Perdón por la larga espera u.u

Espero que disfruten el capítulo y que me cuenten si les ha gustado :)

Besos :3


Mi respiración cesa. Y he decidido que no me importan las consecuencias, ya me ocuparé mañana de ellas.

Dejo la copa sobre la fina mesilla a mi lado.

No soy consciente de haberme lanzado a la boca de Grey, no recuerdo haberme movido; pero allí estoy, chocando su boca con la mía.

Le toco el cabello y él no protesta. El deseo es tan fuerte y real que me estremezco. De pronto me separa de su cuerpo y el miedo de que pueda haber tocado un límite para él me causa miedo. Pero solo me toma de la mano y me guía hacia el dormitorio.

¡Ya está!, me iré a la cama con este hombre que no conozco, pero que revoluciona mis hormonas. Además de crear en mí pensamientos contradictorios.

Mi Diosa Interior está más que feliz, por fin después de tanto tiempo tendrá acción y de la buena. Sonríe de satisfacción.

Estamos en el centro de la habitación, la cama es enorme que podrían caber perfectamente cuatro personas. La decoración sigue siendo muy similar a la habitación anterior.

Él se desprende de manera rápida y elegante la camisa. ¡Uau! Su torso, es hermoso, trabajado y musculoso, con finos vellos en el pecho.

Me quedo boquiabierta.

Se acerca a mí, con paso felino y ojos cargados en lujuria. El gris plata de siempre ha pasado a estar de un oscuro color líquido. Agarra con fuerza mi cara y me besa; fuerte y duro. Su mano derecha va a mi cabello y lo enreda en su muñeca, tira de el y gimo.

Estoy embriagada y enloquecida en placer. En estos momentos haría cualquier cosa que me pidiera este hombre. Mi cuerpo lo clama a gritos. Y no entiendo cómo es posible que me haga sentir así y yo reaccione a sus caricias.

Se separa de manera brusca de mí.

— Dese vuelta.

Tardo un segundo en que mi cerebro procese lo que ocurre. Aun puedo sentir la esencia de su beso. Hago lo que me pide.

Sus manos toman mi cabello, lo mueve hacia mi hombro derecho, besa mi cuello e inspira profundamente detrás de mi oreja.

— Que bien huele, Anastasia— susurra en mi oído.

Tiemblo, su contacto es exquisito, delicado. Sus manos pasan de ser exigentes a gentiles en un segundo. Me está volviendo loca.

La atmósfera del cuarto se ha vuelto espesa de la espera contenida. De que algo mucho mejor está por venir.

Su mano izquierda viaja despacio desde mi vientre hasta mi cuello, donde aprieta suavemente. Se me escapa un suspiro y mis bragas se empapan.

Suelta mi cuello y se dirige al listón que cierra el vestido, lo desliza y baja lentamente la tela por mi cuerpo.

El pudor hace mella en mí y coloco mis manos sobre mis pechos.

Christian se arrodilla tras de mí y besa mi espalda baja, un escalofrío me recorre el cuerpo. Me ruborizo. Sus manos acarician mis piernas, desde mis tobillos hasta el comienzo de mis bragas, las baja lentamente, rozando mi piel de manera leve.

Gimo. Mis entrañas se aprietan y el calor invade mi cuerpo.

Me quedo desnuda a excepción de los zapatos de tacón, que me hacen sentir poderosa y deseada por este hermoso hombre.

Se levanta y roza cálidamente su dedo por mi columna y clavícula. Acerca su cara a la mía y me besa con suavidad la mejilla derecha. Toma asiento en la orilla de la cama, se me queda mirando directo a los ojos.

— No sienta vergüenza— me dice— y no se muerda el labio.

Trago saliva.

No soy consciente de que lo estaba mordiendo. Bajo lentamente los brazos y los dejo a mi costado. Inspiro profundamente para serenarme un poco.

Su mirada arde en la mía, hace estragos en mi mente y cuerpo.

Me siento descolocada.

Me toma por detrás de los muslos, me sienta a horcajadas sobre él; toma mis pechos en sus manos. Los retuerce y suspiro de dolor y placer.

Se mueve de forma ágil y me encuentro encerrada por su cuerpo. Me abre las piernas con las suyas, se inclina para besar mi cuello y sigue hacia el sur... Se detiene cuando llega a mi ombligo, lo besa y muerde mi cadera.

Doy un gritito y los dedos de mis pies se encogen.

Tomo entre mis dedos su cabello alborotado, pero él me da una mirada oscura.

— No— me ordena. Y esa advertencia me hace temblar de miedo. — Coloque sus manos sobre su cabeza.

Hago lo que me pide y mis pechos se elevan, pidiendo el calor de su boca.

Sigue su recorrido más hacia el sur, llega a mi zona íntima y doy un respingo— por la excitación y por la vergüenza— cierro los ojos.

El suspira y siento su húmeda lengua pasar a lo largo de mi hendidura.

— Tan mojada para mí, es deliciosa Anastasia.

Abro los ojos y me encuentro con los suyos, están oscurecidos en lujuria, veo aparecer su lengua y me acaricia el clítoris. Lo mordisquea y lo succiona como un experto.

Mis piernas tiemblan, mis entrañas se aprietan, mi cabeza da vueltas, la respiración me falla; bajo las manos para tomar su cabeza, y él detiene su asalto amoroso.

— No... — grito de frustración. Estoy tan cerca y tan lejos.

— Las manos— me advierte y sonríe de lado. — Si es obediente la dejaré correrse.

Lo miro con los ojos entornados; pero obedezco, extiendo mis brazos otra vez. Mi respiración se ha calmado solo un poco y mi corazón sigue a toda velocidad, siento que se me puede salir por la boca en cualquier momento.

— Muy obediente, manténgalos así; si los baja la castigaré.

Deseo líquido se extiende por mi cuerpo y termina en la unión de mis muslos. Hay algo en esa promesa de "castigo" que me pone a mil.

Mi Diosa Interior está borracha de placer y deseo, está con su piel colorada extendida en su chaise longue.

Sigue su asalto, esta vez más rápido y más fuerte, oigo su respiración entrecortada, sonrío al saber que también le afecto. Por lo menos no soy la única que pierde el control aquí.

No hay imagen mas morbosa que ver a Christian Grey entre mis piernas, con su cabello alborotado, sin camisa y con mis fluidos en su barbilla.

Mis entrañas se contraen, todos los sonidos desaparecen menos el tamborileo veloz de mi corazón; no puedo detener el calor que empieza a invadir mi cuerpo, intento mover mis caderas pero sus manos me aprietan fuerte.

— Vamos Anastasia, deme ese orgasmo.

Y así como si sus palabras fuesen ese empujoncito que necesitaba, exploto y convulsiono en la gran cama con dosel. No siento mi cuerpo solo siento ese pequeño botón de placer que se contrae. Mi boca se abre pero no sale sonido de ella. Me estremezco.

— Maravilloso — susurra.

Me quedo desmadejada mientras intento controlar mi respiración y el pulso de mi corazón; siento una hermosa satisfacción que me hace sonreír abiertamente. Nunca había tenido un clímax tan violento y duradero.

De pronto Grey aparece en mi campo visual, su mirada es de sorpresa e idolatración. Me besa y me muerde fuerte el labio inferior.

No creo que darle las gracias por correrme sea lo más adecuado de hacer.

La neblina de la lujuria se ha disipado y de pronto me siento avergonzada por lo que he hecho, en como me he dejado llevar así; esquivo su mirada y trato de incorporarme.

— Aún no he terminado— dice seguro de sí mismo, mientras yo tiemblo como una hoja.

Lo veo bajar del lecho para sacarse los zapatos, calcetines, desabrochar su cinturón...

Me paso la lengua por los labios resecos mirando su entrepierna, está demasiado exitado y eso inflama aún más mi deseo. Lo quiero dentro de mi boca.

— No ahora— descubre mis intenciones y sonríe pícaro. —Si lo hace me correré de inmediato.

Suspiro.

Cuando camina a la mesilla al lado de la cama, se que busca un preservativo.

—No— le digo— me coloco inyección.

Me ruborizo. Y el sonríe mostrando todos sus dientes como si se hubiese ganado el mayor premio del mundo.

Sube otra vez a la cama, me toma de la cintura y me gira.

Me incorporo con los antebrazos apoyados en el colchón. Él se sitúa detrás mío entre mis piernas y entra de una sola embestida.

Grito.

Se queda quieto un momento. ¡Uau! Lo siento completamente dentro de mí, es enorme. Mis caderas se mueven solas y el picor de la nalgada que me da me hace abrir los ojos como platos.

— Quieta.

Me toma el cabello, lo tira hacia atrás y arqueo la espalda. Espero que mis gritos no se escuchen en el pasillo. En este momento solo siento la corriente eléctrica que sacude mi cuerpo. Mi mente está en blanco; me entrego completamente a lo que siente mi cuerpo y lo fuerte que me agarran las manos de Christian.

Mis pechos bambolean por las fuertes embestidas, el sudor corre por mi espalda; siento que el clímax se acerca. No… otra vez no.

Creo no ser capaz de seguir despierta después de todas estas emociones.

Me pega con su mano en mi nalga derecha y luego en la izquierda. El gruñe y sigue con un ritmo aun mas rápido.

Suelta mi cabello y toma mis pechos, los aprieta duro y exploto. Mis músculos vaginales se contraen en torno a su erección. Caigo sobre la cama debilitada mientras él llega a su clímax y se derrumba sobre mi espalda. Siento su peso pero en estos momentos solo quiero dormir.

Debo haberme quedado dormida unos minutos, cuando entreabro los ojos, estoy acostada al lado de él que me mira fijamente con una sonrisa de lado. Le correspondo la sonrisa y me besa delicadamente.

Suspiro.

— Duerme mi hermosa niña.

Y caigo en un sueño tranquilo y reparador, mas parecido a estar en coma. Me abandono al blanco de mi mente.