El martilleo de mi cabeza me está matando, camino al baño y busco un analgésico, sólo espero que funcione o estaré de mal humor todo el día.

Gracias a Dios que es sábado y no debo ir a trabajar, mis párpados pesan mucho. Apago el móvil, porque realmente no quiero saber nada del mundo exterior.

Solo quiero dormir.

Abro los ojos y tengo la boca seca, me levanto y me dirijo a la cocina por un trago de agua heladita. Puedo ver el cielo negro, ¿cuánto tiempo he dormido?

El dolor de cabeza ha mitigado. Abro la nevera y me doy cuenta que tengo el estómago revuelto, seguramente por todo el alcohol de anoche, pero de igual manera siento hambre. Prendo mi olvidado móvil y encuentro mensajes de anoche de Kate.

Ana, ¿llegaste a casa?

Luego abro el siguiente:

¿Por qué no me respondes?, me empezaré a preocupar.

El último era histeria:

¡Más te vale que me llames!

Sonrío. Y recuerdo que anoche kate y yo nos separamos fuera del bar en el que estábamos, solo que ella se fue acompañada por un joven de ojos verdes. La llamo rápidamente para indicarle que estoy bien y que apenas tengo un dolor de cabeza. Ella por su parte me cuenta que la pasó bomba con el chico de anoche, que ni siquiera recuerda su nombre. ¿Desde cuándo Kate es así?

Mientras hablo con ella me sirvo un vaso de jugo de manzana, me preparo un sándwich de jamón y queso, me siento en el futon que da al gran ventanal y pienso.

He cambiado, ya no soy la muchacha tímida y torpe, bueno quizás un poquito torpe con los pies y nada relacionado con las manualidades se me da bien. Siento que he crecido en mi interior, soy capaz de tomar mis propias decisiones y llevar mi vida como yo quiera, es por eso que tengo que zanjar de una vez la relación con José antes que los dos salgamos más lastimados de lo que ya estamos.

Suspiro. Creo que necesito dormir un poco más, el dolor de cabeza está regresando. Entro en mi habitación y en el camino me despojo de la poca ropa que llevo, me meto bajo las sábanas y abrazo la almohada.


El dia lunes me despierto descansada y con una sonrisa en la cara y se que es porque el día anterior me lo he pasado durmiendo. Lo positivo es que ya no tengo resaca y me siento con mucha energía, rápidamente me doy una ducha, me visto y me hago una coleta alta.

- Buenos días Josephine- la saludo con una sonrisa de oreja a oreja.

- Buenos días señorita Steele, se le ve muy animada hoy.

- He dormido bien- sonrío.

Me siento en el taburete de la cocina mientras reviso mi móvil. Puedo sentir la mirada de Joseph en mí y sé que tiene algo que decirme.

- Pregúntame- levanto la mirada. Nunca la había visto tan indecisa y nerviosa.

- El señor Rodríguez no vendrá ¿verdad?

Suspiro. Se me llenan los ojos de lágrimas y desvió la mirada al suelo.

- No vendrá en esta oportunidad, quizás tarde un tiempo más.

Ella no dice nada, sólo me da la espalda mientras prepara el té y yo finjo que no ha pasado nada. Pero al volver a tomar el móvil la mano me tiembla.

- No quería hacerla sentir mal, mis disculpas.

La miro, me levanto del taburete y la abrazo, porque ella es la única que entiende mi desesperación.

- Es sólo que es difícil vivir así Joseph, cuando me mudé aquí con José pensé que todo sería felicidad, que estaríamos juntos, pero al parecer me equivoqué.

Me toca la cara y me mira como mi madre lo haría, me vuelve a abrazar y murmura.

- La felicidad llegará a tu vida más pronto de lo que te imaginas niña.

Respiramos profundo y ambas sonreímos. Me bebo mi taza de té, me despido de esa mujer especial y salgo del departamento.


Cuando me estoy acomodando detrás del escritorio escucho el sonido de mi celular, rebusco en la cartera y en la pantalla aparece el nombre de Kate.

- Debe ser algo realmente importante como para que me llames a esta hora.

- Siempre te llamo por cosas importantes, además necesito que estés sentada, ¿lo estás?- pregunta con un deje de burla.

- Lo estoy, te digo de inmediato que me estás asustando.
Mi subconsciente presiente que una bomba está a punto de estallar.

- Tengo dos invitaciones para la fiesta que celebrará Grey- lo dice todo tan rápido que lo único que mi mente registra es el apellido.

Las palabras se me han ido y no sé qué responder.

- ¿Ana me escuchaste?

¡Oh! Esto si que es un notición.

- ¿Qué?, ah sí. ¿Pero cómo lo has hecho para conseguir esas entradas?

- Tengo unos cuantos contactos- ríe como una colegiala- así que pasaré por tu departamento como a las seis. Adiós.

Y la llamada se corta. Me quedo en estado de shock, no puedo creer aún que vaya a ver a Christian Grey. Me empiezo a imaginar el cómo se verá vestido de etiqueta, me muerdo el labio y después pienso en que vestido usaré para la noche.

Debo decir que Grey es todo una celebridad y un enigma, es el hombre del momento. Todas las mujeres desean verlo aunque sea por unos segundos y los hombres quisieran ser como él.

¡Joder! Tendría que haber ido de compras, necesitaré un vestido nuevo. Los nervios empiezan a hacer mella en mí y las palmas de las manos comienzan a sudar. Relájate Ana me digo a mí misma, espero que las cosas salgan bien, quizás pueda encontrar algún atuendo.

Escucho el sonido de un mensaje entrante:

Yo te llevaré el vestido de noche.

¡Y no te atrevas a discutir!

Eso era lo último que me faltaba, el gusto de Kate en el vestir es muy diferente al mío.


- Ana, luces fantástica.

No sé cómo reaccionar, pero debo reconocer que Kate ha hecho un gran trabajo tanto con mi cabello como con mi cuerpo. Generalmente no suelo vestirme tan elegante, por supuesto que en el trabajo soy formal pero nunca una vestimenta que incluya vestidos de gala.

Debo reconocer que después del primer "encuentro" que tuve con Grey, es mejor decir el primer vistazo, porque solo le he visto su hermoso cabello cobrizo no he parado de investigar un poco sobre su vida en Google, ha aparecido bastante poco como para ser un empresario multimillonario.
Pero cuando he visto la sección de imágenes me he quedado de piedra. Es realmente hermoso de la cabeza a los pies. Demasiado masculino como para no rendirse ante su presencia.

Nos embarcamos en el auto de Kate que no ha dejado de tener una sonrisa en la cara. Es contagiosa y de pronto yo también estoy sonriendo aunque tengo el estómago apretado.

- ¿A qué se debe la celebración?- me parece extraño que no se lo haya preguntado antes a Kate.

- Al parecer Grey expandirá su negocio y quiere dar la noticia esta noche- me da una mirada y vuelve a fijarla en la carretera.

Casi ya hemos llegado. Me sudan las manos y estoy demasiado nerviosa, debí quedarme en casa pero sé que Kate, como periodista, necesitaba estar aquí.
Miro por la ventana y nos estacionamos frente a un prestigioso restaurante.

Al bajarme del Mercedes siento como me tiemblan las piernas, tomo un gran respiro y caminamos juntas hacia la entrada, hay bastante gente glamorosa con vestidos que debo suponer son carísimos, se saludan entre ellos y Kate aprovecha de sacar fotos al lugar.

Al entrar veo lo lujoso que es todo, la iluminación es a base de velas y pequeñas lámparas apostadas en el techo que le dan un toque de romanticismo. Las mesas son redondas con asiento para cuatro personas y el lugar está rodeado de vidrio.

Me pregunto con quienes nos tocará compartir mesa. Mi amiga sigue sacando fotos hasta que llega a mi lado.

- ¿Qué te parece?- me levanta las cejas y sonríe.

Realmente está en su elemento.

- Demasiado lujoso tal vez- susurro.

Ambas tomamos una copa que el camarero nos ofrece y brindamos por encontrarnos aquí y por la audacia de Kate al conseguir las invitaciones.
De pronto se escuchan aplausos fuera, mucho movimiento de vestidos y hombre arreglándose el esmoquin, puedo adivinar que el anfitrión ha llegado.

Kate abre demasiado sus ojos, me doy la vuelta y ahí está, impecable y guapo como siempre.
Está saludando a una mujer morena, ella le susurra algo al oído y él sonríe. Al levantar la vista se queda trabada en la mía, siento que enrojezco y mi boca se abre un poco más al tomar aire.


Perdón por la tan larga espera :c