Bien, nos sabemos de memoria la historia: los personajes de las CLAMP no pertenecen si no a ellas, yo podría a llegar a utilizar personajes de mi imaginación pero casi todos serán de ellas (todos por el momento. Yo diré cuando no). La historia es de mi total autoría y pues… X a leer!

El secuestro de Sakura

Pensamientos y recuerdos:"&&&&&&&&"

sueños y recuerdos:"&&&&&&"

Ataviada con algunas de sus mejores ropas, Sakura estaba sentada en el comedor de la cocina de su casa. A su izquierda, estaba su madre platicando afablemente con Fujitaka, esposo, sobre lo que harían ese día en su clase de tejido. A su derecha, su padre escuchaba atentamente y con una sonrisa de oreja a oreja a su hermosa mujer, Nadeshiko. Miró hacia el frente. Touya la estaba mirando de una manera muy meticulosa.

Sakura suspiró y sonrojándose profusamente bajó la mirada a su regazo, donde sus manos se retorcían sin descanso. Se preguntó si Touya podría leer su mente, pero de inmediato desechó el pensamiento. De hacerlo, se abría levantado y le habría dado una buena tunda por sucia.

Pero es que no podía evitarlo. No podía dejar de pensar en ese último sueño que había tenido y en lo que le preguntaría a Tomoyo esa tarde que se vieran.

Hacía tiempo que habían salido de vacaciones de aquél soso internado y se moría por vivir más aventuras con su mejor amiga. Cuando le contará su sueño –por que no pensaba decirle que ya tenía 3 meses soñando de esa manera- ésta se caería para atrás… pero de risa.

Algo llamó su atención. Un sonido y un movimiento frente a ella la hicieron mirar en esa dirección.

- ... Ada, monstruo? -

-¿Qué?- preguntó de manera tonta.

Su hermano roló los ojos con frustración. La miró molesto.

-¿Qué, qué es lo que te pasa? Has estado muy rara y no has comido nada- dijo Touya con voz cansina.

Sakura, como tonta, miró su plato, y al mirar al frente nuevamente, se dio cuenta de que tenía todas las miradas sobre sí.

-Es que no tengo hambre aun- logró balbucir. Y era totalmente cierto. El sueño de esa madrugada le había robado todo.

-¿Sakura, te encuentras bien?- le preguntó su madre con evidente preocupación. Suspiró.

- claro- contestó tan rápido como pudo.

Sus padres no habían quedado muy de acuerdo con esa respuesta, pero a modo de respeto por la privacidad de Sakura, decidieron no hacer más preguntas.

Su familia era así, callada y sencilla pero demasiado feliz, generosa y honesta. Vivían en una sencilla casa de dos pisos, muy acogedora y bonita, aun cuando no aspiraba a las grandes riquezas. Sakura se puso a pensar que en realidad sus padres siempre habían respetado su intimidad, pero a veces la invadían tanto que ella no se los podía quitar de encima.

Por ejemplo, cuando les pedía permisos para salir nunca se los otorgaban. O, cuando quería quedarse en casa de una amiga para una pijamada, sus padres interrogaban a la chica que la organizaría. Y si tenían hermanos... nunca iba a pijamadas de chicas que tuvieran hermanos mayores ni menores. A eso súmenle un Touya muy celoso que nunca la dejaba entablar amistades de ningún tipo con los chicos y siempre estaba al tanto de todo lo que hacía. Como aparecer en los momentos más inoportunos, por ejemplo.

Como resultado de todos esos cuidados, Sakura no había dado su primer beso siquiera. Y eso que ya tenía 17 años. Lo único que sabía de chicos era gracias a Daidoji.

Pero eso cambiaría apenas tuviera 18, por que se independizaría y entonces…

-…Monstruo- oyó que le gritaron.

-¿Sí?-volvió su atención nuevamente a su hermano.

-Mamá te está hablando.- y roló los ojos con evidente frustración.

-Sakura, te preguntaba si ya sabes que es lo que quieres que te regalemos para tu cumpleaños 18 de mañana-la miró atentamente mientras tomaba un sorbo de su descafeinado.

-Ya les dije que no quiero regalos, ya lo tengo todo- dijo con una sonrisa no del todo sincera.

Claro que lo tenía todo. Todo menos libertad.

Porque podría tener el celular del año o la laptop con la mejor tecnología, o andar vestida al último grito de la moda. Pero de que servía eso si no tenía a nadie con quien compartir todo eso. A Touya no le interesaban las cosas materiales, su mamá siempre andaba de allá para acá haciendo de todo, y su padre… su padre se iba y no regresaba en meses, incluso.

Y Tomoyo no vivía cerca.

A veces Sakura se preguntaba como hacían sus padres para darle tanto si siempre veía que tenían problemas económicos graves. Nunca dejaba de sorprenderle que en navidad o el día de su cumpleaños siempre le regalaran lo que pedía o necesitaba, e incluso, algunos días, por la nada le compraban cosas sólo porque sí. A Touya nunca le compraban nada, pero a ella se lo daban todo. Eso la hacía sentirse la peor hermana e hija del mundo. Y cuando les pidió que pararan argumentando que podría trabajar para comprarse las cosas por sí misma ellos negaban rotundamente.

Parecían no tener límite cuando se trataba de ella. Pero parecían no tener nada nunca para Touya.

Miró a su "hermanote" una vez más. Ojala él fuera la mujer y no ella.

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Estaba más que decidido con respecto a lo que haría. Nadie lo cambiaría de perecer, por eso iría allí, para reclamar lo que le pertenecía.

Se miró una vez más en el espejo de cuerpo completo del recibidor y se caló el traje negro que traía junto con la corbata. Estaba presentable para pedir la mano de su esposa ese mismo día. Y no aceptaría un no por respuesta.

Estaba a punto de salir cuando una voz muy grave lo detuvo antes…

-¿A dónde vas ataviado de esa manera, Xiao lang?-preguntaron desde las escaleras.

No se movió ni un centímetro y contestó después de una pausa.

-A reclamar lo que me pertenece.- dijo al fin.

-Sabes bien que aún no se acaba el tiempo estimado, no veo por qué adelantar las cosas.- su tono de voz era uno de simpleza.

-Tú no lo entenderías…- y habiendo dicho esto, salió sin darle a su padre la oportunidad de soltarle un solo sermón.

Hien pensó que su hijo era quien no entendía nada. Si bien los padres de Sakura habían accedido a entregar a su hija a su hijo, eso no quería decir que podía reclamarla cuando quisiera.

Habían cláusulas y estipulaciones que se tenían que cumplir como era debido. Eso aunado a que la chiquilla sólo era una niña y no conocía a Xiao lang de nada. Obviamente los padres no la entregarían por nada del mundo antes del tiempo definido.

Hien sonrió. Su hijo volvería hecho una furia después de todo.

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Se hallaban en un centro comercial comiendo helados y con un montón de bolsas de ropa.

Su amiga era una compradora compulsiva e insaciable. Sonrió, en sólo una hora se habían gastado más de 20, 000,000 yenes. Todo a cuenta de la pelinegra, pues era tan rica, que cuando recibía su mesada casi se compraban un guardarropa completo para cada una.

-¿Qué querías contarme con tanta urgencia, Sakurita?- preguntó mientras lamía su helado.

La esmeralda se lo pensó mejor antes de soltar la sopa. Se lo contaría y luego qué… estaba segura que aunque Tomoyo le dijera como masturbarse ella no lo sabría hacer bien. ¿Pero qué importaba? Aprendería, como había aprendido a andar en bicicleta.

-Mira… Tomi, yo…- y hasta ahí llegó lo que diría pues justo en ese momento pasó alguien quien siempre le robaba el aliento a la castaña.

Un chico de al parecer unos 23 o 24 años, muy guapo de cabello plateado y largo, se acercaba lentamente junto con un trío de jóvenes. Sakura sabía quién era él mejor que ninguna otra chica. Asistía a la universidad de su hermano y de vez en cuando él había ido a su casa para hacer trabajos junto con su gemelo Yukito Tsukihiro.

A Sakura la habían embrujado sus hermosos ojos azules, tan azules como el cielo mismo. Y su cuerpo… su cuerpo era tan perfecto que ninguna chica podía resistírsele. Eso aunado a su bello rostro angelical.

Tomoyo miró detenidamente a su amiga. Su pálida tez se había tornado roja de un momento a otro. Sonrió pícaramente y le murmuró al oído.

-¿te gusta, Sakurita?-la aludida sólo asintió.-yo conozco a los chicos que vienen detrás de él. Podría llamarlos y presentártelo.-

No hacía falta. Sakura y él se hablaban, aunque sólo fueran breves palabras corteses como un "buenas tardes", "gracias" o "buenos días" o un "permiso". Eso era suficiente para ella. Era más de lo que la mayoría solía obtener de él.

-No es necesario, Tomi. Ya lo conozco.- masculló sin quitar la mirada de Yue.

-Pero podrías hablar con él, porque te apuesto a que sólo se dirigen la palabra para puras tonterías- repentinamente y asustando a su compañera, la amatistas se puso en pie y a gritos llamó la atención de los chicos. -¡Hey, chicos, por aquí!- alzó y agitó su mano de un lado a otro.

Apenada, la esmeralda sólo atinó a bajar la mirada. Y cuando la volvió a alzar ya los tenía en frente. Se levantó de su asiento aterrada y volvió la vista hacía Yue, quien también la estaba mirando.

Completamente roja de pena dirigió su mirada a su amiga. Ella platicaba sin tapujos con los otros chicos. Sakura pensó que eso era totalmente normal. Con el 1.70 de su amiga, su bella figura, su hermosa melena azabache hasta la cintura, de tez de porcelana y ojos color amatistas, se podría conquistar a cualquier hombre

Uno como Yue, incluso.

-Yo te conozco…- la esmeralda miró a su interlocutor y se quedó sorprendida. –Tu eres la hermana menor de Kinomoto.- señaló y se acercó a ella. –creí que nunca te dejaban totalmente asombrado.

Sakura hizo una mueca, era cierto, pero no le gustaba que se lo dijeran.

-Pues ya ves que si salgo de vez en cuando.- dijo tímidamente.

-Te acuerdas de mí, ¿no es así?- ¿acordarse de él? Sakura se quedaba despierta hasta tarde cuando se enteraba de que él iría a su casa al día siguiente. Asintió levemente. –bien, porque yo si me acuerdo de ti-sonrió de lado, acto que dejó sin aire a la esmeralda.

En ese preciso instante, Tomoyo los interrumpió.

-Sakura, ¿crees qué te den permiso de llegar más tarde? Es que los chicos preguntan si podemos ir a dar una vuelta al parque de diversiones con ellos- preguntó con una sonrisa radiante.

-¿Vamos?- le pidió Yue tendiéndole una mano y sonriendo cálidamente.

Por supuesto quiso gritar, pero en vez de eso tomó la mano de Yue y dijo:

-Vamos...- sonrió.

Que importaba, al día siguiente sería mayor de edad y se podría emancipar si así lo quisiese. Por lo pronto, iría a disfrutar su último día como adolecente.

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Estaba sentado en la sala de la humilde casa de los Kinomoto. Frente a él se hallaban Fujitaka y su esposa. Ella lo miraba con temor en sus ojos y él se portaba protector tensaba la barbilla desafiante.

-De ninguna manera permitiré que lo hagas-. Le dijo el padre.

-No les estoy pidiendo permiso. Me la pienso llevar en este mismo instante con, o sin su aprobación- espetó autoritariamente.

-No puede usted llevársela. En el acuerdo dice…-

-Me vale una mierda lo que diga el acuerdo- vociferó- me la voy a llevar ahora mismo.- diciendo esto se levantó de su asiento y caminó hasta la puerta.

-Ni lo intente. Ella no se encuentra aquí en estos momentos.-se levantó de su asiento. –No debe ignorar el acuerdo, señor Li. En él se estipula que Sakura no será apartada de nuestro lado hasta que cumpla 20 años. Ni uno menos.- defendió.

Shaoran no podía pasar por alto el hecho de que hubieran dejado salir sin supervisión a su mujer. Respirando hondo volvió a tomar asiento nuevamente al igual que el Fujitaka.

-Conocemos y respetamos al clan Li.- habló Fujitaka. –pero no nos parece justo que así, como así, quieran quitarnos a nuestra hija. Ni siquiera lo conoce. ¿Es que acaso no piensa cortejarla como es debido?- estaba alterado.

Shaoran pensó que para eso ya no había tiempo. Tenía que tenerla ese mismo día. Ya, como fuera. No creía poder contenerse de cometer una tragedia o una barbarie.

Respirando hondo optó por lo adecuado.

-Ese es uno de mis objetivos.- habló con voz ronca.

-Entonces no hay necesidad de seguir con esto, ni de llevarnos estos disgustos. Son innecesarios. A su tiempo, Sakura lo conocerá y si lo quiere se enamorará de usted. Pero hasta entonces, esa niña nos sigue perteneciendo a nosotros.-determinó y al parecer esa sería la última palabra.

Con la mandíbula apretada y la rabia contenida, Shaoran se levanto de su silla sin rastro de alteración en su rostro, y sin ninguna palabra caminó hasta la puerta del saloncito. Pero antes de salir se volvió a los padres de su mujer con una expresión malévola.

-En el futuro, si yo me entero de que Sakura ha salido sin supervisión alguna de sus familiares, me encargaré de encontrar a ese hijo suyo y lo desollaré con mis propias manos. Que tengan buena tarde-. Y salió como si nada.

Nadeshiko y Fujitaka se quedaron helados ante tal amenaza. Y al cerrarse la puerta del salón, la primera se puso a llorar.

Fujitaka la consoló como pudo. Creían en las amenazas del clan Li, eran tan ciertas como que existía la luna. Lo sentían por su hija. Apenas le estaban concediendo permisos para salir, pues ya casi sería mayor de edad, pero con esto, jamás vería la luz del sol otra vez si fuera necesario.

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Eran las 06:00 p.m. nadie la reprendería por llegar a esa hora. Era temprano, además Tomoyo la había traído en su limosina.

Buscó las llaves de su bolso y abrió la puerta con ellas al haberlas encontrado, y en ese momento, justo en ese preciso momento, vio una enorme figura salir del saloncito de su casa.

Para describir lo siguiente que ocurrió, Sakura habría utilizado la palabra abrumador.

Por que cuando vio la cara de aquel sujeto quedó conmocionada. Casi cegada por su belleza.

Fácil le hubo calculado 1.90 de estatura, su cabello era castaño chocolate y se veía extremadamente sedoso. Hombros anchos y talle estrecho de muslos poderosos. Rasgos de la cara cincelados y perfectos. Y sus ojos… esos ojos de color ámbar… solo pudo decir que se ahogó en ellos.

Las únicas palabras para describir a ese sujeto podrían ser "perfecto" y "adonis".

Él pasó a un lado de ella y apenas si le dirigió una pequeña mirada, para seguir adelante como si nada. Sakura se volteó y lo miró hasta que él salió por la puerta principal.

¡Valla espectáculo de sujeto!

Caminó perdida en sus cavilaciones hasta el saloncito donde sabía que encontraría a sus padres a esa hora. Y al llegar a su destino, descubrió a su madre llorando desesperadamente y a su padre tratando de consolarla. Él también parecía alterado pues su cara estaba cenicienta.

Mamá, papá ... - murmuró empezando a entrar en pánico.

Apenas la escucharon, Nadeshiko se puso en pie y llegó hasta ella. Y sin poder contenerse a lo que iba a hacer, cometió un gran error

PLAF.

Abofeteó tan fuerte a su hija que esta volteó la cara y casi cae al suelo por el terrible impacto.

-Eres una desconsiderada. ¿Dónde demonios has estado? ¿Tienes una idea de lo malditamente preocupados que estábamos? Claro que no. Porque no te importa lo que le pueda pasar a tu familia. Eres una irresponsable jovencita.- le gritó fuera de sí.

-¿Nadeshiko que te ocurre?- Fujitaka la tomó por los brazos, conmocionado.

Su esposa nunca, nunca le hubo pegado a su hija. Ni siquiera cuando esta le perdió el anillo que le hubo heredado su difunta madre con su último aliento. Nunca le había levantado la mano y ahora…

Atónita y terriblemente asustada, Sakura la miraba desde el suelo. Su madre nunca le había pegado.

Se levantó como pudo y salió corriendo hacia su habitación en la segunda planta.

Poco a poco, Nadeshiko tomó conciencia de lo que le hubo hecho a su hija. Arrepentimiento, duro y puro se apoderó de ella.

Y entonces comenzó a llorar más fuerte que antes.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

No sabía cuánto tiempo había estado llorando. Sólo sabía que su madre estaba terriblemente enojada con ella.

Era injusto. ¿Porque nunca querían dejarla sola? Ella no haría nada malo, lo juraba. Rememoró los acontecimientos de la salida con los chicos por el parque de diversiones. Nada de eso había valido la pena considerando el castigo que le tocó pagar.

Ni el beso que Yue le dio en la mejilla podría hacerla olvidar lo sucedido. Nada podría.

Miró su reloj. 02:00 a.m.

Feliz cumpleaños se dijo. Valla regalito se había llevado.

Mientras cavilaba no se dio cuenta de que alguien entraba por su ventana y caminaba con pasos agigantados a su cama. Sakura rodó de medio lado y las lágrimas atrapadas en las comisuras de sus ojos salieron con facilidad.

Y entonces, dándole el peor susto de su vida, alguien le había puesto un pañuelo blanco con cloroformo tapándole la nariz y la boca. Tratando de luchar Sakura se removía, pero fue en vano, al instante cayó rendida.

Victorioso, el sujeto la cargó y la llevó hasta el alfeizar de la ventana. Acomodaldola sobre sí, sacó un pequeño radio.

-objetivo listo.- murmuró.-¿cómo va todo por allá?

-sin ningún problema- murmuró también el otro sujeto mirando a un Touya terriblemente drogado en el piso.- sólo fue cuestión de dispararle a lo lejos. Pero el cabrón sabía que estábamos aquí-seguía extrañado por lo último.

-dejo ahí. No te arriesgues y sal de inmediato.- ordenó. –te veré donde siempre-.y cortó la comunicación.

Y salió sin de ahí con la cica en brazos.

Ya había llegado el momento. No iba a aguantar más. Sólo esperaba que ella lo aceptara dentro de poco, porque si no, juraba que la violaría, aun que él quisiera ser caballerosos con ella.

Hola chicos y chicas (si es que me leen chicos)

Quiero pedir una gran disculpa por no haber actualizado antes, pero sepan que durante esta y la próxima semana sólo actualizaré los días sábado. Estoy en épocas de exámenes además de que hice la prueba enlace para la universidad y tengo dos obras de teatro que hacer próximamente. Una el martes y otra el viernes. Eso + la prueba de calculo que tanto odio dos acosadores que no dejan de perseguirme me tienen un poco atareada, pero sepan que en ningún momento pienso dejar la historia.

Sepan también que de aquí en más, los capítulos serán más largos que antes. Y hablando del capítulo… que les pareció?

Agradezco los reviews de el capitulo pasado y ahora los contestaré:

: me alegro de que la historia te guste, de verdad, y sí, pienso terminarla porque, cuando yo no tenía cuenta en fanfiction y leía historias que me atrapaban y veía que no las terminaban, me enojaba. No quiero poner otra historia en mi cuenta por ahora porque sé –como tu dijiste- que perderé el interés en esta y eso me pondría mal. Agradezco tu tiempo y espero el capitulo te haya gustado ¡ha! Porque no habrá hasta el próximo sábado. :)

Por cierto, me encantó tu review. ;)

Sakura Es Kinomoto24: si cada vez se pone más intensa la cosa y quién sabe, igual –como tú dices- Sakura no se queda con Shaoran. Muchas gracias por tu review y espero sigas leyendo la historia. ;)

karito: jajaja pues casi no entendí tu review. ¿Te refieres a que tienen que pagar cuentas los padres de Sakura? Si es así, pues sí. Espero sigas leyendo la historia y que te siga interesando. Muchas gracias por tu tiempo :)

Anaiza18: hola! Pues si ¡ha! Nuestro Shaoran es un pervertido, y te diré que eso que leíste no es nada. Con respecto a Touya, ni te preocupes que ya verás que no se va a quedar con los brazos cruzados. Gracias por tu tiempo y espero sigas leyendo el fic. ;)

Saku-princesa: ¡muchas gracias! Espero y sigas leyendo la historia y que te guste :) ese es el propósito.

didi87:Gracias :)! ¡ha! Si he leído ese fic pero ya hace muchos años. Jajaja ya no me acordaba de él con razón cuando estaba escribiendo el capítulo sentía como deja bu J si Xiao en este momento te parece mañoso, te caerás para atrás con lo que sigue jajajaja y si te apuesto que si Touya lo hubiera visto… se habrían armado los pu… jajaj ntc. Ya ok que grosera.

Gracias por tu tiempo y espero sigas leyendo la historia :)

laura: hey! Hola pues que te pareció este capítulo? Espero te haya gustado y que sigas pendiente del fic. ;)

Bien sin más que decir, creo que me despido de ustedes mis queridos lectores, y sepan también los que me leen pero que no dejan review que también agradezco su tiempo. J

Atte .: Dalian Monthgomery.

Todo hombre si se lo propone puede ser si se lo propone, el escultor de su propio cerebro.

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