendo suavemente el peluche. - Muchas gracias Talia. Es un bonito detalle. Es una preciosidad. Será un honor darle este peluche a nuestra hija.

Talia miró con una pequeña sonrisa a Sara. - No las tienes que dar Sara.

Sara dió un suave codazo a Nyssa para que ésta diera también las gracias a Talia.

Nyssa la miró con extrañeza y con toda la naturalidad del mundo: - ¿Qué?

Sara puso su mano en el culo de Nyssa y dándole una suave palmadita le dijo: - Que no, Nyssa. Vamos. Venga.

Nyssa miró a Sara y a Talia y con poca sinceridad y algo de desprecio en su voz susurró: - Gracias Talia.

Después de esta pequeña conversación se subieron al avión. Sara le dijo a Nyssa que podía haber dicho mejor ese gracias. No en vano era un pequeño paso para todos que Talia hubiera tenido el detalle. A Nyssa no le parecía tan bueno el detalle y tampoco le parecía tan importante. Era un simple peluche. De hecho, aunque a Sara no le parecía bien, Nyssa había decidido analizar el peluche. No se fiaba que su hermana les hubiera regalado un peluche tóxico. Asi que hasta que no le hubiera hecho un examen exhaustivo ese peluche no iba a ser tocado por su bebé.

Sara le explicó a Nyssa que sus padres estaban deseando verlas. Así que cuando aterrizaran tenían que ir a verles directas porque les estaban esperando para cenar. Nyssa había mirado a Sara y viendo como Sara estaba de emocionada por ver de nuevo a sus padres no se pudo negar.

Sara le había explicado que su padre iba a hacer su famoso pollo a la cazadora y que se moría de ganas por degustar esa delicatessen. Poco después de esa conversación, Sara se quedó dormida durante el vuelo. Así que cuando se despertó y notó que estaban aterrizando se quedó muy sorprendida. No pensaba que se hubiera quedado dormida por tanto tiempo.

Cuando bajaron del avión algunos de los miembros de la Liga se prepararon para llevar las pertenencias de Sara y Nyssa a la casa que Nyssa había comprado en Starling previo consenso con Sara.

Mientras que Sara y Nyssa se estaban aproximando a casa de Quentin, Sara agarró de la mano a Nyssa y se puso justo enfrente de ella - Estas nerviosa.

Nyssa se rascó la nariz y la miró muy seria. - Yo no estoy nerviosa. Soy Nyssa al Ghul. Me han enseñado desde pequeña a mantener el control.

Sara sonrió. Le encantaba cuando Nyssa trataba de hacerse la dura. Puede que a otra persona Nyssa pudiera engañar, pero a Sara, no. - Si, estas nerviosa. Tienes el tic.

Nyssa la miró extrañada. - ¿El tic?

- Si. Tienes un tic. Cuando estas nerviosa o cuando me mientes haces un tic que te delata.

A Nyssa no le extrañaba que Sara se hubiera dado cuenta que estaba nerviosa. Pero le tenia preocupada lo del tic. Si tenía un tic tendría un serio problema si alguna vez quería esconderle algo a Sara. La miró con curiosidad. - ¿Y no me vas a decir cual es mi tic?

Sara le sacó la lengua. - No. Pero hay algo que puedo hacer por ti para calmar esos nervios aunque no reconozcas que estas nerviosa. Algo que seguramente te va a gustar más que saber cual es tu tic.

Nyssa le lanzó una mirada de curiosidad. - ¿Y que es?

Sara se aproximo más y mirando a Nyssa a los ojos le dió un apasionado beso mientras se fundían en un abrazo. Nyssa bajo suavemente su mano hasta llegar al culo de Sara, cuando de repente se oyó una voz: - ¡LAS MANOS DONDE PUEDA VERLAS AL GHUL!

El beso se rompió y Nyssa pudo ver quien era la persona que les había interrumpido.

Sara se separó de Nyssa y fue derecha a darle un fuerte abrazo. - Papá. ¡Que ganas tenía de verte! Pero podías haber esperado un poquito, ¿no?

Continuara