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I want to fuck you 4

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Tsunade pasaba las manos temblorosas por entre su flequillo rubio y se mordía el labio inferior mientras sollozaba un poco quebrantada.

Para Shizune el andar del segundero estaba siendo bastante incomodo, alzo la vista hacia la pared donde se encontraba el aparejo y vio que marcaba las cuatro treinta de la tarde del miércoles.

Suspiro y volvió su vista hacia la Hokage de la aldea. –Tsunade-sama.- la llamó con voz queda. La susodicha alzó la vista y sus ojos se encontraron.

No voy a ser capaz Shizune- confesó la rubia alumna de Sarutobi.

Hemos estado atrasando la respuesta durante mucho tiempo Tsunade-sama, ella como doctora que es debe estar sospechando. Sakura es muy perspicaz.- razono la peliazul.

Los resultados están listos Tsunade-sama- dijo la ayudante de la rubia de dos coletas.

Godaime le rapo el sobre de las manos y lo abrió ansiosa –dame eso- murmuro, queriendo y no queriendo leer al mismo tiempo, como si dos personas estuvieran en posiciones encontrados dando razones de peso para hacerlo o no hacerlo. Lo que más temía Tsunade es que su alumna favorita, su niña, estuviese embarazada de un bastardo violador. Eso la mataría, de hecho a muchos, a Naruto, a Kakashi, a la madre de Sakura, a Sai, a ella misma. Como rogaba que todo fuese negativo en aquellos papeles.

Y eso fue hace varios días, Sakura aun no había preguntado nada, sin embargo se lo tendrían que decir, le debían decir a Sakura los resultados de aquellos análisis. Tsunade sabía que estaba siendo poco profesional al retrasarle el comunicado a la kunoichi. Sakura tampoco había preguntado nada aun y Tsunade sabía que la pelirrosa estaba huyendo de la realidad y no la culpaba, por eso indirectamente le estaba dejando el menor trabajo en el hospital, para no encontrársela y poder tener una excusa para no comunicarle lo que había escrito en aquellos papeles.

Tsunade suspiró agobiada.

Si no le dice a Sakura-san, lo haré yo Tsunade-sama. -Amenazó una temblorosa Shizune. Ella creía que lo mejor era decírselo a Sakura, mientras más pronto mejor, para que el golpe no fuera tan contundente después.

Hasta pasado mañana, dame hasta pasado mañana y entonces lo haré. Lo prometo Shizune. -Afirmó la rubia y la otra afirmo con la cabeza, confiaba en su Hokage.

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Sakura frotó su mejilla derecha y dijo a Naruto que había resbalado mientras limpiaba el baño de su departamento de soltera; el Uzumaki la regaño, dijo: "ten cuidado Sakura-chan, si quieres puedo ayudarte en esas labores para que no se dañen tus hermosas manos, ¡datebayo!" mientras un sonrojo cubría sus lindas mejillas tatuadas, ella había levantado un puño amenazándole, tratando de parecer normal.

Luego de eso el entrenamiento fue bastante corriente; Yamato informó que no habría misiones hasta dentro de varios días y que por el momento practicarían dos horas diarias, le dijo a ella que debía impartir unas clases de matemáticas a alumnos atrasados de la academia y ella aceptó con una sonrisa en el rostro. Naruto arrebolado exigió misiones complicadas y Sai sonrío falsa e hipócritamente, la pelirrosa desvío la mirada arrugando el entrecejo, molesta, indignada y avergonzada. Al rato cada cual siguió su camino.

Últimamente Haruno pasaba mucho de su tiempo en la academia, no sabía muy bien el por qué, pero su shisou ya no la llamaba tan seguido para que practicara o atendiera personas en el hospital, al contrario, le había asignado algunas labores en la escuela donde debía ayudar a chicos atrasados o con dificultades en las materias colegiales.

Pasar tiempo con niños, niños alegres, inconcientes de todo el sufrimiento que les aguarda en el mundo, infantes sin problemas diferentes de querer ser el mejor, llamar la atención y demás trivialidades, que comparadas con lo que ella estaba pasando eran la gloria. Hacer eso le estaba pareciendo, en ese momento difícil de su vida, la mejor opción de trabajo que le hubieran podido ofrecer. Los pequeños la hacían reír, la divertían, la hacían enfadar y suspirar de cansancio, en esos momentos podía olvidarse momentáneamente de sus problemas, de Sai.

Al terminar la jornada Sakura estiró los brazos y saludó a su madre que la recogió en la entrada de la escuela de Konoha, caminaron juntas y al llegar a casa tomaron el té y conversaron un poco.

Hasta mañana mamá. -Dijo Sakura en el recibidor y vio a su madre alejarse por las calles aledañas a su casa. Entonces cerró la puerta y el silencio la invadió. "¿Qué debería hacer?" se pregunto "¿leer, dormir, entrenar?"

Sigue engañándote Sakura -le recriminó su alter ego –las cosas no van a cambiar solo porque actúes como si no hubiesen pasado- le afirmó y Sakura sonrío cerrando los ojos, pronto se sintió llorando con gimoteo mudo y sin cambiar su sonrisa melancólica. Se sentó en el sillón de en medio del recibidor.

No- susurro cuando el pelinegro cerró con seguro la puerta de su casa, de ¡su! departamento. -no- repitió cuando él la tomo con brusquedad de las muñecas y la levantó como si fuese una pluma. Él no dijo palabra alguna diferente de zorra…de hecho sí, él menciono "quédate quiera" y tras la frase una bofetada.

Cuando Sakura fue despegada del suelo, se sintió tirada en el sofá. Ella manoteo torpemente mientras sentía el dolor en su entrepierna volver a quemarle esa delicada zona, no podía respirar bien pues la sangre que había provocado el golpe de la puerta en su nariz le ahogaba los suspiros, esta fluía incansable hasta mancharle el corpiño y la piel. -¡NO!- grito. –detente Sai. Espera, por favor no me hagas esto- le suplicó con voz angustiada, pero él no cambiaba en nada sus actos y muy al contrario le estaba bajando la cremallera de la blusa. – ¿Por qué?... ¿qué te he hecho yo a ti?- entonces él la tomo de los hombros y la sacudió, la apretó y lastimo.

Un eco sórdido inundo la estancia.

Unas cuantas lágrimas resbalaron por el rostro de la muchacha mancillada en una ocasión anterior y que tal parece lo sería de nuevo. Manchada, golpeada, ultrajada, no escuchada, ignorada. Sakura Haruno, la abusada.

Sakura miro fija y directamente a los ojos del pelinegro que se posaba sobre ella. Eran unos ojos hermosos sin duda alguna, unos ojos profundos que la observaban sin ningún tipo de sentimiento. Sakura se preguntaba por qué Sai la hacia daño de nuevo.

El peso del moreno sobre ella le hacia sentir incomoda en la espalda, algo la tallaba, algo con canto se le enterraba en el borde de la cadera. ¡Su porta kunais!

¡Agárralo Sakura, toma el kunai y clávaselo en los ojos!- gritó una eufórica y decidida Inner – ¡no dejes que abuse de ti una vez más!

Sakura grito una negación otra vez, Sai le jalo el cabello y ella dispuesta a no dejarse, llevo la mano derecha hasta su porta herramientas, lo abrió con agilidad y empuño el mango del cuchillo. Cerró los ojos y en un rápido movimiento lo quiso enterrar en cualquier parte de aquel sobre ella, herirlo, dejarle ver que con ella nadie se metía.

Sangre.

Un grito desgarrador y lacerado.

Con la habilidad que solo un Anbu puede poseer, Sai le arrebató la kunai a Sakura antes de que siquiera pudiese rozarlo, se lo arrebató y seguido le propino una fuerte bofetada que aumento el caudal de la hemorragia que sufría la pelirrosa.

¡Lo que tú quieras, haré lo que tú quieras¡- grito en un jadeo la kunoichi. Sai la miro esperando a lo que tuviese que decir. -¡no me hagas esto de nuevo, por favor Sai…!- gimoteo. – ¿Por qué lo haces esta vez?, ¿Qué te hice para que quieras vengarte de nuevo de mi?...por favor no me hagas daño, haré lo que tu quieras, por favor Sai-

Los ojos verdes de Sakura vieron atentos la sonrisa falsa que se formo en el rostro del artista. Tuvo miedo porque no sabía que significaba ese gesto, ¿un sí, un no? Ninguna de sus preguntas fueron respuestas por el chico y lo que siguió fue que su falda y pantalones fueron bajados con prontitud, se revolcó y un leñazo se le daba como replica.

Esto es lo que más deseo ahora Sakura-san.

¡Golpéalo Sakura, golpéalo!- animó inner. -¡NO PUEDO!- grito la pelirrosa a su conciencia.

Todo esto era un poco extraño. En esta ocasión había un elemento diferente en toda la situación, ella podía usar abiertamente su chakra, defenderse, patearle el culo y dejarlo invalido, ella tenía la fuerza suficiente para hacerlo, pero él la estaba manipulando con una facilidad sorprendente, ¿qué le costaba a ella reunir un poco de energía y enfrentarse ante ese bastardo?

Pero algo pasaba. Ella se sentía incapaz, temerosa, temblorosa y asustada, el saber que él podía tan solo bajarse los pantalones y hundirse una vez más en su cuerpo, era algo que la aterraba.

Estaba condicionada. La primera experiencia había sido tan traumática que le dejo escrito en negrilla "si te defiendes te golpea y es más fuerte que tú" en su inconciente.

Me duele Sai…me duele- susurró la muchacha hecha un manojo de nervios justo en el momento en el que, sin saber cuándo ni cómo, Sai acarició la punta de su miembro viril en la entrada de su cuerpo.

A ella le ardía, y recordaba con claridad el sentimiento de miedo y la sensación física de la intromisión de aquella monstruosidad en su interior, no quería, no quería, ¡no quería!

Sai sabía que entrando a aquella casa podría salir lastimado teniendo en cuenta la fuerza descomunal de la alumna de la Hokage, y estaba decidido a salir con un par de huesos rotos, muerto o como fuese, pero al menos debía intentar tomarla una vez más, no se explicaba los motivos, tampoco es que le importaran, estaba siendo instintivo, comportándose como un animal, como un macho cuando las hembras están en celo, así, tal cual.

Lo que Sai nunca creyó, es que las cosas se le presentarían tan fáciles. En aquel momento comprobaba que Sakura era débil o que él infundía tanto miedo en ella que a pesar de no querer, ella no se protegía como debía. Una punzada de excitación le subió por toda la espalda.

"Me duele" la había escuchado decir y sin dar cuenta de nada eso enardeció sus ganas y sus deseos. Se acomodó entre las piernas de la Haruno, deslizándose como un reptil, frio y cálido sobre su cuerpo, impregnándola con su naturaleza. Llegado a la entrada del cuerpo femenino, Sai empujó una vez, las lágrimas de ella se mezclaban con la sangre y gimoteaba torpemente, para Sai estos lamentos no significaban nada.

Me estás lastimando Sai, me duele, detente- rogó.

Él la miro sin entender qué ocurría, ¿Por qué le dolía la entrepierna?, ¿es por qué la anterior vez fue con prisa?, ¿era eso lo que le dolía a Sakura?, Sai con manos temblorosas y con una paciencia infinita en un estado enardecido como el de un hombre excitado, la tomo de los hombros, se arrodilló y le dio la vuelta a la muchacha como si de una cosa se tratase.

Sakura se encontró de cara contra los mullidos cojines del sofá, se aferró a la tela y no supo que pasaba. Las lágrimas se detuvieron por unos instantes en los que la incertidumbre gobernó, ¿Qué pasaba?, ¿Sai se habría arrepentido y la dejaría de una buena vez?, ¿Sai era una buena persona después de todo?

Las respuestas llegaron rápidas y certeras, cuando las manos grandes y frías del Anbu acariciaron su trasero. Sakura se tenso ante la perspectiva de ser, ahora, violada por el sitio prohibido. Los colores le subieron de vergüenza y tartamudeó. No sabía que estaba sintiendo en ese momento, le daba asco, miedo, ¡rabia!

Sai se relamió los labios.

La piel delante de él era joven, tersa, redonda. Sakura poseía un trasero precioso y hurgando entre sus carnes hayo el botoncito rosado que le daría placer en aquellos instantes. Sai quería poseerla por donde fuera, con o sin su autorización.

Presionó. Ella no dijo nada. Él se mordió el labio inferior, estaba tan estrecho, tan difícil, ¡tan virgen!; la naturaleza le estaba poniendo trabes para continuar y ella aun no mencionaba palabra alguna, tampoco escuchaba sus lamentos, más bien percibía una respiración agitada y torpe pero no sabía si era de él o de ella.

Sakura se sabía con todas las facilidades, debido a la posición en que se hallaban, para huir, pero no podía hacerlo, una onda de letal languidez se había apropiado de su existencia, sentía entumecido el cuerpo, solo atinaba a apretar las piernas y los muslos. Inexplicablemente Sakura no estaba sintiendo un dolor tan agonizante como el que había sentido la vez primera, quizás se debía a que Sai estaba siendo más suave, o eso le parecía a ella, pero la verdad es que por ser aquel lugar tan pequeñito, indebido e impuro, que Sai se hallaba flotando en un sitio donde solo el orgasmo lo podría traer de vuelta.

Un golpe. Sakura rompió el silencio con un grito ahogado en el colchón improvisado y el Anbu tembló, las barreras eran grandes y sin pensarlo dos veces más empujo de nuevo con toda la fuerza que fue capaz de reunir, el hoyuelo se abrió a la fuerza y la desembocadura de la pelirrosa se trago entero el falo de Sai; el chico se dejo caer sobre el cuerpo de la medico Ninja y le apretó los hombros al tiempo que sentía un liquido tibio embadurnarle la ingle. El alarido doloroso que había emitido la muchacha aun resonaba en la antesala, lo había dejado sordo de momento y a ella debía dolerle la garganta y otras cosas más.

Sakura creyó que nunca en su vida experimentaría un dolor tan tremendo, terrible, punzante e incomodo, ella quería correr, si pudiera lo haría, "si quisieras lo harías" incriminó Inner; Sakura derramó lagrimas amargas, por supuesto que ella no quería estar en aquella situación, es solo que tenía miedo.

Él se movió desgarrándole el interior una vez más, otra vez, por segunda ocasión, ¡y por un sitio que válgame Dios!

"Que difícil" pensó el dibujante. Entro, salió, convulsionó, golpeó su frente contra la blusa roja de la chica, le mordió los hombros sobre la tela, le toco los muslos. Sai creyó que nunca en su vida experimentaría algo más placentero, delicioso, agradable y excitante.

Sakura no compartía esos pensamientos, a la pelirrosa le parecía detestable, hasta que en un momento en el que ni ella misma supo qué pasó porque las cosas fueron tan rápidas que ni hubo tiempo para reprimir el gemido que se alojo en su boca, una exclamación de gusto, a ella le gusto en contradicción, le gusto y mucho, cuando Sai golpeo tan fuerte que toco en algún punto perdido de su recto que la hizo desfallecer y sentir húmeda.

Sai abrió los ojos con viveza. "ahhhh…ahhh" había escuchado con claridad de los labios de la fea, un claro respiro de algún tipo de satisfacción, y como si fuese algo escrito en sus genes, supo que a la mujer debajo suyo le había agradado el ultimo movimiento de su pelvis, lo repitió y las consecuencias no se hicieron esperar. –ahhhh…aaa…aaa- suspiró la kunoichi que estaba siendo mancillada y el pelinegro sintió fuerzas renovadas para perpetuar su penetración en aquel cuerpo, al tiempo que llevaba una de sus manos cubiertas de guantes hasta la entre pierna de la chica y así comprobar que esta se hallaba palpitante, húmeda y caliente, chorreando flujo, unos jugos que estaba sintiendo ganas de probar.

Y entonces el Anbu se encontró tan motivado que decidió que deseaba escucharla gemir una vez más, quería que ella fuera participe de aquel desenfreno, aspiraba sentir su respiración, anhelaba que Sakura le transmitiera emociones.

Sakura apretó los parpados y suspiró en caliente, se regañó mentalmente por sentir eso tan extraño y agradable, era sucio, ¡estaba siendo violada!, las lágrimas regresaron y escondió aun más su rostro si es que era posible. Sintió unos espasmos y unas manos atrevidas en su parte mas intima; ella no quería que nadie la tocara ahí, menos un violador, menos Sai.

¡Iba a explotar!, se dijo Sai. Tantas sensaciones a un mismo tiempo no eran posibles; el aire estaba tan denso, su cuerpo tan rígido, su hombría tan caliente que sentía reventar; Sai se venia y lo sabia, dos entradas más y no resistiría, desfallecería en aquella que no era su casa.

Sakura sintió inflamar por detrás. Sai se había dejado caer como peso muerto sobre ella y aguantaba la respiración, ¿ya había terminado acaso?, ¿por fin se largaría?, ¿habría una tercera vez?, ¿él ya había completado su venganza?, ¿y ella por qué había sentido placer en el ultimo momento?, ¡Sai la violo! Pensando en esto ultimo se atrevió a girar un poquito su cabeza y mirar de reojo a aquel infame traidor de mierda, se encontró directamente con su mirada y muy al contrario de verle con odio aparto sus ojos avergonzada.

La verdad es que Sakura estaba muy equivocada si pensaba que esa tarde había acabado el ultrajo. Lo cierto es que Sai la violo dos veces más, una por delante y otra vez más por detrás.

Consiente de estar sentada en el sofá donde la habían vulnerado por segunda vez, Sakura tomó los cojines y los rasgó con impotencia, con llanto, con asco, con recriminación hacia ella misma, a su debilidad, a dejarse hacer.

Maldijo a Sai, a su vida de kunoichi, a la partida de Sasuke-kun, porque es en este momento en el que se recrimina todas las cosas que ha dejado de hacer, que ha dejado pasar, las decisiones que no ha tomado, su constante debilidad y falta de seguridad.

Sakura se siente sucia, utilizada y lo peor de todo es que es muy probable que su verdugo vuelva…no, lo peor es estar conciente de que no podrá hacer nada contra él, contra Sai.

La pelirrosa opto por darse un baño casi nocturno, haber si de una vez por todas se quitaba de su piel aquella tibieza que el pelinegro había dejado, esos moretones que marcaban su cuerpo, ese dolor en la entrepierna.

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Sai tembló en su habitación, se le erizó el bello y sintió los labios más secos que nunca, más que si tuviera sal en los labios, la lengua era rasposa en su interior y el paladar le exigía humedad.

El vaso que tomo de la encimera de la cocina, resbaló de sus dedos y chocó contra el tatami regando el agua que contenía en su interior; su corazón latía con rapidez y el pulso se aceleró como pocas veces le había pasado.

Sacando las cuentas, veintiocho horas habían pasado desde que tomó a Sakura por la fuerza, aun podía recordar con nitidez esa sensación cálida de su cuerpo, de su trasero, de sus senos.

Sí, es cierto que Sakura no era bonita, pero…Sakura igual era una mujer.

Era extraño estar en esta situación. Sabía que el temblor de su cuerpo se debía a la necesidad del toque y roce de cuerpo con cuerpo.

"Ayer lo hice, ayer la viole", se recordó a sí mismo. Y hoy habían entrenado como si nada hubiese pasado entre ellos. Sai debía responderse por qué ella no lo detenía, por qué ella no lo denunciaba, necesitaba saberlo, pues intuía que la respuesta estaba ligada al gusto de ella por la situación.

"Sí, a Sakura Haruno le gusta que yo la viole". Pensó mentalmente antes de salir de su apartamento con una erección creciente en la bragueta y una firme decisión en su mente. -Es cierto que yo, Sai de raíz, no siento nada, pero también es cierto que experimento sensaciones físicas, ahora mismo quiero satisfacerlas con Sakura la idiota.

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Por anticipado doy gracias a la retroalimentación de las personas que más allá de leer (porque muchas leen), dejan un comentario con sus opiniones al autor. Solo por esas personas, continuo escribiendo, terminando mis historias. Por ahora, solo habrá actualizaciones de las historias que más me gustan, para no tener esa desazón de la falta de retroalimentación.

A esta historia le quedan dos o tres capítulos.

Gracias por los bellos reviews, gracias a los alert y favorits.

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