Bien, nos sabemos de memoria la historia: los personajes de las CLAMP no me pertenecen si no a ellas, yo podría a llegar a utilizar personajes de mi imaginación pero casi todos serán de ellas (todos por el momento. Yo diré cuando no). La historia es de mi total autoría y pues… X a leer!
Summary: Sakura Kinomoto ha sido prometida a Shaoran Li como un pago a Hien Li por haber curado a la madre de la chica de una terrible enfermedad. Al cumplir 18 años de edad, sin previo aviso y sin aguantar más, Shaoran decide que ya es tiempo de reclamar a su mujer.
El secuestro de sakura
Pensamientos y recuerdos: "&&&&&&&&"
Sueños: "&&&&&&"
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La comunidad que formaba el Clan Li era tan grande como una colonia. Todos vivían cerca de todos. Por ende, la casa del gran jefe Hien Li se tenía que destacar de entre las demás. Era una gran residencia, tan grande como la mismísima casa blanca e incluso, más lujosa, arrogantemente hermosa.
Era por eso que cuando alguien del Clan era llamado a entrar en ese increíble lugar se consideraban afortunados, pues no cualquiera podía entrar en ella, sólo altos mandos de los ninjas o familia demasiado cercana. Era tan imponente que a veces aterrorizaba con su glamur, pues de cierta forma, con este enorme inmueble Hien Li dejaba entrever el gran poder que poseía.
Y a 18 años de no haberla visto a Ieran Li se le antojo hasta escalofriante. No hacía falta entrar en los aposentos del Clan, la casa sobresalía por encima de cualquier cosa a su alrededor. Además de que no había un solo edificio frente a ella.
Nada podría opacar a aquella belleza. Había sido modificada cada que un hombre del Clan Li entraba en poder. Hien no la había modificado hasta que ella llego a vivir con él como esposa. En aquella época había hecho verdaderos cambios a la residencia. Viéndola ahora parecía que habían sido agregadas dos columnas para nuevas habitaciones, éstas tenían un estilo entre victoriano y moderno. Ese no era el estilo de su ex marido.
Un escalofrío le bajó por la espalda al darse cuenta de quién era el nuevo jefe del Clan.
Su hijo.
Juraba que no quería verlo, no sabía por qué él nunca le había despertado ese amor de madre que si le despertó Shin. Tal vez fue porque se había sentido ultrajada y sucia cada vez que Hien la tocaba o tal vez fue porque se parecía mucho a Hien…
Respirando hondo, abrió la reja que dividía al Clan de la ciudad entera. Sabía que la matarían si entraba ahí, pero ya era hora de cerrar ese estúpido círculo que dejó abierto hacía 18 años.
Caminó con paso aparentemente seguro, pero por dentro estaba muerta de miedo y nervios. Su esposo quería acompañarla en aquella proeza, pero aquello lo único que haría sería que en verdad los mandaran a matar a ambos. A medida que avanzaba por las calles de aquel lugar, las personas mayores la miraban extrañados, incluso con profundo odio.
–Piruja. –le gritaron y le lanzaron una piedra enorme que no alcanzó a golpearla porque la mujer que la había lanzado no tenía la suficiente fuerza ni la puntería para hacerlo correctamente.
Siguió caminando sin querer escuchar los susurros que despertaba ni los insultos que proferían en su contra. Y mucho menos sin querer sentir las piedras que cada vez caían más cerca de ella. Sabía que no le quedaba –al menos en ese lugar– pero caminó con la frente en alto. No debía escuchar lo que todas aquellas personas dijeran de ella. Sólo eran una gran masa de conformistas que habían decidido acomodarse con los matrimonios de conveniencia que a todos ellos les habían concertado. En el fondo, lo que le tenían era envidia porque ella si había luchado por su verdadero amor y había salido victoriosa.
Pero lo que Ieran no tomaba en cuenta es que esas personas no sólo la "odiaban" porque había "luchado" por su libertad, si no porqué había dejado a un inocente desamparado. A su propio hijo. Él cual había sido objeto de profunda lastima y burlas por parte de niños crueles. Pero eso Ieran no lo veía.
Justo cuando le faltaban 7 cuadras para llegar a la gran casa de su ex esposo se topó con una pequeña multitud de personas enardecidas que pretendían lincharla.
–Déjenme pasar. –espetó.
Nadie dijo nada, pero se miraron los unos a los otros y en completo acuerdo dos hombres tomaron a una Ieran horrorizada por los brazos y comenzaron a arrastrarla hacía algún lugar.
Pero la suerte había estado de lado de la madre del castaño, por qué unos jóvenes ninjas, exentos de conocerla, se la arrebataron a la multitud y la llevaron consigo a la gran casa de Hien. Desde el principio, aquella había sido la intención de Ieran al acudir a aquel lugar, en esos instantes, ya no estaba muy segura de ello.
–Podría decirnos, señora, ¿por qué la querían linchar? –preguntaron, pues, que ellos supieran las personas del Clan Li eran sumamente tranquilas.
Ieran prefirió no mediar palabra, y al ver está reacción, los chicos oportunamente decidieron no hacer más preguntas al respecto.
Al entrar en aquel lugar, Ieran se sintió terriblemente nerviosa. No soportaba ver los cuadros de los antiguos jefes del Clan, pues aquellas fotos le recordaban cuantas veces había sufrido incansablemente en esa casa. Cada paso que daba hacía la oficina personal del ex jefe Li le hacía reconsiderar severamente la opción de salir corriendo.
Pero ya era tarde.
Pues por estar sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que ya habían atravesado ese umbral que ella no había atravesado casi nunca.
–Señor, hemos venido a traer a ésta mujer con usted. La gente del Clan aparentemente urdía lincharla. –Hien levantó la cabeza de lo que estaba haciendo para llevarse una gran sorpresa.
–Tú… –masculló molesto. –Lárguense –les pidió a sus ninjas. –cuando estos se retiraron le pidió "amablemente" a su mujer que se sentara. –Dime, Ieran ¿qué vienes a hacer por acá? –sonrió falsamente.
–Vengo a advertir a mi hijo.
–¿Tu hijo? –Hien soltó una carcajada. –no es tuyo, es mío. No digas estupideces en mi presencia, te lo recomiendo. –le pidió cruzando sus brazos sobre su pecho.
–Es tan tuyo como mío. –espetó molesta, Hien volvió a reír.
–Tú sabes que no es cierto.
–Mira, Hien, no he venido a pelear contigo por esto. –se agarró el puente de la nariz con evidente frustración. Volvió a mirarlo. – he venido a advertirle a Xiao lang sobre lo que está haciéndole a esa pobre chica a la que ha secuestrado–
–Mmm, ¿con que ya te llegó el chisme? –descruzó los brazos y se apoyó en el escritorio.
–Sólo trato de ser una buena madre. –Hien se puso serio.
–¿Hasta ahorita? Mira, Ieran, aunque quieras reubicarte o absolverte de la culpa por no haber sido una buena madre para tu hijo ya es muy tarde. Shaoran es ya un adulto y está tomando sus propias decisiones.
–Se está yendo por el camino equivocado. –protestó.
– ¿Y debo suponer que eso es de importancia tuya ahora? Nunca fuiste una buena madre, Ieran, de hecho, ni siquiera fuiste madre para él.
Era cierto, nunca había sido una buena madre para el pequeño Xiao lang. El niño no había tenido la culpa de parecerse a su padre. Pero esa era la razón por la cual nunca lo cuidó debidamente.
Un día mientras veía a Kabuto practicar perdió a su hijo de vista. Eso no le había alarmado, lo que le alarmó después fue ver a Hien correr hacía ella con el niño morado en brazos, pues había caído en el estanque del Clan.
Curiosamente, había deseado aquel día que algo malo le ocurriera a la criatura, no entendía por qué. A veces, solía imaginar que si cerraba los ojos al menos 10 segundos y pedía con todas sus fuerzas estar junto al hombre al que amaba, aparecería a su lado por arte de magia.
Pero aquellos sólo habían sido sueños estúpidos de una chica enamorada.
La única que parecía entender su sufrimiento en todo aquello era Nadeshiko, su mejor amiga en aquellos tiempos. Ella siempre la ayudaba a escaparse cuando necesitaba ver a Kabuto. Eso siempre se lo agradecería a Naddy.
Pero lo suyo con Kabuto remontaba desde que tenía 16 años, cuando por curiosidad se había escapado de casa y se había acercado a la academia ninja. Como cualquier chica normal de esa edad le había dado curiosidad por ver a los chicos y descubrir a alguno que le interesara debidamente. Al principio ninguno le gustó. Incluso vio a Hien, quién era terriblemente asediado por las mujeres por ser un hombre extremadamente guapo, pero eso a ella no le importó en absoluto.
Lo que llamó su atención fue un chico –más o menos de su edad– al cual llevaban a empujones hacía una enorme cruz de madera. Estaba completamente empapado y el aire frio de enero seguramente le estaba helando los huesos, pues sólo traía un taparrabo.
El mismísimo Hien se había encargado de colgarlo hasta la cima de aquel espantoso artilugio y después le había hablado severamente, advirtiéndole que se quedaría allí por 8 horas.
–"Y más te vale no morir, pues traerás la vergüenza a tu familia"–le había gritado y después le había dejado completamente sólo.
Ieran odió a ese hombre por eso, pues apenas eran las 07:00 de la noche y estaba considerablemente nublado. Apiadándose del chico, la mujer se había acercado y le había hecho compañía desde fuera de la maya que separaba el bosque de la academia.
Había sido amor a primera vista. Nada habría podido evitarlo.
Después de eso, los dos chicos enamorados se habían visto a escondidas, sin falta todos los días. Y a los 17 años, Ieran fue escogida como futura prometida para el hombre al que más odiaba en ese mundo por haber agredido al hombre que amaba.
Esa misma noche había tenido una discusión con Kabuto. Él le pedía que escaparan juntos, ella sólo pedía paciencia y que la entendiera, pues si no se casaba con Hien Li, su padre golpearía nuevamente a su madre. Después de esa discusión Ieran se había entregado a él en cuerpo y alma y se había convertido en mujer.
–"Aunque te vayas, tu corazón, mente y cuerpo me pertenecen, nunca lo olvides, que yo no te olvidaré". –le había dicho él.
Un año después, Ieran se unió en matrimonio con Hien Li. Ese día fue el más horrendo de su vida, pues no sólo se había unido a él en nombre de Dios, sino que también esa misma noche se entregaría a él. Pero esa no había sido la gota que había derramado el vaso aquel día. Sino Kabuto, a quién ya llevaba meses sin ver, –pues ella le había pedido distancia– había asistido acompañado de Darome, una chica que Ieran consideraba una de sus mejores amigas. Habían acudido en plan amoroso y se paseaban por todo el salón como unos tortolos enamorados.
Ieran había rabiado al verlos, más al preguntarle a la chica el por qué de su traición. Ella sínicamente sólo había respondido que Kabuto siempre le había gustado y que ahora que ella se había casado tenía el camino libre.
Aquello la había destrozado. Con el tiempo, Kabuto y Ieran se habían distanciado lo suficiente, pero siempre estaban alertas de lo que hacía el otro. Meses después, Kabuto había conseguido el titulo de ninja jefe de una pequeña tropa muy importante y se había casado con Darome. Por su parte, Ieran había quedado embarazada, otro motivo por el cual se hizo una nueva fiesta.
Fiesta que destrozó a ambos por igual.
Pasó un año. Xiao lang nació y fue cuando Kabuto y Ieran tuvieron su primer acercamiento después de mucho tiempo. El hombre había sido invitado a cenar a la gran residencia Li junto con su esposa, pues habían superado una misión de la que sólo él y un novato muy inteligente habían salido vivos. Había sido un acercamiento muy nimio el que habían tenido, pero sólo eso necesitaron para confirmarles a ambos que los rescoldos de su amor aún seguían encendidos.
Después de eso Kabuto la acechó como loco, hasta que la convenció de salir a escondidas con él. Ieran se escapaba con la excusa de que iría a visitar a su amiga, que era Nadeshiko, pero nunca mencionó su nombre. Meses después, Nadeshiko cayó terriblemente enferma y en favor Ieran le había pedido a su esposo que la curara. Éste había accedido, pero estaba dispuesto a cobrarle a Fujitaka, pues decía que nada en la vida era gratis. Ieran lo había odiado por eso, y más lo odio cuando vio la cantidad que estaba dispuesto a cobrarles a los Kinomoto. Lo único que pudo hacer para ayudarlos había sido prometer a la hija del arqueólogo en matrimonio por la vida de su mujer. Y así pasaron 5 años n los que ella se siguió viendo con Kabuto hasta que los descubrieron en un hotel no muy lejos de aquel lugar. Ieran había respirado hondo y se había sentido muy feliz al saberse por fin libre de su marido, pero por otro lado, estaba muy nerviosa por lo que le harían al final del día.
En ningún momento pensó en su hijo. Ni en que iba a deshonrrar a su familia
Cuando Hien la corrió y le prohibió volver acercarse a su hijo, a él, o al lugar donde habitaba el Clan, Ieran se había sentido una felicidad tan grande que sólo habría podido describirla como un éxtasis total. Ni siquiera pasó a despedirse de su hijo, a quien no había visto en dos días. Simplemente, tomó todas sus cosas y se marchó casi brincando de felicidad.
No tenían absolutamente nada de dinero, pues Darome no le había permitido a Kabuto llevarse sus cosas, pues ella no quería que él se fuera. Acudieron con la única persona que ellos sabían que los podría ayudar.
Nadeshiko.
Le pidieron una vasta cantidad en yenes, situación que dejó a Naddy aún más pobre. Prometieron pagar, pero la verdad es que las crisis nunca se los permitió. Y hasta la fecha seguían sin pagarle.
Compraron una pequeña casa y Kabuto al no tener demasiados estudios, lo único a lo que pudo aspirar fue a ser obrero en aquellos tiempos. Pero eran felices, porque se amaban y se tenían él uno al otro. Aunque, por las noches, Ieran sentía como si estuviera olvidando algo, un vacio sordo en la boca del estomago. Nunca le dio sentido a ese sentimiento.
–Como sea, dime dónde es que está Xiao lang.
–No veo por qué debería decírtelo. No te incumbe en absoluto. –dijo con simpleza.
–¡Porqué quiero evitarle a esa chica las penas que yo sufrí a tu lado! –le gritó con furia a su ex esposo. Hien la miró muy serio. –Mira, sé que nunca fui una muy buena madre, ni esposa. Sé que nunca los quise como debía haberlos querido, pero si hay algo que pueda hacer para evitar que nuestro hijo sufra lo que tú sufriste por lo que hice, lo haré. Porqué apuesto que ella no lo ama. –al ver que Hien no decía nada, agregó. –Y te juro que si no me dices dónde se encuentran, haré que el Clan completo se entere de lo que tu hijo está haciendo.
–No te atrevas, Ieran. Por qué si lo haces te juro que está vez si te mato. –se puso de pie y adoptó una postura desafiante.
–Dame la dirección entonces, ahora mismo. –ordenó.
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Por alguna extraña razón que no entendía, a Shaoran le fascinaba velar el sueño de su mujer. Sobre todo por las mañanas, cuando el sol apenas estaba saliendo de su escondite tras las montañas. Tenía meses haciéndolo y en vez de volverse una costumbre se volvió más bien una hermosa obsesión para él. Sonrió de medio lado recordando cada noche en que la tocó, en las que la dejó con la apremiante necesidad de más.
Afortunadamente, ella ahora estaba con él. Eso significaba que terminaría los trabajos que había dejado inconclusos con ella cada noche.
Junto a él estaba Sakura. Que descansaba profundamente, pues Shaoran no había podido darle tregua y la había tomado al menos 4 veces en la noche. Todo había sido por culpa de ese brazo lastimado de ella. Si tan sólo estuviera sano…
Acercándose un poco más a ella, Shaoran besó la marca de pertenencia que había dejado sobre el satinado cuello de su mujer, que estaba frente a él. Esa acción provoco un gemido por parte de la castaña, quien siguió durmiendo. El castaño la destapó un poco, dejando a la vista los firmes senos de la chica. Comenzó a juguetear con un rosado pezón, mirando encantado las muecas y los pequeños impulsos del cuerpo de su mujer. Estampó un beso en su frente y siguió acariciándola, hipnotizado.
Al cabo de un rato, Sakura comenzó a gemir y a removerse. Entonces Shaoran aprovechó para morderle el cuello mientras bajaba su mano por su abdomen.
Sakura se despertó con un jadeo débil al sentir la mano de Shaoran entre sus pliegues femeninos. Sólo un ligero toque bastó para que ella se encendiera. Quería llegar más lejos, así que comenzó a acariciar el clítoris de su mujer.
–Tú, eras… Yo… Yo tenía sueños en los que… Ahhh… –gimió largamente al Shaoran acariciarla más rápido.
Sin poder evitarlo, Sakura se apegó más al pecho masculino, gimiendo por consuelo. Shaoran besó su coronilla y jadeando se acercó a su boca para besarla. La acercó más a él y suspiró de alegría, nada se comparaba a tenerla entre sus brazos. Entonces, una palabra que nunca había utilizado iba a salir de sus labios.
–Sakura, amor. Yo te…
De improvisto sonó el ruido de unos golpes contundentes en la puerta principal y los pequeños ladridos de Kerberous. Con mucha cautela y confusión Shaoran miró a Sakura, quién a su vez lo miraba con deseo y sin entender absolutamente nada.
Shaoran se puso unos vaqueros como el rayo y bajó tan rápido, silenciosa y cuidadosamente como el centinela que era, seguido del pequeño cachorro que le alcanzó, juguetón, en el camino, creyendo que todo aquello era un juego. Cuando en realidad se trataba de algo más grande que un simple intruso. En el pasamanos de las escaleras por debajo siempre guardaba una navaja por sí llegara a necesitarla. La tomó y siguió con paso seguro hacía delante.
Los golpes en la puerta no habían sido de Eriol. Esa no era su manera de tocar. No podría haber sido su padre, pues éste entraba sin importarle nada, pues tenía llave, incluso considerando la situación en la que se encontraba con Sakura. Y en definitiva, no podrían ser ni Mei ling ni Yamazaki, pues ambos tocaban como niñas. No, esos golpes eran livianos pero decididos. No eran de nadie que él conociera.
Llegando a la entrada principal que era de donde provenían los sonidos, Shaoran se asomó por la ventana. Alcanzó a divisar una larga y espesa cabellera negra, y un cuerpo menudo, pero no logró advertir quién podría ser.
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Nadeshiko estaba sentada viendo la televisión sin prestarle la menor atención. Sólo veía las imágenes, pero no escuchaba nada, sólo sus pensamientos sobre sus hijos. Cuando repentinamente, una noticia la sacó de su estupor.
–"Se nos acaba de informar que la hija de la famosa diseñadora Sonomi Daidoji ha sido secuestrada por un Clan del que no daremos a conocer el nombre por cuestiones de seguridad…"
La madre de la castaña se paró de su asiento mortalmente asustada. Iba a correr a su habitación junto a su esposo Fujitaka, pero éste ya estaba junto a ella. Ambos escucharon la noticia atentamente y a cada palabra que se decía, éstos iban perdiendo cada vez más el color del rostro.
La noticia estaba por terminar y casi en su último momento, aparecía Sonomi Daidoji dando testimonio a la prensa.
–"LO ÚNICO QUE DESEO ES QUE SE ME REGRESE A MI HIJA". –ordenaba.
–Escuchaste eso. –preguntó Fujitaka al apagar el televisor, pues la nota había terminado.
Nadeshiko no se movió, parecía no poder reaccionar pues estaba en un tremendo estado de shock, entonces de la nada rompió a llorar. Ella sabía lo que ocurriría. Desde ese momento, sus días estaban contados si no corrían pronto a ver al gran Hien Li.
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Tomoyo miraba el cielo como nunca antes lo había hecho. Ni siquiera cuando niña había tenido la oportunidad de ver semejante espectáculo. Siempre estuvo ocupada. Clases de canto, natación, voleibol, fut bol, ballet, yoga… más los estresantes exámenes y las clases extra de cálculo que tomaba para no reprobar la habían hecho mantenerse lo bastante ocupada como para no prestarle atención a las cosas verdaderamente importantes de la vida.
El cielo estaba teñido en corales y ópalos.
Se preguntaba cómo es que jamás lo había notado, cuando escuchó el sonido del gemido sordo del moreno al levantarse y estirarse en la cama. Ella no había podido escapar. Su pierna izquierda estaba asegurada a la cama con un grillete y la puerta estaba cerrada. La ventana estaba abierta y con las persianas corridas, lo cual parecía más un indicio de burla que otra cosa.
Tomoyo lo miró. Ella estaba sentada en el piso, mirándolo despertarse. Lo había visto dormir por horas hasta que se "hartó" de hacerlo. Entonces había bajado de la cama y al tratar de escapar nuevamente, había comprobado que tal acción era imposible. Entonces había descubierto las hermosas vistas que el amanecer regalaba cada mañana y se había quedado como boba observándolas.
–Qué haces en el suelo mujer. –no fue una pregunta. –Anda vuelve a la cama. – ordenó con voz ronca.
La morena lo miró a los ojos y después miró nuevamente al cielo.
–Antes dijiste que me habías traído aquí para darle más credibilidad al secuestro de mi mejor amiga. Dime, –habló la morena por primera vez, después de una pausa. – ¿Cómo es que conoces a mi Sakura? Por qué, que yo supiera, nunca la dejaban salir a ningún lado.
Eriol se despabiló al escuchar aquella pregunta. Miró el techo, pensativo. Sabía que no debía decir nada al respecto, pero conociendo lo malditamente terca que era la chica, prefería hablar antes de que ella le sacara la verdad a base de enojos.
–Tu amiga le pertenece al Clan Li incluso antes de nacer. –dijo finalmente. –Lo único que puedo decirte es que ha sido reclamada.
–Entonces, ¿para qué me quieren a mí? Técnicamente no les sirvo para nada. Sólo estorbo.
–No del todo, preciosa. – dijo y se sentó en la cama, dejando que la sábana cayera hasta sus caderas. –Estás aquí porqué así hemos despistado a las personas. No servirá toda la vida, pero no acabará tan pronto.
Tomoyo rió por la estupidez de Eriol. Su madre la conocía. Sabía que la detestaba por no pasar tiempo con ella, pero también sabía que no era estúpida. El moreno arqueó una ceja al escucharla.
– ¿Qué es tan gracioso?
–Mi madre no se creerá esa tonta historia. Me conoce demasiado como para saber que primero velo por mis intereses o lo más beneficioso para mí. Seguramente, ya medio mundo sabe que he sido secuestrada y vendrán a buscarme. –masculló con una sonrisa bailarina.
Era cierto. Maldición era tan jodidamente cierto.
Ante tal mención, Eriol sintió pánico. No sólo por lo que le harían a él cuando lo atraparan con las manos en la masa, sino porque le arrebatarían a Tomoyo y él jamás la volvería a ver. Necesitaba avisarle a Shaoran cuanto antes.
–¿Quieres ver a tu estúpida amiguita? –la miró observarlo con seriedad. –Pues levántate que hoy se te cumplirá ese deseo. –dijo y comenzó a levantarse de la cama.
No se fiaba de ella estando a solas, tenía que llevársela con él para mantenerla vigilada todo el tiempo, pues sabía que podía someterla cuantas veces quisiera si era necesario.
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Orbes castaños, cabello negro ondulado. Piel blanca y menuda. Extremadamente hermosa para ser una señora grande. Así veía Shaoran a la mujer frente a él.
Shaoran era demasiado pequeño como para recordarla. Muchos dirían que el rostro de una madre nunca se olvida. A él sí. Pues ella nunca había estado tan al pendiente de él cuando era niño. Siempre hubo preferido "escaparse con las amigas" que estar al lado de su primogénito
La miraba y en su vientre sentía una extraña sensación de deja vú.
–Buenas tardes. –dijo con voz un poco ronca. Guardo silenciosamente el cuchillo en sus pantalones. Kero se acercó a la extraña y comenzó a olfatearla, pero ésta parecía no prestarle ni la más mínima atención.
La mirada de la mujer lo sorprendía. Era tan parecida a la suya, que le dio un poco de curiosidad saber quién era. Afortunadamente, Ieran rompió el silencio.
–Buenas tardes, mi nombre es Ieran Li. –dijo aparentemente llena de confianza, pero algo en sus facciones iba mal, su ceja derecha temblaba casi imperceptiblemente. Aquella era, si no se equivocaba una muestra de nerviosismo puro.
Entonces su atención se volcó completamente hacía el nombre que la mujer había pronunciado.
Ieran Li.
Ieran Li…
IERAN LI.
–Tú… –De repente Shaoran se había puesto ceniciento. Sus ojos se habían tornado rojos por la furia y su cuerpo se puso tan rígido que creyó le darían cientos de calambres por todo el cuerpo. Las venas se le saltaron, evidenciando el pulso del cuello. El aire de sus pulmones desapareció tan rápido como hubo llegado y un peso tan enorme como el que le cayó encima al escuchar aquel nombre pudo haberle detenido el corazón, ocasionándole un paro cardiaco. Pero nada de aquello ocurrió. – ¿Cómo ha osado mostrarse frente a mi?–espetó lleno de furia lobuna.
Ieran perdió el color del rostro al ser la detonante de tal furia.
–Yo…
–Cierre su boca. Nada de lo que usted diga será tomado en consideración mía. Sé lo que dirá, siempre, todas las prostitutas dicen lo mismo…
TAZ.
Una bofetada. Esa mujer lo había abofeteado y ni siquiera tenía derecho de hacerlo. La creciente furia de Shaoran aumentó a grados que nunca creyó capaces en él. No era sólo furia. Era impotencia, odio, coraje, dolor, infinita desdicha. Todos los sentimientos que se arremolinaron en el interior de Shaoran eran negativos.
–Lárguese. –le gritó. El cachorro comenzó a ladrar asustado. –Lárguese antes de que haga algo de lo que me arrepienta toda mi vida. –ordenó rojo de cólera.
La mujer lo miraba ya con lágrimas en los ojos y una mueca suplicante en el rostro.
–Xiao lang, déjame explicarte… –Juntó sus manos.
–Déjeme en paz. –sentía cómo le temblaban los músculos del rostro. –Escúcheme bien. Por su propio bien aléjese de ésta zona. No vuelva nunca a buscarme o de lo contrario, no seré capaz de controlarme como lo estoy haciendo en estos instantes. –ladró con odio. Los ladridos del animal no hacían más que provocar aún más tensión a la escena.
–Yo sólo…
–JODER. CIERRE LA BOCA O…
–Shaoran… –gritaron.
El castaño se quedó helado al escuchar aquella voz. Cómo si fuera una especie de robot, se giró hacía ella. La miró y al hacerlo, contempló su lozanía y aquella belleza que lo dejaba sin palabras y que al mismo tiempo calmaba sus torrenciales aguas. Era ella, su Sakura, su mujer. Poco a poco y sin poder evitarlo, sintió que haría algo que desde los 5 años no hacía.
Llorar.
Se dio vuelta tan rápido como pudo y pasó a un lado de su mujer, que estaba al pie de las escaleras, sin mirarla a la cara, ocultando la mirada. Entonces se encerró en su estudio con un portazo muy estruendoso. Tomó una botella de el mejor vino que tenía y se sirvió un trago.
Sakura se quedó sorprendida y sin comprender lo que había visto en los rabillos de los ojos del castaño.
Lágrimas de dolor.
Entonces miró a la mujer que estaba parada en el quicio de la puerta, llorando con las manos cubriendo su rostro y profiriendo gemidos violentos y diminutos espasmos.
Considerando la situación, Sakura pudo haber velado por sus intereses y haber escapado del lugar inmediatamente, pues la puerta estaba abierta y sabía que la mujer, sumida en la desesperación como estaba, no notaría su marcha. Pero la mujer lloraba, y Shaoran también estaba llorando en aquel momento. Y cuando de llantos se hablaba, Sakura era la persona más débil y solidaria del mundo incluso si esa persona que lloraba la había herido. Pues ofrecía consuelo sin nada esperar a cambio. Se acercó a ella lentamente y la abrazó asustándola en el acto.
–Mi nombre es Sakura. –le dijo cuando la mujer la miró horrorizada. – Yo soy… –no supo darle nombre a la extraña relación que tenía con el castaño.
–Sé… Sé quie-n ere-s… –contestó la mujer hipando. Sakura se sorprendió ante tal información. Ieran miró detenidamente el rostro de su interlocutora. La chica era todo un ángel. Al bajar la mirada por su cuerpo, se dio cuenta de que estaba vestida con una camisa que seguramente era de su hijo y que tenía un Hombro venddado. – Tienes que… en-entrar, querida. –dijo limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. –El aire de esta mañana es más fresco que de costumbre. –entonces se separó de ella y habiendo entrado en la casa cerró tras ella.
–Podría decirme por favor, ¿quién es usted y por qué Shaoran la ha tratado así? ¿Cómo es que me conoce? –pidió saber amablemente.
Ieran la miró con mucha pena. Nunca durante 18 años se había sentido más culpable que en aquellos momentos. Se arrepentía de haber dejado a su primogénito con su ex marido. Pues, ahora que lo veía detenidamente, era el vivo retrato de ella. Shaoran sólo tenía el cabello y los ojos del color de Hien. Lo demás, eran rasgos completos de su familia. No había querido abofetearlo, sabía que merecía el insulto pero…
–Yo… –volvió a limpiarse las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos. En aquellos momentos comprendía aquel dolor que sintió todas las noches antes de dormir y al que nunca le dio sentido. –Mi nombre es Ieran Li. Soy la madre de Xiao lang. –sorbió la nariz.
Sakura recordaba aquel nombre porque su madre le había contado algunas aventuras que había tenido con su mejor amiga, que al parecer era la mujer que tenía en frente. ¡Qué pequeño era el mundo!
–Al parecer he oído bastante de usted. Mi madre se llama Nadeshiko Kinomoto. Es su mejor amiga, ¿no es así?
–Así es. ¡Ho, Dios me perdone por semejante error que he cometido con ese muchacho! –dijo refiriéndose al castaño.
–Tranquilícese, por favor – La guió hasta la cocina y puso la cafetera a hervir. En un platito sirvió un poco de leche y croquetas para Kero quien las había seguido obedientemente. – ¿Por qué Shaoran la ha tratado de aquella manera, si ha dicho usted que es su madre? –la sentó en la silla con delicadeza y luego se sentó ella del otro lado.
–Es una larga historia, niña. Si te la cuento, terminarás odiándome también. Pues, por mí es que estás atada a mi hijo. –dijo con pesar.
Sakura la miró con creciente curiosidad y miedo. Quería saber la verdad.
–Hable, por favor. Yo la escucho. –dijo con un nudo en la garganta.
Ieran suspiró y mirando sus manos temblorosas sobre la mesa, comenzó a relatar su viejo pasado al cual había creído enterrado hasta que Nadeshiko la visitó aquella tarde.
–Bien… Desde que nací, se me inculcó la idea de que debía aspirar a lo mejor. Mi padre era un hombre frio, controlador, manipulador y violento. Nunca demostraba cariño y sólo se involucraba sexualmente con mi madre con la única intención de procrear. Fui la última hija de un matrimonio con 6 varones. Y sé que fui concevida con el único propósito de ser la mujer del que sería el nuevo jefe del Clan Li. Ósea Hien Li, padre de Shaoran. –Miró los ojos ávidos de la chica y continuó. –Yo tenía que nacer, a todas luces, con grandes dotes de belleza e inteligencia, de lo contrario, mi padre golpearía a mi madre y yo sería abandonada a mi suerte. –
Sakura hizo una mueca de horror al escuchar aquello.
–Afortunadamente para mi madre, nací con los dotes que mi padre solicitaba y apenas cumplí los 4 años de edad decidieron que era tiempo de entrenarme para ser la perfecta "Yamato Nadeshiko". –Al ver la cara de asombro de la castaña prosiguió. – Cuando cometía un error, mi padre se encargaba de azotarme con infinita crueldad. ¡Y cuidado con que alguna lágrima saliera de mí! Por qué entonces me azotaba aun más fuerte. no podía correr con mi madre, o si no, él la golpearía también. Cuando cumplí 6 años de edad, me enviaron a la academia "Sakamoto N° 1" que era una academia exclusivamente para chicas. –Sakura abrió los ojos desmesuradamente al oír el nombre de aquella institución, pues ella también había sido enviada allí a los 6 años, para formarse. –Mi padre pidió que se me tratara con lujo de violencia si cometía el más mínimo error, y así fue. Con el paso del tiempo fui creciendo y volviéndome completamente diestra en todas las artes. Me convertí en la perfecta "Flor de Loto" y mi padre estaba orgulloso de mí por primera vez. No me volví dura con todas aquellas experiencias porque conocí a tu madre. Tu madre era ese respiro de vida y belleza que yo no era. Era incluso más hermosa que yo, en cuanto a físico se refiere. –Alzó una mano y tocó la mejilla de la castaña, quien estaba reclinada sobre la mesa escuchando atentamente, con semblante tembloroso. –Tu sacaste sus hermosos ojos, corazón. –la alagó y Sakura sonrió con ternura. Esa mujer era muy hermosa y bondadosa. –Un día en unas vacaciones de verano en las que tu madre se fue con tus abuelos de viaje, yo me escapé de casa y me acerqué a lo que era la Academia Li.
–¿Yo tengo abuelos? –preguntó la castaña muy asombrada.
–Así es, y una prima. Pero aún no he llegado a esa parte. –Entonces continuó la historia ante la mirada de consternación de la esmeralda. –Era una joven ilusa de tan sólo 16 años. A esa edad las chicas de mi época no eran tan experimentadas como las de ahora. Yo alego que fui demasiado soñadora. Pues creía en el amor real cuando mi destino era otro. Recuerdo perfectamente que me acerqué al alambrado que estaba cubierto por las enredaderas de los árboles y escondiéndome, presencié como castigaban con crueldad a un chico. El hombre que lo castigaba era nada menos que el padre de Shaoran. Recuerdo como lo odié por dejar colgado al que ahora es el amor de mi vida. Me acerqué a él y conversamos un rato. Por supuesto, aquello fue amor a primera vista. Y lo sabía porque nunca en mi vida había sentido semejante emoción como la que experimentaba al verlo. Lo veía cada vez que podía y él a mí. Todo era obviamente a escondidas, de lo contrario, a él lo habrían matado y a mí me habrían golpeado y luego hubieran golpeado a mi madre por mi culpa. Sabía que mis actos conllevaban al deshonor de mi familia, así que nuestras salidas estaban meticulosamente planeadas. Sin margen de error. Desafortunadamente, a mí me tocó vivir en un tiempo en el que el amor no estaba precisamente por encima del beneficio económico, sino todo lo contrario –Hizo una pausa en la que dejó de mirar a Sakura y luego ella miró al horizonte. –Un día, llegó lo que tanto mi ahora esposo y yo temíamos tanto en aquel tiempo. Mi boda con el que sería el nuevo jefe del Clan. –la mujer bajó la mirada.
Sakura estiró sus manos y tomó las de la mujer, que estaban heladas, tratando de darle calor y ánimos para que ella continuara.
–Yo no quería. Era demasiado joven, y sin duda no amaba a Hien. Pero no podía evitarse. Esa noche en que anunciaron nuestro compromiso, tuve una gran pelea con mi enamorado. No me quería dejar ir. Pero yo tenía que obedecer, pues tenía miedo de que mi madre fuera masacrada si no lo hacía. Después de esa disputa nos juramos amor eterno. –La cara de Sakura se tornó triste. – Un año después me casé con Hien Li, muy en contra de mi voluntad. Esa noche, mi ahora esposo había llevado a una chica a la recepción y se habían anunciado como novios formales. Ella era mi amiga y aún así no le importó. Tu madre me consoló cuando rompí a llorar en plena ceremonia y luego me acomodó el maquillaje para volver con los demás. La noche de bodas, fue sin lugar a dudas la peor de toda mi vida. Fue… –calló y más lágrimas rodaron por sus mejillas. –Para mí fue una violación. –dijo con voz ahogada. –Yo… recuerdo que… no hice nada… sólo me quedé completamente tiesa. Esa noche hería a Hien, me herí a mí y herí a mi esposo. Poco a poco fui perdiendo el contacto con él. Pero lo seguía celando. Al poco tiempo yo quedé embarazada y él se casó, sólo nos hacíamos más desdichados. Después de la fiesta que se hizo por mi gestación no volví a saber más de él en los lapsos siguientes. Nueve meses después nació Xiao lang. – La mujer miró a Sakura y en ésta pudo ver que Ieran tenía una tremenda mueca de arrepentimiento en su rostro. Más lágrimas afloraron de ella y Sakura soltó una de sus manos para limpiarle tiernamente las lágrimas, luego volvió a tomarlas. – No sé porqué… pero… Por alguna extraña razón él no despertó mi instinto maternal. Muy por el contrario, cuando lloraba me daban ganas de salir corriendo a buscar al hombre que amaba y olvidarme de todo. Cuando le pasaban cosas malas yo apenas si me enteraba, pues no me importaba. –miró el rostro de la castaña buscando condena, pero lo único que encontró fueron lágrimas de tristeza, tristeza por ella.
–Tiempo después, lo volví a ver en una cena en mi casa, pues había subido de nivel y ahora estaba en un alto mando debido a una misión de vida o muerte de la que salió victorioso. Sólo eso fue suficiente para saber que nos seguíamos amando. –soltó con voz débil. – Comenzó a buscarme a escondidas y yo… quería negármele, pero no podía y… tu madre me ayudaba a escaparme con él –dijo con vergüenza. Sorbiendo nuevamente la nariz miró a Sakura con pena. –Meses después tu madre cayó enferma. Al llevarla con el doctor se dieron cuenta de que tenía cáncer en un riñón. Se hicieron pruebas de compatibilidad, se buscaron donantes… pero no llegaba nada… Entonces tu madre llegó a las últimas. –Sakura la miró con horror a los ojos mientras lloraba con más fuerza. –Se nos estaba muriendo y no sabíamos que hacer… así que… como último recurso le pedí a Hien que se hiciera exámenes de compatibilidad… Curiosamente, resultó ser compatible con ella, así que lo convencí de donar el riñón– Miró a Sakura con aún más vergüenza y prosiguió. De todas maneras, ella se enteraría algún día. –Hien quería venderlo por una cantidad exorbitante de dinero. Tus eran padres de clase media. Aunque tu madre toda su vida fue rica, pero al casarse con tu padre perdió todos sus derechos a la herencia que le correspondía, pues su familia no aprobaba su unión con un simple profesor de Historia, que era lo que tu padre era en aquel tiempo. –miró la cara de incredulidad de la chica y sollozó con fuerza. –Yo… convencí a Hien de pedirte a cambio de ese riñón. –dijo con voz débil. Entonces la vio perder el color y ponerse rígida. –La condición era que tú te convirtieras en la mujer de Xiao lang al cumplir los veinte años. No antes. Pero al parecer… bueno, volviendo al tema… yo abandoné a Xiao lang cuando cumplió cinco años y… no sé… no me importó nada más que mi felicidad. Mi padre ya había muerto, así que ya no había nadie ni nada que me detuviera de escaparme con la persona que más amaba en el mundo… cuando Hien nos atrapó en un hotel yo me sentí… libre. Feliz. Me fui, dejando a Shaoran a su cuidado y cómo la ex esposa de mi marido no lo dejó sacar nada de su casa, recurrí a la única persona que sabía me ayudaría. Tu madre. Le pedí un dinero que aún le debo. –dijo limpiándose las últimas lágrimas que salieron de sus ojos y la miró con franqueza. –He hicimos nuestras vidas sin importarnos nada. Dejando todo atrás. –terminó.
Sakura quería correr hacía las montañas. Había sido un intercambio por la vida de su madre ¡y ella hacía una días la había culpado sin saber siquiera la verdad! Se limpió las lágrimas y cuando encontró la voz dijo:
–No tiene porque apenarse conmigo, señora Ieran. Yo… entiendo los motivos de todo esto. Y le agradezco que haya hecho lo que hizo conmigo por la vida de mi madre. Pero eso no quita ni absuelve el hecho de que un pequeño se quedó sin madre. Un ser inocente de todo. Y sepa que no la juzgo, pero no considero sus actos justos. –dijo con voz quebrada y mirándola con sinceridad.
–Lo sé, hija. Por eso estoy aquí. Para impedir que la historia no se repita. Porque puedo apostar todo mi dinero a que tu no amas a mi hijo. –Sakura se sonrojó furiosamente al escuchar aquello. Ella amaba a Yue, pero no sabía lo que sentía por Shaoran. Aunque, considerando la historia de la madre del castaño, ella jamás sería capaz de abandonar a un hijo suyo. –he acertado, ¿cierto?
–Disculpe. –Sakura se levantó para servir el café.
–Puedes confiar en mí y decírmelo hija. Sé que no lo amas. –volvió a decirle cuando Sakura terminó de servirle el líquido negro en una taza.
–¿Y eso qué? No quiere decir que le vaya a abandonar de pronto. Dejándolo solo, y menos ahora sabiendo su historia. No deseo compararme con usted, señora Li. –explotó, después de decir aquello se tapó la boca con ambas manos y se disculpó con la mirada.
–Déjalo, hija. –le dijo al ver sus ojos. –sé que me merezco todo lo malo que me pase. Pero si estoy aquí es por tu madre, no tanto por Xiao lang, aunque… debo admitir que al verlo, todo lo que no sentí al principio de su existencia lo sentí en dos segundos. Ella me pidió que convenciera a Xiao lang de dejarte volver a su lado, u obligarlo si llegaba a resistirse a la idea. Pero supongo que ya es tarde… No te dejará marchar jamás. –
A Sakura aquel pensamiento le llenó el vientre de cosquillas. No entendió el sentimiento de felicidad que afloró en su pecho, así meneó la cabeza.
–Yo cuidaré de él ahora. –Le dijo para calmar a Ieran. La mujer la miró con una expresión indescifrable en el rostro.
–Entonces, le diré a tu madre que no estás dispuesta a volver ahora que sabes la verdad. –dijo levantándose de la silla.
Sakura asintió con determinación grabada en su esmeralda mirada. Ieran la miró y sonrió. Le recordaba tanto a Nadeshiko cuando era joven.
–Crees… ¿crees que él me perdone algún día?. –preguntó Ieran con una sonrisa triste grabada en el rostro.
–Estoy segura de ello, señora. –le dijo Sakura con una sonrisa ligera.
Ieran sonrió abiertamente. Sin duda, su hijo se había llevado el más grande regalo al tomarla como su mujer. Porque además de hermosa e inteligente, la chica tenía un gran corazón.
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Eriol estacionó su jeep en frente de la cabaña de Shaoran. Miró la puerta abierta de par en par y maldijo. Seguramente, la esmeralda se había escapado se había escapado.
Encerrando a Tomoyo en la camioneta, se dirigió hacia la puerta y se encontró con una imagen que no esperaba.
Sakura y la madre del castaño despidiéndose amablemente.
Miró a la mujer retirarse con una sonrisa triste en su hermoso rostro y después a la ojiverde. Cautelosamente cerró la puerta.
– ¿Y Shaoran? –preguntó despistando la acción. Entonces un pequeño perrito se le acercó y comenzó a gruñirle.
–En estos momentos se encuentra totalmente indispuesto, ¿quién es usted y qué se le ofrece?. –Preguntó temerosa.
–Soy su mejor amigo. –aclaró mirando la carente indumentaria de la chica, que delineaba perfectamente el delicioso cuerpo, el vendaje mal colocado y sus ojos levemente rojos, como si hubiera llorado. –Venía para hablar con él de cosas importantes. –musitó.
–Él de verdad no puede recibirte ahora. –recalcó la esmeralda.
– ¿Y se puede saber porqué? –Sakura lo miró sin inmutarse. Kero empezó a morder el zapato del moreno y meneando un poco el pie se lo quitó de encima. Entonces Eriol entendió.
–Ya veo, ¿podrías por favor decirle que he venido y que es urgente que me llame o que me busque en cuanto pueda? –Sakura asintió y entonces Eriol entendió que lo estaban despachando del lugar. –Bien entonces, hasta luego, niña. –se despidió de ella tan rápido como hubo llegado.
Al salir de la casa miró a Tomoyo todavía en el auto, muy ansiosa. Parecía querer ver si su amiga se encontraba bien o si la estaba pasando tan mal como ella. Al entrar en el vehículo, se puso el cinturón y arrancó de inmediato.
– ¿Qué no se suponía que me dejarías ver a Sakura? –Espetó.
– ¿Has oído la frase "cambio de planes"? –dijo y después se dispuso a ignorar sus peroratas.
Mientras, en la gran cabaña de madera, Sakura se acercó al estudio del castaño y tocó débilmente, nadie le respondió así que entró con lentitud en él.
Shaoran estaba sentado en la silla de su escritorio con una botella de sake casi vacía y parecía borracho. Sakura miró aquel lugar y le sorprendió su simplicidad. Lo único que parecía realmente costo era un cuadro que colgaba en la pared frente a ella.
Shaoran se bebió todo el contenido de la botella y la lanzó contra la pared, asustando a su mujer.
–Shaoran… -gritó.
Sakura miró el lugar al que había lanzado el objeto y descubrió que había al menos dos botellas más hechas añicos. Evidentemente, estaba más que borracho. Corriendo se acercó a él y volteó su silla hacía ella. Justo en el momento en el que él se disponía tomar una botella más.
–Pero que… –comenzó a decir el castaño.
–Basta. –ordenó Sakura. –Si no paras con esto ahora, juro que me iré y no volverás a verme jamás. No bromeo Shaoran. La puerta principal no tiene seguro. – lo amenazó.
Shaoran la miró con coraje y soltó:
–Si te vas a largar, hazlo. No me estés amenazando. –le dijo con voz ronca y un extraño acento… ¿chino? –de todas maneras las mujeres son todas iguales. Unas putas que rompen hogares…
PLAF.
Shaoran se tomó la mejilla que había sido azotada por la esmeralda y entonces comprendió. De inmediato, lo borracho se le bajó.
–Muérdete la lengua antes de ofender a mi género. Estás incluyendo a mi madre y a la tuya también. –Le dijo con voz ahogada y ojos vidriosos. –puedes decir lo que quieras de mí, Shaoran, pero tienes que tener respeto por quién te dio la vida y por quién se la da a los demás. –soltó.
–Sakura, yo no…
–Guarda silencio y escúchame. –le pidió conteniéndose para no llorar. –Esa mujer que vino hace rato te dio la vida. Tú posiblemente desconoces las circunstancias que la obligaron a abandonarte. Y puedo apostar que habrías hecho lo mismo en su lugar conociéndote como eres. Sé que eso no justifica su abandono hacía a ti, pero el que haya venido está tarde y me haya contado la verdad habla, al menos, un poco a su favor. Vino porque quería evitar que se repitiera la historia.
Shaoran se quedó sorprendido de la manera en la que la castaña se estaba comportando en esos momentos. Ahora parecía más su mujer que cualquier otra cosa.
– ¿Sabes que por ella estoy aquí? –le preguntó. Shaoran la miró sin comprender. –Gracias a tu madre es que me tienes en donde estoy. Fue ella quien arregló esto, para que tú y yo pudiéramos estar juntos. No tu padre. –le dijo está vez llorando. –Agradece que haya tenido la delicadeza de venir a verte para que te dio la vida.
Shaoran se levantó y abrazó a su mujer, que ahora lloraba sin parar. Cuando la esmeralda se hubo calmado, la besó en los labios con lentitud y delicadeza.
-Perdóname muñeca.
La castaña hizo una mueca y Shaoran lo notó.
- ¿Qué…
–Sabes a alcohol. –dijo saboreando.
Shaoran rió. Era cierto.
–Algún día te enseñaré a beber conmigo, muñeca. -le dijo después dio un corto beso a los labios femeninos.
–No quiero. No me gusta. –susurró contra sus labios.
–Te daré algo que si te guste, entonces.
Dicho esto, comenzó a besarla apasionadamente. Pasó sus manos por los hombros femeninos y después la apretó contra él.
Cuando se separaron fue porque Shaoran decidió que quería tomarla sobre el escritorio, así que procedió a tirar todo lo que había sobre éste. Tomando a su mujer por las nalgas, Shaoran la sentó y siguió besando sus labios rojos. Le empezó a quitar su camisa con cuidado de no herir el hombro femenino. Cuando se despojó de aquella molesta prenda, ahuecó en una de sus manos un seno sonrosado y erecto de la chica y se inclinó sobre su cuerpo, para besar su cuello.
Sakura jadeaba débilmente en su oído. Queriendo tomar parte de la acción comenzó a acariciar su perfecto abdomen. Sus manos ascendieron por éste hasta su duro pecho, donde depositó suaves besos una vez que Shaoran se lo permitió. Entonces siguió su recorrido hacia arriba por su cuello.
Sabía que dejar marcas de pertenencia era indecente, pero no podía evitarlo. Siguió besando y lamiendo aquella zona que al parecer excitaba en exceso al castaño. Shaoran la abrazó con fuerza y con ternura depositaba besos sobre el pálido hombro de su mujer. Y cuando éste menos se lo esperó, comenzó a succionarlo con fruición.
Al sentir ese placer tan intenso, Shaoran no pudo más que bajarse los pantalones en tiempo record y adentrarse sin ninguna delicadeza en su mujer, quién gimió por el placer/dolor que aquella acción le provocó.
Separándose del cuello masculino, Sakura quiso esconder la cabeza en el pecho de Shaoran, pero él tenía otros planes.
–Nada de juegos, nena… Mírame. –ordenó. Sakura gimió ante tal orden. –Quiero que mires mis ojos y que sepas que esto que estoy haciendo no es sólo sexo.
–No… –la castaña rehuyó su mirada. No quería hablar seriamente con él…
–Vamos… Mírame. –tomó su rostro con delicadeza entre sus manos y la obligó a perderse en las profundidades de su mirada ámbar. –Escucha, nena. Quiero que seas la madre de mis hijos. Sólo tú. No hay nada que desee más en el mundo que el formar una familia contigo.
Sakura lo escuchaba azorada. En su cabeza había una incesante alarma con un NO, pero en si pecho y en su boca estaba floreciendo un SÍ.
No habría manera de negarse después de todo. De igual forma ella no volvería a casa con sus padres jamás. Ya no podía abandonarlo y menos conociendo su historia. No se quedaría con él por lástima, pues ese sentimiento no existía para ella. Era algo completamente inevitable, que pasaría tarde o temprano.
Pero honestamente prefería que pasara tarde.
Ella no respondió nada, pero volvió a besarlo con pasión. Shaoran tomó aquello como un sí y comenzó a embestir dentro del cuerpo de su mujer.
–Te quiero, Sakura. –Susurró en el oído de la castaña y ésta lo apretó más aún en su interior.
A partir de ahí, las cosas para Shaoran se tornaría de color rosa… o tal vez carmesí.
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Hien Li miraba furioso a los Kinomoto.
Juraba que se los comería vivos. Si no fuera porque los conocía de casi toda la vida, ya los habría mandado matar.
–Entonces, ¿Sonomi Daidoji ya dio el grito de guerra? –ladró.
–Así es. –respondió Fujitaka. Dando la cara por su mujer y su familia.
Hien se pellizcó el puente de la nariz y pensó las cosas. No podían atacar a Daidoji, pues ya había corrido a la televisión. Sobornar a los medios sería la única forma de detener aquello. Iba a empezar a dictarle a los Kinomoto lo que tenían que hacer cuando las puertas de su estudio se abrieron de par en par.
– ¿Quién te has creído para entrar de esa manera en mi casa? –espetó.
–De ésta manera no me agendarás para otro día. –dijo la mujer y se posicionó a un lado de los Kinomoto.
Nadeshiko miró a Ieran sorprendida, entonces, la madre del castaño la miró también.
–He hablado con tu hija. –le dijo. –Dice que no piensa volver. Sabe la verdad. –soltó con serenidad.
Fujitaka y Nadeshiko se miraron con evidente tristeza.
–No, no es lo que piensan. Ella no planea volver porque se quedará cuidando de Shaoran. Está orgullosa de haber entregado su vida por la tuya. –la tranquilizó.
Nadeshiko y Fujitaka al escuchar aquello no pudo más que sentirse inmensamente agradecida de tener una hija como la castaña.
–Si ya no hay problema por ese lado, entonces, ¿podríamos preocuparnos por lo que de verdad importa en este momento? –preguntó Hien llamándoles la atención. – hay riesgo de que Shaoran valla a la cárcel. Así que tenemos que movernos cuanto antes. – declaró el gran je Li
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Hola chicos, jeje (U ´n-n)7...
Lamento no haber podido subir el capítulo con anterioridad pero es que debo admitir que además de tener un trabajo esclavizante y estar enferma no había podido actualizar porque la inspiración se había ido de vacaciones y ya no quería regresar. Pero afortunadamente he aquí el capítulo ya terminado sólo para ustedes.
En éste capítulo quería dejar claras varías cosas. Aún faltan más pero lo que le sigue a la historia está aún mejor. Sepan que volveré a actualizar dos semanas después de año nuevo, pues mis tíos quieren que pase una semana con ellos. De lo contrario, esperen actualización a la semana de año nuevo. :)
Por otro parte… que les pareció el capítulo? A mí la verdad me gustó mucho. Digan lo que digan los haters a mí me gustó por que dejó enseñanza. (O algo así) además de que demostró la entereza de nuestra querida Saku, que ya se está volviendo toda una mujer.
Con respecto a Ieran no tengo nada más que decir. Creo que su historia quedó bastante completa. Pero ustedes son los buenos en todo esto, así que opinen.
Y pasando a lo de Shao… me quedo sin palabras con él. Sólo diré que fue bastante abofeteado en el capítulo.
Ahora sí, a contestar sus maravillosos reviews:
Rilly: Sabes, ahora yo soy quien está mala. Me contagiaste, ok no. De verdad espero que te haya ido bien en tus finales. Yo me esforcé con cálculo y pasé con un 8. Sólo recuerda está frase
"cuando deseas algo, todo el universo entero conspira para que lo consigas"
A mí me ha funcionado de maravilla. Es del libro de El Secreto. Pruébalo (si quieres). Además te apuesto a que tu exámen (si es que no lo has hecho) se te hará muy fácil :D (eso espero).
Gracias por darte una vuelta por mi fic. Tu review es muy importante para mí y espero que el capítulo te haya gustado.
Mata ne!
Karito: hola :D gracias por los ánimos. (el 24 renuncié jejej) y sí, Eriol y Tomoyo son una pareja con dinerillo jajaj (ojalá alguien me diera algo a mí.) En este capítulo quedó claro que Shaoran ya pescó a Sakura del todo con su pasado. Y no es lástima, si no su destino :s jajaj ok eso sonó muy contundente.
Espero te siga gustando el fic y me sigas leyendo. ¡Feliz año Nuevo, amiga!
Sakurita-Rock: Hola! Jejej quiero pedirte una disculpa por no actualizar antes, ya sabes el clima y las finanzas y … el calentamiento global y así. No ya en serio, lo siento. Pues se puede decir que Sakura oficialmente ya renunció a Yue jeje. Pero igual Shaoran ya le dijo que quería que fuera la madre de sus hijos ¡uff! Quien fuera ella.
Eriol es cómo un hombre normal. Sólo piensa en sexo, pero ya no puede ni podrá hacerlo con cualquiera. ñ.ñ él sólo quiere a su princesa de ojos amatistas aunque no se ha dado cuenta.
Gracias, muchas gracias por tus reviews, chica. Y espero que en este año que venga puedas cumplir todos tus deseos. !Feliz Año Nuevo!
Mirialia Paolini: A ti es a quien quiero pedir más disculpas porque falté en mi palabra de Damallero contigo. De verdad siento no haber podido pasarme por tu fic, pero créeme lo leí todo y me encantó. Ese Shaoran que se mostró en la historia fue muy tierno… yo quisiera uno de esos.
Y sí, el amor no llega por obligación, prueba de ello es Sakurita, quien aún a la fecha no sabe que siente en realidad por Shao. Por cierto, me encantó la expresión de que Shaoran es un hijo de p… pero que tiene un corazón de oro.
Nuevamente me disculpo contigo y espero en estas fiestas te la pases de lo mejor. Besos.
Sakura Li Kinomoto24: Holaaaa! Cómo estás? Bueno espero este capítulo te haya gustado y te haya aclarado bastantes dudas. Ya Sakura sabe la verdad y se está dejando ver como la fuerte (jajaj ¬,¬) Sakura posiblemente aún no sepa lo que quiere, pero de algo está segura, ya no se va a mover de con Li. Porque a fin de cuentas ese era su lugar.
Y acá entre nos (a mí tampoco me gusta el SakuYue. No me parece bonito) pero la verdad Sakura si corre riesgo de no quedarse con Shaoran más adelante, ya verás porqué.
Con respecto a Eriol, tienes razón. Me pareció original y bastante entretenido así que como caballero de Londres, además de que siento que si le quedó un poquitín. Por Mei ling… digamos que es la típica mala estúpida. Ya verás porqué.
Por otra parte… que te ha parecido el reencuentro madre e hijo? Súper tierno, no? Jajaj ok no, lo siento. Y ni te preocupes por la pelea de Touya y Shaoran. Ya sigue para el próximo cap. (spoiler, lo siento)
Muchas gracias por leerme, de verdad. Tus reviews son muy importantes para mí. Te deseo un feliz año nuevo y un buen año por delante. Y recuerda, sonríe siempre, querida.
Besos.
Didi87: Holiwis! En éste capítulo no hubo mucha acción por parte de los castaños y menos con Tomoyo y el moreno. Es que quería aclarar de una vez las historias de las madres de los castaños.
Lo único que puedo decir es que estamos a medio camino de la historia y que cada día se pondrá más interesante. Al menos el capítulo que viene si va a tener de todo. :9
En lo de Eriol, tienes toda la razón, pero se debe a que no se fía de Tomoyo, porque ésta es tan tremenda! En este capítulo Shaoran se dejó ver un poco más… ¿expresivo? (por no decir salvaje jaja) y sí, su estrategia para convertirla en ninfómana si está teniendo éxito (la pregunta sería con quién no lo tendría, si él está como quiere :D jaja) Aún así, puedes estar segura de que Saku ya no se va a mover de con Shaoran, pues ha comprendido que ese es su lugar.
Por otro lado… qué te parece la historia de la madre de Shaoran? (no sé porqué pero presiento que a nadie le gustará ´¬.¬) Lo de Mey con Yamazaki se dejará ver en el próximo capítulo. Y mejor me callo sobre eso porque corres peligro de que te spoleé y no quiero n/n.
Por otro lado, ya no falta mucho para que Eriol se dé cuenta de que ama a Tomoyo. Dudo mucho que sea capaz de dejarla ir en su debido momento :s. De verdad, lamento no haber podido actualizar antes, pero es que parecía que todo estaba en mi contra para que no escribiera nada.
Muchas gracias por tus reviews y espero que te la pases genial en este Año Nuevo, pórtate bien, y sí te portas mal, invitas :9 ;). Jajajaja.
Anaiza18: Hola :) jaja sí el capítulo pasado si estuvo muuuy picante! Y si Eriol no se pone las pilas con Tomoyo las cosas se van a poner feas. Ya ves lo que acaba de hacer Sonomi Daidoji. (Pero pues, se entiende. Es su hija y cualquiera haría lo mismo).
Por lo de Shao y Sakurita… la cosa se va a poner buena a partir de aquí (eso creo yo U)7. Espero que el capítulo te haya agradado, amiga, y también espero que te la pases genial en estas fiestas a lado de tus seres queridos :9
Laura: Hola! Y muchas gracias por tus ánimos. La verdad es que cuando leí el review si los necesitaba, así que me hiciste el día :). Jajaja y sí tienes toda la razón, Shao no se cuida jajaja. Veremos que sorpresitas van a traer los demás capítulos. Seguramente habrán muchas. Y no te preocupes por tu imaginación. Déjala volar, en peligro y adivinas lo que ocurrirá en el siguiente capítulo. Me encantó ti comentario de que Mey si sabe relajar tenciones :D Es cierto! Lo malo es que el fin no justifica los medios, ya verás por qué…
Bien chica, yo espero seguirte leyendo en mi próximo capítulo y contestar tus dudas. Espero que la historia te guste, porque si no, entonces no tendrá sentido de ser. ¡Felices Fiestas! Y baila al Son del Bom jajaja (es una canción que me encanta).
Fifo Tsukino: ya verás que Eriol lo entenderá más adelante. Pero es hombre, y a los hombres el sexo los vuelve locos. Peor cuando dicen que no quieren sentimientos y acaban enamorándose del Free Jajajaja.
Me pareció tan lindo lo que dijiste después, sobre la posesión de Shaoran! Pero veamos con que nos sale Sakurita hora Jajajaja, las cosas se van a poner buenas (¬¬, *cara y risa malvadas)
Fifo te deseo un feliz año nuevo y un lindo año por venir. Agradezco el tiempo que gastas leyéndome y espero que te haya gustado este capítulo. :9
Caramelito: Hola! Bienvenida a mi historia :) siento no haberte dado demasiada intimidad entre los protagonistas en este capítulo, pero quería aclarar las cosas porque ya estaba retrasándolas mucho. En el próximo capítulo te daré lo que me pides, porque ya sigue lo bueno :9.
Muchas gracias por leerme y de nuevo Bienvenida a mi historia, chica. Espero te la pases genial y te diviertas con tus seres queridos en estas fiestas. :D
Yanisaku9: Holi! Jejej pues Bienvenida, primero que nada. Aquí está el cap. En este no hubo mucho salseo (jajaja que ped…) pero en el próximo si lo habrá, ya verás. Me alegra que te guste la historia, porque de eso se trata :D
Bienvenida nuevamente y te deseo felices fiestas chica;) y muchas gracias por dedicarle tu valioso tiempo a mi historia.
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Bien, esos fueron todos.
Chicos, yo quiero agradecerles por haberme acompañado éste año. Sus reviews y visitas al capítulo fueron para mí un alago. Jamás esperé que tantas personas me siguieran y sin embargo me sorprendieron. ¡Por este año, Muchas Gracias!
Y bien, una disculpa porque me solté reventando spoilers a lo baboso (a diestra y siniestra) pero es por la hora en la que estoy escribiendo esto. Dije "les debo a mis chicos una grande" así que me puse a escribir el capítulo toda la noche y me amaneció, porque en ocasiones me estaba haciendo la loca :s les pido nuevamente me perdonen el retraso y por si no quedó muy claro o no lo mencioné anteriormente lo diré ahora:
Renuncié a mi trabajo.
Así que ya estoy libre para ustedes.
Recuerden que los quiero mucho y que sin ustedes yo no estaría aquí
Sin más, me despido…
Atte: Dalian Monthgomery.
Todos los que estamos aquí de alguna manera son como yo. Enfermos y poseídos por personalidades que no existen, pero que ansiamos encontrar en los demás.
3.
¡Feliz Año!
