Bien, nos sabemos de memoria la historia: los personajes de las CLAMP no me pertenecen si no a ellas, yo podría a llegar a utilizar personajes de mi imaginación pero casi todos serán de ellas (todos por el momento. Yo diré cuando no). La historia es de mi total autoría y pues… X a leer!
Summary: Sakura Kinomoto ha sido prometida a Shaoran Li como un pago a Hien Li por haber curado a la madre de la chica de una terrible enfermedad. Al cumplir 18 años de edad, sin previo aviso y sin aguantar más, Shaoran decide que ya es tiempo de reclamar a su mujer.
El secuestro de sakura
Pensamientos y recuerdos: "&&&&&&&&"
Sueños: "&&&&&&"
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Sakura se despertó con los primeros rayos del sol entre los fuertes brazos de Shaoran. Trató de alejarse de él y cuando casi lo logró, Shaoran comenzó a protestar, aún con los ojos cerrados. Sakura lo miró, seguía dormido aún. Finalmente salió de la cama, Shaoran hizo ademán de acercarla a él, pero nuevamente se quedó quieto y con el ceño fruncido.
Sakura lo miró y se sonrojó.
Viéndolo bien, parecía un niño indefenso mientras dormía. Su cabello castaño con tonalidades chocolate y caoba estaba revuelto sobre su rostro y la almohada. Sus labios estaban cerrados pero estaban relajados al igual que la expresión completa de su rostro. La sábana lo cubría hasta las caderas, dejando ver su espectacular torso, pecho y sus brazos bien formados que estaban a los lados de su cuerpo. Más debajo de su ombligo comenzaba una pequeña línea de bello que se perdía con la sábana. Tenía un aspecto muy sensual y él de no romper ni un plato, y sin embargo no era así.
Miró a Kerberous acostado en su camita. Toda la noche estuvo dando la lata. Que si tenía hambre, que si no podía dormir, que si quería jugar… un sinfín de cosas y cuando finalmente cayó, los castaños también habían caído rendidos como para hacer el amor.
Hacer el amor.
Normalmente, Sakura llamaba a sus encuentros con Shaoran de una manera completamente diferente. Ella no creía que hicieran el amor, simplemente, pensaba que tenían sexo y ya. Pero hasta el día anterior, que habían pasado por la terrible situación de la aparición de Ieran, Shaoran le dejó muy claro que no sólo quería de ella su cuerpo. También quería su corazón. Pero había un inconveniente y es que el mismo ya estaba ocupado por alguien más.
Suspiró con tristeza por la situación tan trágica en la que el castaño se encontraba. Ella sabía que era que los sentimientos no se correspondieran y sin embargo, aunque quisiera, por ahora no podría sacar a Yue de su corazón.
Pero Shaoran no merecía aquello.
Sakura quería que él tuviera algo bueno, por lo menos una sola vez, y si ella debía sacrificarse por él, entonces, eso haría.
Entre los regalos que Shaoran le dio, buscó algo decente que ponerse. Encontró unos vaqueros azul marino y una blusa ajustada de punto color mostaza que colgaba sobre los hombros. Tomó un juego de ropa interior limpia de color negro y unas botas del mismo color sin tacón y se dirigió al baño, para darse una buena ducha con agua caliente.
Ahora entendía un poco el comportamiento Shaoran. Su forma tan posesiva de ser se debía a un trauma que se le hubo formado cuando niño por la ausencia de su madre y la historia de su padre.
Sakura pensó que aquello podrían superarlo una vez que todo se calmara. Ella podría enamorarse de él en cualquier momento, pues le cocinaba y mantenía el lugar limpio y seguro. Además de que parecía conocer demasiado de ella, tanto, que le había regalado a Kerberous. No tardaría en quererlo, eso era seguro. Pero, ¿qué tal si le pasaba como a Ieran? ¿Qué tal, si con el paso de los años, no terminaba amándolo como debiera? Esas preguntas la dejaron mirándose al espejo durante unos segundos. No podría hacerle eso. Él no lo merecía.
"¿Y tú? ¿Tú si mereces sufrir por él?".
Sacudió la cabeza y se acercó al espejo del baño. Quitándose la venda del hombro y el brazo, miró detenidamente su reflejo. Parecía como si a la Sakura de 5 días antes la hubieran cambiado por la que ahora tenía enfrente, una Sakura demasiado experimentada. Tenía tres marcas de pertenencia gracias al castaño. Un estremecimiento de placer le recorrió la espina dorsal cuando recordó cómo se los hizo. Fue un placer muy delicioso. Con cuidado de no tropezar, ya que era muy torpe, se metió en la ducha cuando el agua se templó por completo.
A medida que el agua iba cayendo por su piel, Sakura no dejaba de tener esos pensamientos que tuvo durante 3 meses. Shaoran se había encargado de dejarle su marca bien impresa en su psique cuando la visitaba por las noches para tocarla. Al darse cuenta de esto, Sakura sintió un acceso de tristeza.
Nunca más volvería a ser y la misma. Nunca estaría con nadie más que no fuera Shaoran, pues había dado su palabra. Y Sakura si era una mujer de honor. Ella cumpliría su promesa en cuanto al castaño.
Tan metida estaba en sus pensamientos, que no fue consciente de que alguien se adentraba en la ducha con ella. Solo cuando tomaron su cintura y la apretaron a un fuerte cuerpo, se dio cuenta de que no estaba sola.
–Hola, corazón… –susurró el castaño en el oído de su mujer.
Como si lo conociera de toda la vida, el cuerpo de Sakura se relajó contra el de él en un acto reflejo. Ya no le molestaba que la tomara, ahora muy por el contrario, le encantaba que lo hiciera. No tenía idea de por qué, pero desde que Shaoran le dijo que lo que le hacía no era sólo sexo lo que hacían, Sakura se sentía más segura entre sus brazos.
Era hora de confiar, Sakura sería su esposa, ese era su destino.
–Shaoran… –jadeó Sakura.
–Te extrañaba. –y era terriblemente cierto. Comenzó a besarle el cuello, ella cerró los ojos por el placer.
El día anterior, cuando había querido poseerla, Kerberous no lo había permitido. Pues cada que la abrazaba o besaba, se metía entre los dos. El cachorro solo quería jugar con ambos, y si lo dejaban un momento, comenzaba a lloriquear. Lo peor de todo era que como su mujer era demasiado sensible al dolor ajeno, no dejó de darle sus atenciones al cachorro hasta que éste cayó rendido.
Aún entre sus brazos, Sakura se dio la vuelta y tomó iniciativa propia con un beso que le robó el aliento al castaño. Cuando se separaron, ésta lo miró a los oscurecidos ámbares. Se prometió que desde ese día se enamoraría de él. Porque después de todo, no había manera de ignorar a semejante ejemplar de hombre.
–Shaoran… quiero… quiero decirte que desde hoy acepto está situación. Me convertiré en tu esposa, si eso es lo que deseas. Y tendré a tus hijos… nuestros hijos, porque desde hoy quiero estar sólo contigo –Entonces, rozó sugerentemente su cuerpo desnudo contra el de él.
No pudo evitarlo, Shaoran se la apretó, su cuerpo estaba más duro de lo que nunca había estado.
Ella se le estaba ofreciendo, tal como él soñó que lo haría algún día. Nunca le negaría a ella nada, no se sentía con tal poder. Por eso, le dio la vuelta y la arrinconó contra la pared.
–Escúchame bien, Sakura. Voy a tomarte de una manera que la mayoría de la sociedad cree que es indebido, incluso pagano. Antes de hacerlo, quiero que me digas que estás completamente segura de lo que estás haciendo, que te estás ofreciendo a mí por la buena. Porque lo que estoy a punto de hacerte, puede provocar que me odies, o que me ames. No hay punto medio. Si te tomo de esta manera, ya no habrá vuelta atrás. Ahora pregunto, ¿estás completamente de acuerdo en que quieres ser mi mujer para siempre? – habló con voz profunda, ronca, jadeante. Muy, muy decadente.
Sakura tembló y respiró hondo. Aquella era su última puerta de salida. No sabía qué era lo que Shaoran iba a hacer con ella, así que no estaba muy segura de acceder o negar. Podría negar, pero aquello sólo pospondría las cosas, además ella había sacado el tema a colación.
Lo que sea que fuera a hacerle, seguro le gustaría, como todo lo que él le hacía. Sólo esperaba que no fuera algo doloroso, pues habló de odiarlo y de que aquél sería un acto… ¿pagano?
–Es… Estoy segura. –su voz salió temblorosa y se reprendió por ello. Sakura no era una cobarde.
Gruñendo de satisfacción. Shaoran volteó lo suficiente su rostro para poder besarla.
–Te voy a tocar como nadie nunca lo hizo, cerecita. Voy a hacer que te vengas una y otra vez hasta que ya no puedas más. – dijo cerró la llave del agua y entonces le dio la vuelta y cogió una toalla para secarle el cabello y el cuerpo.
Con mucha lentitud, se encargó de acariciar su cuerpo con la tela. Y en cuando llegó al área de su entrepierna, la acaricio con ternura y dulzura, haciéndola gemir. Torturaba su clítoris con lentitud y después con rapidez y, cuando la sintió cerca del orgasmo, dejó de acariciarla y entonces comenzó a secarse él, pero sin tomar demasiado tiempo. La esmeralda lo miraba sin poder quitarle la vista de encima, estaba embrujada.
Cuando terminó su trabajo, la cargó hasta su habitación y con cuidado la depositó sobre la cama, boca abajo. Sakura no protestó, pero si dudó.
–Shao… ran
–Sakura, te doy una última oportunidad de negarte a lo que haré, cariño. Porque no quiero hacerte daño es que vuelvo a preguntarlo. ¿De verdad, conscientes ser mi mujer? –Shaoran sabía que aunque se negara en esos momentos, esa situación llegaría algún día. Pero como aún era muy pronto, no estaba seguro de avanzar.
–Shaoran… me estas asustando… –susurró ella débilmente.
–Perdóname, cerecita. –Dijo y miró su espalda.
¡Dios, ella era perfecta! Su cuerpo era tan virginal, tan puro, que lo hacía excitarse a alturas insospechadas. Sus nalgas tenían un color tan pálido, eran tan redondas y respingadas que lo volvían loco y su estrecha cintura bien podía medir lo que medía una sola de sus manos.
Respiró hondo para contenerse por lo que iba a hacer.
–Cerecita, volveré en unos instantes, no me tardaré mucho, lo juro. No te muevas, ¿ok? Quédate tal y como estás. –ordenó y entonces salió de la habitación.
Sakura sintió miedo e impaciencia al él salir del cuarto. Quería saber lo que él iba a hacerle.
Por su parte, Shaoran se dirigió a su sótano, buscó específicamente una caja de barniz color negro, donde guardaba lo esencial para tener un buen rato de diversión. Algunas cosas que tenía ahí eran viejas, pero otras eran nuevas. Tenía algo que había reservado específicamente para su mujer cuando ésta accediera a estar con él para siempre.
Con una sonrisa arrogante, sacó un pañuelo blanco considerablemente grande, un lubricante a base de agua y un vibrador del tamaño de su pene, de velocidades y con bordes, era color rojo. Le daría a su mujer una buena fiesta.
Subió a toda prisa y encontró a Sakura aún en la misma posición. Él no era un dominante, aunque a veces le gustaba jugar a serlo. Y en ese momento se sentía un poco de esa manera. Nunca estaba demás variar de vez en cuando. Por eso, si ella se hubiera movido de lugar, Shaoran se habría molestado con ella.
Se acercó a la cama y entonces la abrió de piernas con delicadeza. Sakura dio un respingo cuando lo sintió posicionarse entre sus piernas. Arqueó las nalgas y después se relajó. Como premio por su espera, Shaoran pasó su lengua desde el comienzo de su trasero, por toda su espina dorsal, hasta llegar a su cuello, haciendo que su mujer gimiera y re estremeciera de placer.
Sakura no sabía que ese punto de ella fuera tan erógeno.
Con lentitud, Shaoran comenzó a acariciar el pubis de Sakura. Dándole círculos caprichosos. Demostrándole así cuanto la adoraba. Pasado un rato, la esmeralda comenzó a gemir y jadear, entonces, Shaoran se adentró en ella con su pene y la embistió suavemente.
Sakura estaba a punto de llegar cuando Shaoran tocó su punto g y la hizo estallar, liberando así un chorro de los líquidos de su mujer. El cual limpió con el pañuelo blanco que había traído para ella.
–Shaoran. –gimió con desesperación cuando ese abrazador orgasmo la asaltó.
Shaoran amó como Sakura gritó su nombre al correrse. Su pecho se llenó de ternura y orgullo. Sin duda, ella estaba lista para enfrentar lo que él tenía planeado para ella. Salió de su apretado interior con un jadeo. Entonces empapó un dedo con sus jugos y con mucha delicadeza acarició sus pliegues hasta llegar al destino que de verdad le interesaba.
–No. –la castaña se tensó al notar las verdaderas intenciones del castaño.
Shaoran estaba como poseído. Jugaba con el anillo rosado del ano de su mujer y su trasero se había puesto rosado por el orgasmo. Ella era una ninfa, una diosa. Que lastima que en ese momento no tuviera una cámara, porque de tenerla, habría grabado lo hermosa que era.
–No. –volvió a suplicar ella. Está vez, una lágrima de terror resbaló por su mejilla.
El castaño no la escuchaba. No podía. Se había perdido en ella y ya no había manera de que pudiera salir. Sakura comenzó a luchar por levantarse, pero entonces Shaoran la inmovilizó.
–Sakura, –susurró – ho, Sakura yo tengo el control. –dijo y entonces, comenzó a lubricar completamente su pene.
Era demasiado grande, le iba a hacer mucho daño. Pero entonces, Sakura escuchó el chasquido de algo y un sonido vibrante reverberó por todo su cuerpo. ¡O no, eso no, todo menos eso!
–Nooo… –Gritó pero de nada le sirvió.
Shaoran la penetró con el vibrador en la vagina y Sakura gritó de placer y coraje. No podía creer que le hubo dado la oportunidad de hacerle eso. Ella que creyó que podría confiar en él, ahora le estaba haciendo daño.
–Cerecita. –Shaoran se agarró el saco testicular y lo masajeó. Comenzó a mover en forma de penetraciones al vibrador, el cual estaba a baja potencia y entonces esperó unos segundos, pocos porque Sakura comenzó a gemir por la llegada de un nuevo orgasmo.
En ese preciso instante, en el que Sakura estaba en el cielo, Shaoran la penetró analmente con lentitud.
–Ahh. –Sakura gimió secamente por el dolor. Trató de moverse, pero sintió una agonía tan profunda al hacerlo que las lágrimas que anegaron sus ojos eran de puro sufrimiento.
Shaoran cubrió la espalda de su mujer con su pecho y le clavó con fuerza los dientes en el cuello por el placer tan infinito que estaba sintiendo. ¡Que el cielo lo ayudara!, porque se estaba muriendo por hacerla suya con rapidez. En ese momento, en su mente se abrió un dique y recuperó el control que había perdido.
Aligeró la mordida y la abrazó con fuerza. Besó su cabello y con su nuca le abrazó el aliento.
–Shao… ran. –El jadeo de Sakura fue apenas audible. –Eres… un… mons-truo…
Aquél insulto le heló la sangre.
–Sakura… yo… . – dijo y quiso salir de ella. Sakura lo detuvo clavándole las uñas en los muslos con fuerza.
–No te muevas… –lloriqueó. –Me duele mucho.
Él miró su rostro y se dio cuenta de que estaba hecho un mar de lágrimas. Quiso morir por haber perdido el control. Esa era su primera penetración anal y la había tratado con tan poca delicadeza que bien pudo haberla herido internamente.
Lo único que podía hacer ahora, era darle aunque sea un poco de placer. Puso su mano entre ellos y sacó el vibrador de su lugar. No lo necesitaría por ahora. La castaña jadeó cuando lo sacó y comprendió que la había aliviado un poco. Shaoran rechinó los dientes por el placer que su mujer le brindaba. Esperaba ella lo perdonara, porque juraba que aquél había sido su peor error. Incluso más grande que el hecho de secuestrarla, porque ella no estaba lista para tanto. ¡Demonios! Sólo a él se le pudo ocurrir.
–Amor, perdóname… no quise…
–Cállate. Te odio. –Ella nunca había pronunciado esas palabras. Él lo sabía y el saber que se las había dedicado a él lo hiso entender hasta donde la había herido.
–Sakura, déjame darte placer, por favor. Ya verás que no te dolerá más. Te va a gustar.
–No, no, no… No te creo. –meneó la cabeza.
¡Dios, que había hecho! Shaoran quiso llorar al escucharla hablar de esa manera. Estaba seguro que esa sería la última vez que ella lo dejaría tocarla. Sakura tenía la almohada mojada por las lágrimas y cuando el castaño lo notó se decidió. La haría sentir placer aunque fuera lo último que hiciera, con o sin su permiso.
Poco a poco, metió una mano entre el colchón y el cuerpo de ella, y a pesar de la renuencia femenina, Shaoran no cejó en su intento por hacerla sentir mejor. Buscó el clítoris hasta que lo encontró y entonces, lo atacó. Comenzó a susurrarle palabras lindas mientras le besaba la nuca o le lamía la oreja. Sakura ya empezaba a gemir nuevamente.
–Ahhh, ahhh… ahhh. –comenzó a retorcerse por la sensación tan abrumadora que en espirales abundantes le subía por la espalda. Era como una especie de parálisis de placer. Estaba por completo a la merced de Shaoran, y no podía hacer nada para rebatirlo y mucho menos decir algo, pues los gemidos que de su boca salían no se lo permitían.
El castaño entendió por las señales del cuerpo de su mujer que era el momento de embestir.
–Voy a hacerlo, muñeca… te voy a tomar ahora mismo. –no fue un aviso, simplemente le estaba hablando de lo que ocurriría. –No me odies, bebé.
Y entonces empezó a embestirla. Ella no gritó, aulló de placer. Ronroneó como una gatita cuando el volvió a embestir y Shaoran al sentirla de esa manera supo que cuando llegara el momento de correrse perdería la cabeza.
–Eso es, cerecita. Dime que te gusta. Hazme saber que te estoy volviendo loca…
Y así era. Sentía en su espalda, el vientre, entre las piernas y el cuello espirales de placer tan intensos que casi no podía respirar. Shaoran cubrió con su mano la de Sakura, que estaba apretando el edredón con mucha fuerza, tanta, que sus nudillos estaban translucidos.
Al sentir la fuerza de su agarre y la presión con la que Sakura lo estaba absorbiendo, su corazón dio un vuelco y de su vientre bajó un escalofrío hasta sus testículos que le hizo rechinar los dientes. Ella lo iba a matar. Sus piernas, su voz melosa al hacer el amor, su rostro contraído por el placer, su suave mata de pelo brilloso que lo acariciaba, la suavidad de su piel, su entrega… y posiblemente no volvería a sentir ninguna de esas cosas por su estupidez.
Sakura lo sentía embestir con fuerza sobre ella y eso la excitaba aún más de lo que era posible. La hacía odiarlo y quererlo por la escena tan humillante en la que estaba sometida. La mano masculina ahora no sólo frotaba el clítoris, sino que también estaba penetrándola con dos de sus dedos en círculos. Shaoran aceleró las embestidas y besó la mejilla de su mujer.
–Sakura… Sakura… Sakura, me vas a matar, amor mío. –Le decía al borde de la locura.
–N-no… ere-s tú… me voy a… Ahhh.
Y antes de que llegaran, Shaoran dijo algo que sabía que una vez estuviera fuera de sus labios, ya no habría manera de ocultarlo de con nada.
–Sakura, cereza, te amo…
Y al escuchar aquellas palabras, todo en Sakura se rompió.
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Ieran miraba por la ventana de la mansión Li. El día nublado no ayudaba en nada considerando la situación en la que estaba. El clan había sido sometido a una orden ministerial para ser registrado. El objetivo era encontrar al castaño y hacerlo hablar sobre lo que estaba ocurriendo.
Cuando se hubo enterado por las noticias de que aquello estaba ocurriendo, ella había corrido a ver a Hien para ver en que podía ayudarlo.
Cualquiera podría juzgar como prostituta, pero aquello no le importaba. Necesitaba sentirse parte de la vida de su hijo en esos momentos, para poder alejarse de él para siempre. De ser preciso marcharse de Japón hacía China que era su hogar natal. Todo para olvidar que alguna vez tuvo algo que ver con esas personas.
Está era sin duda, una especie de disculpa hacia Xiao lang por haberlo abandonado.
–Vete ya, Ieran. Ya no serás necesaria en todo este asunto. Sólo estorbas. –Dijo el gran Hien a sus espaldas.
–no puedo. El día en que se acabe este drama, será la última vez que me veas. –ni siquiera lo miró.
– ¿Y qué carajos te detiene aquí en Japón? –se burló él.
Entonces su ex mujer lo miró.
–Tengo que arreglar algo con él. –masculló y volvió a dirigir su mirada hacía la ventana nuevamente.
Hien guardó silencio. Su ex mujer era sin duda muy hermosa, y era verdaderamente una lástima que nunca lo hubiera amado. Ella siempre estuvo en pos de la bondad y de ayudar a la gente, mientras que él sólo velaba por los intereses del clan y por mantener el respeto/miedo de las personas que los rodeaban. Tal vez si hubiera sido más bondadoso, más comprensivo con ella, las cosas hubieran sido diferentes.
Pero el hubiera no existe.
–Tal vez… si yo hubiera sido mejor persona, tú te habrías quedado a mi lado… tal vez debí cortejarte ante de hacerte mía por la fuerza. Nunca debí presionarte… –soltó con voz herrumbrosa. Su esposa volvió a mirarlo.
–Si… y ahora la historia se repite, sólo espero que nuestro hijo no haya cometido el error de querer poseer cada centímetro de la inocente chica que ahora vive con él… por qué ese fue tu error.
Hien la miró con culpa.
–Lo sé…
–… te quería Hien… no te amaba, pero sin duda sentía algo por ti. Debiste ser paciente conmigo… –le recriminó.
–Lo sé… . –Dijo finalmente.
Algo muy dentro de Hien sabía, que esa era la última vez que vería a la mujer que más amó en toda su vida. La mujer por la cual seguía sintiendo algo y, la mujer por la cual no se había vuelto a unir con nadie.
Y todo por haberla presionado.
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Nadeshiko miraba las fotos en las que aparecían los cuatro como una familia feliz.
Su amada hija ya no iba a volver jamás, y ella la había tratado muy mal la última vez que se vieron. Ya ni siquiera se echaba la culpa por lo ocurrido. Su hija lo había entendido, demostrándole así que ya no era una niña, tal como ella la veía.
Esperaba sin duda que se encontrara bien. Sabía que no podría hacer nada una vez su hija hubiera tomado una decisión, eso era lo más triste.
Ella sólo tenía 18 años, y con el Clan Li no se jugaba.
Miró ahora el rostro serio de su hijo. Estaba muy preocupada por él. Se había marchado ya hacía 3 días y no sabía que estupidez iba a cometer. Esperaba que Fujitaka lo encontrara antes de algo terrible ocurriera.
Nadeshiko miró hacía la ventana. Odiaba los días nublados, porque eran grises y le parecían deprimentes, muy irritantes. Extrañaba los días en que los cuatro estaban disfrutando de una comida, película o salida, juntos. Comenzó a preguntarse…
¿Dónde estaría su hija? O más bien ¿cómo estaría su hija?
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Gris.
Nublado.
Días nublados
Dolor.
Miró hacía la ventana. Un día nublado. Cuando iba al internado y los días eran como ese se concentraba mejor. No sabía porque, pero así ocurría siempre. Amaba los días nublados, siempre le hubieron gustado desde niña. Era uno de los pequeños detalles de la vida que la alegraba inmensamente.
Pero lejos de estar feliz, Sakura se encontraba muy mal. Ni siquiera un día como ese podría alegrarla, aunque cabía decir que era uno de los días nublados más hermosos que hubiera visto en su vida, pues las nubes formaban patrones muy difíciles.
Volvió la cabeza a la derecha. Shaoran estaba profundamente dormido.
Parecía tener una pesadilla, pues tenía el ceño ligeramente fruncido. Las lágrimas anegaron sus ojos al recordar lo que el castaño le hubo dicho cuando salió de su cuerpo.
–"Sakura, amor, perdóname. Yo… perdí el control. –Entonces la abrazó con mucha fuerza mientras repetía aquello como si fuera un mantra".
Volteó de nuevo la cabeza hacía la ventana. Se encontraba boca abajo, pues le dolía mucho todo el cuerpo. La espalda baja, los brazos, las piernas, su entrada delantera y el trasero. Ni siquiera podía acostarse en posición fetal porque sentía una agonía increíble. Como si alguien con un hilo invisible tirara de él con muchísima fuerza.
Puso un pie en el suelo con mucho cuidado y poco a poco se arrastró a la orilla de la cama. No tenía ni idea de cómo pararse.
¿Cómo podía ser posible que una persona hiriera tanto a otra si decía amarla? En el escaso tiempo que la castaña llevaba con Shaoran se había lastimado más de lo que se lastimó en toda su vida. Ella, que siempre procuraba ser muy cuidadosa con lo que hacía, en cómo se movía y que cuidaba hasta lo que decía, ahora estaba más jodida que nada. Se preguntó que había hecho para merecer aquello. Siempre fue una buena hija, nunca peleaba, siempre obedecía, siempre se comportó como una señorita y ahora…
Cuando logró ponerse de pie, miró las sábanas. Había manchas de sangre y eso casi la hacía vomitar. La hizo sentirse enferma.
Al dar el primer paso, sintió una terrible punzada de dolor, y los que siguieron no fueron la excepción. Tomó sus tenis y como pudo llegó a la ducha.
Una vez ahí, soltó los tenis y se miró en el espejo. Odió lo que vio, nunca se había visto tan demacrada, tan perdida. Trató de peinarse. Pero lo que odió más fue que al mirarse a los ojos, supo que había perdido el brillo. Que aquello que eran las puertas del alma ya no brillarían igual.
Se metió a la ducha tratando de no tropezar, pues tenía la vista tan empañada por las lágrimas que su visión se redujo por completo. Una vez dentro abrió la llave. No le importó si el agua que le caía encima estaba helada, lo único que quería era desahogarse. Y así lo hizo. Lloró amargamente durante unos minutos.
Pudo haberse visto muy cliché, pero para Sakura, –aquello – aunque no la hizo sentirse limpia si la liberó de un gran peso.
Salió de la ducha sin siquiera secarse y así, desnuda como estaba, tomó su calzado y se dirigió a la puerta principal. Abrirla no fue un problema, de hecho, el castaño ni siquiera la cerró con llave. Eso debido a que Sakura el día anterior le había dicho que había asumido su destino y que jamás se apartaría de su lado.
No le importaba que alguien la viera, lo único que quería era salir corriendo de ahí.
Llegó al patio donde tenía tendida la ropa que había usado la víspera del secuestro, ya que la había lavado un día antes. Se vistió como pudo, se calzó los zapatos y comenzó a correr con mucha dificultad.
¡Al diablo la promesa que le había hecho a Ieran! Si su integridad física y mental estaba en juego, lo dejaría todo y se largaría para siempre. Al diablo su palabra y al diablo ella. Ahora se odiaba. No podía creer que se hubiera dejado hacer eso.
A pesar del dolor pudo correr con normalidad y, pasado un tiempo divisó una cabaña.
La iba a pasar de largo pues se veía muy vacía, pero al ver a un sujeto salir de ella decidió mejor acercarse. Rogaba a Dios que el sujeto fuera bueno. Porque ya había tenido suficiente escarmiento. Lágrimas de alivio corrieron por sus pálidas mejillas.
–Ayudaaa… –Gritó, entonces el tipo volteó.
Yamazaki alzó una ceja al notar que una chica corría desesperada hacía é la miró bien se quedó pasmado.
Era Sakura Kinomoto. La mujer que amaba. Y la mujer del líder del Clan Li, Shaoran.
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Otra vez estaba atada a esa puta cruz mientras veía como el maldito ese se ejercitaba. Y todo porque supuestamente, ella había perdido su oportunidad de ver a la castaña el día anterior. Tomoyo quiso rebatir aquello, pero Eriol no selo permitió.
Furiosa, la morena quiso golpearlo para intentar escapar, Eriol lo previó y la paró en seco. Pero él no contaba con que ella lo iba a golpear en la parte inferior de su cuerpo. Orgullosa, Tomoyo había corrido, juraba que con ese golpe que le había dado podría alejarse lo suficiente de él, pues había jurado que se lo había asestado con mucha fuerza.
Pero lejos de ser realidad, sólo dispuso de algunos segundos para correr, ya que el moreno la alcanzó al instante.
Y ahora se hallaba en esa maldita cruz… lo peor de ese maldito artilugio era que no tenía un lugar para apoyar los pies, aunque fuera de puntillas, no lo había. Llevaba ahí al menos cuatro horas, si alguien la viera, diría que la habían crucificado. Agradecía que el día estuviera nublado como lo estaba, porque de lo contrario, a esa hora del día estaría ya completamente quemada.
–Bájame, maldita sea. –Gritó llena de furia. El moreno sólo la ignoró.
–Cuando mi madre me encuentre, haré que te refunda en la cárcel por la mierda que me estás haciendo pasar.
Está vez, Eriol si volteó a verla. Comenzó a reírse y se acercó a ella.
–Si eso pasa, preciosa, te vienes conmigo. Porque puedo inventar cualquier cosa para culparte y entonces tú te quedarías conmigo.
–Vete a la mierda. –Gritó.
–Además, dudo mucho que seas capaz de semejante estupidez, porque cuando tu mami nos encuentre, que dudo que sea así, tú dirás que huiste con nosotros.
–No haré tal cosa. –
–Ya verás que si, niña.
–Púdrete. –Espetó y entonces le escupió.
Eriol se limpió el fluido del rostro con una mueca de risa malévola, la cual hiso que la amatistas tragara saliva. No lo hubiera hecho, la iba a bajar cuando ella se lo pidió. Se acercó entonces al cordón que la sostenía y lo desató, haciéndola caer en el proceso. Tomoyo iba a impactar contra el suelo, pero el moreno volvió a jalar el cordón con fuerza, lastimando sus hombros y espalda.
Jadeó y se contuvo para no gritar ni llorar de dolor. El moreno la hizo quedar a su altura, atrapándola en su mirada azul y entonces, le habló en un tono amenazante.
–Claro que lo harás. Recuerda que soy yo quien tiene el control de la situación aquí. Puedo hacer contigo lo que quiera, cuando quiera.
–Por ahora. –Susurró ella. –Pero cuando esto acabe te arrepentirás…
Eriol se acercó más a ella, casi a punto de rozar sus labios, entonces dijo:
–Entonces, preciosa, serás tú a quien pida para mis visitas conyugales cuando no hundamos. –Y como si nada, volvió a subirla.
Comenzó a alejarse, burlándose e ignorando los gritos de la morena quién desesperada por el dolor de la espalda no paraba de rogar que la liberara. Tal fue la rabieta de Tomoyo que de improviso, perdió el conocimiento. Se le había bajado la presión.
Eriol, se detuvo en seco cuando dejó de oír los gritos e improperios de la morena. Sonrió de medio lado, ¡por fin se iba a callar por un segundo! Se dio media vuelta para observarla sufrir, y entonces, se tensó... la chica estaba desmayada...
–Tomoyo. –Gritó y fue corriendo hasta ella.
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No podía creerlo. Tenía a Sakura Kinomoto en su casa. Estaban completamente solos… y él no podía hacer ningún movimiento con ella porque era la mujer de su jefe.
–Ya he llamado a los paramédicos. Llegarán en cualquier momento.
Mentira. En realidad no había llamado a nadie más que a Shaoran. Cuando éste le hubo contestado, se oía salvajemente desesperado, y cuando le dijo que su mujer estaba con él, había escuchado como suspiraba aliviado. Sin duda, hablaría largo y tendido con él.
no se necesitaba ser un genio para saber que le había pasado algo terrible a la muchacha.
Notaba algo raro en ella, sus ojos estaban muy ensombrecidos, como si algo terrible le hubiera ocurrido, y en cuanto al resto de su cuerpo, estaba completamente empapado. Tanto así que la delgada camisa se adhería a su torso y sus senos, sin dejar nada a la imaginación.
Yamazaki se acomodó en su asiento para disimular la erección que le provocaban los pensamientos que tenía sobre los dos. Era una tristeza que nada de esa fuera posible.
– ¿Quieres sentarte? –le preguntó, pues ella estaba parada en una esquina del salón temblando.
Yamazaki le hubo ofrecido un cobertor, pero ni siquiera éste le hubo quitado el frio. Ella necesitaba calor humano, pero no sería tan imprudente como para intentar nada en esos momentos.
Finalmente, ella negó con la cabeza. Él alzó una ceja.
–Bien... am, ¿cuál es tu nombre? –Trató de disimular la sonrisa que le provocaba hacer esa pregunta. Sabía de sobra su nombre entre otras cosas.
¿Por qué? Muy simple, cuando se trataba de vigilarla, Shaoran lo mandaba a él para encargarse del trabajo. La primera vez que la vio, quedó prendado de su belleza y de su cuerpo. Pero conforme la fue conociendo, se enamoró de ella.
Era tan dulce, tan tierna… y tan inalcanzable, tan imposible…
Yamazaki esperó por mucho tiempo que respondiera, pero ella no lo hizo, al parecer no quería hablar. Tratando de quitarle hierro al asunto, decidió presentarse, para ver si así al menos, obtenía algo de confianza.
–Mi nombre es Takashi Yamazaki… actualmente soy leñador porque fui despedido hace cinco días de mi empleo. –y era cierto, en parte. Era cierto que al ser Sakura secuestrada, sus servicios ya no serían requeridos. Lo que no era cierto era la parte del leñador. En realidad estaba trabajando en las oficinas del Clan Li.
A la castaña, poco o nada le había importado la información de ese sujeto. Sentía un dolor salvaje en el corazón. Como si de verdad le hubiera decepcionado lo que ocurrió antes con el castaño.
Quería tirarse al piso y llorar amargamente. Odiaba como la había tratado y sin embargo sentía la imperiosa necesidad de volver con él. Le aterrorizaba como la hacía sentirse y sin embargo, sabía que tenía que volver con él.
¿A caso no había sido ella quien se había entregado a él por completo? Había sido su culpa porque él le había dado la oportunidad de salir de aquel problema, y ella en cambio la había dejado pasar.
No, no del todo había sido su culpa, también lo había sido de él, porque la presionó. Es decir, ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría someter a una chica inocente a tal cosa? Tratando de contener las lágrimas, Sakura jadeó profundo. No lloraría por algo como eso. De alguna manera, ella también había dado su consentimiento, lo que significaba que se tenía que atener a las consecuencias.
"Pero también disfrutaste, ¿no es así?… y mucho."
Unos golpes interrumpieron los pensamientos de ambos. Lentamente, Yamazaki se dirigió a la puerta.
La castaña comenzó a dudar. Si los paramédicos la revisaban se darían cuenta de que había sido sodomizada y se la llevarían lejos de ahí. Cerró los ojos con fuerza. La vergüenza la perseguiría para siempre si alguien se enteraba de eso. Sentía una imperiosa necesidad de evitarlo. Pero, muy por encima de su dolor y vergüenza, se encontraba una especie de sentimiento, el cual desconocía. No quería marcharse, no debía marcharse…
Su cerebro se lo gritaba. Su instinto se lo gritaba. Su alma se lo gritaba. ¿Y si se iba y algo le ocurría a su familia? ¿O a Shaoran? Definitivamente no iba dejar que la sacaran del bosque.
Yamazaki sabía que, una vez abriera la puerta, Sakura lo odiaría sin siquiera haberlo conocido. Ese pensamiento lo molestó demasiado. Con reticencia, giró la manilla y lo dejó pasar. Deseaba que ocurriera rápido, porque de lo contrario, no soportaría que la chica le gritara insultos.
Un aire helado, muy raro en abril, se coló en la habitación. Entonces, se escuchó el ruido de botas al entrar en una habitación. Sakura tembló y se mordió los labios. Era hora y se había quedado completamente helada. No podía mover un solo músculo para escapar del lugar.
Escuchó un susurro y esperaba escuchar voces, preguntas. Pero lejos de eso, lo único que escuchó fue un silencio sepulcral. Y cuando menos lo esperó, unos brazos muy fuertes la tomaron por la cintura y la cargaron, estrechándola con fuerza. Abrió los ojos.
Se quedó completamente lívida.
Él la había encontrado, lo que significaba que el sujeto con el que se estaba la había delatado. Una especie de ira la inundó. No podría escapar de él, ni siquiera para pensar, porque estaría rodeada siempre de su gente. Comenzó a entumecerse.
–Jamás me vuelvas a dejar. – le susurró él. Entonces salió de ahí con paso apresurado sin siquiera mirar a su amigo…
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Hola chicas… hay alguien ahí? (' ñ.n)7…
Jeje pues lamento que esto se haya retrasado tanto, pero debo decir que fue por que por alguna razón dejé de amar mi historia. Pensé en dejarla así muchas veces pero no haré nada como eso. Amo esta historia, es mía y se merece un buen final, al igual que todos nosotros.
¿Cómo ven a nuestro querido Dios griego? Cometió un grave error con Sakurita y créanme, no será el último. Sé que dije que para éste capítulo ya vendría la pelea de Shaoran y Touya, pero si la ponía ahora, la pelea se habría comido partes de vital importancia en la historia, eso y que no le faltaría casi nada para terminar. Créanme, no le falta mucho a la historia, pero necesito dejar en claro algunas cosas.
Por cierto, que les pareció la parte de Ieran y Hien? Estaba escuchando Never too late de Three Days Grace, Iris de Goo Goo Dolls y Stay high de Habitts, así que como que me inspiró… me quedó algo revelador, creo. ( n. n)/
Bien ahora si, a contestar sus reviews…
Rilli: hola, tenía mucho de no saludarte. Espero que te haya ido muy bien en los días en los que estuve ausente. También espero que el capítulo te haya gustado, y que te haya dejado un buen sabor de boca ;). Gracias por tomarte tu tiempo para leerme, aún cuando andas fuera. Significa mucho para mí :D y qué bueno que hayas salido bien en tus exámenes. Yo ahora estoy empezando nuevamente…
Lindo día, besos…
Luni: primero que nada "Bienvenida" siento la tardanza del capítulo y espero y veas esto hoy. Muchas gracias por el tiempo que le dedicas a la historia y espero te siga gustando.
Besos…
Anaiza18: La verdad sí. Pero creo que fue demasiado bondadosa con ella. Si me preguntas, Ieran merece cuello, jajaja, ok no! Y pues ni modo, pobre Shaoran, ojalá no la perdone :I. Con respecto a Mei… pues nos va a dar algunas sorpresas para el siguiente capítulo… así las cosas.
Espero que tengas un buen día/noche y que te haya gustado el cap. Besos.
Karito: hola! Ja, ya extrañaba tus reviews jaja. Pues sí, Ieran es como quien dice una per… ya sabes. Con respecto a Eriol y Tomi, pues como que ese menso se está tardando con ella.
Gracias por tu review amiga, te espero a la próxima :D
Didi87: Holi! Pues sí, Ieran fue muy egoísta. Claro yo en su lugar también me habría marchado ¡pero con todo y chiquillo! y también es cierto que se oyó muy falso eso de los dos segundos, pero la verdad, es que ella ya no piensa volver y sólo espera terminar con todo aquello pronto.
Sé que Shao se quedó corto con el reclamo, pero es que si seguía le iba a faltar al respeto a su madre y eso no se debe de hacer, por muy mala que ella haya sido, por eso Saku lo paró en seco, pero sí, tienes razón. Y en lo de que Ieran seguirá metiendo su cuchara es 100% cierto :D, también le atinaste a eso.
Sonomi hará sus movimientos fuertes… aún no sé qué hará pero hará algo… gracias por tu tiempo y te deseo una linda noche/día, depende del momento en que veas esto.
Nos vemos, besos.
Sakura Li Kinomoto24: ¡Hay perdóname! :'( No fue mi intención hacerte llorar, es sólo que me salió así… y pues sí, la vida Ieran estuvo del asco, pero se llevó a su hijo entre las piernas al largarse así como así, lo cual fue un acto inhumano. Créeme, sufrirá, la haré pagar (que mal sonó eso) veamos si después de todo, ella decide quedarse o se largará como ya dijo arriba. Lo malo de la cuestión es que ella sigue pensando en ella y no en Shaoran.
Jajaja, sí, eso parece, pero como que ya está agarrando la onda a pesar de lo que el castaño le hizo… las cosas se pondrán color de hormiga.
Bien, sin más, sólo quiero decirte que agradezco tu tiempo y que tu review me sacó una sonrisa cuando más lo necesitaba, espero que leas esto y que no pienses que la historia ha quedado así incompleta. Besos y muchas gracias, amiga..
Mirialia Paolini: hola! Que te pareció el cap? Espero que bueno, y que te hayas divertido leyéndolo, después de todo, esa es la intención…
Muchas gracias por leer mi historia, besos…
Caramelito: ¿cómo estás? ¿Recuerdas que lo prometí? Pues aquí está y espero que te haya gustado. Me alegra mucho tener como mi lectora, de verdad, porque siempre estás al pendiente y me sacas sonrisas con tus reviews :D . Y pues hoy también habrá actualización de Por que tú eres mía… así que a darle duro a la lectura :P besos y gracias por tu tiempo…
Fifo Tsukino: ¡hola! Ya extrañaba leerte :D… jajaja si, Sakura no quiere alejarse, pero la idea de unos bebés en su vientre no e hacen mucha ilusión y con justa razón, es muy joven :P… Sobre Eriol sabrás más en el siguiente capítulo, pues se va aponer picante :D
Muchas gracias por tu tiempo y espero leerte pronto. Besos…
Samantha Park: ¡Bienvenida! Gracias por tus halagos, me haces sentir muy especial :D, siento haberte dejado con la duda por tanto tiempo, pero afortunadamente aquí está…muchas gracias por tu tiempo y espero que te haya gustado el cap…
Yamiko kuchiki1: Oh, muchas gracias por advertirme sobre la redacción. Se supone que reviso el cap dos veces pero ahora resulta que la página me juega chueco y lo sube con errores. Debo ver qué hacer con eso pronto :D.
Muchas gracias por el tiempo que le dedicas a la historia y bienvenida, besos…
Lili Hernandez: ¡Bienvenida! Me alegra que te guste mi historia, y lamento no haber podido actualizar antes. Es que de mi hueca cabeza no se desprendía la imaginación… :I y sí, Sakura ya quiere a Shao, pero éste… la regó hoy, jajaja.
Muchas gracias por leer mi historia y espero seguirte leyendo, chao…
Yanisaku9: ya te dí la bienvenida?... si no, bienvenida. Me sacaste una sonrisota con tu último review. Muchas gracias por leerme, me hace muy feliz el saber que amas mi historia y repito, no la dejaré sin terminar.
Nos vemos luego, querida…
Bien, reitero, no dejaré de escribir está historia hasta terminarla.
Sin más, me despido…
Atte: Dalian Monthgomery.
FUERA DEL PERRO, EL LIBRO ES SEGURAMENTE EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE
Y DENTRO DEL PERRO, SEGURAMENTE ESTÁ DEMASIADO OSCURO PARA LEER...
3.
Adiós...
