Bien, nos sabemos de memoria la historia: los personajes de las CLAMP no me pertenecen si no a ellas, yo podría a llegar a utilizar personajes de mi imaginación pero casi todos serán de ellas (todos por el momento. Yo diré cuando no). La historia es de mi total autoría y pues… X a leer!

Summary: Sakura Kinomoto ha sido prometida a Shaoran Li como un pago a Hien Li por haber curado a la madre de la chica de una terrible enfermedad. Al cumplir 18 años de edad, sin previo aviso y sin aguantar más, Shaoran decide que ya es tiempo de reclamar a su mujer.

El secuestro de sakura

Pensamientos y recuerdos: "&&&&&&&&"

Sueños: "&&&&&&"

Saliendo de sus pensamientos, Shaoran corrió detrás de su mujer.

Algo que el castaño había aprendido con el tiempo era ser muy cuidadoso con lo que le pertenecía, eso, más los hábitos ninjas que eran de importancia vital.

Alcanzó a Sakura en la puerta principal. Shaoran había previsto todo cuanto pudo por tratar de mantener consigo a la castaña. Desde poner barrotes en las ventanas hasta clavar tablas en la salida de emergencia del sótano. La única puerta disponible era la principal.

Y estaba cerrada con seguro.

Mortalmente alterada, Sakura forcejeó una última vez con la puerta. Mirando por el rabillo del ojo, divisó a su captor acercarse a gran velocidad. Se dio la vuelta y corrió hacía lo que parecía ser la cocina. Llegó hasta la puerta y nada. Otra vez cerrado.

Llorando ahora de frustración, se dio media vuelta. Pero esta vez no fue lo suficientemente rápida pues Shaoran la tomó en sus largos y fuertes brazos y la pegó a su pecho.

-Noooooooo- el grito desgarró la garganta de la castaña. –Déjeme ir- suplicó removiéndose desesperadamente entre sus brazos y lastimándose el hombro herido en el acto.

El castaño no dejaba de apretarla contra sí, tratando de inmovilizarla. No quería hacerle ni que ella se hiciera daño, pero ella no le estaba dejando las cosas fáciles.

-Sakura, cálmate. Tu brazo se romperá si no dejas de forcejear-. Intentó tranquilizarla.

Al pensarlo mejor, la castaña optó por controlarse. Si se rompía el brazo tardaría un mes en sanar y no saldría pronto de ese lugar. Aspirando hondo por la boca, Sakura sentía que la impotencia iba remitiendo para dar paso a la rabia y el miedo. Se quedó tan quieta como le fue posible y entonces, lágrimas incontrolables bajaron por sus mejillas.

Shaoran apretó más a sí mismo a su mujer. Por suerte ella lo había obedecido y no siguió forcejeando, de lo contrario en aquellos momentos tendría que lidiar con un hueso roto. Aspiró su olor a fresas y cerezas que tanto le fascinaba y después de unos minutos que para ella fueron una eternidad, la levantó en volandas y la cargó hasta el segundo piso.

-Ya no llores más, pequeña- le dijo al ver que Sakura sollozaba incontrolablemente.

-¿Porque mis padres hicieron esto?- la castaña no dejaba de pensar que aquello era como una traición. Es decir, la habían vendido prácticamente, pero ¿a cambio de qué? Esa pregunta la desquiciaba ¿qué podía ser más importante que ella?

-Te aconsejo que no le des demasiadas vueltas. Esto fue decidido antes de que tu llegaras al mundo.- le recomendó Shaoran.

Shaoran llegó hasta la habitación de la castaña y abrió la puerta de una patada. Entró y la recostó en la cama con cuidado de no herir su hombro.

-Merezco respuestas- replicó la castaña enjuagándose las lágrimas. -¿Quién es usted? ¿Por qué mis padres me hicieron esto?- la mirada que le dirigió al castaño hizo que le doliera el corazón. Tratando de tener tacto dijo:

-No soy quien debería explicarte el motivo por el cual estás aquí. En su momento te llevaré con tus padres para que puedas tener esta conversación con mucha más calma. Por lo otro… Mi nombre es Xiao lang Li en chino pero aquí en Japón oficialmente es Shaoran Li.-

No necesitó decir más para atemorizarla. Sakura conocía al Clan Li por historias que sus amigas en el colegio le contaban. Estaba demás decir que tenía al castaño en el peor concepto de todos.

-Eres un asesino- susurró.

Shaoran le dedicó una mirada elocuente. Aquellas palabras nunca le habían pesado tanto como en aquel momento.

-Yo…- comenzó a hablar pero sus palabras quedaron en el aire por el insistente ladrido de un pequeño perrito.

En ese instante, observó como a su mujer se le iluminaban los ojos. Sabía que los padres de Sakura nunca le dejaron tener una mascota, pues, en su pequeña casa, un perro, aunque fuera uno pequeño no cabría. También sabía que la castaña adoraba a los animales, por eso había comprado al can.

-Ese sonido…-habló con un hilo de voz.

-Es un perro.- le sonrió de lado. –es tuyo si lo aceptas-. Le dijo al verla buscar ansiosa el lugar de donde provenían los ladridos. De inmediato, la castaña lo miró con ojos esperanzados. –pero tienes que encontrarlo-.

La esmeralda se acercó lentamente a las cajas de regalo que había frente a ella en la cama y cogió una. Al abrirla, encontró a un perrito de apenas 1 mes, de raza Golden Retriver dentro de ella. Con mucho cuidado cargó al animal y lo apretó contra su pecho.

-Feliz cumpleaños, cerezo-. Le dijo con cariño el castaño.

Sakura se quedó tan extasiada con el perrito, que no notó que Shaoran se le acercaba lentamente.

-¿Tiene nombre?- preguntó entusiasmada.

-No, si es tuyo, deberás ser tú quién le dé uno-. Le susurró al oído.

Ni siquiera notó que había puesto un brazo en su pequeña cintura y que con el pulgar la estaba acariciando.

-Debe tener hambre- dijo riendo cuando observó que el animal comenzaba a olfatear y lloriquear.

-Tal vez la tenga.- dijo con voz ronca.

Su pecho ya estaba pegado al de la castaña y antes de darle oportunidad de que volviera hablar, la rodeó con sus fuertes brazos. Al instante, la castaña se alarmó.

-¿Qué hace?- preguntó en un hilo de voz y temblando como una hoja.

Shaoran sopesó la posibilidad de decirle lo que quería hacer con ella, pero en ese instante el rugido de el estomago femenino lo sorprendió.

-¿Hace cuánto que no has comido?- la miró inquisitivamente.

-Desde ayer en la tarde. Lo último que comí fue un helado de fresa-. Dijo avergonzada. Shaoran sobó su estomago.

Miró el reloj. Las 10:00 p.m. ya era bastante tarde.

-Venga, vamos a darle de comer a este pequeñín y a ti.- dijo y la levantó. De paso él también comería, pues al igual que la castaña, no tenía nada en el estomago.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Lo esperaba desde hacía unos 30 minutos. Estaba muy impaciente. No había tiempo que perder y el que Yue estaba desperdiciando era valiosísimo. Su hermanita menor podría estar siendo brutalmente ultrajada en aquellos momentos y el idiota de su amigo se tomaba su tiempo.

Tratando de controlarse, respiró hondo. Sus padres eran unos completos inútiles, por no insultarlos de una peor forma. Se habían tragado el cuento chino de Hien Li y aún no sabía por qué.

Seguramente su hermana ya había sido entregada, y él… Posiblemente estaría llorando desconsolada porque estaba en manos de un cabrón despiadado. Borrando esos pensamientos de su mente, se obligó a sentarse, y en ese momento, escuchó un auto estacionarse frente a su casa.

Levantándose como un resorte, salió de su cuarto y corriendo escaleras abajo, llegó a la puerta principal antes que su padre o madre.

-te pedí que vinieras de inmediato. ¿qué parte del " te necesito aquí en cinco, ni un minuto más" no entendiste?- espetó.

-No me culpes. El tráfico está increíble el día de hoy- dijo con evidente calma.

-No hay tiempo para excusas estúpidas. Necesito de tu ayuda-. Habiendo dicho esto, lo urgió hasta las escaleras y lo obligó a subir a la segunda planta. Cuando llegaron al cuarto de Kinomoto, este cerró la puerta detrás de sí.

-¿Qué es tan malditamente importante?- preguntó ya fastidiado el gemelo.

-Sakura, mi hermanita ha sido secuestrada- soltó en voz muy baja.

El oji plateado se quedó de piedra unos razón la castaña no le había recibido personalmente. Sintió un ollo abismal en el pecho. Cuando por fin pudo hablar, lo hizo con voz igual de baja que la de Touya.

-¿Cuándo?- ordenó saber.

-Ayer por la noche-. Susurró. – y sé exactamente quienes fueron. Por eso he pedido tu ayuda. ¿Sabes sí también Yukito y Kuro podrán ayudarnos?- lo miró fijamente.

-Por supuesto- Convino. – ¿Quiénes crees que tienen a tu hermana?- interrogó.

- los Li.- en ese momento, Yue se mesó el cabello, frustrado.

-¿Es enserio?-

- Joder, ¿crees que jugaría con algo como eso si no fuera real? Se trata de mi hermana- gruñó.

"Sakura" pensó Yue, desde hacía tiempo que le gustaba la hermana de su mejor amigo y no había dicho nada por lo mismo. Ahora se arrepentía severamente.

-¿Por qué crees que la tienen los Li?-quiso saber.

-Por qué mis padres se la entregaron-. Se sentó en su cama agarrándose el pelo con evidente frustración. Al ver la mirada del gemelo dijo –es una larga historia-.

-Créeme, tenemos tiempo de sobra- entonces Touya le dirigió una mirada incredulidad. –amigo, tienes que saber que lo que haremos no es cualquier cosa. Vamos contra los Li, los mejores ninjas asesinos de todo oriente, lo que significa que debemos conseguir armas y al menos entrenar un poco. Además de que debemos localizarla. Esto no será de la noche a la mañana.-

Touya suspiró con rabia contenida. Tiempo era lo que menos tenían.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

El aire le quemaba los pulmones, pero no importaba, nada importaba si se trataba de su libertad. No estaba segura de cuánto tiempo llevaba corriendo. Normalmente cuando hacía ejercicio corría media hora y terminaba cansadísima, más el aire nunca le raspaba en los pulmones.

Esta vez sí.

A lo lejos comenzó a divisar una cabaña. Lágrimas de felicidad resbalaron por las comisuras de sus ojos y aliviada, Tomoyo comenzó a toser descontroladamente. De seguro en esa cabaña habría una familia que le tendiera la mano y la ayudara a llegar a su casa. ¡Lo había logrado!

Comenzó a frenar el paso y en ese momento un calambre le atravesó la pierna. Soltó un gritito de dolor y cayendo al suelo, estiró la pierna lo más que pudo. Cuando el dolor comenzó a remitir se levantó y cojeando llegó hasta le reja que la separaba de su salvación. Atravesó aquella barrera y brincando, llegó hasta la puerta.

Como loca, comenzó a golpear la puerta fuertemente.

-Auxilio, por favor-gritó llorando. –Ayúdenme… necesito ayuda.- siguió tocando desesperada.

Esperó unos segundos en silencio y nada. Sin renunciar a lo que podría ser su única oportunidad de escapar, siguió tocando.

-¿A dónde carajos crees que ibas?- escuchó esa voz que ya empezaba a reconocer, y de inmediato se congeló en su lugar.

Sin darle tiempo de nada, la tomó en brazos.

-Parece ser que necesitaré atarte a mi cama.- dijo.

Lo único que provocó con aquello fue conmocionarla y hacerla gritar de horror.

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La miraba mientras comían, uno de cada lado de la mesa. Le había preparado unos huevos revueltos, tocino y unos cup cakes. Cada movimiento que ella hacía cada sonido que emitía, eran de suma importancia para él. Quería aprender absolutamente todo de ella, y mientras más rápido se la ganara, más rápido podría tenerla a su merced.

Parecía hipnotizado por ella. Sus movimientos no eran seductores ni estudiados, ni siquiera fingidos, eran los de una niña pequeña. Shaoran rió para sí. De nada había servido que le pagaran ese costoso internado de chicas, si no le habían enseñado lo más elemental, que era comportarse en la mesa.

Las atenciones de Sakura se dividían entre su nuevo cachorro, al que trataba de darle de comer, y su comida. Parecía como si el mundo a su alrededor no existiera, como si no fuera consciente de que su captor la miraba fascinado. Le encantaba que su mujer fuera de las que apreciaban lo bueno de la vida, pues esto demostraba que era de buen corazón y que eran muy abiertas a la hora de amar.

Hacer el amor.

Esas palabras lo hacían querer levantarse de su silla y llevarla en sus brazos hasta la planta superior. La figura de su mujer era tan grácil que cada hora que pasaba se le antojaba más. Que Dios lo perdonara, pero esa noche, sin tocarse el corazón, la poseería con todas sus fuerzas. El sexo tántrico esa noche podía quedarse de lado, porque no estaba seguro siquiera de si podría arrebatarle la virtud con delicadeza.

-Sé cuál será el nombre de este pequeño- dijo ella, sacándolo de su remolino de pensamientos placenteros. –Kerberous-. Ante la mirada del castaño, aclaró. –cuando era niña, tenía un oso gigante de felpa que mis padres me regalaron. Mis padres no podían comprarme una mascota, pues mi casa tiene un patio muy pequeño, así que optaron por un peluche. No me hizo igual de feliz que el perrito que quería, pero al menos podía dormir abrazada de él.- dijo y acarició la cabecita del animal con su sonrosada mejilla.

Sakura no sabía qué clase de pensamientos despertaba en el castaño. Escuchar su voz era para él muy excitante porque imaginaba como serían sus gemidos. Él había determinado que serían débiles y agudos, cargados de sensualidad inocente y de abrumador placer. Sus ojos lo hacían perderse en ellos, pues esa tonalidad verde esmeralda no se encontraba en cualquier lado, además de que eran grandes, colmados de largas pestañas y hermosos. Su piel pálida y de terciopelo lo hacía querer pasar la lengua por todos los rincones de su cuerpo. Su cuerpo de medidas exquisitas, le formaban una erección en la entrepierna difícil de ocultar y su cabello, castaño claro y largo le hacía tener pensamientos en los que ella se encontraba encima de él, apunto de montarlo y…

-Necesito que me digas por qué hiciste esto- le pidió Sakura en voz baja y con una mirada verdaderamente seria, atrayendo su atención completamente.

-¿Hacer qué cosa?- preguntó mirándola fijamente a sus bellos ojos.

-Porque me tienes aquí, ahora mismo. Por qué debo ser yo tu mujer. Necesito que me cuentes todo.-le rogó con mirada suplicante.

El castaño no quería abundar en aquellos temas en aquellos momentos.

-Te lo explicaré cuando todo esto no sea tan reciente. Que te parce… ¿dentro de dos años? Cuando ya estemos casados- bromeaba. Pero aquella broma no le había hecho nada de gracia a ella, quién se estaba comiendo un trozo de cup cake y al escucharlo se había atragantado.

Tosiendo, Sakura se recuperó de aquel comentario.

-No te ofendas, Shaoran, pero no te amo.- le dijo con delicadeza. – soy muy joven, y a mi edad lo único que pienso es obtener más libertad de la que dispongo. Pero tú solo me estas encerrando más de lo que he estado con mis padres al decirme que soy tu mujer y que he sido prometida a ti, incluso antes de nacer, lo cual me parece un completo disparate.- dijo resueltamente.

En aquel momento, el castaño retiró lo dicho. La habían educado perfectamente.

-Sé que no me amas, y si te soy honesto, eso a mí no me importa.- sonó un poco arrogante. –la verdad es que no tienes opción en esta situación. No se trata de ti, sino de lo que yo obtengo por ti.- al ver el rostro de la chica, quiso arreglar un poco lo que había dicho. –esto tampoco se trató de mi. Se trata de una deuda debidamente saldada.- aquello no hizo más que empeorar la situación.

-¿Yo? ¿Una deuda?- se había levantado de su silla furiosa acunando al cachorro contra su pecho.

-Más o menos… si.- sonaba terrible, pero aquello era la verdad. Si quería que su relación funcionara más adelante, no debía haber mentiras entre los dos.

-¿Estás escuchando lo que me estás diciendo?- preguntó eufórica. – Es decir, ¿mi rol en todo esto no es más que el de un maldito trofeo?- estaba al borde del llanto. No sabía de qué manera la habían considerado sus padres y aquel hombre hasta esos momentos.

-En absoluto- dijo rápidamente.

-Claro que si- se apartó de la mesa y caminó hacía las escaleras.

-Sakura- el castaño la siguió. –Nunca te consideraría de aquella manera-. Aseguró.

-Por supuesto que sí. Es lo que acabas de decirme.- no se volvió al decir esto y comenzó a subir las escaleras.

-¿A dónde vas?-

-necesito tomar un baño.- y en ese momento se volvió a mirarlo con una mirada de odio. –Si me convertiré en tu esposa, Shaoran, no esperes amor de mi parte-. Espetó con veneno en la voz.

Al decir aquello, Sakura no se dio cuenta de que hizo crecer en el castaño terribles dudas con respecto a su relación. Si a su padre lo había engañado su madre, ¿porque a él no? Al verla desaparecer por el segundo piso, se sentó lentamente en los primeros escalones. Y se tomó el cabello con las manos.

No, ella lo amaría. Lo amaría incluso antes de que se cumpliera un mes de su captura y entonces, lo buscaría y se jurarían amor eterno. Pero esa noche, esa noche él le enseñaría a disfrutar, porque él sabía mejor que nadie que una manera de engrir a una mujer, era regalándole placer.

Y no cualquier placer, si no el placer que Shaoran Li era capaz de dar.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° .

Estaba desnuda y tenía una mordaza en la boca, lo cual la hacía querer matarlo por la frustración de no poder gritar.

Estaba atada de manos y piernas en una de las camas de aquella academia. Tomoyo la reconoció cuando miró el emblema mientras el maldito la arrastraba hacía adentro de ésta. La Academia Ninja Li. Estaba en severos problemas, se había dicho, y ahora no le quedaba más que obedecer. Esa era la razón por la cual no había podido escapar de aquel sujeto. Porque era ninja.

Nada de lo que pudiera hacer en esos momentos la salvaría de lo que estaba a punto de ocurrir. Antes, cuando tenía ganas de un buen polvo, buscaba a los chicos adecuados para divertirse un poco con ellos, pero lo de esa noche no sería un "buen polvo", la iban a violar.

-Debiste obedecer, mujer. Si lo hubieras hecho, no estarías aquí.- le dijo el tipo con voz ronca.-

Lo único que Tomoyo agradecía era que quien la iba a violar no estaba para nada feo. Pues, ahora que lo veía sin camisa, su abdomen se le antojaba deseable, y sus brazos y piernas potentes la hacían pensar que tenía la fuerza para poseer a quien quisiera. Además de eso, su rostro estaba bien delineado y sus ojos la hacían arder por la forma en la que la miraba. El sujeto no era del tipo de Tomoyo pero al menos le parecía guapo.

Con cuidado Eriol acarició la piel de la chica, sintiendo la suavidad de ésta. Quiso enterrar su pene dentro de ella para averiguar si por dentro también sería así de suave, pero se abstuvo.

Control.

Esa era la clave. Aunque su erección estuviera a reventar dentro de sus vaqueros lo único que haría por el momento sería dejarla tan frustrada como pudiera, para hacerla pagar por sus imprudencias.

Comenzó a acariciarle las piernas primero. Caricias ligeras y caricias que dejaban un hormigueo en la piel, después comenzó a ascender hasta el trasero al cual masajeó por debajo de los glúteos, encontrando así un punto muy sensible que la chica no sabía que tenía.

La oyó gemir con odio y la sintió retorcerse debajo de él. Esto apenas comenzaba y la iba a dejar tan perdida como le fuera posible.

-Tranquila, preciosura- le susurró al oído. –esto apenas comienza- le besó la frente.

La morena no tenía idea de lo que era necesitar verdaderamente de las caricias de un hombre, pero esa noche, se enteraría.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Sumergida en la tina, la castaña no hacía más que llorar por lo que sus padres habían hecho con ella.

Shaoran podría ser muy guapo y podría tener todos los músculos del mundo, pero si ella no sentía nada por él, de nada le serviría a él ser así de perfecto.

Lentamente fue rememorando sus recuerdos. Sus padres nunca le permitieron tener novios, y los amigos que ella hacía eran con el tiempo despachados por su hermano mayor. Se preguntaba si él había estado enterado de esto. No había dado su primer beso hasta que llegó este hombre y se hizo a la fuerza con ella.

Sakura respiró hondo.

Las sensaciones que le había hecho sentir después fueron inquietantes, deliciosas. Era como si le hubiera dado lo que había necesitado durante 3 meses. Las caricias que ese hombre le había proporcionado eran muy similares a las que ella experimentaba en sueños. Con un gemido débil sumergió la cabeza en la tina. ¿A quién quería engañar? El tipo era muy guapo. Su rostro de facciones perfectas, ojos penetrantes, la habían embrujado desde el primer día y la facilidad con que la dominaba la dejaba sin aliento, sin contar que gracias a esa sumisión ella había tenido la oportunidad de sentir aquella dura piel ondear sus músculos sobre ella.

Pero algo que la castaña no olvidaba era que ella ya estaba enamorada de alguien. Yue Tsukihiro, que también tenía una imponente figura y unos ojos cálidos, que cuando ella se reflejaba en ellos la hacían sentirse bien. En cambio con los de este hombre, sus ojos le despertaban un extraño cosquilleo en el vientre.

Comenzó a salir de la tina, lastimándose un poco en el proceso. ¿Qué le garantizaba que este hombre dijera la verdad acerca de sus padres? Este hombre podía ser únicamente un loco desquiciado que se había obsesionado con ella al verla caminar por el parque o en un mol. Pero luego recordó aquella conversación que había escuchado mientras estaba escondida detrás de la puerta del saloncito de su casa cuando sólo tenía 14 años.

-"Necesitan más fotos de ella. Dicen que las 6 que mandamos ya no son suficientes"- había escuchado a su padre decirle a su madre.

-"Todo esto es por mi culpa."- su madre se había echado a llorar.

-"Basta ya, Nadeshiko"- de repente su padre se había enfadado violentamente. –"no permitiré que sigas echándote la culpa en esto. Lo que te ocurrió pudo haberle ocurrido a cualquiera. Además yo fui quien hizo los acuerdos para llegar hasta esta situación"-.

Luego se habían sumido en un tenso silencio.

-"El tiempo de entregarla se acerca, no falta mucho para que cumpla 20, tan sólo 6 años. Y no podemos largarnos del país o arremeterían contra nuestros familiares. Nada se puede hacer, sólo entregarla a aquellas personas"-

En aquel tiempo, Sakura sólo tenía la certeza de que sus padres hablaban de ella, pero no sabía sobre qué. Y ahora que lo sabía, la rabia le anegaba el sentido común. Nunca había tenido verdadera importancia para ellos. Siempre fue sólo un objeto. Por eso la habían recluido en un colegio de niñas y nunca le habían dejado tener amigos, por que de seguro, Shaoran Li así lo había querido. Porque ella debía ser su trofeo y nadie debía poner las manos sobre ella.

Meneó la cabeza mientras se secaba y comenzaba a vestirse con la ropa que traía puesta anteriormente, pero sin ponerse la ropa interior. Tal vez su cabeza estuviera elucubrando más allá de la realidad, pero es que todo parecía tener sentido en esos momentos. Ella no era más que un trofeo.

Peinándose con los dedos de la mano sana el cabello enmarañado, salió de la ducha y caminó hacía la habitación. Ahí no estaba su captor. Miró las bolsas de regalo en la cama, aluzadas por la luz del fuego proveniente de la chimenea. A Sakura los regalos y sorpresas siempre le hubieron encantado pero aquellos regalos que tenía en frente le daban miedo por las razones obvias.

-Ábrelos, después de todo son tuyos.-escuchó la voz de su captor tras ella.

Se volvió rápidamente para verlo. Él estaba cargando a su perrito, el cual dormía plácidamente. Lo miró nuevamente y después al perrito. Al entender el gesto de la castaña, dijo:

-Aquí tienes- y le tendió la mano para que ella se acercara a coger al animal. La esmeralda se movió rápidamente y le quitó con cuidado al cachorrito. –Deberías de averiguar lo que hay en la bolsas-. Sugirió. Ella lo miró con coraje.

-No quiero nada de usted-. Shaoran suspiró. Habían salido de los formalismos al ella advertir al perrito, y ahora, volvían a lo mismo.

-Deberías mirar al menos. Ya que el perrito necesita dormir en una cama especial para ellos. No podrá dormir con nosotros, lo aplastaríamos-. Ante esa revelación a Sakura se le heló la sangre.

-Yo no dormiré con usted- espetó llena de miedo. El castaño la miró elocuentemente.

-Lo harás o me veré obligado a forzarte a ello. Ahora, abre los malditos regalos-. Ordenó con voz calmada. Ante tal arranque, la esmeralda sintió pavor por él. Recostando a Kerberous con cuidado en la cama, se acercó con cuidado sin apartar la vista del tipo que tenía en frente, y tomó una enorme caja envuelta en papel rojo metálico con un moño azul plumbago.

Comenzó a romper el papel y abrió la caja en cuestión de segundos. Metió las manos para retirar los globos que cubrían el obsequio y cuando lo vio miró al castaño.

-Gracias- susurró. Era una camita roja, muy grande, para un cachorro como Kerberous.

-Abre las demás- le pidió. Sakura vaciló. –ya veo. ¿Será todo por hoy, he?- masculló en voz baja luego se sentó a un lado de ella en la cama. Sin decir una palabra más.

Se sumieron en un tenso silencio en el que la castaña acostó al animal en su camita y los acomodó en una de las esquinas de la habitación. Shaoran la miraba desganado. Para cómo iban las cosas, dudaba poder acercarse a ella sin aterrorizarla, pues estaba claro que ella no permitiría su cercanía en aquellos momentos. La miró quedarse parada junto al perrito, mirándolo como un cervatillo atemorizado, al verla así, se abrió un dique en él. Con un movimiento de mano, le ordenó acercarse.

Dudosa, comenzó a caminar hacía él. Quién tenía el poder y el control era su captor, no ella. Y aunque luchara, nunca llegaría a tener una pelea justa con él, pues además de que él era hombre y ella mujer, estaba lastimada.

Shaoran extendió los brazos hacía ella cuando la tuvo enfrente, y la apretó contra sí, encerrándola en sus fuertes músculos, con delicadeza, sin herir su hombro. Sólo buscaba consolar su dolor. La castaña gimió, el meró contacto con un hombre, la hacía sentir cosquilleos en el vientre, y en esta situación Sakura no sólo sentía cosquilleos, también sentía escalofríos extraños en la parte baja de su espalda.

Horrorizada ante su cuerpo delator, sintió que su parte baja comenzaba a mojarse de anticipación. El castaño la sintió temblar entre sus brazos y poco a poco rodó hasta caer en la cama con ella. Sabía que su mero toque la ponía nerviosa y eso lo inflamaba de placer. Se situó encima de ella, y la miró a los ojos. le encantó ver que el cabello de su mujer se desparramaba sobre la cama.

-Gatita, quiero jugar- le dijo con voz ronca. Ella no quería jugar, ella quería huir de ahí y de lo que estaba sintiendo en esos momentos.

-No- le pidió rogándole con la mirada.

La besó sin importarle en absoluto lo que ella quería. Su beso no era un beso tierno y cálido, sino uno lleno de pasión, con movimientos lentos y rápidos, suaves y bruscos. Shaoran situó a la fuerza una pierna suya entre las de ella, y movió sus manos a los senos de la chica. Dejó sus labios y comenzó a besar sus mejillas, frente y nariz.

Apretujando poco a poco los senos, llegó a las cumbres que buscaba y sobre la ropa, las besó.

-No llevas nada puesto debajo, bebé, y eso me encanta-murmuró todavía sobre la tela de su delgada blusa.

Sakura se revolvió aún peor cuando Shaoran levantó la prenda que cubría sus senos y comenzó a besarlos. Shaoran estaba encantado con el cuerpo de Sakura, pues su cintura era extremadamente estrecha y tenía un abdomen plano. Cuando miró detenidamente sus senos se le hizo agua la boca. Rosados con las puntas color cereza madura, contrastaban perfectamente con su tono pálido de piel.

Lentamente, el castaño comenzó a producir un suave vaivén con la pierna que tenía entre las de su mujer, simulando penetraciones. Al sentir aquello, Sakura soltó un gemido de placer y miedo.

-Sí, dime, pequeña- susurró bajando de sus senos a su vientre.

Con rapidez inusitada, el castaño quitó su pierna y comenzó a desabrocharle los shorts que tenía puestos. Se maravilló al comprobar que ahí tampoco llevaba ropa interior. Descuidando el pezón derecho, bajó la mano hasta la zona más erógena de su mujer y la acarició muy suavemente.

-Ahh- gimió la castaña arqueándose y cerrando los ojos fuertemente cuando sintió que Shaoran tocaba su punto más sensible.

-Eres tan perfecta, tan pequeña, delicada.- murmuró el castaño metiéndose los dedos con los que había tocado a la esmeralda a la boca. Cerró los ojos de manera apreciativa cuando probó el sabor de sus jugos, luego buscó la mirada esmeralda. –Te comeré, gatita. Sabes delicioso-.

Al escuchar esas palabras, Sakura tembló. Su mente estaba hecha un mar de dudas y negaciones. No quería aquello, pero al parecer lo necesitaba, porque si el castaño la dejaba así, no sabría qué hacer.

Probar el exquisito sabor de su mujer era todo lo que Shaoran tenía en mente. Con extrema delicadeza volteó a Sakura boca abajo, después levantó sus nalgas, dejándolas expuestas a él. Jadeó cuando miró de cerca la vagina de su mujer. Tenía el color de un melocotón maduro y se veía muy suave. Sakura se sentía muy nerviosa, no sabía si le gustaba todo aquello o no. Aspirando el almizclado olor con toques a sándalo de su mujer, el castaño murmuró.

-Sándalo, mi fruta favorita-. Y se sumergió en ella como si de ello dependiera su vida.

La esmeralda se impulsó hacía adelante al sentirlo succionarla en aquella parte. Con un gemido cadencioso, apretujó las sábanas y cerró los ojos. Comenzó a gemir cosas inteligibles, mientras una lágrima de placer se resbalaba por su mejilla.

El castaño succionaba con premura y lamía los pliegues de Sakura cual dulce. Introdujo la lengua en canal apretado de Sakura, arrancándole un gemido más alto que el anterior a la esmeralda. Sakura estaba asustada. Sentía que aquel dulce suplicio necesitaba acabar pronto o moriría. Shaoran acariciaba las nalgas de su mujer y de vez en cuando la tomaba de las caderas y le hacía masajes en los huesos de aquella zona, dejándola aún más sensible.

Sacó su lengua del interior femenino e introdujo un dedo provocando un espasmo de dolor en la esmeralda.

-Shhhh- la acalló cuando comenzó a gemir débilmente de dolor. –Tranquila, cerecita-. Y siguió succionando el clítoris de su mujer con fruición.

Sakura trató de olvidar el dolor que sintió al ser empalada por el dedo de Shaoran, trató de concentrarse en las sensaciones que el castaño le regalaba con su boca. Mientras, el castaño sacaba y enterraba el dedo dentro de la esmeralda. La suavidad con que el interior de su mujer absorbía su índice lo dejó sorprendido. Necesitaba entrar en ella en ese maldito momento, si no, juraba, perdería la puta cabeza.

-Tan condenadamente apretada, deliciosa y jugosa-. Murmuró. –Llegarás pronto para mi, bebé-. Advirtió.

La castaña no sabía que significaba aquello que él le decía, pero el mero sonido de su voz la hacía subir más rápido a la cima del precipicio. La intromisión del dedo ya no le causaba dolor, ahora, con cada lametada de la lengua masculina, con cada penetración del dedo de Shaoran, se sentía volar de placer. Lo único que podía hacer para tratar de tranquilizarse era retorcer las sábanas trémulamente y gemir sin descanso.

Más necesitado de atención a su miembro que nunca, Shaoran liberó a su mujer de su suplicio, absorbiendo fuertemente su clítoris y acelerando las embestidas de su mano.

-Ahhhh- gritó Sakura llegando a su primer orgasmo, apretando las sabanas más de lo que creyó poder apretar algo en su vida.

Riendo de satisfacción, Shaoran espero a que terminara de convulsionarse y la hizo darse la vuelta con cuidado, se situó entre sus piernas nuevamente y con la sonrisa más seductora que tenía le pidió a la esmeralda.

-Mírame- dijo con voz gutural, no parecía su voz normal. Al escucharlo, la castaña sintió un espasmo de placer. No podía mirarlo, no aún. Sentía que si lo hacía caería de nuevo a ese lugar mágico del que apenas estaba regresando. –Mírame- ordenó con más fuerza esta vez. La castaña apenas si abrió los ojos. Tenía la vista nublada por el placer y el rastro de una lágrima que había rodado por su mejilla. Aquella visión de su mujer hizo que su miembro latiera más fuerte dentro de sus pantalones. Besó con fuerza su frente.

-Dí mi nombre…- ordenó al separarse de ella. La miró jadear desesperada.

-Shaoran-. Susurró débilmente.

-Otra vez- pidió.

-Shaoran- gimió en voz muy baja.

-Eso es, nena- murmuró apreciativamente y se inclinó para besar sus labios. Haciéndola probarse a sí misma en el proceso. La esmeralda al probarse, quiso apartarse, pero el castaño no se lo permitió.

-Ya viene lo mejor, muñeca- susurró contra sus labios y después los rozó.

Se apartó de ella lo suficiente para quitarse la camisa. La castaña al ver lo bien formados que estaban sus abdominales, su pecho y sus brazos, se intimidó, dejando ver unas mejillas teñidas de un rojo adorable. Shaoran se percató de esto.

-Tócame- ordenó. –Sé que quieres hacerlo.- la había descubierto.

Con timidez, la castaña extendió la mano sana y tocó los fuertes músculos del abdomen del castaño. Shaoran cerró los jadeó al sentir su curiosidad por saber cómo era el cuerpo masculino, y sin darle más oportunidad, apartó la pequeña mano.

-Déjame amarte-. Le pidió desabrochándose los pantalones y mirando fijamente los ojos brillosos de ella. –No te arrepentirás, cariño.- comenzó a bajárselos lentamente- Quiero enseñarte lo que se siente que te posean. Quiero descubrir las reacciones de tu cuerpo al hacerte mía y que con tus gemidos me hagas entender que te agrada y que no-. Se apartó de ella y con una habilidad impresionante se deshizo de los vaqueros en un santiamén.

La esmeralda no podía soportar todo aquello. Era demasiado para alguien como ella. Su instinto se negaba pero una parte muy dentro de ella, su intuición y su cerebro le decían que eso era lo correcto y que debía ir por más. Asintiendo con la cabeza, Sakura accedió.

El castaño gruñó de alegría y quitándose los bóxers Calvin Klein negros, dejó a la vista una enorme erección. Al verla, Sakura enrojeció mucho más de lo que ya estaba y volteó la cabeza inmediatamente. Al ver ese gesto de inocencia, el castaño rio.

-No sientas pena de verme. Puedes hacerlo libremente- la esmeralda no se negó, ni siquiera abrió la boca. Inclinándose sobre ella, Shaoran la obligó a mirarlo.

-No pasa nada.- susurró y la besó.

Se enderezó nuevamente y la tomó de las nalgas, apretándolas un poco fuerte, la acercó a él, posicionándola para que recibiera su miembro.

-Aquí voy- avisó. La esmeralda respiró hondo y se preparó

Había oído por boca de algunas chicas y de su mejor amiga Tomoyo, que la primera vez era muy dolorosa y que con penetración casi nunca se llegaba al orgasmo. Shaoran advirtió su miedo y acarició sus mejillas. Poniendo una mano sobre el vientre femenino agarró su miembro con la otra y se guió a la entrada femenina.

Metió la punta y la oyó quejarse. Decidió mejor ser rápido. Nunca había desvirgado a una virgen y no quería hacerle más daño a su mujer, así que entró rápidamente sin pensarlo dos veces.

-Ahhh- gritó arqueándose. –Duele- lloriqueó.

Ella estaba muy apretada, demasiado. Shaoran nunca había estado con una virgen, porque ellas buscaban en él amor de verdad, y él sólo quería jugar. Unas lágrimas abandonaron los ojos de su mujer, al notarlas, el castaño las besó.

-Basta amor- le pidió. –no llores, en unos momentos te haré tocar el cielo, confía en mí-. Después susurró: -Tan apretada-

Ella no sabía si hacerlo o no. No lo conocía y no sabía si le haría daño. Algo en su interior le pidió que le creyera. Volvió a asentir con la cabeza.

-Hazlo- dijo con voz trémula, cerrando los ojos.

Con un sentimiento extraño en el bajo vientre que el castaño no supo descifrar que era, comenzó a moverse en el interior de la esmeralda. Era tan cerrada que tuvo que utilizar todo su autocontrol para no correrse dentro de ella. Aquello sólo estaba empezando, apenas iban por la mitad.

Le besó las mejillas y la frente. Miraba su cara mientras la poseía. Nada valía tanto como verla así, excitada por él.

-Mi… mírame.- le pidió entre jadeos.

Ella no podía, el dolor se había desvanecido dejando paso a un placer todavía más fuerte que el que ya había sentido. Nada de eso podría ser real, nada de eso le estaba pasando a ella.

El castaño se apoyó en sus antebrazos para acercarse más a ella. La abrazó con una mano por la cintura y con la otra, cubrió su seno. Besó su boca, absorbiendo sus gemidos. Mordía el labio inferior, luego el superior y por último jugaba con su lengua. Separando sus labios de los femeninos, Shaoran decidió que quería darle más placer, así que sin deberla ni temerla, comenzó a morder el cuello de la esmeralda.

-Ahhh-dio un grito ahogado y se aferró a él encajándole las uñas en la espalda.

Quería dejarle su marca. Ella era suya. Sólo suya y nadie podría cambiar eso, pues él había sido el primero y estaba decidido a ser el último.

-dime… ¿qué… qué sientes?- la miró a los ojos. Necesitaba oír de su boca que estaba sintiendo verdadero placer. Ella lo miró con orbes demasiado brillantes.

-Shaoran… bien- gimió en el oído masculino.

-Sakura- siseó de placer el castaño.

Parecía que el placer se los iba a devorar a ambos. Sus jadeos y gemidos llevaban al otro a niveles más altos de excitación. Cuando Shaoran comenzó a acariciarle todo el cuerpo Sakura chilló:

-Ya no… p-puedo m-más…-

Casi se corría al escuchar esas débiles palabras susurradas en su oído por parte de la castaña y las caricias inocentes y rasguños que ella le estaba haciendo lo estaban matando.

-Mu-ñeca, rodea con tus… piernas mi espalda- le ordenó con un gruñido gutural.

Sakura sólo atinaba a gemir y cuando le obedeció, estuvo a punto de alcanzar la gloria.

-Libérate- le dijo cuando le besó la piel detrás del oído, le apretó una nalga con urgencia y le acarició el clítoris con la otra mano.

Sakura llegó a un orgasmo gigantesco, perdiendo la noción de todo lo que estaba a su alrededor, menos del hombre con el que estaba. Shaoran con un gruñido casi bestial, llegó también al orgasmo, casi perdiendo el control. Los gritos de su mujer lo habían arrastrado hasta el mismísimo cielo, y ahora, le estaba costando bajar.

Cuando al fin sólo sentían pequeñas replicas del orgasmo, el castaño se dejó caer de lado y arrastró a la esmeralda consigo. Buscó la cara de su mujer y cuando la encontró, le sorprendió que ella siguiera llorando. Tal vez eran lágrimas de placer, tal vez no, él no pensaba quedarse con la duda de todas maneras.

-¿Qué ocurre, pequeña?- dijo con voz ronca y suave, casi decadente. Poderosa.

Ella no respondió, no sabía que tenía, sólo sabía que no podía parar de llorar.

-Vamos, amor. No sigas.- le pidió y limpió sus lágrimas.

Sakura se tranquilizó y después de tiempo, se quedó dormida, bajo las caricias y las palabras tiernas que el castaño le susurraba. Pero no le duró mucho el descanso, por que 30 minutos después el castaño la despertó.

-Vamos, pequeña.-le dijo. –Quiero más.- y la puso boca abajo.

Entró en su interior apenas habiendo despertado la esmeralda y la embistió con rudeza, mientras le decía palabras tiernas y dulces al oído.

-Eres hermosa- le decía. –eres lo mejor… que he sentido en toda mi vida-. Y se dispuso a dejarle otra marca de pertenencia. -Tan perfecta-.

La castaña sólo gemía, jadeaba y apretaba la sabana. No podía hacer nada más.

Esa noche quedaría grabada para siempre en las vidas de los castaños. Con aquello habían sellado sus destinos, porque después de eso, ya no iban a poder separarse el uno del otro.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

-No puedo creer que tus padres entregaran a tu hermana a unos simples extraños. ¿Qué clase de personas son?- dijo al borde de la locura.

Golpeó la pared enfurecido. Touya lo veía y no daba crédito a lo que estaba pensando de su mejor amigo.

-¿Por qué nunca dijiste que mi hermana te gustaba?- le preguntó con una calma que no sentía.

Yue lo miró serio. No dijo nada, no lo creyó prudente. Ante el silencio de su mejor amigo, Touya habló:

-Escucha, si logramos rescatar a mi hermana de esas personas, yo mismo te permitiré estar con ella-. Prometió.

Yue se dijo para sus adentros que se encargaría él mismo de encontrar a la esmeralda. Touya por su parte, decidió que esa misma noche abandonaría la casa para entrenar y recuperar a su hermana. Mientras más tiempo se tardaran, peor la pasaría su hermana.

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HOLA CHICOS. YA LOS EXTRAÑABA.

Que tal les pareció el capitulo? no tienen idea de lo mucho que los he extrañado, de verdad. Tuve la peor de las semanas, pues fui asaltada y me quitaron mi celular, era un Nokia Lumia 520. Imaginen mi dolor al ya no poder tener a My Talking Tom, mis libros de PDF, mi música, imágenes, etc.. TT-TT. ¡Fue horrible!.

Por otra parte, pues me tarde para subir el cap porque por lo anterior no tenía nada de inspiración. Iba a subirlo desde el jueves, pero como no me gustaba como quedaba pues decidí hacerlo de nuevo… 4 veces. #O.ó/ además de que volvieron a mover la fecha de mi examen de cálculo. (Malditos Profesores)

Y pues ya. Ahora sí, a contestar sus reviews:

Rilli: JAJAJAJ si, si me dí cuenta, pero no dije nada por miedo a la indiscreción (LOL fue comentario publico) y ese ejemplo que diste me hizo reír. Es que los chicos son unos mal pensados y así, por eso a veces no se puede hablar con ellos. Con respecto a nuestro Xiao, pues como podrás ver en este capitulo, si le dolió lo que Sakura dijo de él. Posiblemente sea ella la única capaz. De controlarlo en ciertos aspectos :)

Gracias por desearme suerte. Por cierto, la obra fue un asco, a los demás actores se les olvidó la obra y en vez de ser un drama como debía, fue una comedia. :)

Espero que te haya gustado el capitulo, querida, y que tengas más suerte con tus amigos y que ya no se enamoren de ti. (claro, si eso es lo que deseas) Bye 3

Karito: Hola! Esperó que este capítulo te haya dejado con la boca abierta (a mí me dejó roja jajaja) pues bien, supongo que nuestro Xiao se va a tranquilizar y va a tratar de hacer muy feliz a Sakura por que sí no… bueno ya sabes, podría perderla. Pero aún faltan tres problemitas muy grandes, ya verás cuales son. :)

Espero que te haya gustado el capitulo y que sigas leyendo la historia. Eso me haría muy feliz. :) (me gustó tu review)

FifoTsukino: Qué tal? Me alegra que la historia te haya gustado, y espero que el capítulo de ahora te haya agradado igual, :) sakura posiblemente ya no va a querer alejarse de Xiao.

anaiza18: hola amiga, como estas? Pues tal vez después de todo a Shao si le importe lo que piense Sakurita de él. Jajaja imagínate tener uno así? Sería increíble. Guapo, dominante y con un montón de dinero jajaja ntc. Es posible que Tomoyo y Eriol también se enamoren o que terminen odiándose (eso lo dejaré a la decisión de ustedes :)) por ultimo Touya y Yue si le harán buena batalla a Shao y Eriol si invitan a sus amigos, porque de lo contrario, quién sabe.

Gracias por tu review y espero sigas leyendo la historia. Tus reviews son muy importantes para mí. :)

Laura: HOLA! Jaja me gustaron mucho tus reviews, pues no sé si Shao y Sakura tendrán más complicaciones, lo único que puedo decir es que todo está muy incierto, pero lo que sí, es que después de este cap posiblemente ya no podrán estar él uno sin el otro.

Yue si la hará de triangulo amoroso junto con nuestros protas. Será muy divertido verlos así. Además de que posiblemente habrá trío, eso si ustedes así lo desean (trío de Eriol, Sakura y Shaoran).

Espero y te haya gustado este capítulo y sigas leyendo la historia. :) sayo!

Pues quería preguntarles que les parecía la idea de un trío o de que Eriol y Tomoyo se odiaran? ustedes digánme, y yo lo haré realidad. :)

Bien, sin más por el momento yo me retiró

Atte: Dalian Monthgomery

"Pero te quise y te quiero, aun que estemos destinados a no ser".