TODOS LOS DERECHOS DE LOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SU CREADOR EL GUAPÍSIMO Y SENSUAL ALEX HIRSCH
CAPÍTULO II: VIEJO (parte A)
¡TONTA!, ¡IDIOTA!, ¡ESTÚPIDA!, ¿cómo puedo ser tan descuidada?, es que siempre pienso en él a todas horas y todos los días no es algo que simplemente desaparece y ya. Esa perra de Tambry molestándome por mis garabatos en la libreta de ciencias preguntando quien es "S", pero tiene razón me sonrojo y comporto como si tuviera doce años cuando acabo de cumplir diecisiete ¿por qué esto que siento no es posible? Estoy distraída durante las clases e incluso cuando estoy con mis amigos ¿qué estará haciendo?, es la pregunta que a la que recurre constantemente mi cabeza, alguna vez le pregunte ¿qué hacía durante el día? Sólo me respondió –cosas de viejos– porque ese es el imperativo entre los dos ser un anciano y una adolescente nunca otra cosa sin embargo esa idea me hiere profundamente, quise pelear contra estos sentimientos de un amor inalcanzable pero cada día se hacen más fuertes. Ahora sé por lo paso Dipper admiro su valor yo jamás seré capaz de decírselo, decirle lo mucho que me gusta y lo quiero, que no me importa la edad él es para mí el hombre al cual deseo amar. ¿AMAR? Sí, ya no tengo duda amo a Stan Pines como nunca he amado a otro y temiendo no poder volver a hacerlo si no es él.
El fin de semana auguraba ser bueno pasaríamos todo el domingo juntos, usaría de pretexto el haber olvidado mi almuerzo para poder comer con él era una estrategia un tanto infantil pero funcionaria y tampoco levantaría sospechas. Pero el salió desde muy temprano, no le di importancia seguí ordenando las porquerías de la tienda de regalos y sin darme cuentas las lágrimas comenzaron a rodar ¿qué esperaba de ese breve encuentro?, nada y todo en realidad sólo desea estar a su lado un breve instante donde su mirada se posara en mí y su sonrisa fuera mía. ¿SOY TAN INOCENTE?, su vida gira en un plano tan distinto al mío yo soy la cajera, no un pariente, no una amiga, no una mujer que triste darme cuenta de esa verdad. La tarde transcurrió lenta en otoño los clientes son escasos no así las lluvias en este pueblito de Oregón, eran casi las seis de la tarde cuando regresó me sonrió yo le salude indiferente. Llego un extraña pregunta a mis oídos -¿ya comiste? –No –esa fue mi respuesta porque mi plan me trajo esa falla un inmenso vacío en el estómago hecho de tristeza y hambre, comida china y cerrar temprano fue su propuesta –está bien –simple respuesta a algo que casi me hacía gritar (disimula Wendy disimula) era lo que repetía en mi mente. Ordeno por teléfono mientras cerraba el museo y la tienda, me tome mi tiempo porque aunque deseara mucho estar junto a él no tendría o se acabarían las palabras que decir incluso peor se me escaparían esas que anhelo pronunciar. Comimos he hiciste bromas sobre tu estadía en la ciudad amurallada, ¡Stan que vida loca la tuya! –dije entre risas –pero tiene su precio añadiste con seriedad. Bajaste la mirada ¿qué oculta tu corazón?, ¿existirá en este mundo quién lo sepa?, ¿podría ser yo?, volviste a reír para romper el silencio a la vez que hacías un truco con los palillos, bebías un poco de coñac mientras comías ¡extraña combinación!, tan extraña como tú y yo Stan.
Eran las ocho cuando decidí irme al salir una fuerte lluvia bañaba al pueblo, me dijiste que me quedara un rato en lo que aminoraba después me podía llevar el carrito de golf, decidí sentarme en el viejo sillón te pregunte si te molestaba que fumara y respondiste que no es más me pediste uno. Ahí sentados mirábamos la lluvia en silencio, recargue mi cabeza en tu hombro pareció no molestarte, termine el cigarrillo voltee a mirarte y nuestros ojos se encontraron instintivamente los cerré ¿esperando un beso?, sí un beso, un beso tuyo Stan Pines por un segundo me sentí tonta porque tal vez nunca llegaría y sin embargo llego. Sentí tus labios sobre los míos, eran suaves y gruesos lo mejor es que eran tuyos, poco a poco mis labios cedieron abriéndose un poco más para seguir correspondiendo ese beso. Pase mis manos por tu cuello, las tuyas se enredaron en mi cintura, nuestros alientos continuaron fundiéndose, era una sensación cálida y húmeda también estaba lo rasposo de tu barbilla que me picaba y gustaba la mismo tiempo. No soy una niña y fui por más quería todo lo que viniera de ti, te invite a juguetear con mi lengua y lo hiciste estaba sabor del coñac y del cigarro así como de la comida china no puede evitar pensar que era una deliciosa así como exquisita mezcla de la expectativa y la realización de lo imposible, ahí los dos en medio de la lluvia nos dejamos arrastrar por ese beso.
No supe cuánto tiempo nos besamos pero el sonido de mi celular nos trajo a la realidad, era mi padre que me preguntaba a qué hora llegaría respondí –en diez minutos –mire el móvil y eran casi las nueve de la noche. Tome las llaves del carrito te sonreí y dije hasta luego no supe que otra cosa decir, en el camino a mi casa sentía que mi corazón se me saldría del pecho al recordar tus besos.
En una pequeña habitación dormía una chica abrazando a su almohada fingiendo que era ese hombre que olía a cedros y tabaco, además tenía una sonrisa que surgía desde lo más profundo de su corazón porque tenía la certeza de que aquel romance solo estaba comenzando.
CAPÍTULO II: VIEJO (parte B)
He pensado en ella toda la semana, tal vez es la nostalgia de los amores pasados en verdad que no lo sé pero mis días se han vuelto fríos y monótonos solo a la espera de verla cruzar la puerta. Soos me pregunta el porqué de mi abatimiento ¿cómo decirle que es por esa chiquilla?, es más no debería de permitirme siquiera pensar en ella de esa manera es sólo una jovencita hace poco cumplió diecisiete años. Sin embargo me encuentro a mí mismo pensando en Wendy, preguntándome qué estará haciendo, seguramente viviendo porque su vida apenas empieza no como la mía que día con día se apaga. Cuando llega actuó como un idiota adolescente la evito pero la miro de reojo, no dejo que me mire por si llega a darse cuenta de mi sonrojo o de los suspiros que sin querer se me escapan. En una ocasión me pregunto ¿qué hacía durante el día?, sólo le respondió –cosas de viejos– porque cómo decirle que pienso en ella, que su simple presencia trastoca mi existencia, que está ahí dentro de mi cabeza en todo momento, cómo hacerlo sin parecer un viejo pervertido. Lo soy porque me enamorado de una niña, ¿ENAMORADO?, sí enamorado no importa cuánto me empeñe en negarlo esos son mis sentimientos tontos y absurdos pero existen atormentándome a toda hora. Pero hacen que mi corazón palpite, que me recuerda que sigue vivo y es capaz de amar además en esta ocasión podría ser la última vez que lo haga de verdad.
No deseaba que llegara el fin de semana sobre todo el domingo ya que estaríamos solos todo el día, la vi llegar siempre alegre y silbando sentí como mi voluntad abandonaba de mi cuerpo y escape. Me despedí poniendo de pretexto el tener que hacer algunos pendientes durante el día y luego me marche, hui de ella de las sensaciones que me despierta conduje al siguiente pueblo me encerré en un bar a beber. Estaba bebiendo por un mal de amor como cuando tenía veinte años, ¿SOY TAN IDIOTA?, que podía pasar ese día aunque le confesara mis sentimientos probablemente solo recibiría una risa y una palmada "senilidad" pensaría ella. Mi día fue lento abandone el bar rápidamente de todas maneras esa cerveza no me sabia a nada, hice algunos pendientes y me dirigí al Bunker no cabe duda ese Nerd construía buenos lugares para pensar. Mire mi reloj eran casi las cinco y media salí del lugar, encendí al Diablo para regresar a la cabaña el cielo se nublaba así son los otoños en Gravity Falls. Entre y ahí estabas leyendo una revista te salude solamente levantaste los hombros, escuche un leve rugido era tu estómago me sentí culpable porque no te pregunte si llevabas almuerzo. De la nada dije -¿ya comiste? –No –esa fue tu respuesta en realidad tampoco había comido algo en todo el día, comida china y cerrar temprano fue mi propuesta –está bien –respondiste casi de inmediato me emocione como un bobo (disimula Stan disimula) era lo que repetía en mi cabeza. Ordené por teléfono mientras cerrabas el museo y la tienda, me tome mi tiempo ordenando no sólo porque ese restaurant de comida China tuviera un menú un tanto confuso para mi sino porque aunque deseara mucho estar contigo no sabría que decir que no delatara mis sentimientos. Comimos hice bromas sobre mi estadía en la ciudad amurallada, ¡Stan que vida loca la tuya! –dijiste entre risas –pero tiene su precio añadí con seriedad. Baje la mirada ¿por qué dije eso?, ¿por qué te lo dije a ti?, ¿podría ser que me entendieras?, volví a reír para romper el silencio también hice un truco con los palillos, le pusiste refresco a tus fideos -¡son deliciosos!- exclamaste. No cabe duda que eres tan rara como yo.
Eran las ocho cuando decidiste irte pero al salir una fuerte lluvia bañaba al pueblo, te dije que esperaras un rato en lo que aminoraba después podías llevarte el carrito de golf (en realidad solo era para estar otro rato contigo). Te sentaste en el viejo sillón también me preguntaste si me molestaba que fumaras y respondí que no es más te pedí uno. Ahí sentados mirábamos la lluvia en silencio, recargo su cabeza en mi hombro no me molesto pero encendió mí corazón, ni siquiera fume el cigarrillo solo la miraba de repente nuestros ojos se encontraron, cerró los suyos ¿qué esperabas?, ¿acaso un beso?, ¿un beso mío?, por un instante lo dude porque tal vez recibiría una bofetada. Sin embargo lo hice puse mi boca en sus labios, eran suaves y delicados lo mejor es que eran de Wendy, poco a poco sus labios cedieron abriéndose para corresponder mi beso. Pasaste tus manos por mi cuello, las mías se enredaron en tú cintura, nuestros alientos continuaron fundiéndose, era una sensación cálida y húmeda también tu piel era tan suave al contacto con mi barbilla. Me tomo por sorpresa que comenzaras a juguetear con mi lengua hacia tanto que no besaba con tal intensidad, encontré el sabor del refresco de cereza y del cigarro así como de la comida china aquello era tan maravilloso fue como revivir lo olvidado y lo que nunca se fue, ahí en medio de la lluvia me rompiste con ese beso.
No supe cuánto tiempo nos besamos pero el sonido de tu celular me regreso a la realidad además ya ni siquiera llovía, era Dan que le preguntaba a qué hora llegaría respondió –en diez minutos –miro su móvil y eran casi las nueve de la noche. Tomó las llaves del carrito me sonrió para sólo decir -hasta luego- después se marchó. Agradecí la llamada de su padre unos minutos más y no habría podido contenerme, ¡SOY UN ESTÚPIDO!, en este juego terminara consumiéndome.
Sentado en un viejo sofá un hombre miraba al horizonte lleno de estrellas pensado en los besos de esa chica a la que ahora se atrevía a llamar mujer. Respiro hondo y se preguntó a donde lo llevaría esto que había comenzando de lo único que estaba seguro es que no iba a retroceder.
FIN DEL CAPÍTULO
NOTAS DEL AUTOR:
Espero que les haya gustado me esmere en escribirlo también supe énfasis en la estructura del mismo para minimizar mis errores, sin embargo sé que no es perfecto siempre pasa que uno nota los errores hasta que ya lo subió.
Hablando de eso elimine el primer capítulo y lo re-subí porque después de leerlo enserio que quedo muy feo, espero que las modificaciones hagan más agradable su lectura.
Quiero decir públicamente que estoy enamorada de Stan Pines, jajaja sobre todo después del episodio de SCARYOKE que malote es esté hombre!
Ante la ley Stan Pines comete corrupción de menores al besuquearse con Wendy no importa que sea consensual al menos en este fic, no es pederastia porque tiene más de 17 años eso no quita que realmente me ha gustado la pareja así que esperen más de ellos.
Agradecimientos a:
Slash Torrance (soy tu fan)
Boonnybell (tomó en cuenta lo que me dices)
Luty Malfoy (que mira si es exigente la mujer pero está bien sino acabamos llenos de libros como Crepúsculo)
Me despido no sin antes decir: "Que el amor sea imaginario no significa que no exista"
ESPERO SUS COMETARIOS.
