ES MI PROMESA

Capitulo 11: Un corazón marchito

Por Okashira janet

Naruto miró el calendario, sus ojos fijos en el número que marcaba la fecha de ese día, habían pasado ocho meses ya.

Como todos los días sintió un peso aplastar sus hombros, casi como si le hubieran puesto metal encima. Se dirigió lento hacía el comedor y miró en la alacena, como siempre no había gran cosa para desayunar, estaba por ignorar el pequeño apetito matutino y salir por ahí a caminar cuando notó un papel sobre un bol.

"¡Comételo!", aquella era la letra de Sasuke, con parsimonia desenvolvió el pequeño bol y encontró arroz con embutidos, descubrir que Sasuke era un cocinero decente había sido un golpe atroz para Sakura, pero luego ella misma se había consolado "Bueno, cuando nos casemos alguien será capaz de no intoxicar a los niños", aunque sinceramente Sakura no hacía gran intento por acercarse a Sasuke en un plano romántico, más bien estaba a su lado como amiga y ya.

Naruto tomó unos palillos y se comió un bocado de arroz, a pesar de que tenía buen sabor sintió como si se llenara la boca de arena. Tuvo que forzarse a comer porque sabía que si no lo hacía haría sentir mal a Sakura y preocuparía aún más a Sasuke, había perdido mucho peso en los últimos meses, tenía problemas para dormir, ojeras alrededor de los ojos y ya no sentía que era un hombre capaz de cambiar al mundo.

Hacía más de una semana que no tenía misiones, todo porque en la última misión no había estado muy participativo que digamos. Aunque no sólo era él, Neji también había cambiado, ya nunca sonreía y su seriedad pasaba cualquier límite antes creado por el humano.

Con pesadez se dejo caer en el sillón aun con el bol de arroz entre las manos, había pasado tres bocados casi como purga, pero tenía que comer, tenía que volver a hacerlo. Kakashi ya se lo había dicho, que el mundo no se acababa, que a veces era necesario continuar en honor a los muertos, pero Naruto estaba demasiado lastimado como para escuchar sus palabras, ¿cuántos habían muerto ya en su vida?, primero sus padres intentando protegerlo, el Tercero que era una de las pocas personas que parecía apreciarlo, Jiraiya a quien había aprendido a querer como un padre y ahora…

Con ojos vacíos desvió la mirada al techo, aún recordando aquel espantoso día, aquel inhumano día.

25 de Enero del año en curso

Aún podía recordar sus manos sujetando el papel, los dedos temblando y la sensación de que la garganta se le estaba cerrando.

Hyuuga Hinata

Vio su nombre y esperó que todo aquello fuera una broma, que los ojos oscuros de Shikamaru frente a él luciendo anormalmente duros fueran solo una burla, que las lágrimas de Ino fueran por otra cosa.

Se le acusa de homicidios contra aldeas y países con los que se tenía una alianza siendo considerada desertora de Konoha, asimismo se constata su participación en crímenes en común con Hozuki Suigetsu de la Niebla.

Sintió a Sasuke firme a su lado, en algún momento su amigo le puso una mano sobre el hombro, Naruto no lo entendió, en ese momento no quiso entenderlo.

Se le acusa del homicidio de su hermana Hanabi Hyuuga de quien extirpó su ojo para trasplantárselo y mejorar así la línea del Byakugan, dicha operación no funcionó y tuvo que trasplantarse un ojo civil de emergencia.

Quiso gritar que no era cierto, que lo único que Hinata había hecho era vengar a su hermanita y aunque aquello hubiera sido un error, aunque la oscuridad se la hubiera tragado en el proceso… Hinata era… ella era…

Se le acusa de múltiples homicidios en la Isla de los Perros y de alianza con criminales para cruzar ilegalmente la frontera del país del Hierro.

Se le acusa del homicidio de Okisuke del pais del Hierro a quien también le extirpa un ojo, se cree que había descubierto un jutsu que el samurai mantenía oculto bajo su parche.

Pero toda aquella información era solo una cortina para tapar algo más, para ocultar algo que ni siquiera él entendía.

Dado el veredicto unánime del concejo se le encuentra culpable de todo lo descrito anteriormente. Siendo así se deja patente y por escrito que Hyuuga Hinata ha sido ejecutada de acuerdo a la ley de Konoha y bajo los estatutos marcados en el país del Fuego con el jutsu de muerte infinita.

Sintió que las rodillas dejaban de sostenerlo, a su lado Sakura cayó al suelo, aquella mujer de ojos verdes y cabello rosa, aquella mujer que ni siquiera en la guerra había perdido la compostura se tapó la cara con las manos y se echó a llorar.

Su cuerpo se ha cremado en consideración del Byakugan que poseía y los secretos de Konoha que pudiesen encontrarse en el mismo. Sus cenizas se han tirado al foso común y su nombre ha sido borrado oficialmente de la familia Hyuuga y de la lista de shinobis que alguna vez estuvieron al servicio de Konoha.

Sus ojos azules se abrieron con algo parecido al horror, intentó negarlo, ¡no es cierto, no es cierto!, ella no podía estar muerta, él no podía haberla dejado morir sin siquiera saber que su muerte ya había sido trazada.

Certifico: Centro de justicia de Konoha

Miró la firma, una, dos, tres veces y por primera vez en la vida sintió que odiaba algo, por primera vez en la vida sintió un odio preciso y exacto hacía un sitio que había jurado amar. En ese momento fue consciente del odio que por tanto tiempo había carcomido a Sasuke, lo entendió como si ambos compartieran el mismo rencor agazapado.

Con un suspiro se llevó ambas manos a la cabeza y apretó los rubios mechones entre sus dedos, hacía poco Sakura le había dicho que su cabello estaba opaco, sinceramente a Naruto no le importaba si de rubio intenso había pasado a rubio cenizo, de hecho como no se lo cortaba ya empezaba a crecer salvajemente dándole un aspecto ciertamente un poco perturbador a juego con su mirada sin expectativas.

En aquel entonces, hacía ocho meses, primero había entrado en negación y después se había enfurecido, Sasuke y Shikamaru habían tenido que apresarlo para que no hiciera alguna locura. Tsunade ni siquiera le había dado una explicación.

—Tenía que hacerlo Naruto… —Sintió que también a ella la odiaba, como en aquel entonces, cuando había mandado a Jiraiya a la muerte, igual que en ese momento sintió que aquella mujer lo hundía en la más profunda de las tristezas.

Por respeto a todo lo que alguna vez la había querido se fue de su oficina sin hacer más escándalo, pero desde aquel entonces ya no sentía ninguna clase de afecto al verla y si eso la hacía sentir mal o no, no parecía que fuera a demostrárselo.

Por cerca de cuatro meses Neji había sido tan oscuro y depresivo como él, sin hablarle a nadie, anidando oscuridad en su mirada, pero luego había entrado a ANBU y algo había cambiado en él, Naruto no estaba muy seguro de qué, pero el joven Hyuuga, aunque ahora jamás sonreía y mantenía una seriedad mortal ya no parecía guardar la oscuridad de antaño en su corazón, incluso parecía casi reconciliado con la vida. Naruto se preguntaba si acaso el hecho de que ANBU terminara con los sentimientos podía dar esa clase de liberación.

Con desgano giró a ver el piso y se dio cuenta de que había tirado el bol de Sasuke al suelo y que el arroz se había desperdigado por todos lados, si Sasuke se enteraba lo iba a matar.

—Que remedio. —Fue por la escoba y el recogedor y tiró todo a la basura, miró sus pies descalzos y movió los dedos ante el contacto con el frío piso, eran las once de la mañana y él seguía en piyama, aunque no es cómo si hubiera algo interesante que hacer.

Caminó hacía su cuarto y se tendió sobre la cama cerrando los ojos, siempre pasaba lo mismo, no podía dejar de lamentarse y odiarse a si mismo, ¡él la había visto cuando caminaba con los ojos vendados al centro de justicia!, ¿y que había hecho?, sólo se había quedado parado ahí, como idiota.

Si en ese momento la hubiera rescatado, ¡incluso si él mismo se convertía en un criminal!, Hinata aún seguiría viva, podría contarle la verdadera historia, podría entenderla, ¡estaba seguro!, pero aquello ya no era más que un hubiera que jamás se haría realidad.

Últimamente le hubiera gustado tener más misiones, cuando estaba en medio de un trabajo no se permitía a si mismo pensar y la muerte de Hinata había sido el fallo más grande de su vida. No se había dado cuenta cabal de cuanto la quería hasta que ya no la había tenido con él.

Lo sabía porque ninguna muerte le había dolido de esa manera, incluso Sasuke le había dicho que tenía que empezar a vivir de nuevo… quizás debería intentarlo, seguro a Hinata no le hubiera gustado que se la pasara por ahí como un gusano sin hacer nada.

No lo pensó demasiado, se puso unos pantalones cortos, una playera blanca y unas sandalias civiles y salió de su apartamento. No había demasiada gente en la calle, pero pudo a ver a Chouji camino al mercado, el joven lo saludó vigorosamente con la mano.

—¡Naruto!

—Chouji… —Él le respondió sin muchas ganas, sin fingir una sonrisa tampoco.

—¡Es un lindo día! —El joven del clan Akimichi le guiñó un ojo—. Así que pásalo bien. —Naruto asintió secamente con la cabeza y siguió con su camino, no era muy cercano a Chouji, pero incluso él había ido a su apartamento intentando subirle el ánimo en una ocasión. En ese instante Naruto se había sentido aliviado por tener a tantas personas que se preocuparan por él y sinceramente abatido por no haber sido capaz de ayudar a la persona que lo necesitaba más que cualquier otra.

Sin pensarlo demasiado empezó a caminar hacía la montaña de los Hokages, Chouji tenía razón al decir que era un día agradable, había pequeños rayos de sol cayendo sobre los árboles y soplaba una tibia ventisca.

Naruto tuvo que cubrirse los ojos para no ser deslumbrado cuando llegó al mirador, luego simplemente se sentó en la tierra con las piernas cruzadas y miró la aldea bajo de él, Sasuke tenía razón, no podía seguir hundido en las penas y por más que gritara, gimiera y se retorciera no había manera de que volviera el tiempo atrás y reviviera a Hinata, aquel error lo acompañaría el resto de su vida como el dolor acompañaba a Sasuke al saber que había matado a Itachi, el hombre que más lo había amado en el mundo.

Una hoja voló y se estrelló con su cabello enredándose en su nuca, Naruto no hizo nada por quitársela, hacía dos meses Ino lo había sujetado de los hombros gruñendo algo como que parecía un vago y le había cortado el cabello lo quisiera o no. Pero ahora, con dos meses de crecimiento, algunos mechones ya le llegaban hasta la nariz. Con un resoplido se quito el cabello de la cara y se abrazó las rodillas hundiendo la nariz en medio de ellas, no es que no quisiera ser el Naruto de antes, el que veía a la vida de frente y le sonreía, era que cada vez que intentaba serlo sentía que el corazón le dolía.

—Hinata-chan… —El nombre en sus labios le hizo temblar la comisura de la boca, le hubiera gustado decirle muchas cosas y preguntarle muchas más, le hubiera gustado agradecerle y quererla, más que nada le hubiera gustado ver crecer el amor que le tenía, poco a poco y paso a paso.

En aquel lugar había silencio, apenas interrumpido por la tibia brisa que revolvía sus cabellos, deseo quedarse ahí mucho tiempo, el suficiente para olvidar y despertar de aquella pesadilla, el necesario para revivir.

Los parpados empezaron a cerrársele y antes de que pudiera evitarlo su consciencia se perdió.

—¡Despierta flojo! —No supo cuanto tiempo estuvo dormido, pero el pie de Kiba hincándose en sus costillas le provocó una especie de gruñido—. ¿Qué clase de ninja se queda dormido en un lugar tan expuesto y no se da cuenta cuando un amigo llega a atacarlo? —El castaño lo reprendió con malas pulgas.

—¿Amigo o enemigo? —El rubio se incorporó a medias sobando el sitio dañado.

—¿Hay diferencia?

—Pues espero que sí. —Naruto lo miró con los ojos ligeramente entrecerrados de quien ha sido despertado sin razón de fuerza.

—Te vi tirado aquí arriba y pensé que eras alguna clase de borrachín abandonado.

—No mientas, —el rubio se levantó sacudiéndose el polvo—, no creo que tuvieras manera de no reconocerme con tu nariz.

—Eso también. —Kiba sonrió enseñando un afilado colmillo—. De todas maneras no deberías estar aquí tirado, cualquiera diría que eres un vagabundo.

—Hum… —Naruto miró el cielo, aun había sol, no debía haber dormido mucho tiempo.

—No creo que sea buen antecedente para un futuro Hokage. —Kiba fingió mirar una flor al costado del camino, pero en realidad lo estaba viendo de reojo, desde aquel incidente Naruto no había vuelto a mencionar el querer volverse el líder de la aldea.

—Tsunade siempre esta bebiendo, no creo que sea muy difícil ser Hokage. —El rubio comentó con desden, pero por lo menos no había negado su sueño, Kiba se pregunto si aquello sería un progreso.

—Como sea, va a haber una celebración en mi casa porque ahora somos jounnin. —Kiba le guiñó un ojo—. Van a venir todos así que tienes que venir tú también. —Naruto giró a verlo con la negación en la punta de la lengua, pero luego se lo pensó mejor y se encogió de hombros—. ¡Vaya animosidad! —Kiba le pegó en un hombro de manera jovial—. De todos modos no puedes escaquearte, si no vas te buscaremos por toda la aldea y te llevaremos a rastras.

—Kiba… —Naruto apretó un poco los puños—. Como es que tú…

—¿Eh? —El castaño ladeó la cabeza mirándolo atentamente—. ¿Cómo es que yo qué?

—¿Cómo es que eres el mismo de siempre?, —se lo venía preguntando ya un tiempo atrás—, ¿tu también amabas a Hinata-chan, cierto?

—Bueno… —El Inuzuka se sonrojó tenuemente—. No estoy muy seguro de qué entiendas tú como amar, pero sí, supongo.

—¿Entonces…? —Naruto lo miró fijamente a los ojos, como si quisiera encontrar el escape a su situación en esos ojos chocolate—. ¿Cómo es qué tú…?

—Bueno, —por un momento pareció que Kiba batallaba seriamente consigo mismo, pero finalmente se encogió de hombros—, la vida tiene unos giros muy extraños, así que supongo que sólo se deben tomar como mejor podamos. —Con energía le palmeó la espalda al rubio—. Así que ya sabes, ve a la fiesta, nadie puede huir de mí, acuérdate que tengo el mejor olfato. —Sus ojos chispearon y Naruto tuvo la sensación de que sabía algo que él no, ¿acaso le tenían una sorpresa en la fiesta?, de seguro Ino con unas tijeras intentando cortarle el cabello de nuevo.

—De acuerdo. —Asintió sin demasiado entusiasmo.

—Nos vemos entonces, nueve de la noche en mi casa, no llegues tarde.

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Sasuke no era precisamente el mejor de los amigos, de hecho por muchos años se había portado como un verdadero dolor de muelas para Naruto, por eso y sólo por eso se sentía obligado a regresar un poco las gentilezas…

—¡Mete tu sucio trasero al cuarto de baño, ahora! —Sasuke le rugió de malas pulgas a Naruto que hasta ese momento se entretenía en ver caer una pelusa.

—¿De verdad tengo que bañarme?

—Eres un puerco, métete ya. —Sasuke arqueó una ceja—. Puedo usar mi sharingan en ti.

—Tú lo único que quieres es verme desnudo, pervertido. —Naruto se puso lentamente de pie, aunque había hecho algo parecido a una broma no se veía muy animado, Sasuke soltó un suspiro, la verdad mucho de él se le estaba pegando al rubio y aquello era malo con todas sus letras con un antisocial en el equipo tenían ya suficiente.

—Solo apúrate, Sakura llegara en cualquier momento.

—Sí. —Arrastrando los pies el rubio entró al cuarto de baño y le dio una pequeña ojeada a su reflejo, las ojeras se le habían quitado gracias a la ultima semana sin misiones, solo lucía un poco desaliñado. Se quito toda la ropa y entró bajo la ducha, el agua fría cayó sobre su cuerpo rebotando en su espalda y tuvo que ahogar un escalofrío.

Por primera vez en meses dejo su mente divagar acerca de quien asistiría a la fiesta, supuso que estaría Ino, Shikamaru y los demás, también era probable que viera a Lee e incluso a Karin. Con aquel pensamiento talló aún más fuerte su cabello, ¿tendría razón Kiba?, ¿la vida tenía vueltas extrañas?, ¿para que le había servido la muerte de Hinata hasta ese momento?, quizás para darse cuenta de que no era tan fuerte ni tan confiable como siempre lo había pensado, quizás para darse cuenta que el mundo no era el lugar hermoso que él siempre había soñado, sí, la muerte de Hinata lo había hecho madurar, pero el precio a pagar había sido muy alto.

¿Quién era Naruto Uzumaki?, ¿para que servía el poder del Kyuubi?, una vez más no había podido proteger a su persona importante, igual como había perdido a todos los que alguna vez lo habían amado así había perdido a Hinata.

—¡NARUTO! —El rugido de Sasuke le provocó un bote—. ¡Ni creas que voy a sacarte de la bañera si acaso estas pensando en suicidarte!

—Deja de joder. —Gruñó por lo bajo y cerró la llave de la regadera. Sasuke le había dejado sobre el lavabo unos pantalones de mezclilla y una camisa de botones azul, se puso todo de manera mecánica, antes aquella camisa le quedaba casi a punto de reventarla, pero ahora le quedaba un poco floja, si Sakura lo veía iba a volver a regañarlo por descuidar su alimentación.

Salió del baño con el cabello tan mojado que empezaba a humedecerle los hombros, al instante Sasuke se fue contra él secándole el pelo contra una sudadera usada.

—Cuando era niño siempre quise tener un perrito, no sabía que lo tendría algún día, rubio y bobo.

—Ya cállate. —Naruto se lo quito de encima de mala manera, Sasuke lucía tan impecable como siempre, pantalones de vestir negros y camisa de botones roja, de hecho su club de fans se había vuelto a formar, esta vez con mayor fuerza que antes. Justo Sasuke iba a arrojarle el suéter a la cara cuando alguien tocó a la puerta.

—Debe ser Sakura. —Sasuke fue a abrir y Naruto se pasó una mano por el cabello a modo de aplacarlo.

—¡Ey Naruto! —La joven de cabello rosa entró como un tifón, lucía una falda de mezclilla y una blusa rosa, se veía realmente bonita e incluso Sasuke parecía haberlo notado porque se colocó tras ella y cruzó los brazos al tiempo que ladeaba la cabeza en busca de encontrar un error que poder anunciarle, siempre hacía lo mismo.

—Sakura, tus botines tienen una mancha de café en la suela. —Ya, ya había encontrado el error.

—Si Sasuke-kun, —Sakura rodó los ojos—, creo que no podré salir afuera de la vergüenza. —Sin embargo sus mejillas se colorearon fuertemente y le enseñó un puño a Naruto, como diciéndole que si se le ocurría comentar algo de su sonrojo lo golpearía.

—Si están listos vámonos. —Sasuke metió ambas manos en los bolsillos de su pantalón y dio media vuelta, Sakura se le colgó del brazo a Naruto.

—Te ves muy guapo hoy Naruto. —Venía haciendo eso desde aproximadamente tres meses, seguro quería subirle la moral usando el viejo amor que mantenía por ella, pero sinceramente Naruto no estaba muy seguro de que aquella atracción aún existiera, de hecho estaba casi seguro de que lo que había sentido por Sakura había muerto hacía mucho tiempo, quizás había empezado aquel día cuando mintiendo ella había confesado amarlo.

—No me peine, —le aclaró encogiéndose de hombros—, y aún traigo sandalias.

—¡No puedes ir con sandalias de bañarse a una fiesta, idiota! —Al instante Sakura le metió un golpe en la cabeza que lo mando al piso, ciertamente no importaba que tan deprimido y vacío podía estar uno, Sakura siempre tenía golpes "vigorizantes" para quien lo necesitara.

—Aquí están tus zapatos deportivos. —Sasuke lo miró de mala manera pasándole los tenis—. ¿Eres un niño pequeño para que te tenga que estar vistiendo? —Al instante bajo los ojos de ambos aparecieron unas rayas moradas, aquello había sonado tan mal…

—¿Ya acabaron su escena yaoi de todos los días? —Sakura se cruzó de brazos y desvió el sonrojado rostro hacía otro lado, nunca admitiría que desde que Konohamaru había hecho un jutsu yaoi para ella su perspectiva de Sasuke había cambiado un poquito.

—Solo larguémonos. —Sasuke empezó a caminar a paso rápido y los otros dos no tuvieron de otra que seguirlo, Naruto un poco rezagado.

Caminaron sin decir nada todo el camino, aunque la única que parecía incomoda por eso era Sakura, de Sasuke era su estado habitual el silencio y Naruto hacía tiempo que había perdido las ganas de ser el payaso eufórico.

—¡Chicos! —Casi llegando se escuchó el grito de Ino quien agitaba un brazo en el aire seguida de Shikamaru y Chouji—. ¡Ya están aquí!

—Eso es obvio problemática. —Shikamaru suspiró por lo bajo y luego de un par de amenazas por parte de la rubia todos entraron a casa de Kiba, en cuanto encontró un sitio cómodo para sentarse Naruto se empinó una copa de sake y miró a su alrededor sin demasiado entusiasmo. A veces mientras tomaba escuchaba a su madre diciéndole al oído que debía esperar a tener la edad necesaria, pero, ¡demonios!, ¿acaso uno era lo suficientemente grande para pelear en la guerra y tener que ver a morir a sus amigos y no lo necesario para emborracharse hasta olvidar las penas?

—Naruto-kun. —Para su relativa sorpresa Tenten se sentó a un lado de él, de todas las chicas Tenten era la menos cercana a él.

—Tenten. —Dejó los brazos flojos sobre las rodillas.

—Lee esta por allá. —La castaña señaló a su compañero que había corrido sin perder tiempo hacía Sakura—. Y no creo que Neji venga.

—¿Tiene misión?

—Últimamente siempre tiene misión, aunque ANBU, —la joven bajó la voz lo más que pudo—, es así, ¿cierto?

—Sí. —Naruto sintió que los labios se le secaban, de hecho desde aquel lejano día en el que Sai le había quitado a Hinata de los brazos tampoco había vuelto a ver a su ex compañero de equipo, al principio no le había preocupado, luego cuando Hinata había muerto quiso zarandearlo hasta hacerle daño por ser participe de todo eso, pero con el paso del tiempo se le había olvidado—. Yo no he vuelto a ver a Sai.

—Nadie, de hecho. —Tenten se abrazó las rodillas—. ¿Algún día Neji también será así?, ¿no lo veremos más? —Naruto se encogió de hombros y tomó otra copa de sake—. Quisiera que ninguno de nosotros entrara a ANBU. —La joven giró a ver a Lee con melancolía.

—¿No es ANBU la elite de la aldea? —Naruto miró a sus compañeros que se divertían molestando a Sakura por ser una jefa tan joven.

—Sí, supongo… —Tenten suspiró.

—Pero si te preocupa no creo que Lee tenga el carácter de un ANBU, pese a sus cualidades.

—¡Yo no!, —Tenten se atragantó con el refresco que estaba tomando y giró a ver a Naruto con los ojos bien abiertos—, no le creí a Ino antes, pero es cierto, eres más observador ahora.

—Ya no pueden pasarme la mano por la cara. —Naruto arqueó ambas cejas y luego, casi con dolor, intentó una sonrisa, para ser su primer intento desde aquel aciago día le salió medianamente decente, por lo menos Tenten no salió huyendo.

—Eres más maduro ahora, ¿eh? —Tenten le dio un pequeño golpecito en el hombro y luego se puso de pie—. Voy por bocadillos, ¿quieres?

—No gracias. —La castaña se fue y él tomó su tercera copa, Karin llegó junto con Shion, aquella era una combinación rara, desde que habían estado juntos en el mismo equipo Cazador Karin y él no habían vuelto a hablar, si acaso un saludo de reconocimiento en la calle.

La pelirroja giró a verlo, por un momento le pareció que veía una chispa de compasión en sus ojos, pero casi al instante levantó la barbilla orgullosa y se fue moviendo las caderas. Naruto arqueó una ceja y decidió no preocuparse por ella, más tarde Sakura intentó sacarlo a bailar pero la piso dos veces y lo dejo por la paz, Kiba se puso a tomar con él y cerca de las dos de la mañana se despidió de todos con las mejillas ligeramente enrojecidas, pero con la misma mirada opaca de siempre.

Hacía tiempo se había dado cuenta de que el alcohol, aún en cantidades industriales, no le causaba mucho efecto, quizás por los entrenamientos a veces inhumanos a los que sometía a su cuerpo (otra teoría era que Kyuubi era el que se emborrachaba y por eso se ponía a tararear contento dentro de su mente, pero nunca le había preguntado).

Bajo la luz de la luna se rascó la cabeza y se apoyó ligeramente contra un árbol, no es que estuviera mareado ni cosa parecida, pero era una noche tibia, de esas en las que se prefiere estar afuera que adentro. Respiró hondo y cerró los ojos.

—¿Pasa algo? —Una voz masculina le provoco abrir los ojos y asomarse ligeramente por un lado del árbol.

—Nada. —Pudo ver dos figuras a bastantes metros de él, una pareja de ANBU, mejor irse antes de que escuchara algo por error y se metiera en un problema.

—¿Esta la familia bien?

—Lo esta. —Aquello lo dejo tieso, miró con mayor insistencia ambas figuras, una tenía una máscara de halcón y la otra de tigre. El halcón era el muchacho y su largo cabello castaño estaba amarrado en una coleta.

—¿Neji? —Naruto entrecerró los ojos, el alcohol le ponía un poquito difícil las cosas.

—Hay una posición en D dentro de la zona oscura.

—Lo sé. —Naruto odiaba que hablaran en secreto aún dentro de la aldea, pero suponía que era para espías como él.

—Provisiones y una vuelta de rechazo. —La chica de la mascara de tigre tenía las manos sobre su cintura, movió su cabello hacía atrás porque al parecer le molestaba y Naruto tuvo la repentina sensación de que podía reconocer esas hebras oscuras con tintes azules que brillaban bajo la luz de la luna, pero no, no podía ser… El cabello de la chica le llegaba por debajo de los hombros, ¿en ocho meses el cabello de una chica podía crecer hasta esa altura, verdad?

—Entendido Tora-sama. —Pero fue Neji quien terminó delatándola, la manera en la que había dicho el "sama" tenía la misma elegancia y musical entonación que le ponía siempre que se refería a ella. La chica asintió y en menos de un segundo ya no había nadie en el claro, Naruto se quedo ahí, ojos muy abiertos y el estomago apretado.

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Naruto estaba sentado sobre la copa de un árbol, las hojas cubriendo parcialmente su rostro, sí, lo admitía, se estaba escondiendo de Kakashi, no tenía ni pizca de gana de que le diera otro de sus sermones "animosos", además tampoco tenía tiempo, su mente estaba en tal estado de ebullición que pudiera ser que le explotara en cualquier momento.

¿Había visto a Hinata?, no quería hacerse falsas esperanzas, además sabía que era perfectamente capaz de imaginarse cosas solo para no enfrentar la realidad, ¡había sido tan estupido!, lo que debió haber hecho en ese instante debió haber sido ponerse en su modo sabio o en su modo Kyuubi y tratar de reconocer su chakra, ¡pero no!, se había quedado ahí (medio ebrio, para que negarlo) preguntándose si acaso estaba viendo a los primos Hyuuga hablando o sólo era una jugarreta de su cabeza.

No quería decírselo a nadie porque lo más probable es que todos lo miraran con lastima y le recordaran que Hinata estaba muerta, además, era muy probable que él mismo hubiera creado esa ilusión, de hecho aún se preguntaba si acaso no era eso lo que había ocurrido.

¿Y si había sido un fantasma?, un escalofrío lo recorrió enterito y luego se dijo a si mismo que si aún era tan estupido como para asustarse por algo como eso entonces definitivamente el viejo Naruto no debía haberse ido muy lejos.

—Hinata… —Había viento y el nombre de ella fue arrastrado de sus labios, como si nunca lo hubiera dicho. Cansado cerró los ojos y apoyó la frente contra sus manos, quería buscarla, pero si resultaba que no era ella se llevaría tal decepción que volvería a caer en el pozo de miseria donde estaba antes.

Suspiró y esta vez lo hizo de tal manera que al instante siguiente Kakashi ya estaba sentado delante de él.

—¡Yo! —El jounnin alzó una mano en reconocimiento.

—¿Qué quiere Kakashi-sensei? —Naruto ni siquiera levantó la mirada.

—Tsunade-sama me ha mandado a regañarte por cagar tu última misión.

—No cagamos ninguna misión. —Naruto contestó con frialdad, como lo hacía siempre que el asunto tenía que ver con la Hokage.

—Pero estuviste insoportable, eso dicen tus compañeros, ¿no recuerdas que un buen trabajo de equipo…?

—En serio, —Naruto lo interrumpió—, ¿qué quiere?

—Ya ha pasado un buen tiempo. —El único ojo visible de Kakashi se volvió melancólico—. Un tiempo suficiente…

—¿Usted puede olvidar la muerte de un amigo pasado un "buen tiempo"? —Naruto sintió como si estuviera escupiendo las palabras, se sintió un poco mal para con su maestro, pero no podía evitarlo.

—No creo que los amigos que vamos dejando se sientan muy contentos al ver que sufrimos. —Kakashi se sentó frente a su alumno con las piernas al modo árabe, Naruto lo miró de reojo, desde que era niño siempre había pensado que Kakashi era "guay", pero conforme había ido creciendo también se había dado cuenta de que se encontraba solo, como si únicamente los fantasmas del pasado lo mantuvieran con vida, quizás era por eso que se reflejaba tanto en Sasuke.

—Kakashi-sensei… —El rubio dudó un momento, pero luego se dijo que si todo mundo se creía con derecho de meterse en su vida quizás él también podía hacer lo mismo—. ¿Quién era Rin en realidad?

—Mi compañera de equipo. —Kakashi frunció un poco el ceño visiblemente extrañado por la pregunta, pero luego pareció comprender y se encogió un poco de hombros—. Obito la amaba, no se lo decía pero siempre estaba ahí, siendo un tonto. —Naruto casi tuvo el impulso de sonreír al pensar en cuanto se parecía esa situación a su relación con Sakura en el pasado, sin embargo sonreír era un gesto que apenas estaba intentando recuperar, no era algo que pudiera surgir de él tan espontáneamente.

—Obito…

—Pero Rin me amaba a mí, lo sé porque siempre estaba ahí, viéndome, haciendo a Obito a un lado sin ser consciente. —Kakashi miró al cielo y Naruto se dio cuenta de que por primera vez desde que se conocían le estaba abriendo el corazón—. Cuando Obito murió se podría decir que ya no había más trabas entre nosotros… pero entonces ella murió… fui yo en realidad… yo tuve la culpa…

—Kakashi-sensei. —En otras condiciones hubiera intentado consolarlo, pero aquella historia era tan parecida a la suya con Hinata que no podía hacerlo—. ¿Qué hizo usted?

—Me hundí. —El ninja copia sonrió, pero su voz fue rígida—. Mucho más que tú, me hundí tanto que pensé que nunca sería capaz de levantarme.

—¿También la amaba?

—No. —Kakashi balanceó una pierna en el aire—. No, pero la quería, además ella me amaba… —Por un momento pareció pensárselo y luego giró a ver al rubio—. Esta bien, tienes razón, necesitas más tiempo. —Que lo hubiera aceptado así, tan rápido, después de que lo hubiera estado siguiendo como una sombra esos ocho meses fue casi sospechoso.

—¿Cuánto tiempo tardo usted? —Naruto no pensó en la crueldad que estaba preguntando hasta que vio como la espalda de su maestro perdía fuerza, casi como si se quebrara.

—Nos vemos Naruto. —Le dio una palmada y se esfumó en el aire y entonces aquello fue claro, Kakashi aún no lo superaba y lo más probable es que nunca lo superaría, siempre sabría que su compañera había muerto por su culpa, sería una carga que nunca se iría de su cabeza. Por eso, aunque Kakashi fuera un hombre tan fuerte, un ninja tan entregado, un shinobi tan ejemplar nunca podría estar completo.

¿También él sería siempre un hombre incompleto?, ¿también él viviría sólo y tratando de no relacionarse demasiado con los demás?, ¿también él haría como que nada le importaba demasiado?, no le gustaba la idea de ser un hombre así y sin embargo no podía evitarlo, era como si la chispa que había estado encendida dentro de su cuerpo repentinamente se hubiera apagado.

Con desgano bajó del árbol y echó a andar, las dos manos metidas en los bolsillos de su pantalón, si era sincero había una burbuja de esperanza flotando en su estomago desde que había creído ver a Hinata después de la fiesta de Kiba, casi como el deseo de un niño que sueña con caramelos, se sintió infantil y terriblemente inmaduro, Hinata estaba muerta.

—Esta muerta. —Se repitió a si mismo y sintió como su estomago dolía en respuesta.

—"¿Cómo lo sabes?" —Kurama le susurró al oído luciendo divertido.

—"¿Qué ganas con atormentarme?", —Naruto chasqueó la lengua con amargura—, "hasta ahora no habías comentado nada al respecto".

—"Me gusta esa chica". —El zorro movió despacio sus colas—. "Tiene algo brillando en los ojos, ya sabes, eso que tú no tienes".

—"¿A que te refieres?". —Pero Kurama ya no le contestó, sinceramente Naruto había querido preguntarle porque había hablado de ella en presente en lugar de en pasado, pero por alguna razón aquello lo había asustado un poco. Sabía que existían jutsus como el de Kabuto en los que se revivían a los muertos, pero pensar que Hinata podía haber vuelto de aquella manera no lo hacía feliz, de hecho, lo ponía en un terrible estado de desesperación.

—¿Naruto-niichan? —La voz de Konohamaru provocó que elevara la mirada, aún con los ojos azules ligeramente angustiados.

—Konohamaru…

—¿A dónde vas?

—A ningún lado en realidad. —Naruto se dio cuenta de que debía ofrecer un mal aspecto con aquella mirada y se talló un poco los ojos—. ¿A dónde vas tú? —Hasta ese momento se dio cuenta de que el niño llevaba un ramo de flores y su mejor bufanda.

—Hum. —Konohamaru lució ligeramente incomodo, pero finalmente deprimió un poco los hombros—. A una tumba.

—Oh. —Ambos echaron a andar porque aún sin palabras sabían que la tumba que visitaban sólo podía ser una. Pronto llegaron al cementerio que era propiedad exclusiva de los Hyuuga, era un lugar que exhalaba cierta paz, con lapidas sencillas y pasto bien cuidado, como si la simplicidad de las mismas les dieran gran elegancia.

—Ho-hola Hanabi. —Konohamaru se retiró las guanteletas y sacudió el polvo de la tumba—. Te traje flores, ahora no podrás aventármelas a la cara. —Naruto lo miró con horror al notar que la voz se le había quebrado un poco, últimamente se había hundido tanto en su propio sentir y sus propios demonios que había olvidado que aquel chico había perdido a la niña que amaba—. ¡Naruto-niichan vino conmigo!, —aunque rápidamente volvió a su tono enérgico de siempre—, vine hoy porque… bueno, ya sabes que pasó… —Naruto hizo cuentas y recordó que aquel día hacía ocho meses habían matado a Hinata, ahora entendía porque Kakashi había estado tras él toda la mañana.

—Hola Hanabi-chan… —No supo que más decir, no la conocía mucho a ser sincero, a duras penas sabía que era la hermanita de Hinata—. Lamento lo que pasó. —El aire volvió a jugar con su cabello—. Lamentó no haberte protegido ni a ti ni a Hinata-chan. —Sus dedos se tensaron en el borde de su chamarra—. Pero sé que Hinata-chan te amo muchísimo, —de eso sí que estaba seguro—, y que todo lo que hizo fue por ti. —Sasuke se lo había dicho, que la razón por la que Hinata había hecho todo lo que había hecho seguramente tenía que ver con la muerte de su hermana.

—"Cuando pienso en ella recuerdo un poco a Itachi". —Y si Sasuke sentía eso no había manera de negarlo.

—Los demás también te mandan sus saludos. —Konohamaru se puso lentamente de pie y se acomodó la bufanda—. Voy a hacer lo que me dijiste la última vez. —Naruto giró a ver al niño con los ojos increíblemente abiertos—. Voy a seguir viviendo, nunca te voy a olvidar, ¡y algún día cuando sea Hokage le contaré la verdad de lo que pasó a todos!, —su voz se volvió considerablemente baja y dulce—, así que mientras tanto puedes descansar tranquila, voy a vivir mi vida intensamente hasta que alcance mi objetivo. —Por un momento hubo silencio, pero luego Konohamaru levantó ambos brazos al cielo y sonrió—. Siempre me relaja un montón venir aquí.

—¿Es así? —Naruto miró por última vez la tumba y echó a andar con el jovencito.

—Siento que puedo recordar mis objetivos y mis metas.

—Entiendo. —Ojala él tuviera una tumba frente a la cual llorar, una donde pedirle perdón a Hinata por ser tan débil e inservible. Volvió la mirada nuevamente atrás, Konohamaru había madurado e incluso se había recuperado más rápido que él, se sentía bastante perdedor frente a aquel niño. ¿Acaso no había perdido Konohamaru a todas sus personas importantes también?, sus padres, el Tercero, Asuma y ahora su primer amor también se había ido y aún seguía adelante con denuedo.

—¿Naruto-niichan?

—Nada, —el rubio le revolvió el cabello, cerró los ojos e imaginó que el cuarto oscuro que tan férreamente había cerrado desde la muerte de Hinata se empezaba a abrir—, ¿quieres comer ramen?, yo invito.

—¡¿En serio?!

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Naruto abrió los ojos de golpe y miró el reloj de su mesita de noche, lo había programado para que lo despertara a las cuatro y media de la mañana, las misiones matutinas eran un enfado, pero alguien tenía que hacerlas.

Con lentitud deslizó las piernas por el colchón hasta que sus pies tocaron el suelo y apagó el radio, se bañó casi por inercia y después de atarse su porta kunais a la pierna salió de su departamento.

Era una fría mañana y se sorprendió porque se suponía que aún estaban en otoño, mientras caminaba por las solitarias calles de la aldea se frotó los brazos para darse calor. Su misión era muy sencilla, tenía que ir con un viejo a la salida de la aldea junto al lago y acomodar el viejo alerón de un molino, generalmente esa sería una misión que cualquier gennin o chunnin de bajo rango podría hacer, pero Tsunade lo había querido castigar por su mal comportamiento en la última misión, aunque sinceramente el que ya no hiciera un buen trabajo de equipo ya era una característica suya.

Con Sasuke podía trabajar bien, pero quizás su amigo era la única excepción, incluso misiones con sus camaradas como Kiba o Shikamaru se le dificultaban, no era algo que pudiera controlar, ya no tenía la energía para ir por ahí saltando como chiquillo y cuando veía a alguien en peligro corría en su auxilio sin importar si había un plan original para semejante situación. Era sencillo, no quería perder a nadie más.

—¡Buenos días! —Se anunció sin muchas ganas cuando llegó al lugar del trabajo, la luna todavía estaba en lo alto y el cielo estaba oscuro—. ¡Soy Uzumaki Naruto! —No es que lo enorgulleciera especialmente, pero desde que había peleado en la cuarta guerra se había vuelto algo así como el "Salvador del mundo ninja" y su nombre generalmente era sinónimo de heroísmo, respeto e importancia. Para él las cosas eran diferentes, nada de eso le había valido cuando había querido salvar a Hinata.

—¿Uzumaki Naruto? —En seguida un hombre viejo apareció luciendo apurado e incomodo a Naruto ya le había pasado antes, los civiles comunes e incluso muchos ninjas no sabía como comportarse en su presencia—. Pe-pero… yo he pedido una misión de rango D, sólo quería… yo quería…

—No se preocupe. —Naruto habló con sequedad—. Estoy de oferta el día de hoy.

—Bueno… —De cualquier manera el anciano lucía mortificado—, ¿quisiera desayunar primero?

—No gracias, —el rubio señaló un molino un poco alejado de la casa principal—, ¿es ese de allá, cierto?

—Sí, ese, en la tormenta se ha dañado.

—No se preocupe, lo tendré listo en un momento. —Sin agregar nada más el joven se dirigió a su objetivo y se palpó el bolsillo trasero del pantalón para cerciorarse de que al final si que había llevado el paquete de clavos. Sinceramente Naruto era de la idea de que había muchas misiones que no eran precisamente aptas para ninjas (que él supiera nunca le habían dado una clase de carpintería en la academia), pero los aldeanos casi siempre usaban a los ninjas para cualquier cosa, sin ir muy lejos de niños los rentaban para pintar bardas y llevar perros de paseo.

—Como sea. —De un salto llegó a la parte que estaba maltratada y tanteó por el martillo que le habían indicado que estaba junto a las tejas, lo encontró rápidamente y se puso a trabajar, no era demasiado difícil y el único problema es que estaba colgando a gran altura así que tenía que usar chakra para fijarse a la superficie, pero fuera de eso un civil cualquiera podría haber hecho la reparación.

Estuvo martillando un par de minutos hasta estar seguro de que ya todo funcionaba correctamente, en seguida saltó al suelo, guardó la caja de clavos en el bolsillo trasero de su pantalón y volvió a mirar al cielo, aún no amanecía, ¿sería buena idea regresar y volver a dormir?, aunque ahora que lo pensaba la alacena de su casa volvía a estar vacía, tenía que desayunar algo pero no tenía ni la menor gana de hacer las compras, de hecho pensar en comida le revolvía un poco el estomago, pensó en la invitación a desayunar que había hecho el abuelo, pero de cualquier manera no le hacía ni pizca de gracia comer en la misma mesa que unas personas que sólo lo observaban sintiéndose demasiado intimidadas para actuar normalmente.

Descuidadamente llevó una mano a su cabeza y se echó el cabello rubio hacía atrás y entonces la vio, una sombra delicada y brillante que caminaba sin prisas por la superficie del lago.

Ni siquiera lo pensó, sigilosamente se escondió tras unos arbustos y observó aquella figura, eran pasadas las cinco de la mañana y caminar sobre un lago helado no era algo que usualmente hicieran sus compañeros ninja, de hecho bien podría estar frente a un intruso. Instintivamente se agazapó al estilo de un cazador y esperó concentrando chakra en la punta de sus dedos.

Aquello sucedió tan rápido que los eventos se desencadenaron por el más primitivo instinto, la figura giró violentamente la mirada hacía él y retrocedió un paso adelantando de manera violenta un kunai, Naruto hizo uso del chakra del Kyuubi y en menos de un segundo ya tenía su delicado cuello apresado por su mano.

—¿Quién eres? —Y fue como si el tiempo se hubiera detenido, la reconoció al instante, un ojo del color de la luna, sin luz y sin emociones y el otro ojo castaño que lo observaba sin el menor rastro de sorpresa.

—Suéltame, por favor. —Naruto la soltó como si el contacto con ella le hubiera quemado, miró su mano y se preguntó si de verdad la había tocado o simplemente estaba teniendo un sueño que se asemejaba más a una pesadilla. No bien había alcanzado a reaccionar cuando ella dio media vuelta y empezó a andar.

—¡Espera! —Naruto fue consciente de que su grito había sido casi doloroso—. ¿Qué… que diablos?

—Naruto-kun. —Ella siguió andando sin girar a verlo—. Si no es demasiada molestia, por favor, no digas que me has visto me meterías en problemas.

—¡Espera! —No le dio tiempo de seguir andando la sujetó de un hombro obligándola a dar una violenta media vuelta y la apretó entre sus brazos de manera tan asfixiante que sintió como le estrujaba los huesos— ¿Qué significa esto?, Hinata… ¿estas viva? —Sintió que las palabras se le atoraban torpemente enrollando su lengua, pero, ¿que era lo que estaba pasando?, ¿acaso era un fantasma?, ¿acaso de alguna manera era él quien había muerto?

—Técnicamente no. —Ella no hizo el menor esfuerzo por soltarse, pero tampoco parecía demasiado interesada en lo que Naruto pudiera o no estar sintiendo.

—¿A que te refieres?

—Debo irme. —Sólo hasta entonces Naruto se dio cuenta de que había unas oscuras ojeras rodeando sus ojos y que se veía cansada.

—Voy contigo. —Ni de broma iba a dejarla sola, si era una ilusión, si era un genjutsu no quería despertar, no quería que ella se evaporara.

Hinata se encogió de hombros y no volvió a hablar, Naruto la sujetó de la mano y dejó que lo guiara, aturdido, confuso y creyendo que soñaba apenas atinó a seguirla como un niño de la mano de su madre, caminaron por encima del lago hasta llegar a un punto que parecía un helecho a simple vista, pero luego fue claro que estaba ocultando una puerta, aquello tenía sentido, nadie buscaría algo así en medio de aquellas heladas aguas, ¿sería que por ocho meses Hinata había estado tan cerca y él no lo había notado?

Bajaron unas tétricas escaleras que goteaban y llegaron a un pasillo subterráneo que destilaba humedad, de no ser porque el corazón le latía demasiado rápido Naruto probablemente se hubiera deprimido ante semejante escenario.

En silencio y en medio de la oscuridad caminaron por aquella especie de alcantarilla hasta que Hinata tocó tres veces en un punto específico de la pared, en seguida se abrió una puerta por la cual entraron.

—¿Este es tu cuarto? —Naruto la soltó y abrió los ojos con sorpresa, era un cuartucho sin mayores pretensiones, un escritorio lleno de papeles en una esquina, una cama, equipo ninja—. ¿Hinata? —Pero la chica ya se había dejado caer en la cama boca abajo y aparentemente se había dormido, los dos brazos extendidos y sin quitarse siquiera los zapatos—. ¿Hinata? —Sin entender que pasaba el rubio caminó hasta ella y rozó con sus nudillos su rostro, estaba ligeramente caliente, ¿sería que tenía temperatura?, sólo hasta entonces se permitió observarla detenidamente.

Llevaba el uniforme ANBU, pero no se lo había reconocido hasta ese momento porque estaba hecho una miseria, los bajos de los pantalones desgarrados, el chaleco en jirones, además no llevaba la máscara y también parecía que había perdido todo su equipo ninja, tenía sangre seca en un brazo y el muslo izquierdo, que se le notaba gracias a un desgarro del pantalón, tenía un mal aspecto verdoso.

Naruto estuvo a una miseria de entrar en pánico y salir corriendo por Sakura, pero casi en el último instante recapacitó, ¿por qué Hinata estaba viva cuando supuestamente había muerto hacía ocho meses?, ¿por qué llevaba el uniforme de ANBU?, ¿qué hacía en ese lugar?

"Naruto-kun. Si no es demasiada molestia, por favor, no digas que me has visto me meterías en problemas".

Eso era lo que ella había dicho, pero, ¿de que iba todo eso?, aturdido escondió el rostro entre las manos y trató de pensar, algo en lo que normalmente no era precisamente brillante. Al final no le quedo más que reconocer que no tenía ni jodida idea y debía hacer, por lo menos, lo que estuviera en su mano por ahora.

Fue a mojar un trapo y procedió a limpiar lo mejor que pudo su cara, sus brazos y sus piernas, hubiera sido mejor desnudarla y darle un baño (había un pequeño cuarto de baño en el salón contiguo), pero Naruto sabía que era completamente incapaz de llevar a cabo una tarea como esa.

—"Creo que es veneno". —La voz de Kurama resonó en su cabeza con un tono altamente profesional.

—"¿Veneno?" —Naruto estuvo a punto de entrar en pánico de nuevo—. ¡¿Qué voy a hacer?!, ¡¿Se le va a caer la pierna?!, ¡¿La llevo al hospital?!

Es un veneno suave. —El Kyuubi se burló con humor—. Tendrá fiebre y dormirá unos tres días de seguido, pero luego estará bien, una vez pusieron el mismo veneno en Kushina.

—"¿A mamá?" —Naruto sintió el clásico calorcillo dulce en el estomago que lo envolvía cada que alguien hablaba de su madre.

—"Bueno, como yo estaba dentro de ella lo único que pasó fue que durmió como piedra medio día, pero un humano común duerme más tiempo, de hecho me asombra que no se hubiera desmayado antes, seguramente por eso no estaba muy conmocionada cuando te vio".

—"Oh". —Naruto siguió pasando el trapo húmedo por sus manos, esta vez de manera más suave, Hinata tenía unas manos chiquitas y muy blancas, sabía que entrenaba mucho y que el Junken era peligroso, pero aún así sus manos parecían casi de muñeca, como si nunca las hubiera sometido a ningún esfuerzo.

Enjuago el trapo, lleno de sangre a esas alturas, y ahora lo pasó por su cara, se sintió casi como algún comerciante que le saca el brillo a un jarrón, el rostro de Hinata estaba lleno de polvo y después de limpiarlo se ponía blanco como una nube en un día de verano, sus dedos se detuvieron torpemente sobre su boca y rozó con su yema aquel grueso labio inferior, al instante sintió que un escalofrío lo recorría por entero y quito inmediatamente su mano sintiéndose como un enfermo.

Ahí estaba una chica envenenada e indefensa que hace apenas una hora creía muerta y a él lo único que se le ocurría era sentirse extraño al rozar sus labios.

—Soy un pervertido, soy como Jiraiya. —Lloriqueó y en cuanto lo hizo sintió que sus ojos se abrían sorprendidos, ¡había tenido una reacción estupida!, había lloriqueado como lo hacía antes, lo había hecho como cuando aún era Naruto Uzumaki el candidato número uno a Hokage.

Se puso de pie en un salto y caminó hasta el espejo que estaba atrás de la puerta, era un espejo de cuerpo completo y pudo verse entero, el impacto fue tal que se desconoció a si mismo, porque sus ojos azules, esos que le habían devuelto la misma mirada sombría por meses ahora estaban brillando, ¡sin ser consciente su cuerpo lo estaba traicionado!, la sangre corría en sus venas, el chakra bullía en su interior, había algo burbujeando con fuerza y arrojo dentro de su cuerpo.

¡Estaba vivo!, no sólo había recuperado a Hinata, ¡también se había recuperado a si mismo!

—Estoy vivo. —Con la respiración acelerada se dejó caer de rodillas ante el espejo, el Naruto del reflejo lo observó con idéntica emoción—. Naruto Uzumaki, el futuro Hokage naranja de Konoha… —No pudo evitarlo, las manos le temblaron y tuvo que recargarlas contra el suelo para no desplomarse—. Otto-san, Oka-chan… he vuelto… —Y la risa aguda, burlona y ligeramente contenta de Kurama fue casi como el último empujón que necesitaba para respirar aire con fuerza y estirar los brazos en el aire por encima de su cabeza, ¡Naruto Uzumaki estaba de vuelta!, ¡que todos se enteraran! Y esta vez por nada del mundo iba a perder.

—Hinata-chan. —Sus pasos fueron seguros y desenvueltos cuando volvió a la cama y se inclinó sobre ella—. De ahora en adelante voy a cuidar de ti, es mi promesa. —Sus labios se presionaron sobre su frente por apenas un par de segundos, lo suficiente para darse cuenta con horror que ardía en fiebre, ¡si Sakura se diera cuenta de las burradas que hacía con un enfermo ya lo hubiera matado!

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—¡Bien! —Naruto se llevó ambas manos a la cintura y asintió con la cabeza con energía, para ser un enfermero con tan pocos conocimientos había actuado relativamente aceptable (la verdad Kurama había tenido que decirle casi todo, pero algo era algo), ¡no era su culpa!, nunca había tenido que prestar verdadera atención a sus heridas el Kyuubi le cerraba todos los raspones, cortadas y demás heridas cortantes e incluso los moretones producidos por los golpes de Sakura solían desaparecer rápido.

Además cuando la cosa era cuidar de otra persona Sakura siempre había estado presente como el medic-nin de su equipo y sinceramente esa era un área donde ni siquiera se le había ocurrido meter las narices, ¡que inútil se sentía ahora!, pero bueno, había vendado a Hinata donde había sido posible vendarla (que quitarle lo que le quedaba de ropa no le parecía precisamente sano para su salud mental) y de alguna manera le había bajado la fiebre poniéndole trapitos húmedos por todos lados.

A medio día había sentido hambre y había comido un poco de arroz que había en el refri, pero en sí el día se le había ido en observarla desde todos los ángulos y notar los aspectos de ella que habían cambiado.

El cabello ahora le llegaba un poco por debajo de los hombros y aunque estaba sucio y opaco Naruto estaba casi seguro de que era por la misión de ANBU, a propósito de eso ya le había dado muchas vueltas y mientras más pensaba más dudas encontraba, ¿estaba Hinata en ANBU?, ¿por qué?, ¿siquiera tenía el nivel de una organización como esa?, pero desde el inicio todo aquello había sido una locura, no le extrañaría nada despertar en su cama y darse cuenta de que todo había sido un sueño.

—Por favor que no sea un sueño. —El rubio suplicó sujetando la mano de Hinata entre las suyas e inclinando la frente de tal manera que quedo recargada contra las sabanas, se había pasado casi todo el día sentado frente a ella, esperando a que despertara o en todo caso que no fuera a desaparecer.

A esas alturas le dolía un poco la espalda, pero no importaba, lo único que venía molestándolo un poco desde hacía unos momentos era que la temperatura allí abajo había empezado a descender, bueno, era de esperarse, ese subterráneo estaba debajo del lago y afuera seguramente se había hecho de noche de nuevo.

—Hinata-chan, ¿no vas a despertar a comer?

—"Podrías darle alimentación boca a boca". —Kurama susurró con maldad.

—"Es respiración". —Naruto arqueó una ceja sintiéndose ligeramente abochornado a su pesar.

—"Esta bajando la temperatura y ella esta herida, se te va a morir congelada". —El Kyuubi movió perezosamente sus colas mientras le sonreía al rubio de manera divertida.

—"Es muy raro que no haya más cobijas". —Naruto se cruzó de brazos un tanto intrigado, sólo había encontrado una sabana poco cobijadora y había tapado a la chica, pero no había encontrado más mantas en ningún lado, de hecho tampoco había mucha ropa, solamente uniformes ANBU, un repuesto de mascara, material ninja y (Naruto no sabía si sentirse bien o mal por eso) también había encontrado un cajón con ropa interior y de la sorpresa y el sonrojo había tirado todo al piso y había tenido que acomodarlo a las volandas tratando de no mirar demasiado, meta en la que había terminado fallando estrepitosamente.

—"Entonces, ¿Qué vas a hacer?". —Kurama soltó un suspiro.

—"Podría ponerle los trajes ANBU encima, no abrigan demasiado pero…"

—"¿Se puede ser más estupido?". —Kurama rodó los ojos dándose por vencido con semejante contenedor, Naruto era un caso raro de principio a fin, a veces actuaba tan pervertido como Jiraiya y en otras ocasiones era como si el género femenino pasara completamente de él.

¿Estupido? —Naruto lo miró sin entender, pero casi al instante la palabra hizo eco en su cabeza—. ¡¿Qué te crees para…?!

—"Solo duerme con ella".

—"¿Dormir?", —el rubio frunció un poco el ceño—, "¿y eso ayudara?" —Verdaderamente a veces su única neurona no se dignaba a funcionar.

—"Seguramente no lo sabes porque has vivido solo toda tu vida y no era como si en las misiones durmieras con otra persona", —Kurama tomó aire y paciencia, después de todo, a pesar de lo mucho que había vivido y sufrido, Naruto solía ser un poco denso con algunas cosas porque no había tenido la familia que normalmente guiaba en esos asuntos—, "pero si duermes muy junto a otra persona tu calor corporal se puede transmitir".

—"¿Darle mi calor a Hinata-chan?" —Naruto arqueó ambas cejas sorprendido—. "¿Eso puede hacerse?"

Aunque igual te roba todo tu calor y el que muere congelado eres tú. —Kurama bromeó con maldad, pero el rubio ya había pasado completamente de él.

—¡Esa es buena idea! —Animado se quito los zapatos de un solo movimiento y se metió debajo de la manta del otro lado de la cama.

—"¿Sabes?", —el Kyuubi jugueteó con sus dedos, ese niño era un caso perdido—, "tienes que estar cerca para que funcione".

—"Oh". —Naruto se acercó hasta que sus brazos se rozaron—. "¿Así?"

—"No sabía que querías unirte a la sociedad de monjes… ¿acaso no puedes acercarte más?".

—Claro que puedo. —El rubio refunfuñó y poniéndose de lado le pasó un brazo y una pierna a Hinata por encima, en cuanto lo hizo Kurama lo felicitó diciendo algo que sonó como "ya era hora, pensé que eras del otro lado". Luego hubo silencio, Naruto realmente se sorprendió de que el calor empezara a fluir tan rápido entre ellos (aunque igual era porque a Kurama le había dado por soltar chakra para ayudarlo).

Por unos preciosos segundos fue un chico feliz dándole calor a alguien que lo necesitaba, eso hasta que empezó a ser consciente de lo que de verdad estaba haciendo.

—Oh no, oh no, si alguien me ve creerá que soy un pervertido. —El Naruto dentro de su mente empezó a correr asustado por todos lados, estaba sobre una cama con una chica y para peor malentendido la chica estaba enferma e indefensa y él estaba prácticamente encima de ella. Empezó a sudar descontroladamente, ¡ya bastante mala fama tenía desde aquella vez en los baños públicos cuando todo mundo había creído que se había robado un sostén de Sakura!

El calor entre ellos empezó a fluir con más intensidad de la necesaria, ¡a ese paso provocaría que a Hinata volviera a darle fiebre!, su corazón estaba latiendo tan fuerte que sentía cada doloroso golpe que impactaba contra sus costillas y no parecía faltar mucho para que se le saliera por la boca. Incluso sentía el palpitar de sus manos, la mano derecha metida debajo del cuerpo de Hinata, su brazo siendo aplastado por el cuerpo de su compañera, su mano izquierda rodeando su cintura, su pierna izquierda por encima de las piernas de ella.

—Técnica de calor, sólo es una técnica de calor. —Naruto repitió rápidamente cerrando los ojos, además, ¿por qué estaba tan nervioso?, no es como si alguien lo estuviera viendo, no es como si Hinata se fuera a enterar en algún momento y bueno, a las burlas del Kyuubi ya estaba acostumbrado.

"No es eso", la respuesta se escribió como a fuego en su cabeza y soltó un suspiro, ya lo sabía, que el sentimiento era nuevo y que nunca antes había estado en circunstancias parecidas con nadie, no era que estuviera haciendo algo malo, era que no sabía cómo sentirse al respecto. Lentamente sintió como su cuerpo se relajaba y se sorprendió del grado de tensión que había guardado hasta ese momento.

Hinata era una chica e incluso era más que eso, era la chica que había prometido proteger, era la chica que ahora le había devuelto las ganas de vivir… era la chica que quería…

—Te… te quiero… —Susurró las palabras sintiéndose vulnerable y al instante sintió que la garganta se le volvía un nudo. Eso había sido difícil, porque las personas a las que había querido siempre terminaban alejándose de él, siempre terminaban dañándolo, por mucho tiempo había querido a Sakura, la había querido de verdad, pero su amiga nunca había podido quererlo de la misma manera, incluso había querido manipularlo usando sus sentimientos hacía ella.

Y si ahora quería a Hinata, ¿también ella terminaría alejándose?, ¿también la perdería?, no, lo que estaba sucediendo iba más allá de un simple romance entre adolescentes, lo que sentía Hinata estaba mucho más allá de si aún lo quería o no. ¿Qué habían hecho de ella esos ocho meses?, ¿dónde estaba la verdad? y ¿qué tanto la habían lastimado?, la sintió estremecerse entre sus brazos, como si mudamente contestara sus preguntas y no pudo hacer otra cosa que cerrar los ojos y ovillarla contra su propio cuerpo, no importaba si Hinata no lo quería ahora, no importaba si había dejado de quererlo, no importaba si nunca lo volvía a querer.

—Voy a cuidar de ti Hinata-chan.

Naruto sinceramente no tenía idea de cuando había acabado durmiéndose, lo que si supo fue que su despertar no fue precisamente voluntario.

—¿Sasuke? —Entreabrió los ojos sintiendo la familiar mirada fija que su amigo clavaba en su cuerpo cuando quería despertarlo con el puro poder de sus ojos—. No es muy temprano para… ¡Sai! —Naruto chilló e inconscientemente manoteó entre las sabanas, como consecuencia el cuerpo de Hinata rodó hacía un lado y tuvo que sostenerla de un brazo para que no cayera de la cama.

—¿Qué estas haciendo aquí? —Sai tenía ese rostro impávido e inexpresivo que solía poner cuando acababa de integrarse al equipo siete.

—¡Tú que estas haciendo aquí! —Naruto abrió la boca y balbuceó varias veces como un pez fuera del agua.

—Venía a ver cómo estaba.

—¡Tú lo sabías!, —Naruto se puso de pie de un solo movimiento dejando a Hinata inconsciente en la cama—, ¡sabías que estaba viva y aún así no dijiste nada!

—Esta es una misión de alta seguridad para la aldea. —Sai lo miró sin mudar su rostro inexpresivo—. Es de rango ANBU, ¿por qué tendría que decirte algo a ti?

—¡Pensé que éramos amigos!, —el rubio lo sujetó del cuello de la camisa y lo alzó en el aire, sus ojos azules empezaron a volverse rojos—, ¡sabías que me estaba hundiendo en vida, lo sabías!

—Tampoco es como si hubieras intentado buscarme para preguntar. —Sai contestó con firmeza.

—Vas a decirme que pasa aquí. —Naruto lo soltó, seguía enfadado pero debía darle un punto a Sai por lo que había dicho, era cierto que él no había hecho por buscarlo.

—No tengo obligación alguna de darte información, además, se supone que debería eliminarte por haberla visto.

—¿Y vas a hacerlo? —Naruto apretó los dientes, Sai lo miró con fijeza un par de segundos, pero luego giró el rostro hacía la pared.

—No. —Y fue como si la tensión acumulada se desinflara.

—¿Qué sucede aquí? —La voz de Naruto fue considerablemente más baja.

—Hace ocho meses cuando Hinata fue condenada a muerte se le ofreció entrar a las filas de ANBU y desaparecer oficialmente de la lista de shinobis activos, en resumen, fingir que había muerto, ella acepto. —Naruto no hizo comentario alguno acerca de que la llamaba por su nombre de pila a secas, supuso que no era el momento.

—¿Por qué la Hokage haría algo como eso?

—Sólo piénsalo, —Sai se dirigió hasta la cama y le colocó una mano en la frente a su compañera—, por los fines que fueran, lo cierto es que Hinata tuvo enfrentamientos con aldeas aliadas, no había manera de que siguiera viva, ¿qué diría la Nube si se entera que la asesina de varios de sus ninjas esta suelta y caminando como si nada por Konoha?

—Yo… —Naruto respiró hondo, todo el asunto le hacía doler la cabeza—. Por lo menos debió habernos dicho a…

—El riesgo de que la información se filtrara hubiera sido muy grande. —Sai golpeó suavemente la frente de Hinata y se sentó en el colchón—. De todas maneras cuando Neji-san entró a ANBU terminó dándose cuenta y lo mismo hicieron Kiba-kun y Shino-kun.

"Así que ya sabes, ve a la fiesta, nadie puede huir de mí, acuérdate que tengo el mejor olfato" Naruto recordó las palabras de Kiba aquel día cuando lo había invitado a su fiesta y estuvo a punto de maldecir, era cierto, Shino, Kiba y Hinata habían conformado en su tiempo el mejor equipo de rastreo de Konoha, era imposible que esos dos no encontraran a su integrante faltante si ésta se encontraba en la aldea.

—¿Por qué esta así? —Naruto sacudió la cabeza sintiéndose ligeramente como un perdedor.

—Tuvimos una misión ayer, pero cuando veníamos de regreso fuimos emboscados y nos separamos, hasta ahora fui capaz de venir aquí.

—¿Qué clase de misión?

—Misión ANBU.

—¿No me vas a decir?

—No. —Naruto apretó el puño derecho sintiendo que Sai se estaba ganado un buen derechazo a pulso, pero en lugar de eso contó hasta tres.

—¿Ustedes hacen equipo?

—Sí.

—¿Desde hace cuanto?

—Desde hace ocho meses. —Sai lo miró fijamente a los ojos y Naruto supo que estaba siendo expuesto, no podía evitarlo, en esos momentos sintió celos de su compañero.

—¿Neji también esta con ustedes? —Recordó las figuras ANBU que hablaban en clave aquella noche tras la fiesta de Kiba.

—A veces, generalmente Hinata y yo actuamos solos. Naruto. —El joven ANBU miró fijamente al rubio—. ¿Qué vas a hacer?

—¿A que te refieres? —Al instante Naruto frunció ligeramente el ceño.

—Ahora que sabes que Hinata esta viva debo pedirte que no le menciones este hecho a nadie, no sólo ella corre peligro, también Konoha pondría en un hilo sus relaciones con otras aldeas si se sabe lo que en realidad ocurrió.

—Quiero saber la verdad, la verdad de todo. —Naruto apretó un puño—. Lo que de verdad ocurrió hace ocho meses y lo que estaba detrás de esa misión Cazador.

—No puedo decirte mucho. —Sai entrelazó los dedos de sus manos—. ANBU es sinónimo de secreto.

—No te lo estoy pidiendo como ANBU. —El rubio adelantó un paso—. Te lo estoy pidiendo como amigo.

—En estos ocho meses no has recordado que somos amigos. —Los ojos oscuros de Sai no reflejaban nada más que no fuera oscuridad, pero Naruto sintió que dentro, muy dentro, quizás él también hubiera sufrido tanto como él.

—Pues tú tampoco lo has recordado, —una sonrisa se pintó en su boca—, mira que yo hundido en la miseria y resulta que tú andabas de misión con mi chica. —Nuevamente la habitación se hundió en el silencio, pero esta vez los ojos de Sai demostraron una ligera curiosidad, Naruto por su parte colocó una mano tras su nuca y fingió reír torpemente mientras por dentro se daba de golpes contra la pared, ¿es que acaso se podía ser más bruto?

—Hinata no me ha dicho mucho en realidad, —Sai miró al piso preguntándose si estaba haciendo lo correcto, nunca había sido muy bueno ni con los sentimientos ni con las relaciones y últimamente tampoco parecía que fuera precisamente brillante en seguir las ordenes al pie de la letra—, sólo sé que la razón por la que hizo todo lo que hizo fue porque Okisuke del país del Hierro mató a su hermana.

—Así que fue eso… —Naruto ya tenía la sospecha, pero saberlo hacía las cosas sólo más difíciles.

—La mató frente a sus ojos—, Sai siguió hablando y Naruto sintió como sus pupilas se dilataban—, y ella no pudo hacer nada, él le quebró un brazo y la dejó tirada, cuando despertó su padre le dijo que su hermana había sido enterrada y que ella era una vergüenza para el clan.

—¿Cómo… cómo pudo? —Naruto se sujetó la cabeza y cerró los ojos, pequeños detalles empezaron a conectar en su mente.

—Luego Hinata decidió que mataría a Okisuke por quitarle a su hermana, eso es todo lo que sé, al parecer la alianza con Hozuki Suigetsu fue temporal y fortuita, no se conocían antes de aquel incidente.

—¿Qué pasó con él?, —Naruto miró a su compañero—, no volvimos a saber de él desde aquel día en el país del Hierro.

—Oh. —Sai llevó una mano al bolsillo trasero de su pantalón y sacó un cartel de "Se busca" con una llamativa recompensa—. Al parecer se esta construyendo una banda de espadachines, nos dieron la misión de capturarlo, pero Hinata se negó, dijo que era lo único que nunca haría.

—Hinata-chan… —Naruto se talló los ojos como si de esa manera las cosas se volvieran más claras alrededor—. ¿Cómo esta ella?

—Pues parece que no tienes la más minima idea de primeros auxilios, —Sai enarcó una ceja—, pero se pondrá bien.

—¡No me refería a su estado físico de ahora!, —Naruto rugió y Sai simplemente se rascó la oreja con un dedo—, digo… ¿cómo ha estado?... mentalmente… —No olvidaba que la última vez que la había visto hacía ocho meses ella no hablaba y parecía habitar un mundo diferente al que él mismo pisaba. Además su encuentro del día anterior había sido todo menos normal, ella ni siquiera se había sobresaltado de verlo.

—No puedo hacer una comparación porque anteriormente ella y yo no éramos muy cercanos. —El muchacho giró a verla y le acomodó el flequillo sobre la frente, Naruto se preguntó que tan seguido haría cosas como aquellas, que tan seguido podía tocarla con esa libertad, que tanto habían vivido ellos dos juntos—. Pero es una excelente ANBU. —Sai volvió a ver a Naruto—. Supongo que entiendes a qué me refiero.

—Hum. —Naruto deprimió los hombros—. Sí. —Después de todo también Sai era un excelente ANBU cuando lo habían conocido.

—Aunque a veces cuando dormimos juntos… —Sai miró como Naruto se volvía hielo frente a sus ojos y luego sonrió ladeando la cabeza—. Era broma, quería ver como entristecía tu pequeño pene.

—¡Sai eres un verdadero hijo de…!

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Notas de Okashira Janet: He tardado la eternidad, pero sinceramente la escuela cada vez es más demandante (y cada vez me gusta más, para que lo niego). Este capitulo fue difícil porque Naruto triste no sale ni con tortura, por eso la mayoría del capitulo fue en retrospectiva.

Agradezco a:

Geum Jan din

Ro0w'z

LastWizard

Haku

Kik

Lilipili

Nahi Shite

HoshiNo Tsuya

LightDanica

Rocio Hyuga

Alabdiel

Aairi

Hinaruhy

Lady Mitzuki

Uchiha de Taisho

Rosihyuuga

AnnieThompson

Luna hyuga

NANA-chan53

RydiaWeasley

Naruto elite covenant

Gaby L

Hachikohina

Mitthes Nott

Hime-sama

Valentina londono 3597

Lali

Gynee

Uchiha de Taisho

Dayana

Miriam Sánchezvilla 9

A todos muchas gracias por leer, por esperar y por comentar, sinceramente me impulsan a continuar, un besito. Ciao

PD: A pesar de que me estuve resistiendo al final termine por empezar a ver Fairy Tail y de verdad, ¡amo a Erza! (fangirl modo tonto) y eso es todo (risas).

5 de Mayo del 2013 Domingo