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I want to fuck you 5
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Sueño reparador.
Sueño que hace olvidar.
El mundo de cumplimiento de deseos. Sakura soñaba, no recuerda muy bien sobre qué lo hacia, pero soñaba sin duda alguna y se sentía tranquila.
Pero como todo en su vida últimamente le salía mal, no podía tener ni siquiera un momento de descanso, porque es como si la vida le gritara "tú no te mereces estar bien", por eso un estruendo la despertó de sopetón.
Ante esos ruidos ella se sentó sobre el colchón de su cama, de forma sobresaltada, con el corazón agitado y dolor de cabeza. Sakura viró sus ojos hacia la fuente del ruido y vio el cristal del ventanal de su balcón roto en el suelo, hecho trizas y justo al lado un bloque de tamaño considerable. Alerta, tomó la kunai que siempre tenía bajo la almohada y se preparó para enfrentarse a cualquier intruso. Ella rodeó la habitación con sus hermosos iris jade, sin notar nada más que oscuridad, su corazón latía desbocado advirtiéndola del peligro y su intuición gritaba "¡esto es sospechoso Sakura!".
Silencio sepulcral en aquella casa. Su respiración ya se había normalizado tras algunos minutos de completa quietud pero el agarre firme del kunai se mantenía, una kunoichi debía estar alerta en toda ocasión.
Suspiro algo más aliviada, creyó que aquella había sido acción de algunos chiquillos vándalos o algo así. Miro su reloj digital en la mesilla de noche y se dio cuenta de que aún era Jueves, a pesar de sentir que había dormido noches enteras, solo lo había hecho durante tres horas, a lo mejor era por que en menos de 2 días había sido violada nuevamente.
Un rayo de luz se filtro por la estropeada ventanilla y una figura masculina emergió de entre las tinieblas y la poca luz del exterior. Sakura miro frente a su cama y vio a un muchacho, ella trato de estar tranquila, después de todo, ¿Qué era lo peor que le podía pasar?
Dejo nuevamente la kunai bajo su cabecera. -¿vienes a violarme otra vez?- preguntó con voz firme -¿o acaso vienes para pedirme perdón?...o quizás… ¿vienes a asegurarte de que me tienes sumida en la más cruel depresión?... ¿a qué vienes Sai, eh?- y aunque preguntó con un hilillo de voz mientras apretaba el edredón entre sus dedos, había fortaleza en aquellas palabras…fortaleza y resignación.
Sai se acerco un paso hacia la cama y la pelirrosa sintió un cambio en la respiración de la chica, su respiración, su pecho subía y bajaba, estaba asustada. Al parecer Sakura sabía que no podría defenderse, se preguntaba una y otra vez por que la vida la castigaba de esa forma, mientras que Sai pensaba que al parecer ella no pondría ninguna resistencia…de nuevo.
Sakura se tapo el rostro con ambas manos mientras lagrimas amargas escurrían de sus ojos, gimió de tristeza, de impotencia, de dolor, de frustración, de debilidad, de miedo…suspiros ahogados por lagrimas, palabras que morían en sus labios, un nudo en la garganta, Sakura no podía hablar y temblaba aterrorizada.
El Anbu la vio tan vulnerable que no sabe que sintió.
-¿no te ha bastado con maltratarme una vez el día de hoy? ¡¿Cuántas veces en un día te van a parecer suficientes?!- grito con todo lo que le dieron sus pulmones.
No. No era intención de Sai hacerla daño, y si bien en principio la situación se había tornado violenta, una tortura y una humillación, desde que el pelinegro salió de casa, mientras rompía el cristal de la casa de Haruno, solo podía plantearse una cosa. Sai le había mostrado a Sakura que podía ser violento, agresivo e impulsivo, pero ahora, ahora le demostraría que también podía ser tan dulce como un caramelo, que él estaba sintiendo deseos de tocarla con suavidad, de explorar su cuerpo, de besar cada uno de sus espacios, de probar sus sabores…de escucharla gemir, no importaba si debía usar la fuerza para ello, o la dulzura como se lo decía a sí mismo. En esto de descubrir las emociones, también se debe entender que no todo se puede conseguir por la fuerza.
Con cientos de ideas surcando su mente, sin importar los sollozos de la pelirrosa, él se arrodillo en el colchón, y mirándola fijamente a los ojos, la acorraló hasta hacerla recostarse en el tendido. Él no decía nada pero su respiración alterada debió ser suficiente para que la kunoichi se diera cuenta de cuantas ganas tenía de tocarla…
Sakura cerró los ojos y los apretó con fuerza cuando las manos enguantadas del chico Anbu le tocaron el vientre, y los abrió cuando la sujeto de las caderas y la alzó como si no pesase nada. Él se acomodó entre sus piernas y le quito la ropa de pijama que tenía puesta.
Sakura no grito, Sai no dijo nada. Ningún golpe se presentó entre ellos, ningún forcejeo, ni si quiera lágrimas, las constantes compañeras de Sakura en los últimos días.
¿Por qué me observa así?- se preguntó la kunioichi ante la mirada insistente del pelinegro, que la pasaba y la repasaba.- Quizás este es buen momento para huir, para hacerle ver que no puede hacerme esto de nuevo, que esto no está ni estuvo bien.- Se dijo ella. Pero, ¿quién iba a imaginar que Sai le daría un beso en la boca antes de que alguna palabra saliera de allí?
Decir que aquello era un beso, era demasiado. Sai solo había apoyado sus labios contra los de Sakura, y estaba quieto, respirándola, haciéndose con su calor. Mirando fijamente a los ojos sorprendidos, verdes enormes, acusadores y aterrados. Para Sai los ojos de Sakura revelaron unos matices de color que hasta ahora no había notado, en ese momento tan cercano, con ella desnuda bajo él, con la noche cubriéndolos en casa.
Y si para Sakura aquello resultaba extraño, incluso inquietante, todo fue a peor cuando Sai dejo de mirarla, pero conservando la posición, la aplastó contra el colchón y en una especie de abrazo cerró sus ojos y se dejó caer por unos instantes que le parecieron eternos a ambos.
¿Pero qué le pasa a este grandísimo idiota?- dijo su yo interior.
…
Tras unos minutos Sai seguía igual, claro, con una erección en los pantalones que Sakura podía notar; pero seguía quieto allí, "abrazándola". Ella intento salirse de ese apretón y le despego de su rostro, le aparto con las manos, sin brusquedad, sin palabras, y cuando iba a sentarse y ponerse la ropa, sentada en la cama escucho estas palabras: "te quiero mirar, te quiero tocar".
¿Acaso ya no había mirado y tocado lo suficiente?, el hijo de puta que más iba a ver, si ya le había visto todo, si ya le había tocado todo, si ya le había quitado la virginidad, y la había violado…estos pensamientos rondaron la cabeza de la pelirrosa, y nuevas lágrimas bajaron por sus mejillas mientras se llenaba de ira.
No puedes pretender entrar a mi habitación como un ladrón, y tratarme con respeto Sai, si me estás pidiendo permiso, mi respuesta es no, y esto no borrará lo que me has hecho y ent…-estaba diciendo más fue cortada porque Sai la tomo de los hombros y nuevamente la recostó contra la cama, se desvistió él mismo, y sin saber cómo ni cuándo ni porqué, Sai le estaba pasando la lengua por la entrepierna, que para ese momento ya volvía a sentir como fuego, como que ardía, y de forma automática sus muslos se cerraron, muslos que Sai abrió, y dio besos y lamidas y los tocó, y los miró mientras temblaba.
¿Pero qué haces?, ¿Pero tú qué te has creído?, ¿pero con qué derecho?- Decía la chica, más ningún movimiento de rechazo salía de su cuerpo. Sakura estaba paralizada, inmovilizada ante la presencia de este tipo, de este abusador.
…
…
Uno...dos...blanco…tres…cuatro.- Esa es la cantidad y el color de los grumitos que Sakura había contado y que salieron de su cuerpo mientras orinaba. Con las piernas abiertas y en cuclillas la kunoichi miraba el líquido que salía de su interior y al mismo tiempo sentía una extraña sensación en su canal uretral, era como pesado, un poco resbaloso. –Con que esto se siente expulsar semen – susurro mientras se sentaba en la taza y ponía sus codos sobre sus rodillas y mentón sobre las palmas. No sabe cuánto tiempo estuvo en esa incómoda posición típica de escena en el baño, solo que se tuvo que levantar y limpiar con un trozo de papel higiénico cuando sus piernas se acalambraron.
Sakura se miraba desnuda en el espejo del baño. De pie mientras la sangre fluía de nuevo a sus extremidades haciendo desaparecer el molesto picor de la mala postura anterior.
Seguramente estoy embarazada. – pensó. ¿Y cómo no iba a estarlo, si Sai se había tomado la molestia de violarla?, y a un violador o asaltante no le puedes decir: "Por favor al menos use protección".
Sakura se tocó la tripa –Hijo de un abusador.- Frunció el ceño y se masajeo la barriga. "Lo más apropiado sería un aborto", se dijo a sí misma. Es bien sabido que en el mundo de los ninja los abortos son comunes, porque las mujeres espías o las kunoichis que en asaltos o guerras resultan ultrajadas por el enemigo los practican en cuanto tienen oportunidad para ello. Y no es para menos, de lo contrario las aldeas estarían llena de hijos bastardos y linajes de sangre manchados. Además, también se presentan aquellas situaciones en que las mujeres ninja usan su cuerpo como arma a cambio de información o para aniquilar al enemigo, estos procesos pueden llevar meses y usos del cuerpo insospechados, y es entonces que la práctica del aborto se convierte en una herramienta laboral.
Y si bien Sakura por su corta edad no se había planteado seriamente este asunto, ahora debía hacerlo, porque había recibido el esperma de Sai en repetidas ocasiones, porque no usaba ningún método anticonceptivo, y porque estaba físicamente adecuada y lista para la preñez…pero claro, abortar no debe ser tan difícil cuando es un motivo laboral, o cuando el atacante es un ser investido de maldad o de la etiqueta enemigo. Pero su caso era diferente: 1) conocía a su atacante; 2) su atacante hace parte de su villa; 3) entre sus sueños personales está la idea de ser madre.
¿Pero ser madre tan joven? Siempre había querido y soñado con restaurar el Clan Uchiha, pero ahora…nadie te dice cómo en realidad se siente tener una relación sexual, o la preocupación de dejar su carrera ninja por un embarazo prematuro…nadie te dice que hacer si no es tan fácil decidir, qué hacer si te ha violado tu compañero de equipo.
Que sea lo que tenga que ser.- Sakura se tocó la barriga, pero sin el ceño fruncido, más bien con una pequeña sonrisa inconsciente e inocente en su rostro, ladeo la cabeza y dijo: "Un hijo de Sai".
…
Que tan pronto se había hecho de mañana. Alrededor de tres horas después de que Sai irrumpiera en su residencia, allí estaba él, tendido dormido en cama de Haruno, arropado con sus cobijas, respirando de forma regular y pausada, acurrucado como un bebé. Sakura le observaba parada a un lado de la cama y pensó: ¿y si lo mato ahora mismo?, ¿y si lo castro?, ¿y si…y si él no es tan malo a fin de cuentas?
Y ella le vio, incluso le sintió tanto como lo había sentido hace tan solo un par de horas en su cuerpo, tocándola, besándola, acariciándola. La entrepierna de Sakura empezó a palpitar recordando cuanto le había lamido Sai en la entrepierna, con esa lengua cálida, suave, húmeda…
La pelirrosa se tocó ella misma, se encontró mojada. No había dolor, no había ardor, no había parálisis, solo había un cosquilleo en sus labios vaginales, y los tocó. Ahí, mirando al pelinegro dormir, Sakura tuvo un mini orgasmo masturbándose.
Ese maldito la había violado, la había lastimado, eso es cierto, pero también le había hecho descubrirse en su cuerpo, en su cuerpo de mujer, y no solo de mujer, era cuerpo de mujer sexual.
¿Se puede odiar a alguien y desear que muera, pero al mismo tiempo pensar en esa persona y enardecer los sentidos?, ¿Se puede desear al Sai tan dulce como un caramelo, al Sai que tembloroso la penetraba, que la miraba, que le tomaba del cuello y le besaba?...el mismo Sai que la había golpeado y humillado ¿eran la misma persona?
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Yamato-sensei, es que no lo entiendo, estos movimientos los podía realizar con mucha facilidad- Dijo la pelirrosa.
Debes practicar más- sentenció.
Eso es porque la vieja Tsunade te manda mucho tiempo a la academia Sakura-chan. Yo mismo le reclamaré, tu espacio es aquí, ¡vaya que sí!
Vale…pero por hoy debemos dejarlo así, de hecho se me ha hecho tarde, que me voy que los chicos me están esperando- y la kunoichi del equipo siete salió disparada corriendo.
¡La cotidianidad se sentía tan bien!
No es que se haya olvidado de nada, pero es que se sentía más tranquila. Sai no había vuelto a incomodarla, no la había vuelto a tomar por sorpresa, no la había agredido, es más, en las prácticas de equipo ni siquiera le dirigía la palabra. Y eso estaba bien, por qué de qué iba a querer ella hablar con él… ¿cierto?
Sakura se había refugiado por completo en su labor con los niños, de hecho le restaba importancia a algunos eventos relacionados con su manejo del chakra que atribuyo de inmediato a las posibilidades de un embarazo, o de estrés. Y en el aula se sentía tan útil…tan mamá.
Claro que podría vivir feliz sola, y si tenía un hijo también, y eso no iba a significar un abandono a su carrera, solo sería un receso, más motivos para ser una mujer fuerte, y si no estaba embarazada, pues mejor, así quizás su sueños de niña de revivir el Clan Uchiha se podrían volver realidad. Y mientras pensaba eso sonreía asomada en la ventana del salón de clases.
Tras un par de horas de clases y tutorías, los niños salieron, y ella se quedó calificando unos trabajos, hasta que tuvo que levantar la vista del escritorio porque la puerta del salón se había cerrado, suavemente pero con pasador. Y allí estaba él, Sai. Sakura intentó en un acto reflejo escapar por la ventana, pero cuando estaba allí se volvió y lo miro fijamente, inmutable, sin sonrisa, solo una cara de sepia.
Siéntate.- Dijo la chica y él obedeció.
Era tarde, como las 18 horas y el sol ya teñía el cielo de naranjas en la aldea de la hoja. Esos matices bordeaban el rostro de Sakura quien se acercó a la silla en la que Sai se había sentado. Era el turno de Sakura para hacer algo, algo que hizo por puro instinto y fue tan contradictorio que hasta pasados unos meses ella no se podría explicar los por qué.
Sakura vio la entrepierna punzante del pelinegro, y solo atino a quitarse la ropa interior, abrir la cremallera del pantalón del chico miembro de Raíz, y sentarse sobre su regazo penetrándose lentamente. Y mientras lo hacía observaba el rostro de este chico, que ahora le parecía tan apuesto y que en cierta forma le recordaba a Sasuke-kun. Le vio cerrando los ojos, con los parpados temblorosos ante cada subida o bajaba que ella hacía con sus pies apoyados en el suelo.
Sai ni siquiera la tocó, no la miró, no le habló, pero la sintió a ella, que contrajo a su pene erecto como si lo quisiera aplastar, que le apretó con tal fuerza que Sai eyaculo en menos de un minuto. Al parecer ambos estaban tan excitados o confundidos que llegaron a un orgasmo, o al menos a algo parecido, en menos de un minuto.
Y Sakura pensó, otra vez dentro de mí…
En su propia novela, el malo había tornado a alguien posiblemente bueno solo porque la había tratado bien una vez ¿Se comportaba Sakura como aquellas personas a las que puedes herir una y otra vez y pedir perdón o prometer nunca más dañarlas, y obtener su confianza de nuevo?
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Era tiempo, era viernes, ya era pasado mañana. Como Hokage, amiga y maestra de Sakura, debía informarle de una buena vez acerca de los resultados por muy dolorosos que fueran. Ya había pasado mucho tiempo tras la violación y tenían que afrontar la realidad. -Shizune- llamo.
Apareciendo en la puerta de la oficina –diga Tsunade-sama- se ofreció la peliazul.
-manda llamar a Sakura, hoy es el día- dijo suspirando. Shizune sonrió melancólica, dijo algunas palabras esperanzadoras a su Hokage y envió a un Anbu con una nota para que le entregase el recado a la Haruno.
…
Llegar a la oficina de Tsunade no fue tan doloroso como se imaginó al principio que podía llegar a ser, razón por la cual había retrasado el encuentro. Sakura llego pensando: Que sea lo que tiene que ser, estoy preparada para criar a este bebé. Podría decirse que hasta estaba feliz, pues consideraba toda esta situación misteriosa como una señal de la preocupación de su maestra, del miedo de practicar un aborto.
Sakura caminó todo el camino con tranquilidad y una fuerza admirable.
Dígame Tsunade-sama –anunció la pelirrosa, una vez en una posición cómoda y de los saludos y formalidades que a estas situaciones competen. Solo estaban las dos en el recinto, así que estaban en confianza.
Querida, Sakura…lamento tener que comunicarte esto, lamento tener que decírtelo yo misma…no tengo buenas noticias sobre los resultados que practicamos a partir de la violación, y tampoco tenemos resultados de la investigación sobre el sujeto que te atacó –Tsunade expresó esto cabizbaja, con un claro tono de pesar y pena en su voz, incluso un asomo de lagrima en sus ojos.
"Estoy embarazada", se confirmó a sí misma Sakura. Su yo interior apoyó el pensamiento.
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Bueno, aquí estoy tratando de dar por terminada esta historia. Ya hace mucho no publico nada por cuestiones de tiempo, trabajo y estudio. Hoy me dieron muchas ganas de hacerlo, de retomar esta historia. Espero que les guste y obtener su opinión. Hasta el próximo.
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