ES MI PROMESA
Capitulo 3: Cazadores
Por Okashira Janet
Hinata abrió los ojos y tuvo que morderse los labios para no gemir de dolor, el día anterior Suigetsu le había vendado el brazo de manera apretada murmurando que un hueso mal soldado sólo les traería problemas. A decir verdad le había sorprendido ampliamente que él se preocupara por su estado, cuando habían decidido viajar juntos el joven de la Niebla había dejado muy en claro que no abrigarían ningún lazo de compañerismo, sin embargo parecía que él había sido el primero en romper la regla y eso a solo un par de horas de caminar juntos.
Ladeando la cabeza Hinata enfocó a donde Suigetsu dormía con la boca bien abierta y las piernas extendidas de par en par, contrario a sus suposiciones el muchacho no había roncado en toda la noche. Habían armado una tienda de campaña y se habían metido los dos dentro, hacía un frío endemoniado afuera así que la noche no había sido precisamente placentera.
Por largos segundos Hinata contempló el rostro dormido de su compañero, la verdad es que a pesar de todo lo que había dicho el día anterior ella tenía sus dudas acerca de su personalidad, no le parecía que un desalmado pudiera dormir tan cómodamente al lado de una chica que acababa de conocer, o quizás solo fuera un poco ingenuo.
—Mmm… —Finalmente Suigetsu abrió un ojo y la enfocó aún modorro—. Buenos días.
—Buenos días Suigetsu-kun. —Supuso que debía tener un aspecto horroroso, ojeras, el cabello desordenado y el brazo en cabestrillo.
—Hace un frío espantoso. —El joven se revolvió contra su desgastada cobija, incluso en eso no era consecuente con sus palabras porque le había prestado la otra manta en vez de cobijarse bien él.
—Se esta acercando el invierno. —Hinata intentó aplacar un poco su cabello con la mano libre, Suigetsu volvió a cerrar los ojos, a la joven le pareció que tenía mucha similitud con un gato perezoso.
—Me gustaría dormir la próxima vez en una posada, desgraciadamente no tengo mucho dinero.
—Yo tampoco, lo siento. —Se había mentalizado toda la noche intentando no tartamudear en su presencia, lo último que quería era que su constante repetir de palabras la volviera desagradable a sus ojos.
—No importa, pero para una venganza se necesitan poder y dinero y si no hay dinero por lo menos el poder debería ser bastante grande.
—Ah…
—Mentiría si dijera que soy el hombre más fuerte de los alrededores. —Suigetsu se encogió de hombros—. Tengo un buen nivel, ¿ves?, pero no creo que pudiera hacer mucho contra Sasuke por ejemplo.
—E-entiendo. —Hinata casi se rompió los dedos de tanto que los apretó, había vuelto a tartamudear.
—Por el momento vamos a esperar a que sane ese brazo. —Suigetsu asomó un ojo violeta por encima de su cobija—. Después igual y podemos conseguir dinero. —Hinata estaba completamente segura de que los métodos que el tendría para ganar dinero no serían precisamente honrados, pero a esas alturas suponía que no debía importarle.
—Bien. —Se quedo sentada ahí mientras escuchaba como una tenue lluvia golpeaba la pared de la tienda, Suigetsu se revolvió contra si mismo intentando ganar calor, su cabeza de blancos cabellos se arrebujaba contra la manta que no le brindaba demasiado calor.
—¿Por qué no duermes otro rato? —Suigetsu le habló desde debajo de su manta.
—Hum… —Hinata desvió la mirada—. Ya no tengo sueño.
—Todas las mujeres son iguales. —La voz del joven le llegó como un farfullo lejano—. Karin también se despertaba muy temprano, por lo menos tú no me pateas en la cabeza para que me levante.
—¿Karin-san? —Hinata parpadeó, había visto pocas veces a la pelirroja en Konoha, pero en general se le notaba bastante respetuosa, bueno, eso cuando no quería engañar a alguien, pero de ahí a patear chicos en la cabeza…
—No deberías llamarla con tanto respeto. —Molesto Suigetsu se volvió un ovillo—. Es una arpía de lo peor, —nuevamente un ojito violeta hizo su aparición entre los hilachos de la manta—, siempre se portaba tan empalagosa con Sasuke y al momento siguiente me estampaba un puñetazo en la cara, además es una malhablada, no he conocido mujer más desesperante.
—En Konoha no parecía que… —La voz se le apagó en la garganta y volvió a enlazar los dedos bajando la mirada.
—Es normal que te duela un poco estar lejos de tu aldea cuando acabas de abandonarla, —nuevamente la voz apagada de Suigetsu hizo aparición—, a mí me pasó.
—Hum. —No esperaba que él fuera a contarle algo así y volvió a echarle una mirada de reojo aunque sólo podía ver sus cabellos blancos sobresaliendo de la manta y el taco humano que él mismo había formado, de alguna manera le recordó un poco al revoltoso de Kiba que siempre decía que era rudo aunque a veces la ternura se le escapara sin que pudiera evitarlo.
—En una media hora nos pondremos en marcha, iremos de pueblo en pueblo hasta que ese brazo cure.
—Lamento ser una carga.
—Olvídalo. —Y volvió a reinar el silencio.
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Naruto había estado teniendo días que no podían catalogarse precisamente como buenos, desde que había descubierto que Hinata no se encontraba en Konoha se la había pasado molestando a medio mundo para descubrir donde se encontraba, por desgracia no había mucha gente que pudiera ayudarle.
Sakura se encontraba demasiado ocupada en el hospital y con su futura promoción para que pudiera serle de verdadera utilidad y aunque la joven se mostraba preocupada por Hinata Naruto no quería agregarle más estrés a su ajetreada vida.
Neji (en quien al principio había centrado sus esperanzas) había sido enviado a una misión apenas un día después de regresar de la que habían tenido en conjunto, el asunto era particularmente raro porque se suponía que a menos que fuera una misión urgente se le debía dar un periodo de reposo a un ninja que volvía de un mandato fuera de la aldea, pero al joven Hyuuga lo habían mandado a una situación absurda con la aldea de la arena que bien habría podido hacer un Chunnin cualquiera.
Sasuke por supuesto no era un buen apoyo por el simple y sencillo hecho de que no quería serlo, Naruto estaba seguro de que si su amigo usara su sagaz mente para ayudarlo ya habrían dado con la solución a tan enigmática circunstancia, pero Sasuke se dedicaba a tirarse a rascarse la panza antes de intentar pensar siquiera un par de segundos en Hinata, era desesperante, para colmo cuando le había querido transmitir sus dudas el muy maldito había arqueado una ceja.
—¿Quién es Hinata? —Decididamente no tenía perdón.
Por esas circunstancias el rubio se había mostrado tan irritable últimamente, había que agregarle por supuesto que Tsunade se había hecho de una maravillosa habilidad para burlarlo, parecía que últimamente el último sitio donde pasaba el tiempo era en su oficina, Naruto ya se había cansado de seguirle la pista como un perro para al final darse de bruces con que la Hokage ya se había ido.
Kiba lo había ayudado en sus pesquisas un par de veces, pero un día cualquiera el joven Inuzuka también había sido mandado a una misión y se había marchado refunfuñando.
—Te encargo a Hinata, encuéntrala. —Pero en primera instancia era imposible encontrar a alguien en un lugar donde definitivamente no estaba y Naruto estaba seguro de que la chica no se encontraba en Konoha y el hecho de que Hiashi se lo diera a entender de manera poco amable también acababa de agriarle el carácter.
Siempre que iba a la mansión Hyuuga terminaba saliendo de ahí sin pistas y con la sensación de que le habían jugado el dedo en la boca. Shino que nunca hablaba más de la cuenta le había recomendado calma y pensamiento critico, pero si había algo que pudiera estar alejado de Naruto Uzumaki eran sin lugar a dudas esas dos palabras, no se podía estar quieto y tanta vuelta como león enjaulado empezaba a fastidiar también a Sasuke quien siempre veía su casa invadida por la presencia rubia de su amigo.
—Estoy seguro de que Hinata-chan esta metida en problemas.
—Los ninjas tienen problemas todo el tiempo. —Sasuke le gruñó, era una típica tarde con él arreglando una puerta y Naruto patrullando por el pasillo con el ceño exageradamente fruncido.
—Problemas serios.
—Que no este en la aldea en realidad no es grave siendo una kunoichi. —Le estaba contestando en automático lo mismo que le venía diciendo desde hacía más de una semana, sabía lo que Naruto le replicaría y conocía así mismo lo que él diría para contraatacar, aquella era una conversación recurrente que siempre acababa en lo mismo y que para colmo sólo servía para poner a Naruto en un estado irritante de nervios.
—Lo grave es que Sakura-chan asegura que su tarjeta no estaba marcada como misión.
—Quizás Sakura no se fijó bien.
—Yo también entré a la oficina de Tsunade-obachan, la tarjeta de Hinata-chan no estaba por ningún lado.
—Entonces debe estar en una misión secreta, cuando eso ocurre las tarjetas no están en ningún lado. —Sasuke en realidad no conocía esa información, pero últimamente inventaba cualquier cosa para que Naruto dejara de saltar de un lado a otro acabando con su escasa paciencia.
—Hinata-chan no es la clase de persona que mandarían a algo tan peligroso. —Sasuke estaba de acuerdo con ese pensamiento, pero prefería insistir en eso que buscar algo más lógico que pudiera satisfacer al rubio.
—Deja que el tiempo pasé, la verdad saldrá a la luz. —Por fin colocó el último clavo y cerró la puerta para ver que había quedado en perfectas condiciones, no había descubierto que era bueno en trabajos manuales hasta hacía muy poco cuando después de darle muchas vueltas al asunto había decidido que adecentaría un poco al menos las habitaciones que usaba para si mismo.
—¡No puedo esperar que la verdad salga a la luz! —Naruto golpeó con un pie en el suelo, oh claro, si no le hacía caso usaba la violencia física—. Cuando la verdad de Itachi salió a la luz tú ya lo habías matado. —Sin olvidar su sensible consideración a sus propios sentimientos.
—¿Y que quieres que haga? —Sin alteración en su tono de voz Sasuke volvió a abrir la puerta para asegurar su funcionamiento.
—Si por lo menos te tomaras un par de minutos para pensar en otra posibilidad…
—Podrías pensar por ti mismo.
—Tú eres mejor en eso. —Naruto reconoció con un chasquido de lengua, no se rebajaría a decirle a Sasuke en que era mejor que él de no ser porque ya estaba suficientemente desesperado a esas alturas.
—Oh, gracias por el crédito. —Sasuke apenas arqueó las cejas—. Pero no se me ocurre nada.
—Es porque no estas poniendo empeño. —Naruto se cruzó de brazos.
—Ya he dicho antes que ni siquiera la recuerdo bien. —Sasuke cruzó el pasillo dándole un aventón en el hombro al rubio para quitarlo del camino, estaba empezando a irritarse pero Naruto también era tozudo cuando lo requería.
—Hinata Hyuuga, callada, tímida, cabello negro, piel muy blanca…
—Físicamente si la recuerdo. —Sasuke le envió una mirada oblicua—. Me refiero a que no tuve suficiente contacto con ella como para saber en que anda metida.
—Bueno… —Naruto titubeó un par de segundos—. Mayormente es tímida, cuando habla suele tartamudear, por lo general siempre esta sonrojada, pero cuando tocan algo importante para ella puede transformarse, es como si todo su valor saliera a flote sin que le importe nada más.
—Suena peligroso. —Sasuke se sentó en la barra de su cocina y acercó un plato con manzana—. ¿Es la chica que dices que se enfrentó a Pain por ti, no?
—Hum. —Naruto también trepó a la barra, le había contado a Sasuke acerca de que Hinata lo había ayudado, pero no le había dicho que ella había dicho amarlo, de hecho no se lo había dicho a nadie, dudaba que Hinata se lo hubiera platicado a alguien por otro lado.
—Una chica como esa parece que hace las cosas sin pensarlas demasiado.
—Ella no es tonta. —El rubio frunció exageradamente el ceño.
—Sólo digo que parece la clase de persona que se lanzaría al ruedo sin más si cree que alguien que ama esta en problemas. —Sasuke empezó a comer para no seguir hablando, por alguna razón se había acordado de Itachi, quizás fuera por el desafortunado comentario anterior de Naruto.
—Bueno, —Naruto balanceó los pies en el aire—, eso no es malo, ¿no?
—Yo dije que era peligroso. —Sasuke tragó el trozo de manzana.
—¿Peligroso? —La mirada azul de Naruto quedo fija en algún punto de la pared.
—Me recuerda a cierto idiota con bigotes de zorro. —Naruto tardó un par de segundos en relacionar aquello con él mismo.
—¡Oye!
—Tal para cual. —Con desgano Sasuke se metió otro trozo de manzana en la boca.
—Estas muy poco participativo hoy. —El rubio bajó de un salto de la barra—. Debería ir a pedirle ayuda a Shikamaru.
—Haz lo que quieras. —El Uchiha se encogió de hombros y siguió comiendo, Naruto se dijo con fastidio que no parecía importarle que pasaran de su amistad, aún seguía preguntándose por qué diablos lo quería tanto.
—Nos vemos. —Salió del lugar sin preocuparse en cerrar la puerta y avanzó con pasos lentos al centro de investigación, Shikamaru había ascendido puestos durante la cuarta guerra ninja, ahora era el jefe de esa división, lo cierto es que siempre estaba igual de atareado que Sakura, se preguntaba si podría ayudarlo.
—¿Puedo ver a Shikamaru? —Se inclinó sobre el primer escritorio que encontró, una chica rubia con gruesas gafas de fondo de botella lo observó un instante para luego abrir la boca.
—¡Ah, ah, claro Naruto-kun, pasa, pasa! —Naruto recordó haberla visto en una ocasión anterior, pocos días después de la muerte de Jiraiya, pero había olvidado su nombre.
—Ah gracias…
—Shion.
—¡Gracias Shion-chan! —La chica le sonrió ampliamente, Naruto recordó que cuando Shikamaru estaba presente ella solía sonrojarse, el hecho de que no se hubiera sonrojado al despedirlo con una sonrisa quería decir que ese sonrojo era solo para el Nara, condenado afortunado.
—¿Naruto? —Se encontró a su amigo tras una montaña de papeles, por alguna razón había pensado que estaría haciendo algo más emocionante, se había equivocado.
—Ey Shikamaru. —Se sentó antes de que el Nara pudiera sugerírselo—. Quisiera que me ayudaras con algo.
—¿Algo? —El joven arqueó ambas cejas.
—Es acerca de Hinata-chan, ella…
—Shino ya vino aquí a hablar acerca de eso. —Shikamaru se echó hacía atrás en su sillón—. Estaba realmente preocupado por ella.
—¡Yo también lo estoy! —No supo por qué lo había dicho y se sintió ridículo después de gritarlo, pero Shikamaru no dijo nada al respecto.
—Estuve haciendo un par de averiguaciones con Shino, desde el momento en que nadie supo nada de ella a la fecha ha pasado en realidad cerca de un mes.
—¿Un mes? —Por alguna razón Naruto sintió que se le iba el aire.
—Tuvo una última misión, —Shikamaru deslizó una mano, abrió un cajón y sacó una libreta—, fue cerca de un mes y medio atrás, regresó herida pero no de gravedad, se le fue otorgado un periodo de descanso que comprendía dos semanas, la última vez que uno de nosotros la vio fue hace un mes cuando tropezó con Ino y hablaron de flores, para ese entonces debía estar en sus últimos días de descanso así que es probable que la hubieran mandado a una misión inmediatamente después.
—Pero su tarjeta…
—Lo sé, —Shikamaru lo interrumpió—, Sakura nos lo dijo. Como miembro del servicio de inteligencia sé que los únicos que no figuran en las listas de misión o de permanencia en la aldea son los ANBU.
—Pero Hinata-chan no puede ser ANBU, —de no estar tan ansioso Naruto incluso podría haber reído con la absurda idea—, ella ni siquiera ha logrado alcanzar el nivel de Jounnin.
—Durante la guerra muchos fueron promovidos aun sin exámenes. —Shikamaru se encogió de hombros, se estaba refiriendo a si mismo obviamente.
—Lo sé. —Naruto apagó un poco la voz, no había sido su afán ofenderlo—. Es sólo que Hinata-chan…
—Parece poco probable. —Finalmente el Nara le dio la razón—. La verdad a Shino y a mí tampoco nos parecía factible, sin embargo la otra circunstancia por la que un ninja no figura en las listas es porque esta muerto, —un escalofrío recorrió a Naruto por entero—, o porque se ha vuelto un desertor.
—Imposible. —El rubio negó con la cabeza soltando un suspiro.
—En adelante son solo suposiciones. —Shikamaru respiró hondamente—. Esto es lo que descubrimos Shino y yo, puede tener que ver con Hinata o no, son solo cosas curiosas que encontramos.
—¿De que se trata? —Los puños del rubio se presionaron con más fuerza de la necesaria sobre el escritorio.
—Aunque cuando les preguntábamos de Hinata a los de la rama secundaria parecían genuinamente no saber nada de ella algunos de la rama principal tenían reacciones un poco más sospechosas, uno incluso nos dijo que no ganaríamos nada preguntando.
—¿A que se refería?
—No lo sé. —Shikamaru se encogió de hombros—. Además un día después de que Ino vio a Hinata por última vez hubo un ingreso fantasma al hospital.
—¿A que te refieres? —Naruto parpadeó.
—Algunas veces nuestros prisioneros de guerra o espías necesitan tratamiento medico, como no se les puede tratar como a un paciente normal se les hospitaliza en una sección aislada del hospital de la que pocos conocen la existencia, a esto se le conoce como ingreso fantasma, como jefe del departamento de inteligencia casi siempre estoy enterado de estos acontecimientos, sin embargo no fui informado de este ingreso y cuando se lo pregunte a la Hokage me aseguró que todo debía tratarse de un error administrativo.
—¿Tu lo crees?
—No. —Los ojos del Nara se oscurecieron—. Porque también estaba registrada el alta, exactamente dos semanas después.
—¿Entonces…?
—Suponiendo que Hinata haya sido ese ingreso, ¿por qué se manejó de esa forma?, no sólo eso, el mismo día que esta registrada el alta hubo algo extraño en la puerta de salida de la aldea, por una hora no hubo guardia, cualquiera pudo haber entrado o salido en ese lapso.
—¿Por qué?
—En el informe dice que alguien desmayó al guardia y que el tiempo aproximado fue de una hora.
—¿Y por qué no dieron la alarma? —Sin entender Naruto frunció el ceño.
—El clan Hyuuga se encargó de recorrer con sus ojos toda la aldea, no había ningún extraño en Konoha.
—Pero alguien pudo haber salido.
—Así es.
—¿Pero por qué haría algo así Hinata-chan? —Aturdido Naruto echó ligeramente la cabeza hacía atrás.
—No estamos seguros de esto, son sólo suposiciones. —Shikamaru ladeó ligeramente la cabeza.
—Pues yo estoy seguro de que Hinata-chan no esta en la aldea. —El rubio se paró de su asiento luciendo consternado, ni siquiera quería pensar en la posibilidad de que estuviera muerta.
—Creo que la única que podría aclarar un poco las cosas es la Hokage, pero dudo que nos diga nada.
—Ya veremos. —Y en los ojos del rubio estaba pintada la determinación.
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—Bien, aquí va. —Hinata esperó pacientemente a que Suigetsu metiera unas tijeras y empezara a abrir el yeso que le habían puesto en el brazo, con tanto mover y quitar se había tardado en consolidar más de la cuenta—. ¡Por fin! —El joven sonrió con humor—. Se te ha puesto un bracito de lastima. —Era cierto, el brazo que había tenido yeso se le había adelgazado en comparación del otro.
—Supongo que habrá que fortalecerlo de nuevo. —Hinata abrió y cerró los dedos de la mano, se sentía extraño sin el yeso.
—Ya era hora. —Suigetsu balanceó el yeso en un dedo—. Empezaba a creer que ese hueso nunca pegaría.
—Lamento que haya tardado tanto.
—No importa. —Suigetsu volvió a sonreírle, era una de esas sonrisas mitad divertida mitad malvadas que Hinata había aprendido a relacionar con el buen humor de su compañero, llevaban ya cerca de dos semanas juntos y debía admitir que la convivencia con Suigetsu era bastante llevadera. Al principio habían tenido sus roces, por ejemplo cuando ella tartamudeaba, más de una vez él había amenazado con dejarla tirada si seguía hablando de esa manera, también habían tenido problemas con el descaro de él y la usual timidez de ella, pero al final se habían acoplado bien a su viaje juntos.
—Ya podemos empezar a entrenar. —Hinata lo miró de reojo, en uno de sus arranques de buen humor él había prometido ayudarla con su entrenamiento debido a que era un chico de agua.
—¿Quieres empezar ahora? —Era el amanecer de un día particularmente gris, Suigetsu tenía la nariz roja por el viento helado que le daba de frente.
—Si a Suigetsu-kun no le agrada…
—Yo nunca rehúyo una pelea nena. —"Nena" era al parecer el mote que se le había antojado ponerle y Hinata ya había dejado atrás la irritante costumbre de sonrojarse hasta morir y empezar a balbucear cuando él se dirigía así a ella.
—¿Entonces…?
—¡En guardia! —El joven dejó caer el bulto con sus pertenencias y Hinata hizo lo mismo poniéndose en la posición propia de su familia, su brazo recién liberado le parecía casi ajeno, demasiado delgado y torpe por la falta de uso.
Suigetsu se lanzó hacía delante, automáticamente ella activó el Byakugan, pudo seguir sus movimientos gracias a su línea sanguínea, pero no pudo moverse lo suficientemente rápido para esquivar el puñetazo a su hombro, rodó por el suelo un par de metros antes de levantarse, aquel golpe no era nada comparado con el Gatsuga de Kiba.
—Aguantas bien. —Suigetsu sonrió de medio lado para después pasar a convertirse en un charco de agua que avanzó hacía ella, al instante Hinata adelantó un pie y apretó los dientes, hacía tiempo que no usaba la técnica que había desarrollado por si misma en la que usaba el agua para probar sus golpes Junken.
—Hakkeshou Rokujuu Yonshou. —Las venas alrededor de los ojos de Hinata se saltaron aún más, sus manos se movieron a una velocidad vertiginosa y al instante siguiente Suigetsu se echó hacía atrás abrazando con una mano su estomago.
—¡Oye!
—¡Lo siento Suigetsu-kun! —Asustada bajó la guardia.
—¿Cómo hiciste eso? —El joven boqueó intentando agarrar aire—. Me duele una infinidad.
—Es una técnica de mi familia. —Tuvo que pelear brutalmente contra si misma para no tartamudear.
—Ya había oído hablar antes de lo horrorosas que eran las técnicas Hyuuga. —El joven ladeó un poco la cabeza—. Pero sinceramente no esperaba que pudieras darme.
—Es porque me pasé buena parte de mi adolescencia entrenando con agua. —Hinata jugueteó con sus dedos.
—Ya. —Suigetsu frunció un poco el ceño—. Debería haber una manera de que usáramos eso a nuestro favor.
—Además de abrir puntos de chakra no veo la manera en la que pueda ayudarnos. —Hinata tuvo que abrazarse a si misma, una ráfaga de aire particularmente helada se estrelló contra ellos.
—Oh, hace un frío asqueroso. —Suigetsu tanteó en su cinturón por su botella de agua, si no se daba prisa solo tendría un bloque de hielo, luego, cuando llevaba la botella a medio camino de su boca se dirigió hacía ella—. ¿Abrir puntos de chakra dices?
—El Junken puede usarse para eso.
—Suena interesante. —Dio un largo trago y luego sonrió—. Quítate las pesas, se me ha ocurrido algo. —Hinata obedeció quitándose las pesas que se había puesto hacía dos semanas en torno a los tobillos, hasta el momento sólo había entrenado las patadas, cosa que, dicho sea de paso, no era exactamente un área en donde destacara.
—¿Qué vamos a hacer Suigetsu-kun?
—Vamos a hacer un combate real. —El joven sujetó la empuñadura de su espada, Hinata nunca antes había visto unos ojos tan sedientos de pelea como los de él cuando acarició su arma—. Pero en lugar de intentar cerrar los puntos de chakra intentaras abrirlos.
—¿Y eso para que? —Titubeante Hinata se colocó en posición de ataque.
—Tu entrenas tu velocidad y yo entreno como responder con un punto de chakra abierto, no creo que sea tan fácil como suena. —Y definitivamente no lo era, pasaron casi todo el día entrenando, para Hinata era frustrante darse cuenta de que él se estaba reteniendo, sólo pudo abrirle dos puntos de chakra en toda la tarde, pero cuando lo logró él tuvo que detener la pelea, sentía demasiada euforia y poder, si continuaban entrenando no habría manera de que pudiera medir las estocadas de su espada.
Hinata se sentó en el suelo sofocada y jadeante, debido a la baja temperatura el sudor se le enfriaba apenas hacía contacto con el exterior, estaba empezando a caer la noche, Suigetsu opinó que lo mejor sería acercarse a una posada a comer algo, habían estado sobreviviendo con el dinero de Suigetsu, pero pronto se acabaría, el de la Niebla había dicho algo acerca de cobrar una recompensa, Hinata no le había prestado demasiada atención, había descubierto que la única manera de seguir adelante con su promesa era no pensar demasiado en lo que estaba haciendo para conseguir lo que había planeado.
—Mas adelante hay un pueblito. —Suigetsu señaló vagamente al frente—. Vayamos. —Se notaba que necesitaba agua, hasta ese momento Hinata giró a verlo con sorpresa, le había parecido que por mucho que se había esforzado no había logrado hacer que su compañero se cansara ni un poco, al parecer no había sido así.
En silencio ambos recogieron sus cosas y caminaron hombro con hombro, los días empezaban a hacerse más cortos y antes de que pudieran entrar en el poblado la noche ya había caído sobre ellos, Hinata intentaba no pensar en nada mientras prácticamente arrastraba su cuerpo a la posada más cercana, tenía el labio roto y probablemente varios hematomas por todo el cuerpo, Suigetsu no era precisamente amable cuando peleaba.
Entraron al primer establecimiento que vieron abierto seguros de que era el único del lugar, era un poblado casi desierto, las pocas personas que habían visto se dirigían presurosas a sus casas con las manos en los bolsillos y la vista baja por el viento.
—¡Uff, por fin! —Suigetsu exclamó con un suspiro al entrar, al instante las voces dentro del lugar se apagaron y todos giraron a verlos, hubo un estremecimiento general pero el de cabello blanco lo ignoró y se dirigió a la barra—. Dos chocolates calientes y una botella de agua por favor.
—En seguida. —El posadero sin embargo no parecía afectado con sus presencias, Hinata se sentó calladamente al lado de Suigetsu, supuso que para tener un trabajo como ese se debía pasar por alto quien fuera el cliente.
—También nos trae unos onigiri. —Suigetsu tamborileó con los dedos sobre la barra del mostrador, Hinata apenas sonrió viéndolo de refilón, entre más tiempo pasaba con él más le parecía que tenía muchas semejanzas con Kiba, a pesar de su apariencia ruda en realidad solía ser amable.
—¿No sabes donde puedo encontrar una lista oscura por aquí? —Suigetsu se inclinó un poco sobre la barra, el posadero arqueó apenas una ceja dejándoles las tazas enfrente.
—No, deberías probar suerte en un sitio más grande chico.
—Me supongo. —Suigetsu se encogió de hombros y luego tomó el asa de su bebida dispuesto a empinar el trago.
—¿Eres Hozuki Suigetsu, cierto? —El posadero lo miró fijo a los ojos que en ese instante se iluminaron con un chispazo violeta.
—Sí. —No parecía sorprendido por el hecho de que supiera su identidad, bueno, después de todo su rostro aparecía en los carteles de Se busca a lo largo de las naciones ninja y sus alrededores.
—De la Niebla.
—Así es.
—Tu gobierno ofrece mucho por tu cabeza muchacho.
—Más les vale. —El joven parecía genuinamente contento, Hinata tomó su taza y empezó a sorber despacio, Suigetsu era lo suficientemente fuerte para ir por ahí sin que le importara el precio que se cobraba por su cabeza ni que cualquiera que lo viera podría intentar hacerse con la recompensa.
—Su comida. —El posadero dejo los platos y luego giró a ver a Hinata, como en segunda instancia, su mirada la investigó a fondo antes de dar media vuelta y seguir atendiendo a los clientes, incomoda la chica jugueteó un rato con su comida y luego giró disimuladamente hacía Suigetsu.
—¿Qué es una lista oscura?
—Es la lista que los malos hacen de los buenos. —Suigetsu pareció contento con esa explicación—. Para que me entiendas es como el libro Bingo de los malos.
—Ah. —Por un instante pensó que en esa lista seguramente se incluía a Naruto, decidió no preguntar porque se suponía que ya nada la ataba a esa antigua vida, ella lo había decidido por si misma.
—Ah, ya lo encontré. —Finalmente Suigetsu señaló hacía una pared—. Estaba buscando donde demonios tenían mi cara. —Hinata giró la vista hacía allí, era una pared un poco oscura porque la luz del foco no alcanzaba a llegar bien a ella, estaba tapizada completamente con caras que indicaban los nombres de los delincuentes, su rango y recompensa, Suigetsu aparecía sonriente en una de ellas, pero cuando prestó más atención no pudo hacer otra cosa que bajar de un salto del banco y caminar como alelada hacía delante.
—¿Qué pasa? —Con un montón de arroz dentro de la boca Suigetsu preguntó, pero ella no contestó, sentía el corazón latiéndole a mil por hora y los ojos completamente abiertos.
—¡Ey! —Molesto por la falta de atención Suigetsu también bajó de su banco y caminó tras ella, Hinata no lo oía, sentía la boca seca, lentamente extendió la mano y acarició con la yema de los dedos el cartel de recompensa.
—¡Oh! —Suigetsu paró en seco a su lado—. Con que era eso, —con simpatía le dio un par de golpecitos a Hinata en la espalda—, bueno, a ser sinceros se habían tardado. —Hinata lo escuchó como en un sueño, sus ojos no podían despegarse del letrero, en él podía ver su propio rostro, el flequillo cubriéndole parte de un ojo y una mirada distante, no sabía cuando habían tomado esa foto.
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Hinata Hyuuga
Viva o muerta
Recompensa 5,000 Ryo
Sintió que caería en cualquier instante, que las piernas no le sostendrían y caería de rodillas, le era imposible creer que luego de dieciséis años siguiendo órdenes de un día a otro se pusiera precio a su cabeza sin mayores contemplaciones, ni siquiera habían tomado la consideración de investigar como habían ocurrido las cosas, no les importaba en lo absoluto que había sido en defensa propia.
—Pero que recompensa tan cutre. —Suigetsu señaló su propio letrero en el que sonreía con todos los dientes a la cámara—. 50,000 Ryo si que es una verdadera recompensa. —No tenía ánimos ni deseos de discutir con su compañero acerca de recompensas, sentía que el mundo entero le daba vueltas—. Por cierto, —el joven de la Niebla apoyó una mano en su hombro—, esto quiere decir que va siendo hora de que una linda bandana de Konoha sea cruzada por una línea horizontal, ¿no lo crees?
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A pesar de lo que le había dicho a Shikamaru Naruto no logró acorralar a la Hokage en ningún momento, en cuanto se veía a solas con él inventaba algo para dejarlo solo, evitaba confrontaciones directas y cuando no tenía de otra lo miraba con sus profundos ojos castaños y rugía que no necesitaba a un crío haciendo preguntas.
Estaba adolorido por ese trato distante, Tsunade lo trataba como a la vil plaga y aquello cada vez era peor. Despertó ese día sin muchas ganas de otra pelea sin sentido con la rubia, hubiera querido escuchar los consejos de Sakura pero justo el día anterior su amiga había sido promovida a jefa del hospital y suponía que no debía empañar su felicidad volviéndola a acosar con sus sospechas en torno al caso de Hinata. Pensó en ir a ver a Neji que había vuelto de su misión hacía cosa de dos días, pero le pareció poco prudente, después de todo el Hyuuga no había tenido periodos de descanso entre una misión y otra. Sintiéndose exhausto por sus pocas posibilidades decidió ir a darle la lata a Sasuke.
Se colocó una playera naranja y salió de la casa con ambas manos metidas en los bolsillos de sus pantalones, por lo general el invierno en Konoha era apenas un vientecillo fresco así que no era realmente necesario ponerse suéter. Sin muchos ánimos llegó a la casa de su amigo y se metió sin tocar, pero Sasuke no estaba por ningún lado, era curioso porque el Uchiha por lo general no abandonaba sus territorios a no ser que lo citaran a una misión.
—Lo habrá llamado Tsunade-obachan. —Susurró para si mismo y luego giró la mirada alrededor, al final no tuvo que pensarlo mucho, iría a molestar una vez más a la Hokage, después de todo no dejaba de ser él, siempre persistente Naruto.
Iba a entrar por la puerta como la gente normal, pero al final siguió su vieja costumbre de niño y se apostó al lado de una ventana ocultando su presencia, se asombró al darse cuenta de que dentro de la oficina se encontraban la Hokage, Sasuke, Karin y Neji, se preguntó en que situación podrían estar los tres juntos, Karin y Neji eran del tipo de rastreo, además Karin y Sasuke no podían estar en la misma habitación sin que corriera sangre.
—Se preguntaran que están haciendo aquí. —Tsunade habló con una voz inusualmente baja, Naruto tuvo que hacer esfuerzos para escucharla bien—. Ustedes han sido elegidos debido a características específicas para esta misión. —Karin levantó la barbilla, se notaba a las leguas que no le hacía gracia nada que tuviera que ver con Sasuke.
—¿De que se trata la misión? —Neji alzó la voz.
—Antes que nada debo decir Neji que tu participación en este escuadrón no fue decisión mía sino de Hiashi Hyuuga.
—¿De mi tío? —Neji parpadeó.
—Como es un asunto que concierne al clan decidió que mandaría al mejor Hyuuga para hacerse cargo de limpiar el honor que había manchado a la familia. —Los ojos de Tsunade parecieron volverse distantes, como si una tormenta estuviera danzando dentro de ellos, Sasuke la observó fijamente, los pensamientos que no había querido confiarle a Naruto empezaban a tomar forma frente a él.
—Creo que no entiendo Tsunade-sama.
—Esta misión es absolutamente secreta, en ustedes recae el salvar el honor de la aldea.
—¿Esta segura de que soy la indicada? —Con desparpajo Karin arqueó una ceja—. Ni siquiera soy de esta aldea y de hecho aún no acaba de pasar mi periodo de prueba.
—El mío tampoco. —Sasuke se cruzó de brazos, Karin hizo un mohín con la boca.
—Después de esta misión su periodo de prueba terminara.
—Pues enhorabuena. —Karin arqueó ambas cejas—. Pero aún no aclara porque deja el honor de la aldea en dos ex criminales, dejando de lado al Hyuuga genio por supuesto. —Neji no pareció muy contento con el mote puesto, pero no dijo nada.
—Por la situación especial que rodea esta misión es poco probable que alguno de sus compañeros de generación quiera llevar a cabo la tarea.
—¿La cual es? —Sasuke observó a la mujer empezando a perder la paciencia, finalmente Tsunade tomó aire.
—Uchiha Sasuke, Hyuuga Neji, Seidou Karin, su misión consiste en formar el escuadrón cazador de elite y atrapar a Hinata Hyuuga, viva o muerta. —Por un momento hubo un tenso silencio en el salón, finalmente Sasuke ladeó ligeramente la cabeza.
—Sé que estas afuera Naruto, ya deberías entrar. —Apenas unos segundos después el rubio entró a la oficina, sus ojos azules se encontraban oscurecidos de tal manera que por un momento Tsunade sintió algo parecido al miedo.
—Exijo una explicación. —Su voz era como un velado rugido peligroso.
—No eres quien para exigir semejante cosa. —Sin embargo Tsunade recuperó la compostura y con ella el papel que se suponía estaba desempeñando.
—¿Cómo puede pedir la vida de Hinata-chan…?
—Hyuuga Hinata ha resultado culpable del asesinato de un Chunnin de la aldea de la Nube así como complicidad con Hozuki Suigetsu. —Ante la mención de su excompañero tanto Sasuke como Karin levantaron al instante la mirada, pero luego fingieron seguir tan desinteresados como al principio.
—¡Hinata-chan no haría algo así! —Naruto apretó los puños exaltado.
—La última semana hemos estado reuniendo pruebas, además antes de morir el Chunnin afirmó que Hinata era la culpable, no podemos hacer oídos sordos a un ninja desertor.
—¡Hinata-chan no tiene motivos para hacer algo como eso! —Los ojos del rubio ardieron en furia—. Debe haber una equivocación.
—No hay ninguna equivocación. —Tsunade se levantó, parecía tan molesta como él—. Además esto me pone en una encrucijada, la aldea de la Nube no se caracteriza precisamente por su benevolencia y tú lo sabes. —Naruto guardó un férreo silencio, aún podía recordar la golpiza que había recibido al tratar de defender a Sasuke—. No puedo perder los frágiles lazos de paz entre nuestras aldeas por la vida de una sola kunnoichi.
—Esto es injusto. —Naruto elevó la mirada—. Estoy seguro de que hay una equivocación, seguramente Hinata-chan ha caído en una trampa, ¡tú la conoces Oba-chan!, ella no haría algo como eso, ella es…
—La razón por la que no quería que te entrometieras en todo esto es porque sabía que algo así pasaría. —Tsunade cruzó los dedos tras su espalda—. Esa fue la razón por la que escogí personalmente a este escuadrón, Karin y Sasuke no tienen lazos que los unan con Hinata, es mejor así.
—¡¿Y Neji? —Naruto rugió—. ¡¿Acaso no son primos? —Hasta ese momento prestaron atención al joven quien lucía visiblemente descompuesto dada su apariencia estoica habitual.
—No puedo hacer nada respecto a eso. —Tsunade cerró los ojos—. Fue una petición personal del líder del mejor clan de Konoha.
—¡Pero eso es…!
—Naruto. —Tsunade clavó en el sus ojos castaños—. Basta.
—¡Iré con este escuadrón! —El rubio apretó ambos puños—. ¡No dejare que le hagan daño a Hinata-chan!, ¡yo la traeré de vuelta a la aldea!, ¡verán que están equivocados con respecto a ella!
—Sólo estas complicando las cosas. —Tsunade se masajeó la sien sabedora de que una vez decidido no podría pararlo.
—¡Demostrare que Hinata-chan es inocente!
—Esta bien, —la Hokage soltó un suspiro derrotado—, puedes ir, pero Naruto, eres un Cazador de ahora en adelante. —El rubio no dijo nada, salió de la oficina dando un fuerte portazo.
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Notas de Okashira Janet: Lamento la demora, muchos exámenes y luego unas vacaciones que parecen trabajos forzados.
Asphios de Geminis
Maribelteka
Tsuki tsuruga
Bella Uchija
Alabdiel
Jan di-chan
Haibara20
PaoUchiuga
Hinata-Tsuki
Valentia-Crzn
Gaby L
Adlgutie
Abril uchiha de hatake
Gracias por leer, sé que mis pistas son muy vagas así que no desesperen, esta bien si están tan perdidos como Naruto. Un besote a todos Ciao.
10 de Diciembre del 2011 Sábado
