Capítulo 3
::Flashback::
—Ese demonio no debió permitir que la sacaran de aquí. —Soltó con desprecio cargado. Kakashi solo soltó un suspiro de resignación. Ese hombre de ahí no tenía compón, seguía siendo igual de terco.
—No le sucederá algo a ella, estoy seguro. No pueden hacerle nada y lo sabes. — Continuó— Ellos mismos lo saben
— Yo lo sé- Casi se lo creía pero no- Ella no sabe nada sobre todo esto, Kakashi. Es muy joven y muy esperanzada.
—Debiste contarle hace ya, para que ella nació...— dijo esperando alguna reacción agresiva del Rey. Sabía que se había expresado algo duro.
—Es mi hija igual… Kakashi. —Su pecho se contrajo. — Ella no tiene la culpa de lo cabeza dura que fue su madre.
—Ese es el destino. La historia no puede volverse a repetir ¿O sí?—
— ¿Que pretendes? Mi hija no va a morir para que esto termine. —
El silencio reinó y nadie supo qué decir en ese momento. Kakashi entendió en ese momento que ese era el sentimiento de protección de un padre hacia su hija. Ese era el más fiel de los sentimientos. ¿Hacer que la paz por fin reine el mundo quizás, por la vida de tu hija? El rey prefirió la vida de su hija que la del exterminio de miles de demonios.
::End flashback::
Kakashi tomó unas píldoras y las metió en un pequeño envase marrón, desvió su mirada al horizonte y se destapó su ojo derecho… rojo, como demonio.
—Esperemos que funcione—Soltó al aire, pero más que eso, esperaba que alguien más respondiera aunque nadie más estuviera en la sala. El tenue silencio que se había formado fue interrumpido cuando alguien entraba a la sala.
—Kakashi-san, ya estamos listos.—
—hm.—
Algo más podría ocurrir, y eso estaba grabado en la mente del pelo blanco… algo que nadie podía evitar, nada ni nadie podía. De eso estaba totalmente seguro, puesto que, el destino así estaba pactado. El no fallaba con sus presensimientos, no por nada le decían Demonio blanco.
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Llevó una pequeña manzana a su boca. Estaba jugosa sí, a lo mejor no le quitaría el hambre, pero era mejor que nada. Tenía ya un día en esa -Cueva, según ella- y no había podido ver la luz del sol o alguna otra cosa. Ese hombre de ahí la miraba fríamente y sin ánimos de ser amable. La ponía incómoda en la total expresión de la palabra.
—¡Quiero salir de aquí!— Pensó enojada mentalmente.—Esperaré a que duerma...¡Shannaro! Necesito escapar.—
—Yo no duermo— soltó sin verla. La pelirosa tembló brevemente y fingió demencia, pues él era un demonio y se supone que esa era la clase de poderes que debía tener, ¿No? Vio las paredes como si fueran su escape y luego de un segundo fijó su vista en el pelinegro que le daba una gran vista de su formada espalda.
—Sí eres un demonio…—tragó grueso antes de terminar por completo su pregunta— ¿Por que me tienes aquí? D-digo… ¿Eres fuerte, no? Has m-matado sin piedad y… y-—Antes, notó que Sasuke se levantó, aún si girar a verla. La estaba escuchando.—¿P-por qué me tienes aquí?
::Flashback::
Corre, corre, corre pequeña hechicera. Créeme no podrás huir de tu verdad.
Su hermoso vestido quedó atrapado entre el espeso y filoso monte, desesperada por salir de aquello que podría ser su fin quedó atrapada entre los peligrosos arbustos de espinas arañando sus mejillas, sus antebrazos, y sus manos también.
Corre, corre, corre pequeña hechicera. De esto no podrás escapar.
Sollozó en la oscuridad, ya no tenía escapatoria, su depredador estaba delante de ella a punto de acabar con su vida. Ella tan débil y sin poderes algunos. Sólo veía una radiante sonrisa que lo que le provocaba era miedo y más terror. Era su fin. Vio que su atacante se lanzó hacia ella sin contemplación y aunque lo esperó, él nunca llegó.
En su lugar…
Un apuesto pelinegro de ojos rojos como la sangre estaba extendiendo su mano hacia ella. ¿Dónde estaba su atacante? ¿Dónde estaba ese hombre bestia de dientes filosos y cabello rojo? Ya no estaba. ¿Él la había salvado?... ¿Por qué también tenía los ojos rojos?
Tomó su mano. Y supo que él la había salvado de ser devorada.
—G-gracias...—
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— Dejaste que escapara—Se escuchó molesto. Dio un "suave" golpe a la mesa que le costó mucho la estabilidad al objeto mencionado. —Tendremos problemas por ese pequeño acto de heroísmo. Ella es una hechicera… y si no lo sabías… ellas nos matan, Sasuke.
Le habló como si él fuera un niño, y frunció el ceño molesto. ¿Creía que era estúpido? No había otra cosa que lo molestara más que eso.
— ¿Por qué la salvaste? —Preguntó una segunda voz, ésta vez, femenina. — ¿La conoces de algún lado, Sasuke-kun?
—No madre, no la conozco. —Se giró hacía ella. Una mujer de tez increíblemente blanca como la nieve, cabello y ojos tan negros como la noche. Demasiado hermosa, para ser real. Ella estuvo a punto de abrazarlo, pero la interrumpieron.
—Es tu vida o la de esa bastarda a la que has salvado. —
—Hmp. —
—Fugaku, por favor…—
Antes de que pudieran decir otra cosa, Sasuke salió de la estancia. No soportaba ese tipo de situaciones… se volvían irritante cada vez más. Los odiaba cada vez más. Excepto su madre y creadora, a ella la respetaba. Sólo estaba rodeada de muchas bestias.
Todo era por salvar la vida de una humana. ¿Qué tan significante pudiera ser eso? El problema radica en que la persona que salvó, era una hechicera. Una repugnante hechicera de ojos terriblemente irresistibles.
He ahí el dilema. Había salvado a su peor enemigo. Y todos se le vinieron encima.
::Flashback::
—Escapó de aquí, Sasori la fue a buscar para traerla aquí. Necesitábamos algo de información, ellas pretende usar el poder del Cristal en nuestra contra. Y tú dejaste que escapara.
—Pudo haberte hechizado, ¿Sasuke? — Estaba preocupada por su hijo,qué más podía hacer.
—No puede ser posible. —
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::End Flashback::
La equívoca idea de pensar que había estado hechizado por ella fue desecha casi unos segundos de haberlo planteado su madre, puesto que era imposible, y su padre lo sabía. Ellos, especialmente él y su hermano, no podían ser hechizados. Aunque nadie más sabía ese secreto, ellos lo usaban en contra de los mismos demonios… los Uchiha no confiaban en nadie, ni en ellos, ni en nadie más.
La sensación de enojo no pasó, siguió ahí latente. Entonces… ¿Por qué mierda la salvó? Y por más que pensara, no podía, sólo podía pensar en los extraños ojos verdes cristalinos de la repugnante hechicera de cabello rosa. —"La mataré" —pensó enojado.
::End Flashback::
—Porque debo protegerte— cortó
—¿D-debes?—El volteo a verla. Ella le devolvió la mirada confundida, sin retractarse.— No entiendo.
—Y no vas a entenderlo.—
Sakura frunció el ceño. ¿Que era todo esto? Ya estaba harta de que no se le explicara por qué demonios estaba allí, o por qué ese pelinegro, muy hermoso y cabezota la dejara peor con todo eso de "Debo protegerte".
—Sí intentaras explicarme toda esta mierda de historia, lo entendería.— respondió entre molesta e irónica.—menudo idiota
—molestia.—
—HMP!—
Sasuke frunció el ceño. Esto sí, iba a ser una tortura. Maldita mocosa. ¿Cómo se atrevía?
Sakura se giró, realmente Sasuke era una tortura. Se levantó de la cama cuando su mirada se encontró con algo que la sorprendió mucho.
Había una fotografía donde él -el idiota- estaba, y era solo un pequeño, al lado de él, uno más alto, (¿Un hermano quizás?) una mujer muy muy hermosa pensó, a su lado estaba un hombre de expresiones muy duras. ¿Su familia?
El pelinegro notó que la chica se acercó al portarretrato que tenía a un lado de la habitación. ¿Que pensaría? Ellos no están aquí. Su familia ya no está, ni su comprensible madre, ni su orgulloso padre, ni su calmado e inteligente hermano. Estaba sólo. No tenía a nadie. Pues era un demonio joven que estaba solo. Vio a Sakura agarrar el objeto que le estaba causaba pensamientos tontos.
Pero... Sus sentimientos, reales.
Sakura, sintió algo en su corazón y en su pecho, que hizo que su mirada entristeciera. Sintió un abismal vacío en la boca del estómago, buscó a Sasuke, él le devolvió la mirada para decirle todo sin realmente emitir ni una palabra. Las lágrimas se le acumularon en los ojos, ¿Por qué se sentía así? ¿Era él? ¿Eran los sentimientos de él? ¿De Sasuke?
—Es tu familia— No sonó a pregunta, que era la principal intención de la pelirosa, pero no le salió muy bien.
Sasuke no respondió. Y Sakura lo entendió.
Ya ellos no están en este mundo, Sasuke se lo hizo saber.
—Estos... S-sentimientos... Son triste, Sasuke— pequeñas lágrimas bajaron por sus mejillas. Con el dorso de la mano se limpió las lágrimas.— lo siento muchísimo.
¿Por qué sus sentimientos ellas los sintió? Nadie había podido saberlo. Nadie había podido sentirlo... Y ella, parada ahí llorando por algo que aún no conocía, estaba sintiendo lo que Sasuke había estaba ocultando hasta de él mismo.
Sasuke se movió con pasos lentos hacia ella. Y la vio fijamente. ¿Por qué lloraba? Y mucho peor por qué le mostró lo que siente. A lo mejor esas eran las lágrimas que él no lloró. Y que ella por ser así, débil y pequeña y llorona, si lo hacía.
Sabía lo que venía a continuación, el cuerpo de la pelirosa se adormeció y antes de que cayera él la sostuvo, la observó dormida. ¿Cómo podía ser ella el ser más poderoso y caer dormida así, solo por él mostrarle algo tan pequeño como lo que él sentía? La recostó en la cama y no pudo apartar los ojos de ella. Por un momento la detalló a la perfección.
Tez increíblemente blanca, tenía unas contables pecas en sus mejillas sonrosadas. Si la observaba bien, le resultaba que no era idéntica a la madre. Ya que Anastasia era más morena, también, el color rosa de su cabello era más fuerte y oscuro, el de Sakura es más pastel. Las cejas eran finas líneas color rosa, adornaban su cara y hacían juego con las pequeñas pecas que tenía.
Su nariz mucho más respingada, sus labios entreabiertos de un color rosa pastel, delgados pero bastantes provocadores... ¿Qué? eliminó ese pensamiento en seguida.
Frunció el ceño cuando vio la herida de su labio inferior. Sintió una ira apoderarse de su cuerpo, él fue partícipe de eso. La lastimó, arrastrándola al suelo, tirándola.
Ella... Sakura
Era mucho más bella que su madre. Era hermosa. Sus ojos verdes esmeralda, cabello rosa largo. Era mucho más hermosa que su madre.
Entonces...
¿Por qué hizo eso en ella? ¿Por qué hechizarla? ¿Por qué hacerla un arma? ¿Por qué condenarla?
Si era tan hermosa...
—Sasuke-sama— hizo la entrada el peloanaranjado, Juugo. Interrumpiendo a Sasuke que estaba descubriendo el misterio más grande, Sakura.
—Juugo—anuncio sin dejar de verla.— ¿Por qué la sacaste de su lugar? —
Giró a verlo, realmente molesto.
—Órdenes señor.—bajó su rostro apenado, realmente lo sentía. No tenía ni idea del problema que había causado.
—no tiene idea de lo que aquí sucede— volvió su vista a la pelirosa.
—lo supe señor, en el momento que estuve con ella, aun no lo sabe—
—Tu tampoco lo sabes, ¿No es verdad?—sonrió de medio lado al saber la respuesta de Juugo. El viejo estaba planeando algo... ¿Que será?
—Orochimaru-sama me pidió que me infiltrara y la sacara del castillo, hay una barrera que impide a los demonios entrar y... Yo, la saqué.
—hmp— pensó un momento sobre su pasado y tan rápido volvió a la realidad.
—Buscaremos el cristal Hexagonal. —
—Sasuke-sama, eso sería arriesgarse. —
—Es la única forma de protegerla. —
—Si cayera en las manos equivocadas, nos veríamos en grandes problemas— Dijo, para luego observar a la pelirosa.—-Hablaba del cristal.
Sasuke lo entendió.
—Sakura no es hechizera.— Anunció con seguridad. — Es humana, pero... Con una maldición. Parecido a tu marca.
—¿Mi marca de maldición?— Sasuke asintió con la cabeza.
—Su madre, Anastasia... Una hechicera fuerte -muy muy poderosa- Lo hizo.
Frunció el ceño sin comprender. —¿Por qué haría eso a su hija... ?
No respondió.
~Porque amaba con demencia a un demonio que estaba por morir, y vio que en su vientre crecía la oportunidad de salvarlo y al mismo tiempo, acabar con el enemigo. ~
—Que egoísta. — dijo Juugo.
—¿Que?— salió de su encimado pensamiento.
—La madre—
—Aa.
Viajó al pasado un momento y deseo saber cual eran las verdaderas intenciones de la mujer que había robado la inmortalidad de todos los demonios excepto unos muy pocos.
—¿Es ella?—preguntó casi temiendo la respuesta. Sasuke no dijo nada nuevamente, dándole a entender a Juugo, que tenía la razón. Miró al pelinegro como si escuchara sus pensamientos. —¿Fue a usted que salvó?
Silencio otra vez. No era incómodo, era pasible.
Juugo dedujo que la pelirosa había salvado a Sasuke al ella nacer, que a su vez era su salvador, entonces sintió una profunda culpa por haberla sacado de su protección, y aunque no sabía a que estaba condenada todavía, sentía pena por ella.
La joven que yacía durmiendo como una bella princesa no era más que el santo grial, un arma de paz, o... Un arma de destrucción, si caía en las manos equivocadas, por eso entendió el sentimiento de Sasuke. El sentimiento de protegerla. ¿O era algo más?
¿Y? ¿Merece comentario? ¿Qué les pareció?
jajajaja u-u perdonen la tardanza.
¿Ya van entendiendo algo? o ¿Aun nada de nada?
Pronto mucho más información jeje.
Nos Leemos. Besitos.
