ES MI PROMESA
Capitulo 4: Decisión. No mirare atrás
Por Okashira Janet
Hinata observó largamente su bandana cruzada por una raya horizontal, ¿de verdad era suya?, sentía como si estuviera en un sueño muy pesado del que no podía despertar, o quizás era que hasta el momento había vivido en un sueño del que se había despertado de golpe y porrazo.
—Vamos a ir a la aldea del remolino. —Suigetsu que iba caminando unos pasos adelante se llevo la cantimplora a los labios bebiendo ávidamente—. No tenemos ni pizca de dinero y lo mejor será cobrar recompensa por alguien.
—De acuerdo. —La voz le salió lenta, desde que había visto que Konoha había puesto precio por su cabeza no había logrado concentrarse en nada más que en su desdicha personal.
—Lo mejor sería un pez pequeño por ahora. —Suigetsu asintió repetidas veces con la cabeza como si eso reafirmara su punto—. Por cierto, ¿ya vas a dejar esa cara larga?
—Lo siento.
—Sí, las aldeas te dan una patada en el culo cuando ya no te necesitan, es la ley de la vida, supéralo.
—Sí. —Pero por más que él lo dijera no podía simplemente quitarlo de su cabeza como quien borra las palabras de un pizarrón, Konoha había sido más que una patria un sueño viviente, ¿no había sido ella uno de los depósitos de la voluntad del fuego?, ¿no había peleado en la cuarta guerra ninja exponiendo su vida por el triunfo de unos ideales que los abarcaban a todos?
—Oye. —Suigetsu paró repentinamente—. Me molesta la gente depresiva así que solo te haré una pregunta. —Hinata respingó, no podía darse el lujo de perder a su compañero, sabía que en realidad no era más que un punto en medio del desierto que fracasaría si se valía de sus propias fuerzas.
—¿Si?
—¿Por qué saliste de tu aldea?
—Yo… —Su boca se entreabrió, sintió que el corazón se le encogía dolorosamente, volvió a verlo todo, la noche, la sangre, la última expresión que había tenido el rostro de Hanabi, su inutilidad, su promesa… —Lo hice para cumplir mi palabra… —Su voz salió trémula desde su garganta—. Porque un ninja no retira sus palabras.
—Bien. —El joven de la Niebla la observó fijamente—. Sí es así sigue tus convicciones.
—Entiendo. —La joven asintió ligeramente con la cabeza y ambos siguieron caminando, últimamente Suigetsu no bromeaba ni hacía sus clásicos comentarios picantes, ella tampoco le sonreía como antes. Sentía que en su mente se estaba llevando a cabo un cambio que le horrorizaba, quería hundirse en su miseria, llorar por lo fácil que le habían dado la espalda quienes se habían proclamado en otros tiempos sus aliados pero…
—Ey. —Repentinamente Suigetsu adelantó un brazo frente a ella—Siento algo…
—¡Byakugan! —En automático activó su línea de sangre, la sorpresa la dejo muda, sus labios se entreabrieron—. Son de la aldea de las nubes y…
—Jo, —el joven de la Niebla tronó sus nudillos mientras una enorme sonrisa se pintaba en su rostro—, parece que empiezan los problemas.
0o0o0o0o0o0o0o0o
Naruto había formado parte de equipos que no tenían muy buena dinámica, pero aquel escuadrón rebasaba los límites de lo permisible. Neji parecía demasiado sumido en sus pensamientos y sus propias cavilaciones como para prestar atención al entorno, Karin sólo lanzaba pestes de Sasuke y se quejaba de tener que hacer misiones tan engorrosas, Sasuke por su parte no decía nada y saltaba de rama en rama con los mismos ojos fríos de siempre.
—¿Todavía no la ves Neji? —Por décima vez Naruto preguntó al genio Hyuuga quien tuvo que reprimir un suspiro, ¿de que servían los trajes especiales y las mascaras si Naruto seguía insistiendo en llamarlos por sus nombres en lugar de los nombres en clave?
—No Dorado aún no. —Hizo énfasis en el mote que se le había otorgado al rubio a ver si así espabilaba y dejaba de embarrar la misión, pero Naruto al parecer no lo capto ni de lejos.
—¿Y tu Karin?
—Si el chakra de ustedes (trío de monstruos) no fuera tan grande quizás podría sentir algo. —La chica soltó con irritación, Naruto no la había tratado mucho en la aldea, pero definitivamente era peor que Sakura e Ino juntas, no sólo era extremadamente violenta sino que además carecía del buen corazón que sus compañeras poseían.
—¿Y si cambiamos de recorrido?
—No tiene caso. —Sasuke ni siquiera giró a verlo—. No tenemos idea de hacía donde se fue.
—Podría haber ido donde Gaara.
—¿Con que objeto? —Karin soltó petulante.
—¡No sé!, —era consciente de que estaba diciendo sandeces pero la verdad no le interesaba mucho en esos instantes—, Gaara es un buen aliado y…
—Para que recurra a un buen aliado quiere decir que salió de la aldea por problemas, —Karin pareció atravesarlo con sus maliciosos ojos rojos—, ¿acaso sabes algo que los demás no?
—¡No! —Naruto gritó irritado, esa chica lo sacaba de sus casillas—. Sólo digo que estamos perdiendo el tiempo.
—Y lo seguiremos perdiendo mientras no sepamos hacía donde fue. —Sasuke volvió a hablar sin girar a verlo, iba primero en la comitiva—. Fue buena borrando sus rastros del sitio donde asesinaron a…
—¡No lo digas!, —el rubio apretó los puños sin dejar de avanzar—, me niego a creer que Hinata-chan hiciera algo así, ella no es la clase de chica que…
—Ya cállate. —Karin gruñó—. Si yo fuera esa tal Hinata también me hubiera largado solo por no oírte. —Naruto abrió la boca como si fuera a decir algo, pero al parecer las ideas huyeron en desbandada de su mente, la pelirroja por su parte tomó aire pesadamente y siguió avanzando, Naruto no era alguien que le cayera mal, de hecho su calido chakra le resultaba bastante acogedor, no era su intención lastimarlo o cosa parecida, era solo que estar en equipo con Uchiha Sasuke era algo que estaba en su lista de "peores cosas que pueden suceder".
—Oye Neji… —Con tiento el joven se emparejó con el Hyuuga—. ¿No tienes idea de por que Hinata-chan se fue de la aldea.
—Por décima vez en este día, no. —Neji contestó firmemente, usualmente no era tan frío en las misiones, varias veces Naruto lo había visto bromear, lucir cansado, enojarse o relajarse, pero justo en esos momentos parecía que su voz era tan plana como pudiese ser la de un robot. A Naruto le hubiera gustado quitarle la mascara de halcón que traía para ver si acaso es que su rostro estaba demostrando algo.
—"¿Preocupado chico?" —Dentro de él escuchó la voz de Kurama, como siempre parecía entretenido con sus banales problemas humanos.
—"Obviamente" —Naruto le gruñó en respuesta.
—"Esa chica, recuerdo cuando se nos declaro…"
—"Se declaro a mi". —Naruto frunció el ceño mientras un tic le latía en la ceja.
—"Bueno, dado que estoy adentro…"
—"¿Los bijuus sienten cosas como esas?"
—"Es una linda humana, tiene ojos interesantes".
—"¿Eso que quiere decir?"
—Dorado. —Naruto interrumpió su charla con el zorro ante la voz de Sasuke.
—¿Qué?
—Si vas a hablar con tu amigo procura ver por donde saltas, si sigues así vas a hacer que Halcón se caiga por tropezar contigo.
—Ya… —En otras circunstancias no habría sido tan dócil ante una orden de Sasuke, pero en esos instantes lo único que quería era regresar a hablar con el zorro.
—"Oye Kurama", —volvió a entrar a su mente—, "¿crees que podrías prestarme tu poder para buscar a Hinata-chan?"
—"No sé". —El zorro se miró las uñas—. "No me parece que esa niña quiera que la encuentren".
—"¡Vamos!, necesito demostrar que Hinata-chan es inocente, si no lo hago…"
—"Te diré algo", —los enormes ojos del zorro refulgieron en la oscuridad—, "cuando una chica como esa hace algo como esto quiere decir que lo que sea que la obligo a hacerlo no tiene marcha atrás".
—"¡Es por eso que quiero ayudarla!, ¿acaso no entiendes?".
—"¿Te acuerdas cuando se nos declaro?"
—"¡¿Otra vez con eso?", —el rubio tronó sus nudillos mientras cerraba los ojos empezando a cabrearse—, "ya te dije que solo se me declaró a mi".
—"En ese instante me sorprendí mucho", —en los labios del inmenso zorro apareció una sonrisa—, "pensé que alguien que exponía su vida para salvarte aún a sabiendas de que no lo lograría era digna de ti".
—"¿Ah?" —Sin saber que decir Naruto entreabrió la boca.
—¡Dorado!, —nuevamente salió de su mente, pero esta vez hubo un golpe extra en forma de un Neji que se estampaba en su espalda—, ¿podrías dejar de hacer esas excursiones mentales que tanto te gustan?
—Lo siento. —Contestó automáticamente, esta vez los ojos intensos de Sasuke le decían bien a las claras que si se volvía a dejar vagar dentro de si mismo también él haría una excursión a las profundidades de su mente y de verdad que no era agradable que otro se inmiscuyera en territorio privado.
Siguieron avanzando sin cruzar palabra, de verdad que era el escuadrón más poco unido que Konoha hubiera visto nacer, Naruto incluso extrañaba cuando Sasuke y él eran jóvenes y se peleaban por todo, por lo menos en aquel entonces no había silencios incómodos.
—Deberíamos prepararnos para acampar. —Neji habló por fin después de varias horas, los demás no contestaron simplemente se dejaron caer al suelo y cada quien empezó a hacer una tarea como si ya estuviera contemplado en su rol. Naruto por su parte se sentó en un tronco y se retiró lentamente la mascara de zorro dejando que su sudado rostro tomara un poco de aire.
—Oye Neji, —con aire abatido giró hacía donde el Hyuuga soltó un suspiro quitándose la mascara también—, ¿por qué crees que Hinata-chan haya huido de la aldea?
—Hinata-sama tenía muchos motivos a ser sincero. —La brutalidad con la que dijo aquello le secó la boca al rubio, hasta ese momento había dado por hecho que todos los aldeanos de Konoha se encontraban felices en la aldea que tan arduamente todos intentaban proteger, había dado por sentado que solo un loco o alguien consumido por ideales funestos podía pensar en abandonar su amada villa.
—Pero… —Titubeante intentó rebatir aquello, pero Neji no le dio tiempo.
—Pero el hecho de que haya tenido muchos motivos no quiere decir que fuera a hacerlo, en general Hinata-sama es la clase de persona tranquila que intenta estar conforme con las condiciones que la vida le ha impuesto.
—¿Entonces?
—Me lo he estado preguntando, —Neji miró al cielo que lentamente se empezaba a llenar de estrellas—, ¿había algo que molestara a Hinata-sama?, ¿había algo que hubiera cambiado en ella?, pero no puedo pensar en nada. Hiashi-sama siempre ha sido demasiado severo con ella por lo que no me acaba de convencer que haya huido en un arranque por las palabras de su padre, después de todo estaba acostumbrada.
—Acostumbrada… —Naruto repitió lentamente la palabra, sólo hasta ese momento fue consciente de lo muy poco que conocía a la chica Hyuuga, cierto, él también había tenido una infancia desgarradora, también él había terminado por acostumbrarse a los malos tratos de los aldeanos, pero ella en cambio había sufrido ese desprecio por las personas que supuestamente deberían quererla.
—No puedo creer que el corazón amable de Hinata-sama haya cambiado. —Neji se levantó del tronco y volvió a colocarse la mascara—. No puedo creerlo ni como su primo, ni como ninja y mucho menos como su verdugo.
—Yo tampoco… —Naruto dejo que sus palabras se perdieran en la brisa nocturna—. Yo tampoco…
0o0o0o0o0o0o0o0o
—Lo siento, —Darui de la aldea de las nubes miró a Hinata con una expresión triste en sus suaves ojos—, pero es una misión. —Hinata en realidad no tenía nada que decir u opinar acerca de lo que estaba pasando, un escuadrón de la aldea de la Nube los estaba rodeando, a los otros tres no los conocía pero a Darui sí, aquel joven tranquilo que era la mano derecha del raikage.
—¿Por qué?
—¡Ustedes dos mataron a nuestros camaradas!, —una chica de piel muy morena y ojos rojos como la sangre saltó enfurecida—, ¡eso es suficiente motivo!
—Además, —Darui miró fijamente a Suigetsu—, me debes una de la última vez.
—Jo, que rencoroso. —Suigetsu se encogió de hombros, pero luego miró fríamente a su contrincante—. De todas formas no me la creo, que alguien como tú haya sido enviado a buscar a una recompensa tan mediocre. Ni más ni menos que el comandante de la primera división de la alianza shinobi durante la guerra.
—No te incumbe. —El joven se colocó en posición de ataque, sólo hasta ese momento Hinata reacciono, Suigetsu tenía razón, no había porque enviar a alguien tan importante por una chica que valía 5,000 ryo, el hecho de que Suigetsu estuviera con ella tampoco lo ameritaba a ser sincera, ¿entonces?
—Los ojos. —Dio un paso atrás horrorizada de su descubrimiento, el brillo en la mirada de la kunoichi contrincante le dio la respuesta que buscaba, era una Hyuuga después de todo, una de la familia principal. ¿No había intentado esa misma aldea en el pasado secuestrarla para obtener el secreto del Byakugan?, las cosas no podían estar más claras, esa orden de búsqueda por parte de su aldea le había dado a las demás naciones ninja la pauta perfecta para hacerse con la desertora que poseía los ojos anhelados.
—No es de caballeros quitarle los ojos a una dama. —Suigetsu que captó la idea al vuelo enarcó ambas cejas colocándose delante de Darui, no le volvería a dar la oportunidad de dejarlo tirado por ahí como trapo viejo como había ocurrido en la cumbre de los Kages.
—Son órdenes al fin y al cabo. —El cabello blanco del joven se meció con él, Suigetsu chasqueó la lengua, le tenía tirria a aquel sujeto por el descalabro que había sufrido a sus manos, pero de eso ya había pasado tiempo, le demostraría a todos que Hozuki Suigetsu no era ya el que habían conocido.
—¡Adelante pues! —Ambos hombres se lanzaron al frente, Suigetsu con el rostro desfigurado de excitación y Darui con su parquedad de siempre, Hinata en cambio se colocó en posición de defensa, tenía tres contrincantes y la verdad dudaba mucho de que se pudiera hacer cargo sola.
—Voy a matarte. —La muchacha frente a ella volvió a gruñir con rabia—. Vas a arrepentirte de lo que le hiciste a Kenta.
—Tranquilízate Sarui. —Otro joven le puso una mano en el hombro sin dejar de ver a Hinata—. Sólo ten cuidado de no lastimar sus ojos. —Hinata ni siquiera pudo pasar saliva, su mente intentó infructuosamente encontrar alguna salida a su situación, tres chunnin de la nube no eran exactamente pan comido, de hecho era muy probable que los chunnin de Konoha no tuvieran nada que hacer frente a ellos.
¡Maldición, maldición, maldición!, quiso pensar desesperadamente en alguna estrategia, pero lo único que le venía a la mente eran clases sin sentido de flores cuando era niña, nunca más que en ese momento odio tanto las suaves y tranquilas clases de la academia, ¿acaso no habían pensado sus amables maestras que llegaría el día en el que tendría que enfrentarse a la muerte si seguía en ese camino?, ¿de que servía saber hacer arreglos florales en semejante situación?
—¡Uc! —Su cuerpo se dobló en dos cuando la chica la pateó directo en el estomago, tenía una fuerza brutal y la mandó sin piedad a enterrarse contra el tronco de un árbol, por un momento perdió el sentido de la realidad.
¿De que servía en esos momentos los complicados problemas que Iruka-sensei les ponía en el pizarrón?, ¿importaba acaso el ángulo en el que un kunai debía entrar en el cuerpo para producir daño?, ¿sabían acaso sus manos de matemáticas?
—¡Pagaras lo que le hiciste a Kenta! —La chica la sujetó por el cabello y la estrelló contra su rodilla, al instante una herida se abrió en su frente, intentó desesperadamente conectar un golpe Junken pero la sangre le impedía abrir bien los ojos.
Se recordó a si misma siguiendo a Naruto sin descanso, viéndolo entrenar, sonriendo ante sus logros, intentando seguirlo, ¿dónde estaría en esos momentos si en vez de seguirlo como una sombra hubiera entrenado con ahínco y sin piedad?, ¿qué hubiera pasado si en vez de hacerse a un lado y sentir pena de si misma patéticamente hubiera forzado su cuerpo hasta más allá de lo humano?
—¡Junken! —Con toda la fuerza de su cuerpo dirigió su mano cargada con chakra contra el muslo de su contrincante, sin embargo la chica la soltó de un empujón antes de que pudiera tocarla.
—No caeré en tus trampas Hyuuga.
Hyuuga, que gracioso, en algún momento había dejado de serlo y de cualquier manera siempre estaría encadenada a ese apellido, ese que pesaba en sus hombros y hacía que su espalda se encorvara.
¿Por qué si su padre la despreciaba tanto seguía dejando que un guardián la siguiera a todos lados?, ¿por qué si era el error del clan Koh la cuidaba cual niña mimada que tenía que proteger?
Si hubiera crecido como un niño normal quizás se hubiera hecho fuerte a base de tropiezos, si hubiera podido crecer extendiendo sus propias alas quizás hubiera alcanzado a Naruto después de que la vida la golpeara, pero no, había sido la mimada y despreciada niña Hyuuga, la princesa del reino frío que solo podía llorar encerrada en su castillo.
—Aquí va. —El ninja que estaba tras ella le atizó un golpe en la nuca que la mando hacía delante, sangre saliendo de su boca a presión, sintió que todo en su mente se revolvía, a lo lejos vio a Suigetsu peleando demencialmente con Darui, a pesar de sus evidentes heridas su sonrisa demente demostraba que se divertía, ¿por que no podía ser como él?, ¿por qué tenía que ser tan dulce y débil?
—Espero que estés sufriendo. —La chica rugió recibiéndola con una patada en el pecho—. Traidora de Konoha, asesina.
¿Asesino?, ¿qué era un ninja si no un asesino?, lejanamente podía entender el odio de esa chica, ¿no era lo que uno sentía cuando moría alguien cercano?, el deseo de venganza era meramente humano y nacía del dolor, pero entonces, ¿cuál venganza era la justa?
Ni siquiera intentó defenderse cuando fue lanzada hacía el piso, su cuerpo se estrelló con tal fuerza que sintió como si todo dentro de ella se rompiera, tosió sangre, veía borroso.
¿Debería dejarse matar por la venganza de esas personas?, había sido ella quien había asesinado a su amigo, lo merecía entonces, al principio había pensado que había sido en defensa propia, ya no estaba tan segura. Un ninja era lo que era por las guerras, por la sangre y los problemas.
Sin el caos los ninjas no podían existir, ella sólo era parte de eso, de una espiral de odio que no podía acabar mientras alguien no fungiera como sacrificio.
—¡Dejarme matar, ni de coña! —A lo lejos escuchó la voz de Suigetsu—. ¡Me gusta demasiado la vida para dejar que me la quiten! —Con dificultad intentó enfocar los ojos en el inmenso espacio ante ella.
—¿Y si alguien me mata?
—No te preocupes Hanabi-chan, si alguien llegará a matarte yo no descansaría hasta asesinar a esa persona.
Oh cierto, no podía morir, no aún. Aunque ellos tuvieran la razón, aunque sus razones fueran validas no podía hacerlo, era culpable cierto, ahora lo entendía. Era culpable de la muerte de un hombre, del dolor de sus amigos, de la expulsión de la aldea, todos los cargos eran justos, pero, ¿le importaba?, no, en lo absoluto.
Lo único que era valioso para ella era Hanabi, sus ojos pálidos, sus sonrisas fugaces, su cabello castaño tan parecido al de su padre, su voz disimulada que jamás volvería a oír.
¿Qué le importaba a ella la gente que no conocía?, era egoísta claro, pero después de todo ella no era más que un simple humano metido hasta el cuello en aquella vorágine de dolor que arrasaba con todo.
No descansaría hasta matar al asesino de su hermana, tenía que hacerlo, matarlo de cualquier forma, no importaba cuantas personas arrasara a su paso, era su promesa de amor, era su promesa y desde ese justo momento también era su motivo de vida.
—Ugh. —Con dificultad se puso de pie, sus tres contrincantes la vieron extrañados de que pudiera hacerlo. Su cuerpo era un trapo, ¿y que?, el dolor era un motor, el dolor era la sensación más palpable de estar vivo—. Lo lamento, —susurró lentamente mientras respiraba entrecortadamente—, he de matarlos.
—¿Estas de broma? —Los ojos rojos de la chica refulgieron.
—¡Byakugan! —Su línea sanguínea se activó, recordó como si fuera sido ayer el día en que había peleado en contra de Neji, en menos de veinte minutos su primo la había dejado al borde de la muerte, bien, ahora se trataba de matar.
—¡Junken!, —sólo pudo pensar en Neji, no en el Neji que ahora inclinaba la cabeza cada vez que pasaba a su lado, pensó en ese Neji oscuro que había intentado matarla, si tan solo pudiera ser como él, dejarse vencer por el rencor como él.
—¡Ah!, —la chica retrocedió un paso y preparó un rayo en su mano, pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento Hinata la sujetó del brazo apretando un canal de chakra, luego apuntó directo al corazón con la otra mano. Era un trabajo perfecto que nunca había logrado, no tanto por su incapacidad como por lo que eso conllevaba: la muerte del oponente—, ¿qué… que hicis…? —pero la chica no pudo continuar cayó al suelo inerte.
—¡Sarui! —Uno de los Chunnin aulló, el otro abrió mucho los ojos, pero rápidamente redirigió su furia hacía Hinata. La joven por su parte se sujetó el costado con gesto tambaleante, estaba en un estado que era peor que un fideo, si había logrado matar a uno de ellos había sido única y exclusivamente por el factor sorpresa, ahora no podía hacerlos caer en la misma trampa de nuevo.
Sus ojos marcados con el Byakugan recorrieron rápidamente el territorio frente a ella, uno de sus contrincantes peleaba con una especie de lanza, el otro había llevado instintivamente la mano al porta shuriken.
Era obvio que no tenían nada que fuera especialmente sobresaliente, no tenía que preocuparse por técnicas especiales con líneas sanguíneas.
—Vas a pagar lo que hiciste. —El que llevaba la lanza se colocó muy derecho, su rostro se había ensombrecido.
—Lo haré, —Hinata sintió que la voz que surgía de su garganta no era suya en realidad, no era su tímida voz de siempre, pero tampoco era muy diferente, como si el dolor que siempre portaba continuara ahí—, pero no ahora.
—¡Ya verás! —Se arrojó contra ella con la lanza por delante, Hinata sólo tuvo que dar un quiebre de cadera para desviarla con una mano, la fricción con la madera le produjo abrasión en la mano, pero no era momento de quejarse, no cuando el dolor era infinito y recorría todo su cuerpo.
—Junken. —Lo susurró suavemente al tiempo que su ágil mano extendida intentaba colarse a su pecho, pero el muchacho fue rápido, giró usando la lanza como un pivote, sabedora de que se estrellaría contra su espalda Hinata se impulsó en un salto que le hizo quedar con la espalda en horizontal, apenas salvándose por unos centímetros del impacto de la lanza. Con un audaz giro cayó al suelo en cuclillas, resoplando.
—Pensé que no tenías fuerzas hace rato. —El ninja colocó la lanza en posición de defensa frente a él.
—Yo también lo creía. —Soltó con lentitud, resoplando con dificultad, sus fuerzas eran escasas a ser sincera, pero había decidido que tenían que ser suficientes.
—No te olvides que es un Hyuuga. —El otro escupió con desprecio, se notaba a leguas que la muerte de su compañera lo había trastornado, los sentimientos que supuestamente no debían demostrarse en batalla adornaban su cara.
—Como si eso importara.
—Debería importarte. —Hinata respondió con un timbre de voz bajo, no en realidad porque fuera un Hyuuga del que hubiera de enorgullecerse si no porque justo en ese instante se había dado cuenta cabal de lo que su familia significaba en el campo de batalla.
—¡He dicho que no importa!, para un ninja del país del rayo lo único que importa es cumplir la misión.
—Los ninjas somos casi iguales en cualquier parte. —Hinata murmuró con debilidad, por como iba la pelea de Suigetsu era bastante acertado decir que no tendría tiempo para ayudarla, antes bien tenía que pelear con todas sus fuerzas para continuar con vida por si mismo.
—La Nube es la única aldea que no se precia de tener desertores de Akatsuki. —El joven hizo girar la lanza en sus manos, rayos empezaron a formarse como en un remolino. Hinata se limpió lentamente la sangre de los labios, la cualidad de los Hyuuga era el Junken, pero su familia en realidad era buena con las técnicas básicas.
Echó a correr con todas las fuerzas que le quedaban, aquello era casi un suicidio, pero sabía que no moriría, no mientras Hanabi no fuera vengada, después no importaba.
—¿Qué haces? —El joven siguió girando con velocidad su lanza sin acabar de comprender porque su contrincante corría directamente hacía donde la esperaba su muerte, su compañero en cambio lo vio claro.
—¡Cuidado! —Hinata se lanzó al aire con toda la fuerza que poseía en las piernas, su largo cabello negro se extendió en el aire como un manto, lo suficientemente alto para esquivar la lanza y sus rayos, o por lo menos eso intentó porque en el último instante su pierna izquierda no tuvo tanta fuerza y la electricidad corrió por su miembro haciéndole apretar los dientes.
No gritó, en lugar de eso dirigió con precisión exacta un kunai al cuello de su enemigo, la muerte fue instantánea, el ninja apenas pudo abrir grandes los ojos, sus manos lentamente dejaron de girar su arma, los rayos cesaron liberando la pierna de Hinata, pero fueron ambos quienes cayeron al suelo, él con los ojos bien abiertos y la sangre manchando su uniforme, ella con la pierna carbonizada, completamente deshecha.
Pasaron unos segundos antes de que el otro joven se acercara, lo hizo lentamente, con sus ojos caramelo viéndola fijamente, unas ojeras instantáneas habían aparecido bajo sus ojos, Hinata conocía esa mirada, era la mirada del dolor y la venganza.
—Hyuuga Hinata, —el joven alzó en su mano un kunai—, mi nombre es Karuzo Mikaro. —La presentación que se hacía antes de matar a un contrincante sólo podía ser posible cuando se reconocía el valor del adversario.
—No puedo morir aún… —Titubeante Hinata intentó medio incorporarse, pero él la sujetó por el cuello de su chaqueta.
—Descansa en paz. —Y sin más clavó el kunai en el estomago femenino, una mancha roja extendiéndose rápidamente hasta manchar el suelo.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Naruto estaba viendo el cielo cuando escuchó que Karin salía de la tienda y empezaba a desperezarse, le había tocado ser el último haciendo guardia así que empezaba a amanecer.
—¿Qué tal la noche? —La joven se acomodó las gafas, le molestaba en extremo esa misión porque tenía que acomodar la mascara de Cazador de tal manera que no le molestara con los lentes y eso era todo menos cómodo, de buena gana le hubiera pedido un par de consejos a Kabuto acerca del asunto, lastima que estaba muerto.
—Aburrida. —Naruto soltó con fastidio.
—Pues lamento que no se haya metido ningún espía para tu diversión. —La chica arqueó ambas cejas y se acercó a la fogata, sería buena idea poner el agua para un té matutino.
—Mientras no sepamos nada de Hinata-chan esto sigue siendo un engorro. —El rubio acomodó la barbilla entre las rodillas y arrancó una brizna de pasto bajo sus pies.
—No te preocupes, —Karin soltó con desparpajo cruzándose de piernas—, en cuanto asesinen a alguien más sabremos por donde van los tiros.
—¡Ya he dicho que Hinata-chan no…!
—Me pregunto que piensa esa chica, —Karin lo interrumpió al tiempo que alzaba los ojos al cielo—, ¿por qué alguien que lo tiene todo lo dejaría?
—¿Qué lo tiene todo? —Naruto parpadeó.
—Una aldea que la apoya, buenos amigos, un lugar al cual volver, ¡incluso era la futura líder del clan más prestigioso de la Hoja!, ¿quién podría ser tan tonto para dejar todo eso?
—Sasuke. —En automático el rubio señaló al joven Uchiha que salía lentamente de la campiña.
—Pasare por alto lo de ser tonto sólo porque cuando lo dices tú pierde toda validez. —El Uchiha contestó con sequedad, Karin se puso de pie descruzando teatralmente las piernas y soltando un bufido se alejó de allí moviendo de un lado a otro su largo cabello rojo.
—¿Por qué te odia tanto? —Naruto preguntó con pesadez.
—Me lo merezco pero no es como si me interese. —El joven de ojos negros contestó con tranquilidad al tiempo que se sentaba sobre una roca.
—¿Tú por qué crees que Hinata-chan haya salido de la aldea?
—Ya te he dicho que no la conozco suficiente. —Sasuke resopló, odiaba que Naruto se pusiera tan pesado, a veces le hubiera gustado contestarle que su amada aldeita no era tan hermosa como él creía que era y que era más que probable que la chica aquella hubiera huido por alguna causa derivada de eso.
—¿Cuándo tu te fuiste…?
—Venganza. —Sasuke lo interrumpió impávido.
—Sí, pero…
—Poder.
—¡Ya sé!, —Naruto saltó como un resorte—, lo que quiero preguntarte es si hubo algo que al final te terminara de impulsar a hacer eso.
—Tú. —Sasuke contestó con sinceridad—. Oh mejor dicho ese demonio que llevas dentro.
—Su nombre es Kurama, —el rubio soltó con petulancia—, es un aliado de la Hoja.
—Lo que digas. —El Uchiha agitó una mano en el aire—. Por cierto, ¿dónde esta el Hyuuga?
—Neji salió a… ¡mira ahí viene! —El rubio se puso de pie presto a preguntarle porque había tardado tanto en darse un baño cuando notó que el rostro del castaño estaba anormalmente pálido, en su mano sujetaba un pergamino.
—Me han entregado esto. —Sin embargo su voz salió tan inflexible como siempre cuando arrojó el pergamino al aire, Sasuke lo atrapó al vuelo y no había pasado ni un segundo cuando Naruto se pegó a su hombro para poder leer también.
Aliados de la Nube han confirmado que Hinata Hyuuga y Hozuki Suigetsu han sido avistados a diez kilómetros al sur de la aldea del remolino. En enfrentamiento con un escuadrón especial del Rayo han causado la baja de tres Chunnin, se les confirma como un objetivo peligroso.
Recompensa aumenta a 20,000 Ryo y 100,000 Ryo respectivamente.
Vivos o muertos.
Naruto leyó la misiva una, dos, tres veces, como si las palabras no le acabaran de entrar del todo en la cabeza, ¿de verdad Hinata había asesinado a sus aliados?, no podía ser cierto, esas cosas no debían ni podían estar pasando.
La había visto pelear para defender su aldea y la paz de todas las naciones en la cuarta guerra ninja, no podía estar equivocado con respecto a ella, tenía un corazón tierno que se preocupaba de los demás, aquello debía ser una broma.
—Así que cerca de la Aldea del Remolino. —Karin que le había quitado el pergamino a Sasuke de mala manera volvió a doblarlo y se acomodó los lentes al tiempo que arqueaba una ceja—. Seguro ese dientes de tiburón andaba en caza de una recompensa.
—¡Eso es!, —Naruto pareció reaccionar milagrosamente—, ese chico debe estar obligando a Hinata-chan a ayudarlo, seguro que por ser usuaria del Byakugan…
—Suigetsu no es tan listo como para planear algo así. —Sasuke soltó con aburrimiento.
—Podrá ser idiota, —Karin apretó los dientes—, pero no es su estilo usar a las personas sólo para cumplir sus deseos. —Nuevamente la tensión apareció entre los antiguos miembros de Taka, Naruto se hubiera sentido apabullado por aquello de no ser porque estaba demasiado confundido con respecto a Hinata.
—¿Por qué habrán aumentado tanto la recompensa del dientes de tiburón?, —recuperando su pose intelectual de antes Karin colocó una mano en su cintura—, la doblaron.
—Seguramente derrotó a alguien muy importante y por lo mismo no quisieron agregar su nombre. —Sasuke le contestó a pesar de lo mal que le cayó aquello a la pelirroja quien volteó la cara indignada—. De haberlo dicho su credibilidad habría bajado frente a las otras naciones ninja.
—O quizás no lo mato. —Neji habló con voz lenta—. Después de todo sólo se mencionan tres muertes chunnin y no parece que esas importen demasiado.
—¡Eso no importa!, —Naruto saltó exaltado poniéndose a la carrera la máscara de zorro—debemos ir a la aldea del Remolino, no podemos dejar que Hinata-chan siga escapándose. —Y por la cara que puso Neji se dio cuenta con espanto de que no tenía ni idea de lo que iba a hacer una vez que la encontrara.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
—¿No estarás pensando en morirte verdad? —Suigetsu le puso una compresa húmeda sobre la frente a Hinata, ésta tenía los ojos claros fijos en el techo.
—No.
—Que bueno, —Suigetsu sonrió de medio lado—, porque no desperdicie mi valioso tiempo matando al Chunnin que iba a matarte solo para que te mueras de todas formas.
—Gracias Suigetsu-kun.
—Me gustaba más como decías mi nombre antes, como si estuvieras avergonzada. —Suigetsu soltó un largo suspiro, luego rozó con la yema de sus dedos sus propias heridas, le hubiera gustado decir que el asunto con Darui había sido un honroso empate, pero lo cierto es que él se había llevado la peor parte y si no había muerto a manos del joven de la Nube había sido porque en el último momento había creado una tormenta y había huido de cualquier forma con Hinata a cuestas.
Por supuesto su compañera no se encontraba bien, pero en los barrios bajos de la aldea del Remolino nadie hacía muchas preguntas cuando traían a alguien agonizando y aunque los ninjas médicos no eran exactamente los mejores por lo menos no se tenía que sufrir el acoso de las preguntas indiscretas siempre y cuando se tuviera con que pagar.
Y hablando del pago, ¿quién hubiera pensado que ese ninja al que había matado de cualquier manera por la espalda iba a valer tanto?, había sido una idea genial llevárselo también mientras huía.
Lo único malo es que lo había matado a traición, pero bueno, se suponía que un desertor no tenía que preocuparse mucho por eso, ¿no decían que los bandidos no tenían honor ni moral?, pues entonces tan fácil.
—Suigetsu-kun… —Hinata rozó con sus dedos la enorme herida que le había quedado en el estomago, su compañero había bromeado con que tenía forma de media luna y se veía sexy, la verdad el asunto no le importaba demasiado—. ¿Cuándo podré pararme de aquí?
—No sé. —El muchacho colocó las manos tras su nuca—. ¿Por qué preguntas?
—Necesito ser más fuerte. —La joven cerró los ojos—. Para poder cargar con mis palabras.
—No vas a ser más fuerte en unos días.
—Lo sé. —Ambos guardaron silencio, finalmente Suigetsu se sentó a su lado en la cama.
—La verdad aún no sé porque decidí ayudarte cuando te encontré ese día en el bosque, quizás me pareció agradable que alguien quisiera ser mi discípulo y aprender cosas de mí para variar. —El joven sujetó sus tobillos, sus ojos violetas se perdieron en algún punto de la pared—. Pero ya me he dado cuenta de que estar contigo es muy peligroso.
—Lo lamento.
—No me estoy quejando, —el joven sonrió de medio lado—, tú te uniste a mi para intentar ser más fuerte, ahora sé que para caminar a tu lado yo también tengo que ser más fuerte.
—¿Qué?
—Eres un Hyuuga después de todo, —con picardía giró a verla—, los ojos anhelados por todas las naciones y yo soy el protector de toda esa locura, no puedo esperar a ver las aventuras que me esperan si sigo acompañándote.
—¿Entonces…?
—Seguiré a tu lado. —Sin dejar de sonreír le dio un golpecito sobre el hombro—. La primera vez Darui ganó, la segunda vez ha sido empate entonces en la que sigue me toca ganar.
—Suigetsu-kun es muy valiente.
—Gracias, gracias. —El joven bajó la cabeza en una reverencia teatral—. Aunque creo que al principio este asunto no se trataba de protegerte.
—No quiero que lo haga. —Con mucho dolor la joven se medio incorporo en la dura cama.
—¿En que quedamos de tutearnos?
—Ah… sí. —Una pálida sonrisa se dibujó en su cara, pero desapareció casi al instante—. Suigetsu-kun, no quiero ser una carga, quiero cumplir mi venganza con mis propias manos, ser fuerte por mis propios medios… pero no tengo tiempo.
—¿Venganza ah?, creí que era un plato que se sirve mejor en frío.
—Si me quedo aquí a esperar solo ganare que vengan a matarme como antes.
—Las complicaciones de ser un Hyuuga, —el joven se encogió de hombros—, ¿entonces?
—La vida me tiene que alcanzar por lo menos para matarlo. —Sus puños se apretaron con fuerza, su rostro pálido pareció volverse del color de la ceniza.
—¿Solo eso?
—Sí.
—Aunque sea un samurai no creo que la tengas fácil, además me informaron hace poco que nuestras recompensas subieron y que la gente de Konoha te anda buscando por toda la aldea.
—¿Nos encontraran? —Apurada la chica giró hacía él la mirada.
—No, —sin embargo él se mostró muy seguro—, los bandidos de la aldea del Remolino no traicionan entre sí.
—Ya veo.
—¿Pero lo has pensado?, ¿cómo vas a enfrentarte a la gente que envíe tu aldea?
—No lo sé, —sus labios parecieron marchitarse—, pero no me importa.
—Bueno, no es como si me preocupe mucho, pero desde ahorita te digo que soy completamente incapaz de hacerle frente a Sasuke o al jinchuriki del Kyuubi.
—No enviarían gente tan importante. —Hinata no tuvo siquiera un estremecimiento al pensar en Naruto, la batalla librada hace poco le había consumido por entero los sentimientos que no tuvieran que ver con su misión, quizás a eso se referían cuando decían que al ver a la muerte de frente no se podía volver a vivir de la misma manera que anteriormente.
—¿Y si lo hacen? —Por un momento Hinata se mantuvo en silencio, considerando la posibilidad de verse en semejante escenario, como en la batalla volvió a su mente la imagen de un montón de chiquillas haciendo arreglos florales, aspirando el perfume de las orquídeas.
—Naruto-kun no podría hacerme nada, —sin darse cuenta habló claramente, su mente dando giros para formar pensamientos que en condiciones normales jamás hubieran tenido cabida dentro de su ser—, es demasiado bueno y blando con sus amigos.
—Ni que lo digas, —Suigetsu bufó—, no puedo creer que estuviera tan obsesionado con Sasuke a pesar de todo.
—En cuanto a Sasuke-san… —La chica apretó los labios—. Me despedazaría en un instante.
—Vaya ánimo. —Suigetsu arqueó una ceja divertido, luego se volvió agua y se escurrió hasta el piso donde tomó su forma original acostado sobre las vigas de madera—. A pesar de que en algún tiempo fui su compañero no creo que me tenga la más minima piedad así que no cuentes con eso.
—Me lo suponía.
—De cualquier manera espero que no manden a Sasuke. —Suigetsu reprimió un escalofrío de pavor, una cosa era molestarlo constantemente mientras eran un equipo y otra muy diferente el enfrentarse a él con esos nuevos ojos malditos que había conseguido.
—No suena muy factible. —Hinata murmuró lentamente y volvió a apoyar la cabeza contra la almohada, Suigetsu empezó a contarle una historia de cuando era pequeño, ella apenas lo escuchaba en el duermevela de las pesadillas. No le pesaba en el alma el haber matado a sus contrincantes en la última pelea, era un ninja después de todo, pero no podía soportar la imagen de su hermana muriendo.
La recordaba a cada instante, las sonrisas fugaces, los preciados momentos en que ambas se escapaban del pesado régimen Hyuuga y jugaban a trenzarse las largas melenas, recordaba su cuerpo infantil cuando aún no las separaban, cuando aún se levantaba en las noches para mecer su cuna.
Lo había decidido, Hanabi era para ella más importante que todo lo demás, más que su papel de líder del clan, más que los amigos que no habían aparecido para verla ni una sola vez mientras sufría, más que el amor que era unilateral y lo seguiría siendo por siempre, más que su propia vida, más que la vida de cualquier otro.
Era su decisión, no volvería a mirar hacía atrás, no volvería a cuestionarse lo negro y lo blanco, no volvería a dudar en una batalla. La muerte de Hanabi y su sangre tibia manchando el suelo se encargarían de recordárselo, si de ahora en adelante su camino se había torcido irremediablemente que así fuera.
—Suigetsu-kun, —lentamente interrumpió la charla del muchacho sintiendo que no aguantaría consciente mucho tiempo más—, ¿de que color es la venganza?
—¿De que color?, —en un principio pensó que estaba divagando por la fiebre, pero luego recordó al hombre que personificaba la venganza, el sinónimo de ese sentimiento cuyos ojos mostraban el infierno—. Roja por supuesto, —con sus afilados dientes dibujó una macabra sonrisa—, roja con aspas negras.
.
.
.
.
.
Notas de Okashira Janet: Lamento la horrorosa tardanza, pero verdaderamente este semestre no me da tiempo ni de respirar. Además mi ciudad esta en tal estado de agitación que cada que vamos a la escuela tenemos que estar pendientes de que no nos den un balazo por error y sinceramente ese estado de conmoción no permite un buen nivel de concentración cuando se vuelve a casa.
Aunque he de admitir que este capitulo fue fácil de escribir porque no era realmente muy difícil imaginar la mente de Hinata enfrentada de una vez por todas a la violencia (nuestro pan de cada día).
Agradezco a:
Maribelteka
Peste21
Jan di-chan
Haibara21
Adlgutie
Bella Uchija
Alabdiel
Hinata-tsuki
Gaby L (me conoces demasiado por desgracia)
Namikaze rock
Hitoki-chan
Lindakennedy
PaoUchiuga
Yanu-chan
Rndomfan
Asphios de Geminis
Hinamel
Ale
HoshiNoTsuya
Kaoru-sakura
Kitsune-chan
A todos muchas gracias por leer, me emociona bastante ver que se molestan y tienen sus propias ideas acerca de los personajes, ¡la Hokage es lo peor!, ¡hasta que la Hokage se comporta como un líder!, ¡pobre Hinata!, ¡niña mimada que no fuera!, de verdad que ha sido divertido.
Los dejo apelando a su bondad para que no me regañen mucho por la inmensa tardanza, pero de verdad que medicina resulto más difícil de lo que creía en este semestre.
Un beso Ciao
12 de Marzo del 2012 Lunes
